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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes naciones.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes en esta ocasión de esta gran bendición correspondiente al día de hoy, en el cual el pueblo, todos ustedes, han estado ofrendando a Dios de todo corazón; como ofrendó a Dios Moisés y el pueblo para la construcción del tabernáculo allá en el desierto; y como ofrendaron para Dios, para la construcción del templo que construyó el rey Salomón; y el más que ofrendó para Dios fue el rey David, el cual le dijo a Salomón en Primera de Crónicas, capítulo 22, versos 14 en adelante:

“He aquí, yo con grandes esfuerzos he preparado para la casa de Jehová cien mil talentos de oro, y un millón de talentos de plata, y bronce y hierro sin medida, porque es mucho (no lo pudo medir, era mucho). Asimismo he preparado madera y piedra, a lo cual tú añadirás.

Tú tienes contigo muchos obreros, canteros, albañiles, carpinteros, y todo hombre experto en toda obra.

Del oro, de la plata, del bronce y del hierro, no hay cuenta. Levántate, y manos a la obra; y Jehová esté contigo.”

Así fue para la construcción del templo que construyó el rey Salomón para Dios.

Hay otros lugares donde dice también, que el pueblo estaba tan gozoso y ofrendaba, traía para Dios, para la construcción del templo, que llegó el momento en que los obreros a cargo de la construcción dijeron: “Ya hay suficiente para la construcción, hay de más; dile al pueblo que no traiga más.”

El pueblo muy agradecido a Dios traía, y traía para la construcción del templo; a tal grado que fue dicho que no trajeran más para la construcción.

Un pueblo gozoso ofrenda a Dios para la construcción de un templo para la morada de Dios en Él, para reunión del pueblo y la presencia de Dios; pues Cristo dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

Le toca al pueblo construir lugares de adoración para reunión del pueblo, donde estará Dios manifestado; y le toca a Dios la parte de estar presente y derramar Sus bendiciones sobre el pueblo.

Por lo tanto, les felicito por las contribuciones económicas que están trayendo en diferentes países, para la construcción del Templo, de la Gran Carpa-Catedral, ese proyecto que se está llevando a cabo en Puerto Rico; lo cual será una Casa para Dios, un Templo para el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Así como en cada tiempo la construcción de lo que Dios ordenó llevar a cabo, mostró para llevar a cabo, fue la construcción más importante que se haya llevado a cabo en el planeta Tierra... Por ejemplo, en el tiempo de Noé la construcción más importante no fueron los edificios que construían, o casas o demás construcciones, sino el arca que construyó Noé; para la cual le fueron dadas las medidas y el tipo de material que tenía él que buscar y usar; y eso sería la forma para ser salvos del diluvio que vendría.

Allí estaría Dios con él, tanto en la construcción como también cuando estuviera el diluvio cayendo, Dios estaría con Noé. Aún le dijo cuándo tenía que entrar al arca.

Luego encontramos, en el tiempo de Moisés, que Dios le ordenó al profeta Moisés la construcción del templo para Dios, en donde Dios habitaría y desde donde Dios se manifestaría y le hablaría a Moisés; y Moisés le hablaría al pueblo.

Es importante conocer estas cosas para saber que el lugar de reunión para el pueblo, diseñado por Dios, es el proyecto más grande que el pueblo puede llevar a cabo.

Es importante conocer estas cosas para así buscar, para saber qué construcción está prometida en el Programa de Dios para ser llevada a cabo, en el cual o en la cual Dios estaría o estará manifestado en el Día Postrero.

Cuando Moisés dedicó el templo a Dios, la Presencia de Dios entró al templo y los sacerdotes no podían ministrar por la Presencia de Dios. Cuando Salomón dedicó el templo a Dios, lo mismo sucedió: entró la presencia de Dios en la Nube, y los sacerdotes no podían ministrar por la Presencia de Dios en el templo.

Entró al lugar santísimo y se colocó sobre el propiciatorio, en medio de los dos querubines de oro; lugar al cual solamente podía entrar el sumo sacerdote, y con sangre del sacrificio de expiación del día diez del mes séptimo de cada año.

Dos hijos de Aarón entraron sin la sangre requerida y con fuego extraño, y murieron allí en el lugar santísimo, porque el fuego de Dios salió y los quemó; porque Dios es fuego consumidor; es amor, pero tambien es fuego consumidor.

Encontramos que aquel tabernáculo que construyó Moisés, como el arca de Noé también, y el templo que construyó el rey Salomón, tipifican a Cristo y también a la Iglesia del Señor Jesucristo, y a cada creyente en Cristo; porque así como Dios es: Padre, Hijo y Espíritu Santo, el ser humano es: alma espíritu y cuerpo; y la Iglesia es: Atrio, Lugar Santo y Lugar Santísimo, porque la Iglesia es un Templo espiritual para Dios.

Y el ser humano como creyente en Cristo es un templo humano, como también lo es el Señor Jesucristo. De lo cual San Juan, capítulo 2, versos 19 al 21, da testimonio diciendo... En una ocasión en que Él estaba en el lugar allá cerca del templo, allá en el templo. Y respondió Jesús a los judíos; le habían preguntado:

“Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? (Esto fue cuando sacó los mercaderes del templo).

Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.

Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?

Mas él hablaba del templo de su cuerpo.

Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho.”

O sea, que el cuerpo físico de Jesús es templo de Dios, así como el ser humano es templo de Dios. Eso lo habla la Escritura en Primera de Corintios, capítulo 6 y capítulo 3, donde nos dice que somos templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en nosotros. Primera de Corintios, capítulo 3, versos 16 al 17:

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.”

Ahí tenemos claramente que cada creyente en Cristo como individuo es un templo espiritual para morada de Dios en el alma de la persona, que es el lugar santísimo de la persona como templo espiritual.

Por eso el ser humano es cuerpo, que corresponde al Atrio del Templo; espíritu, que corresponde al Lugar Santo del Templo; y alma, que corresponde al Lugar Santísimo.

Y el corazón es sinónimo de alma, porque es el lugar donde está el alma de la persona; por eso dice la Escritura que Dios conoce los pensamientos del corazón de las personas. Es que el corazón piensa, porque ahí está el alma de la persona; y en palabras más claras: es el alma de la persona pensando; y por consiguiente, en y a través del corazón manifestándose en el cuerpo físico de la persona; así como el espíritu de la persona obra por medio de los sentidos del espíritu, a través de la mente del ser humano, del cerebro del ser humano; y el cerebro es la torre de control del espíritu, pero la torre de control del alma es el corazón de la persona.

Los pensamientos del corazón de la persona luego se expresan a través de los pensamientos del espíritu, a través de la mente de los individuos.

El ser humano de por sí es un templo espiritual; y por eso se le da la oportunidad a las personas que reciban a Cristo, que le den su alma, su corazón a Cristo, para Cristo morar en el alma, en el corazón de las personas, que es el lugar santísimo de la persona como templo espiritual.

Y por cuanto el creyente en Cristo pertenece al Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia...; y Su Iglesia es un Templo espiritual también, compuesto por piedras vivas, o sea, seres humanos vivos que han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador.

Por eso, las palabras del apóstol Pablo en Primera de Timoteo, capítulo 3, versos 14 en adelante, nos dice de la siguiente manera:

“Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte (le escribe San Pablo a Timoteo),

para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”

Aquí San Pablo nos dice que la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes es la Casa de Dios, o sea, Templo de Dios; y es columna y baluarte de la verdad; porque tiene a Cristo, que es la Verdad, y proclama a Cristo como el Salvador del mundo, el Camino, la Verdad y la Vida.

No hay otra verdad, Cristo es la Verdad; no hay otro camino al Padre, Cristo es el Camino; no hay otra vida, Cristo es la vida eterna. No hay otra vida eterna, y no hay quién la pueda otorgar excepto Jesucristo, el que tiene la exclusividad de la vida eterna.

Y ahora, así como el templo o tabernáculo que construyó Moisés, y templo que construyó el rey Salomón, representa a Cristo y a Su Iglesia, encontramos que para el Día Postrero está prometido en una visión que tuvo el reverendo William Branham, que en medio del cristianismo habrá una Gran Carpa-Catedral, en donde estará la presencia de Cristo, el Ángel del Pacto, la Columna de Fuego que le apareció a Moisés y guió al pueblo hebreo a la tierra prometida.

Y esa Columna de Fuego es Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto que acompañó a Moisés y libertó al pueblo hebreo, y le dio la Ley en dos tablas de piedras en el Monte Sinaí. La Escritura dice que la Ley fue dada por comisión de Ángeles, Hebreos, capítulo 2, y el libro de los Hechos, capítulo 7; es que allí estaba el Ángel del Pacto, el cual es Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel de Dios, el Ángel de Jehová.

Y Él se hizo carne y habitó en medio del pueblo hebreo y fue conocido por el Nombre de Jesucristo, lo cual era Dios hecho carne, Emanuel: Dios con nosotros; apareciendo como un hombre, así como le apareció a Abraham el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra; y aparecieron también los Arcángeles Gabriel y Miguel, que en el Cielo son tipo de los Dos Olivos; así como los dos olivos en Apocalipsis, capítulo 11, y también capítulo 4, versos 10 al 14, de Zacarías, son los Dos Ungidos que están delante de la Presencia de Dios.

Encontramos que todo eso también viene a estar en la Iglesia del Señor Jesucristo, que es el Templo espiritual de Dios, así como está en el Templo celestial. Por eso los ángeles de las siete edades de la Iglesia son los siete espíritus de Dios que están delante de la presencia de Dios en el Cielo.

Y ahora, siendo que para el Día Postrero está prometido una manifestación grande de parte de Dios en la Venida del Señor a Su Templo espiritual, que es Su Iglesia, la cual lo está esperando; ahí sucederá como sucedió cuando entró la Presencia de Dios al Moisés dedicar el tabernáculo de Dios allá en el desierto, y como entró la Presencia de Dios en esa Nube o Columna de Fuego en el templo que construyó el rey Salomón; y así como vino sobre Jesús el Espíritu Santo, la Columna de Fuego, cuando fue bautizado por Juan el Bautista y fue levantado de las aguas bautismales.

Para el Día Postrero vendrá la plenitud de Jesucristo a Su Iglesia, en la etapa del Lugar Santísimo de Su Iglesia, que es la Edad de Piedra Angular; en donde va, la Iglesia del Señor Jesucristo, a tener materializada la Visión de la Carpa; en donde habrá una Gran Carpa-Catedral que construirá la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero. Para lo cual, miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo de todos los países estarán trabajando en pro de esa labor, porque todo lo que Cristo hará en la Tierra lo haría por medio de Su Iglesia.

Así como todo lo que Dios ha hecho lo ha hecho por medio de Cristo: todo lo que Cristo haría lo ha estado haciendo por medio de Su Iglesia de etapa en etapa, de edad en edad, hablándole a Su Iglesia por medio de Su Espíritu a través de los mensajeros que Él ha enviado en las diferentes etapas de la Iglesia. Y volverá a hablar en el Día Postrero.

Y esa Voz de Cristo hablando en medio de Su Iglesia y hablando para toda la humanidad, estremecerá al mundo entero (Hebreos, capítulo 12, versos 25 al 29); porque esa será la Gran Voz de Trompeta, la Trompeta Final, la Voz de Cristo hablando en el Día Postrero y trayendo Su Mensaje Final para Su Iglesia y para toda la humanidad.

Y serán bienaventurados todos los que estarán trabajando en el proyecto que fue mostrado al reverendo William Branham, de una Gran Carpa-Catedral que aparecerá en el Día Postrero en la etapa de Piedra Angular. ¿Y cómo sabemos que es para el tiempo de Edad de Piedra Angular? Porque no se cumplió en edades pasadas.

Esa construcción va a tipificar también a toda la Iglesia del Señor Jesucristo, como tipificó el tabernáculo a la Iglesia del Señor Jesucristo, al pueblo de Dios, y también el templo que construyó el rey Salomón.

Por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo será instrumento de Cristo en Espíritu Santo llevando a cabo esa labor física, en la cual el reverendo William Branham fue - el cual fue llevado a ese lugar, vio las actividades que se llevaban a cabo, la predicación, el llamado para recibir a Cristo como Salvador de las personas, y también la oración por los enfermos; y vio la Presencia de Cristo en Espíritu Santo en la Columna de Fuego que se movió hacia un cuartito pequeño de madera; y vio también al Ángel del Pacto que lo llevó a él (al reverendo William Branham) a ese lugar; y él allí vio un nombre que luego buscaba para saber cuál era el nombre. Y el Ángel le dijo: “¿Recuerdas el nombre que buscabas cuando fuiste allí, cuando tuviste esa visión?”

No hay otro nombre más importante que el Nombre Eterno de Dios, que es el Nombre Nuevo del Señor Jesucristo; un Nombre que ninguno conoce sino Él mismo.

Todas esas bendiciones van a estar siendo cumplidas en el cumplimiento de esa Gran Carpa-Catedral que tendrá la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, en donde estará escuchando la Voz de Cristo en el Día Postrero, clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces.

Esa será la Voz de Cristo como León; ya no como Cordero sino como León, revelando el misterio del Séptimo Sello, que es el misterio de Su Segunda Venida, para darnos la fe para ser transformados y raptados con Cristo, arrebatados con Cristo, para ir a la Cena de las Bodas del Cordero. Todo eso está en el programa de la Visión de la Carpa. Por eso encontramos que el reverendo William Branham trató de tener esa Visión hecha una realidad.

Encontramos también que tuvo en una visión la primera etapa, que fue pescando peces en una laguna; después, para la segunda etapa, era para sacar los peces; y luego la tercera etapa fue más arriba, donde vio una Gran Carpa-Catedral. La tercera etapa está ligada a una Gran Carpa-Catedral.

Encontramos también que las tres etapas fueron mostradas primero en pajaritos pequeños, luego más adelante en unas palomas, y luego más adelante en siete ángeles que le aparecieron al reverendo William Branham; y los ángeles estaban volando de Oeste a Este.

Porque así es el Programa Divino; porque será en el Oeste la visita de Cristo a Su Iglesia; y de ahí rumbo al Este, a Israel. Tan sencillo como eso. Así será el Mensaje de Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final.

Para el Día Postrero encontramos que será el cumplimiento de la Visión de la Carpa literalmente, como lo entendía el reverendo William Branham, y tendrá su aplicación espiritual también. Por lo tanto, los creyentes en Cristo del Día Postrero van a estar trabajando para el cumplimiento de esa Visión, porque la Obra de Cristo Él la hace por medio de Su Iglesia y en Su Iglesia, y es ahí a donde Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” ¿Dónde? En Su Iglesia y con Su Iglesia, así de edad en edad hablándole a Su Iglesia. San Mateo, capítulo 28, verso 20. Y San Mateo, capítulo 18, verso 20, donde dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, allí yo estaré.” Porque ese es el Templo espiritual de Cristo, Su Iglesia.

Y llegará a la perfección en el Día Postrero, así como un Templo para Dios viene a ser perfecto cuando tiene Atrio, Lugar Santo y Lugar Santísimo; hasta que tiene Lugar Santísimo, no es un Templo perfecto para Dios.

Así es también para la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual llegará a la perfección en el Día Postrero, en la Edad del Lugar Santísimo, Edad de Oro de la Iglesia, Edad de la Piedra Angular.

Vean, el lugar santísimo estaba cubierto de oro por dentro y por fuera, que representa la Divinidad; por eso esa es la Edad de Oro también para la Iglesia del Señor Jesucristo. Y allí estaban los querubines de oro sobre el propiciatorio, los cuales representan a Gabriel y Miguel, y también a los Dos Olivos, pues allí también Salomón construyó dos olivos, dos querubines gigantes de madera de olivo, y los cubrió de oro; lo cual nos habla de los Dos Olivos. Y el oro representa la Divinidad, y la madera de olivo: la humanidad, el ministerio de Moisés y Elías. Tan sencillo como eso.

En este tiempo final la Iglesia del Señor Jesucristo será usada por Cristo para tenerle a Jesucristo en Su Venida una Gran Carpa-Catedral, construida de acuerdo a como la vio el reverendo William Branham; y será en el cumplimiento de esa Visión, que Cristo cumplirá la Tercera Etapa que ha sido prometida para darnos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Para tener un cuadro claro sobre este evento tan grande que va a cumplirse en medio del cristianismo, tenemos que ver lo que habló el reverendo William Branham con relación a ese lugar. En la página 471 de esta versión en español del libro de “Los Sellos”, dice, a mitad de la página dice... Esto es el párrafo 133 de la página 471 de esta versión en español:

“Entonces me alzó y me colocó en un lugar muy elevado, donde había una reunión, y parecía una carpa o una especie de catedral. Yo miré, y así a un lado parecía que había una cajita, un lugar pequeño. Y esa Luz que ustedes ven sobre la fotografía estaba hablando con alguien más arriba de donde yo estaba. Se fue volando de donde yo estaba, y se fue a posar sobre la carpa, y dijo: ‘Te encontraré allí. Esto será la Tercera Etapa, y no se lo dirás a nadie.’

Y allá en el Cañón Sabino, Él me dijo: ‘Esta es la Tercera Etapa.’ Hay tres cosas muy grandes que acompañan la Tercera Etapa. Una de ellas se abrió ayer, otra hoy, y queda una cosa que no puedo interpretar, porque está en un idioma desconocido (lo que él escuchó con relación a la Tercera Etapa estaba en un idioma desconocido). Pero estuve allí parado, y lo miré directamente; y esta es la Tercera Etapa, lo que viene. Y el Espíritu Santo de Dios... ¡Oh, hermano! ¡Por eso fue que todo el Cielo estuvo en silencio! (Y lo que causa el silencio en el Cielo como por media hora, en Apocalipsis 8, es la Venida del Señor a Su Iglesia).

Vean cómo está ligada la Visión de la Carpa a la Venida del Señor a Su Iglesia, que es la que lo está esperando para recibir la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y eso será en la Tercera Etapa, en donde los Truenos, la Voz de Cristo hablando como león, les dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, es importante para la Iglesia del Señor Jesucristo la Visión, la Visión y construcción de ese proyecto, de una Gran Carpa-Catedral, en el lugar correspondiente para llevarse a cabo esa labor.

Vean ustedes, en... Dice que la Tercera Etapa también es la Espada en la mano. Página 470, dice el párrafo 130:

“En ese momento una Voz tronó por todo el cañón e hizo rodar las piedras, y dijo: ‘ESTA ES LA ESPADA DEL REY.’ Entonces volví en mí. Ahora, si hubiera dicho: ‘La espada de un rey,’ entonces sería otra cosa. Pero dijo: ‘La espada del Rey.’ Hay un solo Rey: Ese es Dios. Él tiene una sola Espada: ¡Su Palabra, por la cual yo vivo! ¡Que Dios me ayude a traer Su santa vestidura y con Su Palabra abierta aquí! ¡ES LA PALABRA! AMÉN.”

Y fue dicho... eso es lo que dijo en el Cañón Sabino. En la página 471:

“Y allá en el Cañón Sabino, Él me dijo: ‘Esa es la Tercera Etapa (o sea, la Espada del Rey siendo dada a un hombre).”

En las manos del reverendo William Branham estaba la Palabra, la Espada del Rey; pero ahora veamos qué él dice con relación a esa Espada del Rey. En la página 479, del libro de “Los Sellos,” dice, al final:

“Santifícanos en Tu Palabra. Concédelo, Señor. Luego, Señor, ruego que me ayudes. Estoy comenzando a decaer. Sé que mis días sobre esta Tierra ya no pueden ser muchos. Ruego que me ayudes y me concedas ser sincero, honesto y verdadero para que así pueda llevar el Mensaje hasta donde me es ordenado llevarlo. Luego, cuando me llegue el tiempo de descanso, cuando llegue allá al río y me lleguen las olas, oh Dios, concede que pueda entregar esta Espada a otro que sea honrado y que lleve la verdad. Concédelo Señor. Mientras llega ese momento, ayúdame a ser fuerte, sano y valeroso.”

Si la Visión de la Carpa era para ser cumplida en el día que vivió el reverendo William Branham, tenía que ser bajo la dirección, liderazgo del reverendo William Branham y los creyentes que estaban recibiendo el Mensaje que Dios estaba hablando a través de él, porque en él estaba la Espada del Rey, que es la Tercera Etapa; pero ya él se fue.

Si conseguimos a quién le fue dada la Espada del Rey, o fue traspasada del reverendo William Branham a otra persona del cual dijo: “...concede…”

“Luego, cuando me llegue el tiempo de descanso, cuando llegue allá al río y me lleguen las olas, oh Dios, concede que pueda entregar esta Espada a otro que sea honrado y que lleve la verdad.”

Si conseguimos a esa persona a la cual la Espada del Rey, el Mensaje, la Palabra de Dios creadora que estaba en el reverendo William Branham, y encontramos a quién Dios la pasó; estaremos trabajando con él para el cumplimiento de la Visión de la Carpa y el cumplimiento de la Tercera Etapa.

Y lo que faltó de la revelación de los Siete Sellos, que fue la revelación del Séptimo Sello, vendrá a través del cual tenga la Espada del Rey. Porque vendrá por medio de la Espada del Rey la Palabra creadora de Dios, esa revelación.

Y eso será los Siete Truenos hablando, Cristo hablando como cuando ruge un león y siete truenos emitiendo sus voces. O sea, que ya estará como León, como Rey; y por consiguiente con un Nombre que ninguno conocerá sino Él mismo, el cual estará escrito en Su vestidura, y será: Rey de reyes y Señor de señores. Pero recuerden que “rey” no es nombre propio, es un título.

Pero el Nombre que dice ahí, Apocalipsis 19, dice: “Y su Nombre es El Verbo de Dios,” la Palabra de Dios, la Espada de Dios que será pasada a otra persona, como fue pasada de San Pablo al segundo mensajero, del segundo mensajero fue pasada al tercer mensajero de las edades de la Iglesia, del tercero al cuarto, del cuarto al quinto, del quinto al sexto, del sexto al séptimo, y del séptimo al mensajero del Día Postrero que vendrá con la Espada del Rey.

Por consiguiente, a través de Él la Tercera Etapa será cumplida en el territorio donde corresponda esa etapa de la Edad de Piedra Angular; así como la etapa correspondiente a cada edad se cumplió cada edad y la obra de cada edad; y de ahí se extendió a otras naciones. Del continente americano luego pasará ¿a dónde? A Israel.

¡Así que, adelante y manos a la obra! Dios está y estará con nosotros en toda labor que Cristo tenga para llevar a cabo en este Día Postrero; lo hará por medio de Su Iglesia del Día Postrero, y tendremos el privilegio de ser instrumentos de Cristo en Su obra prometida para el Día Postrero.

Aprecio y agradezco el respaldo que le están dando al proyecto de la Gran Carpa-Catedral, todo lo que están haciendo de todo corazón. Recuerden que para Dios las cosas tienen que ser hechas de todo corazón y con entendimiento. No puede uno decir: “Como es para Dios, como quiera que se haga está bien.” No. Como es para Dios, hay que hacer bien las cosas; y como es para Dios, hay que trabajar de acuerdo al Programa de Dios correspondiente al día en que nos ha tocado vivir.

No podemos ponernos a construir un arca porque eso le tocó a Noé; o sea, que no podemos inventar proyectos: Ya está hablado lo que la Iglesia del Señor Jesucristo estará haciendo en el Día Postrero y lo que Dios estará haciendo a través de Su Iglesia en el Día Postrero.

Por lo tanto, adelante trabajando en el Programa Divino con toda nuestra alma, con todo nuestro espíritu y los sentidos del espíritu, y con todas nuestras fuerzas; y que nuestro trabajo en el Señor sea recompensado por Cristo en Su Reino.

Que Dios los bendiga grandemente y los use grandemente en Su Reino en este tiempo final.

Dejo con ustedes al misionero, reverendo Miguel Bermúdez Marín, para continuar; y ya mañana, Dios mediante, nos veremos para seguir escuchando la Palabra del Señor.

Y luego lunes, martes y miércoles (y no sé si jueves también) habrá actividades, pero esa se las anunciará el misionero Miguel Bermúdez Marín, para que estemos al tanto y también que sepan a cuál o cuáles actividades están invitados; porque habrá una de las actividades o más de una..., una, solamente una, a la cual todos están invitados, pero no pueden llevar más personas de las que caben en el lugar. Solamente caben... ¿cuántas personas?... ¿cuántas?... 1.700 personas nada más caben; así que no vayan a llevar 10.000; o si las llevan, no se preocupen: quedan afuera y se conseguirá bocinas, amplificadores, para que escuchen.

Es también un día de donación de sangre ese día; por tanto, los que de todo corazón desean donar sangre, pues en la sangre está la vida y bendición para otras personas, están invitados también a hacerlo.

Cuando se dona sangre de todo corazón, la sangre está mejor. Hasta las intenciones del corazón van en la sangre, las buenas intenciones del corazón. Recuerden que del corazón mana la vida.

¿Saben Quién nos enseñó a ser donantes de sangre? Hay Uno que la donó toda,  por todos nosotros, para darnos vida; porque en la Sangre está la Vida; y la Vida eterna está en la Sangre de Cristo nuestro Salvador, el cual la donó por todos nosotros.

Y la Vida de la sangre ¿saben cuál es? El Espíritu Santo. Tan sencillo como eso. Por lo tanto, es por medio de la Sangre de Cristo, al recibirlo como Salvador, que somos limpios de todo pecado: y la Vida de la Sangre entra en nosotros, el Espíritu Santo, y nos da vida eterna.

Aquí tenemos al misionero Miguel Bermúdez Marín para continuar; al cual lo vamos a dejar y él les informará sobre las actividades durante la semana en Caracas. (Un poquito lejos, y un poquito cerca; lejos para los que están lejos y cerca para los que están allá o los que viven allá; pero yo soy de los que vivo más lejos, pero estaré cerca también).

Estoy esperando que llegue Miguel, pero él siempre dice que quiere el postre; y parece que ustedes se han acostumbrado también.

Estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, en donde en todo lo que hagamos en la Obra del Señor, luego podremos decir: “Yo tengo una partecita en esa labor.” Y cuando Cristo reparta los galardones..., pues Él lo dijo: “He aquí vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” (Apocalipsis, capítulo 22, verso 12).

O sea que las recompensas usted no la recibe con los brazos cruzados, es trabajando en la Obra del Señor, como buenos obreros y buenas obreras en la Viña del Señor, en el Reino del Señor. Hombres, mujeres, niños, jóvenes, todos, y ancianos, todos tienen la misma oportunidad de trabajar en la Obra del Señor.

Como que se estaba haciendo el desentendido mirando para otro lado [el Hno. Miguel -Editor]; pero ya es hora para que ustedes regresen temprano a sus lugares de descanso, y estemos mañana tempranito aquí, a la hora que el misionero Miguel Bermúdez Marín les va a indicar.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, disfrutando de la Palabra del Señor correspondiente a este tiempo final.

Con nosotros el misionero Miguel Bermúdez Marín, para continuar y finalizar en esta ocasión.

Recuerden que cuando Dios le dijo a Abraham en el capítulo 15, versos 12 al 19 del Génesis, que su descendencia, su simiente, iba a ser esclava en una tierra ajena (lo cual sería en Egipto) por 400 años, pero después de 400 años, en la cuarta generación, saldrían con gran riqueza: ¿Cómo unos esclavos van a salir ricos? Dios le reveló a Moisés lo que tenía que hacer.

Y los creyentes en Cristo que han pasado por esta Tierra, aunque hayan sido pobres: con las labores que hayan llevado a cabo en la Tierra, en la Obra del Señor, tendrán las riquezas, tesoros almacenados en el Cielo, pues Cristo dijo: “Haced tesoros en los Cielos, donde ni la polilla ni el orín corrompen, ni ladrones minan.” Es ahí donde Él quiere que tengamos nuestro tesoro; porque donde esté nuestro tesoro, allí estará también nuestro corazón; y donde esté nuestro corazón, allí también estará nuestro tesoro.

Por eso levantamos nuestros ojos al Cielo, arriba, al Reino de Cristo, donde está sentado a la diestra de Dios, para oír Su Voz y trabajar en Su Reino, que está en la esfera espiritual en medio de la raza humana, en la Iglesia del Señor Jesucristo; y los miembros del Reino son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, hijos e hijas de Dios miembros del Reino de Dios.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos y hasta mañana, Dios mediante.

“DIOS SUPLIRÁ TODO LO QUE OS FALTE.”

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