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Muy buenos días, y buenas tardes para los que están en lugares donde ya pasamos de las 12 del mediodía; es para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes alrededor de la Palabra de Dios el tema: “AÚN HAY LUGAR EN LA CASA DE DIOS,” basado en la parábola de la gran cena, de San Lucas, capítulo 14, versos 15 en adelante, donde dice:

“Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.

Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.

Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.

Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses.

Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.

Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.

Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.

Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

“AÚN HAY LUGAR EN LA CASA DE DIOS.”

La Cena es en la Casa del Padre de familia; el Padre de familia es Dios, Dios el Padre; el siervo es el Espíritu Santo; los convidados fueron los judíos, y los que fueron buscados y colocados dentro de la Casa son todos aquellos que han recibido a Cristo como Salvador, los cuales han sido llamados y juntados por el siervo, que es el Espíritu Santo, comenzando en Israel y continuando por Asia Menor, Europa, Norteamérica...; y todavía hay lugar. Después de la séptima edad de la Iglesia, hay lugar.

De etapa en etapa encontramos que la Casa de Dios, que es… vamos a leer cuál es la Casa de Dios. Hebreos, capítulo 3, versos 1 al 6, dice:

“Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús;

el cual es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.

Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo.

Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios.

Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.”

Y ahora, tomando las palabras del apóstol Pablo, que señala que la Casa de Dios no es un templo de cuatro paredes, sino que la Casa de Dios, así como Cristo fue el templo humano de Dios... de lo cual dio testimonio en San Juan, capítulo 2, versos 17 al 22. Él dijo: “Destruyan este templo, esta casa, y en tres días yo la levantaré.”

Estaba cerca de la casa de piedra, el templo; pero allí había Uno mayor que el templo. Él dijo también [San Mateo 12:42]: “He aquí Uno mayor que Salomón (que fue el que construyó el templo),” y mayor que el templo, y mayor que Jonás, y mayor que Moisés, y mayor que Abraham, y mayor que Adán también; porque es el Verbo que creó todas las cosas; por Él fueron hechas todas las cosas y para Él.

Vamos a Primera de Timoteo, capítulo 3, verso 15, donde nos dice: “Para que si tardo…” le dice Pablo a Timoteo:

“Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,

para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”

La Casa del Dios viviente es la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes. Y en Efesios, capítulo 2, versos 19 en adelante, dice:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios (miembros de la familia de Dios como hijos e hijas de Dios),

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor.”

Va creciendo como Templo espiritual, Cuerpo Místico de Cristo. A medida que llega a una edad y Dios abre esa edad con el mensajero de esa edad, en Espíritu Santo obrando por medio del mensajero y revelándole al mensajero Su Palabra, y ese mensajero hablando ungido por el Espíritu Santo esa Palabra: son llamados con el Mensaje de Trompeta de ese tiempo los escogidos de ese tiempo; y así, cuando termina el mensajero y se va, ¿qué sucede? Quedó esa parte del Templo ya construida, se completó esa parte del Templo.

Vamos a ver lo que nos dice la página 168 y 169 del libro de “Las Edades de la Iglesia.” Dice en la página 168, comenzando en el penúltimo párrafo:

“…El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

El Espíritu Santo hablando por medio de cada mensajero le está hablando a Su edad, y le habla y llama a las vírgenes prudentes. Su Mensaje es para las vírgenes prudentes y para las vírgenes fatuas también; y le habla también a toda la humanidad, porque ese es el Mensaje de Dios para la raza humana.

“Note aquí que Jesús (por el Espíritu) en cada edad se dirige solamente a UNA persona en relación a la Palabra para esa edad. Solo UN mensajero en cada edad recibe lo que el Espíritu tiene que decir a esa edad, y aquel mensajero es el mensajero a la Iglesia verdadera.”

O sea, que una persona no puede venir con el Mensaje de un mensajero que ya pasó en otra edad, porque el llamado de Dios se hace con el Mensaje que el Espíritu Santo da y habla a través del mensajero de esa edad.

Porque el Mensaje de una edad es enviado y hablado por el Espíritu Santo a través de ese mensajero, y recoge a la gente de esa edad; y a él se unen ministros para llevar ese Mensaje que Dios le ha dado a ese mensajero y que ha hablado a través de ese mensajero, sin añadirle ni quitarle. Si le añade o le quita: lo leuda, lo pervierte, y no podrá hacer la obra para lo cual es enviado, y se encontrará pervirtiendo la Palabra la persona, y se convierte en un falso ungido.

Recuerden el ejemplo que hay en la Biblia del pervertidor de la Palabra más grande, que fue la serpiente, el diablo a través de la serpiente; tomó la Palabra que Dios habló y le añadió una sola palabrita: “No.” Porque Dios dijo: “Moriréis,” y le colocó esa palabra: “No moriréis.” Una palabra “no”, una palabra negativa. [Génesis 3:4]

Y cualquier persona que le añade al Mensaje de su tiempo, que el Espíritu trae por medio del mensajero, está colocándole una o muchas palabras negativas que le harán - que harán inefectivo el Mensaje de esa edad.

Por eso es importante las personas saber en qué tiempo bíblico están viviendo, en qué edad, y qué es lo que el Espíritu Santo está hablando en esa edad para el pueblo; porque eso es lo que los ministros tienen que transmitirle al pueblo. Llevarlo impreso o grabado (para el tiempo en que hay imprentas), y también grabaciones y videos, que es la forma que más puro puede llegar el Mensaje a las personas; porque ahí no se le puede añadir ni quitar cuando se pasa a letra o se presenta ya grabado; ahí está puro, como fue dado por el Espíritu Santo.

Cuando no hubo grabadoras ni cámaras de televisión, las personas le podían añadir o quitar, y por eso hicieron denominaciones; que son grupos con sus interpretaciones personales, de acuerdo a lo que ellos pensaron o creyeron que era el Mensaje que trajo Dios por el mensajero de esa edad.

Y cuando hacen una denominación, mueren. Así es como mueren las edades y la gente, mueren espiritualmente en la edad que muere; porque ya la Vida se va a otro mensajero —el Espíritu Santo— y le da la Palabra revelada para una nueva edad, para una nueva etapa de la Iglesia; y ese mensajero comienza a proclamar esa Palabra, y a él se unen ministros. ¿Y si no hay ministros qué pasa? Dios hace ministros. Dios coloca el ministerio - los ministerios diferentes en diferentes personas que escuchan, y ahí es que surgen los ministros de esa edad; o sea que si no los hay, Dios los crea; pero ya eso estaba predestinado, ordenado por Dios desde antes de la fundación del mundo.

Vamos a ver: Si se predica el Mensaje de Noé ¿qué hace? Forma un grupo para Noé, para construir un arca literal; y ya ese tiempo pasó. Si se predica el Mensaje de Lutero ¿qué va producir? Luteranos; entonces la persona es un colaborador de Lutero; y como ya esa edad pasó, se quedó en el aire: ni es de Lutero ni es de ningún tiempo, porque ya esa edad está muerta. No van a meter personas a una edad que ya está muerta para que sean muertos espirituales también. Más bien: la Palabra, en Efesios, capítulo 5, verso 14:

“Despiértate, tú que duermes,

Y levántate de entre los muertos

(de entre todas esas edades que ya murieron: ¡Levántate!),

y te alumbrará Cristo.”

Cristo alumbra a la persona en la edad que está vigente, a través de la manifestación del Espíritu Santo a través del mensajero de su edad, con el Mensaje de esa edad; porque esa es la Luz para esa edad. Así es para cada edad. Y hay que vivir a la Luz de la edad que a uno le toca vivir, y hay que vivir a la Luz de la Palabra correspondiente a este tiempo.

Lutero fue la Luz para su edad con el Mensaje de Luz que trajo; fue el Espíritu Santo, que es Luz, Cristo que es Luz, alumbrando a través de Lutero en esa edad; pero ya esa edad se apagó.

Luego vino la Edad Wesleyana, alumbró Cristo en Espíritu Santo por medio de Su mensajero... Recuerden que todo lo que Cristo es, también lo son los creyentes en Él, Cristo dijo [San Juan 8:12]: “Yo soy la Luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la Vida.” Y también dijo [San Mateo 5:14]: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte alto no se puede ocultar.” Esa es la Iglesia.

Ahora continuamos leyendo aquí:

“Sólo UN mensajero en cada edad recibe lo que el Espíritu tiene que decir a esa edad y aquel mensajero es el mensajero a la Iglesia Verdadera. Él habla por Dios, por revelación a las ‘iglesias’: Tanto a la Verdadera como a la falsa (porque el Mensaje de Dios es para todo ser humano). Así que el Mensaje es transmitido a todos; pero aunque es transmitido para todos los que están al alcance del Mensaje, tal Mensaje es recibido individualmente sólo por un cierto grupo calificado y de cierta manera. Cada individuo en aquel grupo es uno que tiene la habilidad para oír lo que el Espíritu está diciendo por medio del mensajero.”

Cuando la Escritura dice:“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias,” es: el que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu Santo está hablando a través del mensajero de esa edad. Tan sencillo como eso. Vamos a ver:

“Cada individuo en aquel grupo es uno que tiene la habilidad para oír lo que el Espíritu está diciendo por medio del mensajero (esa es la Voz del Espíritu Santo). Aquellos que lo están oyendo, no están recibiendo su propia revelación…”

O sea, no están recibiendo la propia revelación del mensajero, su propia revelación intelectual, sino que están recibiendo, ¿qué?, la revelación del Espíritu Santo siendo transmitida al mensajero; y a través del mensajero, el Espíritu Santo la transmite al pueblo.

Y esa es la revelación que toman los ministros que Dios forma para ese tiempo, y la llevan a las personas, y se forman los grupos de creyentes que forman una congregación en cada lugar. Y para que la Vida de Cristo permanezca y no mueran espiritualmente, hay que mantener la Palabra correspondiente a ese tiempo, sin añadirle y sin quitarle.

“Aquellos que lo están oyendo, no están recibiendo su propia revelación…”

O sea, ni la propia revelación de un mensajero, propia idea o interpretación, ni tampoco la propia interpretación del pueblo, porque el que tiene revelación es el Espíritu Santo para darla al pueblo a través del mensajero de cada edad.

“...ni tampoco están (el grupo) recibiendo su revelación colectiva, pero cada persona está oyendo y recibiendo lo que el mensajero ya ha recibido de Dios.”

O sea, que nadie se puede adelantar a decir: “Yo voy a buscarlo.” Es el Espíritu Santo el que busca al mensajero y le revela. No es que alguien dice: “Yo me voy a adelantar; porque veo que el mensajero es muy lento.”

Como en el tiempo de Moisés: “Ya años... dos años y todavía no hemos entrado a la tierra prometida…; tres años, diez años, y todavía…; veinte años ¡y todavía! (como que Moisés estaba todo desviado).” La brújula era el Espíritu Santo en la Columna de Fuego de noche y la Nube de día, guiándolos como Él quería y mostrándoles que “no solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.” [San Mateo 4:4]

Les dio comida, maná, les dio agua también; por lo tanto, estaban bien alimentados. Dice que su zapato, su calzado no envejeció ni su ropa tampoco. Salieron... estaban pobres en Egipto, salieron con riquezas, y después, a través de las conquistas que obtuvieron, se iban enriqueciendo también. O sea que cuando se establecieron en la tierra de Israel, ya estaban ricos; llegaron gentes ricas a la tierra cuando ya se establecieron como nación.

Y recuerde que Cristo nos enseña a hacer tesoros en el Cielo. En Su Reino vamos a ser ricos también. Las personas más ricas serán los creyentes en Cristo de las diferentes etapas de Su Iglesia. Y yo creo, y espero, y deseo, que los más ricos de los ricos sean ¿quiénes? Los de nuestra edad.

La edad es la más rica, es de oro. Como Templo espiritual es —nuestra etapa— la etapa del Lugar Santísimo, que era de oro por dentro y por fuera. Madera cubierta de oro. Madera representa la humanidad, seres humanos, la humanidad nuestra; y el oro: la Divinidad, cubriéndonos.

Si la edad es la edad más rica, representada en el oro, así también deben de ser los creyentes en Cristo de la Edad de la Piedra Angular.

A medida que va el Espíritu Santo buscando Sus escogidos de cada tiempo, hablando a través del mensajero de cada edad y abriendo una edad: van juntándose los escogidos de esa edad y va creciendo ese Templo espiritual.

Tiene que crecer para que así —siendo construido ese Templo con piedras vivas, seres humanos— llegue hasta la etapa de oro, en donde la Piedra del Ángulo, Jesucristo en Su Segunda Venida, coronará Su Iglesia, Su Templo espiritual, como coronó el tabernáculo con Su Presencia, y el templo que construyó Salomón con Su Presencia, al entrar al lugar santísimo.

La venida de la Presencia de Dios al tabernáculo era para el lugar de oro, el lugar santísimo; la venida para el templo que construyó Salomón, la venida de la Presencia de Dios, era para el lugar santísimo, que es el lugar de oro también; y la Segunda Venida de Cristo: para el lugar de oro, la Edad de la Piedra Angular, la Edad a la cual estarán subiendo los escogidos del Día Postrero.

No se pueden quedar ni en la Edad Luterana, ni en la Edad Wesleyana, ni en la Edad Pentecostal. La Edad Pentecostal le cerró las puertas al Señor. Al cerrarle las puertas al mensajero de la séptima edad, en quien estaba el Espíritu Santo, le cerró las puertas al Espíritu Santo, a Cristo en Espíritu Santo manifestado en Su mensajero, sin darse cuenta.

Y el Espíritu Santo, Cristo en Espíritu Santo, ha estado caminando en la construcción de Su Templo de abajo hacia arriba. Como la construcción de todo edificio: No se comienza la parte de arriba primero y después la de abajo, porque ¿dónde va a colocar la parte de arriba?

Se comienza con el fundamento: los apóstoles y profetas; y como principal Piedra de fundamento: Jesucristo mismo; y después se termina con la Piedra del Ángulo: la Segunda Venida de Cristo.

Cuando Israel rechazó a Cristo: rechazó la Piedra Angular, la Piedra del Ángulo, conforme a San Mateo, capítulo 21, versos 40 al 46; por eso, el Reino, dijo que será dado a otro pueblo, a un pueblo que produzca los frutos de Él, y eso es la Iglesia del Señor Jesucristo produciendo hijos e hijas de Dios. Si Israel no rechazaba los hijos de Dios que formarían la Iglesia, serían todos judíos; y tendría la promesa del Reino en lo fisico: Reino terrenal y Reino celestial.

Ahora, vamos a continuar aquí… Ya sabemos que el Templo de Dios bajo el Nuevo Pacto es la Iglesia del Señor Jesucristo en la Tierra; y ése es el pueblo de Dios del Nuevo Pacto, con la presencia del Espíritu Santo obrando, manifestándose y usando los mensajeros; y los mensajeros teniendo como colaboradores a los ministros de su tiempo y a todo el pueblo de su edad; trabajando en la construcción o edificación de la parte del Templo que le corresponde a cada mensajero, con los ministros y creyentes de su edad.

Luego en la página… Vamos a seguir esto aquí:

“Ahora, no piense usted que esto siendo el caso sea muy extraño, porque Pablo estableció esta norma bajo la mano de Dios. Sólo Pablo tenía la revelación completa para su día como fue comprobado al confrontarse con los otros apóstoles, quienes aceptaron que Pablo era el mensajero-profeta a los gentiles para ese día. También note…”

Ahora, Pablo tenía la revelación completa del Mensaje de Dios para su edad, entre los - y en - y para los gentiles; por eso Pablo no mezclaba el judaísmo con el cristianismo; no mezclaba día de reposo, sábado, con el cristianismo; no mezclaba sacrificio de animalitos con el cristianismo.

El Sábado es Cristo (eso lo enseña San Pablo), porque Cristo es nuestro Reposo. Y el Señor es Señor..., el Hijo del Hombre, Señor del sábado; y sacrificios: es el Sacrificio de Cristo, nuestra Pascua, y también el Macho Cabrío de la Expiación.

Por lo tanto, no se requería en el Nuevo Testamento, Nuevo Pacto, sacrificios de animalitos, porque el Sacrificio para el Nuevo Pacto es el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario; y esa es la Sangre que nos limpia de todo pecado; y la Vida de la Sangre, que es el Espíritu Santo, es el que nos da vida eterna.

Ahora, ustedes pueden entonces comprender por qué Pablo escribió la carta a los Gálatas; porque los Gálatas estaban mezclando judaísmo con cristianismo, para guardar los días y un sinnúmero más de cosas, como el lavar las manos antes de comer. Si no hay agua, no hay problema; y si hay prisa, tampoco hay problema: no le da tiempo a uno ni de lavarse las manos.

A los discípulos de Jesucristo les decían: “Tus discípulos no cumplen con las costumbres de los ancianos,” que se lavaban las manos. [San Mateo 15:2]. Y si usted viaja con algún rabino y le toca la hora del almuerzo o de la cena, usted verá que se va a lavar las manos; pero eso no es problema, uno también se las lava, si tiene tiempo; pero si no tiene tiempo: agarra lo que hay, le pone una servilleta, y a comer se ha dicho.

O sea, porque... eso no es lo que hace daño al alma, ese es un asunto para buena salud; pero al orar por los alimentos Dios los bendice, y usted los come en fe (si no le dio tiempo de lavarse las manos); pero si tiene tiempo, ¡hágalo!, ¡lávese las manos!

Yo he visto personas en los aeropuertos que entran al baño, y ahí hay plumas para lavarse las manos en los lavamanos; y ni se lavan las manos, salen así. Eso ya es un descuido, pueden contaminar con algún problema de salud a otra persona.

Los sábados vieron a los discípulos del Señor Jesucristo tomando espigas de trigo y comiendo, y los condenaban por eso.

En el Nuevo Pacto todos los días podemos comer y todos los días podemos hacer cosas que bajo la Ley no se podían hacer los sábados; pero es importante que toda persona asista a la Iglesia los domingos, en honor y honra a la resurrección de Cristo, que fue domingo en la mañana. El hermano Branham dice en una ocasión: “Es bueno que sea legalista en esto.” Si no lo es en esto, pues… uno tiene que ser estricto; si uno se pierde un domingo de culto, después va a seguir perdiendo domingos de culto. Las personas se acostumbran más a lo malo (más rápido) que a lo bueno.

“Sólo Pablo tenía la revelación completa para su día como fue comprobado al confrontarse con los otros apóstoles…”

Hasta les salió al encuentro, a Pedro; porque Pedro cuando se iba entre los gentiles: lo más bien; pero cuando veía que llegaban judíos, ya entonces actuaba diferente. Y a Pablo no le gustó eso; porque Pablo era bien estricto en lo que correspondía al Programa Divino. Cuando veía Pedro que venían judíos, no comía con los gentiles; pero si no estaban los judíos, entonces podía comer con los gentiles, si estaba entre los gentiles. Cosas así.

Ustedes luego busquen y vean bien qué cosas Pedro hacía cuando estaba entre los gentiles y no estaban los judíos; cuando llegaban los judíos las cosas cambiaban. Y a Pablo no le gustaba eso, que Pedro hiciera eso entre los gentiles.

Como los sacrificios —a los ídolos— que hacían: No se debe comer cosas sacrificadas a los ídolos, pero Pablo decía: “El ídolo es nada,” por la oración las cosas son santificadas. No se va a averiguar uno, a ver en la carnicería cómo - qué hicieron ni cómo fue; si no, tendría que estar la persona criando sus animales, y sembrando, y no le va a dar tiempo a ir a trabajar fuera.

“...Pablo tenía la revelación completa para su día como fue comprobado al confrontarse con los otros apóstoles quienes aceptaron que Pablo era el Mensajero-Profeta a los gentiles para ese día. También note por la indicación de la Palabra que cuando Pablo quiso ir a Asia (vea bien esto)… que cuando Pablo quiso ir a Asia...”

Eso es allá a los chinos, a los japoneses, a los rusos, todas esas personas del Este; no del Medio Oriente sino del Este. Fue… él quiso irse en esa ruta, viajar hacia el Este. Y del Medio Oriente, Medio Este, se tenía que viajar rumbo hacia el Oeste; porque esa es la trayectoria que el Hijo del Hombre, Cristo en Espíritu Santo, tomaría: como el relámpago que sale ¿de dónde? Del Oriente, y se muestra hasta el Occidente. La trayectoria era de la tierra de Israel, Asia Menor, Europa, Norteamérica..., y el otro lugar usted lo encontrará.

Usted encontrará la trayectoria y pisadas de Cristo, y todo lo que hizo, de paso en paso, de cada paso que dio de edad en edad. Porque se va subiendo la escalera paso a paso, como la escalera que vio Jacob, que ángeles de Dios bajaban y subían, o subían y bajaban.

“...Dios lo detuvo porque las ovejas (Sus hijos) estaban en Macedonia y ellos (la gente de Macedonia) oirían lo que el Espíritu tenía que decir por Pablo, mientras que la gente en Asia no oiría.

En cada edad tenemos exactamente la misma norma. Por eso es que la luz viene a través de algún mensajero (la Luz para cada edad) levantado por Dios en un cierto lugar, y después de aquel mensajero la luz se difunde por medio del ministerio de otros que han sido fielmente instruidos. Pero, desde luego, todos aquellos que salen no siempre comprenden cuán necesario es decir SOLAMENTE lo que el mensajero ha dicho. Recuerde: Pablo advirtió a la gente que dijeran solamente lo que él dijo.

‘Qué, ¿ha salido de vosotros la palabra de Dios? ¿o a vosotros solos ha llegado?

Si alguno a su parecer, es profeta, o espiritual, reconozca lo que os escribo, porque son mandamientos del Señor.’

1 Corintios 14:36-37

Le agregan aquí o le quitan allá, y dentro de poco tiempo el Mensaje ya no es puro y el avivamiento se muere.”

Miren la forma en que el avivamiento de cada edad muere: Cuando le quitan o le añaden, ya la Palabra no es pura; y el Espíritu Santo, Cristo en Espíritu Santo, no respalda la Palabra que esté adulterada, sino que Él respalda la Palabra pura que Él da para cada etapa de Su Iglesia.

Para mantener vivo el avivamiento en una edad, hay que mantener pura la Palabra, el Mensaje revelado por el Espíritu Santo a través del mensajero de esa edad. Tan simple como eso. Porque ese es el Mensaje con el cual Dios llama y junta a los escogidos de cada edad, y los coloca en Su Templo espiritual como piedras vivas.

“Cuánto cuidado debemos tener al oír UNA Voz, porque el Espíritu solamente tiene una Voz, la cual es la Voz de Dios. Pablo les advirtió que dijeran lo que él dijo, como también lo hizo Pedro. Él les advirtió que ni aun él (Pablo) podía cambiar una sola palabra de lo que había dado por revelación. Oh, ¡cuán importante es oír la Voz de Dios por medio de Sus mensajeros…!”

¿Cómo se escucha la Voz de Dios para una edad? Por medio de Sus mensajeros. “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas.” [Amós 3:7]

“¡... y luego decir lo que les ha sido dado a ellos para las iglesias!”

“Y luego decir…” No lo que la persona se imagina o interpreta, sino lo que esos mensajeros han dicho para su edad.

Para la Edad de Lutero, lo que tenían que dar a conocer era lo que Dios estaba hablando a través de Lutero; para la Edad Wesleyana: lo que Dios estaba dando a través de Wesley; para la Edad Pentecostal: lo que Dios estaba hablando a través del reverendo William Branham; y así por el estilo.

“Ojalá que usted haya empezado a entenderlo. Puede ser que ahora usted pueda entender por qué no me voy a los fundamentalistas ni a los pentecostales. Tengo que quedarme con la Palabra así como la reveló el Señor.”

Ahora pasamos a la página 227… el penúltimo párrafo dice:

“Ahora, siendo que cada uno de estos mensajes es dirigido al ‘ángel’ (mensajero humano), su porción es una grande responsabilidad como también un privilegio maravilloso. A estos hombres Dios hace promesas especiales, como en el caso de los doce apóstoles estando sentados en doce tronos juzgando a las doce tribus de Israel.”

Vean, a estos mensajeros Dios les hace grandes promesas, como le hizo promesas a Sus apóstoles; esas promesas tienen que ver con posiciones en Su Reino.

Recuerden que Jacobo y Juan fueron con su madre a Jesús, por ahí por el capítulo 20, verso 20 en adelante de San Mateo (en San Marcos también está); y la mamá, que amaba mucho a sus hijos, como toda buena madre que quiere lo mejor para su hijo o sus hijos…; como Rebeca, que quería lo mejor para su hijo Jacob, le ayudó a hacer la comida y todo, y le preparó la ropa que tenía que usar para que fuera a recibir la Bendición de la Primogenitura.

Vean, la madre de Jacobo y Juan quería lo mejor para sus hijos, quería la mejor parte en el Reino del Mesías; y va con ellos y le dice a Jesús, cuando Él la ve y le pregunta: “¿Qué deseas?, ¿mujer, qué deseas?” Ella le dice: “Que en Tu Reino mis dos hijos estén: uno a Tu derecha y otro a Tu izquierda.” ¡Casi nada estaba pidiendo! Ella sabía de lo que se trataba.

Recuerden que fueron ellos mismos los que en una ocasión en que Jesús quiso entrar con Sus discípulos a una ciudad de Samaria, lo rechazaron, no quisieron que entrara; y ellos habían sido enviados a preparar lugar para la llegada de Jesús, y no quisieron que Jesús llegara a la ciudad. Y Jacobo y Juan le dicen a Jesús: “Señor, ¿quieres que mandemos descender fuego del cielo, como hizo Elías el profeta?” O sea, querían hacer como Elías.

En el Monte de la Transfiguración aparecen Moisés y Elías, uno a cada lado. ¿Qué estaban queriendo ellos? Los ministerios de Moisés y Elías, que son los ministerios que aparecen en San Mateo, capítulo 17, uno a cada lado: Moisés a un lado y Elías al otro lado.

Pero Jesús le dice: “Cosa difícil has pedido.” Vamos a leerlo para… les dije capítulo 20, verso 20 en adelante, de San Mateo:

“Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo.

Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.”

Y recuerden que ya, antes de eso, Jesucristo les había hablado en el capítulo 19, versos 28 en adelante, 27 al 30, y les había dicho:

“Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.”

Y ya como ve que el capítulo anterior, que está haciendo promesas..., y ya ellos tienen la promesa de que se van a sentar en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel, a ellos les va a tocar a cada uno un trono; así que la madre de Jacobo y Juan tiene la bendición de que sus dos hijos van a estar cada uno en un trono para juzgar a las tribus de Israel, y los demás apóstoles también. El que se perdió la bendición fue Judas Iscariote, pero esa bendición pasó a otro. La bendición no se pierde, sino que la pierde la persona. Es rechazado y otro ocupará su lugar. Por eso dice la Escritura que sea vigilante para que no pierda su corona, para que otro no tome su corona. ¿Cómo se la va a tomar? Porque la persona, si la pierde la tiene que tomar otro.

Ahora, continuamos en el capítulo 20… O sea, que ya ella vio que Jesús estaba haciendo promesas y dando posiciones en Su Reino; y ahora ella... sus hijos le cuentan y ahora ella va a buscar las mejores posiciones.

[Verso 22] “Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos.”

Es que el que está buscando una bendición no puede ser negativo. ¿Que hay que viajar 20 horas para estar recibiendo una bendición de Dios? ¡Sí podemos! ¿Que hay que ir en autobús? ¡Sí podemos! ¿Que hay que ir en avión? ¡Sí podemos! Porque uno está buscando la bendición que Dios va a dar en ese lugar.

La Iglesia del Señor Jesucristo es una Iglesia positiva. ¿Que la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero va a tener que construir una Gran Carpa-Catedral? ¡Sí podemos! Porque ahí están prometidas grandes bendiciones para los creyentes en Cristo, y de ahí saldrán esas bendiciones para otras naciones también.

“Él les dijo (verso 23): A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.”

O sea, que esta bendición de sentarse a su derecha y a su izquierda en Su Reino, no es de Cristo darlo sino a quienes está preparado para ser dado; porque nada en el Reino de Cristo es por casualidad.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” [Apocalipsis 3:20]

Y para este tiempo final hay lugar: hay lugar en la Casa del Padre celestial para la Cena. Y si va a cenar con Cristo tiene que saber dónde será esa Cena. La cena siempre es en el tiempo de la tarde; y por consiguiente, el tiempo de la tarde corresponde al Occidente, porque el sol se pone por el Occidente, por el Oeste.

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono (ahí lo tiene), así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

Dice: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

En la misma forma en que el Padre celestial sentó a Cristo en Su trono… dice también: “a la diestra.” Vamos a ver dónde lo dice por aquí… yo estoy leyendo el capítulo 3, versos 20 al 21 de Apocalipsis; y ahora es el capítulo 26 de San Mateo, verso 64, que dijo:

“Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además (de esto) os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.”

¿Sentado a qué? A la diestra del poder de Dios. Y en San Marcos, capítulo 14, verso 62, dice:

“Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.”

Sentado a la diestra del poder de Dios. En esa misma forma, dice Cristo que así como Él venció y se sentó con el Padre en el Trono, así Él va a hacer en Su Reino. Esa era la posición que buscaban Jacobo y Juan. Es la posición de los Dos Olivos. Es la posición de Moisés y Elías. Es la posición de la derecha y de la izquierda, que fue mostrada en el Monte de la Transfiguración.

Y eso no es de Jesús darlo sino a quienes está preparado para ser dada esa posición. Como que no se conformaban con sentarse en doce tronos, ¿verdad? Querían ir un poquito más hacia el Trono del Señor.

También los mensajeros de cada edad tienen una bendicion muy grande, la cual vamos a ver... La página 227, que es que estamos leyendo, dice:

“Ahora, siendo que cada uno de estos mensajes es dirigido al ‘ángel’ (mensajero humano), su porción es una grande responsabilidad como también un privilegio maravilloso. A estos hombres Dios hace promesas especiales, como en el caso de los doce apóstoles estando sentados en doce tronos juzgando a las doce tribus de Israel. Luego, acuérdese de Pablo, a quien le fue dada una promesa especial: la promesa de presentar a Jesús a la gente de la Novia de su día.”

Ahí podemos ver que el mensajero de cada edad presentará a Cristo el grupo de escogidos, el grupo de la Novia de cada edad.

“Pues que os celo con celo de Dios; porque os he desposado a un marido, para presentaros como una virgen pura a Cristo.’

2 de Corintios 11:2

Así será con cada mensajero que ha permanecido fiel a la Palabra de su hora y su edad. Así será en el último día. Será la misma recompensa especial que le fue dada a Pablo.”

Y da ahí la experiencia luego, de cuando fue al Paraíso y encontró a su grupo; y ahí ellos le dijeron: “Tú nos vas a presentar a Cristo.” La página 228 de este mismo libro de “Las Siete Edades” en español (en esta versión que tiene 433 páginas ahí), en la página 228 encontrará la experiencia que tuvo cuando estuvo allá en el Paraíso, en la sexta dimensión, con los creyentes de su edad.

En la página 265, penúltimo párrafo, dice:

“Como ya hemos mencionado, Jesús se identifica con el mensajero de cada edad. Ellos reciben de Él la revelación de la Palabra para cada edad. Esta revelación de la Palabra saca del mundo a los escogidos de Dios y los coloca en unión completa con Cristo Jesús.”

Los escogidos de cada edad son sacados del mundo o de donde quiera que estén, por el mensajero y el Mensaje que Dios les dio, y los coloca con Cristo en unión con Cristo, en Su Cuerpo Místico de creyentes. Donde Cristo está en cada edad, ahí está el mensajero, y ahí es que él llama y junta a los escogidos de ese tiempo.

No es con las ideas de una persona o con la explicación que una persona dé acerca del Mensaje, de la Palabra, de su día o de otra edad. Si es de otra edad, peor, porque estará tratando de producir... si da el Mensaje del tiempo de Lutero estará tratando de producir luteranos; porque cada Mensaje produce aquello para lo cual fue enviado.

“Estos mensajeros son llamados ‘estrellas’ porque brillan con una Luz prestada o reflejada, la Luz del Hijo, Jesús. También son llamados estrellas porque son ‘portadores de luz' en la noche. Así que en la oscuridad del pecado, ellos traen la Luz de Dios a Su pueblo.”

Son estrellas. Por eso las siete estrellas en la mano del Hijo del Hombre de Apocalipsis, capítulo 1, y también en otros capítulos del Apocalipsis, las siete estrellas son los siete mensajeros de las siete edades de la Iglesia; y que son también los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra. En Apocalipsis, capítulo 2, verso 1, también aparecen estas siete estrellas. Dice:

“Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto…”

Las siete estrellas son los siete mensajeros, y los siete candeleros son las siete edades del candelero o del candelabro.

Apocalipsis, capítulo 1, verso 19 al 20, dice:

“Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas.

El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.”

Ahora podemos ver que hay siete candeleros y siete estrellas: siete edades de la Iglesia y siete mensajeros.

¿Que habrá para la etapa de oro de la Iglesia? Zacarías, capítulo 4, nos habla de esto; lo cual es muy importante. Capítulo 4, versos 11 al 14, dice:

“Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda? (Dos olivos: uno a la derecha y otro a la izquierda).

Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?

Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no.

Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.”

En estos símbolos están representados los Dos Ungidos que están delante del Señor de toda la Tierra. Apocalipsis, capítulo 11, versos 3 en adelante, nos dice:

“Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.”

Son Moisés y Elías, los ministerios de Moisés y Elías. Eso es lo que Dios tiene para después de las siete etapas o edades de la Iglesia, esto es lo que corresponde al Lugar Santísimo del Templo de Dios, tanto celestial como el Templo de Dios como Iglesia.

Por eso es que dice el reverendo William Branham que el Evangelio va a volver a los judíos. Página 30 del libro de “Las Edades” dice:

“Ahora, ¿cuándo volverá el Evangelio a los judíos? Cuando se haya terminado la dispensación de los gentiles. El Evangelio está listo para volver a los judíos. Oh, si tan sólo les pudiera decir algo que está a punto de suceder hoy, en este nuestro día. Esta gran cosa que va a suceder recorrerá hasta Apocalipsis 11; y aquellos dos testigos, aquellos dos profetas, Moisés y Elías, trayendo el Evangelio de nuevo a los judíos.”

Ya no estarán los siete mensajeros, ya habrán terminado su tiempo; aunque el séptimo mensajero, como el primero, quisieron que los judíos recibieran el Evangelio. Lo mismo que deseó San Pablo lo deseó el ángel mensajero, reverendo William Branham; pero eso corresponde para los ministerios de Moisés y Elías.

“Estamos listos. Todo está en orden. Igual como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles…”

¿Como lo trajeron? Pedro llevándolo a la casa de Cornelio, un gentil, y San Pablo llevándolo a los judíos en Asia Menor. Así como los judíos trajeron el Evangelio por medio de los ministerios de Pedro y Pablo, a los gentiles; Moisés y Elías, los ministerios de Moisés y Elías lo llevarán a los judíos. O sea, que habrá un Pedro y habrá un Pablo, que serán los ministerios de Moisés y Elías.

“...así también los gentiles se lo llevarán de regreso a los judíos, y el Rapto sucederá.”

Ahora, tenemos grandes promesas de parte de Dios. ¿Se acabaron las estrellas? Las de las siete edades sí. Están descansando. ¿Dónde? En el Paraíso con sus grupos, con su grupo cada uno; y al que le puede faltar alguno, allá que llegue - que tenga que llegar allá, es el reverendo William Branham. No sabemos si permanezca alguno para ser transformado sin ver muerte, del grupo de la séptima edad, del grupo del séptimo mensajero.

La promesa... Vamos a decir para no... o alguien no vaya decir que hay discriminación. A lo menos el 1% podría ser; pero la mayoría serán del grupo que esté en la edad que corresponde a nuestro tiempo; y no será Edad Pentecostal.

En la página 37 de este libro de “Citas,” que tiene 171 páginas... Hay otros que tiene menos y así; pero el párrafo es el mismo, probablemente, en todos. Párrafo 311, dice:

“Ahora fíjese, entonces la Venida del Señor Jesús está tan cerca a la mano que el Espíritu desde aquí abajo, sólo apenas justificación, santificación, bautismo del Espíritu Santo, y ahora a tiempo de la venida de la Piedra Angular…”

¿Vio cuando dice “abajo”? Se refiere a las edades que han transcurrido. Cuando dice “arriba” se refiere a la edad que viene, la Edad de Piedra Angular.

“... y ahora a tiempo de la venida de la Piedra Angular, LA IGLESIA DEBE SER TAN PERFECTAMENTE COMO CRISTO, HASTA QUE CRISTO Y LA IGLESIA PUEDAN UNIRSE JUNTOS, EL MISMO ESPÍRITU. Y si el Espíritu de Cristo está en usted, le HACE VIVIR LA VIDA DE CRISTO, ACTUAR LA VIDA DE CRISTO, HACER LAS OBRAS DE CRISTO. ‘El que creyere en mí, las obras que yo hago también él hará.’ Jesús dijo eso, ¿ve? AHORA VAMOS A TENER… TENEMOS UN MINISTERIO LLEGANDO, QUE ES EXACTAMENTE COMO LA VIDA DE CRISTO. ¿QUÉ IDENTIFICA EL MINISTERIO? LA VENIDA DEL SEÑOR… Mire la Iglesia Luterana bajo la JUSTIFICACIÓN, viniendo fresco del catolicismo. Mírela, moviéndose, luego mire a Wesley llegando un poco más cerca a la SANTIFICACIÓN, tejiendo dentro las Escrituras. Mire en medio de Wesley, luego la cosa siguiente QUE VINO ERA LA EDAD PENTECOSTAL. Y la Edad Pentecostal con la restauración de los dones, los dones espirituales. AHORA MIRE LA EDAD QUE VIENE AHORA, HACIA ARRIBA: LA PIEDRA ANGULAR, ¿Ve lo que quiero decir? La Venida del Señor; LO MANIFESTADO; DIOS EN TODA CREACIÓN ESPERA QUE LA IGLESIA HALLE SU LUGAR POSICIONALMENTE.”

Y su lugar para la Iglesia y en la Iglesia en este tiempo final, es la Edad de Piedra Angular. Es la única edad que estará esperando la Venida del Señor. Las otras la esperaron, pero no se cumplió en el tiempo de ellos. Es la única edad donde Cristo completará Su Iglesia y cumplirá Su Segunda Venida. Él viene por Su Iglesia.

“No vivimos en una edad pentecostal, vivimos en otra edad.”

Página 170 del libro de “Citas,” párrafo 1519.

“¿Ven? No vivimos en una edad metodista, vivimos en otra edad. Vivimos aquí arriba a la edad de la Novia, el llamar fuera de la Iglesia, y juntándola para el Rapto.”

La única edad donde ocurrirá el rapto será la Edad de Piedra Angular. ¿Y por qué sabemos que será en Edad de Piedra Angular? Porque no sucedió en las edades pasadas; por eliminación. No se cumplió la Segunda Venida de Cristo en edades pasadas, para llevarse a Su Iglesia y efectuar el rapto; entonces es porque era para la edad de más arriba: la Edad de Piedra Angular.

Página 160, párrafo 1423, dice, en este extracto de: “Cristo está revelando Su propia Palabra” o “Cristo [está] revelado en Su propia Palabra.” Párrafo 1423:

“La cosa que pasa con el Mensaje hoy es, los que lo obtienen en sus corazones tienen que permanecer en la presencia del Hijo para madurar. ¿Ven? Ustedes pueden coger (tomar) el Mensaje, y entonces dejar que el Hijo madure todo lo verde fuera de ustedes. (¿Ven?) Les haga cristianos maduros. ¿Ven lo que quiero decir? Dios viene para recibir Su Iglesia, y tenemos que tener ese tipo de cristianos para que Él reciba. El trigo tiene que madurar.”

La página 168, párrafo 1505, dice…, este es el mensaje titulado: “El Rapto” (de 1965), dice:

“Pero ahora estamos en la edad del trigo. Los luteranos genuinos tuvieron que producir genuinos luteranos; los pentecostales genuinos tuvieron que producir genuinos pentecostales. Eso es todo. Pero hemos dejado esa edad y estamos continuando.”

Él va subiendo, y ahora nos encontramos en la etapa más importante de todas las etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo: la etapa de oro de la Iglesia, la etapa de Piedra Angular.

La página 22, párrafo 183, dice:

“El Hijo del Hombre está siendo ahora revelado desde el Cielo. ¿Vendrá después de un tiempo, hermano Branham? Es ahora; y yo deseo no hacer esto tan personal en esta reunión; espero que su espíritu dentro de usted, que es dado por Dios, pueda leer lo que estoy hablando. El Hijo del Hombre ha venido de Su gloria y se está revelando a Sí mismo por unos cuantos años pasados, a Su Iglesia en Su misericordia; enseñándoles Su gran presencia, haciendo las mismas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la Tierra, revelándose a Sí mismo como Él lo hizo a Abraham antes de la destrucción. Él ha venido ahora en misericordia revelándose a Sí mismo a la Iglesia; se han reído y lo han escarnecido. La siguiente vez que Él se revele a Sí mismo, será en el juicio al mundo y las naciones que se olvidaron de Dios, y pecaron su manera de gracia… Su día de gracia, más bien.”

O sea, que se reveló el Hijo del Hombre a través del reverendo William Branham en la Dispensación de la Gracia, y muchas personas se mofaron, se rieron de esa manifestación. Dice:

“La siguiente vez que Él se revele a sí mismo, será en el juicio al mundo y las naciones que se olvidaron de Dios y pecaron su manera de gracia… Su día de gracia...”

O sea, que habrá otra revelación del Hijo del Hombre en el Día Postrero, otra manifestación de Cristo en Espíritu Santo en medio de Su pueblo, otra manifestación grande, un despertamiento grande para la Iglesia; pero para el mundo habrá un testimonio del juicio que ha de venir sobre la humanidad.

Eso será la Tercera Etapa, que será para la Iglesia-Novia, para darle fe para ser transformados y raptados; y para las vírgenes insensatas: para que tengan fuerza y den sus vidas por Cristo en la gran tribulación; y para el mundo.

Lo mismo que sucedió con la Primera Venida de Cristo: que dio testimonio en la Tierra, luego a Sus discípulos y con Sus discípulos; luego murió y fue al infierno y dio testimonio a los que ya no podían ser salvos, y luego resucitó con los creyentes en Dios, del Antiguo Testamento.

Las tres etapas por las cuales pasó Cristo dos mil años atrás, volverá a suceder con la Tercera Etapa correspondiente a este tiempo final. La Tercera Etapa será para la Iglesia-Novia, para las vírgenes insensatas o fatuas, y para el mundo.

¿Cómo se manifestará esa Tercera Etapa? Recuerden que los Sellos son la Tercera Etapa siendo manifestados, siendo revelados. Y en la Visión de la Carpa, dijo el reverendo William Branham que el Ángel le dijo: “Eso será la Tercera Etapa.” O sea, que en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, esa Tercera Etapa estará manifestada para la Iglesia-Novia, para las vírgenes insensatas, y para el mundo entero.

O sea que será una manifestación a nivel mundial desde el lugar que vio el reverendo William Branham, en donde la presencia de la Columna de Fuego: Cristo, estuvo y se movió al lugar pequeño, de ese cuartito pequeño; y el Ángel que acompañaba al reverendo William Branham también se movió a ese cuartito pequeño, y llevó al reverendo William Branham.

Él vio todo eso. Y lo que vio dentro, luego... Porque estuvo dentro y vio lo que estaba pasando dentro y cómo operaba todo; pero le fue dicho que no podía decir nada de lo que él vio dentro. Él buscaba un nombre que él vio o que escuchó allá adentro y le fue prohibido hablar; pero no hay Nombre más importante y más grande que el Nombre de Dios. De seguro escuchó lo que era el Nombre Nuevo del Señor.

Así que podemos ver que hay algo grande preparándose para ocurrir en el Día Postrero. Lo más grande que está prometido para Iglesia del Señor Jesucristo es la promesa de la Visión de la Carpa, para ser cumplida en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Siguiendo los pasos de Cristo en Espíritu Santo, pasando de Asia Menor… de Israel a Asia Menor, de Asia Menor a Europa, y de Europa a Norteamérica...; pero no se cumplió en ninguna de esas etapas la Visión de la Carpa. Entonces hay que seguir los pasos para ver a dónde, para dónde ha caminado Cristo en Espíritu Santo. Porque para donde haya ido, ahí Él cumplirá la Visión de la Carpa; para donde se haya movido (que corresponde al Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, y donde formará el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual con piedras vivas), será donde Él se manifestará en toda Su plenitud. Porque el Lugar Santísimo es el lugar de morada de Cristo, así como en el Antiguo Testamento el lugar de morada de Dios en la Columna de Fuego fue el lugar santísimo, en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón; y era desde ahí que Él le hablaba a Moisés.

O sea, que el Mensaje que recibirá - recibirán los Dos Olivos, será desde el Lugar Santísimo; y el Mensaje será el Mensaje del Lugar Santísimo, que corresponde al Día Postrero en la Iglesia del Señor Jesucristo. Ése será el Mensaje que podrá llevar el ministerio de Moisés y Elías a Israel: lo que Dios esté hablando en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual, donde hay lugar para los escogidos del Día Postrero que estarán viviendo y estarán escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero; ahí es donde se reunirán, donde serán congregados los escogidos del Día Postrero, del Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador.

¿Por qué no pueden ser reunidos en otro lugar? Porque ya esas otras etapas terminaron, no pueden ser reunidos en edades pasadas; ya los de edades pasadas se completaron. Y si alguno queda de la séptima edad, y le toca permanecer vivo hasta la resurrección o transformación..., aunque es difícil, pero si Dios lo tiene así determinado, así será; pero si no lo tiene así, todos tendrán que partir, excepto los que suban a esa etapa; eso es para ser parte del mensajero de edades pasadas; y sobre todo, del séptimo mensajero (que fue el último), y de los cuales puede haber todavía personas que pertenezcan a su edad.

Cuando el hermano Branham estuvo en el Paraíso le fue dicho que allá lo estaban esperando. Su hija que estaba allá, y la vio en sueños, le dijo: “Papi, allá en aquella casa, en la loma, está mami esperándote;” y ya partió, está allá, y le dijo: “Yo estoy aquí esperando a Billy (a su hermanito).”

Así que eso puede indicar que en algún momento se puede ir Billy, pues allá lo están esperando. Y pueden irse muchos más; porque allá está su mensajero esperándolos. Y si alguno tiene que permanecer vivo acá, del séptimo mensajero y de la séptima edad, le aparecerán a ellos cuando resuciten los que vienen con el reverendo William Branham, que son los que ellos podrán conocer, aunque vendrán jóvenes.

También nos aparecerán a todos nosotros, los creyentes en Cristo que partieron, cuando regresen con sus mensajeros, para unirse con los que estamos vivos en la etapa de Edad de Piedra Angular; y cuando los veamos seremos transformados, y ahí se completarán y se juntarán todos los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, glorificados, con cuerpos glorificados y eternos.

Si alguno quiere ser del grupo de Lutero: predique el Mensaje de Lutero; pero ya él completó su grupo, así que no caben en aquel grupo; lo que puede producir es un luterano. Pero tenemos que saber qué tenemos que llevar, qué Mensaje corresponde a nuestro tiempo: es un Mensaje de Edad de Piedra Angular, el Mensaje de la Edad de Oro, el Mensaje que ha sido prometido para nuestro tiempo.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo qué Mensaje estaría siendo dado por Dios para este tiempo final, él mostró las cosas que sucederían; por lo tanto, eso será base para el Mensaje correspondiente al tiempo final. Porque él dijo: “Este Mensaje precursará la Segunda Venida de Cristo.” Él dijo: “Estoy poniendo el fundamento para un Mensaje que vendrá, que estremecerá al mundo.” Así como Juan puso el fundamento.

Y si él estaba poniendo el fundamento para otro que viniera y se subiera en esa plataforma, así tiene que acontecer. Y tiene que ser, no en la Edad Pentecostal y mucho menos en la Edad Wesleyana, y mucho menos en la Edad Luterana o en alguna otra edad pasada; tiene que ser en una edad más arriba: la Edad de Oro de la Iglesia, la Edad de la Piedra Angular; para donde están prometidas grandes bendiciones, y donde estarán los que estarán esperando la Segunda Venida de Cristo, la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados y la transformación de los creyentes que estarán vivos en este tiempo final.

Es importante que sepamos dónde estamos en el Cuerpo Místico de Cristo: en el lugar donde el Siervo, el Espíritu Santo, dijo: “Y todavía hay lugar.” Y ahí, a ese lugar, fueron metidos en la Casa del Padre de familia (que es la Iglesia del Señor Jesucristo) los que fueron buscados por los caminos, diferentes lugares, diferentes caminos del campo espiritual; y también caminos del campo. O sea, que no tiene que ser de la “loza”, como decimos nosotros, no tienen que ser de la capital.

Los discípulos del Señor, la mayoría eran gente del campo, gente agricultores, pescadores, y así por el estilo; carpinteros también. Un obrero de la construcción fue el Mesías, dos mil años atrás, en el cumplimiento de la Primera Venida de Cristo; pero era también el Buen Pastor, el Pastor de los pastores; era también la gran Luz que vendría en aquel tiempo; porque el mensajero, cuando aparece con el Mensaje de Dios, es la Luz para esa edad.

Él era nada menos que la Luz para la Edad de Piedra Angular de Su tiempo; y sigue siendo la Luz, reflejándose a través de los diferentes mensajeros, y sigue siendo la Luz Cristo, el Espíritu Santo, en medio de Su Iglesia para el Día Postrero también.

Por eso “el que venciere”, dice que le dará la Estrella resplandeciente de la Mañana, que es Cristo en Espíritu Santo, la Columna de Fuego. Tendrá el Sello del Dios vivo, la Columna de Fuego, conforme a Apocalipsis, capítulo 7, el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo, que es el Espíritu Santo.

Y Apocalipsis, capítulo 2 verso 28, dice que le dará al vencedor la Estrella de la Mañana. Y Apocalipsis 22, verso 16, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

¿Que le dará? La Estrella resplandeciente de la Mañana, que es el Espíritu Santo, que es Cristo, la Columna de Fuego. Tendrá la Columna de Fuego con él, tendrá a Cristo en Espíritu Santo en él, ese Ángel que viene para llamar y juntar y sellar ciento cuarenta y cuatro mil con los ministerios de los Dos Ungidos.

Ahora vean cómo en Apocalipsis 11 aparecen Dos Ungidos, y luego en Apocalipsis 7 aparece un solo Ungido con el Sello del Dios vivo. Lo dejamos como asignación para otra ocasión.

Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo en la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, en el lugar que estaba vacío y Dios nos ha colocado en ese lugar; nos ha llamado para estar en ese lugar que había disponible. Y todavía, AÚN HAY LUGAR en la Casa de Dios, y se está llenando.

No sabemos cuántos faltan para que se llene; por eso continuamos predicando el Evangelio, llevando el Mensaje, la Palabra, de acuerdo a la edad que nos toca vivir, de acuerdo a como Dios nos da la Palabra para nuestro tiempo; hasta que se complete la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final.

Y entonces, Cristo completará Su Iglesia, saldrá del Trono de Intercesión en el Cielo, pasará por el Paraíso, donde están los santos del Nuevo Testamento, del Nuevo Pacto; y vendrá con ellos: los resucitará en cuerpos glorificados; y a los que vivimos nos transformará.

Recuerden que ellos dijeron al reverendo William Branham: “Aquí ni dormimos (no hay noche) ni comemos.” En el cuerpo espiritual, angelical, teofánico, no hay necesidad de comer.

Cuando Cristo resucitó creían que era un espíritu, y Él les dice: “¿Tienen algo de comer? Recuerden que el espíritu no tiene carne ni hueso como yo tengo. ¿Tienen algo de comer?” Le dieron un pez, un pedazo de pescado y un panal de miel. Comió delante de ellos.

Ahora, los que están en el Paraíso conocen bien ese pasaje; y para evidencia de los discípulos —que era Jesucristo que había resucitado— comió delante de ellos. Para evidencia de que serán los santos que han partido, que vendrán con sus mensajeros, cuando nos aparezcan, para eso nos dijeron - le dijeron al reverendo William Branham: “Acá ni comemos... ni dormimos ni comemos; pero cuando regresemos a la Tierra, entonces comeremos.” Lo mismo que pasó con Jesús.

Así que tenga siempre alguito guardado de reserva, porque nos van a aparecer; y vamos a tener como evidencia que podrán comer; porque otra evidencia no sé si usted la pueda conseguir. Podrá pensar que es un espíritu, y el espíritu no come ni tiene huesos ni carne como el cuerpo resucitado de Cristo; y así será para los muertos en Cristo cuando resuciten: tendrán cuerpos glorificados como el de Jesucristo.

Así que los estamos esperando, y... quizás nosotros decimos: “Vengan pronto.” Y a lo mejor ellos puedan decir, de allá hacia acá: “Acaben de completar la Iglesia del Señor Jesucristo, sigan evangelizando con el Mensaje correspondiente a la Edad de Piedra Angular y tengan sus vidas arregladas con Cristo; porque vamos para allá. Vamos a regresar a la Tierra y los vamos a visitar.”

Vean por dónde Cristo tiene que venir: ir al Paraíso; cuando salga de la séptima dimensión, pasar por la sexta dimensión, y luego venir acá. Allá tiene que haber un juicio, Dios va a juzgar a los mensajeros en la sexta dimensión. Ya se lo dijeron al hermano Branham y él se asustó, y preguntó: “¿Y yo tengo que ser juzgado? ¿Y Pablo tendrá que ser juzgado?” Le dijeron: “También va a ser juzgado, por lo que predicó.” El hermano Branham dijo: “Si San Pablo entra con su grupo, yo también entraría,” y ellos dijeron: “Así creemos, así esperamos.”

O sea, que en el Paraíso..., pensemos: como él a los únicos que vio fueron los de su grupo, pensemos que es como en el planeta Tierra, que está una nación, están los alemanes en una nación, los franceses en otra nación, los italianos tienen otra nación, los ingleses tienen otra nación; y pensemos: los… Lutero y su grupo tienen una nación en otra dimensión, Wesley y su grupo tienen una nación en otra dimensión, en la sexta dimensión, el reverendo William Branham tiene una nación en la sexta dimensión también; en esa forma sencilla como estaban con túnicas.

Dicen también que allá no hay trabajo, no se necesita trabajar; y allá no comen, no duermen, no hay noche. O sea que todo es felicidad. No están cansados de estar allá. Pero dicen: “Pero vamos a regresar a la Tierra.” Y dicen que van a regresar los del grupo del hermano Branham con el hermano Branham.

Así que estemos preparados para ese momento tan importante; porque es de aquí, de la Tierra, que saldremos con todos los creyentes en Cristo que resucitarán, para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Que la bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos use grandemente en Su Obra, en este tiempo, en la edad que nos corresponde vivir. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión.

Ya estaré en actividades en Caracas,Venezuela, las actividades que están señaladas: Lunes será lo de la Placa, pero como es un lugar pequeño la Embajada... Martes. Hoy es lunes. Entonces con ustedes el martes estaré en la Embajada de Polonia; es pequeñita, por lo tanto no caben…, quizás... diez o doce personas, o menos.

El miércoles en la Universidad Central, donde es un día de donación de sangre, en donde el amor a nuestro prójimo lo expresamos en esa forma también, de donación de sangre; y... ¿pueden llevar veinte personas, Miguel?, o ¿cien cada uno? Sí, un autobús por lo menos, o dos, llenos, si quieren.

Me dijo alguien que el lugar es bastante grande; así que caben...

[Rev. Miguel - Para 1.700 personas, la pura parte plana, sin meter los palcos]

Sí, así que alrededor de dos mil personas; y la parte de afuera también... el lugar; o sea, que no va a haber problemas mayores.

Y todos los que deseen donar estarán invitados para ese propósito por el cual vamos a estar reunidos allí. Yo estaré hablando algunos quince o treinta minutos también, y otras personas estarán también hablando. Allí serán ponentes, en la actividad; y luego se comenzará la donación de sangre.

Y luego el jueves...

[El jueves habrá una actividad de Diplomados…]

Ya eso es otra actividad…

[Eso sería para los que están inscritos en ese…]

¿Cuántos están inscritos?

[Ya hay unos que están inscritos; serán solamente los que van a estar allí, los que se inscribieron. Eso es pago]

¿Todavía hay oportunidad para inscribirse, Miguel?

[Yo pienso que sí… Todavía… Es un número limitado, y es sólo para los coordinadores. Es algún diplomado para cincuenta personas. Yo creo que ya están inscritos los cincuenta ¿verdad? Eso está lleno ya]

De los cincuenta, ¿cuántos hay aquí?

[Bueno, los cincuenta; pero recuerda que hay muchos que no están aquí, que son... Sí, hay muchas personas, damas, muchas damas que van a estar allí porque necesitan ese Diplomado]

Eso es bueno. Está muy bien que hagan ese diplomado y todos los otros diplomados que puedan alcanzar.

Bueno, Miguel, ya... yo creo que si me das un permisito, te puedo dejar por aquí.

Que Dios me los bendiga y les guarde; y adelante trabajando en la Obra del Señor, con la Palabra de Dios para nuestra edad. Con esa Palabra, que es la Palabra creadora, como lo fue la Palabra de Dios a través del mensajero de cada edad pasada, fue la Palabra creadora para la Obra creadora de la parte del Cuerpo Místico de cada edad; así también es para la parte del Cuerpo Místico de la Iglesia de este tiempo final, en y para la Edad de Oro, la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo nuestro Salvador.

Que Dios me los bendiga y les guarde.

Dejo con ustedes al misionero Miguel Bermúdez Marín.

“AÚN HAY LUGAR EN LA CASA DE DIOS.”

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