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Muy buenos días, amables amigos presentes y los que están en diferentes naciones: ministros, congregaciones, iglesias en diferentes países. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Para esta ocasión leemos en Génesis, capítulo 22, versos 1 en adelante, donde dice... Esto fue cuando Dios mandó a Abraham a la tierra de Moriah:

“Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.

Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.

Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.

Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.

Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.

Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?

Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.

Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña.

Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.

Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí.

Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.

Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.

Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo,

y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo;

de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.

En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“DIOS PROVEYENDO EN EL TIEMPO DEL FIN.”

Dios proveyendo en el tiempo del fin. Dios provee todo lo que Él ha prometido, pero tenemos que comprender que hay una forma, un camino establecido por Dios, una forma provista por Dios para obtener – para Dios cumplir lo que ha prometido y para el pueblo obtener aquello que Dios ha prometido.

Por lo tanto, tenemos que comprender que si estamos esperando algo de Dios, hay una forma provista por Dios para obtenerlo, un camino. Dios no se saldrá de esa forma provista por Él para hacer lo que Él ha prometido, tiene que ser de acuerdo a la forma provista por Dios para el ser humano.

Por ejemplo, para el tiempo de Adán y Eva: para vivir eternamente físicamente, tenían que mantenerse firmes en lo que Dios dijo. Él colocó el árbol de la ciencia del bien y del mal en el Huerto del Edén, y también el Árbol de la Vida; cada árbol produce de acuerdo a su simiente.

Y Dios le dijo a Adán que no comiera del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que comiera, ese día moriría, o sea, se haría mortal. Y eso luego él se lo hizo saber a su esposa, pues todavía Eva no había aparecido en cuerpo físico, ella estaba en Adán; porque Dios creó al ser humano, a Adán, varón y hembra. Y cuando ella aparece físicamente (sacado su cuerpo de una costilla que Dios tomó de Adán y formó a Eva), el cuerpo de Adán era del polvo de la tierra, por lo tanto era del polvo de la tierra también Eva, pero ya el polvo de la tierra estaba en forma de carne, o sea, había pasado a una etapa nueva.

Y ahora, Eva no se mantuvo en el camino provisto por Dios para mantenerse viviendo eternamente físicamente. Siendo la primera pareja en la Tierra, a través de los cuales se poblaría el planeta Tierra, todo lo que ellos hicieran lo iban a heredar sus descendientes.

Y ahora, al salirse Eva del Programa Divino y luego influir para que Adán también se saliera, trajeron para ellos y para su descendencia la muerte física, la muerte a la vida eterna, que es la muerte más terrible; porque lo más importante es la vida eterna. Y la muerte a la vida, y la muerte de la vida eterna, donde se pierde la vida eterna, es la muerte más terrible; porque una persona puede perder la vida de su cuerpo físico pero continúa viviendo, pero si pierde la vida eterna no puede vivir eternamente.

Pero hay un camino provisto por Dios para ser restaurado a la vida eterna, vida que todo ser humano anhela; porque aunque vivamos muchos años en estos cuerpos mortales, habrá un final para estos cuerpos; y si la vida en estos cuerpos es tan buena, tan importante, tan agradable, ¿cómo será en un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible, glorificado, joven para toda la eternidad?

Por lo tanto, la vida eterna es lo más importante para el ser humano; y es lo más importante que Dios le da al ser humano por medio de Jesucristo, el Pariente Redentor provisto por Dios, para todo ser humano ser restaurado a la vida eterna por la Sangre de ese Cordero: Cristo; del cual Juan el Bautista dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.”

No hay otra forma con lo cual pueda ser quitado el pecado del ser humano. Toda persona necesita a Cristo y Su Sangre, para ser limpio de todo pecado. Ese es o esa es la forma provista por Dios, para el ser humano ser perdonado y limpiado de todo pecado con la Sangre de Cristo. No hay otra forma.

El que rechaza la forma provista por Dios para ser limpio de todo pecado, pues queda con sus pecados y no podrá vivir eternamente. “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Por lo tanto, se requiere que todo ser humano conozca la forma provista por Dios para obtener el perdón de sus pecados y, por consiguiente, ser limpio de todo pecado; porque todos pecaron cuando pecó Adán y Eva, estábamos representados en Adán y Eva; y todos han sido destituidos de la gloria de Dios, y por consiguiente, de la vida eterna.

Pero vean, eso es lo que nos dice San Pablo en Romanos, capítulo 3, verso 23:

“...Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.”

Esto fue Romanos, capítulo 3, versos 23 al 26.

Y el capítulo 6, verso 23, dice:

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

La dádiva de Dios es vida eterna, la paga del pecado es muerte. Por lo tanto, todo ser humano necesita a Cristo y Su Sangre, para poder obtener el perdón y limpieza de los pecados y obtener la vida eterna por medio de Jesucristo, que es el camino provisto por Dios para salvación y vida eterna, para regresar a la vida eterna, ser restaurados a la vida eterna.

No hay otra forma, no hay otro camino provisto por Dios para ser restaurado el ser humano a la vida eterna. Él mismo dijo, Cristo, en San Juan, capítulo 14, verso 6: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

No hay otra forma de llegar al Padre, a Dios, excepto por medio de Jesucristo, no hay otra forma de ser reconciliado con Dios; y por consiguiente, ése es el Camino, la forma provista por Dios para todo ser humano. Lo fue para el tiempo de los apóstoles, lo fue para el tiempo de las diferentes etapas de la Iglesia y lo es para este tiempo también. No hay otro camino.

Él también es la Puerta, la puerta de y a la vida eterna, porque Él es la vida eterna. Él también es el Pan de Vida, el pan que descendió del Cielo, Cristo, el Hijo del Hombre que descendió del Cielo; y el que come de este pan, vivirá eternamente.

Por lo tanto, la forma provista por Dios es la que todo ser humano tiene que elegir para obtener la vida eterna. No puede estar el ser humano con sus propias imaginaciones pensando que porque hace algunas cosas buenas, por eso va a vivir eternamente; es por medio de la fe en Jesucristo, recibiéndolo como nuestro único y suficiente Salvador al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo.

Ahora, hemos visto la forma provista por Dios para obtener el perdón de pecados, ser limpios de todo pecado y obtener la vida eterna. Vean, Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi voz y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás; mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30. El verso 30 dice: “El Padre y yo, una cosa somos.”

Y ahora, a través de las diferentes etapas del cristianismo, de la Iglesia del Señor Jesucristo, así como fue para los judíos bajo las diferentes etapas de los judíos, así también para la Iglesia del Señor Jesucristo, para el cristianismo, hay diferentes etapas.

Estuvo la etapa entre los apóstoles allá en Jerusalén y todo Israel; y después se tornó Cristo a los gentiles a través de San Pablo, y comenzó la Iglesia entre los gentiles, de entre los cuales Dios ha estado llamando un pueblo para Su Nombre. Dios trata con Israel como nación, pero con los gentiles trata con individuos.

Y ahora, encontramos que entre los gentiles la Iglesia del Señor Jesucristo ha pasado por diferentes etapas —digamos, siete etapas—, y ahora nos encontramos en la etapa que corresponde a la Edad de Oro de la Iglesia, la Edad de Piedra Angular, la Edad para la Venida del Señor.

Aunque en todas las edades los creyentes en Cristo tenían que estar esperando la Venida del Señor, pero sería para después de las siete etapas de la Iglesia; etapas que fueron representadas en las siete iglesias de Asia Menor mencionadas en el libro del Apocalipsis, capítulo 1; y el capítulo 2 y capítulo 3 también, de Apocalipsis.

En esas iglesias y la ciudad donde estuvo cada una de esas iglesias, se reflejó lo que sería la Iglesia, cómo sería, qué cosas estarían sucediendo; y en la ciudad se reflejó cómo estaría la humanidad, el territorio donde se cumpliría esa etapa de la Iglesia; y en el pastor de cada una de esas iglesias de Asia Menor mencionadas en el libro de Apocalipsis, se reflejó el mensajero correspondiente a cada edad, y el Mensaje correspondiente a cada edad.

Para cada etapa de la Iglesia o cada edad de la Iglesia, Dios desde antes de la fundación del mundo ordenó, determinó, el mensaje correspondiente a cada edad, y siempre girando alrededor de Cristo. Y para el cumplimiento de lo que Dios prometió para cada edad, hubo una forma provista por Dios, como también para el pueblo hebreo, que estuvo cautivo, viviendo como esclavos en Egipto, de acuerdo a lo que Dios le había dicho a Abraham en el capítulo 15, versos 12 al 19, que le dijo: “Tu descendencia, tu simiente será... o vivirá o será esclava.” Vamos a leerlo... Está haciendo un pacto primero y luego le va a hablar. Capítulo 15, verso 4 en adelante, dice:

“Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste (o sea, un esclavo nacido en la casa de Abraham), sino un hijo tuyo será el que te heredará (y a través de Sara todavía no había tenido un hijo).

Y lo llevó fuera (era de noche, una noche estrellada)...

Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar...”

Y en un cielo estrellado, ¿podría usted contar las estrellas? Ya cuando va por cien se le olvida dónde comenzó, ya se le olvida la cuenta porque son millones que hay en el firmamento, que se ven, y millones que no se ven. Y no solamente está la Creación o mundo visible, sino también el invisible en otra dimensión. Del mundo invisible es que viene el mundo visible, el mundo invisible materializándose.

“...cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.

Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

Y le dijo: Yo soy Jehová...”

Esta versión usa el nombre Jehová para Dios, otras versiones usan el nombre Yaveh o Yawé o el Señor o el Eterno, o así por el estilo.

“Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra.

Y él respondió...”

Y recuerden, aunque estaba habitada, el dueño de la Tierra es Dios. Dios dice: “Mío es el mundo, la Tierra y su plenitud”; por lo tanto, todo le pertenece a Él, a Dios; y aun todo lo que habita en el planeta Tierra también.

Recuerden que Él tiene el Título de Propiedad, que es el Libro sellado con siete sellos, de Apocalipsis, capítulo 5, el cual Adán lo perdió cuando pecó; ese es el Libro de la vida eterna, el Título de Propiedad de la vida eterna donde están escritos los nombres de las personas que vivirán eternamente. Recuerden que Cristo dijo: “Vuestros nombres están escritos en los Cielos.” [San Lucas 10:20]

Y Abraham dice:

“Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?

Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino (es que va a hacer un juramento, un pacto con Abraham, de que le va a dar esa tierra).

Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no partió las aves.

Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba.”

Cuando se hacía este pacto, una parte del animal se ponía a un lado y la otra parte al otro lado, y la persona se colocaba en medio.

“Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.

Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.

Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.

Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.”

Y ahora vean, Dios le dice acerca de su descendencia, por lo que va a pasar: van a ser esclavos, va a ser esclava su descendencia, y serán oprimidos 400 años, y eso se cumpliría en Egipto, aunque aquí no le dice que va a ser en Egipto, pero se cumplió allá en Egipto.

Y ahora, a los 400 años, 430 años, fueron libertados; podían ser libertados antes porque Moisés apareció a los 390 años, y por lo tanto tendría unos 10 años para preparar todo para el éxodo, pero por cuanto lo rechazaron, Moisés se fue a Madián a vivir; allá se casó con Séfora, tuvo dos hijos, y allá hizo su vida por 40 años.

Pero miren ustedes, los profetas nacen profetas, los profetas son enviados del Cielo; por eso en Hebreos, capítulo 12, versos 22 al 24, nos dice: “El Dios de los espíritus de los profetas.” Vamos a ver cómo lo dice:

“...Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos (¿Dónde están inscritos? Pues en el Libro de la Vida del Cordero, que es el Libro sellado con siete sellos de Apocalipsis, capítulo 5), a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos (los espíritus de los justos hechos perfectos),

a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.”

Y ahora, vamos a ver: Capítulo 22 de Apocalipsis, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

“El Dios de los espíritus de los profetas.” Los espíritus de los profetas, los cuerpos angelicales teofánicos de los profetas, son de Dios y vienen de Dios para tener sus ministerios aquí en la Tierra.

Por eso en Hebreos, capítulo 1, San Pablo nos dice, en el verso 14:

“¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”

Ahí tenemos los espíritus ministradores, que vienen a ministrar la Palabra: esos espíritus de Dios, esos espíritus de los mensajeros, de los profetas, que vienen para ministrar la Palabra a los que serán herederos de salvación, a los creyentes en Cristo.

Y de etapa en etapa, de edad en edad, Dios envía un espíritu ministrador a Su Iglesia; y tiene ahí la forma provista por Dios para, la Palabra de Dios correspondiente a ese tiempo venir, y así surgir el Mensaje correspondiente a ese tiempo. Viene el Mensaje a ese mensajero, a ese hombre, en donde está un espíritu ministrador de profeta, él capta la Palabra... “Porque no hará nada el Señor, hasta que antes revele sus secretos a sus siervos sus profetas.” (Amós, capítulo 3, verso 7).

Para que venga la Palabra de Dios al pueblo de Dios, tiene que Dios enviar un espíritu de profeta, porque es a los profetas que viene la Palabra de Dios para cada edad y para cada dispensación.

Si es un Mensaje para una dispensación, entonces el mensajero tiene que ser un mensajero dispensacional, y por consiguiente es un profeta mayor; de los cuales hay solamente siete, siete profetas dispensacionales, que son la clase de profeta mayor que Dios tiene y envía a la Tierra; es un espíritu de profeta mayor, que es enviado a la Tierra en carne humana en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, así como envió en otras edades y otras dispensaciones ese tipo de espíritu de profeta dispensacional.

Adán era uno, Set era otro, Noé era otro, Abraham era otro, Moisés era otro, Jesús era otro; y para el Día Postrero tenemos la promesa de que Dios enviará los ministerios de los Dos Olivos y enviará el ministerio de Cristo a Su Iglesia.

Por lo tanto, así como fue provista la forma de Dios para el pueblo, en edades y dispensaciones pasadas, donde vino el Mensaje de Dios por medio del Espíritu de Dios a través de un hombre, así siempre ha sido, porque esa es la forma de Dios, y Dios no cambia Su forma; aunque en muchos tiempos quisieron cambiar la forma de Dios, pero no se puede cambiar la forma de Dios.

El que trate de cambiar la forma de Dios se busca un problema grande, porque no se le puede ni quitar ni añadir a la Palabra de Dios; y se encontrarán siempre añadiéndole o quitándole a la Palabra de Dios, los que tratan de cambiar la forma provista de Dios para cada edad o cada dispensación.

Para Israel siempre Dios tuvo un profeta mensajero, y para el Día Postrero tendrá los ministerios de Moisés y Elías operados por el Espíritu Santo. No será Moisés literalmente ni Elías literalmente, será un profeta como Moisés y será un profeta como Elías; porque cuando Él anuncia, promete enviar un profeta, y usa el nombre de un profeta que ya vino en el pasado, eso significa que enviará otro profeta con el espíritu y virtud de aquel profeta que había enviado.

Por ejemplo, tenemos el profeta Elías, que dijo en una ocasión por el capítulo 17 de Primera de Reyes, y el capítulo 18, versos 41 al 56; él dijo: “No habrá lluvia ni rocío sobre la Tierra, sino por mi palabra.” Y un hombre que hable en esa forma y que esté diciendo la verdad, es un hombre donde está el Espíritu de Dios manifestado, manifestando Su poder, y es un hombre que sabe de lo que está hablando.

Luego, en el capítulo 18, él le dijo a Acab... Hubo una sequía de tres años y medio, lo cual tipifica el tiempo de la gran tribulación también, y luego le dice a Acab en el capítulo 18: “Regresa a tu casa porque una grande lluvia suena.”

Pero antes de eso, vean ustedes, Elías, antes de caer la lluvia y haberle dicho a Acab que una grande lluvia sonaba... y no habían nubes, pero como él siendo profeta tiene las dos consciencias juntas, está viendo y oyendo el ruido del aguacero en otra dimensión; vamos a decir: está lloviendo en otra dimensión, y eso lo va a materializar en la dimensión terrestre, en la dimensión de los humanos.

Le dice a Acab: “Ve a tu casa porque una grande lluvia suena.” Acab podía decir: “El cielo está caluroso, caliente, el ambiente, no se ven las nubes; ¿y ahora Elías está diciendo que una grande lluvia suena?”

Elías se había ido al monte, digamos al monte Carmelo, y había estado orando, llevó a su siervo, estuvo orando; porque Elías dijo: “No habrá lluvia ni rocío, sino por mi palabra,” y no hubo lluvia ni rocío por tres años y medio. Pero ahora encontramos que Elías, luego de decirle a Acab:

“Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye (él estaba oyendo en otra dimensión).

Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar...”

Hacia el Mar Mediterráneo, que está hacia el Oeste, el oeste de donde estaba Elías. O sea, dos veces el Oeste: Elías estaba en el Oeste y entonces el mar estaba hacia el oeste de Elías; o sea, territorio oeste, y mar, aguas del oeste también. Le dice a su siervo:

“Sube ahora y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces (el siete es muy importante ahí).

A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Vé, y dí a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje.”

Ahora, Elías viendo una – o el siervo de Elías viendo una nube como la palma de una mano, ya sabe que se está materializando el aguacero, porque primero vienen las nubes cargadas de agua.

En Amós, capítulo 8, verso 11, dice que habrá sed y hambre, no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la Palabra del Señor.

Y ahora, no habrá Lluvia, lluvia de bendición, lluvia de oír la Palabra de Dios en el Día Postrero, sino por la Palabra de Elías. Así fue para la séptima edad de la Iglesia: por la Palabra de Elías fue que vino Lluvia de Palabra de bendición.

Y para este tiempo final, para la Edad de Oro de la Iglesia, no habrá lluvia ni pan espiritual, ni lluvia espiritual de bendición divina, sino por la Palabra del Espíritu Santo operando el ministerio de Elías para los judíos y operando el ministerio de Jesús para la Iglesia del Señor Jesucristo. Tan simple como eso.

Así es como vendrá la Palabra prometida por Dios para la Iglesia del Señor Jesucristo y para el pueblo hebreo. Esa es la forma provista por Dios para el tiempo final: “He aquí, yo os envío al profeta Elías, antes que venga el día grande y terrible de Jehová (Malaquías, capítulo 4, versos 1 al 6); no sea que yo venga y hiera la Tierra con maldición.” Con la maldición de los juicios divinos apocalípticos que vienen para el reino de los gentiles, conforme a como está profetizado.

Los ministerios de Moisés y Elías estarán dando a conocer lo que ha de acontecer, estarán dando las noticias de las cosas que Dios va a hacer en el tiempo final, en el Día Postrero; y los que escucharán, podrán hacer algo para protegerse de los juicios divinos que han de venir.

Los que dirán: “Hubo muchos falsos cristos, falsos profetas, que estuvieron profetizando, diciendo que vendría tal cosa, que vendría tal juicio; y no sucedió.” Pero es que los imitadores, los personificadores, los falsos profetas y falsos cristos, vienen primero; para que cuando venga lo verdadero, digan: “Ese es otro más de los falsos cristos o de los falsos profetas.”

Pero recuerden, no puede haber un billete falso si no hay un billete verdadero del cual hayan sacado una copia, lo cual, es falso lo que sacan de copia de eso; pero hay un original del cual sacaron una copia; pero la copia no tiene valor, lo que tiene valor es el billete verdadero, original.

Cuando vino Jesús, antes de Él habían venido Teudas y Judas, llevaron muchos discípulos tras sí, murieron, y todo se deshizo. Pero vino Jesús, y dijeron... pensaban que era igual, pero hubo un hombre que dijo (Gamaliel): “Si esto es lo mismo, se va a deshacer; pero si no es lo mismo, sino que esto es de Dios, no sea que ustedes se encuentren resistiendo a Dios.”

Porque el que se levante en contra del Programa Divino, de la forma provista de Dios para el pueblo conforme a lo que Dios prometió para ese tiempo, el que se levante en contra, se encuentra siempre luchando en contra de Dios; y por consiguiente, las consecuencias son: el nombre ser quitado del Libro de la Vida, y por consiguiente pierde la bendición de la Vida, de la vida eterna.

Y ahora, es importante conocer cuál es la forma provista por Dios para el tiempo en que la persona está viviendo, la forma que Dios tiene para el tiempo en que uno vive, para Él cumplir lo que Él ha prometido.

Para cumplir la promesa del regreso de Cristo a los judíos, la forma provista es los Dos Olivos y el Mensaje que estará viniendo por medio de esos ministerios de Moisés y Elías, de los Dos Olivos.

Para los creyentes en Cristo será la Voz de Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, hablándonos como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo Sus voces, y dándonos la revelación así del Séptimo Sello, que es la revelación de la Venida de Cristo a Su Iglesia, para así darle a Su Iglesia la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, el ministerio de Cristo se repite en el tiempo final. Lo vimos repetido en el reverendo William Branham, y será repetido nuevamente en el Día Postrero: en lo que ha sido prometido para la manifestación de Dios en medio de Su Iglesia, para darle la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Siempre, para Dios cumplir lo que Él ha prometido tiene a alguien; porque así como Dios obró por medio de Jesucristo y colocó en Cristo Su poder, Cristo ha colocado Su Espíritu —y por consiguiente, Su poder— en Su Iglesia, y por medio de Ella ha estado obrando de edad en edad, y por medio de Ella han surgido los mensajeros de cada edad para traer la Palabra de Dios correspondiente a cada edad, a cada etapa de la Iglesia, y hacer una realidad esa Palabra prometida.

Siempre, para la Palabra que Dios ha prometido para Su Iglesia para cada edad, aparece el mensajero con el grupo de esa edad; y así es como Dios usa a Su Iglesia para cumplir lo que Él ha prometido para Su Iglesia.

Por medio de Su Iglesia Él obra, de acuerdo a la promesa divina para ese tiempo, de acuerdo a la forma provista por Dios para ese tiempo; y son llamados y juntados los hijos e hijas de Dios en esa etapa de la Iglesia, y así en cada etapa de la Iglesia del Señor. Así como fue para los judíos, también es para los cristianos.

Y ahora, la forma provista por Dios para el tiempo final, hemos visto que está prometida en la Palabra de promesa para la Iglesia del Señor. Tenemos la promesa de una manifestación plena del Espíritu de Dios en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, y fue mencionada por el reverendo William Branham como la Tercera Etapa, en donde el poder de Dios va a ser manifestado cuando venga una apretura para los creyentes en Cristo, y también está la promesa de una Gran Carpa-Catedral.

Por lo tanto, así como para el tiempo de Noé hubo una promesa, y para la salvación hubo una forma provista por Dios: la construcción de un arca, donde se salvarían Noé y su familia, y animales y aves, así también para cada edad hay una forma provista.

Para este tiempo final está la promesa de una Gran Carpa-Catedral que fue vista por el reverendo William Branham hace muchos años; y esa Gran Carpa-Catedral tiene que aparecer en algún lugar en medio del cristianismo; y tiene que ser de acuerdo a todo lo que ha sido prometido que Dios ha de llevar a cabo en medio de Su Iglesia.

Por lo tanto, Dios obrará por medio de Su Iglesia para que aparezca esa Gran Carpa-Catedral, porque Dios proveerá, Dios va a proveer esa Gran Carpa-Catedral, y va a proveer las personas que van a trabajar en ese proyecto divino; y Dios va a cumplir Su promesa para Su Iglesia para este tiempo final.

Ahí es donde dice el reverendo William Branham que la Tercera Etapa va a ser manifestada, y lo que vimos en parte manifestado, en el reverendo William Branham, ese poder divino operado por el Espíritu Santo en el reverendo William Branham llevando a cabo grandes maravillas, señales y milagros, y trayendo la Palabra, eso que vimos en parte manifestado, pero que ya fue quitado porque él partió: será visto en toda su plenitud.

Gracias a Dios que él nos dejó el Mensaje grabado y también ya está escrito; y “Las Edades” y “Los Sellos” también fueron escritos en los días que él estaba en la Tierra. “Las Edades” fueron escritas, y luego más adelante, cuando partió, “Los Sellos” fueron escritos.

Habrá una Obra del Espíritu Santo con los creyentes del Día Postrero, trabajando en ese proyecto divino; tendrán la revelación para el Día Postrero, tendrán la forma provista por Dios para el cumplimiento de esas promesas, porque siempre hay una forma para cada promesa ser cumplida; y cuando la persona ve la forma provista por Dios, ahí viene, entra y viene a formar parte de ese grupo que estará trabajando en pro de la materialización, del cumplimiento de lo que Dios ha prometido para el tiempo en que está viviendo.

Y ahora nosotros no tenemos que estar trabajando en el proyecto del arca de Noé, ni en el proyecto de la construcción de una tabernáculo allá en el desierto, porque eso le tocó a Moisés; y el arca de Noé, pues le tocó a Noé; y así por el estilo, a cada uno le tocó el proyecto divino espiritual o físico, o ambos, correspondientes al tiempo en que vivieron.

Y a nosotros en este tiempo, nos ha tocado estar en la forma provista por Dios, en el proyecto divino correspondiente al Día Postrero, trabajando para que se haga una realidad todas las promesas que Dios ha hecho por medio de Cristo a través de los apóstoles y profetas, para la Iglesia del Señor Jesucristo del Día Postrero y para el pueblo hebreo también.

Por lo tanto, Dios proveerá en el tiempo del fin para que se haga una realidad todo lo que Él ha prometido para Su Iglesia y también lo que ha prometido para el pueblo hebreo, para los judíos.

La promesa es que llamará y juntará ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu. Dios proveerá la forma: la forma provista por Dios será la única que logrará obtener esos resultados que están prometidos en la Escritura.

Podrán decir: “Otros vinieron y trataron, y no pudieron,” porque no tenían la forma provista de Dios, ni ellos eran el instrumento provisto por Dios para llevar a cabo esa labor.

Aun el mismo reverendo William Branham trató de ir a Israel, pero Dios lo aguantó, le dijo: “No vayas, no es el tiempo todavía.” O sea, que sería más adelante, pero para el tiempo de él no fue. Para el llamado de los ciento cuarenta y cuatro mil, él sabiendo que el ministerio de Elías estaba en él, operado por el Espíritu Santo, pues pensó que en esa manifestación cuarta del ministerio de Elías sería el llamado a los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu.

Pero luego le fue revelado a él y él comprendió, que el ministerio de Elías no es solamente cuatro veces que es manifestado, sino cinco veces; por lo tanto, en la quinta ocasión en que el ministerio de Elías es manifestado por el Espíritu Santo, ahí es, ahí está la forma provista de Dios para el llamado de ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, y para el ministerio de Moisés repitiéndose en el Día Postrero; ese es otro de los ministerios que están ligados al pueblo hebreo.

Elías fue profeta para judíos y gentiles, y Moisés para los judíos; para los gentiles para juicio, para los judíos para bendición.

Y ahora, podemos ver la forma prevista por Dios y provista por Dios para los judíos para este tiempo final; por eso Malaquías, capítulo 4, dice que Elías vendrá primero para ellos: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día del Señor grande y terrible. No sea que yo venga y con destrucción, con maldición, hiera la Tierra.”

O sea, que hay una forma provista por Dios para los judíos, para el llamado de ciento cuarenta y cuatro mil judíos, en donde serán llamados los que estarán representando las tribus perdidas. En diez de esas tribus, estarán representados todos los de las tribus perdidas; pero son llamados los elegidos, las reliquias, en el Día Postrero; más los escogidos de la tribu de Judá y de la tribu de Benjamín, que son las tribus del Sur, y las del Norte son las diez tribus.

Ahora podemos ver que hay una forma provista por Dios. Elías fue profeta también a las tribus del Norte, y lo mismo Eliseo; y Moisés para todas las tribus.

Algo grande está en camino, algo grande está preparándose, algo grande ha comenzado a moverse. Dice el reverendo William Branham que será por un corto tiempo, pero va a estar aquí eso que Dios ha prometido.

Y los que conocerán la forma provista de Dios para el tiempo final, lo van a ver, y van a ser parte del pueblo que estará recibiendo las bendiciones de Dios para ese tiempo, recibiendo la revelación de los Siete Truenos, recibiendo la revelación del Séptimo Sello, recibiendo la revelación de la Venida del Señor para el Día Postrero, para darle la fe para ser transformados y raptados los creyentes en Cristo del Día Postrero.

La forma provista por Dios para el tiempo final. Dios proveerá en el tiempo del fin esa forma, y conforme a esa forma: la materialización de todo lo que Él ha prometido para Su Iglesia.

Que no se nos escape la forma provista por Dios ni la materialización de lo que Él ha prometido para el tiempo final, para Su Iglesia y para el pueblo hebreo.

Muchos, por muchos años, se han preguntado: “¿Cuándo será que la Tercera Etapa de la cual habló el reverendo William Branham, será manifestada?”

La respuesta es sencilla: Cuando la Visión de la Carpa esté en pleno cumplimiento, porque fue ahí donde el reverendo William Branham dijo que va a ser manifestada. Ahí van a estar los ministerios correspondientes al Día Postrero, ahí va a estar la forma provista por Dios para Su Iglesia y para los judíos también; y más claro no debo decir, hablarles, no conviene, para que no hayan imitaciones que interrumpan el Programa Divino.

“DIOS PROVEYENDO EN EL TIEMPO DEL FIN.”

Y eso es conforme a la forma provista de Dios para el tiempo final. Dios no se puede salir de Su Palabra, por dondequiera que chequeemos lo que Dios estará haciendo dará Escritura sobre Escritura, será Biblia por todos lados.

Por lo tanto, la forma provista de Dios es en donde obtendremos esas bendiciones que Él ha prometido, recordando que Dios proveerá.

Le dice Abraham a su hijo Isaac: “Hijo mío, Dios proveerá.” Por muchos años, muchos podrán haberse preguntado, y sobre todo los que conocen el Mensaje del reverendo William Branham: “¿Cuándo y cómo se cumplirá lo que dijo el reverendo William Branham sobre la Visión de la Carpa, sobre la Tercera Etapa, sobre la fe para el rapto?” Y la respuesta siempre, de parte de la Biblia, es: “Hijo, Dios proveerá.”

Dios tiene que proveer para que se cumpla lo que Él ha prometido a Su Iglesia, y será en medio de Su Iglesia el cumplimiento de todas esas promesas.

“DIOS PROVEYENDO EN EL TIEMPO FINAL.”

Cuando los creyentes estén viendo cosas que fueron prometidas, comenzando a cumplirse, y digan: “Qué es lo que está pasando? ¿Por qué están haciendo eso?”  —“Hijo, Dios está proveyendo.” Es Dios proveyendo lo que Él ha prometido.

Por lo tanto, vigilemos lo que Dios ha prometido y vigilemos a Dios proveyendo, porque esa es la forma correcta, la forma de Dios, la forma provista por Dios para el Día Postrero.

Dios proveerá a Su Iglesia y lo que Él ha prometido para este tiempo final; y mientras más rápido nos provea, más rápido nos vamos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, más rápido nos da y recibimos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Será como fue prometido; y ésa será la forma provista por Dios para Su Iglesia, para recibir todas las bendiciones que Él tiene para Su Iglesia para el Día Postrero, para el tiempo final; y ahí están las bendiciones más grandes que hayan sido dadas a los creyentes en Cristo, a tal grado que nos dará la fe para ser transformados y raptados, y nos llevará a la Cena de las Bodas del Cordero.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos; y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone, y con Su Sangre le limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo lo reciba en Su Reino, lo bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento.

Para lo cual, puede pasar al frente si está aquí presente, o si está en otra nación también puede pasar al frente, para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo por todos los que estarán recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

También los niños de diez años en adelante pueden venir a los Pies de Cristo para que Cristo les reciba en Su Reino.

La forma provista por Dios para salvación, es Cristo nuestro Salvador; no hay otra forma provista por Dios para recibir perdón de pecados, ser limpios de todo pecado, ser bautizados con Espíritu Santo y Fuego, y obtener la vida eterna; solamente hay una, y esa única forma es: Cristo nuestro Salvador, el cual murió en la Cruz del Calvario.

Vamos a estar puestos de pie para orar por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo aquí, y los que están en otras naciones también.

“Cristo es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, quitando la pared intermedia de separación,” nos dice San Pablo en Efesios, capítulo 2, versos 11 al 22.

Cuando la persona ha sido reconciliada con Dios por medio de Cristo, ha quedado en paz para con Dios por medio de Cristo nuestro Salvador; ya está seguro que vivirá eternamente, ya está seguro que, si muere, va al Paraíso; y cuando Cristo venga con todos los creyentes en Él que murieron, y los traiga a la Tierra y les dé el cuerpo nuevo, los resucite en cuerpos glorificados, la persona sabe que él va a ser uno de ellos; y los que estemos vivos, si permanecemos vivos hasta ese momento, sabemos que seremos transformados y seremos iguales a Cristo, a Su imagen y semejanza; para luego irnos con Él a la Cena de las Bodas del Cordero, todos jóvenes, representando de 18 a 21 años de edad, así como Cristo está: Él está tan joven como cuando subió al Cielo, representando de 18 a 21 años de edad; con razón Sus propios discípulos no lo conocían cuando ya estaba resucitado.

Es como alguna persona de 50 ó 90 años, que sea un creyente en Cristo nacido de nuevo, y murió, cuando resucite, si viene a sus familiares y les dice: “Yo soy fulano de tal, soy tu papá o soy tu abuelo o tu abuela.” Le van a decir: “Mi abuela tenía como 90 años y mi abuelito tenía como 100 años, ¿cómo tú, siendo un joven o una jovencita de 18 a 21 años, vas a decir que eres mi papá o eres mi abuelo o mi abuela o mi madre?”

No podrán concebir eso, a menos que sepan que en la resurrección será en cuerpos jóvenes que representarán de 18 a 21 años de edad, que será en cuerpos glorificados iguales al cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador. Por eso es tan importante asegurar nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, los que están en otros países también puestos en pie, y los que han venido a los Pies de Cristo con sus manos levantadas también.

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas las personas que han estado recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbelos en Tu Reino, oh Padre celestial. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos:

Señor Jesucristo, vengo a Ti dándote gracias por la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. He escuchado la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu Primera Venida y creo en Tu Sacrificio en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Doy testimonio público de mi fe en Ti. Reconociendo que soy pecador, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre; y produzcas en mí, el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero entrar a Tu Reino, quiero vivir eternamente contigo en Tu Reino. Haz realidad en mi vida la salvación que ganaste para mí y para todo ser humano en la Cruz del Calvario.

Te lo ruego en el Nombre Tuyo, Señor. En Tu Nombre Señor Jesucristo, te lo ruego, para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos. Amén y amén.

Y con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! AMÉN.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados, y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador.

Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, porque Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.’ ¿Cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón.

El bautismo en agua es tipológico, el agua en el bautismo no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, y aun el mismo Cristo fue bautizado por Juan para cumplir toda justicia; y Él mismo fue el que dijo que fueran y bautizaran a todos los que creyeran en Él.

Y desde el tiempo de los apóstoles hasta nuestro tiempo, se ha estado predicando el Evangelio de Cristo y han estado siendo bautizados todos los que han estado recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador; y son millones los que han entrado al Reino de Dios y, por consiguiente, a la vida eterna.

En el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección, así es como nos identificamos con Cristo. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente, simbólicamente, está siendo sepultada la persona; y cuando es levantada de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua; y para los demás países dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Continúen todos pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“DIOS PROVEYENDO EN EL TIEMPO DEL FIN.”

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