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Muy buenas tardes, ministros presentes y los que están en otras naciones, y también hermanos y hermanas presentes y los que están en otras naciones, en este primer sábado del mes, en el cual siempre ustedes se reúnen para una actividad igual a ésta cada mes.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Es una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Leemos en la Carta de San Pablo a los Hebreos, capítulo 1, versos 5 al 7, y capítulo 1, verso 14, y dice de la siguiente manera:

"Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás:

Mi Hijo eres tú,

Yo te he engendrado hoy,

y otra vez:

Yo seré a él Padre,

Y él me será a mí hijo?

Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice:

Adórenle todos los ángeles de Dios.

Ciertamente de los ángeles dice:

El que hace a sus ángeles espíritus,

Y a sus ministros llama de fuego.

Mas del Hijo dice:

Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo;

Cetro de equidad es el cetro de tu reino."

Y luego el verso 14 dice, de este mismo capítulo de Hebreos, verso 13 al 14 dice:

"Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás:

Siéntate a mi diestra,

Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?

¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?"

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

"LA MISIÓN DE LOS ARCÁNGELES DE DIOS,"

o sea, Ángeles ministradores.

A través de la Biblia, de la Escritura, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, se nos habla de Arcángeles, de Ángeles, de principados, de príncipes de otra dimensión y también de la dimensión terrenal.

Por ejemplo, se nos habla en la Escritura del Ángel de Dios, ("Ángel de Jehová" en la traducción que mayormente se usa en medio del Cristianismo, de la versión... de diferentes versiones del Cristianismo), y de ese Ángel se nos dice que aparecía en diferentes ocasiones a diferentes personas, como Adán, como Noé, también como Abraham, como Isaac, como a Jacob, el Ángel de Dios que lo cuidó, lo guardó de todos los peligros (capítulo 48 del Génesis), el Ángel que lo bendijo, el Ángel de Dios, el Ángel del cual él se agarró en el capítulo 32, versos 24 al 32, y el Ángel le dice: "Suéltame porque raya el alba (tenía que irse);" tipo y figura de lo que estará pasando en este tiempo final, porque en este tiempo final el Ángel de Dios va a estar manifestado, y los judíos (Israel, Jacob) lo va a ver y se va a agarrar de ese Ángel en la manifestación de ese Ángel, el Ángel de Dios, el Ángel del Pacto, que estará en la Tierra manifestado, en la forma correspondiente a la manifestación de ese Ángel de Dios en la Tierra para el tiempo final.

El Ángel de Dios, el Ángel del Pacto, que le apareció también en esta ocasión a Jacob en el capítulo 32, versos 24 al 32, y que el Ángel, luchando también con Jacob lo hiere en el costado o la cadera, y le dice: "Suéltame porque raya el alba (o sea, tenía que irse)," y Jacob le dice: "No te soltaré hasta que me bendigas."

Así es que tenemos que agarrarnos de Dios, de Cristo, hasta recibir la bendición divina, esa es la meta, hasta obtener un cambio, el cambio correspondiente a la resurrección de los muertos en Cristo y a la transformación de los que estén vivos en el Día Postrero, cuando ocurra ese evento de la resurrección de los muertos en la Venida del Señor en el Día Postrero.

Jacob quiso conocer el Nombre del Ángel, le pregunta: "¿Cuál es tu nombre?" Y el Ángel no le reveló a Jacob el Nombre. "¿Por qué?, ¿por qué preguntas por mi nombre?" No le reveló Su Nombre a Jacob, no era el tiempo para la revelación del Nombre del Ángel. "¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí."

En otra ocasión... esto está en el capítulo 32, verso 27 al 32. Luego el Ángel le dice: "No se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido." Habrá un cambio para los vencedores.

"Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma."

Jacob vio un Varón, un Hombre, de otra dimensión: el Ángel de Dios, el cual es el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el mismo que aparece en Ezequiel, capítulo 9, el Varón vestido de lino con el tintero de escribano en Su cintura, para sellar en sus frentes a los que claman día y noche. ¿Ve? Es el Espíritu Santo que el Día de Pentecostés comenzó a sellar con el Espíritu Santo, con el Sello del Dios vivo, a todos los que están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, que al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo lo recibirían como Salvador, serían bautizados en agua en Su Nombre, y El los bautizaría con Espíritu Santo y Fuego, ese es el sello del Dios vivo: el Espíritu Santo.

"Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención."(Efesios, capítulo 4, verso 30).

Y ahora, encontramos que ese Ángel que bendijo a Jacob es nada menos que el Espíritu Santo, porque un espíritu es un cuerpo de otra dimensión, es "el Verbo que era con Dios y era Dios, el cual se hizo carne y habitó en medio de los seres humanos," San Juan, capítulo 1, versos 1 al 20; y San Juan, capítulo 1, verso 14, dice:

"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad."

Y el verso 18 de ese mismo capítulo 1 de San Juan, dice: "A Dios nadie le vio jamás," y lo que dijeron Jacob, y también Manoa, en el capítulo 13 del libro de los Jueces, que le dijo a su esposa: "Hemos de morir, porque hemos visto a Dios cara a cara, y por consiguiente hemos de morir." Porque Dios le había dicho a Moisés: "No me verá hombre y vivirá."

Ellos vieron al Ángel de Dios, al Ángel del Pacto, y Manoa, luego que escuchó la promesa de que Manoa tendría un hijo por medio de su esposa, la señora Manoa, y le ofrece al Ángel comida, y Él dice: "Si algo quieres sacrificarlo, ofrendar, sacrificar, ofrécelo a Dios." Y entonces ofreció un cabrito sobre una peña, ya guisado, y en la llama del fuego de ese sacrificio el Ángel subió. Y Manoa le dice a su esposa... ahí fue que supo que era el Ángel de Dios, el Ángel del Pacto, y le dice a su esposa: "Hemos de morir, porque hemos visto a Dios cara a cara." La señora Manoa le dice a su esposo Manoa: "No hemos de morir; porque si no, no nos habría dicho que vamos a tener un niño."

Por lo tanto, fue consolado Manoa, cualquiera se asusta; fue consolado Manoa, y luego tuvieron el niño al cual le llamaron Sansón. La fuerza de Sansón venía del Espíritu de Dios, del Ángel del Pacto, porque cuando venía el Espíritu de Dios sobre él, era poderoso; no era fuerza de *Sansón, sino la de Dios en *Sansón, como sucedió después, más adelante en David.

Y ahora, este es el mismo Ángel que le aparecía a Abraham y le dijo que su simiente sería esclava en tierra ajena, pero que a los cuatrocientos años, o después de cuatrocientos años, a los cuatrocientos años, Él los libertaría y castigaría, los libertaría con mano fuerte y castigaría a la nación que los tendría oprimidos (Génesis, capítulo 15, versos 12 al 19). Y así sucedió en el tiempo correspondiente en donde Dios envió a Moisés, le habló a Moisés, lo envió, Moisés quiso saber el Nombre del Ángel de Dios, y a él sí le reveló el nombre.

Le dijo, cuando Moisés le dice: "Si ellos me preguntan, allá los ancianos de Israel, cuando yo llegue y les diga: El Dios de vuestros padres me ha aparecido, y les cuente a todos el motivo por el cual me apareció, si ellos me preguntan: Cuál es Su nombre, ¿qué les voy a responder?" Dios le dice, el Ángel le dice: "Les dirás: YO SOY EL QUE SOY, y les dirás: YO SOY me ha enviado a vosotros. Ese es mi Nombre, mi memorial para siempre." (Éxodo, capítulo 3, versos 13 al 16).

Y en el capítulo 6, versos 1 al 3, le dice a Moisés que con ese Nombre nunca se había dado a conocer a los padres, o sea, a los patriarcas, y otras personas a los cuales Dios le había aparecido. O sea que Moisés tuvo la revelación del Nombre de Dios, y por eso es que Moisés le coloca por nombre a su servidor, el nombre de Josué, a Oseas hijo de *Nun le pone por nombre Moisés, Josué, que significa Salvador, Redentor.

Así que, en el mensajero que iba a venir después de Moisés estaría el Nombre de Dios, el cual los colocaría dentro de la tierra prometida. Y Josué significa "Salvador, Redentor," y representa al mensajero del Día Postrero, representa al Espíritu Santo, el cual se manifestaría en el Día Postrero para meter al pueblo a la tierra prometida.

Cristo es el Ángel del Pacto, Cristo es nuestro Josué, nuestro Salvador; así como nos ha metido a la tierra prometida del Reino de Dios, nos ha colocado en la tierra prometida del bautismo del Espíritu Santo, nos colocará en la tierra prometida físicamente, transformando nuestros cuerpos, dándonos un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado como Él lo ha prometido, y así entraremos físicamente también al Reino de Dios.

El Ángel del Pacto fue el que dio la Ley a Moisés para el pueblo hebreo, porque la Ley fue dada por comisión de Ángeles, ahí estamos viendo la comisión de los Arcángeles y de los Ángeles divinos. Libro de Hebreos, capítulo 2, y libro de los Hechos, capítulo 7, ahí nos habla que la Ley fue dada por comisión de Ángeles, o sea, fue dada por el Ángel del Pacto, y con Él estaba una multitud de Ángeles, Su ejército celestial. Eso está en la Escritura, ese es el Ángel que liberta de todo mal a Abraham, a Jacob, y así por el estilo, el Ángel más importante de todos.

Encontramos que ese Ángel del Pacto, siendo el Espíritu Santo, el cual, nos dice Malaquías, capítulo 3, en la promesa que es hecha ahí, versos 1 al 2, dice:

"He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí (ese mensajero fue Juan el Bautista); y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos."

¿Quién vendrá? "El Señor (o sea, Dios el Padre), y el Ángel del Pacto, a quien deseáis vosotros," o sea, Dios el Padre en Su Ángel, Su cuerpo angelical, Su imagen, la imagen de Dios, que es el Verbo que era con Dios y era Dios, por medio del cual creó todas las cosas. La Escritura nos dice que Cristo es la imagen del Dios viviente (Hebreos, capítulo 1, y Colosenses, capítulo 1, verso 12 en adelante también, y Hebreos, capítulo 1, versos 1 al 3), la imagen de Dios, el cuerpo angelical de Dios, el Ángel del Pacto, el cual es Cristo en Su cuerpo angelical, un cuerpo angelical, un cuerpo teofánico; y se hizo carne y habitó en medio de Israel para llevar a cabo la Obra de Redención. Él es el que ha estado ministrando todo el tiempo, da testimonio de eso Zacarías en el capítulo 7, versos 11 al 12, dice:

"Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oir la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros..."

Dios por medio de Su Espíritu, Su cuerpo angelical, el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, enviaba esa Palabra a través de los profetas para el pueblo. Ahí tenemos el Ángel Ministrador que administra todas las cosas de Dios; el Ángel del Pacto, Cristo en Su cuerpo angelical, el Verbo que era con Dios y se hizo carne en medio del pueblo hebreo para llevar a cabo la Obra de Redención. Por eso Jesucristo podía decir en el capítulo 8, versos 56 al 58 de San Juan:

"Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?."

 

Cristo les dice: "Antes que Abraham fuese, yo soy."

¿Cómo era? Era el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, por medio del cual Dios había hablado en el Monte Sinaí y había dado en dos tablas de piedras las leyes para el pueblo hebreo, los Diez Mandamientos, porque la Ley fue dada por comisión de ángeles, el Ángel Ministrador, Cristo en Su cuerpo angelical, el Verbo que era con Dios, el Espíritu Santo.

Y ahora, Él ha enviado diferentes mensajeros a la Tierra, y mensajeros son Ángeles, porque "Ángel" es mensajero, significa: "mensajero." Están los mensajeros celestiales, Ángeles celestiales, y están los mensajeros terrenales que son ministros de Dios en el Antiguo Testamento o ministros en el Nuevo Testamento.

Encontramos en el Libro del Apocalipsis muchos Ángeles de Dios, y encontramos también Ángeles terrenales, ministros; las siete estrellas son los siete Ángeles de las siete iglesias de Asia Menor, que serían los ministros que estaban a cargo de esas siete iglesias, cada uno en la ciudad correspondiente de Asia Menor, los cuales también representan a los diferentes mensajeros, siete mensajeros de las siete etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo entre los gentiles. Y están en la mano, en la Diestra, del Señor, del Ángel del Pacto, que es la Estrella mayor; el Ángel del Pacto es la Estrella mayor, el cual dice en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16: "Yo Jesús…" vamos a ver cómo nos dice:

"Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana."

Y ahora, cuando vemos las siete estrellas en la Diestra del Señor, que son los siete mensajeros de las siete iglesias que estaban en Asia Menor, que tipifican los siete mensajeros que tendría la Iglesia del Señor Jesucristo a través de las diferentes etapas del Cristianismo, luego, cuando usted mira bien, ve siete estrellas, siete ángeles; pero si mira mucho mejor, con más detalles, verá ocho; porque el que tiene esas siete estrellas en Su Diestra es el Señor, el Ángel del Pacto, que es la Estrella Resplandeciente de la Mañana, la Estrella mayor que las demás estrellas, que los demás mensajeros.

Por lo tanto, se ven siete Ángeles en la Diestra del Señor, y eso es siete mensajeros, siete Ángeles, en la Diestra del Ángel del Pacto, instrumentos de Cristo el Ángel del Pacto, los cuales son los instrumentos para las diferentes etapas de la Iglesia entre los gentiles. ¿Cuál es la Estrella mayor de todas las estrellas que se ven ahí? El que tiene las siete estrellas en Su mano, porque el que las tiene en Su mano es la Estrella mayor, la Estrella Resplandeciente de la Mañana, el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto.

La misión del Ángel del Pacto es llevar a cabo la Obra de Dios para cada tiempo, y por consiguiente, la misión de los instrumentos que Él tenga en la Tierra de edad en edad a través de los cuales se manifieste, tienen una misión muy importante en medio del Cristianismo, y luego se entrelaza en el Día Postrero para también una Obra en medio de los judíos.

La Obra pertenece a Dios por medio del Ángel del Pacto usando diferentes instrumentos; por eso los que predican el Evangelio son como los Ángeles. Y cuando todos los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo estén transformados, también Cristo dice que en la resurrección no se casan ni se dan en casamiento, sino que serán como los Ángeles de Dios; o sea, que cuando los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo ya estén transformados, con cuerpos glorificados, ya no se casarán, no van a tener hijos por medio de la unión con la compañera que le corresponda, que tengan, tanto en el Reino milenial como en la eternidad.

Es importante conocer la misión de los Arcángeles de Dios y la de los diferentes Ángeles de Dios. Encontramos, por ejemplo, que a Daniel le era enviado el Ángel llamado Gabriel, el Ángel de las revelaciones de Dios; capítulo 8 y capítulo 9 y capítulo 10 de Daniel nos muestra ese Ángel apareciéndole a Daniel en diferentes ocasiones. Y es un Ángel muy importante, el cual, por lo que se ve, está a cargo de las revelaciones divinas para traerlas a Sus profetas; y también está ligado a las oraciones de los santos.

Es importante entender estas cosas para saber que hay Ángeles ministradores que traen la revelación divina desde el Trono de Díos a Sus mensajeros, Sus profetas, en diferentes tiempos. Siempre un Ángel del Cielo que venga con una revelación, traerá la Palabra genuina. Si su mensaje no es de acuerdo a la Palabra, entonces no es un mensajero de Dios, no es un Ángel de Dios, no es un espíritu que viene de Dios como bendición.

Por eso San Pablo decía: "Examinad los espíritus si son de Dios o no." Porque hay muchos espíritus malos que vienen con interpretaciones equivocadas de la Palabra de Dios, con revelaciones que no se ajustan a la Palabra de Dios; como vino... el ejemplo lo tenemos ahí en Génesis: Adán tenía la revelación divina correcta de la Palabra de Dios que le había sido dada, la cual le daba, le hablaba a su esposa Eva.

Pero luego vino la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, en su manifestación a través del animal serpiente, que era una raza parecida al ser humano pero que no tenía alma, pero que sabía hablar, tenía conocimiento científico, razonaba, y todas esas cosas; y le trajo una revelación contraria a la que ya le había sido dada por Dios a Adán, y Adán la dio a Eva, su compañera idónea. Por Eva recibir una revelación contraria a la Palabra de Dios, pecó ante Dios e hizo caer a la raza humana en pecado, hizo caer a Adán también en pecado. Adán estaba consciente, pero la amaba y por eso no la abandonó, tipo y figura de Cristo que nos ama y no nos abandonó y murió en la Cruz del Calvario.

Adán allá murió a la Vida eterna, como Eva también había muerto a la Vida eterna, y vinieron a ser mortales; y Cristo se hizo mortal por nosotros al tomar nuestros pecados para redimirnos.

Encontramos que una interpretación incorrecta de la Palabra de Dios trae muerte espiritual, y luego la segunda muerte, para las personas que reciben una revelación equivocada, contraria a la Palabra de Dios. Por eso hay que examinar los espíritus que traen revelaciones equivocadas, contrarias a la Palabra de Dios, porque son espíritus malos que se manifiestan a través de personas que vienen a ser los anticristos, los falsos profetas, en diferentes tiempos, trayendo revelaciones que no se ajustan a la Palabra de Dios, como la trajo la serpiente antigua a Eva en el Huerto del Edén.

En la palabra, la revelación, que traen, se conocen los que son enviados de Dios y los que no son enviados de Dios. Por ejemplo tenemos la Escritura en Apocalipsis, capítulo 1, versos 1 al 3, que nos dice que Jesús ha enviado Su Ángel:

"La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,

que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca."

Hablando el reverendo William Branham de este Ángel, dice que es un espíritu de profeta, y que pudo haber sido Elías, o Moisés, o alguno de los profetas. Por eso cuando Juan quiso adorarlo en el capítulo 19 de Apocalipsis, versos 7 al 10... vean, capítulo 19 de Apocalipsis, versos 9 al 10, dice:

"Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía."

El espíritu de la profecía es el Espíritu Santo. Este Ángel no permitió que Juan lo adorara, le dijo: "Yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús." En el capítulo 22, verso 6, dice (de Apocalipsis):

"Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto. ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro."

Aquí nos menciona nuevamente que el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado Su Ángel; es un espíritu de profeta, dice el reverendo William Branham. En el capítulo 22, verso 16, dice (de Apocalipsis):

"Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias..."

¿Para qué Cristo envía a Su Ángel? Para dar testimonio de estas cosas en las iglesias, traer la revelación de Cristo a la Iglesia del Señor Jesucristo. Y dice:

"...Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

Y el Espíritu

(o sea, el Espíritu Santo) y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente."

El mensaje que trae el Ángel a la Iglesia, la Iglesia lo da a conocer a la humanidad, y esa es la predicación del Evangelio de Cristo que por comisión divina recibió la Iglesia por medio... de parte de Cristo de "ir por todo el mundo predicando el Evangelio a toda criatura. Y el que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." (San Marcos, capítulo 16, verso 15 al 16).

Ese Ángel del Señor Jesucristo es un espíritu de profeta, un espíritu ministrador, un Ángel mensajero ministrador, como todos los demás Ángeles mensajeros son ministradores, los siete Ángeles de las siete Iglesias y así por el estilo, a través del Espíritu Santo que está en ellos ministrando la Palabra de Dios por medio del Espíritu de Cristo, que es el que ministra por medio de los ministros del Evangelio de Cristo nuestro Salvador.

Les había dicho que al profeta Daniel le fue enviado un espíritu ministrador, un Ángel o Arcángel, el Arcángel Gabriel, ese es un espíritu ministrador que ministra la Palabra a los profetas de Dios; le fue enviado también a Zacarías, el sacerdote, en el capítulo 1, versos 1 al 25 de San Lucas, y luego también le fue enviado a la virgen María en el capítulo 1 de San Lucas, versos 26 al 36.

El Ángel Gabriel, ese Ángel mensajero administrador, administró la Palabra al profeta Zacarías o al sacerdote Zacarías, y también a la virgen María, y administró la Palabra también al profeta Daniel. Dice el reverendo William Branham en el mensaje: "¿Crees Esto?" predicado el 15 de enero del 1.950, en Houston, Texas, Estados Unidos, página 8, dice:

"Y Dios, cuando Él envía algo grande a la Tierra, Él lo anuncia por medio de Ángeles. Sabemos eso. El nacimiento de Jesús y todo eso fue anunciado por un Ángel. Ahora, Ángeles menores vendrán. Por ejemplo, el que vino a visitarme a mí, es un Ángel menor. Pero cuando Uds. ven que Gabriel viene, hay algo mayor en camino. Gabriel anunció la primera venida de Jesús, él anunciará la segunda venida de Jesús. Él sonará la trompeta y los muertos en Cristo resucitarán. Gabriel, el gran Arcángel de Dios..."

El nacimiento de Jesús y el nacimiento de Juan el Bautista fue anunciado por el Arcángel Gabriel, el Ángel ministrador de la Palabra de Dios, enviado desde la presencia de Dios a seres humanos; al sacerdote Zacarías y luego a la virgen María, el mismo Ángel que había sido enviado a Daniel, al profeta Daniel, y a muchos más, pero que sin embargo no fue mencionado el Ángel, el nombre del Ángel, que le aparecía en diferentes ocasiones a algunos hombres de Dios, a algunos profetas.

Ángeles ministradores: hay Ángeles celestiales y hay ángeles terrenales; a través de mensajeros terrenales, Ángeles celestiales vienen y se manifiestan en medio del Cristianismo para llevar a cabo una Obra divina en favor de Dios y Su Programa.

Es importante saber todas estas cosas, y saber que los creyentes en Cristo no están solos aquí en la Tierra: Ángeles de Dios están en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo durante todo el tiempo de la Iglesia del Señor Jesucristo hasta que seamos transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y cuando nos vayamos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, entonces veremos esos Ángeles, veremos esos Ángeles celestiales en la Gran Cena de las Bodas del Cordero, y los conoceremos; y conoceremos personalmente también a los ángeles mensajeros terrenales, ministros terrenales, ángeles mensajeros, que significa mensajeros terrenales en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

"LA MISIÓN DE LOS ARCÁNGELES DE DIOS."

Estamos en un tiempo muy importante en donde grandes bendiciones de Dios están prometidas para la Iglesia del Señor Jesucristo. ¿Vieron? El reverendo William Branham nos dice que un Ángel de Dios lo acompañaba. Ese Ángel le daba las visiones al reverendo William Branham, y mientras el reverendo William Branham hablaba lo que estaba viendo en visión, el Ángel hacía lo que el reverendo William Branham hablaba. Él lo dice cuando dice que el Ángel que lo acompañaba, él dijo [Libro de "Citas," página 12, cita 97]:

"Tu segundo halón (o etapa) cuando yo te dije que sacudieras más rápido (la línea de pescar) y que guardaras silencio acerca de ello, era cuando yo te daba las visiones para que supieras los secretos de los corazones de las gentes; y mientras tú predecías lo que yo te decía, yo hacía exactamente lo que te decía que hicieras. En vez de guardarte silencio acerca de estas cosas, te subiste en la plataforma (o sea, en el púlpito) e hiciste un espectáculo público de estos dones Divinos. Mira lo que has causado: una muchedumbre de personificaciones carnales (de imitadores)."

Las cosas que se ven, son hechas de las que no se ven. Algunas veces preguntan algunos cómo sería que Moisés tomaba la vara en aquella guerra que estaban luchando en contra de Amalec, de ese pueblo amalecita, y Moisés levantaba la vara y mientras la tenía levantada en alto, con sus manos levantadas en alto, la victoria se ponía a favor de Israel; cuando se le cansaban los brazos, los bajaba para descansar, y entonces la batalla se iba a favor de los amalecitas.

Y se dieron cuenta de esto Aarón y otras personas, y vinieron, colocaron una piedra donde Moisés se sentara, y cada uno, uno en un lado y otro en el otro, le mantenían los brazos en alto a Moisés, Moisés con la vara en su mano, y entonces la victoria se puso completamente a favor de Israel, porque mientras él tuviera los brazos levantados con la vara, la victoria estaba a favor de Israel, y así venció a Amalec Israel en esa guerra.

Dios dijo que tendría guerra con Amalec todo el tiempo, de generación en generación, porque Amalec se levantó en contra del Trono de Dios, porque allí estaba Dios en Moisés y su pueblo. Dios estaba reinando a través de Moisés, y el trono humano de Dios allí era Moisés.

Ahora, podemos ver estos misterios y podemos ver que este mundo, la humanidad, está controlado por otras dimensiones. Unos pueblos o personas están controlados por el reino de las tinieblas, del maligno y sus ángeles caídos, que se meten en las personas; y otros están gobernados por el Reino de Luz, el Reino de Dios, el Reino de Cristo, para estar en el Programa de Dios. Trigo y cizaña: los buenos y los malos, los hijos de las tinieblas y los hijos de Luz; los hijos de Dios y los hijos del maligno, trigo y cizaña.

La cizaña son los hijos del malo, y el trigo son los hijos de Dios, los hijos del Reino, los hijos de Luz. Esas cosas las enseñó Jesucristo, están enseñadas en diferentes Libros de la Biblia. ¿Y cómo se conocerán quiénes son los hijos de Dios y quiénes no? "El que es de Dios, oye la Voz de Dios," dice Cristo en San Juan, capítulo 8, versos 47 al 48, y en San Juan, capítulo 10, versos 14 al 18, dice:

"También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor." (San Juan, capítulo 10, versos 14 al 18).

"Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen…" (San Juan, capítulo 10, verso 14). Y San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30, dice:

"Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen…"

¿Qué hacen las ovejas, que son los hijos de Dios, los hijos del Reino? Oyen la Voz de Cristo, el buen Pastor, y lo siguen. Y Cristo les da ¿qué?:

"…y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos."

El que es de Dios es una oveja del Señor y oye la Voz de Dios, la Voz del Señor, el buen Pastor. Así es como se identifican las ovejas del Señor, los hijos e hijas de Dios, que tienen sus nombres escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, los cuales en el tiempo que les toca vivir están en el Cuerpo Místico de Cristo, formando esa parte del Cuerpo Místico de Cristo del tiempo que les toca vivir, y trabajando en el Programa de Dios para el tiempo que les toca vivir.

Los de Dios del tiempo de Noé, era Noé y los que con él estuvieron trabajando en la construcción del Arca, y entraron con él al Arca, los cuales creían ese mensaje de Dios, y los cuales ofrecían a Dios el sacrificio por el pecado, por eso eran justos Noé y su familia, justos delante de Dios, porque la sangre de esos sacrificios cubría los pecados de ellos y Dios los veía sin pecados porque estaban cubiertos, no quitados pero cubiertos, pues la sangre de los animales no quita el pecado, porque no tienen alma los animales para venir la vida de la sangre, el espíritu de esos animales poder venir a las personas, no tienen alma los animales. Así era aquella raza de la serpiente del tiempo de Adán y Eva.

El ser humano es el único que tiene alma, por eso es superior a los animales, y por eso es del único que se dice que es a imagen y semejanza de Dios, es la corona de la Creación en este planeta Tierra. Y es una bendición estar conscientes de que pertenecemos a la parte más importante de la Creación: la familia humana, que son a imagen y semejanza de Dios: alma, espíritu y cuerpo. Y por eso es que se predica el Evangelio de Cristo a los seres humanos, para que lo reciban como único y suficiente Salvador y puedan vivir eternamente con Cristo en Su Reino, puedan ser restaurados a la Vida eterna de donde cayó el ser humano.

Para eso es la misión de los Arcángeles y Ángeles celestiales de Dios, y de los ángeles mensajeros terrenales de Dios, ministros de Dios, ungidos con el Espíritu Santo. Ángeles ministradores, son esos mensajeros celestiales y mensajeros terrenales en los cuales se manifiestan también Ángeles celestiales.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel mayor, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos use grandemente en Su Obra en este tiempo final en la labor correspondiente a nuestro tiempo, tanto labores espirituales, como labores físicas, como las que ustedes están llevando a cabo en el proyecto de la Gran Carpa-Catedral.

Que Dios les bendiga grandemente por esa labor tan importante que

están llevando a cabo ustedes ministros y sus congregaciones, sus iglesias, en Puerto Rico, y también los que están en otras naciones, ministros e iglesias en diferentes naciones.

Habrá una bendición grande en el cumplimiento de ese proyecto divino que ustedes están llevando a cabo en Puerto Rico, y que ustedes en otras naciones están apoyando y están orando por ese proyecto que será una realidad pronto, y están en diferentes... todas las formas, respaldando ese proyecto. Será como fue prometido, conforme a las cosas que corresponden a este tiempo final.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y que Dios te bendiga, Miguel, allá donde te encuentras, y a todos los ministros que están reunidos allá donde te encuentras, y los que están reunidos en otras naciones, y hermanos y hermanas que también están reunidos en esta ocasión junto a ministros y colaboradores en diferentes naciones.

Que Dios les bendiga y les guarde, y que pronto se haga realidad el Proyecto de la Gran Carpa-Catedral, es mi oración. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez para continuar, y en cada nación queda el ministro correspondiente en las diferentes naciones (los ministros correspondientes) para que puedan continuar con la actividad de hoy, sábado primero del mes.

Dios les bendiga y les guarde a todos, y hasta mañana Dios mediante. Continúen pasando una tarde feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

"LA MISIÓN DE LOS ARCÁNGELES DE DIOS."

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