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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes naciones, ministros y sus congregaciones; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Un saludo muy especial para el misionero reverendo Miguel Bermúdez Marín, allá en el país donde se encuentra en estos momentos.

Para esta ocasión tenemos un corto documental para que estemos al tanto de cómo va la Obra de Dios y los trabajos que se están llevando a cabo. Vamos a pedirle al reverendo José Benjamín Pérez que pase y nos diga cuál es el video documental que se va a pasar, y luego continuamos.

[Presentación del video-documental]

 

Leemos en el libro de los Hechos, capítulo 3, versos 17 en adelante, dice:

“Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes.

Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;

a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.

Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable;

y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“EL AVIVAMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO,” es nuestro tema para hoy domingo, día de escuela bíblica; por lo tanto, el estudio nuestro, el estudio bíblico de hoy, es: “EL AVIVAMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO.”

El Avivamiento. Esto es donde Dios le da vida a las personas, trae la Palabra vida, lo que está prometido para ese tiempo lo trae a vida, o sea, lo hace una realidad, lo cumple en ese tiempo; para lo cual envía, de etapa en etapa, diferentes mensajeros, a los cuales viene la revelación divina para esa etapa de Su pueblo.

Y cuando proclama esa Palabra, la cual se hizo carne en ese mensajero, Dios confirma esa Palabra, confirma que eso que está hablando es Su Palabra prometida para ese tiempo, la cual está trayendo a vida, a cumplimiento; y así se produce un avivamiento, cuando esa Palabra entra al corazón de las personas que escuchan; y Dios llama y junta a Sus hijos, llama y junta a Sus ovejas, las coloca en Su Reino, las coloca en Su Redil, Su Iglesia; así es de etapa en etapa, a través de la historia del cristianismo.

Y así es como surge, de etapa en etapa, en el cristianismo, un avivamiento, un despertamiento espiritual, donde las personas escuchan y reciben la Palabra del Señor; y Dios obra en sus vidas a tal grado que los bautiza con Espíritu Santo y Fuego, y los trae a vida eterna colocándolos en Su Reino al colocarlos en Su Iglesia.

Encontramos en el tiempo de Jesús y los apóstoles, que a través de Jesús estaba trayendo un avivamiento entre los que creyeron en Él. Luego los envía a Jerusalén, les dice: “No se vayan de Jerusalén”, esto fue luego de haber resucitado y estado con ellos unos cuarenta días; les dice: “No se vayan de Jerusalén hasta que sean investidos de poder de lo alto.” O sea, los manda al aposento alto, allá a Jerusalén, para que esperen la Venida del Espíritu Santo como Él les había prometido a ellos cuando les dijo que Dios, que el Padre iba a enviar al Espíritu Santo a ellos.

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” [Hechos 1:8]

Ahí podemos ver lo que estaba prometido. Y esto es de acuerdo, también, a Joel, capítulo 2, en donde nos dice, versos 28 en adelante:

“Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.

Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.

El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.

Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.”

Aquí tenemos la promesa de lo que Dios estaría haciendo con todos los que serían impactados en el avivamiento del Espíritu Santo, comenzando desde el tiempo de los apóstoles.

Sin avivamiento no hay vida, porque en el avivamiento espiritual es que Dios obra en la vida, en el corazón, en el alma de las personas, y las vivifica, vivifica el alma de las personas, las trae a vida eterna.

Por eso es tan importante estos avivamientos espirituales que ocurren en el pueblo de Dios, en el Antiguo Testamento, en las diferentes etapas por las cuales pasó el pueblo hebreo, en donde Dios les enviaba un mensajero con la Palabra; los que lo recibían: recibían el avivamiento, el despertamiento espiritual; los que lo rechazaban: rechazaban el Mensaje, la Palabra de Dios; y por lo tanto, perdían la bendición de tener ese  despertamiento espiritual en el alma.

El despertamiento espiritual, el avivamiento, les trae gozo, paz y amor, y esperanza y fe para todos aquellos que son impactados con el avivamiento  del Espíritu Santo en el tiempo que les toca vivir.

Así también ha sido para la Iglesia del Señor Jesucristo que está bajo el Nuevo Pacto. Estando bajo el Nuevo Pacto... leemos lo que nos dice Efesios, capítulo 2, versos 13 en adelante, dice:

“Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,

aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,

y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;

porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”

Son estas personas (que reciben a Cristo como Salvador, son bautizados en agua en Su Nombre, y Cristo los bautiza con Espíritu Santo), los que reciben ese avivamiento espiritual del Espíritu Santo, que les trae gozo, alegría, paz, amor, fe, esperanza, paciencia, y así por el estilo; y les trae seguridad. Saben que aunque viven en esta Tierra, en este mundo de mortales, ya ellos están sellados con el Sello del Dios vivo, y aunque mueran físicamente, van al Paraíso a vivir en cuerpos teofánicos, cuerpos angelicales, y vendrán en la resurrección, en la Venida de Cristo, vendrán y recibirán la resurrección en cuerpos glorificados, eternos, inmortales, como el cuerpo glorificado e inmortal que tiene Jesucristo.

Estas son las personas que reciben el avivamiento del Espíritu Santo en el tiempo que les toca vivir.

El reverendo William Branham explicando cómo viene esa bendición, qué es lo que sucede en cada tiempo, nos dice, página 265, párrafo penúltimo dice, del libro de “Las Edades”:

“Como ya hemos mencionado, Jesús se identifica con el mensajero de cada edad. Ellos reciben de Él la revelación de la Palabra para cada edad. Esta revelación de la Palabra saca del mundo a los escogidos de Dios y los coloca en unión completa con Cristo Jesús. Estos mensajeros son llamados ‘estrellas’ porque brillan con una Luz prestada o reflejada, la Luz del Hijo, Jesús. También son llamados estrellas porque son ‘portadores de luz’ en la noche. Así que en la oscuridad del pecado, ellos traen la Luz de Dios a Su pueblo.”

Ahí podemos ver lo que sucede, de edad en edad, en medio del Cuerpo Místico de Cristo. Es Cristo obrando en medio de Su Iglesia y con Su Iglesia, pues Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” San Mateo, capítulo 28, verso 20.

Encontramos a Cristo en medio de Su Iglesia trayendo el avivamiento Suyo, de Cristo, del Espíritu Santo, de edad en edad; y así trayendo vida eterna al alma de cada uno que lo recibe como su único y suficiente Salvador; porque Él es el Buen Pastor, el cual dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este redil (o sea, que no son del redil hebreo); a las cuales también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.” San Juan, capítulo 10, versos 1 al 30.

También dice en ese mismo capítulo: “Mis ovejas oyen mi voz, y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”

O sea, que hay grandes bendiciones de parte de Dios, por medio de Cristo, en estas etapas de avivamiento que hay en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, a través de la trayectoria del Espíritu Santo en medio de Su Iglesia.

Cristo ha continuado Su Obra, que comenzó estando en carne humana, ahora por medio de carne humana a Su Iglesia, los miembros de Su Iglesia, ha continuado esa Obra: Cristo en Espíritu Santo en Su Iglesia y a través de diferentes miembros de Su Iglesia, trayendo la Palabra a Su Iglesia. Y por eso es que en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16 y 17, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

Y el Espíritu (o sea, el Espíritu Santo, que es Cristo en Espíritu Santo) y la Esposa (la Esposa es la Iglesia del Señor Jesucristo) dicen: Ven”

O sea, que lo que Cristo dice, luego lo repite la Iglesia en el Mensaje que Dios le ha dado a Su Iglesia, y la invitación es extendida a los seres humanos para que vengan.

“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven…”

O sea, que lo mismo que dice Cristo, lo dice Su Iglesia: “Ven.” Ese es el llamamiento, la invitación a venir a los Pies de Cristo, para recibir la vida eterna al recibir el agua de vida eterna, el Espíritu Santo.

“...Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”

Es un Mensaje con una invitación para vida eterna; y eso es Cristo en Espíritu Santo obrando a través de Su Iglesia para traer el Mensaje de paz, de amor, de vida eterna, a los seres humanos. Por eso Él dijo:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

[San Marcos 16:15-16]

Porque el que no cree: no es bautizado ni recibe el Espíritu Santo, y por lo tanto no recibe la vida eterna.

Es importante estar conscientes de estas cosas, y saber que así como hubo avivamientos del Espíritu Santo en la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la que está bajo el Nuevo Pacto... y es bajo el Nuevo Pacto, desde el Día de Pentecostés, que Dios por medio de Su Espíritu está tratando con el cristianismo, con los creyentes en Cristo.

Por eso se detuvo el trato de Dios con el pueblo hebreo cuando Cristo fue crucificado, y allí se detuvo la semana número setenta en la mitad; porque la primera parte de la semana número setenta de la profecía de Daniel, consta de siete años. Esa última semana, la semana número setenta, ya tiene cumplido un lapso de tiempo de tres años y medio, y faltan tres años y medio que van a ser cumplidos a Israel muy pronto; esos son los tres años y medio donde va a ocurrir la gran tribulación, de la cual habla la Escritura.

Durante esos tres años y medio, Dios va a tratar nuevamente con Israel, se va a revelar a Israel; mientras tanto, Israel estará dormido espiritualmente, estará sin avivamiento; pero Israel va a recibir un avivamiento del Espíritu Santo en el tiempo de la semana número setenta, en esa segunda parte de esa semana.

Mientras tanto, Dios continúa tratando con la Iglesia del Señor Jesucristo, con el cristianismo, bajo el Nuevo Pacto; en el cual no se usan sacrificios de animalitos, sino que la Sangre de Cristo y Su Sacrificio es el Sacrificio de Expiación por los pecados de todos los creyentes en Cristo, es el Sacrificio de Expiación por el pecado del ser humano; ya Dios no acepta sacrificios de animalitos. Es también el Sacrificio de la Pascua, es el Cordero Pascual, Cristo.

El profeta Juan el Bautista, en San Juan, capítulo 1, versos 29 al 36, luego de haber bautizado a Jesús fue visto luego cerca de donde Juan estaba bautizando, y Juan dice: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”

Así que los sacrificios de animalitos eran tipo y figura del Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario. Ya no se requieren sacrificios de animalitos, los cuales no eran perfectos, porque los animales no tienen alma, y por lo tanto el espíritu del animalito no podía venir a la persona; pero ahora Cristo hizo el Sacrificio perfecto en la Cruz, y el Espíritu de Cristo viene a todos los creyentes en Él; y así, como individuo, la persona entra, su alma entra al avivamiento del Espíritu Santo, en donde el Espíritu Santo trae vida eterna a la persona.

Y ahora, para la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes, la cual ha estado pasando por diferentes etapas y diferentes avivamientos del Espíritu Santo, de edad en edad, la Iglesia del Señor tuvo avivamiento allá en Israel, compuesta por hebreos; y luego cuando pasa el Evangelio a los gentiles, San Pablo siendo el mensajero para los gentiles, con su Mensaje dado por el Espíritu Santo y hablado por el Espíritu Santo a través de San Pablo, trajo el avivamiento para aquel tiempo entre los gentiles, y así trajo vida eterna; y miles o millones entraron al Reino de Dios, al Reino de Cristo.

Y entre los gentiles ya han transcurrido siete importantes etapas donde siete mensajeros importantes para los gentiles fueron instrumentos del Espíritu Santo; y ahora nos preguntamos: ¿Habrá, vendrá otro avivamiento? ¿Vendrá otro tiempo de despertamiento espiritual para el cristianismo, para la Iglesia del Señor Jesucristo? Si habrá otro tiempo, entonces habrá una bendición grande para los creyentes.

El reverendo William Branham hablándonos de estos avivamientos, nos dice en el libro de “Los Sellos”, página 212, el primer párrafo:

“La Novia todavía no ha tenido un avivamiento; todavía no ha habido allí ningún avivamiento, ninguna manifestación de Dios para sacudir a la Novia. Estamos esperando eso. Se necesitarán esos siete truenos misteriosos para despertarla. Él los mandará, lo ha prometido.”

Aquí nos dice que la Iglesia-Novia no ha tenido todavía un avivamiento, un despertamiento espiritual; pero que se necesitan los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, para que sacuda a la Iglesia-Novia, y por consiguiente, para que tenga un avivamiento.

En la página 128 de este mismo libro de “Los Sellos” en español, de esta versión, dice:

“Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis (esto es, de Apocalipsis 10) permitirán que Él muestre a la Novia (o sea, a Su Iglesia-Novia) cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación (o sea, de rapto).”

En la página 212 del libro de “Los Sellos” nos dijo que la Novia, la Iglesia-Novia, no ha tenido todavía un avivamiento; pero que se necesitan esos Siete Truenos para despertarla, para darle ese despertamiento espiritual.

Y los Siete Truenos de Apocalipsis 10, es la Voz de Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo con Su rostro como el sol; y dice que tiene en Su mano un Librito abierto, el cual es el Libro sellado con siete sellos de Apocalipsis, capítulo 5, que Él tomó en el Cielo y lo abrió; y ahora viene a la Tierra con el Librito abierto para entregarlo a Su pueblo. Es el Título de Propiedad, el Libro de la vida eterna, donde están escritos los nombres de todos los que vivirán eternamente, están escritos los nombres de todos los que formarían Su Iglesia; y por consiguiente, los que serían redimidos con la Sangre de Cristo.

Ahora, ya sabemos que viene un avivamiento para la Iglesia del Señor Jesucristo, así como los hubo en tiempos pasados; y no queremos perder la bendición del avivamiento final para la Iglesia entre los gentiles.

Ya sabemos que se requieren los Siete Truenos hablando, o sea, la Voz de Cristo hablando como cuando un león ruge; se necesitan esos Siete Truenos para recibir la fe para ser transformados y raptados.

Y por consiguiente, necesitamos saber más acerca de todo ese Programa Divino que Él tiene para llevar a cabo con Su Iglesia.

En una ocasión el reverendo William Branham se preguntó si habría otro despertamiento, y luego dijo: “Del Occidente vendrá un jinete en un caballo blanco; recorreremos esta senda una vez más.” Y esto es el ministerio de Elías en el reverendo William Branham, hablando que habrá otro despertamiento espiritual, y que lo traerá un jinete en un caballo blanco; y dice: “Del Occidente vendrá un jinete en un caballo blanco; recorreremos esta senda una vez más.”

El ministerio de Elías recorrió la senda ministerial en Elías Tisbita, y esto fue el Espíritu Santo operando ese ministerio; recorrió nuevamente la senda ministerial, por segunda vez, en Eliseo; luego recorrió la senda ministerial profética, por tercera vez, en Juan el Bautista; luego recorrió la senda ministerial nuevamente, por cuarta vez, en el reverendo William Branham. Podemos ver que siempre es en medio del pueblo que tiene el Pacto vigente de ese tiempo.

Recorrió, en el reverendo William Branham, el Espíritu Santo el ministerio de Elías por cuarta ocasión; y así como Juan el Bautista fue el precursor de la Primera Venida de Cristo, el reverendo William Branham fue el precursor de la Segunda Venida de Cristo. Por eso lo encontramos diciendo: “Del Occidente vendrán un jinete en un caballo blanco.”

Eso es el recorrido de Cristo, del Espíritu Santo, para el Día Postrero en medio de Su Iglesia; en donde estará como león de la tribu de Judá, al final, clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces; y los creyentes escuchando y recibiendo así la revelación, la fe, para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

O sea que Cristo el Ángel Fuerte, el Espíritu Santo, estará abriéndole el Séptimo Sello a los creyentes en Cristo en el Día Postrero.

Veamos lo que nos dice el reverendo William Branham siendo el precursor de la Segunda Venida de Cristo. Si queremos saber acerca de la Segunda Venida de Cristo, entonces tenemos que estudiar sus mensajes, porque nos dan luz acerca de la promesa de la Segunda Venida de Cristo para Su Iglesia; y nadie quiere perder la bendición que está prometida para todos los creyentes en Cristo.

Tenemos en los mensajes del reverendo William Branham, en el libro de “Los Sellos”, dice... página 466 y 467, dice:

“Siete es el número perfecto de Dios y hubo estos siete truenos consecutivos uno tras otro. Estos siete truenos sonaron así rápidamente, como si estuvieran deletreando algo. Ahora noten que en ese tiempo Juan comenzó a escribir y le fue dicho: ‘No lo escribas.’ Jesús nunca habló de esto; Juan no lo podía escribir; los ángeles no sabían nada de esto. Entonces, ¿qué es? Es aquello de lo cual dijo Jesús que ni los ángeles en el Cielo lo conocían. Ni Jesús mismo lo conocía, porque Él dijo que solamente Dios lo conocía...”

Y más abajo dice:

“Acerca de esto no habrá copiadores. Y así será porque él no lo sabe (el enemigo no lo sabe), ni hay manera que lo llegue a conocer tampoco. Esta es la tercera etapa, y él no sabe nada en cuanto a eso, no lo entiende. Pero hay un secreto debajo de eso... ¡GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS! Yo nunca podré pensar igual como antes por más años que viva, después de haber visto... Ahora yo sé cual es el próximo paso, pero no sé como interpretar eso. Pero ya no falta mucho.”

Aquí… y más abajo dice, en la página 471:

“Entonces me alzó y me colocó en un lugar muy elevado donde había una reunión, y parecía una carpa o una especie de catedral. Yo miré, y así a un lado parecía que había una cajita, un lugar pequeño. Y esa luz que ustedes ven sobre la fotografía estaba hablando con alguien más arriba de donde yo estaba. Se fue volando de donde yo estaba, y se fue a posar sobre la carpa, y dijo: ‘Te encontraré allí. Esto será la tercera etapa, y no se lo dirás a nadie.”

Y ahora vean, habíamos visto que la Tercera Etapa estaba ligada al Séptimo Sello, está ligada a la fe para ser transformados y raptados, y está ligada al avivamiento del Día Postrero, del tiempo final.

O sea, que se reúne todo junto y todo va a desembocar en una Gran Carpa-Catedral; tan sencillo como eso.

“Y allá en el Cañón Sabino, Él me dijo: ‘Esta es la tercera etapa.’ Hay tres cosas muy grandes que acompañan la tercera etapa. Una de ellas se abrió ayer, otra hoy, y queda una cosa que no puedo interpretar, porque está en un idioma desconocido. Pero estuve allí parado, y lo miré directamente; y esta es la tercera etapa, lo que viene. Y el Espíritu Santo de Dios... ¡Oh, hermano! ¡Por eso fue que todo el Cielo estuvo en silencio!”

Vean, la Tercera Etapa en su manifestación produce el silencio en el Cielo. La Tercera Etapa y en la Tercera Etapa la Iglesia del Señor recibe la unción y la fe para ser transformado y raptado.

En la Tercera Etapa hay un despertamiento espiritual muy grande; ese despertamiento espiritual, ese avivamiento del Día Postrero lo produce la Tercera Etapa en su manifestación, en donde la Voz de Cristo clamando, hablando en forma consecutiva, conforme a Apocalipsis 10, hablándole a Su Iglesia, producirá, dará la fe, para ser transformados y raptados en el Día Postrero.

Ese avivamiento del Día Postrero comenzará bajo esa Tercera Etapa y se extenderá a muchas naciones. Es un avivamiento tan grande, que será el más grande que el cristianismo haya tenido. El despertamiento espiritual más grande del cristianismo, está prometido para este tiempo final, para el Día Postrero, que es el milenio postrero; porque “un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día,” Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y el Salmo 90, verso 4.

Por lo tanto, así como Cristo le ha estado hablando a Su Iglesia, de edad en edad, en el Día Postrero le estará hablando en forma consecutiva; y por consiguiente, estará dándole lo que tanto necesita Su Iglesia; pues las cosas en este planeta Tierra cada día se ponen más difíciles, y casi se están poniendo difíciles para poder vivir en este planeta Tierra.

Y con lo que está anunciado en la Escritura, que viene el Día del Señor grande y terrible, en donde los maremotos, los tsunamis en forma mayor, van a azotar la Tierra, las costas, y muchas islas van a desaparecer, y las costas también; y los terremotos que están profetizados en la Escritura, también; los volcanes también van a entrar todos en erupción; y un sinnúmero de problemas, y una Tercera Guerra Mundial, que será atómica, también está profetizada.

Con todos esos problemas que van a venir sobre la raza humana, no nos gustaría estar aquí en esos días; pues Cristo ha prometido que va a llevarse a Su Iglesia (a través de los apóstoles también nos dice) en Su Venida; pues Él viene a buscar a Su Iglesia-Novia, Su Esposa, para la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. Y ella estará preparada, estará lista,  para irse con su Señor; ella estará en el avivamiento del Día Postrero, esperando a su Esposo, su Señor, su Novio, su Salvador, su Redentor.

Cuando Él termine Su Obra de Intercesión en el Cielo, Él se levantará del Trono del Padre, tomará el Título de Propiedad, reclamará ese Libro, tomará el Título de Propiedad, o sea, ese Libro de la Vida del Cordero sellado con siete sellos, lo abrirá en el Cielo, y hará Su Obra de Reclamo: reclamará todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa, todo lo que entrará a la vida eterna.

Por lo cual, tenemos que estar preparados, con nuestros ojos espirituales bien abiertos, para que no se nos escape el cumplimiento de lo que Dios ha prometido para este tiempo final.

No queremos que se nos escape nada de lo que Él ha prometido para Su Iglesia-Novia; no queremos que se nos escapen las bendiciones que Él tiene para Su Iglesia para este tiempo final, en el avivamiento del Día Postrero, en el avivamiento del Espíritu Santo; por lo cual, las Palabras de Cristo es que vigilemos: “Velad, vigilad.”

Es importante que estemos preparados para recibirlo, escuchar Su Voz, recibir la fe para ser transformados, ser transformados e ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, a la fiesta más importante, más grande, que se haya llevado a cabo en el Cielo; por lo cual: “Velad,” dijo Cristo. Estemos preparados.

Si hay una persona que no ha recibido a Cristo todavía, como su Salvador, lo puede hacer en estos momento, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre lo limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre y Cristo le bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento; para lo cual, puede pasar al frente y estaremos orando por usted.

Y los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que estarán recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Y los niños de 10 años en adelante, también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Para lo cual, pueden pasar al frente los que están aquí presentes; y los que están en otras naciones pueden pasar al frente en el lugar donde se encuentran, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que estarán recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Vamos a dar unos minutos mientras llegan a los Pies de Cristo, los que todavía no lo han hecho, para que Cristo les reciba en Su Reino.

Cristo tiene mucho pueblo en Puerto Rico, en todo el Caribe, en toda la América Latina, en Norteamérica y en todos los países, y los está llamando en este tiempo final. ¿Para colocarlos dónde? En Su Iglesia, en Su Cuerpo Místico de creyentes; para producir en ellos el nuevo nacimiento, en donde la persona nace como un hijo o una hija de Dios, y así es reconocido como un descendiente de Dios (un hijo o una hija es un descendiente de su padre), y así ser parte de la familia de Dios.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Con nuestras manos levantadas a Cristo nuestro Salvador, y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino y dales vida eterna. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego; para quien sea la gloria y la honra, por los siglos de los siglos. Amén.

Y ahora repitan conmigo, los que están recibiendo a Cristo como Salvador en estos momentos:

Señor Jesucristo escuché la predicación de Tu Evangelio, y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por mis pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego me perdones y con Tu Sangre me limpies de todo pecado; y produzcas en mí el nuevo nacimiento, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y se haga una realidad en mi vida la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario.

En Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo, te lo ruego. Amén y amén.

Y ahora ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, porque he creído en Cristo y lo he recibido como mi único y suficiente Salvador. ¿Cuando me pueden bautizar?”

Pues Él dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a todo el mundo… predicad el evangelio a todo el mundo (a todo ser humano); y el que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

Ahí hay una advertencia para el que no crea en el Evangelio de Cristo.

Y ahora, por cuanto el bautismo en agua es un mandamiento de Cristo... El mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista, para cumplir toda justicia.

Es que cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Ese es el simbolismo, la tipología del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Y por eso es que cada persona al ser bautizada en agua en el Nombre del Señor, se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección; así es como nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Por lo cual, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo al reverendo José Benjamín Pérez con ustedes, y en cada país dejo al ministro correspondiente, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y hasta el próximo domingo, Dios mediante.

Con nosotros aquí, el reverendo José Benjamín Pérez.

“EL AVIVAMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO.”

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