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Muy buenas tardes, ministros, colaboradores, y damas, caballeros, jóvenes y niños. Es un privilegio y bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Escuchaba al reverendo Andrés Cruz Gallegos y luego también había escuchado con anterioridad a Ruth Flórez de Bermúdez, hablándoles acerca de algo importante que es de bienestar, tanto físico, en cuanto a la salud, como también de bienestar económico para la familia. Y veo que es de bendición para todos, esto que hablaron la señora Ruth Flórez y también el reverendo Andrés Cruz Gallego. Y siempre es importante pedir a Dios lo mejor para el pueblo; y en todo lo que se pueda hacer, hacer lo mejor para el pueblo; y el pueblo quiere hacer lo mejor para Dios. Y oramos que Dios le dé muchas bendiciones al pueblo, porque el pueblo quiere trabajar para el Programa Divino.

Fue Moisés el que recibió una bendición grande, y Dios le dijo también a Moisés cómo el pueblo recibiría una bendición grande que le había prometido a Abraham: que su descendencia estaría por cuatrocientos años como esclava en una tierra ajena, pero a los cuatrocientos años Dios la libertaría con mano fuerte, con mano poderosa, y saldrían con gran riqueza.

¿Puede, normalmente, una persona o un pueblo que esté como esclavo, pensar salir —de ese lugar— rico? Humanamente no. Pero para lo que es imposible para el ser humano, para Dios es posible. Y Dios le mostró cómo tenía —Moisés y el pueblo— que hacer, para salir con gran riqueza y llegar a la tierra prometida con gran riqueza.

Moisés era el mensajero de aquella nueva dispensación que estaba entrelazándose con la Dispensación de la Promesa; por lo tanto, es al mensajero al cual viene la revelación de lo que hay que hacer en la Obra de Dios y cómo hacer, para que el pueblo reciba las bendiciones de Dios.

Queremos que el pueblo de Dios para este tiempo final reciba grandes bendiciones de Dios, y que trabajen con la bendición de Dios para obtener todo aquello que desea en su corazón, porque lo desea para usarlo en la Obra de Dios principalmente.

Por lo tanto, esto de lo cual les habló la señora Ruth Florez, el reverendo Andrés Cruz Gallegos, es y da una oportunidad a que tengamos más, Dios nos dé más, y podamos hacer más en la Obra del Señor; porque al que tiene, le será dado y tendrá más; y por cuanto desea tener más para almacenar en el Reino de Dios, como Él dijo, Cristo: “Haced tesoros en los Cielos”; trabajando en la Obra del Señor es que hacemos tesoros en los Cielos.

Por lo tanto, adelante con todos estos trabajos que están haciendo en la Obra del Señor en el campo espiritual, y también estos trabajos en el campo físico; y que Dios los bendiga, los prospere y les use grandemente en Su Obra en este tiempo final.

Ahora leemos en San Mateo, capítulo 25, y San Mateo, capítulo 24. En el capítulo 25, versos 14 al 30 nos dice:

“Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.

A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.

Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.

Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.

Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.

Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.

Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.

Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;

por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.

Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.

Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.

Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”

Y leemos San Mateo, capítulo 24, versos 42 al 45, que dice:

“Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.

Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.

Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.

¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?

Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Nuestro tema para esta ocasión es:

“EL BUEN SIERVO FIEL.”

Todos queremos ser el buen siervo fiel y prudente. Como individuo todos tienen la oportunidad de ser el siervo o sierva fiel y prudente, conscientes de que Dios nos ha dado talentos o minas para que trabajemos en la Obra del Señor y multipliquemos todo; y así llevando a cabo las labores correspondientes en el Reino de Cristo, en medio del Cuerpo Místico de Cristo, en Su Iglesia, en las labores correspondientes a nuestro tiempo; como fue también para edades pasadas las labores correspondientes a cada edad con el mensajero de cada edad, trabajando en la Obra del Señor.

Así es para cada persona como individuo, y para la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes también es así, pues estará trabajando con Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, cada edad de Su Iglesia; porque Cristo en Espíritu Santo estará en el mensajero de cada edad trabajando. Y por consiguiente, ese será el siervo fiel y prudente como mensajero correspondiente a la edad que le toca vivir.

Por lo tanto, cada mensajero dará cuenta a Cristo; habrá un juicio, no para condenación sino para examinar toda la labor que ha hecho en la edad que le ha tocado vivir, juntamente con el pueblo de Dios para ese tiempo.

Por eso cuando el reverendo William Branham estuvo en el Paraíso de visita, él quería ver a Jesús, pero por cuanto el reverendo William Branham estaba con los creyentes en Cristo de la etapa del ministerio del reverendo William Branham los cuales habían sido llamados al Evangelio, él dijo: “Quiero ver a Jesús. Él fue mi Salvador.”

Los creyentes que estaban allí en el Paraíso, los cuales habían muerto físicamente, le dicen: “Ahora no lo puedes ver, Él está más arriba.”

Ellos estaban en la sexta dimensión, por lo tanto le dicen: “Él está más arriba.” Más arriba de la sexta dimensión está la séptima dimensión. Si le es dicho: “Él está más abajo,” entonces tenía que ser más abajo: aquí en la Tierra.

Y ellos le dicen: “Ahora no lo puedes ver, Él está más arriba; pero Él vendrá a ti.” O sea que pasará por la sexta dimensión, el Paraíso, como pasó por el Paraíso cuando murió crucificado en la Cruz. Su cuerpo murió, Su cuerpo físico, pero Él en espíritu, cuerpo teofánico, cuerpo angelical, descendió al infierno: lugar a donde van los pecadores, porque en Él fueron colocados los pecados del ser humano.

Fue hecho pecado por nosotros al tomar nuestros pecados; y por consiguiente, al morir tenía que ir al infierno, que es la quinta dimensión; allí dejó los pecados del ser humano, los regresó al originador del pecado, que es el diablo, le quitó las llaves del infierno y de la muerte; y de ahí pasó al Paraíso de aquel tiempo, que es llamado el Seno de Abraham, el cual y del cual Él habló en la parábola de Lázaro y el hombre rico.

Cristo fue a los dos lugares: al lugar donde estaba el hombre rico, y luego pasó al Seno de Abraham, donde estaba Lázaro el mendigo. Ya fuera que esa parábola o lo que Él dijo del hombre rico y de Lázaro fuera algo histórico, o fuera solamente una parábola.

Luego resucitó, salió del Paraíso, del Seno de Abraham, con los santos que allí estaban: Abraham, Isaac, Jacob, los patriarcas y así por el estilo, y apareció a muchos en la ciudad de Jerusalén el grupo de creyentes del Antiguo Testamento que resucitaron con Cristo; y Cristo apareció a Sus discípulos. Y así estuvo apareciendo por diferentes ocasiones por un lapso de tiempo de 40 días.

Por lo tanto, luego de resucitado Él estuvo con Sus discípulos hablándoles acerca del Reino de Dios, lo cual nos indica que también cuando resuciten los muertos creyentes en Él, con Cristo… porque Cristo vendrá con ellos en cuerpos angelicales, espirituales, y Cristo les dará cuerpos físicos nuevos, inmortales, incorruptibles y glorificados y jóvenes para toda la eternidad.

Cada mensajero con su grupo son los que trabajaron en la Obra de Dios en el tiempo en que Dios envió al mensajero; por lo tanto, el mensajero viene a ser el siervo fiel y prudente de su edad con el grupo de creyentes de ese tiempo, llevando a cabo la Obra de Dios para ese tiempo; Cristo en el mensajero, Cristo en Espíritu Santo en el mensajero y en Su Iglesia llevando a cabo el Programa de Dios para ese tiempo; por lo tanto el mensajero y su grupo son los siervos fieles y prudentes.

El siervo fiel y prudente: el mensajero con su grupo o gabinete de trabajo para su edad. Así es también para nuestro tiempo.

Es importante identificar al siervo fiel y prudente, al mensajero de la edad en que la persona está viviendo, para que unido a él: trabajar en la Obra del Señor para ese tiempo.

Cristo en Espíritu Santo estará con él y en él, guiándolo y llevando a cabo esa Obra con el mensajero y su grupo correspondiente a esa edad; y eso será cumpliendo lo que Él ha prometido para esa edad, vivificándolo, haciendo una realidad lo que fue prometido.

Por eso es muy importante saber el tiempo en que uno está viviendo, en qué edad y en qué dispensación le ha tocado vivir, para entonces buscar al mensajero correspondiente a ese tiempo, al siervo fiel y prudente, el cual estará haciendo la labor que corresponde a ese tiempo. O en palabras más claras: el Espíritu Santo, Cristo en Espíritu Santo estará en el mensajero llevando a cabo el Programa Divino correspondiente a ese tiempo.

Y el que es de Dios oirá la Voz de Dios, y se unirá; por el Espíritu Santo será unido al grupo y al mensajero de su tiempo; porque estará escuchando la Voz de Cristo el Buen Pastor, llamando a Sus ovejas y alimentándolas con el alimento espiritual.

Reconocerán el alimento espiritual, el Mensaje correspondiente a ese tiempo, y reconocerán al Espíritu Santo hablándoles por medio del mensajero.

No habrá otro alimento espiritual para ellos sino el que corresponde a ese tiempo; y ellos lo reconocerán.

Por lo tanto, es importante entender que hay un siervo fiel y prudente para cada edad, con el grupo de siervos fieles y prudentes trabajando en la Obra del Señor.

Cristo en Espíritu Santo los guiará usando y guiando al mensajero de su tiempo, hablándoles a través de ese mensajero. Y todo eso está tipificado en lo que ya ha sucedido en edades pasadas y en dispensaciones pasadas.

Es importante, cada grupo de cada edad en el Cuerpo Místico de Cristo, reconocer al que Dios ha enviado para esa edad; porque al reconocer al que Dios ha enviado para ese tiempo, estarán reconociendo a Cristo en Su manifestación para esa edad o para esa dispensación. Tan sencillo como eso.

Por lo tanto, adelante trabajando en la Obra de Dios, en el Programa de Dios para nuestro tiempo; trabajando con amor divino, con ánimo, con entusiasmo, sabiendo que estamos trabajando para Cristo nuestro Salvador, y por consiguiente, para Dios por medio de Cristo nuestro Salvador.

“El BUEN SIERVO Y FIEL o EL SIERVO FIEL Y PRUDENTE.” El que duplica lo que Dios le ha dado para trabajar en ese tiempo, junto al pueblo del Señor correspondiente a ese tiempo.

Recuerden que Cristo da lo que se necesita para trabajar en la Obra del Señor; y ahí están…

Si Él promete dar algo, ahí estará el pueblo para recibirlo, y el mensajero para escucharlo de Cristo, de parte de Dios, y trabajar alrededor de esa Palabra revelada para ese tiempo, la cual Cristo prosperará; la prosperará y hará aquello por la cual ha sido enviada.

Por lo tanto, adelante trabajando con la Palabra prometida para nuestro tiempo, la cual será prosperada en todo aquello para lo cual ha sido enviada. Y que Dios les bendiga y les use grandemente en Su Obra en este tiempo final.

Y nos continuaremos viendo con todo el pueblo mañana en la mañana, y en la reunión que tiene el reverendo Andrés Cruz Gallegos dentro de algunos minutos.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión; y que Dios los bendiga, les guarde y los use grandemente en Su Obra en este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Dejo nuevamente al reverendo Andrés Cruz Gallegos con ustedes para continuar; y mañana estaremos nuevamente con ustedes.

No sé si mañana, pues, sea posible que veamos las actividades que se llevaron a cabo el miércoles o jueves… jueves y viernes, en Ciudad México, en el Senado; eso fue el jueves en la mañana; y luego el viernes en las oficinas, en el Auditorio de las Oficinas de Derechos Humanos; por lo tanto, fue una labor muy importante que se llevó a cabo allí, la cual ustedes la estarán viendo ya grabada.

Algunos de ustedes quizás estuvo allí y la vio personalmente. Todo eso queda en la historia correspondiente a nuestro tiempo, a nuestra edad.

Fue un éxito el jueves y también el viernes. Fue un éxito de ustedes, en el cual también yo tuve una parte. Estoy muy orgulloso de todos ustedes, al estar trabajando unidos en el Programa de Dios.

Siempre le haremos saber y ver todos los trabajos que se llevan a cabo en la Embajada de Activistas por la Paz en pro de la paz de la familia humana. Y los trabajos también que se llevan a cabo en Iglesias y también en lugares públicos; y también los trabajos que se están llevando a cabo en la construcción de la Iglesia, del Templo, del Auditorio la Gran Carpa-Catedral. Es una labor en la cual todos unidos estamos trabajando, y por lo tanto todos tenemos una parte en ese proyecto que se está llevando a cabo.

Por eso todos los domingos se trata de tener una partecita, o a lo menos dos veces al mes, un domingo o domingo dos veces al mes aunque sea; y si se puede cuatro veces al mes (o sea, cuatro domingos), mucho mejor; en donde podemos nosotros ver que nuestro trabajo en el Señor no es en vano, que cada partecita que ponemos en la Obra del Señor para ese proyecto, es bien usado.

El reverendo William Branham dijo que él no deseaba que Cristo en Su Venida lo encontrara con el dinero en su bolsillo, con el dinero que el pueblo coloca para la Obra.

¿Y dónde queremos que Cristo encuentre el dinero que Él nos da, los talentos, las minas que Él nos da? Deseamos que lo encuentre siendo usado en la Obra correspondiente a nuestro tiempo. Y así va a ser, así está siendo, porque se está colocando en la Obra del Señor; y así es como se multiplica lo que colocamos en la Obra del Señor.

Por lo tanto, sabemos que nuestro trabajo en el Señor no es en vano, sabemos que las palabras de Cristo: “He aquí vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” será una realidad para todos nosotros; en donde seremos recompensados en la forma más alta, más grande, que pueda ser recompensado un creyente de cualquier edad con su mensajero.

Siempre les he dicho que deseo grandes bendiciones para el pueblo y que deseo que el pueblo de este tiempo sea el más rico, tanto en lo espiritual como en lo material.

En el Reino de Cristo no habrá creyentes pobres, pues son reyes, son sacerdotes según el Orden de Melquisedec, y son jueces también del gabinete de Cristo, del poder judicial; y de la parte política como reyes: en ese Reino de David cuando sea establecido en la Tierra.

Antes de una persona ser rey y sentarse en el Trono tiene que ser ungido; por lo tanto, que las bendiciones de Cristo sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también; y Cristo vivifique, haga una realidad, materialice todo lo que Él ha prometido para nosotros para este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y nos continuaremos viendo mañana, Dios mediante, tempranito en la mañana, porque acá hay dos horas de diferencia, creo yo (una hora, de una a dos horas, una hora); por lo tanto, tempranito mañana estaré con ustedes para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Dios les bendiga y les guarde, y hasta mañana, Dios mediante. Y con los que van a estar reunidos con el reverendo Andrés Cruz Gallegos, hasta dentro de algunos minutos.

Bueno, ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes y verles; y ver que están muy felices, muy contentos, y agradecidos a Dios por vivir en este tiempo en el cual Dios determinó, señaló para nosotros vivir.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

Dios te bendiga, Andrés, muchas gracias.

“EL BUEN SIERVO FIEL.”

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