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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones, ministros e iglesias también; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Para esta ocasión leeremos en Génesis, capítulo 45, un pasaje que ya fue leído hoy, que muestra cómo se dio a conocer José a sus hermanos. Dice capítulo 45, verso 1 en adelante del Génesis:

“No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos.

Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de Faraón.

Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él.

Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto.

Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.

Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega.

Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación.

Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.

Daos prisa, id a mi padre y decidle; Así dice tu hijo José: Dios me ha puesto por señor de todo Egipto; ven a mí, no te detengas.

Habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus ganados y tus vacas, y todo lo que tienes.

Y allí te alimentaré, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no perezcas de pobreza tú y tu casa, y todo lo que tienes.

He aquí, vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano Benjamín, que mi boca os habla.

Haréis, pues, saber a mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo lo que habéis visto; y daos prisa, y traed a mi padre acá.

Y se echó sobre el cuello de Benjamín su hermano, y lloró; y también Benjamín lloró sobre su cuello.

Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y después sus hermanos hablaron con él.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“JOSÉ ENTRE LOS GENTILES.”

José, hijo de Jacob a través de su esposa Raquel, la cual fue la esposa amada de Jacob, con la cual se casó, pero le habían dado la que no era: Lea, y por la cual... y había trabajado por Raquel siete años; y cuando reclamó le dijeron: “Pues trabaja siete años más y te daré a Raquel, porque es que en este territorio (dijo el padre de las jóvenes), no se da primero la menor en casamiento, sino la mayor.”

En algunos territorios, en algunos países, piensan que si la menor se casa, después se queda sin casar la mayor; pero no sabemos qué pensaban ellos cuando decían que la menor: “no se da la menor primero en casamiento sino la mayor.”

Por lo tanto, con la que se casó fue con Raquel, la menor, pero le dieron la mayor también; y luego trabajó siete años más y le dieron también a Raquel con la cual se había casado; así que trabajó catorce años por Raquel.

A través de Raquel tuvo dos hijos, que fueron: José... Cuando Jacob tenía como 91 años de edad, ahí cuando tenía unos 91 años de edad fue que tuvo a su hijo José, por eso la Escritura dice que amaba mucho a José, porque lo había tenido en su vejez allá en tierra gentil.

O sea, que José nació en tierra gentil, en la familia de Jacob que vivía allá en Aram; y Jacob tuvo todos sus hijos en Aram, en tierra gentil, excepto Benjamín, que nació en el camino a Belén, en Efrata, el camino a Belén; ahí nació Benjamín y murió Raquel al nacer su hijo.

O sea, que tuvo problemas en el parto y murió, por eso le puso cierto nombre, pero su padre Jacob le puso por nombre Benjamín. Esos son los dos hijos de Jacob a través de Raquel su amada esposa con la cual se casó y trabajó siete años primero y después siete años más. Por medio de Lea tuvo otros hijos, y por medio de las siervas de Lea y de Raquel tuvo también otros hijos.

Ahora, ¿qué importancia tiene José entre los gentiles? ¿Y qué hay con José en el Programa de Dios para este tiempo final? Así como Abraham, Isaac, Jacob, también José, tipifican a Cristo, porque Cristo se reflejó a través de ellos; y todos los profetas que Dios envió representan a Cristo, porque Cristo estaba en ellos en Espíritu Santo manifestándose y hablándole a Su pueblo.

O sea, que en los profetas Cristo se reflejó, eran tipo y figura de Cristo; y por lo tanto, la vida de ellos tipificaba la vida y etapas por las cuales Cristo en Su Primera Venida y en Su Segunda Venida, tendría; las diferentes etapas por las cuales pasaría Cristo en Su Primera Venida y en Su Segunda Venida.

Aquí José es el tipo más perfecto de Cristo en Su Primera y en Su Segunda Venida.

Así como José fue vendido por sus hermanos por alrededor de treinta piezas de plata, también Cristo fue vendido por Judas Iscariote por una cantidad de piezas de plata.

Así también como José fue echado en una cisterna, lo cual tipifica muerte, y sacado de ahí, resurrección; también Cristo murió, fue sepultado y resucitó.

Luego también, ya vendido y estando en Egipto, fue llevado a la cárcel por un problema que hubo y le achacaron a él, le echaron a él la culpa, fue echado en la cárcel; lo cual tipifica también la muerte.

Allí le dio a conocer los sueños de dos personas importantes del rey, del Faraón: uno el copero y el otro el panadero. Al panadero le fue dicho que moriría (el sueño que había tenido), y al copero le fue dicho la interpretación: que volvería a darle la copa de vino al rey; y así se cumplió.

Donde quiera que José estaba, fuera libre o en la cárcel, prosperaba; porque era el hijo de prosperidad; porque tipificaba a Cristo, y Cristo es el Hijo de prosperidad, heredero de los Cielos y de la Tierra, de toda la Creación.

José entre los gentiles, luego que es sacado de la cárcel y le interpreta el sueño al Faraón, el Faraón lo coloca en la posición de gobernante, de Gobernador de toda la casa, de todo el reino del faraón; o sea, que vino a ser el Primer Ministro o Virrey en el reino del Faraón, y de su imperio vino a ser el segundo en el reino y en el trono.

Le fue cambiado su nombre; por lo tanto, en medio de los gentiles estaba con un nombre nuevo. Habla la Escritura en Apocalipsis, capítulo 2, verso 17, y capítulo 3, verso 12, que Cristo tiene un Nombre Nuevo. Vamos a leerlo para que vayamos viendo esto. Capítulo 2, verso 17 dice:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.”

Y en el capítulo 3, verso 12, dice, de Apocalipsis, verso 11 al 12, dice:

“He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.”

Esto es uno de los misterios que… en los cuales estará envuelta la Segunda Venida de Cristo, porque vendrá con un Nombre Nuevo, porque Él dice:

“...escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.”

Escribirá Su Nombre Nuevo ¿sobre quién? Sobre el vencedor.

Y Apocalipsis, capítulo 3, versos 20 al 21 dice:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

Así como Cristo luego que murió, fue sepultado, resucitó victorioso, glorificado, y subió al Cielo y se sentó a la diestra de Dios, se sentó en el Trono de Dios, Él recibió un Nombre Nuevo; así como José cuando salió de la cárcel y le interpretó el sueño del Faraón, fue cambiado su nombre por Zafnat-panea, y fue sentado a la diestra del Faraón, como segundo en el reino del Faraón con un nombre nuevo; y por consiguiente con vestiduras nuevas también, diferentes a las de los hebreos, vestiduras gentiles.

Y por esa causa no sabían, ni Jacob ni los hijos de Jacob, que el que estaba como segundo en el trono del Faraón era José hijo de Jacob y hermano de los hijos de Jacob; por años ese misterio no lo conocían ni sus hermanos ni su padre.

Su padre pensaba que había muerto, como le habían contado sus hermanos; y los hermanos sabían que podía estar vivo en Egipto, pero ahora no sabían dónde estaba ni quién era; y ahora con el nombre cambiado y su forma de ser diferente, su forma de vestir diferente, entonces menos podían saber; y hablando otro idioma, idioma gentil, mucho menos; y siendo un príncipe en Egipto, mucho menos.

Ahora, ¿qué es y qué tiene José? Es que él sería el heredero de la primogenitura; que así como pasó de Abraham a Isaac, pasaría de Isaac a Jacob, y de Jacob pasaría a José. Y por eso cuando después, más adelante, Jacob bendice o va a bendecir a sus hijos, porque siempre lo hacían antes de morir, bendeciría a José con la Bendición de la Primogenitura, la cual la impartiría directamente a los hijos de José: Efraín y Manasés, o Manasés y Efraín; pero la bendición que estaba para el mayor: Manasés, fue pasada al menor: Efraín; pero ya eso es cuando va a morir Jacob.

Pero todavía estamos hablando de la etapa en que José está como príncipe en Egipto: está a cargo de toda la tierra de Egipto, gobierna, dirige todo lo que se va hacer en Egipto.

Y cuando José se levantaba del trono sonaba la trompeta, las trompetas sonaban y se proclamaba: “¡Viene José, doblen rodilla!” No importaba qué estuviera haciendo una persona, fuera importante o no, tenía que dejar lo que estaba haciendo para doblar rodilla porque venía José; y el que no lo hiciera, pues no la doblaría más; y si la doblaba, nunca más se levantaría, porque la sentencia era terrible. Así que, José estaba en la segunda posición del reino, que el Faraón le había concedido; el Faraón ahí tipifica a Dios y José tipifica a Cristo.

En esa ocasión en que llega el tiempo en que se tiene que dar a conocer, revelar a sus hermanos, vean, a través de la Escritura, por cuanto la Segunda Venida de Cristo está revelado en tipo y figura a través de los diferentes profetas, encontramos que en uno de ellos, el más grande de Norteamérica, se reflejó en una forma mayor que en otros profetas, a tal grado que aun su esposa tipificaba la Iglesia del tiempo suyo.

En el mensaje Señores, ¿qué hora es? o Señores, ¿es este el tiempo?, él dice: “Cuando ustedes...” O sea que en un sueño o visión que una persona tuvo, en un sueño, el reverendo William Branham le dijo en sueños a la persona: “Cuando tú veas a tal mujer, esa es tal Iglesia, de tal edad.” (Después ustedes lo leen) “Cuando veas a tal mujer, a Séfora, esa es tal. Cuando veas a tal otra persona (otra mujer) esa es tal. Pero cuando veas a mi esposa, recuerda, esa es mi Iglesia, detente allí.”

Guarden eso porque al reverendo William Branham le fue dicho, le fue prometido, que tendría un hijo varón. Tuvo primero una niña del segundo matrimonio. Del primero tuvo un niño: Billy Paul, y una niña llamada Sharon Rose, la cual partió y la cual en el Paraíso le dijo al hermano Branham cuando lo visitó en una ocasión: “Estoy aquí esperando a mi hermano (a Billy), y mami te está esperando allá en la casa, allá en la montaña, en esa montaña, ella está allá en la casa esperándote.”

Él fue y encontró a su esposa Hope, primera esposa, la cual lo recibió; y allí vio muchas cosas: vio el sillón que él tenía y que no lo pudo pagar y lo tuvo que entregar, se lo llevaron, y allá lo vio. En otra ocasión vio también, más adelante, vio también su caballo allá en el Paraíso, vio su perro también.

Es que en la sexta dimensión hay flores, hay lagos, hay peces, hay pajaritos, hay animales también de esa dimensión, de esa dimensión en cuerpo espiritual o teofánico; y esa dimensión es primero que esta dimensión terrenal, porque lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. O sea, que el ser humano podríamos decir que es extraterrestre, viene de otra dimensión a esta Tierra donde toma cuerpo físico; y los hijos de Dios ¿de dónde vienen? de Dios, de la dimensión de Dios.

Así que, cuando terminan su vida terrenal los creyentes en Cristo, van al Paraíso; y allí, en esa dimensión, todo lo que amaron aquí en la Tierra y los que lo amaron a él, estarán con él en el Paraíso. Por eso oramos por nuestros familiares, para que así Dios nos los tenga en el Paraíso y en el Reino de Dios, y por consiguiente en la vida eterna. La misma fe que usted usó para la salvación suya, úsela para la salvación de sus hijos, créalo de todo corazón acá en el alma y se va hacer una realidad.

Ahora, les dije que le fue prometido al reverendo William Branham que por medio de su esposa, su segunda esposa, Meda, iba Dios a darle un niño, un varoncito, y le dijo que le pusiera por nombre José.

Si su esposa representa a la Iglesia, José representa la Segunda Venida de Cristo; por eso dice en una ocasión: “Querida, viene José, viene José.” Lo cual, siendo él, José, tipo de Cristo en y para Su Segunda Venida, está anunciando dos eventos proféticos: la venida de su hijo José, lo cual le había prometido Dios, y la Segunda Venida de Cristo a la misma vez.

Así como vino José a la esposa del reverendo William Branham, vendrá nuestro José, Cristo, a Su Iglesia que es Su Novia, Su Esposa amada, la Esposa de Cristo o Novia de Cristo; y no puedo hablarles más claro porque se abriría el misterio del Séptimo Sello y todavía no debe ser abierto.

Estamos en un tiempo en que Cristo... Vamos a tocar alguito aquí. Recuerden que nuestro tema es: “JOSÉ ENTRE LOS GENTILES.”

La página 14 del libro de “Las Siete Edades de la Iglesia,” por el reverendo William Branham, dice:

“Era tiempo para que Dios (el Mesías) volviera a llevar Su Novia, y entonces presentarse (hacerse conocer) a Israel. Así que vemos a Dios viniendo nuevamente para tomar una relación humana con el hombre como el Hijo de David, Rey de reyes y Señor de señores (¿Cómo vendrá nuestro José, Cristo en Su Venida a Su Iglesia? Como Hijo de David, como Rey de reyes y Señor de señores), y como el Novio de la Novia gentil.”

Y ahora, en la página 30 del libro de “Las Siete Edades de la Iglesia” también, dice el penúltimo párrafo:

“Ahora, ¿cuándo volverá el Evangelio a los judíos? Cuando se haya terminado la dispensación de los gentiles. El Evangelio está listo para volver a los judíos. Oh, si tan sólo les pudiera decir algo que está a punto de suceder hoy, en este nuestro día. Esta gran cosa que va a suceder recorrerá hasta Apocalipsis 11 (o sea, los Dos Olivos: ‘recorrerá hasta Apocalipsis 11’); y aquellos dos testigos, aquellos dos profetas, Moisés y Elías, trayendo el Evangelio de nuevo a los judíos.”

¿Cómo volverá el Evangelio a los judíos? Por medio del ministerio de los Dos Olivos, de Moisés y Elías: los ministerios prometidos que fueron vistos en el Monte de la Transfiguración, Moisés a un lado de Jesús y Elías al otro lado de Jesús, cuando Cristo fue transfigurado en San Mateo, capítulo 17.

“Estamos listos. Todo está en orden. Igual como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, así también los gentiles se lo llevarán de regreso a los judíos, y el Rapto sucederá.”

Los gentiles llevarán el Evangelio a los judíos, y había dicho que Moisés y Elías, los Dos Olivos; es que van a estar en medio de los gentiles los ministerios de Moisés y Elías, los Dos Olivos; y por consiguiente, conocerán todo el Evangelio de Cristo, conocerán el Nuevo Pacto, conocerán todos los detalles del Evangelio de la Dispensación de la Gracia, y todo lo relacionado al Nuevo Pacto y la Obra de Redención en la Cruz del Calvario, la Obra de Expiación que Cristo llevó a cabo en la Cruz del Calvario.

Ya sabemos cómo el Evangelio regresa a los judíos, y por consiguiente cómo regresará el Espíritu Santo a los judíos, cómo regresará Dios de nuevo a los judíos para tratar con los judíos en el Día Postrero.

Y ahora, la página 34 y 35 del libro de “Las Edades,” dice, de “Las Siete Edades de la Iglesia”, por el reverendo William Branham, dice:

“Ahora, volviendo a la historia de José encontrándose con sus hermanos. Usted recordará que no todos los hermanos vinieron (o sea, porque no había venido su hermano Benjamín, el cual se había quedado con su padre Jacob). José sabía eso e insistió para que todos los hermanos aparecieran ante él, o él no podía hacerse conocer ante ellos. Al fin y al cabo trajeron al que había faltado, Benjamín. Fue el pequeño Benjamín, el hermano de sangre pura, que hizo arder su alma. Y cuando nuestro José, Jesús, venga al pueblo que ha guardado los mandamientos de Dios, los cuales han regresado a la Palestina (o sea, a Israel, a la tierra de Israel), Su alma arderá. El pequeño Benjamín tipifica los 144.000 israelitas de toda la tierra que han vuelto a la Palestina (o sea, a la tierra de Israel) para su redención. Ellos estarán allí listos para recibirle, quien conociendo acertadamente es Vida Eterna.”

Y ahí vamos a detenernos un poco. Ya vamos teniendo un cuadro claro de lo que estará sucediendo en este tiempo final.

Como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles por medio de San Pedro en la casa de Cornelio y de San Pablo en Asia Menor… Recuerden que San Pedro y San Pablo representan, tipifican también, a los Dos Olivos, Moisés y Elías; así como ellos trajeron el Evangelio a los gentiles, los gentiles lo llevarán a los judíos, y el rapto ocurrirá.

Y los gentiles llevando el Evangelio a los judíos es el ministerio de los Dos Olivos, de Moisés y Elías, llevando el Evangelio a los judíos. Por consiguiente, para llevarlo de entre los gentiles a los judíos, entonces tienen que estar en medio de los gentiles.

Cristo mismo hablando para el recogimiento de los ciento cuarenta y cuatro mil, los cuales para el Día Postrero serán llamados, nos dice: Página 458 y 459 del libro de “Los Sellos” por el reverendo William Branham dice:

“Una vez que la Luz les ha iluminado, entonces de allí en adelante todo está arreglado. Cuando ellos vean que sucede, luego la vindicación, la prueba, y vean en la Biblia que la Palabra vive (o sea, que la Palabra se ha hecho realidad), vale más dejarlos en paz, porque ellos lo creen completamente. Puede ser que no lo puedan explicar, pero saben que lo tienen. Como he dicho en varias ocasiones: Hay muchas cosas que no puedo explicar, pero sé que son la verdad.

Entonces es entre el sexto y séptimo Sello cuando Él llama esta gente, los cuales fueron mencionados por Jesucristo en Mateo 24:31. Cuando la trompeta suena, será la trompeta de los dos testigos de la edad de gracia para los judíos.”

Eso va a ser la Fiesta de las Trompetas para los judíos haciéndose una realidad, siendo cumplida. Con eso es que comienza Dios a tratar nuevamente con los judíos, haciendo una realidad la Fiesta de las Trompetas en su forma profética, que señala lo que Dios hará en este tiempo final; para José, el Mesías, revelarse a los judíos en este tiempo final.

“Suena una trompeta... Ahora veámoslo más claro acá en Mateo 24:31: ‘Y enviará sus ángeles (no es solamente uno, sino dos) con gran voz de trompeta.’ ¿Qué es? Cuando Dios habla, se oye el sonido de trompeta. Siempre ha sido así la Voz de Dios, llamando a la batalla. Dios está hablando. Estos dos ángeles (o sea, los ministerios de Moisés y Elías, los Dos Olivos) vienen con el sonido de la trompeta. Y noten bien: Pero en los días de la voz del séptimo ángel, suena la trompeta. En los días de la voz del primer ángel, sonó la trompeta. En los días de la voz del segundo ángel, sonó una trompeta, y así fue cuando Él mandó a cada uno.

Pero cuando fueron anunciados los Sellos, estaban todos juntos en una gran escena divina para llamar un grupo de gente, y hubo el sonido de una sola trompeta; y fueron abiertos siete Sellos. Él está reuniendo Sus judíos escogidos de los cuatro ángulos de la tierra.”

Ahí, con esa Trompeta sonando, cumpliendo la Fiesta de las Trompetas, sonando la Trompeta de la Fiesta de las Trompetas, sonando la Trompeta del Año Nuevo judío, encontramos que se abre el Programa Divino para los judíos; y ahí es que se estará revelando José; como se reveló a sus hermanos allá en Egipto entre los gentiles, se estará revelando a los judíos.

¿Y qué sucederá en este tiempo cuando eso suceda? Vamos a ver lo que dice, para que tengamos el cuadro claro: Página 22 de este libro de “Citas” de mensajes del reverendo William Branham, párrafo 176 dice:

“Y allí están esos dos testigos (o sea, Moisés y Elías, los Dos Olivos). Y cuando ellos atormenten al mundo con sus predicaciones (o sea, porque estarán dando a conocer las cosas que han de suceder en este tiempo, o sea, los juicios divinos que han de venir sobre la Tierra), y reúnan otra vez a los judíos...”

Y en ese mismo Mensaje serán llamados los judíos, o sea, ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu. Les llaman actualmente a todos judíos, pero haciéndolo más claro: hebreos, los escogidos de las doce tribus de Israel, doce mil de cada tribu, conforme a Apocalipsis, capítulo 7, donde el Ángel con el Sello del Dios vivo, con el Espíritu Santo, llama y junta y sella ciento cuarenta y cuatro mil, doce mil de cada tribu; y luego en Apocalipsis, capítulo 14, aparecen ya sellados: con el Nombre de Dios y del Cordero escrito en sus frentes, ya sellados; y seguirán al Cordero por donde quiera que vaya.

“…y reúnan otra vez a los judíos, trayéndolos al arrepentimiento, trayéndolos otra vez a que crean... cuando vean a Jesucristo viniendo por la Novia, ellos dirán: ‘Mirad, este es el Dios a quien esperábamos. ¡Este es Él!’ Pero Él no viene por ellos, viene por Su Novia.”

O sea, que viniendo Cristo por Su Novia, el Señor viniendo por Su Novia, y ellos lo van a ver viniendo por Su Iglesia-Novia y dirán: “¡Éste es el que estamos esperando!” Más abajo dice:

“Y cuando se dé Él mismo a conocer a estos judíos, no va a haber nadie allí, sólo los judíos. Allí están esos que mataron a José (o pidieron su muerte), parados allí, y dijo: ‘Bueno yo soy José, vuestro hermano’ y lloró, y dijeron: ‘Ahora sabemos que estamos expuestos a ello, porque lo matamos.’ La misma cosa, esos judíos van a tener el gran tiempo de batalla antes de la venida, ahora, de la persecución corriéndolos otra vez a la patria natal. Los lleva a ellos como un montón de ovejas otra vez, al Monte Carmelo allá. Cuando el Señor Jesucristo venga por su Novia, y ellos lo vean a Él, ellos dirán: ‘Ese es el que hemos esperado, allí está Él’ Él se levantará con sanidad en Sus alas.”

Sanidad, salvación y también sanidad divina; pero la más importante es la sanidad del alma, la salvación. También hay otro lugar... Vamos a ver aquí en la página 2A, párrafo, 14 dice (voy a leer una parte aquí):

“Porque habrá un grupo elegido quien vivirá durante la edad del Milenio. Y entrará y saldrá con Cristo por mil años y subirán a la Gloria con Él y regresará otra vez. Cuando la resurrección de los muertos ocurra, entonces el Milenio establecerá... Después que el Milenio termine, entonces Cristo subirá con la Iglesia y al final de unos mil años Él regresará con la Iglesia. Cristo viene tres veces. La primera vez Él vino para redimir Su Iglesia. ¿Es eso correcto? La segunda vez, Él viene para recibir Su Iglesia...”

Su Venida a Su Iglesia es un misterio, Su Venida a Su Iglesia será un secreto para el mundo; y quien tiene que verlo y recibirlo, y entender estas cosas, será Su Iglesia; porque viene con Su Iglesia para resucitar a los muertos creyentes en Él que murieron y transformar a los que estén vivos.

“...Él viene para raptarla y llevársela en el tiempo de las plagas y demás cosas (o sea, antes que caigan las plagas); regresa para el Milenio...”

O sea, se la lleva y la tiene para la Cena de las Bodas del Cordero por tres años y medio; y después, la tercera vez que viene, ¿cuándo?

“...Él viene para raptarla y llevársela en el tiempo de las plagas y demás cosas (y luego ¿qué más dice?); regresa para el Milenio (¿después qué pasa? Después de la Cena de las Bodas del Cordero regresa para el Milenio), vive durante el Milenio. Y entonces el Gran Rey y la Reina bajan para el juicio (para el Juicio final después del Milenio).”

Ahora, hemos visto que el Ángel del Pacto es Cristo en Espíritu Santo; y son los Dos Olivos, el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo, el que llama y junta ciento cuarenta y cuatro mil, y los sella en sus frentes, son sellados con el Espíritu Santo. En la misma página 2A, párrafo 15 dice:

“Diré: ‘¡El mismo Espíritu Santo que cayó en el día de Pentecostés está aquí mismo para ustedes!’ Y el poder del Evangelio volverá a los judíos en ese tiempo. Entonces allí habrá un avivamiento entre aquellos judíos que llevarán miles y decenas de miles y... 144,000 al Reino de Dios, serán sellados por el Ángel... Y allí mismo, tan pronto como el Ángel empiece a sellar a esos 144,000 la puerta de la Iglesia gentil es cerrada y los judíos llevan el Espíritu Santo a los judíos. ¡Y ellos tendrán un avivamiento que barrerá al mundo entero! ¡Aleluya! Y el poder de Dios será manifestado entre los judíos.”

Así que miren la bendición tan grande que viene para los judíos, y sobre todo para ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu; eso es lo que tenemos en las promesas divinas para Israel cuando Cristo, el Mesías, el José… que representó José el hijo de Jacob, el cual representó a Cristo; fue el tipo y figura más perfecto de Cristo.

Y ahora, para el Día Postrero viene José a la Iglesia del Señor Jesucristo, y cuando los judíos lo vean viniendo a la Iglesia del Señor Jesucristo para darle la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, los judíos dirán: “¡Éste es el que nosotros estamos esperando!” pero… Vamos a ver lo que les iba a leer del libro de “Los Sellos,” página 57, predicado por el reverendo William Branham. Dice:

“Este libro sellado con siete sellos es revelado en el tiempo de los siete truenos de Apocalipsis 10. Demos lectura allí también para tener un mejor entendimiento antes de entrar más profundamente. Ahora, esto ya es el tiempo del fin porque dice así:

‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza...’

Ahora, si Ud. se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la iglesia ha llegado a su fin.”

Ahora vean, Él ahora viene directamente ¿a quién? A los judíos, los cuales lo están esperando, porque “la Iglesia ha llegado a su fin.”

“Bien, ahora continuando:

‘...y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.’

¿Recuerdan el ángel de Apocalipsis capítulo uno? Este es el mismo…”

O sea, que el Ángel de Apocalipsis, capítulo 1, que es Cristo, es el mismo Ángel de Apocalipsis, capítulo 10, que desciende del Cielo con un Librito abierto en Su mano, con el Libro de los Siete Sellos, el Libro, el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, el Libro de la Redención. Ahora:

“¿Recuerdan el ángel de Apocalipsis capítulo uno? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada...”

O sea, antes de la Iglesia ser raptada, el Ángel Fuerte desciende del Cielo, porque los Truenos que emite la Voz del Ángel Fuerte (cuando habla como león y siete truenos emiten sus voces), es el Mensaje que le da la fe a los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Él está viniendo por Su Iglesia, pero es el mensajero a Israel, el Ángel del Pacto, el mismo que le dio la Ley allá en el Monte Sinaí. Esa es la promesa de la Venida del Mesías, conforme a Malaquías, capítulo 3: “Y vendrá a Su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el Ángel del Pacto, a quien deseáis vosotros.” Esa es la promesa de la Venida del Mesías.

“...La iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia. Ahora fíjese bien:

‘Y tenía en su mano un librito abierto...’

Ahora, acá estaba cerrado (en Apocalipsis, capítulo 5, estaba cerrado) y sellado, pero ahora está abierto (ahora en Apocalipsis, capítulo 10, está abierto, lo trae abierto en Su mano). Ya ha sido abierto desde que fue sellado.”

Estaba sellado por miles de años y luego, cuando Cristo termina Su Obra de Intercesión en el Cielo, sale del Trono del Padre, donde está como Intercesor entre Dios y los hombres o entre los hombres y Dios… como Sumo Sacerdote; como también estaba, entre el pueblo de Egipto y Faraón, estaba José.

Ahora, Cristo desde que subió al Cielo se sentó a la diestra de Dios en el Trono de Dios. Él dijo en una ocasión en San Juan, capítulo 14, verso 6: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí.”

No hay otra forma de llegar a Dios. Las ideas que algunos tienen, de que en todas las formas se puede llegar a Dios, no la respalda Cristo; y en que piensan que todos los caminos llevan a Dios, tampoco Cristo lo respalda.

Cristo dijo: “Yo soy el camino (no hay otro camino), yo soy la verdad (por lo tanto, no hay otra verdad), y yo soy la vida (por lo tanto, no hay otra vida; la vida eterna es Cristo y la imparte a todos los que lo reciben como Salvador); y nadie viene al Padre....” Muchos quieren llegar a Dios en sus formas humanas, pero hay una forma: “Nadie viene al Padre, sino por mí.”

Por lo tanto, dice Cristo: “Todo lo que pidáis al Padre en mi Nombre, yo lo haré.” Él enseñó a que orando en Su Nombre pidamos todo lo que deseemos. Y San Pablo decía: “Todo lo que hagáis, ya sea de palabra o de hechos, hacedlo todo en el Nombre del Señor Jesucristo.” No hay otro Nombre en el cual y con el cual nos podamos acercar a Dios para pedirle o alabarle.

Por lo tanto, el camino de salvación es Cristo, es el camino que Dios prometió por medio de Isaías y otros profetas, que Dios abriría; abriría un camino de vida, un camino eterno: eso es el Nuevo Pacto por Cristo nuestro Salvador; el camino de la vida eterna, que es Cristo estableciendo el Nuevo Pacto, bajo el cual está la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, vimos aquí también en el libro de “Los Sellos”, que Cristo, el Mesías viniendo por Su Iglesia, el Ángel Fuerte viniendo por Su Iglesia, es también el mensajero a Israel.   Por lo tanto, habrá algo muy importante sucediendo en este tiempo final.

Así como se agarró Jacob del Ángel y no lo soltó hasta que recibió la bendición de él, así Israel se agarrará del Ángel y no lo soltará hasta que reciba la bendición de Dios; y ahí estarán los Dos Olivos, Moisés y Elías, llamando y juntando a los judíos, y sobre todo, a ciento cuarenta y cuatro mil, doce mil de cada tribu, que son las reliquias, los elegidos de Israel.

Va a ser un momento glorioso cuando Cristo se revele a los judíos en este tiempo final; por lo tanto, cuando ustedes los vean buscando alimento, alimento espiritual para el alma, así como estaban buscando alimento físico, trigo, que representa alimento espiritual; cuando ustedes los vean buscando alimento, porque no hay alimento allá, como no hubo en el territorio donde estaba Jacob con sus hijos y los nietos, y el alimento estaba en Egipto donde estaba José casado… la esposa de José representa a la Iglesia del Señor Jesucristo, y José representa a Cristo; y donde está Cristo con Su Iglesia, es donde está el alimento espiritual de edad en edad.

Así que viene un momento en donde van a querer de ese trigo espiritual, de la Palabra revelada para nuestro tiempo, que tendrá nuestro José con y en Su Iglesia; el alimento que estará comiendo José, Su Esposa y Sus hijos.

Así que estamos en un tiempo muy glorioso en donde, cuando el Ángel comience a sellar a los ciento cuarenta y cuatro mil… no es que los va a sellar todos en un mismo día: comienza a sellarlos uno a uno; y cuando eso ocurra, se cierra la puerta para los gentiles.

Cristo estará como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, haciendo Su Obra de Reclamo; reclamará a esos ciento cuarenta y cuatro mil. Solamente Cristo por medio de Su Espíritu Santo operando los ministerios de Moisés y Elías, podrá llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu. Ahí estará Cristo, el José mayor, que será el Mesías, revelándose a los judíos; y ya eso está muy, pero que muy cerca.

Cuando ustedes vean buscando alimento a los judíos, alimento para el alma, está marcando el tiempo en que Dios se tornará a los judíos nuevamente; porque desde la destrucción del templo de Jerusalén el Espíritu de Dios se movió, porque el lugar de morada de Dios era en el templo, en el lugar santísimo, sobre el arca del Pacto; salió de allá la gloria de Dios, y la encontramos luego en los días de Jesús en el Monte de la Transfiguración, y también lo vemos cuando Él fue bautizado; y luego encontramos que cuando fue destruido el templo, en el año ‘70, la gloria de Dios salió de Jerusalén porque el lugar para Su gloria fue destruido.

Ha estado con y en medio de Su Iglesia, de edad en edad, pasando del Atrio al Lugar Santo, y en el Lugar Santísimo en el Día Postrero, que corresponde a este tiempo final. Ahí será donde verán la gloria de Dios manifestada; ahí será, en esa etapa de la Iglesia, donde se revelará a los judíos; ahí será donde ellos verán al Señor, al Mesías viniendo por Su Iglesia, al Ángel Fuerte que desciende del Cielo viniendo por Su Iglesia, y dirán: “¡Éste es el que nosotros estamos esperando!”

Se preguntarán por qué está en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo; eso lo entenderán más adelante. Y ustedes entenderán hasta lo que han entendido hasta el momento; y lo que les falta por entender, lo entenderán también más adelante.

Estamos muy cerca. En la Tercera Etapa, que corresponde al cumplimiento de la Visión de la Carpa, donde se vio la Columna de Fuego manifestándose, el Espíritu Santo, ahí será vista la gloria de Dios en el cumplimiento de una Gran Carpa-Catedral, en un lugar pequeño dentro de esa Gran Carpa-Catedral; y ahí no se puede hacer mucha explicación para que no haya imitaciones porque interrumpiría el Programa Divino.

Aun se han levantado muchos imitadores y al poco tiempo desaparecen de la escena. Es como Teudas y Judas, que aparecieron y llevaron muchos discípulos antes de venir Cristo allá, Jesucristo; y murieron y se desvaneció, disolvió, el grupo de ellos. Y Gamaliel les dijo: “Dejen a estos apóstoles tranquilos, porque si esto es como lo de Teudas y Judas, se va a desvanecer también; pero si es de Dios, ustedes serán hallados resistiendo a Dios. Así que dejen esto quieto, dejen estas personas quietas, que si es de Dios no lo van a poder detener y se van a encontrar resistiendo a Dios.” Fue un consejo sabio, del sabio Gamaliel, del cual el apóstol San Pablo fue discípulo.

Así que, ese consejo lo debió tomar también Saulo de Tarso, porque estuvo persiguiendo la Iglesia del Señor Jesucristo y por eso él estaba avergonzado toda su vida, porque había perseguido a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Estamos en un tiempo muy importante en el Programa Divino. La gloria de Dios va a ser manifestada en la Iglesia del Señor Jesucristo, en la etapa correspondiente a nuestro tiempo, la Edad de Oro de la Iglesia, la Edad de la Piedra Angular. Va Dios a manifestarse en toda Su plenitud, en lo que le llamó el reverendo William Branham la Tercera Etapa, la cual se cumplirá plenamente en una Gran Carpa-Catedral que él vio en una visión que le fue mostrada.

En algún lugar, algún país del planeta Tierra, se cumplirá la Visión de la Gran Carpa-Catedral; y por consiguiente todo lo que él vio, será cumplido también. Y van a ver a José viniendo. José viniendo como vino el José literal hijo de Jacob, y como vino el José hijo del reverendo William Branham; porque tanto en el tiempo pasado, Raquel representa a la Iglesia del Señor Jesucristo, y por consiguiente lo que dijo el reverendo William Branham de su esposa, también representa la Iglesia del Señor Jesucristo de su tiempo; y por consiguiente, es tipo y figura de lo que va a pasar en la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final.

La Iglesia está a punto de... La Iglesia está con dolores de parto para dar a luz a Cristo, a nuestro José. Ahí lo vamos a dejar quietecito. ¿Y quién conoció primero a José como rey, como príncipe a la diestra del Faraón? Pues su esposa, la cual se casó y tuvo dos hijos con él; después pudo tener más hijos, pero los más sobresalientes son los dos primeros: Manasés y Efraín, sobre los cuales vino la Bendición de la Primogenitura; y sobre todo, la Bendición de la Primogenitura vino sobre Efraín, la parte más importante; y Manasés representa a los judíos, y Efraín representa a la Iglesia del Señor Jesucristo.

“JOSÉ ENTRE LOS GENTILES.”

Y José, nuestro José, Cristo viniendo por Su Iglesia, será visto por Israel; y dirá Israel: “¡Éste es el que nosotros estamos esperando!” Pero Él no viene por ellos sino que viene por Su Iglesia, pero ellos lo van a recibir también.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: “JOSÉ ENTRE LOS GENTILES.”

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted.

Y los que están en otras naciones, que no han recibido a Cristo como Salvador, lo pueden hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted; para lo cual pueden pasar al frente para orar por usted.

Y los niños de diez años en adelante, también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

En todos los países pueden venir a los Pies de Cristo y los que están presentes también pueden venir a los Pies de Cristo si todavía no lo han recibido como Salvador.

De un momento a otro se va a cerrar la puerta de los gentiles, la puerta de salvación. San Lucas, capítulo 13, versos 21 al 27, dice:

“Después que el padre de familia (el cual es Cristo) se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: (No os conozco) No sé de dónde sois.”

Cristo es el Padre de familia. Ha sido puesto, colocado como Hijo sobre Su Casa; esa es la descendencia del segundo Adán: los creyentes en Cristo, y descendientes de la segunda Eva, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, los que ocuparán en el Reino de Cristo, el Mesías, la posición más alta: de reyes, sacerdotes y jueces; reyes y sacerdotes del Orden de Melquisedec, y jueces también del Orden de Melquisedec.

Por lo tanto, el poder judicial y también el orden religioso y el orden político, corresponde al Mesías y a Su Iglesia; y los ciento cuarenta y cuatro mil serán los eunucos que servirán al Rey y a la Reina.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en diferentes naciones. Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, nuestros ojos cerrados aquí y en todos los países:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas las personas que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos para recibirte como Salvador. Te ruego los recibas en Tu Reino. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego.

Y ahora repitan conmigo esta oración, los que han venido a los Pies de Cristo:

Señor Jesucristo, oí la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi alma, en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como la Obra de Redención, la obra señalada de Expiación en Levítico, capítulo 23, versos 26 en adelante. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento.

Señor, haz realidad en mi vida la salvación que ganaste en la Cruz del Calvario para mí y para toda persona que te recibiría como único y suficiente Salvador aquí en la Tierra. Señor, sálvame. Haz realidad Tu salvación en mí.

Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo, Tu Nombre glorioso y Eterno, para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos. Amén y amén.

Y ahora con nuestras manos levantadas a Cristo, todos decimos: ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! AMÉN.

La Sangre de Cristo nos ha limpiado de todo pecado porque lo hemos recibido como único y suficiente Salvador.

Ustedes que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos, me dirán: “Cristo dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo.’ ¿Cuándo me pueden bautizar?”

En el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; el bautismo en agua es tipológico, es un mandamiento del Señor Jesucristo, el cual ha estado siendo obedecido desde los tiempos de Jesucristo y los apóstoles, y todavía continúa siendo obedecido por todos aquellos que lo reciben como único y suficiente Salvador; los cuales son luego bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y Cristo los bautiza con Espíritu Santo y Fuego, y produce el nuevo nacimiento en las personas.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente, simbólicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Tan sencillo como eso es el simbolismo, la tipología del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo los bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo al ministro correspondiente en cada país para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo; y aquí dejo al reverendo José Benjamín Pérez para que continúe la actividad.

Que Dios les bendiga y les guarde; y será hasta el próximo domingo, Dios mediante.

Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“JOSÉ ENTRE LOS GENTILES.”

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