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Muy buenas tardes, amados amigos presentes y los que están en otras naciones, ministros y congregaciones que están adorando a Dios en este día: Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Que tengan todos un nuevo año lleno de grandes bendiciones espirituales y materiales también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Leemos en Efesios, capítulo 2, versos 19 al 22, donde nos dice el apóstol Pablo:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Encontramos que así como hubo un templo en el tiempo de Moisés, un templo literal, y también en el tiempo del rey Salomón, también el pueblo hebreo, como pueblo, era un templo compuesto por personas en medio del cual moraba Dios allá en Jerusalén. Un templo literal siempre representa al pueblo, representa un templo espiritual, y representa siempre al templo celestial.

Encontramos que en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón, hubo un orden divino. Así también encontramos que hubo cánticos, hubo oraciones, hubo ofrendas espirituales y físicas también, y un sinnúmero de cosas, como los sacrificios y la sangre del sacrificio en el Antiguo Testamento bajo la cual el pueblo era colocado, como nos dice San Pablo en Hebreos, capítulo 9, versos 16 en adelante:

“Porque donde hay testamento,  es necesario que intervenga muerte del testador.

Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive.

De donde ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre (vean, el primer pacto fue instituido con sangre).

Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo,

diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado.

Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio.

Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.

Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios.”

Aquí encontramos que todo lo que hubo en el tabernáculo que construyó Moisés, y aun todo el pueblo, fue rociado con sangre:

“...además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio.”

Tipo y figura del templo celestial, y por consiguiente tipo y figura de todas las personas que serían rociados con la Sangre de Cristo y purificados y formarían por consiguiente la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, donde está la Sangre del nuevo Pacto de la cual Cristo dijo: “Esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por vosotros es derramada para remisión de los pecados.”

Y ahora, la Sangre del nuevo Pacto es la Sangre de Jesucristo nuestro Salvador, y por consiguiente la Sangre del nuevo Pacto está en el templo del Señor del nuevo Pacto, la Sangre de la cual Cristo dijo: “Esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados.” (San Mateo, capítulo 26, versos 26 al 28).

Y ahora, el pueblo que está bajo el nuevo Pacto está rociado con la Sangre del nuevo Pacto y todo el templo del nuevo Pacto, que es la Iglesia del Señor Jesucristo. Ahí podemos ver el orden de los sacrificios que el pueblo hebreo efectuaba en el templo; ahora, podemos ver el Sacrificio de Cristo, la Sangre de Cristo, en Su Iglesia, cubriendo a todos los creyentes y manteniéndolos limpios ante la presencia de Dios.

También tenían el pacto antiguo allá en el tabernáculo, y ahora en el templo del Nuevo Testamento, del nuevo Pacto, tenemos la Palabra del nuevo Pacto, tenemos el Evangelio de Cristo en medio de Su Iglesia, y las Cartas apostólicas hasta el Apocalipsis, y tenemos las diferentes etapas allá del templo; por ejemplo, la etapa del ministerio de Cristo, esos sacrificios corresponden al Atrio, las etapas del Día de Pentecostés en adelante hasta nuestro tiempo corresponden al Lugar Santo, y luego en la edad o etapa de piedra angular corresponden al Lugar Santísimo, donde fue colocada el Arca del Pacto con las Tablas de la Ley, el maná también, y la Vara de Aarón que reverdeció, todo eso tipo y figura de lo que es colocado en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo que es Su Iglesia.

Podemos identificar en la Escritura del capítulo 3 de Primera de Timoteo, versos 14 al 16, lo que es la Iglesia del Señor Jesucristo:

“Esto te escribo (escribiéndole San Pablo a Timoteo), aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,

para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”

Y ahora, la Casa del Dios viviente, ¿cuál es? Ya no es el tabernáculo que construyó Moisés,  donde estaba la ley divina, las Tablas de la Ley, la Vara de Aarón que reverdeció, y al maná allí escondido en el Arca del Pacto y donde estaba la presencia de Dios sobre el propiciatorio en medio de los dos querubines de oro; tampoco está en el templo que construyó el rey Salomón, ya no existe, fue destruido, y en el templo allá en Jerusalén, que en diferentes ocasiones era reconstruido luego de alguna destrucción, tampoco ya existe ese templo, aunque sea una reconstrucción, pues allí está el templo de la roca, que algunas personas le llaman la mezquita de Omar, pero es el templo de la roca, una construcción del Islam.

Por lo tanto, ya Israel hace cerca de dos mil años no tiene dónde efectuar los sacrificios establecidos en el orden del culto en el templo. Tampoco está la presencia de la gloria de Dios, de la Shekinah, de la Columna de Fuego, y por consiguiente hay un nuevo Templo, un nuevo Pacto, un nuevo Sumo Sacerdote, y un nuevo orden sacerdotal en la Casa de Dios del nuevo Pacto, del Nuevo Testamento.

Y por consiguiente, al tener un nuevo orden, el orden del culto o actividades de y en la Iglesia del Señor, que es el nuevo Templo como Cuerpo Místico de creyentes, y cada individuo es también un templo humano para Dios habitar en él en Espíritu Santo. Y así también Dios habitará en Su Templo de Su Cuerpo Místico de creyentes en Espíritu Santo como Él lo prometió cuando dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo,” (San Mateo, capítulo 28, verso 20); y también dijo: “Donde estén dos o tres reunidos en mi Nombre, Yo estaré.” Él estaría con los creyentes en Él aunque fuera un grupo muy pequeño (San Mateo, capítulo 18, verso 20).

Así como hubo sacerdotes en el tabernáculo que construyó Moisés y en el templo que construyó el rey Salomón, también hay sacerdotes en el templo espiritual de Cristo para llevar a cabo las labores del culto a Dios. Por ejemplo, tenemos Apocalipsis, capítulo 1, verso 5 al 6, que nos habla de esos sacerdotes, y dice:

“Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra.  Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.”

Aquí tenemos un nuevo orden sacerdotal, pero que es antes del orden sacerdotal de Aarón. Dentro de unos momentos les voy a mostrar sobre ese orden sacerdotal; en el capítulo 5, versos 9 al 10, del Apocalipsis, también dice (y estos son los miembros de la Iglesia y los creyentes en Cristo):

“Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.”

Cristo con Su Sangre nos ha redimido para Dios, y ha sido de todo linaje, pueblo... de todo linaje y lengua y pueblo y nación; o sea, que los que forman la Iglesia del Señor Jesucristo son de diferentes naciones, pueblos y lenguas, y de diferentes linajes, de todo linaje. En Apocalipsis, capítulo 20, también nos habla -del verso 4 al 6- diciéndonos:

“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar...”

Estos son los creyentes en Cristo que, además de ser hechos reyes según el Orden de Melquisedec, y jueces según ese mismo Orden de Melquisedec, también así han sido... además de ser reyes y sacerdotes, han sido hechos también jueces de ese mismo Orden de Melquisedec, porque Dios es el Juez de toda la Tierra, y Dios ha hecho Señor y Cristo al Señor Jesucristo, y todo el juicio lo ha dado a Él (al Hijo).

Por eso la Escritura dice que Él juzgará a los vivos y a los muertos, porque Dios lo ha colocado como Juez de los vivos y de los muertos, o sea, que Dios va a juzgar por medio de Jesucristo, el cual es el Juez supremo, y por consiguiente hay una corte divina, una corte o poder judicial, y por consiguiente esa corte tiene no solamente al Juez supremo, que es Cristo, de la suprema corte, sino que también tiene a los jueces que forman esa corte, entre los cuales están los miembros de la corte suprema, y luego el resto de los jueces, y todos ellos de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo. El mismo Cristo, hablando de ese tema, dice en el capítulo 19 de San Mateo, verso 27 al 30:

“Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? (Recuerden que Pedro, siendo judío, quería saber cuál era el beneficio de seguir a Jesús, cuál era la recompensa, la herencia que tendría).

Y Jesús les dijo...”

Recuerden que el mundo también dice de los creyentes en Cristo en diferentes naciones desde el nacimiento del Cristianismo, dicen: “¿De qué les sirve a ustedes creer en Cristo y seguir a Cristo, servir a Cristo? Ellos no saben que los creyentes en Cristo son herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús Señor nuestro: Romanos, capítulo 8, versos 14 en adelante; y que serán adoptados en el Reino de Dios... primero son adoptados espiritualmente al recibir el Espíritu de Cristo y obtener así el nuevo nacimiento, y luego viene la adopción física que será la transformación para los que estén vivos en la Venida del Señor, y la resurrección para los que murieron siendo creyentes en Cristo nacidos de nuevo.

No hay recompensa más grande, no hay bendición más grande que esa: Venir a ser a imagen y semejanza de Dios, venir a ser iguales a Jesucristo con cuerpos angelicales y cuerpos físicos glorificados, y por consiguiente con vida eterna espiritual y vida eterna física también.

Pero eso no es porque la persona se lo haya ganado, es porque eso es el plan de Dios para con todos Sus hijos, y eso es parte de la herencia divina que Él otorga a Cristo y a todos los creyentes en Cristo que son los coherederos con Cristo; y a todo lo que Cristo es heredero, también lo son todos los creyentes en Cristo de las diferentes etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo. San Mateo, capítulo 19, continuamos en el verso 28:

“Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración...”

Esto será cuando seamos transformados los que vivimos, y los que murieron sean transformados y tengan ya todos el cuerpo eterno, en el Reino del Mesías, luego del rapto, la Cena de las Bodas del Cordero, que durará tres años y medio; cuando regresemos a la Tierra, dice:

“... de cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria...”  

O sea, cuando se siente en el Trono de David que es el Trono del Señor. El Trono celestial donde se sentó Cristo, es el Trono del Padre, pero el Trono del Señor aquí en la Tierra es el Trono de David. Y cuando Él se siente en el Trono de Su gloria. Dice:            

“...vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.”

O sea, que así como hay un poder judicial en todos los países, en todos los reinos, también en el Reino del Mesías habrá un poder judicial para intervenir en asunto de derecho, del cual Cristo es el Juez supremo:

“Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.”

O sea, que hay grandes bendiciones para todos los creyentes en Cristo. En el poder judicial  hay grandes bendiciones para todos los creyentes en Cristo también.

Ahora, mire lo que nos dice San Lucas en el capítulo 22, verso 28 en adelante (28 al 30, dice, del capítulo 22 de San Lucas):

“Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas.

Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí,

para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.”

Y si los apóstoles van a juzgar a las doce tribus de Israel, ¿quién y quiénes van a juzgar a los gentiles? Eso corresponde a los diferentes mensajeros de la Iglesia, que ya sabemos que son los que Dios señaló y están representados en los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra.

En ellos está en cada edad el Espíritu de Dios recorriendo la Tierra y llamando y juntando Sus escogidos de edad en edad, Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi voz y me siguen; y Yo las conozco y Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás,” o sea que cuando Cristo salva a la persona, es para siempre, no se puede perder.

Y ninguna persona que está escrita en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, ninguno de ellos se perderá, esos son los que forman la Iglesia del Señor Jesucristo de edad en edad, esas son las vírgenes prudentes.

De los que puede ser borrado el nombre del Libro de la Vida, de esa otra sección, son los de las vírgenes insensatas. En el capítulo 6 de Primera de Corintios, verso 1 en adelante, dice:

“¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?”

Recuerden que en medio del Cristianismo en la Iglesia del tiempo de los apóstoles y de San Pablo entre los gentiles, iban a los ministros cuando había algún problema entre hermanos; y el ministro en el tiempo de Pedro y Pablo, en esos tiempos ellos juzgaban, los apóstoles juntamente con otros oficiales de la Iglesia, y lo que ellos juzgaran, así quedaba. Recuerden que Cristo dijo que “lo que atares en la Tierra, será atado en el Cielo, y lo que desatares en la Tierra, será desatado en el Cielo.”

“¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo?”

Los santos, los creyentes en Cristo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, que son las vírgenes prudentes, han de juzgar al mundo, porque pertenecen al poder judicial celestial según el Orden de Melquisedec que abarca el poder judicial, el poder sacerdotal y el poder político:

“Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? (El mundo ha de ser juzgado y eso será en el juicio final).

¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?”

Aun los ángeles que pecaron contra Dios, todos los que estaban confabulados con Lucero, Luzbel o Satanás o el diablo, todos ellos van a ser juzgados por Cristo y Su Iglesia en el juicio final, y el mundo entero que no creyó y aquellos que aparentemente creyeron pero luego se alejaron del Señor y sus nombres fueron borrado del Libro de la Vida, de esa sección de la cual pueden ser borrados, los cuales no eran de los escogidos que formaron el Cuerpo Místico, la Iglesia del Señor, el Templo espiritual del Señor.

Habrá un juicio, y si habrá un juicio, pues hay una corte divina, y si hay una corte divina, hay un Juez supremo y hay un orden judicial al cual pertenecen los creyentes en Cristo. Los de la posición más alta son: Cristo como el Juez supremo de esa corte, y los magistrados, jueces, magistrados, de esa corte, que vienen a ser los apóstoles y los mensajeros de cada tiempo.

Y luego va bajando y llega a los otros jueces que forman esa corte divina, esa corte del Mesías. Recuerden que Cristo es Juez, es Rey y es Sacerdote también, Sumo Sacerdote; y es el Rey de reyes y Señor de señores y es el Juez supremo, y a ese poder celestial es que yo pertenezco, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también, y todo bajo el nuevo Pacto.

Y por consiguiente es importante saber que bajo el nuevo Pacto, en la Casa de Dios, la Iglesia de Señor Jesucristo, el Templo espiritual de Cristo, así como hubo un orden para efectuar todas las labores correspondientes como en el templo que construyó Salomón y el tabernáculo que construyó Moisés, también hay un orden de culto como lo hubo allá.

En Primera de Pedro, capítulo 2, verso 4 en adelante, nos dice:

“Acercándoos a él, piedra viva (Él es esa piedra viva, la Piedra del Ángulo, la piedra que los edificadores desecharon), desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,

vosotros también, como piedras vivas (así como Cristo es una piedra viva, una piedra humana, así los creyentes en Cristo son piedras vivas, seres humanos vivientes, con los cuales Cristo está construyendo Su Templo espiritual)... vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”

Aquí tenemos un orden en la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde como sacerdotes ofrecemos a Dios sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo; ofrecemos a Dios nuestras oraciones, las dirigimos a Dios en el Nombre del Señor Jesucristo, pues dice la Escritura: “Y todo lo que hagáis, ya sea de palabras o de hechos, hacedlo todo en el Nombre del Señor Jesucristo,” porque es por medio de Cristo que nos allegamos a Dios recordando que Él dijo: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí.”

No hay otra forma de llegar a Dios, y ofrecemos a Dios sacrificios espirituales, aceptables a Dios, y lo hacemos por medio de Jesucristo. Ofrecemos a Dios cánticos espirituales, himnos, trabajo también, trabajando en la Obra del Señor, y así por el estilo; y todo lo que hacemos, lo hacemos en el Nombre del Señor Jesucristo, y ese Nombre está en Su Templo espiritual, como estaba el Nombre de Dios en el tabernáculo que construyó Moisés y en el templo que construyó el rey Salomón.

Y ahora, veamos el verso 9 de este mismo capítulo 2 de Primera de Pedro:

“Mas vosotros sois linaje escogido (por eso la Biblia nos habla de los escogidos de Dios)... sois linaje escogido, real sacerdocio...”

Porque los creyentes en Cristo pertenecen al sacerdocio real de Melquisedec, así como Aarón era el sumo sacerdote, y sus hijos, sus descendientes, eran los demás sacerdotes. Y Cristo es el Sumo Sacerdote del Templo celestial, el cual es Melquisedec, y los creyentes en Cristo son sacerdotes de ese Templo espiritual, los cuales ofrecen a Dios sacrificios espirituales, como cánticos, alabanzas a Dios, y también adoran a Dios en el templo, allá desde sus corazones, y también como individuo; siendo un templo de Dios, ahí y desde ahí ofrecen a Dios alabanzas, sacrificios espirituales.

Por eso también en la Iglesia del Señor Jesucristo en cada congregación hay un director de cánticos, hay personas que cantan himnos especiales, y también están los cánticos congregacionales, en donde todos tienen la oportunidad de cantar. Se les da oportunidad a todas las personas no importa la edad que tengan.

Y los que saben cantar bien, entonces cantan en adición himnos, cánticos especiales, en donde algunas veces es una sola persona, otras veces son dos o tres o un grupo mayor; pero no una persona que no sepa cantar en público, porque ya para cantar como una sola persona, en un dúo o tres o cuatro, ya tiene que saber cantar; y cuando es toda la congregación, ahí todos tienen la oportunidad de cantar: algunos cantan mejor que otros, pero todos juntos es como una orquesta delante de Dios, y ahí de todo corazón lo hace cada persona.

Pero no tratando de sobresalir interrumpiendo a los demás, tratando de acogerse, adaptarse, al tono en que se está cantando, no sea que pase como en algunas ocasiones en algunos lugares, que el más duro que se pone a cantar es el que no sabe, y desentona a toda la congregación; no debe hacer eso, más bien desagrada a Dios aunque diga que lo hace de corazón, pero lo está haciendo sin entendimiento. Por lo tanto, debe tomar algunas clasesitas para que entone mejor y vaya al ritmo y vaya también conforme a la nota en que se está cantando y en el volumen que se está cantando.

Y en cuanto a oraciones en la Iglesia, se hace en voz alta la oración que hace el que está dirigiendo el culto al principio, que ora por todos, y el ministro, pero los hermanos, cuando llegan antes del culto, oran en silencio, oran de corazón, en la mente, a Dios, y no interrumpe a las demás personas que están orando o leyendo la Biblia.

Y ninguno hablando con su vecino; si desea hablar algo, le hace señal a su vecino y se van afuera y allá hablan y después entran, o lo invita, le hace señal, sale fuera o cuando salen del culto hablan fuera del templo, fuera del auditorio y de la Iglesia.

Es importante saber todas estas cosas y hacerlas porque todos queremos conocer cómo comportarnos en la Casa de Dios que es la Iglesia del Señor Jesucristo, como creyentes en Cristo que nos reunimos para adorar Dios y oír Su Palabra.

La Iglesia son los creyentes en Cristo, pero necesitan un lugar dónde reunirse, y por eso le llaman también Iglesia al local, pero el local sin los creyentes no sería una Iglesia, es porque se reúne una parte del Cuerpo Místico en ese lugar y por eso le han colocado por nombre Iglesia también; pero la Iglesia está en todos los países.

Hay un orden divino para adorar, para oír la Palabra, y para cada uno comportarse en la Casa de Dios que es la Iglesia; es también una corte, porque ahí están los que han sido hechos, por Cristo al limpiarnos de todo pecado con Su Sangre, han sido hechos ¿qué? Jueces también, y juzgarán no solamente al mundo, sino a los ángeles también en el tiempo correspondiente, en el juicio final.

Cuando Jacob tuvo aquella visión en sueño, que interpretado un sueño es una visión, cuando tuvo ese sueño que vio una escalera que llegaba, la parte baja, se posaba en Tierra, se apoyaba en Tierra, y la parte alta llegaba al Cielo, y vio Ángeles de Dios que subían y bajaban por esa escalera, y a Dios lo vio en la cúspide de esa escalera, y dijo: “Esto no es otra cosa sino Casa de Dios y puerta del Cielo.”

Vean, representa a Cristo, y por consiguiente también representa a la Iglesia del Señor Jesucristo, que es Su Cuerpo Místico de creyentes, al cual entran todos los elegidos de Dios, los que están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, los que han de ser salvos, los que han de ir al Cielo; suben por esa escalera, pues son sacados del reino de las tinieblas, del reino terrenal, y son subidos al Cielo al Reino celestial, al Reino de Dios, que es el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Y Dios hablando desde la cúspide de la escalera, identificándose con Jacob y haciéndole ciertas promesas ahí. El Señor Jesucristo hablando en San Juan, capítulo 1, verso 51, haciendo alusión a ese sueño de Jacob, dice... capítulo 1, verso 47 en adelante:

“Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.

Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.”

Es que Jesús en visión veía las cosas que iban a suceder. Cuando Él por Palabra de Dios le decía al ciego que viera o colocaba Sus manos sobre él, y colocaba Sus manos en algunas ocasiones en los oídos de los sordos o les hablaba la Palabra, u ordenaba al espíritu de ceguera o ceguedad o de sordera que saliera de él, salía; espíritu de sordera o espíritu malo que tenía a la persona sorda, tenía que salir.

Pero todo eso Él lo veía antes de enfrentarse a ese momento, por eso Él decía: “Yo no hago nada de mi mismo, sino como yo veo al Padre hacer, así yo hago,” o sea, que Él lo veía antes, y después Él actuaba.

“Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.”

Vean todo lo que sabía Natanael, que el Hijo de Dios, el Mesías, era el Rey de Israel, y reconoció que Jesús era esa persona. 

            Han transcurrido unos dos mil años, alrededor de dos mil años, de Cristo hacia acá. Si colocamos los años que corresponden, al sacar la cuenta de 2014, sacar la cuenta a razón de 365 días, y luego ese número, la suma, dividirla en meses de 30 días, o dividirla en 360 días al año, nos colocaría muy adelantado en el tiempo, tendríamos que añadirle como unos veintiocho a treinta años al tiempo actual. O sea, que estamos más adelantados conforme al calendario judío que lo que nos imaginamos. Continuamos leyendo:

“Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás.

Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.”

Esto nos lleva en la referencia al sueño que tuvo Jacob cuando vio una escalera que posaba en Tierra y su parte alta llegaba al Cielo, y Dios en la parte alta, eso muestra, tipifica, a Cristo y también a Su Iglesia. En la parte alta de la Iglesia del antiguo pacto: Israel, apareció Dios vestido de carne humana, y aquella fue la etapa o Edad de Piedra Angular, eso fue la Primera Venida de Cristo.       Y bajo el nuevo Pacto, siendo que el Templo espiritual de Cristo es Su Iglesia, Su Segunda Venida será para la parte alta, que es la Edad de la Piedra Angular.

¿Y cómo sabemos que será para la Edad de Piedra Angular? Pues si no se cumplió en edades pasadas, automáticamente tiene que ser para este tiempo final, tan sencillo como eso. Y así como le habló a Jacob desde la parte alta de la escalera, le hablará a Su Iglesia y le hablará al pueblo hebreo también, y eso será la Voz del Ángel fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis 10, “clamando como cuando un león ruge y Siete Truenos emitiendo sus voces.”

El contenido de los Siete Truenos es la revelación divina de la Segunda Venida de Cristo, es la revelación divina del Séptimo Sello, revelación que será abierta a la Iglesia del Señor Jesucristo primeramente, y después el pueblo hebreo dirá: “Esto es lo que nosotros estamos esperando,” y en la Segunda Venida de Cristo... recuerden, está la Venida de Cristo para Su Iglesia, lo cual es un secreto bíblico, el secreto más grande de todos los misterios divinos, del cual Cristo dijo que nadie, ni siquiera los ángeles, saben cuándo será el día. O sea, que nadie, ni los ángeles, sabían cuándo será el día y la hora de la Venida del Señor.

La Segunda Venida de Cristo para Su Iglesia, y luego la Venida de Cristo para los judíos, será después de la gran tribulación que viene con Su Iglesia descendiendo del Cielo en cuerpos glorificados para el establecimiento del Reino del Mesías, que se conoce también como la restauración del Reino de David donde el Mesías se sentará en el Trono de David, y cuando se siente en el Trono de Su gloria, juzgará a todas las naciones.

Y ahora, lo más grande que Cristo tiene en la Tierra, que Dios tiene en la Tierra, es Su Iglesia, y dentro de Su Iglesia Su Espíritu Santo, y por eso es tan importante y tan grande la Iglesia del Señor Jesucristo, porque es el nuevo Templo, el Templo compuesto por seres humanos, y cada creyente en Cristo de por sí también es un templo espiritual.

Y por consiguiente hay un orden de culto, tanto en el templo espiritual como Cuerpo Místico de creyentes, como Iglesia, y también como individuo, por eso usted ve que de la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes se emiten cánticos de alabanza para nuestro Dios y también de cada creyente en Cristo como individuo salen cánticos de alabanza para nuestro Dios.

Como Dios obra con Su Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes, obra con cada individuo como templo espiritual. San Pablo decía: “¿No sabéis que vosotros sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” Por eso tenemos Atrio, que es el cuerpo físico, Lugar Santo que es nuestro espíritu, y Lugar Santísimo que es nuestra alma.

Estamos creados por Dios con el diseño del templo celestial, y por consiguiente tenemos el diseño del tabernáculo que construyó Moisés y del templo que construyó Salomón, en donde hubo sangre del sacrificio; y en nosotros como individuos está también la Sangre, la Sangre de Cristo, del Sacrificio que Cristo hizo por nosotros, y en la Iglesia está la Sangre de Cristo también. El Espíritu Santo es la vida de la Sangre.

En esa forma está la Sangre en la Iglesia, y en esa forma es que está la Sangre de Cristo en cada uno de ustedes y en mí también. Al estar el Espíritu Santo, siendo el Espíritu Santo la vida de la Sangre, ahí está la vida de la Sangre, por consiguiente la Sangre de Cristo está en nosotros y nos limpia y nos cubre de todo pecado y nos limpia de todo pecado.

“EL ORDEN DEL CULTO.” Cada individuo tiene el orden del culto a Dios: la oración y las alabanzas a Dios y demás acciones hacia Dios correspondientes al culto, a la adoración a Dios, porque “los verdaderos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en verdad.”

Por lo tanto, el orden del culto cubre el individuo y cubre la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes.

Como estamos en escuela bíblica, por eso podemos explicar todas estas cosas y por eso en la mayor parte de las ocasiones, la actividad es de escuela bíblica para estudiar bien los diferentes ángulos espirituales y físicos del Cuerpo Místico de Cristo, y de la Obra de Cristo en Su Iglesia.

Es en Su Templo espiritual, Su Iglesia, que Cristo está, y por consiguiente en cada creyente en Cristo en Espíritu Santo, y es Su Iglesia la que está esperando la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo; y es la que estará escuchándolo clamando como cuando ruge un león y Siete Truenos emitiendo sus voces, la voz de Dios, la voz de Dios por medio del Ángel del Pacto que es Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia.

Pertenecer a la Iglesia del Señor Jesucristo, el Cuerpo Místico de Cristo, es lo más grande a lo cual una persona puede pertenecer. Una persona puede pertenecer a la esfera política, ser un político importante, puede pertenecer a la esfera económica y ser una persona muy rica; puede pertenecer a la esfera académica y ser una persona muy importante en ese campo; puede pertenecer a cualquier entidad importante, y ser importante la persona.

Pero lo más grande e importante delante de Dios es pertenecer al Cuerpo Místico de Cristo, en donde está como un hijo o una hija de Dios, y por consiguiente como heredera de Dios y coheredera con Cristo la persona, y está como rey o reina, como sacerdote y como juez.

¿Y cómo se va a desenvolver eso? Tengamos paciencia, cuando llegue el momento de desenvolverse más claramente, lo veremos, y sino, cuando ya estemos con el cuerpo nuevo entenderemos todas las cosas; mientras tanto, caminamos por fe, sabiendo que lo que está en la Palabra es la verdad, y como ha sido prometido, así Dios hará. Dios lo que está haciendo es cumpliendo lo que Él ha prometido, por eso tenemos la base siempre de todo lo que Dios hace, lo encontramos ya prometido en la Escritura.

“EL ORDEN DEL CULTO.”

La predicación de la Palabra es parte del orden del culto, en donde cada creyente que ha venido a adorar a Dios escucha la Voz de Dios por medio de la Palabra que es predicada, que es expuesta a través del ministro desde el púlpito, y eso es Dios hablándole a Su pueblo; por eso es que no se puede salir, la predicación, de la Palabra de Dios, porque un poquito de levadura, leuda toda la masa: Tiene que ser Palabra sobre Palabra.

Y así como los caminantes de Emaús, cuando Jesús les citaba las Escrituras y se las abría, les decía: “Dice así en los Salmos, dice así en los profetas, y así tuvo que suceder, eso fue el cumplimiento de esto que estaba profetizado,” y ardía el corazón de estos dos discípulos que iban a Emaús; y cuando la Palabra es traída, expuesta, en esa forma, arde nuestro corazón, llega acá al alma, y sabemos que Dios nos ha hablado por medio de Su Espíritu en cada una de esas ocasiones.

Y cuando les abrió el entendimiento, entonces entendieron las Escrituras y entendieron luego que era Jesús en el partimiento del pan, porque Él hizo en la misma forma que siempre hacía con Sus discípulos.

El pan tipificaba el cuerpo, el cual es tipificado en la Santa Cena en el pan, y el vino representa Su Sangre, la cual es dada y tomada, tomado el vino, en la Santa Cena; y también el pan representa la Palabra revelada, y también el vino representa el estímulo que trae esa Palabra revelada.

En el orden del culto es importante tener todas estas cosas y estar siempre bien atentos con la mente y el corazón puesto en Dios, y pedirle a Dios que nos abra siempre el entendimiento para entender, para comprender lo que es hablado, porque grandes cosas están prometidas para suceder en este tiempo, las cuales van a ser cumplidas y van a ser reveladas, dadas a conocer al pueblo. Pero si usted no está despierto espiritualmente, le pasará por alto, por encima, y no las comprenderá y no podrá recibir el beneficio del cumplimiento de esas promesas.

Venimos al culto a adorar a Dios y a oír Su Palabra. Cuidemos nuestros niños, enseñemos nuestros niños a ser reverentes también en el culto. Dios tiene bendiciones para los niños también, y queremos todos que ellos la reciban; por eso es bueno enseñarles a los niños los padres, que hay estas bendiciones para ellos también, y la reverencia que deben mantener en el culto.

Para estar en el Cuerpo Místico de Cristo y ser un adorador en Espíritu y en verdad, la persona recibe a Cristo como único y suficiente Salvador, es bautizado en agua en el Nombre del Señor arrepentido de sus pecados y Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego luego, y produce en la persona el nuevo nacimiento.

Si hay alguna persona que todavía no lo ha recibido como Salvador, puede hacerlo en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, para lo cual puede pasar al frente y estaremos orando por usted, y los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo para que Cristo les reciba en Su Reino.

Vamos a dar unos minutos mientras pasan al frente los que todavía no han recibido a Cristo aquí y en diferentes lugares, diferentes países. Los que están en otros países pueden pasar al frente donde se encuentren, y los niños de diez años en adelante también pueden pasar al frente para recibir a Cristo como único y suficiente Salvador.

Queremos que este año que ha comenzado Cristo traiga a Sus pies nuestros familiares, porque queremos que ellos también vivan eternamente, queremos lo mismo que Cristo nos da: Nos da vida eterna, y nosotros queremos que Dios les dé, Cristo les dé, vida eterna a nuestros familiares también, queremos que Cristo les dé vida eterna a los seres humanos.

Por eso se predica el Evangelio de Cristo para que nazca la fe de Cristo en sus almas y Cristo los reciba al ellos allegarse a Cristo, creyendo en Cristo y recibiéndolos como Salvador, recibiendo a Cristo como Salvador, para que Cristo les dé salvación y vida eterna.

Queremos encontrarlos en la eternidad y decirles: “Yo te dije que el único Salvador era Jesucristo, míralo ahí en el Trono,” y así por el estilo, “y me alegro que hayas recibido a Cristo para verte acá viviendo por toda la eternidad,” ya sea un primogénito o sea una persona que recibe salvación y vida eterna pero que no pertenezca al Cuerpo Místico de Cristo, pero reciba Cristo como Salvador.

Y también los que ayudan a los creyentes en Cristo, a la Iglesia del Señor, no perderán su recompensa, por eso se les da también la oportunidad para que trabajen en la Obra del Señor, queremos que Cristo tenga misericordia de los seres humanos.

Vamos a estar puestos en pie y a orar por las personas que en diferentes países han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador. Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, vengo a Ti en el Nombre del Señor Jesucristo trayendo a Ti, ante Tu presencia, todas estas personas que en diferentes países están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador, recíbelas en Tu Reino y dales vida eterna. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan comigo todos los que han venido a los Pies de Cristo en diferentes países, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo en Tu Primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de Tu fe en mí y de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí, el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente contigo en Tu Reino. Señor, haz una realidad en mi vida la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora, ustedes que han recibido a Cristo como Salvador preguntarán: “¿Me pueden bautizar en agua en el Nombre del Señor en estos momentos? ¿Cuándo me pueden bautizar? Porque quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor, en obediencia a las palabras de Cristo que dijo:

‘Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.’

Escuché la predicación del Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en mi alma y lo he recibido como mi Salvador, y ahora quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor, es la pregunta de ustedes: “¿Cuándo me pueden bautizar?”

El bautismo en agua es tipológico. El mismo Cristo ordenó que todos los que creyeran en Él fueran bautizados en agua en Su Nombre; el mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista para cumplir toda justicia y venir el Espíritu Santo a Él y sobre Él.

Si Cristo fue bautizado y tuvo necesidad de ser bautizado para cumplir toda justicia y venir el Espíritu Santo sobre Él, cuánto más nosotros. Es que cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo, y cuando es sumergido en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado, y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida en el Reino de Cristo, a la vida eterna.

En el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección, ese es el simbolismo del bautismo en agua. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

            Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador: Y que este año Cristo derrame grandes bendiciones sobre cada uno de ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Dejo al reverendo José Benjamín Pérez con ustedes, y en cada país dejo al ministro correspondiente para que les indique a los que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos, cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL ORDEN DEL CULTO.”

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