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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí una bendición y un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Quiero felicitar a Miguel, a Ruth y a Ruty, por lo que han estado hablando en favor de cada uno de ustedes, con relación a ese negocio de 4Life, en el cual pueden obtener beneficios grandes; y siempre buscamos el bienestar espiritual, el bienestar económico, el bienestar de la salud de las personas, el bienestar también de los estudios para los jóvenes, para que lleguen hasta también la universidad y obtengan su título profesional; siempre buscando todo lo que ayuda para la paz y el progreso del ser humano.

Y los negocios ayudan muchísimo porque pueden estudiar, hay dinero para mandarlos a la escuela, a la universidad y así por el estilo; y también hay dinero para los alimentos, para tener la mejor alimentación; y también para tenerles la ropa que se necesita, zapatos y así por el estilo; y para tener mejor la casa, agrandar el sitio, agrandarlo, y tener también las cosas de la casa, necesarias, que corresponden a la familia.

Y para los que siempre han dicho: “Si yo tuviera más dinero, si ganara más, ayudaría más a la Obra,” ahí también tienen la oportunidad; y no podemos perder esas oportunidades que algunas veces vienen una vez en la vida de la personas, y los que no la aprovechan después ven a los que la aprovecharon con mejores carros, mejores casas, la casa bien arregladita y pintadita, y los niños estudiando en la universidad, y dicen: “Yo perdí esa oportunidad”, y dicen: “La voy a aprovechar, ahora comienzo,” pero ya no están tan adelantados como los que comenzaron primero; tienen que entonces luchar más para lograr alcanzar a los que comenzaron primero, que es más difícil.

Por lo tanto, es importante esas oportunidades en la vida de cada persona, que surgen. Siempre en la vida de cada persona surgen esas oportunidades; los que las aprovechan, ustedes ven que progresan; los que la pierden, se quedarán en la misma forma cada día, y las cosas subiendo de precio se les hace más difícil para vivir. Así que es bueno hacer como Miguel y Ruth nos dicen, porque ellos saben de qué están hablando.

En la Biblia nos habla que Dios da el poder de hacer las riquezas; por lo tanto, es un poder en el cual hay que conocer el mecanismo de ese poder; como para hacer unos fríjoles buenos con una carne (¿deshilada, es?) deshebrada, hay que conocer la forma; y para hacer riquezas hay también una fórmula bíblica; la cual, si se usa, funciona; y si la persona es un creyente en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, vean, Dios está comprometido en cumplirlo que Él dice; si uno hace como Dios dice que debemos hacer. Eso está por ahí por Deuteronomio, capítulo 8, verso 18. Dice:

“…Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.”

Ahí tenemos la promesa del Señor. El resto le corresponde a usted y a mí. Y por cuanto la meta es trabajar más en la Obra: es una meta buena; y ahí mismo se benefician nuestros hijos, nuestra familia, bajo la bendición de Dios.

Y ahora leemos en... Esto que he dicho es mi comentario con relación a lo que Miguel y Ruth han dicho; y estoy ciento por ciento de acuerdo a lo que han hablado Miguel y Ruth, y también Ruty.

Efesios, capítulo 5, verso 13 al 20, dice:

“Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo.

Por lo cual dice:

Despiértate, tú que duermes,

Y levántate de los muertos,

Y te alumbrará Cristo.

Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,

aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,

hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;

dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”

“APROVECHANDO BIEN EL TIEMPO QUE NOS QUEDA.”

Si en algún tiempo se puede decir que estamos al final del tiempo, es en nuestro tiempo; aunque el apóstol San Pablo decía que estábamos en los días postreros, pero ya en Hebreos, capítulo 1, versos 1 al 3, y en el libro de los Hechos, capítulo 2, versos 14 al 29, podemos ver porqué ellos decían que estábamos en los días postreros. Es que los días postreros delante de Dios son los milenios postreros; y los milenios postreros son el quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio; pero ninguno podía decir en aquel tiempo: estamos en el Día Postrero.

Es que un Día delante del Señor es como mil años para los seres humanos; y quinto milenio son mil años, sexto milenio son mil años también, y el séptimo milenio son mil años, que para Dios y delante de Dios son solamente tres días.

Aun el mismo Señor Jesucristo en San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40, y el mismo capítulo 6, versos 41 al 58, nos habla de la resurrección que Él llevará a cabo para todos los creyentes en Él, que han muerto físicamente. Dice: “Y yo le resucitaré en el Día Postrero.” Ya Él estableció en cuál de los días delante de Dios, en cuál de los días postreros delante de Dios Él va a llevar a cabo la resurrección de los creyentes en Él, que han muerto en tiempos pasados y de los nuestros que han muerto también; y a los que estén vivos, pues los transformará. Él dice que es para el Día Postrero.

Y solamente pueden decir: “Estamos viviendo en el Día Postrero”, las personas creyentes en Cristo de este tiempo. Nadie en edades pasadas lo podía decir. Excepto (¿quiénes?) nosotros.

Aunque en tiempos pasados, desde los días de los apóstoles, estamos esperando la Venida del Señor y la resurrección de los muertos creyentes en Cristo; pero vean, el número de los creyentes en Cristo que serían resucitados era tan grande que no se podía llevar a cabo en el tiempo de San Pablo y San Pedro, porque sería un grupo muy pequeño que estaría en el Libro de la Vida del Cordero; y luego si eran más, ya no podían ser manifestados en la Tierra porque ya se cerraba el ciclo divino del recogimiento de los escogidos y se llevaría a cabo el Rapto y la Cena de las Bodas del Cordero, dos mil años atrás. Pero ellos tenían que esperar hasta que entraran hasta los últimos escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero; ellos tenían que esperar hasta por nosotros, y tenían que estar esperando todavía en el Paraíso los que ya partieron.

Cada grupo de cada edad con su mensajero están en el Paraíso. Cuando el reverendo William Branham estuvo en el Paraíso (antes de partir definitivamente para el Paraíso), se encontró con todos los creyentes que Dios le había dado y habían recibido la Palabra, el Mensaje que Dios le dio para el pueblo. No dice que vio allí a los creyentes de otras edades, como si estuvieran, cada mensajero con su grupo, como una nación. Y quién sabe si sobre la nación, en el espacio, esté esa dimensión directo a la nación que le correspondía al mensajero; porque Abraham estaba buscando una ciudad con fundamento: la ciudad de Dios, y la buscaba porque él la vio en visión, pero estaba sobre él.

Vean, el reverendo William Branham cuando fue al Paraíso, miraba y veía su cuerpo físico en la cama; o sea que estaba él sobre su casa, más arriba, en el espacio, de 12 pies hacia arriba.

Ahora, vean cómo probablemente, cada edad, los de cada edad están con su mensajero, probablemente sobre la nación donde ocurrió cada edad. Por nosotros - a nosotros nos tocaría, ya ustedes saben, la parte del Occidente ya.

Ahora: “Despiértate, tú que duermes, y levántate de entre los muertos y te alumbrará Cristo.”

¿Y cómo se va a despertar de entre los muertos una persona, cuando está San Pablo hablándole a personas que están vivas y les dice: “Despiértate tú que duermes, levántate de entre los muertos…”? Les está diciendo que están muertos, estando vivos.

Es que el ser humano desde la caída en el Huerto del Edén, murió. Dios dijo: “El día que comas, morirás.” Y comieron y siguieron viviendo, pero murieron a la vida eterna, y por consiguiente perdieron la vida eterna; y solamente les quedó vida temporal, que es la herencia que hemos recibido de Adán y Eva: vida temporal, pero buena, porque nos da la oportunidad de hacer contacto con la vida eterna, despertar a la vida eterna al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, y recibirlo como Salvador; porque Él es el Salvador, el Redentor, que nos rescata y nos traslada del reino de las tinieblas, del reino de mortales, y por consiguiente, del reino de las tinieblas, del reino del príncipe de las tinieblas, y nos coloca en Su Reino de vida eterna, el Reino del Hijo de Dios, el Reino de Dios, y por consiguiente, el Reino de Luz, del cual Jesucristo es la Luz. Dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida (de la vida eterna).”

Y ahora, encontramos el porqué se predica el Evangelio de Cristo: es para despertar a los muertos, los que están muertos a la vida eterna, para que vivan eternamente, para despertarlos a la vida eterna; y así ser parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, que es esa raza con vida eterna que Dios está creando.

Cuando lo reciben como Salvador ya reciben vida eterna, ya han tenido la redención espiritual, la redención del alma; y por consiguiente, reciben el Espíritu de Cristo, reciben ese espíritu angelical; y ya tienen la primera parte, que es la parte espiritual, tienen la adopción espiritual, ya tienen vida eterna. Pero su cuerpo físico literalmente no tiene vida eterna, porque esa parte física la recibirá en la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados, y la transformación de los que están vivos; pero potencialmente su cuerpo tiene vida eterna, potencialmente.

Por eso, aunque muera físicamente, resucitará en un cuerpo glorificado, si murió físicamente, y si está vivo será transformado: los átomos de su cuerpo serán transformados en átomos eternos, para vivir con Cristo en un cuerpo igual al de Jesucristo, glorificado.

Mientras estamos en estos cuerpos es que hacemos tesoros en el Cielo; con esfuerzo, pero con la bendición del Señor Jesucristo por medio de Su Espíritu.

Es estando en estos cuerpos en que estamos y estaremos trabajando en la Obra y Viña del Señor. Cuando ya estemos transformados cualquiera podrá hacer… todo lo que hace en toda su vida, lo puede hacer en un solo día, pero ya eso no será para recompensa; será como la parte que nos toca realizar en el Programa Divino cuando ya tengamos el cuerpo glorificado.

Pero lo que es para recompensa es lo que trabajamos estando en estos cuerpos, en donde tenemos que ser valientes, ser esforzados y estar llenos de amor divino en el alma; amando a Cristo con toda nuestra alma y trabajando por Cristo en Su Obra; y poder decir como Cristo decía: “En los negocios de mi Padre me conviene estar.” ¿Cuáles eran los negocios del Padre? Trabajar en el cumplimiento de lo que Dios había prometido para aquel tiempo.

¿Cuáles son los negocios del Señor Jesucristo? Son los negocios de la Obra de Cristo en Su Iglesia y por medio de Su Iglesia, en donde cada creyente en Cristo trabaja de acuerdo a lo que Dios prometió para cada tiempo en Su Iglesia; y a través de los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, Cristo por Su Espíritu va cumpliendo cada promesa correspondiente a cada etapa de Su Iglesia.

Para este tiempo, así como en cada tiempo el mensajero y el grupo de cada edad podían decir: “En los negocios del Señor Jesucristo estoy trabajando, estamos trabajando; y en ellos nos conviene estar.” ¿Estar cómo? Activos, trabajando; trabajando en aquello correspondiente a cada edad. Y para nosotros: trabajando en lo que corresponde a este tiempo.

Nos ha sido dicho que nos dará a conocer las cosas que corresponden a nuestro tiempo; y nos son dadas a conocer y nos es dado a conocer cómo trabajar para que esas promesas se cumplan.

Por ejemplo, en el tiempo de Noé: Noé, un fiel creyente en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y creyente en todo lo que Dios había prometido; estaba predicando, así como Enoc y todos los que antecedieron a Noé: hablaban del juicio divino que vendría.

Noé trabajó en la Obra del Señor predicando que vendría ese juicio divino, que ya era el tiempo, el ciclo divino para ese juicio divino; pero que había una forma de escapar. Y Noé sabía, por revelación divina, cuál era la forma de escapar de ese juicio: construyendo un arca que Dios le mostró. Y trabajando en esa arca, él podía decir: “En los negocios de mi Dios me conviene estar: Él dijo que construyera un arca, y eso es lo que estoy haciendo.”

Como Moisés, Dios le dijo que construyera un tabernáculo; y trabajando en esa construcción de ese tabernáculo, con el respaldo del pueblo, del cual y al cual Dios le dijo a Moisés: “Diles que ofrenden para la construcción del tabernáculo.” Cada persona ofrendando para esa construcción estaba trabajando en ese Proyecto Divino. Era un Proyecto Divino para la gloria de Dios, donde Dios iba a estar manifestado e iba a estar bendiciendo al pueblo.

Luego, encontramos a Moisés con el grupo de trabajo en esa labor tan importante.

En ese tiempo la construcción más importante no fueron las pirámides, ni otras cosas que fueron construidas en Egipto; era lo que estaba siendo construido en el desierto, y era algo movible: que lo podían llevar en toda su trayectoria por el desierto; y ahí iba Dios con ellos alumbrándoles el camino de noche, y de día haciendo sombra para que el pueblo no se cansara.

¿Cómo sería eso en el desierto? En un desierto en esta temporada debe estar a más de 100 grados, acá en la República Mexicana. Una sombra… uno busca para todos lados y los arbolitos no tienen mucha sombra.

Tenemos el recuerdo del caso de Jonás: de seguro fue en tiempo de verano, porque él buscó y no encontraba una sombra; y Dios hizo que surgiera una calabacera, echara sus ramas; y ahí Jonás vio esa sombra, se metió, y no quería salir de ahí. ¿Y quién quiere salir en tiempo de verano para estar en el sol? Nadie. Y el que sale es porque no le queda otro remedio, tiene que trabajar, pero tiene que tener agua para no deshidratarse porque es peligroso.

Y Jonás después estaba muy bravo con Dios o estaba muy bravo porque se murió la calabacera, porque un gusano se la comió, se comió las hojas, y se quedó sin sombra Jonás; y aquella calabacera estaba representando al pueblo de Nínive.

Y ahora, encontramos también el caso de Abraham; por lo que se ve, fue tiempo de verano también. El tiempo de verano es tiempo de cosecha, Nínive iba a cosechar el juicio, Abraham iba a cosechar la promesa divina que le había sido dada de que iba a tener un hijo; para lo cual, apareció Dios con Sus Arcángeles Gabriel y Miguel; porque cuando Dios va a hacer algo grande en la Tierra aparece Gabriel, el Ángel Gabriel, y aparece el Ángel Miguel; son los Ángeles de la diestra de Dios: eso quiere decir que cuando Dios va a hacer algo, ellos aparecen.

Cuando iba a hacer algo en el tiempo de Daniel, aparecía el Arcángel Gabriel, y Miguel le ayudaba. Cuando fue a nacer Juan el Bautista, apareció Gabriel también. Por eso le he llamado siempre: el Ángel-profeta de Dios, el Ángel con la revelación divina para darla al mensajero correspondiente, el cual la dará a conocer al pueblo; y que anuncia eventos divinos para los cuales él es enviado de la presencia de Dios. Estar en la presencia de Dios en el Cielo, es estar en el lugar más importante.

En los días en que tenía que nacer Juan el Bautista (les debo lo de Abraham todavía, me lo recuerdan luego), aparece el Ángel Gabriel al sacerdote Zacarías, que le tocó ofrecer el incienso delante de Dios allá en el altar del incienso; y le dice, cuando aparece y Zacarías lo ve, le dice el Ángel… Zacarías no sabía que era el Ángel Gabriel, pero al aparecer en el altar del incienso, a la derecha, es el Ángel que recoge las peticiones, las oraciones del pueblo, y las lleva a la presencia de Dios; Ángel mensajero, viene con el Mensaje de parte de Dios para Zacarías: la respuesta de la oración, repetida quizás por muchos años, de Zacarías y su esposa Elisabet, pidiéndole a Dios un hijo; y mientras se tarda la respuesta, más grande es la bendición.

Si cuando empezó a pedir un hijo, se lo daba, ya a lo mejor estaría de muchos años, sería un sacerdote quizás; pero lo dio, lo daría, en el tiempo correspondiente, porque iba a ser el más grande de los profetas: “Será grande delante de Dios, y vendrá con el espíritu y virtud de Elías (el ministerio de Elías por tercera ocasión).”

Siempre que Dios promete mandar un profeta, mandar a Elías o a Moisés o al que sea, es el Espíritu de Dios en otro hombre operando el mismo ministerio. Y le dice Zacarías que él será grande delante de Dios, le dice que será profeta y le dice que convertirá el corazón de los padres a los hijos, y… Vamos a leerlo aquí: Capítulo 1, verso 11 en adelante, dice [San Lucas]:

“Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.

Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor (a cualquiera le pasaría igual o peor. Daniel se debilitaba cada vez que el Arcángel Gabriel le aparecía).

Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.”

La bendición vendría hasta con el nombre que le tenían que poner, para que no hubiera equivocación y le pusieran un nombre que no tuviera nada que ver con lo que iba a hacer.

“Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;

porque será grande delante de Dios.”

Aunque era pobre económicamente, era grande delante de Dios; porque ser grande no es humanamente ser grande ni de tamaño ni de riquezas; es ser grande delante de Dios; y ser un profeta es lo más grande que una persona puede ser, porque viene con las dos consciencias juntas para ser instrumento de Dios en favor del pueblo. Juan el bautista sería grande delante de Dios:

“No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.”

Cuando María saludó a Elisabet, el niño brincó en el vientre de Elisabet la esposa de Zacarías, y ahí fue lleno desde el vientre de su madre, fue lleno del Espíritu Santo. Pensaban que no tenía vida, pero cuando escuchó la voz de la virgen María… Es que en el vientre los niños también escuchan.

Imagínese, si algunas veces en algunos lugares hay una conversación en un lugar, y otra persona que está al otro lado de la pared pega el oído… y algunas veces hay formas para hacerlo (no les voy a decir para que no lo hagan)…

Recuerden a Sara. Estuvo pendiente a lo que los Ángeles le estaban diciendo a Abraham; y le estaban hablando del hijo prometido, porque vino el Ángel de Dios en donde estaba Dios, con los Arcángeles Gabriel y Miguel, y le dijo: “El próximo año, como en este tiempo, vas a tener el niño, Sara va a concebir.” O sea, que le iba a ser cumplida la promesa, le fue revelado el tiempo, el año en que iba a nacer: próximo año. Y ya Abraham tenía 99 años y Sara 89 años.

Y Sara dijo: “Pues, ahora después que ya estoy avanzada en edad, ¿voy a tener deleite, placer, con mi esposo que ya también está anciano?” Y Dios, Elohim, le dice: “¿Por qué se ha reído Sara?” Porque Sara, en su corazón, era lo que ella pensó, no lo habló.

Recuerde que nuestros pensamientos hablan más fuerte en el Cielo que nuestras palabras. Usted hablando suavemente se escucha suavemente, pero usted pensando es como si estuviera gritando; y en el Cielo se oyen los pensamientos en esa forma. Y si usted escuchara los pensamientos de una persona, los escucharía a todo volumen.

Y recuerden que cada persona dará a Dios cuenta por sus pensamientos, porque Él discierne los pensamientos de nuestro corazón, y pagará a cada uno de acuerdo a los pensamientos de su corazón.

Por eso es que cuando han venido pensamientos negativos se pide perdón a Dios, para que Él con Su Sangre, la Sangre de Cristo, nos limpie de todo pecado, por toda cosa incorrecta que hemos pensado; porque lo que ha pensado mal, es como si lo hubiera hecho, porque lo hizo en el campo espiritual. Es potencialmente lo que va a hacer físicamente si no pide perdón a Cristo y Cristo lo perdona; y coloca un pensamiento positivo. Pensando positivo echa fuera los pensamientos negativos.

Cuando le viene un pensamiento negativo: combátalo con un pensamiento positivo relacionado a lo mismo que está pensando. Por ejemplo, si la persona piensa que una promesa que Dios ha hecho no va a ser cumplida, combata eso pensando: “Esto que Dios ha prometido va a ser cumplido, y yo lo voy a ver con mis ojos.” Y eso echará fuera lo negativo. “Va a ser cumplido porque Dios lo ha prometido, y Él cumple lo que Él ha prometido.”

Recuerde que Abraham y a Abraham le fue confirmada la promesa del hijo prometido: Isaac. Abraham cuando tuviera 100 años iba a recibir al hijo prometido, y Sara tendría 90 años. Ahí hay dos ciclos de jubileo en la vida de Abraham. Cada 50 años, el año 50 es el año del jubileo. Y Abraham pasó el primer año de jubileo cuando tenía 50 años, y no le vino el hijo. El hijo le fue prometido después de su primer año de jubileo, de su primer año 50, cuando ya tenía unos 75 años. Luego, cuando vino el otro año de jubileo, el otro año 50, ya tendría 100 años cuando se cumpliera la promesa; o sea, que el cumplimiento de la promesa sería en el segundo año de jubileo.

La Segunda Venida de Cristo, encontramos que será para el segundo Año de Jubileo. Ya en el primer Año de Jubileo, dos mil años atrás, se cumplió la Primera Venida de Cristo, y la Segunda Venida de Cristo se cumplirá en el otro Año de Jubileo, que será el ciclo divino que corresponde a la Edad de la Piedra Angular. Ese es el Año de Jubileo para la Iglesia del Señor Jesucristo, la Edad de Jubileo del Año de Jubileo. Está reflejada en el año del jubileo, la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, por eso es que la Segunda Venida de Cristo no se podía cumplir en otras edades, es para la edad que corresponde al Año de Jubileo de la Iglesia del Señor Jesucristo. Creo que les saldé la deuda relacionada con Abraham.

Y ahora, miren cómo aquel tiempo se cumple, se repite, en la Iglesia del Señor Jesucristo. Y como Sara se rió, quizás parte del cristianismo se ría con relación a la Segunda Venida de Cristo. Pero es que para edades pasadas no era esa promesa.

Algunos dirán: “Eso de que vendrá por segunda vez lo han estado predicando desde el tiempo de los apóstoles.” Pues así tenía que ser. Pero ahora vemos que tenía que ser para este tiempo final.

Abraham tenía que estar dando testimonio siempre de la promesa del hijo prometido; hasta que vino al final la confirmación, en donde le fue dicho: “El año próximo, como en este tiempo, tendrás el hijo prometido.”

O sea, vendría en tiempo de verano, parece, también; porque era calor… cuando los tres Ángeles visitaron a Abraham dice que estaban en el calor del día, y Abraham estaba a la puerta de la tienda, como nos paramos algunas veces a la puerta de la casa o en la ventana donde corre el aire, para no sentir tanto calor.

Abraham el Padre de la Fe, es tipo y figura de Dios. Isaac: tipo y figura de Cristo.

Hemos visto que Dios cumple lo que Él prometió, y a Abraham le fue apareciendo en diferentes ocasiones hablándole de esa promesa; también al cristianismo, el Espíritu Santo por medio de los diferentes mensajeros le ha estado hablando de esa promesa de la Segunda Venida de Cristo, del Isaac prometido, del Hijo de Abraham que vendrá: el Mesías.

Dios envió al Ángel Gabriel al sacerdote Zacarías para darle la buena noticia de que enviaría a Elías nuevamente, y sería hijo del sacerdote Zacarías y Elisabet (prima, parienta de la virgen María).

“…porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.

Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos.

E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.”

Nos habla de un pueblo bien dispuesto; y cuando vemos el grupo que seguía a Juan, no era tan grande; y los que fueron preparados y lo recibieron, al Mesías, fue un grupo pequeño también. El resto se quedó con Juan.

Juan decía: “Este es del cual yo dije: El que vendrá después de mí es más poderoso que yo, del cual yo no soy digno de desatar la correa de su calzado.” Y sin embargo, sus discípulos, los discípulos de Juan, no todos siguieron a Jesús.

Estaban llamados a seguir a Jesús; porque cuando viene el precursor anunciando que después de él vendrá otro mayor, y que ese será el Mesías, pues todo el mundo entiende que ese profeta, ese precursor, vino preparando el pueblo, no para que se quedaran con él, con Juan, sino para que recibieran, le dieran la bienvenida, al que vendría después de él.

Juan dice: “A mí me conviene menguar, y a Él crecer.” ¿Y con quién se va a quedar la persona: con el que le conviene menguar o con el que le conviene crecer? Con el que le conviene crecer, con el que es mayor; para lo cual envió un mensajero que le preparara el camino.

Después, en el tiempo de San Pablo y San Pedro, los de Juan comenzaron a venir. —“¿En qué fueron ustedes bautizados?” —“En el bautismo de Juan.” Y entonces les fue dicho: “Juan bautizó con agua diciendo que creyeran al que vendría después de él.” Y entonces fueron bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo.

Continuamos leyendo aquí:

“Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto?”

Es una pregunta pero llena de duda. Llena de dudas es esa pregunta.

“Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada (o sea, que le había pasado el tiempo de tener niños).”

Y cuando la mujer termina su etapa en que puede concebir, ya su esposo tiene que entender que terminó el ciclo de tener hijos.

Y ahora, de edad avanzada Elisabet; y Zacarías, dice que era viejo. No se recordó cuando el Ángel con sus dos Arcángeles Gabriel y Miguel le aparecieron a Abraham. Abraham tenía la primera ocasión 75 años cuando Dios le apareció y le hizo la promesa, y creyó; y después, cada cierto tiempo le aparecía y le confirmaba la promesa; y le fortalecía eso en la fe; y no desmayó en ningún momento, creyendo que el que había hecho la promesa era poderoso para cumplirla; porque no hay ninguna cosa imposible para Dios.

Zacarías pensó que ya era imposible. Si no fue imposible para Abraham y Sara, no es imposible para quien el Ángel Gabriel le estaba diciendo que iba a tener un niño.

Por lo tanto, la edad de Zacarías el sacerdote y de Elisabet su esposa, no impedirían el cumplimiento de lo que estaba siendo prometido. Era la respuesta de la oración de Zacarías. O sea, que hizo la oración o hacía la oración de que Dios le diera un hijo, ¡y ahora no le iba a creer!, cuando le es confirmada la promesa con la respuesta de parte de Dios.

Por lo tanto, recuerden que aunque Dios se tarde en contestar vuestra oración, Él la contestará; tendrá respuesta vuestra oración delante de Dios. Y mientras más tarde, más grande será la bendición.

¿Recuerdan cuando Moisés dijo que era tartamudo, que no sabía hablar bien, que Dios buscara al que tenía que buscar: “envía al que tienes que enviar”? Y se enojo con Moisés, Dios se enojó con Moisés; y le concedió un ayudante (que le dio problemas también en algunas ocasiones).

“Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas.”

Y ahora se identifica por el nombre que tenía.

Era el mismo que se había identificado con el profeta Daniel, el mismo que le aparecía a Daniel, enviado de parte de Dios para enseñarle, darle conocimiento e inteligencia de las cosas que iban a suceder. Y la mayor parte fueron visiones, revelaciones que el Ángel le daba del campo político; porque el Ángel Gabriel, por lo que vemos, tiene las revelaciones del campo espiritual y del campo político; y también trabaja con el Arcángel Miguel para realizar lo que Dios pensó llevar a cabo.

“Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.”

O sea, que él trae bendición pero puede traer juicio también. Eso quedó demostrado también en el libro del profeta Daniel.

Luego es el mismo que le aparece a la virgen María más adelante, seis meses después, y le da la noticia de que ella va a tener un hijo y será llamado Hijo de Dios, y que le ponga por nombre Jesús, y que Dios le dará el Trono de David Su Padre, y reinará sobre Israel, la casa de Israel, Israel, para siempre, y Su Reino no tendrá fin. Vamos a ver si así es que está aquí. Capítulo 1, verso 30 en adelante [San Lucas]:

“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.

Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

Y he aquí…”

Y para aumentarle la fe, vean lo que le dice el Ángel. Porque ella preguntó: “¿Cómo será esto?” Si tenía ella que hacer algo. “¿Cómo será?” Y el Ángel le explica:

“Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril…”

Era estéril y, para colmo, avanzada en edad; era avanzada en edad y, para colmo, estéril. O sea, que el problema de Zacarías su esposo era grande, porque no habían podido tener niños porque era estéril; y ahora cuando le es prometido el niño, dice: “Estéril, y para colmo, ya avanzada en edad”, dos problemitas nada más. Pero Dios resuelve todos los problemas, porque no hay ninguna cosa imposible para Dios. Eso le dijo a Zacarías, el Ángel. Le subió la fe a tal grado que… y le dice:

“…porque nada hay imposible para Dios.”

No era imposible que su parienta Elisabet tuviera un niño, aunque era estéril y avanzada en edad, y avanzada en edad y estéril (como lo quiera leer).

“Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.”

¿Y luego qué pasó?

“Y el ángel se fue de su presencia.”

Esas fueron las palabras de fe expresadas por la virgen María: “Hágase conforme a Tu Palabra”, mostrando que creyó.

Tenemos promesas para nuestro tiempo, y en alguna forma Dios las va a cumplir, porque no hay nada imposible para Dios.

¡HÁGASE CONFORME A LA VOLUNTAD DEL SEÑOR!

Él ha prometido una Gran Carpa-Catedral: ¡Hágase conforme a la voluntad del Señor! Y eso será en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo del Día Postrero. ¡Hágase conforme a la voluntad del Señor!

¿Que se necesita mucho dinero para eso? Dios lo proveerá: ¡Hágase conforme a la voluntad del Señor! Provea todo, ponga en nuestras manos todo lo que se necesita; y se llevará a cabo el cumplimiento de lo que Él prometió. Será Dios obrando por medio de cada uno de los creyentes en Él, se hará conforme a la voluntad del Señor.

Y a los que estarán trabajando: serán instrumentos de Cristo, tanto los que colaboran como los que estén allí tomando el sol y trabajando.

¿Qué prefiere usted? ¿Estar bajo el sol en tiempo de verano, o estar trabajando en el trabajo suyo y algún trabajo de tiempo parcial, ganando para ayudar, respaldar la Obra que se está llevando a cabo? Todos no caben para estar trabajando literalmente en el sitio, tropezarían los unos con los otros y entonces no se podría llevar a cabo. Pero todos podemos trabajar: unos en la forma económica, otros también orando; todos orando, ahí son todos orando, y aun todos colaborando; aun los que están trabajando también están colaborando. Por lo tanto, todos unánimes trabajando en lo que fue prometido que Dios cumplirá en medio de Su Iglesia, en el Día Postrero.

Fue transportado el reverendo William Branham a una Gran Carpa-Catedral. En algún lugar tiene que aparecer. Y todos los creyentes desean que sea en su continente; porque siempre cada etapa de la Iglesia es en un territorio. Cada mensajero hubiera deseado que fuera en su edad y en su territorio, pero tiene que ser en el territorio donde esté el Espíritu Santo llevando a cabo esa parte del Programa Divino, esa etapa del Programa Divino.

Y la única etapa que queda no es la primera edad, ni segunda, ni tercera, ni cuarta, ni quinta, ni sexta, ni séptima tampoco; ya esos mensajeros se fueron. Para que se cumpliera en la primera edad, tenía que ser en el tiempo que San Pablo estaba vivo; y así para cada etapa de la Iglesia.

Y actualmente lo que queda es la etapa de la Edad de Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia del Señor Jesucristo. No puede ser en otra etapa. Ya las otras etapas se fueron, ya las otras etapas tuvieron sus mensajeros, y sus mensajeros ya terminaron su ministerio en la Tierra. Tiene que ser en el tiempo del ministerio del mensajero para la edad que corresponda el cumplimiento de la Visión de la Carpa; y ahí no podemos explicar mucho.

¡Estarán trabajando fuertemente, arduamente, con fe inquebrantable, en ese proyecto!, todos los creyentes en Cristo del Día Postrero.

Y cuando se cumpla, diremos todos: “¡Valió la pena trabajar en ese proyecto!”, como valió la pena trabajar en el proyecto de la construcción del tabernáculo en el desierto, respaldando a Moisés; fue con la ayuda económica del pueblo. Por eso fue que Dios les dio riquezas antes de salir de Egipto; y se las quisieron desviar construyendo un becerro de oro; porque se iba a necesitar oro para construir el lugar santísimo y todas las cosas del lugar santísimo que tenían que ser de oro.

Y vinieron otros a quitarle el oro para construir un becerro de oro; lo cual fue cambiar del Dios verdadero, que libertó de la esclavitud en Egipto, cambiar de la verdad y del Dios verdadero al paganismo, con el becerro de oro, que representa a Nimrod, al becerro encuernado de la religión pagana establecida por Cus y su hijo Nimrod.

O sea, que la construcción de ese becerro de oro significó más de lo que algunas personas se imaginan. Esos que construyeron el becerro de oro, estaban cambiando de religión, estaban cambiando del Dios verdadero al paganismo; y por consiguiente estaban cambiando, de Dios al enemigo de Dios; y estaban cambiando de reino: del Reino de Dios al reino de las tinieblas. Y por ahí vamos a dejar quietecito eso, porque eso lo vamos a dejar para alguna ocasión —y quizás para los judíos—, lo que significó la construcción del becerro de oro.

Y Aarón quedó responsable también, porque él fue el que lo construyó con el oro que tenía el pueblo, lo cual eran las riquezas que Dios les dijo que les daría, que saldrían ricos de Egipto.

Tenemos que saber cómo usar las riquezas que Dios nos da, para canalizarlas siempre en pro de la Obra de Dios para el tiempo en que uno vive; y no canalizarlas para las cosas del mundo. Canalizarlas para las cosas del mundo es canalizarlas para el reino de las tinieblas.

Hay algunas personas que nunca deben tener riquezas porque las usarían mal; pero hay personas que sí deben ser multimillonarios porque aman a Dios y las usarían correctamente.

Así pasó en el tiempo de Salomón también. Les dije que en el tiempo de Moisés, ese fue el proyecto físico más grande, más importante del mundo entero: una casa, un tabernáculo para Dios morar en él. Donde Dios está, que es  el Todo poderoso, Creador de los Cielos y de la Tierra, es el lugar más grande, porque ahí está el Ser más grande: Dios.

Cuando Salomón construyó el templo en Jerusalén, esa fue la construcción más grande, más importante del mundo entero; porque construyó una casa, un templo, para el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, donde estaba el Nombre de Dios.

Y la Iglesia del Señor Jesucristo como Templo espiritual es el Templo espiritual más grande, lo más importante, la construcción más importante espiritual que se ha estado llevando a cabo; y que será coronada en este tiempo final con la etapa de Piedra Angular; se le pondrá, Dios le pondrá la Piedra Angular a esa construcción; con la Edad de Piedra Angular, y luego también con la Venida de Piedra Angular, que es Cristo.

Y en el cristianismo se han hecho muchas construcciones. En el tiempo de los apóstoles, por ejemplo el aposento alto, fue el lugar más importante de aquellos días porque fue el lugar donde el Espíritu Santo vino y bautizó a 120 personas; y luego continuaron predicando y siguieron viniendo más personas a Cristo; y se piensa que ese fue el mismo lugar en donde Cristo estuvo en la última cena con Sus discípulos.

Luego, a través de la historia de la Iglesia, sabemos que se han construido muchos templos, para Cristo estar en Espíritu Santo bendiciendo a Su pueblo y reuniendo a Su pueblo de edad en edad, para que así estén asistiendo para alabar a Dios, tener cánticos para Dios, para Cristo, predicarse la Palabra y hacerse el llamado para que vengan a los Pies de Cristo y también ser bautizados; y permanecer perseverando en el cristianismo, en el Evangelio de Cristo, siendo enseñados, para así cada día crecer espiritualmente.

De todos los templos, que le llaman también iglesias, habrá uno que será la corona de todos ellos; y le fue mostrado al reverendo William Branham en visión; y él lo vio y dijo que era un edificio, dijo que era una Gran Carpa-Catedral, que era una carpa o una catedral; por lo tanto, una Gran Carpa-Catedral: esa será la construcción de un Templo en el cristianismo; y será el más importante de todos, porque ahí vio el reverendo William Branham que se predicaba el Evangelio, y también vio el llamamiento al altar, y también vio los milagros y maravillas, vio la Columna de Fuego que le acompañaba, que estaba más alto hablándole a otra persona, que él no supo quién era, estaba hablando con otro; y después se fue hacia ese cuarto pequeño de madera, y allí quedó; y el Ángel que acompañaba al reverendo William Branham también se fue y llevó al reverendo William Branham a ese cuarto pequeño donde él vio las cosas que estarían sucediendo en ese cuartito pequeño; y aun también vio un nombre, o escuchó un nombre, porque él después estaba buscando el nombre que él vio en ese lugar.

El Ángel le recuerda: “¿Recuerdas el nombre que buscabas cuando tuviste la visión (o sea, la Visión de la Carpa)?” O sea que ahí hay un nombre muy importante. Debe ser el Nombre del Señor, y probablemente el Nombre Nuevo del Señor, que Él dice que tiene un Nombre Nuevo.

O sea, que hay una bendición muy grande que va a ser manifestada en una Gran Carpa-Catedral; y de ahí saldrá esa bendición para otras naciones, a través de satélites, de radio, televisión y prensa, libros y así por el estilo; y todo ojo podrá ver lo que estará pasando en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, porque las comunicaciones se extienden a todos los países.

Esa será la construcción del Templo más importante en medio del cristianismo. Ahí se cumplirá la Tercera Etapa, y por consiguiente los Truenos estarán hablando ahí, y los Truenos revelan el Nombre Nuevo y revelan la Venida del Señor, la Venida del Señor con un Nombre Nuevo; y ahí será en donde la fe para ser transformados y raptados va a ser dada.

Todas esas cosas fueron habladas por el reverendo William Branham; por lo tanto, en algún lugar del mundo, y debe ser en el lugar que corresponda a la manifestación de Dios para el Día Postrero.

Pueden hacer muchas construcciones de carpas, de carpa-catedral en todos los países, pero una de ellas será la verdadera; y estará en el territorio correcto. Si se construye en el territorio incorrecto: para ahí no va a volar el Espíritu Santo, la Columna de Fuego. Es que hay un sinnúmero de cosas que envuelven esa promesa, y esas no se las voy a explicar por ahora.

Por lo tanto, tenemos que estar aprovechando bien el tiempo que nos queda: trabajando en todos los proyectos divinos, predicando el Evangelio, trabajando en la Obra Misionera para que vengan a los Pies de Cristo los que faltan por llegar y se complete la Iglesia del Señor Jesucristo; y trabajando en el proyecto de la construcción de la Gran Carpa-Catedral también. Y podamos decir después: “En ese proyecto de esa construcción que ahora podemos ver, yo tengo una partecita.” Otros podrán decir: “Yo tengo una parte grande, no una partecita sino una parte grande.” Que Dios permita que todos ustedes tengan una parte grande en ese proyecto.

“APROVECHANDO BIEN EL TIEMPO,” el tiempo que nos queda, que es muy corto. Allá en Puerto Rico están aprovechando bien el tiempo. En adición a los horarios, al horario normal de 8 horas, después muchos de ellos se quedan para continuar ofreciendo tiempo de trabajo voluntario, porque aman ese proyecto y quieren que pronto esté en pie esa Gran Carpa-Catedral que se está construyendo allá en Puerto Rico.

¿Y cuántos de ustedes están trabajando allá? Todos ustedes están trabajando allá con sus oraciones y sus aportaciones también.

Que Dios les bendiga por lo que están haciendo y les prospere, y les dé más para trabajar más ampliamente en ese proyecto; les dé también más espíritu de oración para orar cada día más, para que Dios bendiga ese proyecto, bendiga a los que están trabajando allá, y que Dios los libre de todo peligro; y que todo salga bien, que esa construcción salga perfecta en la final sesión de ese proyecto. Eso será una Obra maestra.

Como la Iglesia del Señor Jesucristo como Templo espiritual es una Obra maestra del Señor Jesucristo por medio de Su Espíritu creando, construyendo, Su Iglesia como Templo espiritual.

Por lo cual, estamos aprovechando bien el tiempo que nos queda.

Que las bendiciones de Cristo el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y nos vemos ya a las 6:00 de la tarde, Dios mediante, para continuar.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes nuevamente al misionero, doctor Miguel Bermúdez Marín, para finalizar ya nuestra parte y salir unos momentos de receso para el almuerzo que tengan ustedes; y luego nos veremos nuevamente aquí en este mismo lugar, y continuamos platicando.

Creo que les saldé la deuda que les debía de la historia de Abraham, la historia de Zacarías, la historia de la virgen María, y ahora la deuda que me queda es la de la noche, el tema de la noche.

Que Dios me los bendiga y les guarde; y con ustedes el misionero, doctor Miguel Bermúdez Marín. Él siempre se aguanta allá porque dice que lo que se habla después que ya se terminó es como el postre. Y ya también tuvimos el postre; por lo tanto, que Dios me los bendiga y me los guarde a todos.

“APROVECHANDO BIEN EL TIEMPO QUE NOS QUEDA.”

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