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Muy buenas noches, amables y amados amigos y hermanos y ministros presentes de otras naciones, de otros países; y también a todos los que están en otras naciones en estos momentos escuchando y viendo esta actividad que se está llevando a cabo en Cayey, Puerto Rico, en la Gran Carpa Catedral, la Iglesia la Gran Carpa Catedral. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Estamos en el ciclo divino en donde aparecieron los siete ángeles el día 28 de febrero de 1963, un jueves también. Así que ayer vino a ser el día de cumpleaños 50 de la aparición de esos siete ángeles al reverendo William Branham. Y hoy estamos disfrutando todavía de esa bendición.

Ayer se estaba echando el fundamento de la Gran Carpa-Catedral que ya comenzó en su construcción; por lo tanto, una bendición muy grande comenzó ayer colocando el fundamento de esa construcción de la Gran Carpa-Catedral, que será de bendición no solamente para Puerto Rico sino para muchas naciones.

Por lo tanto, siempre orando por ese proyecto que se está llevando a cabo, ustedes que están en Puerto Rico y los que están en otras naciones; y todos los ministros creyentes en Cristo: unidos en ese gran proyecto que ya comenzó su construcción.

Leemos en San Mateo, capítulo 24, verso 1 al 3; y luego el capítulo 24 también, versos 29 al 31. Y dice así:

“Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”

Y ahora, capítulo 24, versos 29 en adelante, dice:

“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,

y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.”

Nuestro tema para esta ocasión es: “LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE.”

Para poder comprender este misterio de la señal del Hijo del Hombre en el cielo, tenemos que saber que siempre que Dios va a hacer algo en la Tierra, siempre que va a hacer algo en la Tierra primero lo muestra en el cielo. La Escritura contiene un sinnúmero de casos como ese.

Por ejemplo, en el nacimiento de Jesús, el cielo dio testimonio de que había nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor; y aun vinieron los ángeles acompañados por el Ángel principal, que de seguro era el Arcángel Gabriel, que le había dado la buena nueva a Zacarías el sacerdote: que tendría un niño y sería profeta, sería grande delante de Dios, y vendría preparándole el camino al Señor, como precursor del Mesías. Muchos ignoraban esta noticia.

También luego, unos meses después, como al sexto mes, le apareció a María el Ángel Gabriel, y le dio la noticia a ella: que ella iba a tener un niño, y que sería llamado Hijo de Dios, del Altísimo, y que Dios le daría el Trono de David su padre. San Lucas, capítulo 1, versos 5 al 38.

Y luego, del mismo capítulo 1, verso 39 en adelante, María, luego de recibir esa buena noticia, la cual ella creyó, porque le dijo – le preguntó al Ángel: “¿Cómo sería hecho esto?, pues no conozco varón,” le dice la virgen María al Ángel; y el Ángel Gabriel le dice que el Espíritu Santo vendrá y hará sombra sobre ella y concebirá; y el Santo Ser que va a concebir, va a ser llamado (¿qué?) Hijo del Altísimo; y hasta el dio el nombre que le tenía que poner a ese niño.

Siempre que Dios va a hacer o hace algo, no todo el mundo lo cree y no todo el mundo se pone de parte de eso que Dios está haciendo; porque el enemigo de Dios con todos esos ángeles caídos que él conquistó, engañó, que eran su ejército, se levantan en contra del Programa Divino y lo atacan y lo difaman, y lo atacan a muerte en todos los tiempos.

Por lo tanto, tenemos que comprender que cuando Dios va a hacer alguna cosa, se levantarán personas en contra de ese Programa Divino; pero también habrá personas que escucharán y creerán, porque están escritas en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero; esas son las ovejas que el Padre dio a Jesús para que las buscara y les diera vida eterna.

Y ahora, tenemos el anuncio desde el Cielo, cuando baja Gabriel a darle la buena noticia al sacerdote Zacarías y luego a la virgen María. También cuando nace en Belén de Judea, la multitud de ángeles que viene con el Ángel principal (que de seguro fue el mismo Gabriel), vienen cantando, y hablándole el Ángel a los pastores: que había nacido en Belén de Judea un Salvador y que —por señal— lo encontrarían en un pesebre y envuelto en un pañal.

Vean cómo las huestes celestiales se mueven para trabajar en pro del Programa Divino, pero también se mueven las huestes malignas para combatir el Programa Divino; por eso el diablo es el adversario, Satanás, el enemigo de Dios; porque él quiso, Satanás, ser Dios, ser igual a Dios.

Y ahora, encontramos que cuando los pastores – cuando los magos en su nación vieron una estrella en el cielo, eran observadores de los astros, y conocían que antes de Dios llevar a cabo algo en la Tierra, lo muestra en el cielo; porque esa es la primera Biblia.

La segunda Biblia es la naturaleza, incluyendo también a la pirámide que está en Egipto, la pirámide principal, la cual el reverendo William Branham le llama la pirámide de Enoc, la pirámide que Enoc construyó. Y la tercera: la Biblia, la tenemos aquí en letras, la Biblia. Ambas hablan lo mismo.

Por eso cuando la Escritura dice que de Jacob saldrá una estrella (en el libro de Números), esa estrella es el Mesías. Cuando vamos a la Biblia escrita, veamos: Apocalipsis, capítulo 22, verso 16:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

Ahora vean cómo Cristo dice que Él es la Estrella resplandeciente de la Mañana, representado en la estrella de la mañana, que aún cuando amanece todavía se ve. Es el lucero de la mañana o estrella de la mañana, de la cual también San Pedro dice: “Cuando salga el lucero de la mañana, o el lucero (que es Cristo) en nuestros corazones.”

El Lucero de la Mañana es Cristo, la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto; pero cuando se manifestó en esta Tierra era un hombre llamado Jesús; y cuando lo vemos en la Biblia es un profeta, el Mesías prometido; y cuando lo vemos en el cielo es la estrella Venus que lo representa.

Él es el Ángel del Pacto, la Columna de Fuego que le apareció a Moisés y le dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.” Y ahora, era Dios en esa Columna de Fuego. Y en una ocasión Moisés vio al hombre que hablaba con él, vio Sus espaldas: Era el Ángel del Pacto, Cristo en Su cuerpo angelical.

Y ahora, si alguien lee bien la Escritura, miren lo que dice… Siendo que el Ángel del Pacto es Cristo, el Espíritu Santo: en Apocalipsis, capítulo 7, dice que un Ángel vendrá. Capítulo 7, verso 1 en adelante, dice:

“Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol (no soplase guerra).”

O sea, que la guerra está aguantada porque hay un Programa Divino que tiene que llevarse a cabo antes que ocurra esa guerra. Vamos a ver lo que dice aquí:

“Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo (el Sello del Dios vivo es el Espíritu Santo, es el Ángel del Pacto; o sea, que tenía el Espíritu Santo en él manifestado); y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,

diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.

Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.

De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados.”

Y sigue enumerando cada tribu y mencionando, diciendo, que son doce mil sellados de cada una de esas tribus; y por consiguiente, son ciento cuarenta y cuatro mil (que suman doce mil por doce).

Ahora podemos ver que ese Ángel viene con el Sello, tiene el Sello del Dios vivo, tiene al Ángel del Pacto en él. Ese mensajero viene con el Espíritu Santo en él manifestado para llevar a cabo esa labor, viene con la Estrella resplandeciente de la Mañana.

Y Apocalipsis, capítulo 2, verso 26 al 29, dice:

“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones (¿le dará qué? Autoridad sobre las naciones),

y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre (como Cristo cuando subió al Cielo recibió todo poder y toda autoridad en el Cielo y en la Tierra. Recuerden que Él dijo: ‘Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra.’ San Mateo, capítulo 28, versos 16 al 20);

y le daré la estrella de la mañana.”

O sea, que la Estrella de la Mañana es dada al vencedor; y la Estrella de la Mañana es el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, Cristo. O sea, que vendrá con Cristo en él manifestado, en la manifestación final de Dios por medio de Cristo en Su Iglesia; e impactará al pueblo hebreo también, y serán llamados y juntados doce mil de cada tribu, en total ciento cuarenta y cuatro mil como primicias para Dios.

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

Con este mismo Espíritu que le habla a las iglesias, ha venido cada ángel mensajero en el cual se ha manifestado el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, para llamar y juntar en cada edad los escogidos, los elegidos de cada edad.

Y para el Día Postrero, en adición a los escogidos que serán llamados y juntados en el tiempo final para completar la Iglesia del Señor Jesucristo, también serán llamados ciento cuarenta y cuatro mil hebreos (doce mil de cada tribu); pero esos no van a pertenecer a la Iglesia del Señor Jesucristo como parte de la Iglesia, es otro grupo, que pasará por la gran tribulación y el anticristo enviará ejércitos y hará una grande matanza, los matará.

En Apocalipsis, capítulo 6, los que murieron en el tiempo de Hitler, Mussolini y Stalin, en ese genocidio tan grande, en donde seis millones de hebreos llamados también judíos, murieron; pues esos son los que en el capítulo 6 se encuentran clamando bajo el quinto sello. Y dice [verso 9]:

“Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.”

Por ser judíos los mataron. Los mataron en las cámaras de gas, y llevaron a cabo ese genocidio en los cuales fueron unos veinte millones de otras nacionalidades también, pero entre ellos seis millones de judíos: El Holocausto de los judíos o la Shoá. Esas personas están en cierto lugar y claman a Dios; no se perdieron, claman a Dios. Vean cómo claman:

“Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?”

Dios juzgará, Dios vengará la sangre de Su pueblo, de Sus escogidos. Su pueblo escogido como nación terrenal es Israel.

“Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.”

Viene otra situación difícil para Israel. Ciento cuarenta y cuatro mil, doce mil de cada tribu, que escucharán el llamado de Dios para Israel, serán masacrados, asesinados, como los judíos que fueron asesinados en el tiempo de Hitler, Mussolini y Stalin; hasta la cuarta generación anterior a la generación que ellos estaban viviendo eran señalados como judíos, los cuales fueron sentenciados a muerte.

Y en adición a esos ciento cuarenta y cuatro mil, no se sabe cuántos miles o millones más, de judíos, morirán por el anticristo, que enviará ejércitos de las diferentes naciones que estarán bajo su mando, bajo su control. Pero Dios vengará la sangre de Sus siervos; y eso será la gran tribulación, el día de venganza del Dios nuestro.

Ahora, hemos visto que ese Ángel que va a llamar ciento cuarenta y cuatro mil, viene con la Estrella de la Mañana; por consiguiente, va a resplandecer para Israel con el ministerio de los Dos Olivos en este tiempo final; y todas esas cosas son mostradas en el cielo.

Y ahora, la Venida del Mesías, ya que el reverendo William Branham es el precursor de la Segunda Venida de Cristo, con el espíritu y virtud de Elías operado por el Espíritu Santo en él, luego el próximo profeta, o sea, el profeta enviado por Dios para Su Iglesia y para el pueblo hebreo, en él va a estar el Espíritu Santo, la Estrella resplandeciente de la Mañana.

Pero esa Estrella también será vista en el Occidente, en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo; porque lo que se ve por el Este, primero estará por el Oeste, porque el mismo sol que está en el Oeste en la tarde, terminando el día y comenzando un nuevo día, es el mismo sol que luego sale por el Este, por el Medio Oriente; por todo el Este, incluyendo China y todos esos lugares, Rusia, Japón también, todos esos lugares, y el territorio del Medio Oriente.

Vea cómo Cristo se tipifica, el Mesías, se tipifica en el sol y se tipifica en la estrella de la mañana.

Y ahora, Dios le dijo a Abraham que su simiente sería como las estrellas del cielo; por lo tanto, en el cielo estarán representados todos los que son simiente de Abraham.

El Mesías viene por la línea de Abraham, por la descendencia de Abraham, por eso tuvo que nacer en Belén de Judea; y por consiguiente, por nacimiento físico es judío y es descendiente – Hijo de Abraham, que es uno de los títulos de Hijo que tiene el Mesías, como también tiene el título de Hijo de David, por eso tuvo que nacer como descendiente del rey David.

Y ahora, estamos viendo el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo, que viene con el Espíritu Santo, que viene con la Estrella de la Mañana para Israel.

Por lo tanto, en el cielo encontramos la representación de lo que Dios va a hacer en la Tierra, en medio de Su Iglesia y también en medio del pueblo hebreo. Aparece en el cielo primero; y lo encontramos en la Biblia también, la tercera Biblia; y luego lo encontramos materializado en el tiempo correspondiente.

Ahora, en cuanto a cosas que son vistas en el cielo, que están ligadas al cristianismo y al judaísmo, veamos lo que dijo el reverendo William Branham con relación a una nube, en donde los que la formaban o lo que formaba la nube, eran siete ángeles.

Esta fue la nube que apareció en febrero 28, un jueves, de 1963; la cual, al virarla hacia la derecha (frente a ustedes) se ve la formación del rostro del Señor mirando a la Tierra y el resplandor que era emitido frente a estos ángeles que están formando esta nube.

El reverendo William Branham fue arrebatado a donde ellos estaban. Y si en el momento en que tomaron esta fotografía estaba ahí el reverendo William Branham, entonces son ocho ángeles; si ya había descendido… porque fue llevado ahí en cuerpo angelical, cuerpo espiritual, y si ya había regresado al cuerpo físico, y por consiguiente a la Tierra, entonces solamente estaban los siete ángeles.

Y esos siete ángeles ahí, si incluimos al reverendo William Branham, son los siete ángeles de las siete edades de la Iglesia del Señor Jesucristo, que eran los que habían recibido y tenían la revelación de Dios para cada edad, la cual dieron a la Iglesia en la etapa o edad que les tocó vivir; y por consiguiente, son los que representan a todos los creyentes de su edad.

Y el reverendo William Branham subiendo a donde estaban esos ángeles, fue el mensajero de la séptima etapa o edad de la Iglesia representada en la iglesia de Laodicea en Asia Menor.

Pero hay un Ángel que es muy misterioso, del cual él dice en el libro de “Los Sellos”… mensaje o la serie de mensajes que él predicó correspondientes a cada Sello, incluyendo la introducción de dos mensajes anteriores que fueron dados o predicados el día 17 de marzo, y luego comenzó el primer sello: lunes, segundo sello: martes, tercer sello: miércoles, cuarto sello: jueves, quinto sello: viernes, sexto sello: sábado, y séptimo sello: domingo; en orden con las siete edades.

Por lo tanto, encontramos que ahí, en la predicación de los Siete Sellos, él estuvo dando a conocer lo que sucedió a través de la historia de la Iglesia, identificó a la Iglesia del Señor con sus mensajeros también, reiterando lo que había enseñado en “Las Siete Edades de la Iglesia,” y también identificó al maligno y la obra del maligno en contra de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Pero ahora, viendo lo que él dijo acerca de estos ángeles que le aparecieron, dice que el más sobresaliente de ellos… y San Pablo fue un mensajero muy sobresaliente, fue el mensajero para los gentiles; pero vean, hay uno que es el más sobresaliente para el reverendo William Branham. Página 469 del libro de “Los Sellos” en español, en esta versión dice:

“¿Y notaron que dije que uno de esos Ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ése sería el séptimo ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó.’ ¿Se acuerdan?

Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello.”

Y el Séptimo Sello es la Venida del Señor para Su Iglesia. Es, por consiguiente, el mensajero más sobresaliente de la Iglesia del Señor Jesucristo, es el que tiene el Séptimo Sello; por lo cual, así como cada mensajero dio su Mensaje en cada una – en la edad que les tocó vivir, cada uno en su edad, el que tiene el Séptimo Sello, el que tiene ese misterio, es ese Ángel que era diferente a los demás; es el que tiene el misterio por lo cual, cuando fue abierto en el capítulo 8 del Apocalipsis, hubo silencio en el Cielo; y lo vamos a conocer en el tiempo asignado por Dios; porque ése es el que tiene el Séptimo Sello; y cuando sea abierto el Séptimo Sello, vamos a ver el misterio de ese Ángel, el misterio del Séptimo Sello que tiene ese Ángel que es más sobresaliente que los demás.

Vamos a ver lo que dice el reverendo William Branham hablando en la página 156 y 157 del libro de “Citas,” párrafo 1401. Dice: “Amigos, esto es el cumplimiento de Malaquías 4, San Lucas 17, San Juan 15. ¡Oh! Tantas… Apocalipsis 10… Tantas profecías que pueden ser ligadas exactamente a este día (o sea que hay muchas profecías que están ligadas a este tiempo). Y también en el libro de San Marcos y en San Mateo donde Él dijo que estas grandes señales y maravillas aparecerían en el cielo, y la gente los llama platillos voladores. Pueden desaparecer con el poder y la rapidez de un pensamiento… inteligencia. Eso puede moverse adentro… Que Él puede escribir y hablar, y Él puede hacer cualquier cosa que Él quiera. La gran Columna de Fuego, el mismo ayer, hoy y para siempre. Y cosas viniendo sobre la Tierra, pirámides de humo levantándose al aire, lejos arriba, donde no puede haber humedad, nada, 30 millas de alto.”

Se refiere a estos… a esta foto formada por esos siete ángeles.

Luego, en el párrafo… Ese fue el párrafo 1401, en el párrafo 1402 dice:

“Tú dijiste: ‘Como fue en los días de Sodoma,’ el mundo estaría en aquella condición poco antes de la destrucción del mundo gentil, la dispensación gentil. Aquí estamos…”

¿Y cuál es la condición? Dice:

“…sodomitas a fondo. Y entonces Tú dijiste que el Hijo del Hombre, al que siempre se refiere como un profeta, sería revelado en esa hora.”

Cuando habla del Hijo del Hombre se refiere a un hombre, a un profeta enviado por Dios.

Y ahora, vamos a ver algo más aquí. Página 165, párrafo 1471, un extracto del mensaje “Tratando de hacer a Dios un servicio.” Esto fue predicado el 27 de noviembre de 1965 (alrededor de un mes antes de irse, de partir de esta Tierra). Veamos:

“Ese no fue Elías, eso fue el Espíritu de Dios sobre Elías; Elías fue sólo un hombre. Ahora, hemos tenido los Elías, y abrigos de los Elías, y mantos de los Elías, y todo de los Elías (o sea, muchos imitadores). Pero el Elías de este día es el Señor Jesucristo. Él ha de venir según San Mateo, capítulo 17. Y San Lucas, capítulo 17, dice que el Hijo del Hombre ha de revelarse entre la gente. No un hombre, ¡Dios! (o sea, Dios en un hombre). Pero vendrá por un profeta…”

O sea, que la manifestación del Hijo del Hombre es la manifestación de Dios por medio de Su Espíritu en y a través de un hombre.

“Pero vendrá por un profeta. Y Él nunca tuvo dos profetas mayores en el mundo al mismo tiempo.”

En el reverendo William Branham vimos una manifestación del Hijo del Hombre, una manifestación de Cristo el Ángel del Pacto, en un velo de carne llamado William Marrion Branham. Eso fue una manifestación del Hijo del Hombre, revelándose Cristo a través de un profeta, el cual fue el mensajero de la séptima etapa de la Iglesia.

Y vean lo que dice en la página 22 y 23, párrafo 183 de este libro de “Citas,” de extractos de mensajes del reverendo William Branham, predicado en el 1958, titulado: “¿Irá la iglesia por la gran tribulación?” O sea, ¿pasará la Iglesia por la gran tribulación? Vean cómo dice:

“El Hijo del Hombre será revelado desde el cielo. ¿Vendrá después de un tiempo, hermano Branham? Es ahora; y yo deseo no hacer esto tan personal en esta reunión, espero que su espíritu dentro de usted, que es dado por Dios, pueda leer lo que estoy hablando. El Hijo del Hombre ya ha venido de Su gloria y se ha revelado a Sí mismo por los cuantos años pasados, a Su Iglesia en Su misericordia…”

Estaba revelándose a través del reverendo William Branham. Cuando se habla de la Venida del Hijo del Hombre, se está hablando de un velo de carne, de un profeta, donde está Dios en Espíritu Santo operando el ministerio correspondiente a ese tiempo.

“…enseñándoles Su gran presencia, haciendo las mismas cosas que Él hizo cuando Él estuvo aquí en la Tierra…”

Ustedes pueden ver en los mensajes del reverendo William Branham, y algunas personas que hayan visto al reverendo William Branham cuando estuvo en la Tierra, la forma en que Dios lo usaba. Lo que hacía Jesucristo, que predicaba y luego sanaba a los enfermos, y grandes milagros ocurrían; eso mismo lo vimos bajo el ministerio del Espíritu Santo en el reverendo William Branham.

“…enseñándoles Su gran presencia, haciendo las mismas cosas que Él hizo cuando Él estuvo aquí en la Tierra, revelándose a Sí mismo como Él lo hizo a Abraham antes de la destrucción.”

Antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra también se reveló a Abraham y comió con Abraham, almorzó con Abraham. Elohim  (el mismo Dios en un cuerpo físico) y también dos ángeles (que son el Arcángel Miguel y el Arcángel Gabriel) estaban allí, eran tres personajes de otra dimensión. Eran visitantes, los cuales visitaban a Abraham, y eran lo que llaman platillos voladores, pero que son ángeles que vienen ahí para un propósito. Y cuando aparecen esos Arcángeles Gabriel y Miguel, algo grande va a pasar.

En el capítulo 12 de Daniel dice que en aquel tiempo se va a levantar Miguel, el gran Príncipe que está por los hijos del pueblo de Daniel, entonces “será tiempo de angustia, cual nunca fue:” entonces es el tiempo para la gran tribulación, que es el tiempo para ‘la angustia de Jacob’ y para la angustia de toda la humanidad. Y estas cosas van a suceder; son duras oírlas, pero más duras serán el cumplimiento de ellas.

Por lo tanto, todos hemos de estar bien agarrados de Cristo, comiendo, cenando con Cristo en este tiempo final, el Pan de vida eterna, la Palabra.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” [Apocalipsis 3:21] Esa es la promesa divina. Y ahora:

“Él ha venido ahora en misericordia, revelándose a Sí mismo a la Iglesia…”

En misericordia estaba revelándose a través del reverendo William Branham a la Iglesia del Señor Jesucristo, todo en misericordia; por eso hubo la oportunidad de llamamientos para recibir a Cristo como Salvador. Dice:

“…se han reído y lo han escarnecido…”

O sea, todos los que hablaron en contra del reverendo William Branham, de su ministerio y las cosas que hacía, estaban escarneciendo y mofándose, riéndose de Cristo que estaba manifestándose a través del reverendo William Branham. Tan simple como eso.

Porque así como Dios estuvo en Jesucristo en toda Su plenitud revelándose, en el cual colocó Su poder, luego Cristo en Su Iglesia ha estado desde el Día de Pentecostés manifestándose, revelándose a Su Iglesia en misericordia, en la Dispensación de la Gracia, que es una dispensación de misericordia, en donde se le ofrece o se le da la oportunidad a las personas, dándoles a conocer que hay oportunidad de salvación y vida eterna. Por eso Cristo dice:

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”

San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30.

Y ahora, el mismo Cristo en Espíritu Santo ha estado en Su Iglesia manifestándose, pues Él dijo: “He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” San Mateo, capítulo 28, verso 20.

Y ahora, sigue diciendo:

“La siguiente vez que Él se revele a sí mismo…”

Tenemos ahí la promesa que Él se va a revelar nuevamente. Se reveló en la séptima edad a través del reverendo William Branham, pero ahora viene a revelarse nuevamente en este tiempo final a Su Iglesia; por lo tanto, tiene que surgir otra etapa más arriba. Esa es la Edad de Oro de la Iglesia, mencionada por el reverendo William Branham como la Edad de la Piedra Angular, la edad de y para la adopción de la Iglesia y para la adopción de cada creyente como individuo, lo cual es la redención del cuerpo para los creyentes en Cristo, para los que murieron ser resucitados en cuerpos eternos y colocados en cuerpos eternos en Su Iglesia, junto con los que estarán vivos y serán transformados. Y ahí la Iglesia estará completa.

Por eso es tan importante la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia, porque es la etapa donde Cristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, se estará revelando como Hijo del Hombre; y por consiguiente, será como fue en el reverendo William Branham, pero ya no será a través del reverendo William Branham.

“La siguiente vez que Él se revele a Sí mismo, será en el juicio al mundo y las naciones que se olvidaron de Dios y pecaron su manera de gracia… Su día de Gracia.”

Por lo tanto, tenemos que estar al tanto de las promesas de Dios para nuestro tiempo, para que no se nos escape el cumplimiento de lo que Él ha prometido, como se les escapó a la gente la venida de Juan el Bautista como precursor y la Venida de Jesús como el Mesías.

Estaba profetizado que sería así, que estarían ciegos y no lo verían, excepto algunas personas; y también está profetizado que la Edad de Laodicea, representada en la iglesia de Laodicea en Asia Menor, estará ciega. Por lo tanto, Su Venida, la Venida del Señor, cegará a unos pero les abrirá los ojos a otras personas. ¡Eso es un milagro más grande que abrirle los ojos literalmente a un ciego! Por eso siempre dice en Apocalipsis, al final del Mensaje de cada edad: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

Es el Espíritu Santo hablando a través del mensajero en cada edad, lo que tienen que oír y creer en cada edad.

Así también será para la Edad de la Piedra Angular: El Espíritu Santo nuevamente estará hablando a Su Iglesia, abriéndole el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo, el misterio por el cual hubo silencio en el Cielo como por media hora, el misterio del cual Cristo dijo que ni los ángeles en el Cielo lo conocían.

Por eso en Apocalipsis, capítulo 8, cuando fue abierto ese Séptimo Sello, hubo silencio en el Cielo como por media hora. Los ángeles no conocían lo que era ese misterio de la Segunda Venida de Cristo, y cuando fue abierto en el Cielo entonces lo conocieron; pero les fue prohibido hablar, dar a conocer ese misterio; hubo silencio en el Cielo, todo el mundo callado. Y cuando se dice: Hubo silencio en el Cielo: ni adoración, ni cánticos, nada; silencio como por media hora, para que el enemigo no supiera, no conociera ese misterio; porque si lo conoce – si lo conociera haría mucho daño, o sea, imitaría lo que será la Segunda Venida de Cristo.

Ya ustedes han visto que antes de venir el Señor dos mil años atrás, hubo imitadores, el enemigo usó imitadores: Teudas y Judas, los cuales vinieron antes que Jesús y creyeron (mucha gente) que ellos, cada uno en su tiempo, que era el Mesías; murieron y se acabó todo. Así pensaron que era Jesús, que era uno como Teudas y Judas, pero era el verdadero Mesías.

No puede haber una imitación si no hay algo original, porque si alguien dice que tal cosa es una imitación, tiene que haber un original. Y Cristo advirtió que iban a surgir muchos falsos profetas y falsos cristos, o sea falsos ungidos, diciendo que ellos son el Ungido, el Cristo, para tratar de engañar, si es posible, a los escogidos; pero los escogidos no serán engañados, ellos van a conocer la verdad, ellos van a conocer el Séptimo Sello, ellos van a conocer el misterio del Ángel que era diferente a los demás, que estaba en esta constelación de ángeles; y Ése es el que traerá esa revelación.

Y alrededor de la manifestación de Dios en Espíritu por medio de él, conoceremos el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Venida del Hijo del Hombre para este tiempo final.

De todos los ángeles, incluyendo al reverendo William Branham, que estaban en esa constelación de ángeles, todos esos ángeles en sus cuerpos angelicales ya se habían manifestado en un velo de carne humana; y quedaba, de los mensajeros… y eran los mensajeros de las siete edades de la Iglesia, por eso el reverendo William Branham tuvo que ser subido a esa constelación; y fue subido por el Ángel que era diferente a los demás. Ése fue el que lo subió.

Y para ese tiempo, todavía la manifestación de ese Ángel que era diferente a los demás, que tiene el Séptimo Sello, no se había llevado a cabo en carne humana en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, como el cumplimiento correspondiente al tiempo para la edad y en la Edad de la Piedra Angular. Ese es el Ángel que está ligado a la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, yo creo que más claro no se puede hablar, para que el enemigo no haga imitaciones; pero cuando se abra el misterio del Séptimo Sello, le va a dar la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y eso corresponde a la Tercera Etapa.

El reverendo William Branham dice que la Tercera Etapa será en una Gran Carpa-Catedral, y ahí está la visión que él tuvo en donde el Ángel le dijo: “Eso será la Tercera Etapa.” Ahí será donde será revelado el misterio del Séptimo Sello, será revelado el misterio de ese Ángel que tiene el Séptimo Sello y todas las cosas correspondientes que los siete truenos hablaron en Apocalipsis, capítulo 10, y a Juan le fue prohibido escribir; pero eso va a ser abierto en este tiempo bajo el Mensaje correspondiente a la Edad de la Piedra Angular.

El reverendo William Branham nos dice en diferentes lugares, y sobre todo en el libro de “Los Sellos”, que cuando Dios promete algo grande, su cumplimiento es en forma sencilla; y dice que así será el Séptimo Sello. Pero que será como Juan el Bautista y como Jesús, así va a ser el Séptimo Sello. Fue sencillo allá y será sencillo en este tiempo final.

En los días de Jesús se estaba viviendo en la Edad de Piedra Angular, que es la edad de y para la Venida del Señor, la Venida del Hijo del Hombre, en la forma correspondiente a la manifestación del Hijo del Hombre.

En el Cielo hemos visto esas estrellas de cada edad, los siete mensajeros de las siete edades, y un mensajero, un Ángel, diferente a los demás, que era el más sobresaliente, el que levantó al reverendo William Branham. Y eso nos habla de un rapto, en el cual él fue levantado para estar con esos ángeles que le aparecieron; y después predicó “Los Siete Sellos,” allá en Jeffersonville, Indiana.

Así que, ya conociendo sobre estos misterios, y que Dios en el cielo muestra lo que luego va a hacer en la Tierra, esos ángeles en y para la Tercera Etapa van a venir, pues son los ángeles de las siete edades de la Iglesia más el que era diferente a los demás, que por obligación será el que le corresponde a la Edad de la Piedra Angular; ahí será esa manifestación. Por lo cual, algo grande se está preparando.

Y en el cumplimiento de la Visión de la Gran Carpa-Catedral se van a abrir los misterios contenidos en los siete truenos de Apocalipsis, que le dará la fe a los creyentes en Cristo para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Recuerden que siempre el cuerpo físico que Dios ha usado desde el Génesis hasta el Apocalipsis, es un velo de carne en el cual Dios se manifiesta, un hombre de esta Tierra; pero el que entra en él es Cristo, el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, para hablar a Su Iglesia y darle a conocer lo que necesita para su edad. Por lo tanto, el grande es Cristo, el Ángel del Pacto, pero su cumplimiento es en simplicidad: a través de un instrumento sencillo siempre, como han sido los profetas, los mensajeros del Señor durante las diferentes etapas o edades.

Cuando se abra el Séptimo Sello vamos a saber si en ese momento es que comienza el Séptimo Sello o si ya tiene historia; como cuando Cristo fue bautizado por Juan el Bautista, ahí comenzó, luego de los cuarenta días de ayuno comenzó el ministerio de Jesús como el Mesías, como el Ungido con la Columna de Fuego, pero tenía una historia de 29 años y medio, alrededor, casi 30 años; dice que fue como a los 30 años que fue bautizado. O sea, 29 años y medio de historia, la cual conocemos a través de la Escritura: la visitación del Ángel Gabriel a María, el nacimiento, la concepción y el nacimiento de Jesús, sus años de niño y de jovencito; dice que crecía en estatura y en sabiduría y conocimiento, conocimiento de Dios. Y hay un tiempo desde los 12 años en adelante, que no tenemos información clara de ese tiempo; pero no se preocupen, lo más importante es saber que Jesús es el Mesías y que murió por nosotros en la Cruz del Calvario, y que con Su Sangre nos ha limpiado de todo pecado, porque lo hemos recibido como nuestro único y suficiente Salvador.

Y ahora, la esperanza de la Iglesia para no pasar por la gran tribulación e ir a la Cena de las Bodas del Cordero —y siendo transformada primeramente— está en la Segunda Venida de Cristo; porque “nuestra ciudadanía (dice San Pablo) está en los Cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante a Su cuerpo.”

Por lo tanto, para la transformación y rapto necesitamos la Venida del Señor. Sin Su Venida no habrá transformación ni rapto.

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.” [Filipenses 3:20:21]

Ese es el poder que Él va a usar para nuestra transformación; por eso el profeta Elías fue llevado en un carro de fuego o platillo volador. Enoc, a Enoc se lo llevó Dios también y no vio muerte. A Elías se lo llevó Dios y no vio muerte. Cristo murió, resucitó y fue llevado al Cielo, y se sentó en el Trono de Dios. Y viene pronto la transformación y arrebatamiento al Cielo, de los creyentes en Cristo, para estar en la Cena de las Bodas del Cordero; y eso es en la Venida del Señor a Su Iglesia para darnos un cuerpo inmortal, incorruptible y glorificado como Su cuerpo glorificado.

Y el deseo que tanto hemos tenido, de ver a Jesús personalmente, va a ser una realidad cuando estemos transformados: lo vamos a ver en Su cuerpo glorificado. Pero mientras llega ese tiempo, lo hemos estado viendo en un cuerpo humano de cada mensajero en cada edad manifestándose, y hablándole a Su pueblo, a Su Iglesia. Y los que escucharon el Mensaje de su edad, que vino por Cristo en Espíritu Santo en el mensajero de cada edad, estaban escuchando la Voz del Espíritu Santo, la Voz de Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, en medio de los siete candeleros, los cuales representan cada edad de la Iglesia.

“LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL CIELO.” Hemos visto esta señal; y si hay alguna otra señal que tiene que ser vista, la vamos a ver también. Y lo más importante es que cuando se ven las señales en el cielo, luego en la Tierra hay que buscar lo que esa señal representa, lo que representa para la Iglesia y lo que representa para la familia humana.

La señal del Hijo del Hombre es importante conocerla, estar al tanto de éstas y las demás señales que están prometidas para ser vistas en el cielo.

Está el Cielo espiritual, en donde también está el Templo espiritual, que es la Iglesia, y en donde todos los creyentes en Cristo son estrellas, representados en estrellas; y los mensajeros: estrellas más grandes, los cuales en el cielo también han sido representados.

“LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE.”

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes, y nos llene del conocimiento de Su Programa correspondiente a este tiempo; y en la Venida del Hijo del Hombre en el Día Postrero, lo podamos ver, reconocer, en Su manifestación final.

Él va a estar en el cumplimiento de la Gran Carpa-Catedral, y los otros mensajeros que aparecieron en esas edades y aparecieron en esa nube de ángeles, van a estar también. Y ya uno dijo que iba a estar, que fue el reverendo William Branham.

El Ángel le dijo: “Te encontraré allí.” Cuando le habló y le mostró la Visión de la Carpa-Catedral y le mostró un cuartito pequeño, el Ángel le dijo… lo llevó a ese lugar pequeño, él vio un nombre allí, y el Ángel le dijo: “¿Recuerdas el nombre el cual querías recordar cuando estuviste allí?” Y él le recordó. Lo más probable fue el Nombre Nuevo del Señor, porque le fue prohibido hablar de eso.

Así que va a ser muy importante el cumplimiento de la Visión de la Carpa, y sobre todo, lo que estará dentro del cuartito pequeño y lo que estará sucediendo en ese cuartito pequeño. Ya fue dicho que la Columna de Fuego, que es el Ángel del Pacto, Cristo en Espíritu Santo, va a estar allí. Y el Ángel que acompañaba al reverendo William Branham dijo que él va a estar allí.

Así que ya tenemos confirmados al reverendo William Branham, al Ángel que acompañaba al reverendo William Branham, y la Columna de Fuego, que es Cristo. Así que ya hay tres personas importantes, de los cuales ya sabemos que van a estar en el cumplimiento de la Visión de la Carpa; y sobre todo, en un cuartito muy especial, el cual viene a ser la cámara, el lugar secreto del cual Cristo dice: “Cuando ores, entra en tu cámara,” en la cámara secreta, en tu cámara; en Cantares sería la cámara del rey, el aposento del rey. “Y ora a tu Padre celestial, que está en el Cielo, el cual te ve, el cual escucha; y Él te recompensará en público.”

Así que algo ya ahí le está mostrando el Ángel al reverendo William Branham, de cómo van a ser las cosas allí. Y nadie va a saber ni a ver lo que está pasando, solamente el resultado, la recompensa pública que va a ser manifestada por Dios; porque ni siquiera los que entraban a ese lugar y salían bien, recibiendo la bendición, de los que habían ido a buscar su sanidad, ni siquiera ellos sabían cómo sucedió.

Así que algo grande se está preparando de parte de Dios, lo cual ya está prometido: es la parte más importante del Programa Divino, lo que corona la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta vigilia o media vigilia. Yo creo que no llega todavía a media vigilia porque tendría que ser a las 12:00 de la noche, pero está bien hasta aquí; y continuamos el domingo en la mañana, Dios mediante.

“LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE.”

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean con todos ustedes y conmigo también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez para concluir.

“LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE.”

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