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Muy buenos días, y buenas tardes también para los que su horario ya pasó de las 12:00, y para los que no ha llegado las 12:00 y que tienen otro horario, buenos días; que las bendiciones de Cristo, al Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Para esta ocasión leemos en Efesios, capítulo 4, verso 1 en adelante, que dice:

“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,

con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,

solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;

un Señor, una fe, un bautismo,

un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.

Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.

Por lo cual dice:

Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,

Y dio dones a los hombres.

Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?

El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.

 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“AÑADIENDO A VUESTRA FE TODAS LAS VIRTUDES.”

Para llegar a la estatura de Cristo, a un varón perfecto, tenemos que añadir todas las virtudes que están señaladas en las Escrituras, las cuales el Espíritu Santo va añadiendo en cada persona que se rinde a Cristo, para que Cristo obre en él y a través de él.

Ya vimos también que el apóstol Pedro en Primera de Pedro, capítulo 1, verso 1 al 14, nos habla de esas virtudes, de las cuales la fe es la primera, y luego a la fe le son añadidas... Segunda de Pedro es que están mencionadas esas virtudes, porque todo creyente en Cristo es hecho participante de la naturaleza divina. Por lo tanto, se manifiesta en los creyentes en Cristo esas virtudes divinas que el Espíritu Santo opera en los creyentes en Cristo. Dice San Pedro en Segunda de Pedro, capítulo 1, verso 3 en adelante:

“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,

por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;

al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;

a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.

Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.

Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.”

Es importante entender estas cosas y permitir que el Espíritu Santo manifieste estas virtudes, que son virtudes divinas, de la naturaleza divina, se manifieste en los hijos e hijas de Dios. Recuerden que los hijos e hijas de Dios son a imagen y semejanza de Dios.

Dios tuvo cuatro mil años para traer una obra perfecta, una obra maestra. Fue reflejando esa obra maestra desde Adán hasta Juan el Bautista: en los patriarcas de la antigüedad que duraban quinientos y novecientos y algo de años, luego hasta Noé, y luego de Noé en adelante en Sem y todas esas personas hasta Moisés, Abraham, Moisés, y luego de Moisés en adelante... en Moisés, en Josué, en los jueces, de los cuales Samuel fue el último de los jueces, y era profeta también, y fue el que ungió al primer rey de Israel: Saúl, y ungió también al segundo rey de Israel: David.

Luego lo encontramos en todas esas personas, reflejando a Cristo, o Cristo reflejándose a través de ellos. Vean, se reflejó en Moisés: Moisés en una ocasión en que Dios quiso destruir al pueblo por causa del pecado por el cual viene la destrucción, porque “la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es Vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro,” eso está por ahí por Romanos, capítulo 3, verso 23, o capítulo 6, verso 23 por ahí.[Capítulo 6]. Moisés le dijo a Dios que no destruyera al pueblo, le dijo: “Todas las naciones van a decir que los sacaste de Egipto para matarlos en el desierto porque no pudiste introducirlos en la tierra que les prometiste.” Moisés recurrió a las promesas divinas, a lo que Dios le había dicho a Abraham, a Isaac, a Jacob, y también lo que Dios le había dicho a Moisés, lo que Dios le había prometido al pueblo, y le dijo: “O si no, ráeme a mí del Libro que Tú haz escrito (o sea, del Libro de la Vida).”

Dios escuchó la voz de Moisés, y esto ¿es qué? reflejando a Cristo; Cristo en Moisés interviniendo para que Dios no destruyera al pueblo, porque eso es lo que Él haría en Su primera Venida, en donde la humanidad estaría al final, en donde Dios llamaría a juicio no solamente al pueblo hebreo sino a toda la humanidad.

Cristo dijo: “Si el grano de trigo no cae en tierra, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva.” (San Juan, por ahí el capítulo 12, por el verso 24)...Vamos a ver si es el verso 24... sí, el verso 24; también Él dijo que Él ponía Su vida por las ovejas (San Juan, capítulo 10). Capítulo 10, verso 14 en adelante, dice:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.”

O sea, que Él vino para poner Su vida en expiación por las ovejas que el Padre le dio para que las buscara y les diera Vida eterna, “porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar (¿qué?) lo que se había perdido.” Eso está por ahí por San Mateo, y también por San Lucas... San Lucas nos dice que “el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido,” y San Mateo también; vamos a buscar uno de ellos...

Cristo vino con y por un propósito divino: para buscar y salvar lo que se había perdido. O sea, que Él vino para buscarme a mí y salvarme a mí, ¿y a quién más? A cada uno de ustedes también; ese fue el propósito de Su primera Venida, y por consiguiente Él, estando consciente para lo cual Él vino, sabía que tenía que morir. San Mateo, capítulo 18, verso 11, ahí encontramos ese pasaje, y San Lucas, capítulo 19, verso 10, dice:

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

Las personas no saben el porqué existe la humanidad en el presente, es claro que Dios creó al ser humano a Su imagen y semejanza en Génesis, capítulo 1 y capítulo 2 (capítulo 1, verso 26 al 28 y capítulo 2, verso 7). Capítulo 1, verso 26 al 27, dice:

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”

Dijo que iba a crear al hombre a Su imagen y semejanza, dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.” Y luego cuando lo crea, lo creó a Su imagen, o sea, lo creó cuerpo angelical, y no sabemos cuánto tiempo estuvo en cuerpo angelical sin todavía tener cuerpo de carne; pero estando en su cuerpo angelical el hombre, Adán y Eva, en esa etapa encontramos que Adán señoreaba sobre las aves, los peces, los animales, sobre toda la Tierra, o sea, que era rey en esta Tierra, y Eva era la reina, o sea, que dios de su reino; porque Dios es el Rey de los Cielos y de la Tierra, como hace un rey el cual tiene muchos países en su reino, y le dice al hijo mayor: “Tú vas a gobernar, a reinar sobre tal nación,” pero por supuesto bajo la corona de su padre, el rey. Por lo tanto, las leyes serían las leyes de su padre, de ese reino bajo el cual está ese otro país.

Así también bajo el Reino de Dios que es el Reino de los Cielos y de la Tierra, el planeta Tierra es parte de ese Reino divino, y coloca a Su hijo Adán en la Tierra y le da una compañera para que gobierne en esta Tierra, este planeta, como un rey menor, un príncipe que recibe un planeta para que gobierne en él y sobre él.

En la eternidad ustedes van a ver muchas cosas maravillosas, pues el universo completo tiene millones de galaxias, y sistemas solares cada galaxia, y sistemas... en cada sistema solar, planetas, y así por el estilo, y en cada planeta también territorios, así va a ser en la eternidad. Así que, hay una parábola que dice “al que le fueron dadas, dados talentos...” y también en donde le fueron dados (en otra parábola que se refiere a lo mismo)... le fueron dadas dracmas o... vamos a ver, San Lucas y San Mateo. San Mateo es *talentos (capítulo 25, verso 14 en adelante), y San Lucas, capítulo 19 son minas.

En ambos se refiere a dinero que viene a ser el tipo y figura de lo que Dios nos da, no solamente en lo económico, sino en los talentos que ha colocado en los individuos; y las personas que han recibido estos talentos los han usado en la Obra de Dios, los que sirven a Dios en el Programa Divino, del Evangelio de Cristo, en la Iglesia del Señor Jesucristo; pero otros, el que recibió un talento o recibió una mina, la enterró.

O sea, que el talento que recibió no lo usó en la Obra de Cristo sino que lo usó en el mundo. Recuerden que en la parábola de San Mateo, capítulo 13, nos dice... capítulo 13, versos 24 en adelante, dice... vamos a empezar en el verso 36, pero vamos a usar el verso 30 también, dice:

“Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.”

Y luego del verso 36 está la explicación de la parábola de este mismo capítulo 13 de San Mateo, dice:

“Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.

Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

El campo es el mundo...”

O sea, el campo, la tierra, el terreno, donde fue sembrado, tanto el trigo como la cizaña, es el mundo. Y ahora, si el mundo está representado en el campo, en el terreno, en los talentos el que no use el talento que le fue dado... dice, y esto es para la Venida del Señor, dice: “Después de mucho tiempo (el verso 19)...” un poquito antes, vamos a comenzar en el verso 14. Capítulo 25 de San Mateo, verso 14 en adelante dice:

“Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos (ese es Cristo yéndose al Cielo), llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.”

En el capítulo 19, verso 12 en adelante, dice que esta persona es un príncipe, es un hombre noble; capítulo 19 de San Lucas, verso 12 en adelante, dice:

“Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.”

Cuando Cristo tome el Título de Propiedad, ahí están todos los derechos suyos sobre toda la creación, todos Sus derechos a y de todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa:

“Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.

Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.

Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.”

Ahora, aquí dijo que el hombre que recibió... uno de ellos, uno vino y ganó diez, el otro vino y ganó cinco, y así por el estilo. Ahora vean, Él les dice: “...les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.”

Por lo tanto, todo creyente en Cristo está llamado a hacer como Jesús cuando se quedó en el templo y tenía solamente doce años de edad, eso muestra que los niños también trabajan en la Obra del Señor, y María y José lo encuentran de nuevo después de tres días, y María le dice: “¿Por qué nos has hecho esto? (o sea) ¿por qué te has quedado y no te fuiste con nosotros? Tu padre y yo con angustia te hemos buscado.”

Ahí negó que el Padre de Jesús era Dios, eso no le gustó a Jesús, Jesús le dice: “¿No sabías que en los negocios de mi Padre me conviene estar?” ¿Haciendo qué? Cumpliendo lo que el Mesías tenía que cumplir, porque para eso Él vino. Todo hijo de Dios viene para cumplir su labor en los negocios de Su Padre celestial, o sea, cumplir la parte que le corresponde en el Programa Divino conforme y para el tiempo que le toca vivir.

O sea, que una persona en nuestro tiempo no puede decir: “Bueno, el Programa Divino en el tiempo de Noé era construir un arca, por lo tanto, vamos a construir un arca y estaremos haciendo lo que Dios le dijo a Noé.” (Aquello fue para Noé). Y una persona que piensa así, si estuviera en el tiempo de Noé, estuviera haciendo otra cosa que no era ayudando a Noé en la construcción del arca.

Siempre es necesario tener el conocimiento del Programa Divino para el tiempo en que uno está viviendo, conocer las promesas que Dios ha hecho para ese tiempo, y estar trabajando como individuo y junto también al grupo de escogidos de ese tiempo, de esa Edad, trabajando en lo que corresponde a ese tiempo, y por medio de esas personas, Dios por medio de Su Espíritu, Cristo por medio de Su Espíritu, estará cumpliendo lo que Él ha prometido para ese tiempo, haciendo realidad Sus promesas, así como Dios cumplió a través de Cristo las promesas del Mesías para Su primera Venida.

Los que recibieron los diez talentos, los diez siervos que recibieron diez talentos, en el regreso de Cristo, cada uno se presentó; eran diez minas, eran monedas, dinero, y fueron repartidas entre los diez. Cada uno recibió una, y ese que recibió una tenía que trabajar con eso que Dios le dio, para multiplicarlo. Capítulo 19, verso 16:

“Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.”

En un país en donde una persona tiene autoridad sobre una ciudad, ¿qué es? El alcalde, o presidente de la ciudad, como le llaman en México, o prefecto, como le llaman en Brasil; pero si tiene autoridad sobre diez ciudades, entonces es el gobernador del Estado, porque un Estado puede tener diez ciudades, otro puede tener veinte ciudades, otro puede tener cinco ciudades, depende el tamaño del Estado.

Y de acuerdo a como usó, entonces ganó cierta cantidad, y eso le agradó a Dios, si fue fiel en lo poco, si administró lo que le fue dado, lo administró para la Obra de Dios, para la Obra y gloria del que le entregó esa mina, entonces Él lo va a poner en algo mayor. Primero tenemos que ser probados y pasar el examen, la prueba, que le corresponde a cada persona.

Y así fueron pasando, otro... todos recibieron la misma mina en esta ocasión; en la de los talentos uno recibió una cantidad y otro recibió otra cantidad, y uno recibió una sola mina o un solo talento, pero tenía que... era para trabajar.

Y el que recibió un solo talento, lo escondió en la tierra, lo enterró; y vimos que en la parábola del trigo y de la cizaña, el campo representa el mundo; o sea, el terreno representa el mundo, el que entierra el talento, vean dónde lo enterró: en el mundo.

Personas con talentos para una cosa u otra cosa, como talentos hermosos para cantar, que son dados para que sean usados para la gloria de Cristo, los usan para el mundo, y todo es para el mundo, y no tienen tiempo para Dios; pero Dios va a pedir cuenta por esos talentos, ya sea de cántico o de lo que sea; mencionamos el de cántico porque es el más conocido, pero son muchos talentos. Si buscan todos los talentos que un ser humano puede tener, todos los talentos que Dios ha dado, ahí podrá ver que hay muchos, y están representados en esos que Él dio.

Algunas personas dicen: “Esto es mío y yo lo uso como quiera,” no, eso es de Dios, y Dios lo ha dado para que usted lo administre correctamente bajo el Programa Divino, y Cristo le va a pedir cuenta algún día por lo que le dio.

Dice que el que le fue dado un talento y no lo usó correctamente, lo enterró, le fue quitado, y luego ese talento le fue dado al que tenía más; o sea, que al que tiene le será dado más, y el que no tiene, aun lo que tiene... el que no tiene, porque nadie tiene talentos ni minas, son cosas que Dios ha colocado en las personas, son bendiciones divinas, talentos divinos, que Dios ha colocado en diferentes personas para que puedan decir, usarlo correctamente en el Programa Divino, y decir: “En los negocios de mi Padre me conviene estar.” ¿cómo? Trabajando con los talentos que Dios nos ha dado, porque Él dice que dio esos talentos y también las minas, dice que dio esas minas, y dijo: “Trabajad (¿con qué?) con esos talentos o minas en lo que yo regreso.”

Y algunas personas dicen: “Pero ¿qué recompensa voy a recibir yo con eso?” algunos dicen: “Mejor lo uso en el mundo y allá me pagan,” pero cuando Cristo le pida cuenta y no ha hecho lo que debe hacer para la Obra de Dios, le será quitado, nunca más tendrá esa bendición; le será dada a otra persona.

O sea, que los que han hecho mucho en la Obra, van a recibir más bendiciones; los talentos que le sean quitados, o minas, a otros, le serán dados al que ha hecho más, porque ese se esforzó más que los demás. El que no tiene, aun lo que tiene le será quitado, y al que tiene le será dado más, al que mucho tiene le será dado más, al que mucho tiene y lo usó en la Obra del Señor. Y ahora, todo eso es usado conforme al Programa Divino para el tiempo en que a la persona le corresponde vivir.

Y las virtudes que son dadas, colocadas en las personas por el Espíritu Santo, van llevando al ser humano hacia la perfección por medio del Espíritu Santo; así como es para los individuos, es también para la Iglesia del Señor Jesucristo pasando por las diferentes etapas.

En la primera etapa de la Iglesia gentil en la Dispensación de la Gracia, corresponde a la fe, y su mensajero fue el apóstol Pablo, ¿ven? Ya le fue añadida la fe, fue traída por el Espíritu Santo a través del apóstol Pablo a los gentiles. Y así cada Edad o etapa corresponde a una virtud en la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de Cristo.

Y después de siete etapas o siete virtudes, las siete virtudes, viene amor, Amor divino, que es la corona con la cual la Iglesia es coronada y corresponde a la Edad de Oro, la Edad de la Piedra Angular para llegar la Iglesia a la perfección.

Y así es para cada creyente en Cristo para llegar a la perfección. Llegaremos a la perfección porque es un Programa Divino que ya está diseñado por el mismo Dios desde antes de la fundación del mundo, y entonces llegaremos a ser a imagen y semejanza de Cristo en toda Su plenitud con cuerpos físicos glorificados, inmortales y jóvenes para toda la eternidad; y estando en esos cuerpos eternos, glorificados, es que entonces vamos a reinar con Cristo por el milenio y luego por toda la eternidad.

Por lo tanto, así como la Iglesia del Señor Jesucristo ha ido añadiendo esas Edades que corresponden a virtudes en el individuo, cada creyente en Cristo va pasando también por esas etapas en donde se manifiestan esas virtudes divinas. Por lo tanto, dé lugar a que el Espíritu Santo obre en usted y en mí esas virtudes hasta llegar a la perfección, añadiendo a vuestra fe todas las virtudes, y así llegaremos a la perfección.

Es importante estar conscientes del tiempo que nos ha tocado vivir, que corresponde, en el Cuerpo Místico de Cristo, a la etapa del Amor divino en donde la Iglesia del Señor Jesucristo obtendrá la gran victoria en el Amor divino, y en donde cada creyente en Cristo como individuo obtendrá la gran victoria en el Amor divino, y en donde ocurrirá la Venida del Señor, la fe para ser transformados y raptados, la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta sonará, que es la Voz de Cristo hablándonos las cosas correspondientes a nuestro tiempo. Eso es el toque de la Trompeta Final, la Trompeta Final sonando. Juan en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, dijo:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último.”

O sea, que es la Voz de Cristo, el cual es el Alfa y Omega, hablándole a la Iglesia representada en Juan el apóstol. San Pablo dice: “Si la trompeta no da sonido cierto...” (¿qué pasa entonces?) “¿cómo nos apercibiremos para la batalla?”,

En cada etapa o Edad hay una lucha, una batalla, y tenemos que escuchar la Trompeta dando sonido cierto, o sea, la Voz de Cristo hablándonos Su Palabra prometida para nuestro tiempo para que así estemos firmes en la fe de Cristo y en la fe en Cristo y trabajando en la Obra del Señor Jesucristo. Esa cita que les dí: “Si la trompeta diere sonido incierto, ¿cómo nos apercibiremos para la batalla?,” eso San Pablo lo dice en Primera de Corintios, capítulo 14, verso 8.

El sonido cierto de la Trompeta, de la Voz de Cristo, es Su mensaje correspondiente al tiempo en que la persona está viviendo. Y esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, siendo la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular o etapa de oro de la Iglesia, será lo que nos dará Su Palabra prometida para nuestro tiempo; eso será la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final sonando para que pueda venir la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, porque es a la final trompeta que los muertos en Cristo resucitarán y los que vivimos seremos transformados.

¿Y dónde suena la final trompeta? En la etapa del Amor divino, que es la Edad de Piedra Angular o Edad de Oro de la Iglesia del Señor Jesucristo, lo cual es paralelo al tiempo de Jesús y al tiempo de Noé antes del diluvio, el cual estaba construyendo el arca que Dios le ordenó; y el tiempo de Abraham y de Lot, porque Cristo dijo que la Venida del Hijo del Hombre será como en los días de Noé y que será también como en los días de Lot.

Es importante comprender estas cosas que corresponden a nuestro tiempo para crecer hasta llegar a la perfección, hasta llegar a la estatura de un varón perfecto, la estatura de Cristo, llegar a la perfección, llegar a la etapa en que seremos transformados los que vivimos, y los que han partido sean resucitados en cuerpos eternos.

Es una bendición grande estar con ustedes en esta escuela dominical, en este estudio bíblico bajo el tema de estas virtudes: “AÑADIENDO A VUESTRA FE TODAS LAS VIRTUDES.” Así como es para la Iglesia, es para cada creyente en Cristo, y por consiguiente es importante que cada persona esté en el Cuerpo Místico de Cristo, firme en la fe de Cristo.

Y si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo para poder estar en el Cuerpo Místico de Cristo, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado y le bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento, para lo cual puede pasar al frente y estaremos orando por usted.

Recuerde que sin Cristo el ser humano está perdido; Él es el único camino al Padre, Él mismo lo dijo: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí,” (San Juan, capítulo 14, verso 6.) Él es el único y suficiente Salvador para cada persona.

La salvación no se puede buscar en otra forma, sino en Cristo; en Él y a través de Él se ha llevado a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario “para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga Vida eterna.” No hay otra forma para recibir la Vida eterna, excepto a través de Jesucristo nuestro Salvador.

En los demás países también pueden venir a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo dentro de algunos minutos. Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están recibiendo a Cristo como Su Salvador en diferentes países.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, y nuestros ojos cerrados los que están presentes y los que están en otras naciones:

Padre nuestro que estás en los Cielos, Santificado sea Tu Nombre.

Venga Tu Reino. Y hágase Tu voluntad, como en el Cielo, también en la tierra.

Y el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

Y perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.

Y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal; porque Tuyo es el Reino, el poder, y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo traigo a Ti todas estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador en estos momentos. Recíbelos en Tu Reino; ellos han creído en Jesucristo y Su Sacrificio en la Cruz del Calvario, y lo están recibiendo como único y suficiente Salvador. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego, Padre celestial.

Y ahora, repitan conmigo esta oración los que están recibiendo a Cristo como Salvador en estos momentos:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado; y hagas una realidad en mi vida, en mi ser, Tu salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. En Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo, te lo ruego, para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos. Amén.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Los que han recibido a Cristo como Salvador en diferentes países en estos momentos, se preguntarán o preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar? Quiero ser bautizado, porque Cristo dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

Bien puede ser bautizado, porque usted creyó y ha recibido a Cristo como único y suficiente Salvador, y que Cristo le bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento. Los niños también, de diez años en adelante, que han recibido a Cristo como Salvador, pueden ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y que Cristo los bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes, niños, el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; pero en el bautismo en agua, el cual es un mandamiento del Señor Jesucristo, la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. El bautismo en agua es tipológico y es un mandamiento de Cristo.

Aun el mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista, el cual no lo quería bautizar, y le decía: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?” y Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia,” y entonces lo bautizó, y descendió el Espíritu Santo sobre Jesús, y dijo: “Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia.” y así también viene la bendición del Espíritu Santo sobre todos los que reciben a Cristo como Salvador y son bautizados en agua en Su Nombre.

Pueden ser bautizados los que han recibido a Cristo como Salvador en diferentes países, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Cristo nuestro Salvador.

Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y nos continuaremos viendo en estos días. Hasta el próximo domingo Dios mediante, en persona o por satélite, y estaremos escuchando la Palabra de Cristo nuestro Salvador para continuar creciendo hasta llegar a la estatura de Cristo, a la perfección de Cristo, en donde seremos a imagen y semejanza de Cristo completamente.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez para continuar, y en cada país dejo al ministro correspondiente. Que Dios les bendiga y les guarde a todos, en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

“AÑADIENDO A VUESTRA FE TODAS LAS VIRTUDES.”

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