ImprimirImprimir

Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes naciones: ministros y congregaciones, escuchando en esta ocasión. Que las bendiciones de Cristo el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y un saludo para el misionero Miguel Bermúdez Marín y muchas felicidades en tu *aniversario, Miguel, junto a Ruth tu esposa. Feliz Aniversario de Boda.

Para esta ocasión leemos en Apocalipsis, capítulo 4… Hoy es el primer culto de domingo del año, del año 2013. Vean, ya hemos llegado al 2013 y hay mucho por hacer, mucho trabajo, y estamos conscientes que el tiempo se va volando.

Por lo tanto tenemos que adelantar lo máximo el trabajo, hacerlo lo más rápido y bien, todo el trabajo que debe ser hecho en este año 2013 en la Obra del Señor, ya que en la Obra del Señor, tanto en lo espiritual como en lo material hay mucho trabajo para ser llevado a cabo.

Dice Apocalipsis, capítulo 4, versos 1 al 5:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.

Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “LA EDAD DE LA PIEDRA ANGULAR EN LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO.”

Así como Dios creó para Sí mismo un cuerpo por medio de Su Espíritu en el vientre de la virgen María, conforme a como fue prometido en Isaías, capítulo 7, verso 14, donde nos dice… Y vamos a leerlo:

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”

En San Mateo nos dice, capítulo 1, verso 23, nos dice: “Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.”

Todos los seres humanos han deseado ver a Dios físicamente, y Él apareció dos mil años atrás en esta Tierra físicamente, con un cuerpo físico llamado Jesús; en Él estaba la plenitud de la Divinidad, era nada menos que Emanuel, Dios con nosotros en Su cuerpo físico de carne que Él creó en el vientre de la virgen María; porque la promesa es que vendría por medio de una virgen, conforme a Génesis, capítulo 3, verso 15, cuando nos habla de la simiente de la mujer. Y en Isaías, capítulo 7, verso 14, nos dice que “la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, un niño, y se llamará su nombre Emanuel.”

“Concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel (que traducido es: Dios con nosotros).”

La imagen de Dios es Su cuerpo teofánico, cuerpo angelical, llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Dios, llamado también el Espíritu Santo, porque un espíritu es un cuerpo de otra dimensión.

Dios hizo al ser humano a Su imagen y semejanza, por lo tanto le dio al ser humano un cuerpo angelical o espiritual llamado: espíritu de la persona; y le dio un cuerpo físico del polvo de la tierra, el cual y a través del cual se manifiesta en la Tierra.

Y ahora, en la misma forma en que vemos a Dios, el Dios Eterno, el Padre celestial con Su cuerpo angelical o teofánico, el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el varón vestido de lino con el tintero en su cintura, de Ezequiel capítulo 9, el cual selló a los que clamaban... ¿Cómo los selló? Con el Espíritu Santo, el Día de Pentecostés; así se cumplió esa Escritura literalmente. En el tiempo en que fue hablado, encontramos que podía tener algún cumplimiento temporal, pero el cumplimiento pleno fue ahí, el Día de Pentecostés.

Y luego los otros varones que venían para destruir a Jerusalén, destruyeron a Jerusalén en el año 70 de la Era cristiana o Era común, por medio de Tito Vespasiano con su ejército, el cual entró y destruyó a Jerusalén, destruyó el templo y los demás edificios, y crucificó miles de judíos en las murallas.

Cuando los cristianos vieron eso, vieron la ciudad cercada de ejércitos, recordaron las palabras de Jesús que dijo: “Cuando ustedes vean a Jerusalén cercada de ejércitos, ha llegado el tiempo de su destrucción; por lo tanto, el que esté en Jerusalén váyase de Jerusalén, el que esté en tales lugares, váyase de ese lugar, porque ha llegado el tiempo de su destrucción.”

Y los creyentes en Cristo salieron de Jerusalén porque supieron que había llegado el tiempo para la destrucción; por lo tanto, no era cosa de irse al templo a orar para que Dios librara a Jerusalén, porque ya ese juicio estaba señalado para ser cumplido; era tiempo de hacer lo que Jesús dijo: salir de Jerusalén, y el que estaba en el campo no volver a Jerusalén, no regresar, ya quedarse fuera. Hubo un lapso de tiempo que el general romano Tito Vespasiano dio para que los que quisieran irse de Jerusalén, se fueran, antes de él destruir a Jerusalén.

Ahora, les dije que el Ángel del Pacto (que es el Espíritu Santo) es la imagen del Dios viviente, el cuerpo angelical de Dios; por esa causa encontramos que en toda ocasión en que ese Ángel aparecía a personas como Abraham, Isaac, Jacob, y también le había aparecido a Adán, a Abel, a Set también, a Enoc, a Noé, y también a otros hombres como Abraham, Isaac, Jacob; también encontramos que le apareció a Moisés, y Moisés quiso ver a Dios, pero le fue dicho: “No podrás verme porque no me verá hombre y vivirá.” O sea, que Moisés no podía ver a Dios el Padre, a menos que fuera a través del velo llamado el Ángel del Pacto o cuerpo angelical de Dios o imagen de Dios.

Dios le dijo: “Yo voy a pasar delante de ti, tú estarás en la hendidura de la roca, yo pasaré, habré puesto mi mano, te habré cubierto, y luego que pase vas a ver mis espaldas, mi espalda,” las espaldas de Dios como las de un hombre, eso es ver la espalda del cuerpo angelical de Dios. Por eso también dice la Escritura que Moisés hablaba con Dios cara a cara.

También nos dice que Manoa vio al Ángel de Dios y le dijo a su esposa, en el capítulo 13 del libro de los Jueces: “Hemos de morir, porque hemos visto a Dios.” Y la Escritura decía, Dios mismo le dijo a Moisés: “No me verá hombre y vivirá (o sea, morirá).”

Su esposa, la señora Manoa, que viene a ser la madre de Sansón (los padres de Sansón fueron Manoa y su esposa), ella le dice: “No hemos de morir, porque de otra manera no nos diría que vamos a tener un niño.”

Es como el caso de Abraham. Decir: “Abraham, tu esposa ya está muy anciana y va a morir.” Abraham podía decir: “Ella no va a morir hasta que hayamos tenido un niño, porque Dios lo ha prometido.”

Así que, ¿por qué Manoa dice: “Hemos de morir, porque hemos visto a Dios”? Vieron a Dios cara a cara, dice Manoa, y lo que vieron fue el Ángel de Dios.

El mismo caso de Jacob, que luchó con el Ángel de Dios y no lo soltó hasta que recibió la bendición del Ángel, lo cual fue el cambio de nombre que le dio: de Jacob a Israel, y así bendijo a Jacob.

Recuerden: Usted también puede bendecir a los hijos que tiene, dándole un nombre correcto, usted sabiendo el significado y lo que usted quiere que ese hijo sea, o hija sea, delante de Dios; usted está dándole un nombre que va a influir en toda su vida, todo el tiempo que estará viviendo en esta Tierra.

Por lo tanto, con el nombre Jacob no iba a tener éxito él, aunque le habían dado ese nombre, pero no era favorable; el Ángel le cambió el nombre. El de Sansón fue favorable, lo dio el Ángel. El de Juan el Bautista fue favorable, lo dio el Ángel. El de Jesús fue favorable, lo dio el Ángel Gabriel también; y así por el estilo. Porque el nombre tiene que ver con la vida de la persona y para lo cual ha venido a la Tierra; por eso es importante que conozcan los nombres a través de algún libro, libros que hay de nombres y el significado.

Algunas personas ven por televisión o la prensa nombres bonitos de artistas y de personas así, y le colocan el nombre y no saben lo que significa. “No, es que es muy bonito.” Pero algunas veces no es conveniente para la bendición de Dios para esa persona, y va a influir ese nombre, no para bien de la persona o no para toda la bendición que puede obtener una persona.

Por eso es que encontramos que el reverendo William Branham también dijo que si le habían colocado ciertos nombres (y menciona algunos) a sus hijos, se los cambiaran.

Ahora, encontramos que los nombres influyen en la vida de las personas. El mismo Dios le cambia los nombres a algunas personas. Saulo vino a ser Pablo. Y así por el estilo. Y aun el mismo Jesucristo para la Obra que tenía que hacer en Su Primera Venida, recibió María el nombre que le tenía que colocar al niño: “Le pondrás por nombre Jesús.”

Para Su Segunda Venida, en Apocalipsis, capítulo 19, dice que tiene y viene con un nombre que ninguno conoce sino Él mismo. Apocalipsis, capítulo 19, versos 11 en adelante: “Y su nombre es: el Verbo de Dios.” Por lo tanto, hay un misterio ahí.

En ese mismo capítulo 19, también dice: “Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores.”

Por lo tanto, es el nombre con el cual Él vendrá como Rey de reyes y Señor de señores.

¿Y qué nombre será ese? Esa debe ser la pregunta también de todos los teólogos, de todos los grandes estudiosos, porque Su Segunda Venida será con un nombre que no es conocido en medio del cristianismo como el nombre con el cual vendrá el Rey de reyes y Señor de señores.

En Apocalipsis, capítulo 3, verso 20 al 21 está. Capítulo 3, verso 20 al 21 nos dice:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo (y esto es en la iglesia de Laodicea, que representa la etapa séptima de la Iglesia del Señor Jesucristo)

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”

Es en el tiempo para la cena. Y por consiguiente, eso es para el tiempo de la tarde, y por consiguiente es para el tiempo en que el sol se pone para dar comienzo - dar fin al día y dar comienzo a un nuevo día; porque en la Biblia los días terminan en la tarde y el otro día comienza en esa misma tarde, al terminar ese día, termina a cierta hora y ahí – digamos, en el próximo segundo comienza un nuevo día.

Los días comienzan en la tarde conforme a la Biblia, aunque conforme al calendario gregoriano los días terminan y comienzan a la media noche, pero conforme a la Biblia es en la tarde en donde terminan los días y comienza un nuevo día.

Ahora, “cenaré con él y él conmigo.” Cuando el sol se pone en el Oeste… y el Oeste representa el Oeste del planeta Tierra, que es el continente americano; por eso la Edad de Laodicea se cumplió en la parte norte del continente americano, es ahí donde comienza y termina la Edad de Laodicea, la edad séptima de la Iglesia.

En el mismo continente americano tiene que comenzar un nuevo Día, en el tiempo de la tarde; pero no puede ser donde se cumplió la séptima etapa, por consiguiente tiene que ser para otra parte del continente americano.

El continente americano consta de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, y Suramérica; por lo tanto, ahí hay una bendición grande para el pueblo para el tiempo final, para el tiempo de la tarde. Ahí tiene que comenzar un nuevo Día, ahí tiene que comenzar una etapa de la Iglesia; y no hay otra etapa de la Iglesia después de la séptima edad de la Iglesia, excepto la etapa de Piedra Angular, tan simple como eso.

No puede surgir en otro territorio, tiene que surgir en el continente americano, en la parte que corresponde a los latinoamericanos, para que sea más claro para entender.

Ahora, continuemos aquí. Recuerden, durante todo el tiempo del cristianismo, Cristo por medio de Su Espíritu ha estado dándonos Su Palabra, lo cual es alimento espiritual para el alma y el espíritu de los creyentes en Cristo, “porque no solamente de pan vivirá el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.”

En el tiempo de los apóstoles allá en Jerusalén y en el tiempo de San Pablo entre los gentiles, se estaba en el comienzo del cristianismo, y por consiguiente se estaba comiendo un alimento espiritual, digamos, como de un desayuno; el comienzo del día, lo que uno hace es desayunando.

Después se sigue más adelante y vienen otras etapas que corresponden a un alimento que podemos decir que corresponde al almuerzo. Y cuando se llega al continente americano la promesa es la cena, porque la cena es en el tiempo de la tarde; y eso corresponde al continente americano.

Y aquí, por cuanto la puerta está cerrada y Cristo toca la puerta de la séptima etapa de la Iglesia porque fue echado fuera, ahora Laodicea no abre la puerta, y por consiguiente no cena; como sucedió en el tiempo de la Primera Venida de Cristo en donde Él dijo que el padre de familia preparó una cena para su hijo, una cena de boda, pero al ser rechazado el hijo, automáticamente rechazaron la cena, pero Cristo dijo en esa parábola que, entonces, fueran a buscar buenos y malos por todos los lugares para que se llenara la casa y se llevara a cabo la cena.

En lo espiritual es una Cena de Palabra de Dios, el alimento espiritual para el alma, y también nos habla de la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, una Cena de Boda: la Cena de las Bodas del Cordero. Las Bodas del Cordero con Su Iglesia-Novia, que luego de la Cena de las Bodas del Cordero y su estadía de tres años y medio en la Casa del Padre celestial, regresará Su Iglesia, Su Esposa, con Cristo para el establecimiento del Reino Mesiánico en la Tierra; porque Su Iglesia con la cual se casa, es la Reina, y Cristo es el Rey; y vendrán para tener esa luna de miel en la Tierra.

Ahora, en lo espiritual cenamos con Cristo el alimento espiritual que corresponde a este tiempo final.

“Cenaré con él, y él conmigo.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

Ahora, vayamos al otro lugar donde nos dice el Señor Jesucristo: Capítulo 3, verso 11 al 12 del Apocalipsis:

“He aquí, yo vengo pronto…”

Y todo el cristianismo ha estado esperando la Venida del Señor. Ya este es el mensaje que le fue dado a la Edad o etapa de Filadelfia, que corresponde a la edad wesleyana:

“He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí…”

El Templo de nuestro Dios, está el celestial y está el Templo del Señor Jesucristo, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios…”

No es que lo va a convertir en una columna de concreto o mármol o algún otro – o algún metal como el hierro o bronce, sino que lo hará una persona clave o importante en la Iglesia del Señor Jesucristo, y por consiguiente en el Reino del Señor.

En el tiempo en que San Pablo fue a Jerusalén para ver a los apóstoles, encontró que Pedro, Jacobo y Juan eran las personas claves, las columnas allí, y Jacobo hermano de Jesús; eran las columnas, pero no eran columnas ni de metal ni de cemento ni de madera, eran las personas claves que estaban a cargo de la Iglesia allá en Jerusalén y todas las labores que se hacían allá y toda labor que hicieran en otro lugar.

“…y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.”

Hasta Jesús tiene un nombre nuevo. Por lo tanto, lo del nombre nuevo no es algo en lo cual deben tropezar las personas, porque el mismo Jesús nos habla que Él tiene un nombre nuevo: Ese es el Nombre que nadie conoce sino Él mismo, ese es el Nombre que nadie conoce sino aquel que lo recibe, aquel sobre el cual el Señor escribirá el Nombre de nuestro Dios, el Nombre de la ciudad de nuestro Dios y Su Nombre nuevo; es un misterio del Reino de Dios.

Por lo tanto, el Señor en Su Segunda Venida vendrá con un Nombre nuevo, para ser aún más misteriosa la Segunda Venida de Cristo.

En Apocalipsis, capítulo 2, verso 17, también dice:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.”

Ahí nuevamente tenemos el misterio de un nombre nuevo escrito en una piedrecita blanca, “el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.”

Y en Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 en adelante, vemos que el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, el cual es Cristo que viene y trae un Nombre que ninguno conoce sino aquel que lo recibe... Por lo tanto, la Venida del Señor hay que esperarla como está prometida en la Biblia. El que espera la Venida del Señor en otra forma diferente a como está prometida en la Escritura, no la verá nunca.

Si fue un misterio la Primera Venida, en donde hubo tantos detalles proféticos que anunciaban la Primera Venida del Mesías, y se les pasó por alto a los grandes estudiosos de la Biblia de aquel tiempo, ¡cuánto más la Segunda Venida! que está establecida como un secreto en el cual y para el cual no hay muchos detalles para las personas ver claramente.

En los días de la Primera Venida decía que sería por medio de una virgen, decía también que Su nombre sería Emanuel; y luego, cuando nació, le ponen por nombre Jesús, de acuerdo a como el Ángel Gabriel había ordenado.

Así que alguno podría decir: “Se tiene que llamar Emanuel,” pero Emanuel lo que significa es: Dios con nosotros. Otros podrían decir: “Se tiene que llamar Dios Fuerte, porque Isaías capítulo 9, dice que será Dios fuerte.” Otros podrían decir: “Tiene que llamarse Padre porque dice: Padre eterno.”

Pero Dios fuerte y Padre eterno y así por el estilo, son títulos y no nombres. El Padre pues tiene Su Nombre, el Dios fuerte tiene Su Nombre. El Príncipe de Paz, eso no es un nombre, aunque algunos se pongan como nombre Príncipe, pero Príncipe o Príncipe de Paz es un título.

Y el Ángel fue el que le reveló a la virgen María el nombre correspondiente que le tenían que poner al niño, el cual cumpliría la promesa de la Venida del Mesías para aquel tiempo; y era en un tiempo en donde ya la promesa para el nacimiento del precursor había sido dada a Zacarías el sacerdote.

El precursor vendría para la séptima etapa de la Iglesia hebrea bajo la Ley; y luego para la etapa de Edad de Piedra Angular vendría el Mesías con el nombre que el Ángel dijo que le pusieran, el cual significa: Salvador, Redentor, porque para eso es que Él vendría. O sea que tenía que traer el Nombre que tenía que ver con la Obra que Él venía a hacer.

Y para la Obra que hará el Señor en Su Segunda Venida como Rey de reyes y Señor de señores, tiene que tener el Nombre que corresponde, el cual trae escrito en Su muslo; y del cual dice el Señor, que escribirá sobre el vencedor el Nombre de nuestro Dios, el Nombre de la ciudad de nuestro Dios y el Nombre nuevo Suyo.

¿Qué nombre hay más importante para la ciudad de Dios que el Nombre de Dios? No hay otro nombre.

Así que más adelante, algún día, va a ser abierto el misterio del Nombre con el cual viene el Señor en Su Segunda Venida.

Con el nombre Jesús los judíos no lo recibieron, con el Nombre nuevo sí lo van a recibir; tan sencillo como eso. Y no sólo ellos, sino que también nosotros.

Pero eso está revelado en algún momento en la Tercera Etapa, en donde los Truenos van a revelar ese misterio y nos van a dar la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, así como el Nombre de Su Primera Venida nos da la fe para obtener el perdón de nuestros pecados y ser limpiados con Su Sangre, y ser restaurados a la vida eterna; y así obtener la parte espiritual, la redención espiritual. Y luego para la redención física, que será nuestra transformación, va a estar el misterio del Nombre nuevo del Señor, revelado por medio de los Siete Truenos, para darnos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

De esas cosas fue que habló el reverendo William Branham en los mensajes que él predicó en diferentes ocasiones, en donde él tocó el tema del Nombre nuevo del Señor.

Es importante conocer estas cosas, las cuales en la Tercera Etapa en su cumplimiento, lo cual el reverendo William Branham dice que será en una Gran Carpa-Catedral... Cuando eso – cuando estemos viendo el cumplimiento de esa visión, coloquemos nuestra vista en su cumplimiento, y nuestro oído y corazón en lo que estará siendo hablado, siendo predicado, siendo revelado para el pueblo.

En el libro de “Los Sellos,” página 128, de esta versión en español, dice:

“Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación.”

O sea, que se necesita fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y esa fe la va a producir los Siete Truenos de Apocalipsis, que es la Voz de Cristo como León de la tribu de Judá, Rey de reyes y Señor de señores (en Apocalipsis, capítulo 10), el Ángel Fuerte que desciende del Cielo.

En la página 131 del libro de “Los Sellos” dice al principio, en español:

“Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte; los venció y ascendió, entonces recibió un nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos.

Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando (o sea, Apocalipsis 19)… Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre sino Él mismo.”

Y ahí cita Apocalipsis 19, lo cual está aquí escrito.

Ahí podemos ver que hay algo grande preparado de parte de Dios para todos los creyentes en Cristo. Algo tan grande que quedó escrito en la Palabra de Dios.

Es importante que estemos preparados, con nuestras vidas arregladas delante de Dios, preparados espiritualmente para las bendiciones que Cristo tiene para los creyentes en Él.

Si fue después de Juan el Bautista, después de nacer Juan el Bautista, que nació Jesús; y también Juan el Bautista le preparó el camino a Jesús, o sea, colocó la plataforma. Como en la política: se prepara una plataforma en donde se da a conocer al pueblo lo que va a hacer el candidato que está trabajando, corriendo para ser el presidente o el gobernador de algún país. Y conforme a esa plataforma, si gana, entonces aparece el nuevo presidente o nuevo gobernador y va a hacer conforme a como está en su plataforma.

Y el reverendo William Branham, así como Juan el Bautista le preparó una plataforma al Mesías, a Jesús… él decía: “Después de mí viene uno mayor que yo, del cual yo no soy digno de desatar la correa de Su calzado; Él les bautizará con Espíritu Santo y Fuego. Su aventador en Su mano está, Él limpiara Su era; recogerá el trigo en el alfolí, y la paja la quemará en el fuego.” San Mateo, por ahí el capítulo 3 debe hablar acerca de eso. Ustedes busquen en sus hogares con la concordancia de sus Biblias: Capítulo 3, versos 10 al 12.

Ahora, Juan dijo que no lo conocía, él dijo: “Yo no lo conozco.” Él dijo también: “Está entre nosotros.” Y después dice: “Yo no lo conocía pero el que me mandó a bautizar en agua – con agua, me dijo que sobre aquel que yo vea al Espíritu Santo descender sobre él, en forma de paloma sobre él y permanecer en él, ése es Él.” Y dice: “Yo le vi.” Dio testimonio de Jesús mostrando que ése era Él.

Y en San Juan, capítulo 1, versos 29 al 36, dice: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”

Las personas no saben que estamos vivos porque Jesucristo murió por nosotros en la Cruz del Calvario llevando nuestros pecados. Todo el juicio divino que tenía que caer sobre la raza humana en aquellos días, cayó sobre Jesús, porque Él tomó nuestros pecados y se hizo pecado por nosotros, y por consiguiente se hizo mortal, porque vino para morir.

Él dijo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva.” Eso está por ahí por San Juan, capítulo 12, verso 24.

Ahora, le podemos dar gracias a Dios por Jesucristo que murió por nosotros en la Cruz del Calvario y dio Su vida para que la raza humana continuara viviendo. Por eso encontramos que en algunos lugares de la Escritura muchas personas o algunas personas, cuando vieron a Jesús, decían: “Este es el Salvador del mundo.” Así salvó al mundo, a la humanidad, de la muerte; y algunos no saben eso.

Estamos vivos buenos y malos porque Cristo murió y así nos salvó, salvó la familia humana, y ahora como individuo cada persona puede obtener la salvación y vida eterna por medio del Salvador del mundo y Salvador de cada persona.

En el tiempo en que tuvo Su ministerio Jesús, fue la Edad de la Piedra Angular de aquel tiempo. Era en la Piedra -Angular que coronaría la Iglesia del Antiguo Testamento, pero fue rechazada esa Piedra, la Piedra no cortada de manos, la Piedra del Ángulo; y por consiguiente no fue coronada con la Piedra del Ángulo o Piedra Angular la Iglesia del Antiguo Testamento, el pueblo hebreo bajo la Ley. Tan sencillo como eso. Aunque todavía no lo sepan, pero así fue.

Cristo es la Piedra Angular; y por consiguiente, la etapa en la Iglesia de Dios para la Venida de la Piedra Angular, del Mesías, esa etapa es etapa de Piedra Angular, por lo tanto es Edad de Piedra Angular.

Fue Edad de Piedra Angular en el tiempo de Jesús para llevar a cabo la obra de redención. Y para el Día Postrero, después de la venida del precursor, así como fue la venida del precursor allá (Juan el Bautista), el precursor de la Segunda Venida del Señor (como fue Juan el Bautista) para el Día Postrero fue el reverendo William Branham. No hay otro que llene las Escrituras, que haya cumplido esas Escrituras, excepto el reverendo William Branham; por lo tanto, él fue el Elías que vendría precursando la Segunda Venida de Cristo, y con su mensaje colocó la plataforma para la Venida del Señor a Su Iglesia, y mostró que vendría para la Iglesia una etapa o Edad de Piedra Angular.

En la página 37 de este libro de “Citas,” párrafo 311, dice… Habla de Wesley; después, de la edad pentecostal dice:

“Luego la cosa siguiente o etapa siguiente que vino era la edad pentecostal. Y la edad pentecostal con la restauración de los dones, los dones espirituales. Ahora mire la edad que viene ahora, hacia arriba, a la Piedra Angular. ¿Ve lo que quiero decir? La Venida del Señor; lo manifestado; Dios en toda la creación espera que la Iglesia halle su lugar posicionalmente.”

¿Y dónde va a estar colocada, en qué etapa va a estar colocada la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero?

¿En la edad luterana? No, ya ese tiempo pasó. ¿En la edad wesleyana? No, ya ese tiempo pasó, ya ese tiempo no está vigente. ¿En la edad pentecostal? Tampoco, ya ese tiempo pasó.

En la edad que el reverendo William Branham dijo: “Ahora mire la edad que viene ahora, hacia arriba, a la Piedra Angular.” Ahí es donde estará la Iglesia. Esa es la etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo para este tiempo final, donde estará preparándose con la revelación divina que le es dada para la transformación y rapto, para ir a la Cena de las Bodas del Cordero. Tan simple como eso.

Esa es la Edad de la Piedra Angular en y para la Iglesia del Señor Jesucristo, donde la Voz de Cristo, del Ángel fuerte que desciende del Cielo, del Espíritu Santo, estará hablándole, dándole a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y le estará dando la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Por eso es tan importante saber en qué etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo estamos viviendo.

Por cuanto la Iglesia del Señor Jesucristo está representada en una joven o una mujer, porque mujeres representa iglesias; y la mujer pasa por diferentes etapas, y por consiguiente la Iglesia del Señor Jesucristo, que es llamada la Novia o Esposa del Cordero, pasa por sus diferentes etapas teniendo sus hijos de edad en edad. Y luego, en el Día Postrero, le corresponde llegar a la etapa donde habrá completado todos sus hijos y ya no dará a luz más hijos. Los últimos estarán y subirán a esa etapa de Piedra Angular. Serán los hijos de la Palabra prometida para el Día Postrero.

La Iglesia en esta etapa de Edad de Piedra Angular, recibirá la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Se encontrará en la etapa del Año del Jubileo, se encontrará en la etapa en donde ya habrá pasado por esas fases difíciles y obtendrá un cambio para ser mejor, para tener cuerpos mejores, cuerpos eternos, inmortales y glorificados, y ya no tener más problemas; y servir a Dios ya con esos cuerpos inmortales en todo el Programa Divino que se llevará a cabo de ahí en adelante. O sea, desde que sean transformados habrá mucho trabajo para llevarse a cabo también en el Reino de Dios. De lo cual no vamos a hablar en estos momentos, pues una de las cosas es la Boda y Cena en el Cielo, la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Así que hay grandes bendiciones para los creyentes en Cristo del Día Postrero. Y vamos a ver la Venida del Señor en el Día Postrero, en la etapa que corresponde en la Iglesia del Señor Jesucristo, vamos a verla con nuestros propios ojos. Y vamos a conocer el Nombre que Él estará usando en Su Segunda Venida, porque la Escritura dice que es un Nombre que solamente Él conoce. Por lo tanto, estamos preparados o preparándonos para esos eventos tan grandes del Programa Divino, de grandes bendiciones para todos los creyentes en Cristo.

El reverendo William Branham dice que todo será en simplicidad, como fue dos mil años atrás; pero eso lo vamos a dejar quieto.

Recuerden que Cristo viene tres veces: Su Primera Venida dos mil años atrás; Su Venida a Su Iglesia, lo cual será un secreto y en secreto; y la Venida después de la gran tribulación para el establecimiento del Reino Mesiánico, en donde Él viene con Su Iglesia, con ese Ejército que viene con Él en caballos blancos (de Apocalipsis, capítulo 19).

Así que hay grandes bendiciones para los creyentes en Cristo, y Dios va a simplificar todo para los creyentes en Él del Día Postrero, que subirán a esa etapa de la Edad de la Piedra Angular. Ahí será toda la acción de Dios, de Cristo, para bendición del cristianismo, de todos los creyentes en Él y para bendición de los judíos también; y para bendición de los seres humanos.

Por lo tanto, estemos preparados en la Edad de la Piedra Angular, pues lo que Él dice: “Sube acá,” porque es una etapa más alta, más alta que la etapa luterana, que la etapa wesleyana y que la etapa pentecostal; es más arriba, lo cual corresponde a la Edad de la Piedra Angular; y lo que no entiendan ahora, lo entenderán después.

No se preocupen por lo que no entiendan. Aproveche lo que entiende, créalo de todo corazón y manténgase firme sirviendo al Señor, porque nuestra redención está cerca, o sea, nuestra transformación. Es importante no tropezar en ningún momento.

El mismo Cristo dice: “Bienaventurado el que no halle tropiezo en mí.” Muchos tropezaron con Cristo y en Cristo, y cuando Él dice: “El que no coma mi carne y beba mi sangre, no tiene vida permaneciente en sí,” muchos de los que seguían a Cristo, aun los 70 que Él envió a predicar, tropezaron. Muchos decían: “¿Cómo nos va a dar a comer su carne, cómo?” Eso tenía una explicación, pero Él no les explicó nada; y Él sabía que iban a tropezar.

Pero la cosa siempre es: creer lo que el Señor dice; aunque uno no lo entienda, lo entenderá después. Después, vean, se entendió.

Ahora, en esos días comenzaron a irse los que seguían a Jesús, y cuando Sus discípulos le dicen a Jesús: “Se han ido, se va la gente, quedaron solamente doce.” Jesús les dice: “¿Quieren también ustedes irse?” Porque Dios no aguanta a nadie. Los que tropiezan se van. Ellos le dicen: “Dura es esta Palabra, ¿quién la puede recibir?”

Pero era la verdad lo que estaba diciendo, luego lo iban a entender más adelante. Lo que no entiendes ahora, le dice a Pedro en una ocasión, lo entenderás después. Hay cosas que son habladas porque tienen que ser habladas y más adelante es que se podrán entender.

El libro del Apocalipsis ¿no dice que Él viene con un Nombre que nadie conoce sino Él mismo? ¿No dice que Él tiene un Nombre nuevo? Pero si usted dice: “Como no lo entiendo, no lo creo.” ¿Ve? No creyó lo que el Señor dice. Él fue el que lo dijo. Pero el creyente lo cree y dice: “Ahora no lo entiendo, pero lo voy a entender después.”

Así debemos siempre hacer. Debemos agarrarnos de la Palabra, la entendamos o no la entendamos, porque a medida que pasa el tiempo y escuchamos la predicación, vamos entendiendo las cosas.

Los niños no entienden todo lo que usted le habla, pero a medida que usted le habla van obteniendo conocimiento del idioma y van entendiendo. Y luego no saben leer ni escribir, pero a medida que les van enseñando en el hogar o en la escuela, van aprendiendo.

Y así es en las cosas espirituales en el Programa de Dios. Por lo tanto, lo que no entendemos ahora, lo entenderemos después. Hay muchas cosas que yo no entiendo pero las voy a entender después, a medida que va pasando el tiempo. Y usted también debe tener algunas cosas que no entiende. Quizás yo tenga más cosas que no entiendo que ustedes, pero sé que las voy a entender a medida que pase el tiempo y Dios vaya dando a conocer, revelando por Su Espíritu, todas esas cosas.

Estamos en el tiempo de la Edad de la Piedra Angular, y por consiguiente, esa es la edad en que se encuentra la Iglesia del Señor Jesucristo y de acuerdo a como se debe trabajar en cada edad: se debe trabajar de acuerdo a la edad en que la persona está viviendo y se debe hacer el trabajo que corresponde a esa edad.

Es como fue en el tiempo de Noé. En el tiempo de Noé era el trabajo de construir el arca, el cual representa a Cristo; esa era la labor para la salvación. En cada edad hay una labor para la Iglesia, que debe llevarse a cabo en la edad que está vigente en ese tiempo, y el pueblo tiene que reconocer la edad en que está viviendo para poder trabajar de acuerdo al Programa de Dios para ese tiempo; no se puede quedar la persona atrasada en una edad que ya pasó.

Ahora miren lo que dice aquí: Página 105, párrafo 910 de este libro de “Citas” de mensajes del reverendo William Branham, dice:

“Yo creo, que si alguien entrara de lleno a este Mensaje y lo entendiera al venir a él de lleno, eso casi lo lanzaría en Rapto hacia la eternidad sin saberlo.”

Sin darse cuenta lo lanzaría a eternidad, porque entra a un ciclo que lanzará a eternidad, a transformación y rapto, a los que estarán en ese ciclo divino.

“Solamente al entrar de lleno a lo que nosotros sabemos, entendemos y hemos visto.”

Es importante perseverar en lo que ya sabemos y mantenernos trabajando en la Obra del Señor, orando por nuestros familiares también, para que Dios tenga misericordia de ellos, los traiga, invitarlos a las actividades, darles también literatura; si no tienen Biblia, regalarle una; o sea, hacer también la obra evangelística y misionera con nuestros familiares también, para que así ellos tengan la oportunidad.

Algunas veces sucede que vienen a escuchar, nuestros familiares, de otras personas, y dicen: “Pero si mi hija o mi hijo que van a las actividades no nos han dicho de estas cosas.” Y viene otro y se las da a conocer y creen; cuando usted debió ser la primera persona que evangelizara a sus familiares.

“LA EDAD DE LA PIEDRA ANGULAR EN LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO.”

Eso es un misterio: En qué etapa está la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo. Es un misterio. Pero vean, es sencillo ese misterio. Ya sabemos que la Iglesia del Señor Jesucristo está en la etapa de la Edad de la Piedra Angular. Ahí es donde están las bendiciones de Dios, ahí es donde está la Palabra de Dios para nuestro tiempo.

Es como dijo Elías en una ocasión, cuando dijo que no llovería ni habría rocío sobre la Tierra (por ahí por el capítulo 17 del libro de Reyes, Primera de Reyes) y que no habrá lluvia ni rocío “sino por mi Palabra,” dijo el profeta Elías.

Y así es, no habrá lluvia espiritual, ni siquiera rocío, sino por la Palabra del Señor correspondiente al tiempo final, al Día Postrero, en la edad correspondiente de la Iglesia del Señor Jesucristo de este tiempo en el cual nosotros vivimos. Es ahí donde estará la Lluvia tardía y temprana cayendo al mismo tiempo, lluvias o lluvia de bendición para los creyentes en Cristo.

“LA EDAD DE LA PIEDRA ANGULAR EN LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO.”

Hay que subir (el que no haya subido a esa edad). Y Cristo llama a subir: “Sube acá.” Así como lo hace para Juan lo hace para toda la Iglesia del Señor Jesucristo representada en Juan el apóstol, para subir a una edad celestial, a una edad en donde recibiremos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y luego escucharemos el llamado del rapto, luego nos iremos con Él a esa dimensión celestial para estar en la Cena de las Bodas del Cordero.

Si hay una persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted. Los niños de 10 años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo. Los que están presentes y los que están en otras naciones, también pueden venir a los Pies de Cristo en estos momentos, y estaremos orando por usted si todavía no ha venido a los Pies de Cristo.

Dios tiene mucho pueblo en toda la América Latina, todo el Caribe, todo Centroamérica, todo Suramérica y aun también en México; aunque México pertenece a Norteamérica pero también está ligado a Centroamérica y toda la América Latina, pues su idioma es el español; y hubo un tiempo en que tenían más territorio en Norteamérica

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión. Lo más importante es la salvación del alma de la persona. El cuerpo si muere, Cristo nos dará otro cuerpo eterno, inmortal, glorificado, como el que Él tiene; así que ahí no hay problema, lo importante es la salvación del alma, porque el alma: alma es lo que es la persona, alma viviente.

Con nuestras manos levantadas a Cristo al Cielo, nuestros ojos cerrados:

Señor, Dios eterno, Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que están presentes y en otros países, que han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador. Te ruego los recibas en Tu Reino. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego.

Y ahora repitan conmigo esta oración, los que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi alma, en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu Primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Creo que Tú eres el Cordero de Dios que con Tu muerte quitaste el pecado del mundo.

Reconozco que soy pecador y necesito un Redentor, un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Sálvame, Señor. Haz una realidad en mí la salvación que ganaste para mí y para toda persona que te recibiría como su único y suficiente Salvador. Quiero vivir en Tu Reino eternamente. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Con nuestras manos levantadas a Cristo al Cielo, todos decimos: ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! AMÉN.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes les han recibido como vuestro único y suficiente Salvador; para lo cual me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible, en el Nombre del Señor, porque Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.’ (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16). ¿Cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón.

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Jesucristo la que nos limpia de todo pecado. Pero el bautismo en agua, siendo tipológico, es un mandamiento de Cristo el cual ha sido cumplido por todos los que han recibido a Cristo como Salvador desde los tiempos de los apóstoles hasta nuestro tiempo; porque en el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente, simbólicamente está siendo sepultado; y cuando el ministro lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida, a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Conociendo el simbolismo, la tipología, del bautismo en agua en el Nombre del Señor, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo, por los siglos de los siglos, o sea, eternamente. Allí vamos a estar.

Ahora dejo al ministro, al reverendo José Benjamín Pérez, para que les indique cómo hacer para ser bautizados; y en cada país dejo al ministro correspondiente para que les indique también cómo hacer para ser bautizados los que están en otros países. Y que Dios les bendiga y les guarde y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Continúen pasando una tarde feliz llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al Reverendo José Benjamín Pérez y como les dije: en cada país dejo al ministro correspondiente.

“LA EDAD DE LA PIEDRA ANGULAR EN LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter