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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes naciones, ministros e Iglesias: Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Es una bendición grande para mí estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para esta ocasión, leemos la Escritura en San Mateo, capítulo 22 y capítulo 25. Vamos a leer el capítulo 25 de San Mateo, versos 1 en adelante; es una parábola bien conocida por el Cristianismo, en donde Jesús habla de dos clases de creyentes en Él; y dice el capítulo 25 de San Mateo, verso 1 en adelante:

“Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.

Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.

Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;

mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.

Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.

Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!

Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.

Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.

Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.

Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!

Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.

Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL RAPTO Y LA GRAN TRIBULACIÓN,” o “LAS DIEZ VÍRGENES Y LA GRAN TRIBULACIÓN.” “LAS DIEZ VÍRGENES Y LA GRAN TRIBULACIÓN.”

Encontramos, en esta parábola que leímos, diez vírgenes que representan al Cristianismo, cinco de ellas prudentes y cinco insensatas; la diferencia entre ambas era que unas tenían aceite en sus lámparas, que representa el Espíritu Santo, y por consiguiente habían obtenido el nuevo nacimiento, y las otras no tenían el Espíritu Santo y por lo tanto no habían nacido de nuevo, y por consiguiente eran creyentes en Cristo –profesantes solamente– pero que no tenían el aceite del Espíritu Santo. Pero eran creyentes en Cristo esas vírgenes insensatas, y eran personas buenas también, personas que proclamaban a Cristo y proclamaban amar a Cristo y servir a Cristo.

Ahora, “a medianoche se oyó un clamor: ‘he aquí el Esposo viene, salid a recibirle,” esto es como en el tiempo de Juan el Bautista, que fue enviado para precursar la Primera Venida de Cristo y estuvo predicando; eso fue un clamor para aquel tiempo, clamando para que el pueblo estuviera preparado para recibir al Señor en Su Venida. Y Juan el Bautista sabía quién él era. Vean, en Isaías, capítulo 40, verso 6 en adelante dice:

“Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo.

La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo.”

O sea, que el pueblo está tipificado en la hierba, por eso las personas, así como la hierba nace, vive, y después muere, también el ser humano:

“Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; dí a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!

He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro.”

Esta profecía ha tenido cumplimiento en el tiempo de Juan el Bautista y también tiene cumplimiento para el tiempo final. La Voz que tenía que clamar en aquel tiempo, fue la voz del precursor de la Primera Venida de Cristo que fue Juan el Bautista, el cual vino anunciando que la Venida del Señor estaba cerca y en una ocasión dijo: “Entre vosotros está uno mayor que yo, el cual les bautizará con Espíritu Santo y Fuego. Yo no lo conocía, pero el que me mandó a bautizar me dijo que ‘sobre aquel que tú vieras al Espíritu reposar sobre Él y permanecer sobre Él,’ ese era el que bautizaría con Espíritu Santo y Fuego,” y él dice: “Y yo le ví,” y comienza a decir que vio al Espíritu Santo descender sobre Él en forma de paloma.

Así dice la Escritura que sucedió cuando Juan el Bautista bautizó a Jesús: Al subirlo de las aguas bautismales, el Espíritu Santo descendió en forma de paloma sobre Jesús. Quizá otras personas no vieron al Espíritu Santo, pero Juan sí lo vio, y dio testimonio de que lo vio.

Juan el Bautista vino al final de la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley para precursar la Venida del Señor, y así lo hizo: Preparar al pueblo, y en este tiempo final vino el Espíritu Santo manifestado en el reverendo William Branham ungiéndolo, y a través de él vino ese clamor de medianoche: “He aquí el Esposo viene, salid a recibirle.”

Luego salen vírgenes prudentes y vírgenes fatuas o insensatas, o sea, es impactado el Cristianismo completo en el tiempo del reverendo William Branham; y Dios dio un avivamiento, un despertamiento espiritual, al Cristianismo bajo el ministerio del reverendo William Branham.

Luego de eso, están llamados -o llamadas- las vírgenes prudentes y las vírgenes insensatas a tener sus lámparas encendidas con el fuego del Espíritu Santo en medio del Cristianismo. Mientras las insensatas iban a comprar aceite, vino el Esposo, o sea, que no se dieron cuenta de Su Venida, y las que estaban preparadas, las vírgenes prudentes, entraron con Él a las bodas; ellas sí se dieron cuenta y entraron con Él a las bodas y se cerró la puerta.

Luego vienen las insensatas, y no dice que consiguieron aceite, vienen a tocar la puerta, pero la puerta ya estaba cerrada; tocan a la puerta diciendo: “Señor, Señor, ábrenos.” Eso está por cumplirse en el tiempo final. Cuando Cristo resucite a los muertos creyentes en Él en cuerpos glorificados y a los que estén vivos los transforme, de ahí en adelante se cumplirá esa promesa, esa profecía.

Ya la Iglesia Novia estará con su Señor, y ella estará con su Señor desde el momento en que resuciten los muertos creyentes en Cristo en cuerpos glorificados y los vivos creyentes en Cristo sean transformados, que serán los que las cinco vírgenes prudentes representan. Estarán con Cristo en la Tierra como estuvo Cristo con Sus discípulos luego de resucitado, estuvo unos cuarenta días apareciéndoles en diferentes ocasiones, algunas ocho veces, o sea, cada domingo lo más probable, porque en la primera ocasión que les apareció fue domingo, y la segunda ocasión que les apareció fue domingo también.

Por eso en medio del Cristianismo la mayor parte de los grupos religiosos tienen el domingo como el día principal de la semana para servir a Cristo yendo a la Iglesia y estando adorando a Dios a través de Cristo y escuchando la predicación del Evangelio, y también teniendo la escuela bíblica los domingos, y la mayor parte de las Iglesias luego en la noche tienen el culto en donde el pastor trae su mensaje de la noche.

Encontramos que el domingo fue un día muy importante porque fue el día en que Jesucristo resucitó, domingo bien temprano en la mañana; es día también en que se madruga para prepararse para ir a la Iglesia, y nadie debe faltar al culto el domingo, no debe irse a pescar o hacer negocios u otra cosa, sino dedicarlo para estar en la Iglesia, adorar a Dios por medio de Cristo y llevar a cabo y estar en las actividades del domingo.

Es importante para todos los cristianos no dejar la congregación, la Iglesia, sino estar en la Iglesia el domingo; es importante. En la Escritura dice que los cristianos, los apóstoles y todos los creyentes, se reunían los domingos. Fue domingo que Cristo resucitó y les apareció a Sus discípulos y luego el otro domingo de la otra semana les apareció también, el primer día de la semana, que es domingo.

El domingo nos habla de eternidad; en eso tenemos que estar conscientes de que así como los judíos recibieron la orden de guardar el sábado, o sea, dedicarlo para las cosas de Dios, ir a la sinagoga, estar en el culto de la sinagoga, y así por el estilo, el Cristianismo tiene el domingo que representa el Día de Pentecostés también, pues fue día festivo el domingo. El Día de Pentecostés también fue domingo (lo vamos a verificar luego con toda la documentación necesaria, les confirmaremos para el próximo domingo).

Es importante entender estas cosas y recordar que el Año del Jubileo también es año-domingo, un año-domingo, viene a ser el año cincuenta, así como el Día de Pentecostés fue el día cincuenta, porque pentecostés significa cincuenta.

La Iglesia del Señor Jesucristo, así como los creyentes en Cristo del tiempo de Jesús luego de la partida de Jesús, estuvieron en el aposento alto por diez días, y el día cincuenta vino el Espíritu Santo sobre los creyentes en Cristo que esperaban la venida del Espíritu Santo, y eso era la Venida del Señor en Espíritu Santo para estar con todos los creyentes en Él y en los creyentes en Él.

Cristo dijo: “Donde estén dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estaré” (San Mateo, capítulo 18, verso 20), y en San Mateo, capítulo 28, verso 20, nos dice: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

Cristo ha estado y está con Su Iglesia y en medio de Su Iglesia, que es un Templo espiritual de morada de Dios en Espíritu Santo, y dentro de los creyentes en Cristo que como individuos son un templo espiritual también; y Él mora en el alma, en el corazón, de cada creyente que tiene el aceite del Espíritu Santo en él, que tiene a Cristo en Espíritu Santo morando en su alma.

El alma de la persona es la piedra angular como individuo, es lo más importante que es la persona; el espíritu de la persona es un cuerpo espiritual de otra dimensión, parecido a nuestro cuerpo físico, pero de otra dimensión, y el cuerpo físico que tenemos, de carne, para vivir en esta Tierra. Pero el espíritu de la persona y el cuerpo físico, ambos son cuerpos, pero lo que es más grande es el alma que está en ese cuerpo, lo cual es en realidad lo que es el individuo, lo que es la persona: alma viviente.

Y la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes también ha estado siendo construida en la misma forma, creada en la misma forma: El cuerpo físico es el atrio de la persona, el espíritu es el lugar santo, y el alma es el lugar santísimo, acá en el alma es que la persona cree o duda, o es un creyente o es un incrédulo, porque la persona tiene libre albedrío para creer o para no creer.

Y en el Cuerpo Místico de Cristo encontramos el Atrio: el tiempo antes de la Iglesia del Señor Jesucristo nacer en el Día de Pentecostés, todo lo de antes del Día de Pentecostés corresponde al Atrio. En el atrio era que se efectuaban los sacrificios, y el Sacrificio de Cristo fue efectuado también en el lugar que corresponde al Atrio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y luego la sangre el sumo sacerdote tenía que llevarla hasta el Lugar Santísimo, la sangre de la expiación, y tenía que pasar primero por el Lugar Santo, que corresponde a las siete etapas o Edades de la Iglesia, incluyendo el tiempo de los apóstoles, en donde la Sangre de Cristo ha estado siendo el único instrumento de limpieza de todo pecado de toda persona que lo recibe como su Salvador.

Pero la Sangre tiene que llegar hasta el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, así como llegó al Lugar Santísimo del Templo celestial donde Cristo está como Sumo Sacerdote haciendo intercesión con Su propia Sangre por todo creyente en Cristo, por toda persona que lo recibe como su Salvador, que está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo.

Luego de las siete edades de la Iglesia Cristo en Espíritu Santo pasa a la etapa de Edad de Piedra Angular, donde tiene que estar también la Sangre de Cristo y los creyentes en Cristo tienen que recibir y por consiguiente tener el aceite del Espíritu, que es el Espíritu Santo, y esa es la vida de la Sangre. El que tiene el Espíritu Santo, tiene la Sangre de Cristo aplicada en su vida.

Después del ministerio de Juan el Bautista el Mesías se presentaría. Aun en los días de Juan el Bautista fue presentado por Juan el Bautista; con su mensaje Juan el Bautista lo presentó. El reverendo William Branham dijo, siendo el precursor de la Segunda Venida de Cristo, que si él no estaba aquí en el tiempo de la Venida del Señor, su mensaje lo presentaría, porque él dijo que le fue dicho: “Tu mensaje precursará la Segunda Venida de Cristo.”

Es que el mensaje y el mensajero son una sola cosa, porque en el mensajero está el mensaje. Por lo tanto la Segunda Venida de Cristo será de acuerdo a la Palabra profética, a lo que fue prometido, y a lo que está precursado por el reverendo William Branham que fue el Elías precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Y por cuanto corresponde la Segunda Venida de Cristo a la etapa de piedra angular, como fue en los días de Jesús, la Iglesia sube a la etapa de Edad de Piedra Angular para recibir a Cristo, al Esposo, el Novio, y para obtener la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Luego que Cristo se lleve Su Iglesia, a las vírgenes prudentes, Su Iglesia Novia, las vírgenes fatuas quedarán en la Tierra para pasar por la gran tribulación. La gran tribulación purificará la Tierra con los terremotos, volcanes, maremotos, tsunamis; por todos esos problemas que pasará la Tierra será purificada, y por una tercera guerra mundial atómica.

Pasarán también por lo que se llama: la gran tribulación, las vírgenes insensatas que no tenían aceite en sus lámparas, y por lo tanto no tenían la Sangre de Cristo aplicada; aunque dijeran que la tenían, tenían que tener la vida de la Sangre que es el Espíritu Santo, y por lo tanto tienen que pasar por la gran tribulación para ser purificadas.

También los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu de Apocalipsis, capítulo 7, pasarán por la gran tribulación para ser purificados, en ese lapso de tiempo de tres años y medio que durará la segunda parte de la semana setenta de la profecía de Daniel, capítulo 9, versos 21 al 27, y de Apocalipsis, capítulo 11, versos 1 al 19.

En el capítulo 11 de Apocalipsis nos muestra lo que estará sucediendo en la Tierra; capítulo 11, versos 15 al 19, donde dice:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido (recuerden que en la gran tribulación es que la ira de Dios viene, se derrama sobre la Tierra)... Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido...”

Las naciones están llenas de ira, guerras y rumores de guerras, violencia en toda la Tierra como fue en los días de Noé. El capítulo 5 y capítulo 6 del Génesis nos muestra cómo era en aquel tiempo, y Cristo dijo que la Venida del Hijo del Hombre será como en los días de Noé, y también dice que será como en los días de Lot, la misma condición en ambos tiempos, esa será la condición también en este tiempo final:

“...y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra (o sea, que la ira de Dios se va a derramar sobre los que destruyen la Tierra).

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.”

Eso es lo que sucederá en el tiempo de la gran tribulación; por eso el Ángel que viene con el Evangelio eterno, dice en el capítulo 14 de Apocalipsis, verso 6 al 7:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado (la hora del juicio divino); y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”

En el capítulo 6 del Apocalipsis, versos 12 al 17, nos muestra cómo será y cómo estarán las personas en ese lapso de tiempo de la gran tribulación que durará tres años y medio y que será la segunda mitad de la semana número setenta de la profecía de Daniel, y que será también tiempo para Dios tratar con Israel. Capítulo 6, versos 12 al 17, de Apocalipsis, dice:

“Miré cuando abrió el sexto sello...”

Recuerden que la gran tribulación será la manifestación del Sexto Sello, el Sexto Sello recoge todo lo que sucederá en la gran tribulación:

“Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto (o sea, que la gran tribulación comenzará con un gran terremoto, y lo más probable es que sea el terremoto de la resurrección, u otro terremoto que venga más adelante, pero lo más seguro es el terremoto para la resurrección y de la resurrección); y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre (lo mismo que sucedió cuando Jesús murió);

y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.

Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.”

No se preocupen al leer que toda isla huyó, a menos que se vaya antes las islas, porque hay maremotos y terremotos; pero oramos a Dios que Puerto Rico no se vaya, no desaparezca, y si tiene que desaparecer, entonces será con el terremoto del Sexto Sello, para el comienzo de la materialización del Sexto Sello, para el comienzo de la gran tribulación, que ya no van a estar aquí las vírgenes prudentes.

Amamos mucho a Puerto Rico y queremos que Puerto Rico, si está en el plan de Dios, que entre al Reino milenial, y queremos que toda la América Latina también sea preservada y que no vaya a ser destruida sin antes ser transformados, porque hay mucho peligro para todas las costas del Pacífico.

Ya científicamente está comprobado, solamente la mano de Dios puede detener las cosas que van a suceder en la costa del Pacífico, California está en la lista, es el primero de esa lista; pero esperamos que cuando eso ocurra, sea con el terremoto de la resurrección, pero no antes: Hasta que seamos transformados, no conviene que eso ocurra.

Estamos conscientes de la realidad, pero con nuestra fe puesta en Cristo, siempre pidiendo a Dios por Su pueblo y el territorio en que vive Su pueblo, que Dios lo proteja; no queremos los juicios de la gran tribulación todavía, pero están aconteciendo señales que nos dejan ver que están muy cerca esos juicios divinos; lo que ocurre actualmente solamente son los dolores de parto que anteceden al parto de un bebé, y a medida que son más rápidos el lapso de tiempo, más seguidos, y en menos tiempos, indica que está muy cerca el parto.

Y todos estos terremotos, maremotos, tsunamis, y volcanes entrando en erupción, son los dolores de parto del planeta Tierra, porque va a nacer una Tierra renovada para el Mesías y Su Reino y Su pueblo.

La gran tribulación será un tiempo de purificación para preparar todo para el Reino del Mesías, y quitar a los malos, quitar el reino de los gentiles, para establecerse el Reino de Dios. Malaquías, capítulo 4, nos dice:

“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno (o sea, que la temperatura va a estar tan alta que va a quemar a muchas personas. Vamos a ver), y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama (muchas naciones van a desaparecer).

Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación (la salvación para las vírgenes prudentes será la Venida del Sol de Justicia, que es la Venida del Señor, el cual dijo: “Yo soy la luz del mundo,” San Juan, capítulo 8, verso 12); y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.

Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies.”

Cuando Cristo con Su Iglesia regrese a la Tierra, regresa de la séptima dimensión, de la dimensión de Dios, del Padre celestial, donde estará la Iglesia Novia, las vírgenes prudentes, con Cristo, el Esposo, en la Cena de las Bodas del Cordero.

“...los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies (es que ya estarán quemados, vueltos cenizas, los malos), en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.

He aquí, yo os envío el profeta Elías...”

Tenemos la promesa de un enviado de Dios: el profeta Elías, lo cual será un hombre, otro hombre, en el cual estará el Espíritu Santo operando el ministerio de Elías. Tuvimos a Elías Tisbita, en el cual estaba el Espíritu de Dios; tenemos a Eliseo, en el cual hubo una doble porción del Espíritu que estaba en Elías, ese fue el segundo Elías y se llamaba Eliseo. Y tenemos a Juan el Bautista, del cual Cristo dice: “Él es aquel Elías que había de venir,” San Mateo, capítulo 11, y también San Mateo, capítulo 17, versos 10 al 13. En el capítulo 11 Cristo dice, versos 9 en adelante, dice:

“Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.

Porque éste es de quien está escrito:

            He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz,

            El cual preparará tu camino delante de ti.

De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.”

El más pequeño del Cuerpo Místico de creyentes, el más pequeño de las vírgenes prudentes, es mayor que Juan el Bautista. Cualquier persona se puede preguntar: “¿Cómo puede ser un sencillo creyente en Cristo nacido de nuevo perteneciente a las vírgenes prudentes, mayor que Juan el Bautista, el cual fue un profeta tan grande?”

Sencillo: ¿qué es más grande en una familia: un siervo o un hijo? Un hijo es mayor que un siervo; el siervo no es heredero del padre de familia, el hijo es heredero de todo lo que tiene el padre; así también los siervos de Dios son el pueblo hebreo, es el pueblo hebreo como pueblo.

Y los miembros del pueblo hebreo, que no han recibido a Cristo como Salvador, siguen siendo los siervos de Dios. Y los creyentes en Cristo, sean judíos o gentiles, son los hijos e hijas de Dios, los “herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús Señor nuestro,” nos dice San Pablo en Romanos, capítulo 8, versos 14 al 39.

Los hijos son los herederos, los hijos son los hijos e hijas de Dios; y ellos son reyes y sacerdotes y jueces del Orden de Melquisedec, del Orden celestial, y van a ser reyes, sacerdotes y jueces aquí en la Tierra en el Reino del Mesías. A todo lo que Cristo es heredero, lo son también los creyentes en Cristo representados en las cinco vírgenes prudentes. Ellos no pasarán por la gran tribulación porque la Sangre de Cristo los ha limpiado de todo pecado, y por lo tanto, no hay motivo para que tengan que pasar por la gran tribulación para ser purificados, ya la Sangre de Cristo los ha purificado.

“Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.”

Todos los profetas y la Ley, bajo la Dispensación de la Ley, profetizaron hasta Juan el Bautista; Juan fue el último de los profetas de la Dispensación de la Ley. Si Juan fue el mayor y el último, ¿qué de Jesucristo? Jesucristo fue mayor que todos los profetas, y Él es el que encabeza e introduce la nueva dispensación, la Dispensación de la Gracia.

La Dispensación de la Gracia está fundamentada en el Sacrificio de Cristo en Su Primera Venida allá en la Cruz del Calvario. Luego para la Dispensación de la Gracia también hay profetas; los de la Ley terminaron con Juan el Bautista, y los de la Gracia encontramos que comienzan allí con Cristo, los apóstoles. Del Día de Pentecostés en adelante, encontramos que muchos profetas Dios levantó en medio del cristianismo, y así ha sido a través de los diferentes tiempos.

Y el precursor de la Segunda Venida de Cristo también fue un profeta, un profeta como San Pablo, como San Pedro, como el profeta Elías, y así por el estilo, un hombre con las dos conciencias juntas enviado por Dios a Su pueblo, a Su Iglesia; fue Elías, el ministerio de Elías, repitiéndose en otro hombre, repitiéndose por cuarta ocasión. Y está prometido que se repetirá ese ministerio por quinta ocasión, y el ministerio de Moisés se repetirá en este tiempo final también. Los dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11, versos 1 al 14, y Zacarías, capítulo 4, versos 1 al 14, son los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose en este tiempo final.

Esos son los ministerios que abren el Sexto Sello; esos son los ministerios que impactarán al pueblo hebreo, por eso Dios les enviará a Elías antes que venga el Día del Señor grande y terrible; antes que venga la gran tribulación estarán aquí esos ministerios, y por consiguiente habrá un velo de carne para esos ministerios, y por consiguiente tienen que nacer, tiene que nacer el velo de carne con tiempo anticipado para Dios operar el ministerio del Sexto Sello en favor de Israel.

Harán las mismas cosas que fueron hechas por Moisés y las mismas cosas que fueron hechas por el profeta Elías, porque son sus ministerios repitiéndose, y tienen que ver con el pueblo hebreo, pero lo que es... vean aquí, verso 13 al 14 del capítulo 11 de San Mateo.

“Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.

El que tiene oídos para oír, oiga.”

El que tiene oídos para oír ¿qué? Para oír la voz de Dios, la Palabra de Cristo, oiga. Juan el Bautista fue el Elías que tenía que venir en aquel tiempo precursando la Primera Venida de Cristo, así como el reverendo William Branham fue el que tenía que venir precursando la Segunda Venida de Cristo, y por cuarta ocasión el ministerio de Elías.

Y por quinta ocasión, lo dejamos quietecito, pero recuerden una cosa: antes de Juan el Bautista, aún antes del Espíritu de Dios venir sobre Elías para el ministerio que operó en él, tuvo que haber nacido en la Tierra, tuvo que crecer y llegar al tiempo en que el ministerio de Elías, del Espíritu Santo, fue operado en Elías.

Y para Eliseo recibir la doble porción del Espíritu que estaba en Elías y operar Dios el ministerio de Elías en Eliseo, tuvo que haber nacido, haber crecido, y haber sido instruido en la Palabra correspondiente, fue un discípulo de Elías, Eliseo, el que tuvo la doble porción: Eliseo.

Juan el Bautista también era un creyente en la Palabra de Dios, fue anunciado por el Ángel Gabriel a su padre Zacarías, en el capítulo 1 de San Lucas, y le fue dicho que él vendría delante del Señor; y también en Malaquías, capítulo 3.

Luego vean, el cuarto Elías, fue el ministerio de Elías repitiéndose por cuarta ocasión. Para venir el ministerio de Elías siendo operado por el Espíritu Santo en el reverendo William Branham, tuvo que nacer en la Tierra, ya tiene que ser elegido desde antes de la fundación del mundo para ese propósito, y tuvo que estar con el pueblo, nacer en medio del pueblo en que iba a ser operado ese ministerio: Nació en medio del Cristianismo, o sea, en medio de los gentiles, y luego recibe a Cristo como Salvador, un creyente en Cristo, uno de las vírgenes prudentes.

Y vemos cómo Dios ha tenido grandes hombres, como los apóstoles San Pedro y demás apóstoles, y San Pablo, y también los mensajeros de cada edad, hombres importantes Dios levantó, los hizo importantes ¿quién? Dios; y en medio del Cristianismo tenemos al Espíritu Santo operando el ministerio de Elías por cuarta ocasión.

El reverendo William Branham dice que los gentiles llevarán el Evangelio a los judíos, como los judíos lo trajeron a los gentiles, ¿y qué indica eso? Si son Moisés y Elías los que van a ir con la Palabra a los judíos, los gentiles lo van a llevar a los judíos, entonces van aparecer estos ministerios primero en medio del Cristianismo, aunque no los identifiquemos, pero las vírgenes prudentes, recuerden, van a identificar esos ministerios.

Aunque las vírgenes insensatas no lo identifiquen, aunque habrá una bendición para las vírgenes insensatas con la apertura del Séptimo Sello en la manifestación de la Tercera Etapa de la cual habló el reverendo William Branham.

Ahora, el ministerio de Elías y de Moisés son los que van a llevar el Evangelio a los judíos, ¿cómo va a ser el Evangelio del Reino para los judíos? Eso es algo que se deja quietecito por el momento para que no vayan a visitarlos personas que vayan a desviarlos del Programa Divino.

Los judíos van a reconocer a Moisés y Elías, van a reconocer a los Dos Olivos, van a reconocer estos ministerios; sabrán que no será literalmente Moisés, sino un profeta como Moisés, un profeta dispensacional, un profeta mayor. Y el ministerio de Elías será... y Elías viniendo por quinta ocasión será un profeta como Elías, en donde Dios por medio de Su Espíritu Santo opere el ministerio de Elías en el Día Postrero.

Y en la misma forma será el Séptimo Sello, así como el Sexto Sello es Moisés y Elías, los Dos Olivos, el Séptimo Sello es la Venida del Señor a Su Iglesia, y de eso no vamos a explicar hasta la tercera Etapa, hasta que venga la Tercera Etapa en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, ahí es donde va a ser abierto todo el misterio completamente, y Cristo va a obrar por medio de Su Espíritu en medio de Su Iglesia todo lo que ha sido prometido.

Pero para que tengan un cuadro claro... sé que algunos, cuando llegue ese tiempo, van a decir: “Pero eso era lo que yo creía, yo sabía eso;” las palabras para esas personas serán las mismas que Cristo dijo a Pedro: “No te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los Cielos.”

Fue dicho... el reverendo William Branham dijo: “Estoy construyendo una plataforma para alguien más que venga y se pare en ella,” también dijo: “Estoy construyendo una plataforma para mi Señor,” si es el precursor, se va a parar el precursado en la plataforma que él le preparó, la plataforma bíblica. Todo lo que él dijo acerca de la Venida del Señor, preparándole el camino, va a estar basado en lo que el precursor dijo ahí y todas las Escrituras de la Biblia estarán ahí presentes, basado en todo lo que la Biblia dice que es lo que el Espíritu Santo dijo a través del reverendo William Branham, el precursor de la Segunda Venida de Cristo, y de lo cual el Espíritu Santo nos dio más luz de esas promesas de la Segunda Venida de Cristo.

La página 130 del Libro de “Citas,” párrafo 1164 dice:

“...porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la sexta acaba de tocar), y esa última Trompeta como el último Sello, será la venida del Señor; tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero.”

La séptima Trompeta es la que suena Dios por medio de estos ministerios. Página 128, párrafo 1143, dice:

“Debajo de la Séptima Trompeta es para Israel (recuerden, séptima Trompeta para Israel, es para Israel) lo mismo que el Séptimo Sello fue para la Iglesia.”

En palabras más claras: por cuanto el Hijo del Hombre, Cristo, viene con Sus Ángeles, y Sus Ángeles son los Dos Olivos, y esos Dos Olivos son los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose en el Día Postrero. Lo que será para la Iglesia Novia del Señor Jesucristo, para las vírgenes prudentes, lo que será el Séptimo Sello, la Venida del Señor, será para los judíos la séptima Trompeta: Moisés y Elías.

Cuando la Iglesia sepa, conozca, el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Venida del Señor, podrá decir: “Conozco también el misterio de la séptima Trompeta, el misterio de los dos Olivos,” como fue en el Monte de la Transfiguración en donde Cristo estaba mostrando el orden de Su Segunda Venida, aparecen allí: Cristo glorificado y Moisés a un lado y Elías al otro lado; ese es el orden de la Segunda Venida de Cristo: viene con Sus Ángeles, que son Moisés y Elías, los ministerios de Moisés y Elías, repitiéndose.

En otra ocasión hablaremos más claro sobre este tema, ya que el reverendo William Branham dijo que no convenía hablar... le fue dicho a él que no hablara ciertas cosas de la Tercera Etapa y de lo que él vio en el cuartito pequeño, y esto es porque el enemigo trata de copiar todo lo que la Iglesia Novia lleva a cabo.

Por eso algunas veces ustedes encontrarán que salen personas tratando de imitar lo que Dios ha prometido que va a hacer, y todo eso el enemigo lo hace para engañar a la gente, para que cuando lo verdadero se realice, la gente digan: “Eso es lo mismo,” pero el reverendo William Branham dijo: “De esto no habrá copia, de esto no habrá imitación.”

Solamente puede haber una imitación cuando la gente ya saben sobre lo que está prometido y comienzan a tratar de imitar lo que va a venir. Pero este misterio del Séptimo Sello el enemigo no lo conoce. Lo van a dar a conocer a las vírgenes prudentes plenamente en el tiempo correspondiente, en el cumplimiento de la visión de la Gran Carpa-Catedral que vio el reverendo William Branham, donde el Espíritu Santo va a estar obrando, la Columna de Fuego va a estar allí, el Ángel que acompañaba al reverendo William Branham va a estar también allí; y no solamente el reverendo William Branham, de seguro van a venir también los mensajeros de las diferentes edades, pero sobre todo el reverendo William Branham va a estar allí.

Es que para el pleno cumplimiento de la Tercera Etapa, tendrá que ocurrir, ocurrirá, la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos, ¿cuánto tiempo estará la Gran Carpa-Catedral que vio el reverendo William Branham funcionando hasta que ocurra la resurrección de los muertos y la transformación de los vivos? No lo sabemos, pero el tiempo que sea, comparado con la eternidad, será muy corto, y comparado con el tiempo de Cristo hacia acá, también será muy corto.

Pero ocurrirá lo que ha sido prometido por el Señor, nos toca a nosotros estar preparados y prepararle al Señor las cosas que Él dijo que tengamos listas para Su Venida: al pueblo, y lo que Él necesita tener físicamente para Su manifestación.

Miren, la Escritura decía que el Mesías vendría en un burrito, en un pollino hijo de asna. El que criaba aquel pollino, que tenía una burrita y nació ese pollino, ese burrito... quizás todos los que tenían burritos querían tener también burra, burritos, burras y burros, pensando: “Cuando el Mesías venga, yo quiero tenerle un pollino, un burrito, que nadie se haya sentado en él.” Igual que todas las madres judías deseaban ser instrumento para dar a luz al Mesías, y vean ustedes, Dios se proveyó de se burrito usando un hombre que tenía ese animalito y a la madre de ese animalito, “el Señor lo necesita,” y allí estaba disponible para Él.

Para el Día Postrero conforme a lo que vio el reverendo William Branham, recuerden: Todos desean y creen, y es normal, que Cristo en Espíritu Santo está en su Iglesia, en su congregación, y eso está correcto, y para el Día Postrero habrá una Gran Carpa-Catedral en la cual Cristo va a estar manifestado y nos va a dar la fe para ser transformados y raptados, y no importa en qué país estén las personas, eso lo verán a través de satélites, a través de internet, a través de televisión; y recibirán, donde estén, la fe para ser transformados y raptados.

No tendrán que irse al lugar donde esté la Gran Carpa-Catedral que vio el reverendo William Branham, ahí estarán los que son de ese lugar y algunos que estarán de visita en algunas ocasiones, y los que siga Dios llamando para darles salvación y vida eterna. Pero los que están en otros países, podrán permanecer en el país donde vivan y desde allá quizás verán tan nítido todo lo que está pasando en ese lugar a través de la pantalla de televisión.

Por lo tanto, no hay que preocuparse... si las personas viven en otra nación, no estén pensando: “Yo me voy para el lugar donde se esté cumpliendo la Tercera Etapa en el cumplimiento de la Visión de la Carpa.” Es importante entender estas cosas para no perder el hilo de la revelación divina, porque la persona que pierde el hilo de la revelación divina, entra en fanatismo, y en vez de ayudar lo que hace es daño, y a nadie le interesa tener una persona o personas que estén interrumpiendo el Programa Divino, que estén causando problemas.

Por lo tanto, es importante entender estas cosas y saber que cada persona permanece en su lugar, y ahí verá todo lo que Dios está haciendo en ese tiempo. Cada ministro es responsable de tenerle los mejores equipos posibles para que vean todo lo que estará sucediendo. Así que, cada pastor, cada ministro, está llamado a tenerle lo mejor a su congregación.

Estamos en un tiempo de gran expectativa de lo que Dios ha prometido y en lo que Dios ha prometido, sabemos que está cerca la gran tribulación, que será el lapso de tiempo de tres años y medio que corresponde a la segunda parte de la semana número setenta de la profecía de Daniel, capítulo 9, verso 31 al 37, pero no tenemos que tener miedo a la gran tribulación; cuando esté ocurriendo la gran tribulación, los creyentes en Cristo, las vírgenes prudentes, estarán en la Cena de las Bodas del Cordero con Cristo en la dimensión de Dios, la Casa del Padre celestial: la séptima dimensión.

Así que no hay que tener miedo a la gran tribulación. Los que van a pasar por la gran tribulación son: las vírgenes insensatas, los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, y también los judíos que no están en el Cuerpo Místico de creyentes de la Iglesia del Señor Jesucristo como vírgenes prudentes; ellos no saben tampoco (los judíos) que habrá una transformación para los vivos, en donde tendrán cuerpos glorificados, y una resurrección de los creyentes en Cristo en cuerpos glorificados, y un rapto o arrebatamiento para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahí en Jeremías, capítulo 30, hay señalada la apretura de Jacob por la cual Israel va a pasar; los judíos van a pasar por la gran tribulación, las vírgenes insensatas, creyentes en Cristo sin el Espíritu Santo, también pasarán por la gran tribulación para ser purificados, la Tierra también será purificada durante la gran tribulación.

Pero para la purificación de las vírgenes prudentes Cristo murió en la Cruz del Calvario, derramó Su Sangre y con Su Sangre nos limpió de todo pecado, nos purificó, por lo tanto, ya los creyentes en Cristo nacidos de nuevo han sido purificados, por eso van con Cristo con cuerpos glorificados a la Cena de las Bodas del Cordero, la fiesta más grande, más importante, que se haya llevado a cabo en el Cielo; y ahí yo voy a estar, ¿y quién más? cada uno de ustedes también, por lo tanto, no desmayemos en ningún momento, firmes y adelante como dice el himno.

Cada día más firmes en Cristo, no hay otra esperanza para los seres humanos, solamente la Venida del Señor, porque Él viene para transformarnos y llevarnos con Él a la Cena de las Bodas del Cordero, eso es lo único que nos librará de pasar por la gran tribulación.

“LAS DIEZ VÍRGENES Y LA GRAN TRIBULACIÓN.”

Cinco de ellas a la gran tribulación, y cinco de ellas (las prudentes) a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por cuanto las vírgenes prudentes son los creyentes que han escuchado la predicación del Evangelio de Cristo y lo reciben como Salvador, si hay alguna persona que todavía no lo ha recibido como Salvador y está aquí presente o en otro país, otra nación, puede en estos momentos recibirlo como su único y suficiente Salvador, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, para lo cual puede pasar al frente aquí o en el país donde usted se encuentre, puede pasar al frente allá en la Iglesia, en la congregación donde usted se encuentre, para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo por los que estarán recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Y los niños de diez años en adelante también lo pueden recibir como su único y suficiente Salvador, para lo cual pueden pasar al frente y estaremos orando por usted, los que están presentes y los que están en otras naciones también.

Cristo es la única esperanza para el ser humano, y es la única esperanza de vida eterna, ninguna otra persona le puede a usted prometer, ofrecer y dar, la vida eterna, solamente hay uno y Su Nombre es: Señor Jesucristo:

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

El Padre y Yo una cosa somos.” (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. En los demás países también pueden estar puestos en pie para que queden incluidos todos los que han recibido a Cristo o están recibiéndolo como Salvador. Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti trayendo ante Tu presencia todas las personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador, Te ruego los recibas en Tu Reino. En el Nombre del Señor Jesucristo Te lo ruego, para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración los que están viniendo a los Pies de Cristo en esta ocasión.

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de Tu fe en mí y de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador; Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Haz realidad la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes que han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador en esta ocasión.

Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible. ¿Cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado. El bautismo en agua es tipológico; el mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista, aunque Juan no lo quería bautizar, decía: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes para mí para que yo te bautice?” Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia,” y entonces lo bautizó, y entonces vino el Espíritu Santo sobre Jesús y permaneció sobre Jesús.

Si Cristo tuvo necesidad de ser bautizado por Juan el Bautista para venir el Espíritu Santo y morar en Cristo en toda su plenitud, cuánto más nosotros.

Es que cuando Cristo estuvo en la Tierra, estábamos nosotros en Él como los genes del pensamiento divino, y en el ministerio de Cristo, ahí estábamos en Él, como Leví, Jacob e Isaac, estaban en Abraham, así estábamos nosotros en Jesucristo. Y cuando Cristo fue crucificado, ahí estábamos también con Él; así como Eva estaba en Adán y de Adán salió, la Iglesia del Señor Jesucristo estaba en Cristo, y la Iglesia del Señor Jesucristo salió de Cristo, ha venido de Cristo, con todos sus miembros, cada uno apareciendo en su tiempo correspondiente.

Como un árbol de mango o de aguacate con todos sus frutos y sus hojas y sus ramas, estaba en la semilla, así Cristo, siendo la semilla, el Hijo de Dios, estábamos en Él. Y la Iglesia, siendo el grano de trigo Cristo, la Iglesia que nació el Día de Pentecostés nació como la planta de trigo a través de la cual la vida del grano de trigo, que es el Espíritu Santo, estaría en la planta de trigo reproduciéndose en muchos granos de trigo, en muchos hijos e hijas de Dios.

Cuando Cristo murió y resucitó... cuando Cristo murió, fue sepultado, allí estábamos con Él; y cuando resucitó, resucitamos con Él, y por eso es que en el bautismo en agua nos identificamos con la muerte de Cristo, la sepultura de Cristo y la resurrección de Cristo.

La persona, cuando recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo. Cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente, simbólicamente, está siendo sepultado, y cuando es levantado de las aguas bautismales, está naciendo, está siendo resucitado, a una nueva vida, a la vida eterna, con Cristo en Su Reino eterno.

Ese es el simbolismo, la tipología, del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados todos los que han recibido a Cristo en estos momentos como su Salvador, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez para concluir, continuar y concluir, y en cada país dejo al ministro correspondiente para que les indique a las personas cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor, para que les indique a los que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos.

Con ustedes en cada país al ministro correspondiente, y aquí en Puerto Rico dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, y no le tengan miedo a la gran tribulación, no vamos a estar aquí en la Tierra durante ese tiempo, estén tranquilos y preparados para nuestra transformación y arrebatamiento al Cielo, y preparados para recibir a Cristo en Su Venida.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos.

“LAS DIEZ VÍRGENES Y LA GRAN TRIBULACIÓN.”

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