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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes estos momentos tan importantes en el Programa Divino.

Veo que están hablando de la Imprenta, y si en el tiempo de los profetas pasados, del Antiguo Testamento, hubieran tenido imprentas, tendríamos más escritos; quizás los mensajes de cada uno de ellos, todos los tendríamos escritos; y también todo lo que Jesús habló, si hubieran tenido cámaras hubieran grabado todo, y tendríamos también escrito todo; o sea, que tendríamos mucho más de lo que tenemos ahora, de toda esa parte histórica.

Y ahora tenemos todas las facilidades y podemos decir: “Está escrito.” Como decía Jesús: “Escrito está.”

¿Saben quién escribió los diez mandamientos? Dios a través del Ángel del Pacto, que es el cuerpo angelical de Dios, el cuerpo teofánico de Dios, el cual es Cristo en Su cuerpo angelical.

Por eso es que dice la Escritura que la Ley fue dada por comisión de Ángeles; eso está por el capítulo 7 por ahí, del libro de los Hechos; y también en Hebreos, por ahí por el capítulo 2, por ahí también está, que fue dada por comisión de Ángeles.

Ahora podemos ver que el Monte Sinaí estaba allí con un ejército de ángeles: Cristo y Su hueste celestial estaba allí escribiendo los diez mandamientos, y luego también estuvo dándole ordenanzas y leyes para todo Israel, en diferentes ocasiones.

Y les acompañó en toda la trayectoria desde Egipto hasta la tierra prometida, y se quedó con ellos en la tierra prometida. Moró entre ellos, estuvo allí en el tabernáculo, en el cual estaba durante la trayectoria en el desierto; y se levantaba en la Columna de Fuego, y guiaba al pueblo; luego cuando se detenía el pueblo… pero el pueblo se detenía cuando la Columna de Fuego, la Nube que le hacía sombra durante el día y de noche le era luz, les alumbraba; cuando se detenía todo el pueblo se detenía, era una parada; y se colocaba sobre el tabernáculo, y ahí el pueblo descansaba hasta que veía de nuevo la Nube levantarse; entonces el pueblo arreglaba todo y salía dirigido por la presencia de Dios en la Nube.

El apóstol Pablo dice que la roca que los seguía era Cristo, porque Cristo es la roca nuestra, la roca de nuestra salvación; por eso fue representado en la roca que hirió Moisés la primera ocasión, y dio aguas para el pueblo; y también representado en la segunda roca que hirió Moisés cuando Dios le dijo: “Háblale.” (No le dijo: “Hiere la roca”). “Háblale a ella.”

Porque la Primera Venida está representada en la primera roca que sería herida; y fue herida la Roca, Cristo, en la Cruz del Calvario, pero eso es la Primera Venida de Cristo. En la Primera Venida de Cristo sería herido Cristo, la Roca, pero en la Segunda Venida de Cristo no es para ser crucificado nuevamente; por eso Moisés no podía herir la roca, porque eso representaba crucifixión nuevamente.

Y por consiguiente, por cuanto no puede ser crucificado de nuevo, entonces eso se cumple en forma espiritual: una crucifixión espiritual; lo cual es blasfemando, hablando en contra de Él.

Por lo tanto, la Segunda Venida de Cristo será blasfemada, será tenida en poco, como fue en la Primera Venida, pero eso será una crucifixión en el campo espiritual.

Ahora, encontramos que hay muchas promesas para la Segunda Venida de Cristo, y van a ser cumplidas todas en el Día Postrero; para el cual Cristo dijo que a los creyentes en Él los resucitaría en el Día Postrero. San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40. Y del 41 al 58 también nos habla de la resurrección para el Día Postrero. Y en el capítulo 11 de San Juan, versos 21 al 27, cuando Cristo le dice a Marta: “Tu hermano resucitará.” Y ella le dice: “Yo sé que resucitará en la resurrección en el Día Postrero.” O sea que ya ella sabía para qué tiempo sería o será la resurrección: para el Día Postrero.

Y el Día Postrero delante de Dios, para los seres humanos es el milenio postrero, que está representado en el séptimo día, que es el día postrero de la semana. Y delante de Dios el Día Postrero, para los seres humanos es el séptimo milenio de Cristo hacia acá.

Todo eso está escrito, y todo lo que Dios nos da en este tiempo final debe también ser escrito, para que así llegue a muchas personas y Dios les hable directamente al corazón. Y también grabado en videos, y en imagen y audio, y escrito. Tres formas importantes: escrito, audio e imagen.

O sea, que ahora tenemos más facilidades para tener almacenado todo para beneficio de otras personas y de nosotros mismos, para repasar todo lo que Dios nos da en nuestro tiempo.

No sé si ustedes han notado que cuando usted lee un Mensaje, encuentra que entiende más de lo que había entendido cuando lo escuchó; y si lo lee de nuevo, entiende más todavía, y así.

Por eso no menos de siete a ocho veces es bueno leerlo para sacarle todo el contenido, el sentido que tiene. Es la Ley de la Repetición. Como los niños en el primer grado, le repiten, le repiten, hasta que se hace parte de la persona; y entonces, al hacerse parte se hizo carne en la persona, en los niños. Y así es toda la etapa de estudio de la persona: se hace carne en las personas las enseñanzas que le dan; y así es con la Palabra de Dios.

Vean, la Escritura dice: “Se la repetirás a tus hijos y a los hijos de tus hijos también.” O sea, que es la Ley de Repetición, para que se haga carne en la persona la Palabra del Señor. Es importante eso, para que se materialice y produzca el fruto que debe producir en la persona.

Es importante entender estas cosas y saber que en este tiempo final —como en otros tiempos— la Palabra correspondiente a nuestro tiempo se hará carne en los creyentes del Día Postrero; y alrededor de esa Palabra es que se materializará el cumplimiento de las promesas de Dios.

O sea, que los que van a ser transformados tendrán la Palabra de la promesa para el Día Postrero, todo lo que Dios ha prometido; y alrededor de eso que fue prometido Dios cumplirá, materializará, lo que está prometido, en los que tienen encarnado en ellos esa Palabra.

La persona sabe que es parte de él esa Palabra; está en el alma hecha carne, acá en el corazón, y nadie lo puede apartar del amor de Cristo nuestro Señor.

Por lo tanto, la labor de la imprenta es muy importante en este tiempo final, como lo es también lo del estudio de cámaras, videos, grabaciones. La imprenta es grabación, grabación en letra; las cámaras es grabación en imagen; y el audio que tienen es grabación en voz. O sea, que todo es grabado. Las tablas de la Ley, los diez mandamientos, fueron grabados en letra, grabadura en letra, en piedras.

Vean, así que la labor de la imprenta es muy importante; y todos los que trabajan en esa labor son importantes en el Programa de Dios.

Dios los ha escogido a ustedes, ha puesto ese sentir en ustedes; y hay una bendición grande siempre para los que trabajan en la Obra del Señor voluntariamente, de todo corazón; que su trabajo lo hacen porque lo sienten de todo corazón, es parte de la persona; sin nadie obligarlos ni nada, sino que lo hacen de todo corazón; y siempre quieren saber cómo trabajar cada día mejor en el Programa de Dios.

Por lo tanto, que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y les use grandemente a ustedes y a mí también en este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y dejo con ustedes nuevamente al reverendo José Benjamín Pérez para continuar.

Y si me dan un permisito, como dice Miguel, ya me retiro para luego vernos dentro de algunos minutos, Dios mediante.

PALABRAS EN REUNIÓN DE LA IMPRENTA DE PUERTO RICO.”

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