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Muy buenos días o buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones. Un saludo muy especial al misionero, doctor Miguel Bermúdez Marín y al doctor, reverendo Andrés Cruz Gallego allá en la Voz de la Piedra Angular, allá en Villahermosa, República Mexicana; que Dios les bendiga grandemente y los use siempre grandemente en Su Obra en este tiempo final, y a todos los ministros que nos escuchan en esta ocasión, que Dios los bendiga grandemente y los use grandemente junto a vuestras congregaciones en la evangelización, en todo el trabajo en la Obra del Señor Jesucristo.     Para esta ocasión leemos en Levítico, capítulo 23, versos 23 al 25, que nos dice:     “Y habló Jehová a Moisés (o sea, el Eterno), diciendo:     Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación.     Ningún trabajo de siervos haréis; y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová (o sea, al Eterno).”     Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.     “LA FIESTA DE LAS TROMPETAS.” Ese es nuestro tema para esta ocasión.     A través de todas estas fiestas que Dios le dio al pueblo hebreo para guardar, las cuales conmemoran eventos de la historia del pueblo de Israel, pero que también son proféticas, hablan de eventos que van a surgir en la historia de Israel y de toda la humanidad, los cuales serán paralelos a aquellos eventos, y por consiguiente aquellos eventos, los cuales son conmemorados en estas fiestas hebreas, son tipo y figura de cosas que sucederán más adelante, luego de aquellos eventos que ocurrieron en otros tiempos.     Con la conmemoración de esas fiestas, o en esas fiestas, al conmemorarse esos eventos pasados, se mantiene viva la historia de Israel, porque un pueblo sin historia, no es pueblo, es un grupo de personas pero que todavía no han nacido como pueblo.     Por lo tanto, es importante que las personas, los ciudadanos de una nación, conozcan su historia; los padres están responsabilizados al igual que el gobierno, por medio de las escuelas y demás medios de comunicación, recordarle la historia, enseñarle la historia, a los hijos, a los nietos y a los bisnietos. O sea, que el padre siempre le toca seguir con los nietos y bisnietos, sus generaciones que tiene; él es responsable también de ayudar a sus generaciones que han surgido de él, mantener viva así la historia de lo que es la vida de su nación, de la familia, y de la persona como individuo.     Ahí podrá ver cómo Dios ha obrado en la vida de ellos como individuos, de la familia y de la nación. Por lo tanto es importante conocer la historia y enseñarla a los niños, y a la misma vez ver que la historia se repite en otras generaciones, y por lo tanto la historia que se conmemora en estas fiestas judías viene a ser también profética, se está anunciando que más adelante van a ocurrir estas cosas con otras personas en otros tiempos futuros.     Por lo tanto, es tipo y figura, son tipos y figuras estas fiestas, de eventos que vendrán más adelante con el pueblo de Dios, con la Iglesia del Señor Jesucristo, y con toda la humanidad. Cada cual en la posición que estará ocupando en el tiempo en que se repita lo que está en esas fiestas.     Por lo tanto, podemos ver que la Obra de Dios es cíclica, tiene ciclos, en los cuales se repiten cosas que sucedieron en otro tiempo pero con otras personas. Por eso es que Jesús cuando estuvo profetizando de la venida del Hijo del Hombre, dijo que sería como en los días de Noé, o sea, sería paralelo a como fue en los días de Noé, y también dijo que sería como en los días de Lot.     Si examinamos esos días, podemos ver que en los de Noé había llegado el tiempo para el juicio divino, y Noé estaba proclamando el juicio divino que vendría para aquel tiempo, o sea, que estaba como en la Fiesta de las Trompetas que es donde se proclama el juicio venidero.     Encontramos que para que se proclamara ese juicio divino que venía sobre la Tierra, Dios tenía que revelarse a una persona que efectuaba el sacrificio por el pecado suyo y de su familia, por eso la Escritura dice que era justo delante de Dios, porque sus pecados y los de su familia estaban cubiertos con la sangre de aquellos animalitos que él ofrecía por el pecado suyo y de su familia; él era el sacerdote principal, el sumo sacerdote, de su familia.     Y Dios se reveló a él, siendo que Noé era profeta y tenía las dos conciencias juntas, se reveló a Noé, Noé es también un profeta dispensacional. El primero fue Adán que hablaba con Dios y Dios con él; el segundo Set, que hablaba con Dios, y en los días de Set la gente comenzó, los hombres comenzaron a llamarse del Nombre de Dios; tercero Noé, tercer profeta dispensacional. La Dispensación de Adán fue la de la Inocencia, la de Set fue la de la Conciencia, la de Noé la del Gobierno Humano.     Luego vean ustedes, Noé trae el mensaje del juicio divino que ha de caer sobre la raza humana, porque Dios juzgó, y dijo: “Raeré de la Tierra al hombre que he creado;” había llegado el tiempo para el juicio divino, pero Dios no trae el juicio sobre la raza humana sin antes avisarle, y para eso es que tiene un profeta siempre, un hombre con las dos conciencias juntas, al cual le da a conocer lo que va a hacer: “Porque no hará nada el Señor, sin que antes lo revele a Sus siervos, Sus profetas.”     Para cada tiempo que Dios va a hacer algo en la Tierra, Él tiene un profeta mensajero para esa Edad o esa Dispensación. El mensaje para una Edad lo trae Dios por medio de Su Espíritu al mensajero de esa Edad, y él lo trae a su Edad y cubre toda la Edad de ese mensajero.     Si es un mensajero dispensacional trae un mensaje dispensacional para toda esa Dispensación, en donde habla de bendiciones, habla de las cosas que las personas tienen que hacer, cómo preparase para recibir las bendiciones de Dios, y habla también de los juicios divinos que vendrán para todos aquellos que no se acogen a la Dispensación y a lo que Dios establece para esa Dispensación; tanto para creyentes como para los no creyentes, todos quedan enmarcados en esa Dispensación.     Y el que ignoren no significa que no tienen una responsabilidad de saber lo que corresponde a ese tiempo. Es como en la Tierra: en cada nación hay leyes, y el que una persona no las conozca no la exime de cumplirlas; por lo tanto, no está exento del cumplimiento de las leyes de su país. Y así son con las leyes divinas del Reino de Dios: toda persona debe conocerlas, están en la Escritura, la Palabra de Dios.     Por lo tanto, en todo ese Programa Divino que se ha estado llevando a cabo, encontramos que se repiten los ciclos y las personas vienen a ser como eran aquellas personas de aquel otro ciclo que ya pasó en otro tiempo.     Es como las horas del día, los meses, las semanas; los días de la semana, los días y las semanas de un mes; las horas, días, semanas y meses de un año; las horas, los días, semanas, meses y años de un siglo, y así por el estilo, vean, hay una repetición.     Estamos en cierta hora del día, pero ayer estábamos en la misma hora del día de ayer, pero de otro día, pero el reloj lo que hace es dar la vuelta en otro ciclo que corresponde a otro día, pero el mismo reloj, con el mismo sistema, para dar la misma hora que dio el día de ayer, pero correspondiente a otro día.     Y también así son los días, 24 horas: termina un día, comienza otro día. Entre los gentiles, la mayor parte de las naciones gentiles, lo terminan a las 12:00 y comienzan ahí mismo el nuevo día; entre lo judíos es a la caída del sol que termina el día y comienza el otro día.     Por eso en el día que tienen los gentiles mayormente, la mayor parte de las naciones gentiles, solamente tiene luz de mañana a tarde, pero entre los judíos cada día tiene luz de tarde, mañana y tarde de nuevo, porque terminan en la tarde, que todavía hay luz, y comienza un nuevo día con luz; al tiempo de la tarde habrá luz para un nuevo día y comienzo, pero es una luz de un corto tiempo, y después viene la noche y después vuelve la luz en la mañana.     La primera luz que se ve de un nuevo día hebreo es la luz de la tarde y es la luz del Oeste, y luego por segunda vez se ve la luz del nuevo día, de ese nuevo día que comienza, que ya comenzó, y es en la mañana cuando amanece, hasta la tarde.     Entre lo judíos se ve dos veces la luz: en la tarde y después en la mañana hasta la tarde otra vez, pero se ve una sola noche: la noche del día que comenzó; entre los gentiles se ve la noche, la mitad de la noche del día que está pasando, y la mitad de la noche del día que está comenzando; y la otra mitad la va a ver después que pase el día de luz, la va a ver de nuevo, digamos desde la 6:00 de la tarde hasta las 12:00 de la noche.     O sea, los judíos ven la noche completita, de un cantazo; los gentiles ven la noche dividida en dos partes, una parte para el día que va a pasar, y otra parte para el día que está comenzando, que comienza en la noche. Y entre los judíos la noche la ven de un solo día, pero ven la luz de dos días: del día que está terminando por el Oeste, y del día que comienza por el Este.     Eso significa mucho en el plano espiritual: que la luz espiritual del Día del cual estamos hablando, el Día de la Fiesta de las Trompetas, la verán, esa luz, por el Oeste, y después la verán por el Este también; así es la luz del Oeste primero, y después la luz del Este luego, en los días hebreos; porque el sol se pone por el Oeste y luego sale el sol por el Este luego de transcurrida la noche.     Ahora, en cuanto a la Fiesta de las Trompetas que se lleva a cabo el día primero del mes séptimo, primero de Tishrei, es el Día augusto y terrible; es el Día o ciclo divino, representa el ciclo divino en que Dios va a juzgar al mundo y por consiguiente a los seres humanos, y va a estar avisando de ese juicio divino que va a venir, y el anuncio de ese juicio será la Trompeta, la Fiesta de las Trompetas sonando, siendo dada a conocer la Fiesta de las Trompetas.     En Apocalipsis, capítulo 14... recuerden que “si la trompeta da sonido incierto, si diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?” dice San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 14, verso 8. Estas trompetas que Dios le ordenó a Moisés, que se fabricaran dos trompetas de plata para tocarlas para las diferentes fiestas hebreas, para el día sábado, para luna nueva también, y para el día para llamar el pueblo a las fiestas, a convocar al pueblo para la guerra también; dependiendo del sonido que emitiera la trompeta era para lo cual estaban siendo convocados.     Es como en el ejército, cuando suena la trompeta en la mañana es para que se despierten los soldados, se preparen; pero cuando es para guerra, ya eso tiene un sonido diferente; así le dio Dios la orden a Moisés: “...Tantas veces se suena la trompeta cuando es para la guerra,” y le dice también a Moisés: “Si es para tal cosa, usarán una sola trompeta, si es para otra cosa, tal cosa, usarán las dos trompetas,” y así por el estilo.     O sea, que de acuerdo al sonido, por eso tiene que dar sonido cierto. Si es para la guerra y le dan el sonido que es para levantarse e irse a bañar, matan a todos los soldados; si es para la guerra y dan el sonido que es para acostarse a dormir, los matan también. La trompeta tiene que dar sonido cierto, es igual que cuando la usan para músicas, para acompañar artistas y eso, si el artista, el cantante, su pieza musical es tal, y el que toca la trompeta interpreta con la trompeta la música que es para otra canción, está dando sonido incierto y está causando confusión.     Así es en el término bíblico el sonido de la trompeta. En Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 11 al 21 y también el capítulo... y Primera de Corintios, capítulo 15, versos 50 en adelante, nos habla de trompetas. Así que esto no es solamente del Antiguo Testamento sino del nuevo Testamento también, porque aquello allá es tipo y figura de lo que bajo el nuevo Pacto en medio del Cristianismo se estará llevando a cabo en el campo espiritual.     El sonido de una trompeta, sonar una trompeta, es traer un mensaje, sonar un mensaje, es Dios por medio de Su Espíritu hablar al pueblo por medio de un mensajero que Él tenga para ese tiempo, “porque no hará nada el Señor sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos, Sus profetas,” y dice Zacarías, capítulo 7, que Dios habló por medio de Su Espíritu a través de los profetas, y San Pablo también, en Hebreos, capítulo 1, verso 1 en adelante, dice:     “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas.”     ¿Cómo habló Dios? Por medio de los profetas, Dios le habla al profeta que es el que tiene las dos conciencias juntas para oír de Dios, y el profeta le habla al pueblo el mensaje que Dios quiere hacer oír al pueblo, y eso es Dios en el profeta hablando por labios humanos, ungido por el Espíritu Santo, ese es el hombre ungido para ese tiempo, ya sea para una Edad o para una Dispensación. Dice:     “En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo (o sea, por Jesucristo), a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;     el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia...”     ¿Quién es la imagen misma de la sustancia de Dios? Jesucristo en Su cuerpo angelical, y la semejanza física de Dios es el cuerpo físico de Jesucristo, el cual fue crucificado como la Expiación por nuestros pecados, en Expiación por nuestros pecados.     Ya por eso el templo fue quitado, el sacrificio que tenía que ser hecho en el templo en Jerusalén ya no se hace porque fue quitado el templo y allí era que tenía que ser hecho y la sangre llevada al Lugar Santísimo de ese templo terrenal.     Cristo Su propia Sangre la llevó al Templo celestial, al Propiciatorio, al Trono de Intercesión, el Trono de Dios; y está como Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec haciendo Intercesión por todos los que lo reciben como único y suficiente Salvador, y por los que ya lo han recibido y cometen alguna falta, error o pecado y lo confiesan a Cristo, y Cristo lo limpia con Su Sangre de todo pecado y así lo mantiene limpio, y delante de Dios es una persona sin pecado, justo delante de Dios, como si nunca en la vida hubiese pecado. Y ahora:     “...y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,     hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.”     Y ahora, el orden sacerdotal que tiene la Intercesión, el Sumo Sacerdote y la Intercesión por los pecados del ser humano, está en el Cielo: es Jesucristo como Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec, Él es el Sumo Sacerdote Melquisedec del Templo celestial. Por lo tanto, ahora es directo en el Templo celestial la Intercesión, ya no hay Intercesión en el templo terrenal, ya no existe, y la del templo terrenal era tipo y figura del Templo celestial, y el orden sacerdotal terrenal de Aarón, era tipo y figura del Orden celestial de Melquisedec.     Y ahora, a ese orden sacerdotal de Melquisedec pertenecen todos los creyentes en Cristo; Primera de Pedro, capítulo 2, versos 4 al 10, dice que todos los creyentes en Cristo son sacerdotes. Dice capítulo 2, verso 9 en adelante dice:     “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”     Aquí nos muestra que los creyentes en Cristo son real sacerdocio, linaje escogido; el orden sacerdotal celestial, vean, tiene el Sumo Sacerdote que es Cristo, y todos los creyentes en Cristo que son sacerdotes: Cristo nos ha hecho sacerdotes del Templo celestial. Vean aquí también, Apocalipsis, capítulo 1, verso 5 al 6, dice:     “Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra.  Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,     y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.”     Y en el capítulo 5 de Apocalipsis, versos 9 al 10, dice:     “Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;     y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.”     Y en el capítulo 20 de Apocalipsis, versos 4 al 6 dice:     “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.     Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.     Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.”     Aquí tenemos tres lugares en Apocalipsis, más el de Primera de Pedro, capítulo 2, verso 9 que les mostré, nos dice que pertenecemos al Sacerdocio real, ese real Sacerdocio celestial que es el de Melquisedec, del cual Cristo es el Sumo Sacerdote del Templo celestial, y los creyentes en Cristo son sacerdotes con Cristo de ese Orden de Melquisedec.     Por eso las oraciones, los cánticos, las alabanzas, la adoración va directa a Cristo, el Sumo Sacerdote, y Cristo la pasa a Dios; es por medio de Cristo, en el Nombre de Cristo, que hacemos todas estas cosas de esta labor de sacerdotes según el Orden de Melquisedec, y todo esto está en el campo espiritual. Es importante conocer estas cosas para saber lo que hemos recibido de parte de Dios, toda esta herencia maravillosa celestial, y también la terrenal que Él nos dará en Su Reino milenial.     Ahora, veamos aquí en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, dice:     “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta...”     Aquí tenemos la Trompeta, es la Trompeta la Voz de Cristo, la Voz de Dios, hablando en medio de Su Iglesia y a Su Iglesia, pero eso es en una Edad celestial, ya no en las siete Edades de la Iglesia, es en el Día del Señor, ese Día augusto, el Día en que la Fiesta de las Trompetas en medio de Su Iglesia se estará sonando, o sea, se estará escuchando, porque la Voz de Cristo por medio de Su Espíritu en medio de Su Iglesia es la Voz de la Trompeta:     “...que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último.”     ¿Quién es el Alfa y Omega? ¿Quién es el primero y el último? El Señor Jesucristo, es la Voz de Cristo hablando. Pero ahora miren acá, Apocalipsis, capítulo 14, versos 6 al 7, dice:     “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo.”     Un ángel es un mensajero, no son los ángeles los que predican el Evangelio, son los seres humanos; un mensajero predicando el Evangelio del Reino, el Evangelio eterno, a todos los moradores de la Tierra, a todas las naciones, a todas las tribus, lenguas y pueblos, o sea, que viene con un mensaje para toda la familia humana. Ese mensaje vean lo que anuncia:     “...diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado...”     Viene anunciando la hora del juicio divino, y es la Trompeta de la Fiesta de las Trompetas la que anuncia el Día del juicio divino; y en la Tierra, vean ustedes lo que nos dice Malaquías, capítulo 4, verso 1 en adelante, dice:     “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová (o sea, el Eterno) de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.”     Viene anunciando Dios el Día ardiente como un horno, viene anunciando el Día del juicio divino, viene anunciando que habrá volcanes, fuego volcánico, lava volcánica, ceniza volcánica, maremotos, terremotos, maremotos; vendrá anunciando que vendrá una tercera guerra mundial atómica, y con esa guerra mundial se enderezará la Tierra los grados que tiene de inclinación, y así se preparará para el Reino milenial, en donde la temperatura va a ser tan buena que no se va a necesitar aire acondicionado en los hogares, y ya queda resuelto el problema de la temperatura.     Pero va a haber graves problemas durante ese lapso de tiempo de tres años y medio que corresponde a la última parte de la semana número setenta de la profecía de Daniel, y que corresponde a lo que le llaman la gran tribulación o apretura de Jacob de Jeremías, capítulo 30. Sigue diciendo:     “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.”     ¿Ven? A los que temen el Nombre del Señor, a los creyentes, nacerá el Sol de Justicia, y en Sus alas traerá salvación. En Oseas nos habla acerca del sol; dice Oseas, capítulo 6, verso 1 en adelante, dice... y el capítulo 5, verso 15, dice:     “Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.”     Y luego en el capítulo 6, verso 1 en adelante, dice:     Venid y volvamos a Jehová (ya lo están buscando ahí entonces); porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.     Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él (esa resurrección es un avivamiento, un despertamiento espiritual, para Israel, vida espiritual).     Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová (o sea, en conocer al Eterno).”     En Habacuc, capítulo 2, verso 14, dice que la Tierra será llena del conocimiento de la gloria del Señor, de Jehová, como las aguas cubren el mar, y también lo dice en Isaías, capítulo 11, verso 9; o sea, viene un tiempo en que Dios va a enseñar a Su pueblo, a Sus hijos, y todos serán enseñados de Dios “ y todos me conocerán,” dice el Señor:     “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová (o sea, al Eterno, al Señor); como el alba está dispuesta su salida...”     O sea, como la mañana, porque para la Iglesia será la luz de la tarde en el Oeste, la luz de la tarde, pero para Israel será la luz de la mañana cuando surja allá en Israel, pero si la ven en el Oeste, pues están viendo la misma luz que van a ver en la mañana de un nuevo Día dispensacional; la mañana para ellos la estarán viendo en la tarde en el Oeste, que corresponde a la tarde en medio del Cristianismo. Tan sencillo como eso.     Y ahí van a ver a Dios, al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, manifestándose con Su pueblo, Su Iglesia. Su Iglesia, los redimidos bajo el nuevo Pacto que estableció Cristo con la Sangre del nuevo Pacto y el Sacrificio correspondiente al nuevo Pacto:     “...como el alba está dispuesta su salida (cuando surja, cuando salga, en Israel, es la luz de la mañana para ellos, cuando es allá. Si están en el Oeste, en el continente americano, entonces estarán viendo la luz en la tarde, la misma luz que luego va a manifestase allá en Israel)... como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.”     O sea, la lluvia del Evangelio de la Gracia y la lluvia del Evangelio del Reino. La Lluvia Temprana es la lluvia del Evangelio de la Gracia, la enseñanza del Evangelio de la Gracia, y la Lluvia Tardía es la enseñanza del Evangelio del Reino, donde son lluvias de bendición para los creyentes en Cristo y para el pueblo hebreo también.     Por lo tanto, lo que va a saber Israel, primero lo va a saber la Iglesia del Señor Jesucristo. Tan sencillo como eso, y va a trabajar en pro de Israel para que Dios tenga misericordia de Israel, de Jerusalén, y venga la paz para Jerusalén, para todo Israel y para todo el Medio Oriente y para toda la humanidad.     Y la paz para Israel y para toda la humanidad está en el Reino del Mesías, al cual se van a unir muchos pueblos, todos los pueblos que están representados en las ovejas que aparecen en la parábola del Señor, el Hijo del Hombre, buscando, reuniendo a todas las naciones, colocando a Su izquierda a... como hace el pastor que coloca a su izquierda a los cabritos, así colocará algunas naciones a Su izquierda; y a su derecha el pastor coloca las ovejas, así también Cristo colocará, en el juicio que hará, colocará naciones a Su derecha, o sea, que son naciones que van a entrar al Reino del Mesías. Tendrá que ver su historia, la historia de esas naciones, con relación a la relación con el pueblo hebreo, cómo trataron al pueblo hebreo y cómo trataron a la Iglesia del Señor Jesucristo.     Así que se está acercando un tiempo muy importante para toda la humanidad; para el Cristianismo tenemos la promesa de que una Trompeta va a sonar en este tiempo final, y para los hebreos también está la promesa de que una Trompeta va a sonar en este tiempo final. Miren Apocalipsis 11, ya leímos Apocalipsis 14, verso 6 al 7; ahora vean lo que dice Apocalipsis 11, versos 15 en adelante, dice:     “El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.”     Vean, esa Trompeta la suenan los dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías, anunciando que los reinos del mundo vendrán a ser del Mesías, del Cristo, el Mesías, del Señor:     “... y él reinará por los siglos de los siglos.     Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios (esta es la buena noticia):     diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado (esa es la buena noticia para los creyentes en Cristo y para el pueblo hebreo).     Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes (tiempo de bendición para los creyentes en Dios, tanto los creyentes del Cristianismo como los que van a ser sellados del pueblo hebreo, para Israel de bendición también), y de destruir a los que destruyen la tierra...”     Esa es la parte mala para una parte de la humanidad: los que destruyen la Tierra con guerras y con productos que dañan el medio ambiente, y con muchas otras cosas, van a ser juzgados y van a ser destruidos conforme a esta profecía.     La bestia y su reino, el reino de los gentiles en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, dice que la Piedra no cortada de manos que viene, que es la Venida del Señor, hiere esa estatua que es el reino de los gentiles desde Nabucodonosor hasta los pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzará; será quitado el reino de los gentiles y será entregado el reino de este mundo al Mesías, que tendrá la Capital en Jerusalén y todo Israel será el Distrito Federal y será más grande el territorio también, y el Medio Oriente tendrá paz, Israel tendrá paz, y todas las naciones tendrán paz en el Reino del Mesías.     Eso será la venida del Reino de Dios, será la restauración del Reino de David y la restauración del Trono de David , porque el Trono de David es el Trono terrenal de Dios, y el Reino de David es el Reino terrenal de Dios; eso lo consiguen en Primera de Crónicas, por ahí por el capítulo 28 y 29... Primera de Crónicas, capítulo 28 del 4 en adelante, y el capítulo 29, versos 22 al 23:     “Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová (o sea, del Eterno, el Señor) en lugar de David su padre, y fue prosperado; y le obedeció todo Israel.”     La única esperanza que hay, de paz para Israel, de paz permanente, es en el Reino del Mesías, la traerá el Mesías; por eso Elías, que está prometido en Malaquías, capítulo 4: “He aquí...” vamos a leerlo:     “Acordaos...” capítulo 4, verso 4 en adelante, dice:     Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.     He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová (o sea, del Eterno), grande y terrible.”     O sea, que aún antes de llegar ese Día del juicio divino cayendo sobre la Tierra, el juicio de la gran tribulación, antes de comenzar la gran tribulación, ya Elías, ya el ministerio de Elías, o sea,  el Espíritu Santo tendrá un hombre de este tiempo final ungido con ese espíritu ministerial operando ese ministerio y hablándonos de estas cosas:     “El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.”     “No sea que yo venga (esa es la Venida del Señor) y hiera la Tierra con maldición,” o sea, que el ministerio de Elías estará en la Tierra proclamando la paz imperecedera que traerá el Mesías en Su Reino mesiánico, y estará preparándole el camino al Mesías diciendo todas las cosas que el Mesías hará en Su Reino, las bendiciones que traerá para Israel, y los juicios divinos que traerá para todos los que se levanten en contra de Israel y todos los que se levanten en contra de la Iglesia del Señor Jesucristo.     Luego, la gran tribulación, y en la gran tribulación será que el juicio divino caerá sobre el planeta Tierra y sobre los seres humanos, y eso es “herir la Tierra con maldición,” o sea, serán habladas estas maldiciones, serán dadas a conocer, y el porqué vendrán sobre la Tierra. Miren aquí, capítulo 6, verso 12 en adelante, dice, de Apocalipsis:     “Miré cuando abrió el sexto sello (y el sexto Sello son Moisés y Elías, los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios de los dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11, versos 1 al 14 y Zacarías, capítulo 4, versos 1 al 14)... miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre;     y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra,  como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.     Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.”     Que Dios guarde a Puerto Rico. Hay una profecía en el libro de Job, en versiones antiguas, que dice que Dios salvará la isla del inocente, y miren, el escudo de Puerto Rico tiene el Cordero sobre el Libro de los siete Sellos, así que algo está mostrando eso para Puerto Rico y es bueno, esa es la parte buena para Puerto Rico:     “Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;     y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero (es que el Trono de Misericordia, al salir Cristo como sumo Sacerdote y convertirse en el León de la tribu de Judá, y tomar el Libro, el Trono se convierte en un Trono de Juicio para juzgar al mundo, y de juicio sin misericordia);     porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?”     O sea, que lo que viene es terrible: tres años de gran tribulación donde hasta la Tierra cambiará su forma, se enderezará, la temperatura será más uniforme (será uniforme), y donde la ceniza volcánica, al caer sobre la Tierra, alrededor de la Tierra, hará la Tierra fértil nuevamente para los que van habitar en la Tierra en el Reino del Mesías en Israel, en el Medio Oriente y en todas las naciones.     Es importante entender estas cosas para cuando lleguen momentos de apretura, sepamos dónde estamos parados y nunca negar a Cristo, nunca apartarnos del Señor, porque Él nos ama y nos dio la salvación gratuitamente; no dejaremos que otro tome nuestra corona.     Y ahora, en Tesalonicenses capítulo 4, verso 14 en adelante, dice:     “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.     Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.     Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.     Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”     Ahora, vean que Cristo es el que hablando, vean, habla: “Porque el mismo Señor con Voz de mando,” eso es aclamación, esa es la aclamación para recoger al pueblo; “con Voz de Arcángel,” o sea, un mensaje dispensacional. Esa es la Voz de la Resurrección, la misma Voz que le dijo a Lázaro: “Sal fuera, ven fuera,” lo resucitó, la misma Voz que ha estado en medio de la Iglesia todo el tiempo, hablando por medio de Sus diferentes instrumentos, la misma Voz que habló en el Monte Sinaí, es el que habla en esta Voz de Arcángel en el Día Postrero; es la misma Voz que habló por medio de los profetas, la misma Voz que habló por medio de Moisés, por medio de Josué, y por medio de los demás profetas, y por medio de Jesucristo, la Voz de Dios.     Es la Voz de Dios sonando la Trompeta Final, la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final para y por medio de los dos Olivos de San Mateo, capítulo 24, verso 31, dice:     “Y enviará sus ángeles con Gran Voz de Trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”     Vean, esa Voz de Trompeta es para reunir, para congregar, esa es la Fiesta de las Trompetas materializándose, cumpliéndose, en este tiempo final para llamar los escogidos del pueblo hebreo, los escogidos que son ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu de los hijos de Israel; y todo eso en la Fiesta de las Trompetas, eso es para este tiempo final. Para este tiempo final la séptima Trompeta es la que suena para llevar a cabo o para dar a conocer, hablar, lo que debe ser hablado.     ¿Qué les leí? “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de Su Cristo,” y todo lo que fue leído en ese capítulo 11 de Apocalipsis; capítulo 11, verso 15 al 19, y capítulo 11, verso 1 al 14 están los ministerios de los dos Olivos hablando las plagas que han de caer sobre la Tierra, dándoles a conocer a la gente los juicios que han de venir sobre la Tierra; eso será Dios por medio de Su Espíritu hablando por medio del ministerio de Elías y de Moisés en el velo de carne que tenga para llevar a cabo esa labor, al cual ungirá con Su Espíritu para por medio de Su Espíritu hablar al pueblo, ungido por el Espíritu Santo: eso es el Espíritu Santo hablando por labios humanos en el Día Postrero.     Por eso Israel está esperando la venida de Elías que estará proclamando la paz imperecedera, y estará esperando por consiguiente un hombre de este tiempo final predicando, proclamando, la paz imperecedera, y también, pues dando a conocer todas estas cosas porque estará precursando todas esas cosas que van acontecer.     Así que ellos lo van a reconocer cuando lo vean hablando, esa va a ser la identificación clara, lo que estará hablando Elías o el que tenga el Espíritu Santo operando en él ese ministerio, pues ellos lo van a reconocer, sabrá dar a conocer todas estas cosas que van a suceder.     Estamos en el tiempo más grande de todos los tiempos. Vean, el silencio que hay, que no hay explicación del porqué de esa Fiesta de las Trompetas, pero está conmemorando el Día de la creación: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Y está también con ese silencio que encierra el Día augusto, el Día terrible del Señor, en donde Dios juzgará al mundo, en donde se anunciará el juicio divino que ha de venir sobre la raza humana, como en los días de Noé, que él estaba anunciando el juicio divino que venía sobre la raza humana en aquel tiempo.     Entendieran o no entendieran la gente, él lo estaba diciendo, y no creyeron, solamente él y su familia se salvaron en el Arca: ocho personas nada más. ¿Y qué si fueran ocho en nuestro tiempo?  ¿Qué usted diría? Cada uno, siendo un creyente firme, dice: “Yo soy uno de ellos, si son ocho solamente, pues yo soy uno de ellos.”     Ahora, no se preocupen, estamos en el ocho, la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro, es a la que le corresponde el ocho; el ocho habla del comienzo, se regresa al Día de la creación, se comienza, se regresa, al Día de la eternidad, porque el ocho habla de eternidad, o sea, que no hay problema. Así que, el ocho allá en aquel tiempo, pues representa los que se salvarán.     Ahora, Enoc representa a los que serán raptados en carros de fuego, que son platillos voladores, así como Elías también representa los que serán raptados en platillos voladores, carros de fuego, como Elías se fue; y Noé representa a los judíos, a los ciento cuarenta y cuatro mil, que pasarán por la gran tribulación y se salvarán. No quiere decir que no morirán, pero que tendrán Vida eterna, serán los guardianes que servirán en el Reino del Mesías, serán los guardianes del templo y le servirán al Mesías y a la esposa del Mesías, la Iglesia del Señor Jesucristo, y a todos, a todo Israel.     O sea, tendrán que ver, tendrán una misión muy especial en el Reino del Mesías; ahí aparecen los de las diferentes tribus, de las tribus perdidas van a haber más que de la tribu de Judá y de Benjamín, ¿por qué? Porque de la tribu de Judá y de Benjamín solamente van a haber veinticuatro mil, y de las tribus perdidas *ciento veinte mil ¿verdad? *Ciento veinte mil y veinticuatro mil: ciento  cuarenta y cuatro mil.     Así que el número grande de los elegidos, de las reliquias de Israel, será de las tribus perdidas, y eso lo vamos a dejar quietecito. Sin las tribus perdidas para formar, para restaurarse el Reino del Mesías, Israel no puede tener el Reino de David restaurado, no puede tener el Reino de Dios en la Tierra.     El número grande pertenece a las tribus perdidas, pero no están perdidas, Dios las conoce, sabe dónde están. En la parábola del tesoro escondido de San Mateo, capítulo 13, versos 44 al 45 por ahí, de San Mateo... vamos a darles bien la cita: 44:     “Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo (el campo, pues es el mundo con todas las naciones, y el tesoro son las tribus perdidas, las diez tribus que fueron esparcidas por el mundo entero), el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.”     Cristo pagó el precio con Su propia vida, Su propio cuerpo, por esas tribus perdidas; compró el campo y las dejó escondidas, dejó el tesoro escondido, y Él sabe cómo llamarlas: con la Trompeta de la Fiesta de las Trompetas es el llamado. A ese llamado, a esa Trompeta, Voz de Trompeta, es que responderán las tribus perdidas. Isaías, capítulo 27, verso 13, dice que con gran Trompeta...     “Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Jehová (o sea, al Eterno) en el monte santo, en Jerusalén.”     O sea, que va a haber una reunión grande en Jerusalén, y sobre todo de ciento cuarenta y cuatro mil, de entre los cuales *ciento veinte mil son de las tribus perdidas, y veinticuatro mil de la tribu de Judá y de la tribu de Benjamín.     Es que sin las tribus perdidas no puede ser restaurado el Reino, ¿por qué? Porque la Bendición de la Primogenitura, los derechos de la primogenitura, corresponden a José y sus hijos, y si la Bendición de la Primogenitura, que es una doble porción, por eso tiene dos tribus, la tribu de Manasés y la tribu de Efraín, forman la tribu de José, si se mencionan separadas entonces son trece tribus.     La Bendición de la Primogenitura hace de doce, trece. Y de Efraín le tocó la bendición grande de ser bendecido primero; por lo tanto, Manasés representa a Israel, que sería una nación grande, y Efraín representa a la Iglesia del Señor Jesucristo, que tendría la Bendición de la Primogenitura, el bautismo del Espíritu Santo y que dice la bendición a Efraín, que “él formará multitud de naciones.” Por eso el Evangelio ha ido a todas las naciones, y de todas las naciones han estado siendo llamados para el Señor un pueblo para Su Nombre.     Así que, vean, la Iglesia es formada a través de todas las Edades de diferentes naciones, y así también en lo físico son muchos los gobernantes que saben que son descendientes hebreos y hay otros que no lo saben; y quizás son miles los gobernantes y los que están en la política, descendientes de la tribu de Efraín, que es quien tiene la Bendición de la Primogenitura, que encabeza las tribus perdidas, que encabeza las diez tribus.     Cuando el Reino fue dividido en el tiempo del hijo de Salomón, Roboam, le fue dado a Jeroboam diez tribus, y Jeroboam era un descendiente de Efraín, por lo tanto, descendiente de José, descendiente del que tenía la Bendición de la Primogenitura.     El Reino no puede estar completo sin las diez tribus, para ser el Reino de David restaurado, pero eso se va arreglar, está profetizado, y todo va obrar para que se lleve a cabo todo el Programa de Dios, porque es un Programa Divino, y por lo tanto, Él es el que lo va a llevar a cabo y va a mover las piezas correspondientes para que todo eso ocurra.     La Iglesia del Señor Jesucristo va a ser bendecida, y el pueblo hebreo también va a ser bendecido en ese programa y todas las naciones también, y ahí se acabaron las guerras, se acaban las guerras después y lo que habrá será paz y felicidad y prosperidad y “conocimiento de la gloria del Señor como las aguas cubren el mar.”     Se acabarán las disputas religiosas también porque ya todas las religiones llegarán al conocimiento pleno de Dios y entonces ya no necesitan sistemas religiosos, sino que todos estarán sirviendo a Dios como Dios establecerá en el Reino del Mesías. Dice la Escritura: “Y en aquel día el Señor será uno, y uno Su Nombre.” Un solo Nombre para Dios, todos llevarán el Nombre de Dios, todos los creyentes, todas las personas y naciones que entrarán al Reino del Mesías.     Por lo tanto, el tiempo de la Fiesta de las Trompetas, que duraba 24 horas, pero que después, diez días después, llegaba el Día de la Expiación; con esa Fiesta de las Trompetas el llamado hablaba de buscar a Dios como lo dice también Apocalipsis, capítulo 14, verso 6 al 7, lo dice ese mensajero, ese Ángel: Alabad a Dios y dadle gloria porque la hora de Su juicio ha llegado.”     Un tiempo de preparación con Dios para obtener la misericordia y estar preparados los creyentes en Cristo para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y los judíos para ser reconciliados con Dios, obtener la misericordia de Dios y obtener el perdón divino, y Dios volver a Israel:  Dios en Espíritu, el Espíritu de Dios, volver a Israel y habitar en medio de Israel y habitar en ese Reino a través del Mesías, y el Mesías Príncipe, y gobernar en ese Reino, ese Reino sobre Israel y sobre todas las naciones, e Israel será cabeza de todas las naciones, será la Capital del mundo.     ¿Vieron cómo la Fiesta de las Trompetas en lo profético se extiende hasta nuestro tiempo? Tuvo cumplimiento cercano allá, a corto alcance, y luego tenía cumplimiento para ser cumplido a largo alcance, hubo un cumplimiento amplio, y eso corresponde a este tiempo final.     Por lo tanto, este es un tiempo para buscar a Dios, arreglar nuestras vidas con Dios, cada cual como individuo reconocer todo lo que esté mal en su vida y arreglarlo con Dios, y es un asunto personal entre usted y Dios.     Lo mismo pasará con Israel cuando le llegue el momento para despertar y recibir ese despertamiento espiritual, ese avivamiento. Miren lo que dice aquí [Zacarías] capítulo 12, verso 8 en adelante, dice:     “En aquel día Jehová (o sea, el Eterno) defenderá  al morador de Jerusalén; el que entre ellos fuere débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos.     Y en aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén.     Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración (vean, ‘y derramaré sobre la casa de David,’ la casa es la descendencia de David y la monarquía de David)...y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.     En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadad-rimón en el valle de Meguido.     Y la tierra lamentará, cada linaje aparte; los descendientes de la casa de David por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de la casa de Natán por sí, y sus mujeres por sí;     los descendientes de la casa de Leví por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de Simei por sí, y sus mujeres por sí;     todos los otros linajes, cada uno por sí, y sus mujeres por sí.”     O sea, que habrá un tiempo para ellos de afligirse por haber pecado contra Dios y por haber rechazado a Cristo como el Mesías Príncipe, y por eso preguntarán: “¿Y qué heridas son estas que tienes en Tus manos y en Tus pies? ¿Qué heridas son estas?” El verso 4: “En aquel día dice Jehová...” verso 10 era: “...y mirarán a mí, a quien traspasaron...”     Ahora el verso 1 del capítulo 13 dice:     “En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia (ahora vean, sigue diciendo).     Y en aquel día, dice Jehová de los ejércitos, quitaré de la tierra los nombres de las imágenes, y nunca más serán recordados; y también haré cortar de la tierra a los profetas  y al espíritu de inmundicia (o sea, a los falsos profetas)... y al espíritu de inmundicia.”     O sea, que viene un tiempo en que Dios va a estar hablando cara a cara con Israel, y será a través del ministerio de Moisés y Elías, y luego a través del Mesías, y eso está muy cerca. Como hubo un silencio ahí en la lectura que tuvimos en el capítulo 23, versos 23 al 25, de Levítico, en la Fiesta de las Trompetas, que no explicó el porqué de esa fiesta que se estaba conmemorando, así también cuando se abre el Séptimo Sello en Apocalipsis, capítulo 8, dice: “Cuando fue abierto el Séptimo Sello, hubo silencio en el cielo como por media hora.”     Y también cuando Cristo estuvo hablando de la venida del Hijo del Hombre, Él luego se tornó en parábolas y habló de la higuera, que es Israel, que “cuando veamos que reverdece y sus hojas brotan, el verano está cerca,” o sea, que el Reino de Dios está cerca para la restauración del Reino de David, eso es el Reino de Dios con Israel en la Tierra.     Y también había dicho en San Lucas, capítulo 21, que “cuando veamos que comienzan a suceder estas cosas, levantemos nuestras cabezas” (a las cosas celestiales por supuesto; “porque nuestra Redención” (la Redención es la redención del cuerpo, la transformación nuestra y la resurrección en cuerpos eternos de los creyentes que murieron) “nuestra redención (la adopción), está cerca”, nuestra transformación está cerca cuando veamos que suceden estas cosas, y estamos viendo desde hace años que está sucediendo. La higuera: Israel, ha reverdecido, es una nación libre y soberana.     Así que podemos ver que tenemos que tener nuestras mentes, nuestras cabezas, puestas en las cosas celestiales, que son las permanentes, porque a través de la Trompeta Final, la Voz de Dios, dice aquí en la Escritura, que va a juzgar a todas las naciones, y va venir el juicio divino sobre la raza humana, sobre la naturaleza, aun sobre las estrellas y todas estas cosas: el sol, la luna y las estrellas.     Hay un terremoto muy grande que está por suceder, que es el de California; en el capítulo 16, del Apocalipsis es el terremoto que corresponde al Oeste, porque en el Oeste es que... es que es el continente americano que cubre Norteamérica, Centroamérica y la América Latina; y por consiguiente es el lugar también donde el juicio comenzará a caer sobre el planeta Tierra, el juicio de la gran tribulación con ese terremoto, porque el Sexto Sello se abre con un terremoto muy grande, ese es el terremoto de la resurrección también. Miren aquí, capítulo 12, verso 25 de Hebreos, en adelante, dice:     “Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra,  mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos.     La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.     Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.     Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;     porque nuestro Dios es fuego consumidor.”     Ahora vean, dijo “la Voz que conmovió entonces la Tierra,” dice que “aún una vez, conmoverá no solamente la Tierra, sino los Cielos.” Ahora vamos a ver esa Voz cuál fue; en el mismo capítulo 12, verso 18, dice, en adelante:     “Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar (o sea, el Sinaí), y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,     al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más.”     Vean, al sonido ¿de qué? de la Trompeta, ahí tienen la Trompeta de nuevo. Estamos en un tiempo muy importante de grandes bendiciones para los creyentes en Cristo. Y para la humanidad, para el mundo, que le ha dado la espalda a Cristo, de mucha tristeza que vendrá para la familia humana durante el tiempo de la Gran Voz de Trompeta, y no habrá lugar a dónde escapar. Ustedes escucharon la lectura que la gente dirá a los montes y a las peñas que los escondan de la presencia del Cordero, de la ira del Cordero, del que está sentado... “y del que está sentado en el Trono,” porque es el Día de la ira de Dios que será derramada sobre la raza humana como fue derramada en los días de Noé con el diluvio, y en los días de Sodoma y Gomorra con fuego cayendo sobre la Tierra.     Miren, para el tiempo del reverendo William Branham hubo algo paralelo al tiempo de Lot, porque así como le aparecieron tres Ángeles a Abraham, que eran Elohím, Dios en Su cuerpo angelical que se materializó, se podía materializar con polvo de la tierra, y también los Arcángeles Gabriel y Miguel, y comieron con Abraham. Y hubo tres grandes predicadores en el tiempo del reverendo William Branham, como hubo tres personas importantes visitando a Abraham; y la descendencia de Abraham, el Cristianismo, vean, el reverendo William Branham, donde estaba Dios, Elohím, Billy Graham y Oral Roberts, tres predicadores evangelistas importantes que Dios envió al Cristianismo en el tiempo final.     Ya el reverendo William Branham terminó su tiempo en la Tierra, se fue, pero quedan Oral Roberts y Billy Graham. Luego para este tiempo final van a estar como en los días de Lot también los ministerios de Elías, de Moisés y del Mesías, ahí tenemos de nuevo tres ministerios importantes para el Cristianismo y también para los judíos.     En medio del Cristianismo primero aparecerán los ministerios, y después el pueblo hebreo lo verá, y dirá: “Esto es lo que nosotros estamos esperando,” lo verá en medio del Cristianismo, y eso será la tercera Etapa de la cual habló al reverendo William Branham cuando habló de una visión de una Gran Carpa-Catedral.     Por lo tanto, todo eso se tiene que materializar, eso estaba en la mente de Dios, ¿saben por cuánto tiempo? Eternamente estaba en la mente de Dios; como el Libro de la Vida del Cordero estaba en la mente de Dios, es un Libro abstracto, no estaba materializado, no estaba concretado y se ha ido concretando a medida que han ido pasando las diferentes etapas o Edades de la Iglesia hasta nuestro tiempo que se concreta la parte que corresponde a nuestro tiempo en el Libro de la Vida del Cordero, y las cosas que corresponden a la Iglesia del Señor Jesucristo en nuestro tiempo.     Todo eso, por cuanto estaba en la mente de Dios, se tiene que materializar, y habrá personas que serán usadas por Dios, se pondrán en las manos de Dios, para que Dios las use, y así, pues Dios va a materializar, a concretar, lo que Él tenía en Su mente lo cual ya ha sido hablado, ya es Palabra de Dios creadora, tiene entonces que moverse todas las cosas para la materialización de esa Palabra hablada, de esas visiones, y de esas profecías correspondientes a nuestro tiempo.     La etapa de Oro de la Iglesia es nuestra etapa, corresponde a la etapa de Edad de Piedra Angular, y corresponde a un nuevo Día dispensacional, y corresponde a la mañana de un nuevo Día dispensacional, y corresponde a la Adopción, es la Edad de Adopción y para la Adopción de todos los escogidos, de todos los hijos de Dios, de todos los miembros de la Iglesia de la Señor Jesucristo, nacidos de nuevo. Ya las demás Edades pasaron y no ocurrió la Adopción en esas Edades, por lo tanto automáticamente cualquiera ya sabe que es para la Edad de Oro de la Iglesia, la Edad de Piedra Angular de la Iglesia.     Ahora, es sencillo porque ya las demás Edades pasaron, es fácil entenderlo, fue la Edad de Oro la que vivió Jesucristo, de la Iglesia hebrea bajo la Ley, fue en esa etapa que ocurrió Su resurrección y la resurrección de los muertos del antiguo pacto, Antiguo Testamento que estaban en el Paraíso o Seno de Abraham.     Y es en esta etapa de Edad de Oro que los partieron y están en el Paraíso regresarán en la resurrección en cuerpos eternos y glorificados, y los que vivimos seremos transformados porque estamos escuchando la Gran Voz de Trompeta, la Trompeta Final, la Trompeta que nos junta, nos prepara para ese gran evento. E Israel la escuchará también en lo que corresponde a Israel para su Redención, la Redención de Israel, y su restauración al Reino de Dios, al Reino de David, al Reino del Mesías.     Ya está cerca de esa resurrección y nos resucitará al tercer día, esa resurrección espiritual que es un avivamiento, una resurrección espiritual, un despertamiento espiritual, ya todo Dios lo está preparando para cumplir esa Palabra creadora que fue hablada; está ahí en la Biblia, por lo tanto, Él hará todo lo que tiene que hacer para que se haga una realidad, para que se cristalice, se concrete.     Por lo tanto, es tiempo de estar más cerca de Dios cada día, conscientes del tiempo en que estamos viviendo. Dios abra el entendimiento a Sus hijos para entender todas estas cosas que deben suceder y prepararnos para recibir todas estas bendiciones que están establecidas para los hijos e hijas de Dios, y que son habladas, y que están escondidas en el contenido de esa Fiesta de las Trompetas, sobre todo la Séptima Trompeta. Y ya desde muchos años atrás esas Trompetas estuvieron trayendo a los judíos de las diferentes tribus también, a la tierra de Israel, para formarse una nación libre y soberana.     Así que en la Séptima Trompeta para Israel, que son Moisés y Elías que la suenan, la tocan, hay bendiciones pero también serán hablados los juicios divinos que vendrán sobre el reino de los gentiles. O sea, tiene la parte buena para los hijos de Dios y para el pueblo hebreo y para todas las naciones, esas personas que quieran las bendiciones de Dios. Y para las naciones y personas que no les interesa, pues está la parte mala que son los juicios divinos.     “LA FIESTA DE LAS TROMPETAS.”     Algún día hablaremos más claramente sobre la Fiesta de las Trompetas y demás cosas, ya con lo que hemos hablado yo creo que es suficiente, no se puede tampoco abrir tanto ese misterio, porque surgen imitadores y entonces hacen mucho daño en el Programa divino.     Así que hasta ahí está bien, el próximo domingo estaremos hablando sobre el Día de la Expiación del día diez del mes séptimo de cada año. Aquí tocamos hoy algo, pero vamos hablar más claro el próximo domingo, y después la Fiesta de los Tabernáculos o Cabañas que habla la Biblia, el contenido literal que se cumplió, luego la conmemoración de ese evento que se cumplió, y luego la parte profética para el futuro de esa Fiesta de los Tabernáculos.     Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone, y con Su Sangre le limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento, y así entre al Reino de Dios. Es la única forma en que se puede entrar al Reino de Dios, eso lo dijo Cristo en San Juan, capítulo 3, versos 1 al 6 a Nicodemo cuando le dijo: “De cierto, de cierto te digo que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios.”     Y todos quieren entrar al Reino de Dios porque todos quieren vivir eternamente. Los niños de diez años en adelante también pueden recibir a Cristo como Salvador, y los niños pequeños o que nunca los han presentado al Señor también los pueden presentar al Señor para que Cristo los reciba en Su Reino, y cuando ya tengan la edad de doce a trece años, en donde ya tengan conciencia del bien y del mal, entonces reciban a Cristo como Salvador, porque ya de ahí en adelante tienen que responder por sus pecados, sus faltas, sus errores, cuando ya se tiene conciencia del bien y del mal.     Esa conciencia la obtienen las personas, los niños, de doce a trece años de edad, normalmente a los trece años de edad ya tienen conciencia del bien y del mal, y por lo tanto el libre albedrío también, para creer o no creer.     Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo aquí presentes, y los que están en otras naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo. Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo:     Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti trayendo estos niños y estas personas que han estado viniendo a los Pies Tuyos, a los Pies de Cristo, recibiéndolo como único y suficiente Salvador. Te ruego los recibas en Tu Reino y los bendigas y con el Sacrificio de Cristo sean aceptados ante Tu presencia. En el Nombre del Señor Jesucristo Te lo ruego.     Y ahora, repitan conmigo esta oración los que están recibiendo a Cristo como Salvador en estos momentos:     Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.     Sé y creo que no hay otro Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos. Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador.     Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mi el nuevo nacimiento. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.     Y con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.     Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados, y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes lo han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Me dirán: “¿Cuándo puedo ser bautizado? Porque he creído en Cristo como mi salvador.” teniendo conciencia del bien y del mal, y habiendo recibido a Cristo, pueden ser bautizados en agua en el Nombre del Señor.     El bautismo en agua no quita los pecados, es tipológico, pero es un mandamiento de Cristo, el mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista para cumplir toda justicia, y cuánto más nosotros necesitamos ser bautizados en agua. Él dijo:     “El que creyere y fuera bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”     En el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Cuando es sumergida en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultada. Y cuando lo levantan de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida, a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es el simbolismo, la tipología, del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo en el cual nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.     Por lo tanto, bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Cristo nuestro Salvador.     Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y nos veremos el próximo domingo Dios mediante. Dejo con ustedes el ministro correspondiente, aquí el reverendo José Benjamín Pérez, y en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma: les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo todos los que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos.     Que Dios les continúe bendiciendo a todos. Amén.     “LA FIESTA DE LAS TROMPETAS.”

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