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Muy buenas tardes, amados amigos, ministros y colaboradores en el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor del Libro de los libros, la Palabra de Dios: la Biblia, el Libro Divino, el Libro que contiene los pensamientos de Dios.

Algunas veces las personas no se entienden, el uno con el otro, porque uno piensa de una forma y otro piensa de otra; y eso pasa con los seres humanos en cuanto a entender a Dios, los pensamientos de Dios; pero Dios dice: “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni mis caminos vuestros caminos. Como son más altos los Cielos que la Tierra, son mis caminos más altos que vuestros caminos.” Eso esta por Isaías, capítulo 55, verso 8 en adelante, dice:

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,

así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.”

Cristo dijo [San Juan 6:63]: “Mis palabras son espíritu y son vida”; y también dijo que el que oye Sus palabras tiene vida eterna; y también dijo: “Los cielos y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” [San Mateo 24:35] Porque las palabras del Señor hacen aquello para lo cual Dios la envía.

Es como dijo Cristo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” [San Marcos 16:15-16]

Esa Palabra, vean ustedes el Evangelio de Cristo, ha estado siendo sembrado el Evangelio en el corazón de cada ser humano, y ha estado produciendo millones de seres humanos que han nacido del Agua, de la Palabra, del Evangelio, y del Espíritu Santo, los cuales han sido bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Vean cómo esa Palabra del Señor ha estado haciendo aquello para lo cual Dios la ha enviado; así es la Palabra del Señor; y es prosperada en aquello para lo cual Dios la ha enviado. Es Dios el que prospera, el que vivifica, trae a vida, la hace realidad, la hace cumplida, la cumple, cumple lo que Él ha prometido hacer; Él lo cumple, en el tiempo y para el tiempo que corresponde esa Palabra.

Ahora tenemos San Mateo, capítulo 17, versos 10 al 13. Eso fue cuando bajó Cristo con Sus discípulos Pedro, Jacobo y Juan, del Monte de la Transfiguración; y al bajar… capítulo 17, verso 9 en adelante, dice:

Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.

Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista.”

“ELÍAS EL RESTAURADOR.”

Pues Cristo dice: “A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.” Por lo tanto, es Elías el restaurador.

Encontramos que el ministerio de Elías es nada menos que el ministerio del Espíritu Santo siendo operado a través de un hombre llamado Elías, miles de años atrás; y luego ese mismo ministerio viniendo en otro hombre llamado Eliseo, el cual recibió una doble porción del espíritu que estaba en Elías como él lo pidió; tipo y figura del doble ministerio que está prometido para el Día Postrero, los ministerios de Moisés y de Elías.

Y luego por tercera ocasión el ministerio de Elías vino a la Tierra y fue en Juan el Bautista. Es el Espíritu Santo operando el ministerio que operó en Elías Tisbita y que luego operó en Eliseo, operándolo por tercera vez en Juan el Bautista.

Encontramos que el único que se llamaba Elías era el primer hombre donde operó el Espíritu Santo ese ministerio; luego el segundo Elías se llamaba Eliseo, parecido el nombre. Eliseo representa a la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual tiene la promesa de que recibirá una doble porción en el Día Postrero.

La porción primera es el bautismo del Espíritu Santo donde obtiene el cuerpo angelical, y por consiguiente el nuevo nacimiento; y luego la segunda parte de la redención, que es la redención del cuerpo, donde recibirá un cuerpo nuevo, eterno, inmortal, incorruptible, glorificado y joven para toda la eternidad, cada creyente en Cristo.

Y luego encontramos que el ministerio de Elías fue manifestado en Juan el Bautista por tercera ocasión, entre los judíos; pero el ministerio de Elías ministra a judíos y también a gentiles. No el ministerio de Moisés sino el ministerio de Elías en el primer Elías y en el segundo Elías ministró para judíos y para gentiles también. ¿Recuerdan el caso de Naamán el leproso? Fue Eliseo que habló la palabra para la sanidad de Naamán.

Y así encontramos el ministerio de Elías en diferentes ocasiones ministrando para judíos y para gentiles; y en la cuarta manifestación del ministerios de Elías lo encontramos en medio del Nuevo Pacto con la Iglesia del Señor Jesucristo en la séptima etapa o edad de la Iglesia gentil.

Es que el que opera ese ministerio pasó de los judíos a los gentiles, que es el Espíritu Santo el que operó el ministerio de Elías en Elías Tisbita, Eliseo y Juan el Bautista; y ahora lo encontramos en el Monte de Sión, la Iglesia del Señor Jesucristo, operando el ministerio de Elías en el reverendo William Branham; por eso vemos características de Elías en el reverendo William Branham.

Él fue fiel al ministerio y en el ministerio que Dios colocó en él: precursando la Segunda Venida de Cristo, así como el ministerio de Elías por tercera ocasión precursó la Primera Venida de Cristo.

Y la tercera manifestación de Elías precursando la Primera Venida de Cristo dijo: “El que viene después de mí es mayor que yo, porque era primero que yo.” ¿Y cómo era primero y nació después? Porque el que vendría después de Él es Eterno, es el Ángel del Pacto, que es primero que Juan el Bautista.

Así como sucedió allá, Dios enviando el precursor antes de venir manifestado en carne humana en toda Su plenitud, está prometido que enviaría a Elías nuevamente por cuarta ocasión para precursar la Segunda Venida de Cristo. Por eso encontramos que habló el reverendo William Branham de la Segunda Venida de Cristo, y dijo cómo vendría; porque eso es lo que dice San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31, dice que el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles.

Por eso muestra San Mateo, capítulo 17, versos 1 al 13, donde aparece Cristo con Pedro, Jacobo y Juan en el Monte de la Transfiguración, y a cada lado de Jesús los dos ministerios, los Dos Olivos: Moisés y Elías; ellos son los Dos Olivos. Ahí los encontramos transfigurados, a Jesús, a Moisés y a Elías.

Ellos están vivos los tres; y ese es el Orden de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Vean, también en San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28, dice:

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles (ahí están los Ángeles. Los Ángeles son Moisés y Elías. Y cuando se trata del ejército de ángeles, eso es la Iglesia del Señor Jesucristo viniendo con Cristo), y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”

Y así como hubo personas allí, que estarían vivas hasta ver la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, los cuales subieron al Monte de la Transfiguración para ver el Orden de la Venida del Señor… o sea, estaban viendo una visión; la realidad la verán los creyentes de Cristo del Día Postrero.

Luego, más adelante, cuando ya Cristo había resucitado (en San Juan) y estaba con Sus discípulos; y Pedro va con Jesús, y Juan va siguiendolos, Pedro dice: “¿Y qué a este?” Porque a Pedro le decía: “Apacienta mis corderos,” y también le decía: “Apacienta mis ovejas”; y Pedro mirando a Juan dice: “¿Y qué de este?” Jesús le dice: “Yo quiero que él quede hasta que yo venga.” Y salió la interpretación de algunos, de que él no vería la muerte hasta la Segunda Venida de Cristo.

Como sucede algunas veces, que se dice algo y unos le dan una interpretación y otros le dan otra interpretación; y algunos lo toman tan literal como algunos lo tomaron en aquel tiempo, que dice: “Jesucristo dijo que Él quería que él quedara hasta Su Venida: ‘hasta que yo venga’; por lo tanto, él no verá muerte.” Bueno, y él no ha visto muerte, lo que murió sólo fue su cuerpo físico, pero en alma y espíritu está vivo: en la sexta dimensión.

Pero el quedar vivo aquí en la Tierra no fue lo que quiso decir Cristo, que quedaría vivo hasta la Segunda Venida del Señor; sino que cuando estuvo en la Isla de Patmos, allí él vio la Venida de Cristo en esas visiones que tuvo.

Y aún, con todo y eso, no era la Segunda Venida de Cristo. Está teniendo las visiones divinas; y por consiguiente, está viendo todo: Está viendo lo que sería la historia de la Iglesia, está viendo lo que sería el recogimiento de la Iglesia, los mensajeros de cada edad representados en siete estrellas, los siete mensajeros de cada edad; y la Iglesia representada en el candelero o candelabro con siete lámparas, y así por el estilo.

El libro del Apocalipsis es un libro de simbolos, que tiene que ser entendido correctamente en el Día Postrero por los creyentes en Cristo. Y Cristo estará abriendo ese libro con la apertura del Libro sellado con siete sellos, que contendrá la historia de la Obra del Señor Jesucristo con Su Iglesia, y también con lo que hará con los judíos.

Ahí aparecen los ministerios que el Espíritu Santo operó en los mensajeros de las siete edades, y también los ministerios que operará en la Edad de Oro de la Iglesia del Señor Jesucristo; que tendrá que ver con la Iglesia del Señor y con los judíos también.

Porque así como Dios moró en el templo que construyó el rey Salomón, como había morado en el tabernáculo que había construido el profeta Moisés, que tenía atrio, lugar santo y lugar santísimo... El lugar del atrio corresponde al tiempo de Jesús, donde fue hecho el Sacrificio; y por consiguiente, corresponde a esa etapa pasada que culminó con la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario y Su resurrección; pero que cubre también a hebreos que tenían los sacrificios físicos de aquel tiempo. Y luego la parte del lugar santo corresponde a las siete edades de la Iglesia.

Y vean cómo el arca que fue colocada en el lugar santísimo en el tiempo de Moisés, en el tabernáculo, y que fue colocada en el lugar santísimo del templo que hizo Salomón, era entrada al lugar santísimo; la pasaban..., digamos que la llevaban, entraban por la cortina que estaba al frente, pasaban al atrio, del atrio pasaba por el lugar santo, y del lugar santo pasaba al lugar santísimo; pero no con..., no en un carro nuevo de bueyes, como la quiso llevar el rey David a Jerusalén; porque el arca tiene que ser cargada en los hombros de sacerdotes, de los levitas.

Y en los hombros, el corazón de cada mensajero de Dios, de edad en edad, fue siendo cargada el Arca, de etapa en etapa, de edad en edad. Y cuando transcurren esas etapas, el Arca tiene que continuar a su lugar de destino, que es el Lugar Santísimo, donde solamente el sumo sacerdote podía entrar.

Y el Arca tiene que ser llevada al Lugar Santísimo, que..., cuando estudiamos a la Iglesia como Templo espiritual, podemos ver que el Atrio corresponde hasta los días de Jesús; y luego se pasa al Lugar Santo; y para pasar al Lugar Santo hay que pasar por el Atrio, donde está el Sacrificio: creyendo en Cristo; está el mar de bronce, hay que pasar por las aguas, seguir adelante, y entrar al Lugar Santo, y de ahí seguir la etapa, las etapas de la Iglesia.

Cuando se termina la etapa o se lleva a cabo la etapa de la séptima edad, la Edad de Laodicea, donde el reverendo William Branham cargó el Arca hasta allí, la colocó allí… Vamos a leer algo aquí…

Digamos que es como una carrera de relevo (digamos) de ocho corredores: San Pablo tomó esa Palabra para llevarla a los gentiles, salió corriendo hacia los gentiles con la Palabra; y luego de San Pablo pasa al segundo mensajero, que la toma y sigue y da el recorrido para la segunda edad de la Iglesia entre los gentiles; luego la toma esa Palabra... por eso está entrelazado un mensajero con otro, un Mensaje de una edad con el otro Mensaje de otra edad; y cada edad está entrelazada con la otra; y va formándose en forma de una pirámide, y (digamos) formando una pirámide, o formando un Templo espiritual en forma de pirámide…

Recuerden que las pirámides de Egipto eran también templos donde se colocaban muchas cosas en el campo espiritual, y que el Faraón era un Dios para los egipcios.

Ahora veamos... Sabemos que el reverendo William Branham tuvo la Palabra, el Arca del Pacto, que es Cristo; y la colocó en la séptima etapa de la Iglesia. Página 479 del libro de “Los Sellos” dice, en español, ya terminando el mensaje, dice:

“Concédelo, Señor. Luego, Señor, ruego que me ayudes. Estoy comenzando a decaer. Sé que mis días sobre esta tierra ya no pueden ser muchos. Ruego que me ayudes y me concedas ser sincero, honesto y verdadero para que así pueda llevar el Mensaje hasta donde me es ordenado llevarlo. Luego, cuando me llegue el tiempo de descanso, cuando llegue allá al río y me lleguen las olas, oh Dios, concede que pueda entregar esta Espada a otro que sea honrado y que lleve la verdad. Concédelo Señor. Mientras llega ese momento, ayúdame a ser fuerte, sano y valeroso. Ayuda mi iglesia. Bendícenos aquí juntos, Señor. Somos Tuyos…”

Él la llevó a la séptima edad, esa Palabra; pero él dice: “Concede que pueda entregar esta espada a otro.” ¿A dónde la va llevar el otro? Porque ya la séptima edad tuvo su mensajero y tuvo la Palabra en medio de ella, Cristo en forma de Palabra y Cristo en Espíritu Santo, y Cristo en el mensajero de la séptima edad de la Iglesia.

En las etapas de restauración encontramos cuatro etapas que corresponden a la restauración de la Iglesia: la etapa luterana… son cuatro mensajeros de restauración, y por consiguiente cuatro mensajeros de Luz, y por consiguiente cuatro enviados de Dios para las últimas cuatro etapas de la Iglesia.

La primera etapa de restauración de la Iglesia corresponde a Lutero y su tiempo: Edad Luterana; y luego la segunda corresponde a Wesley y su tiempo: Edad Wesleyana; la tercera etapa corresponde al reverendo William Branham con el Mensaje que Dios le dio, y corresponde a la restauración de los dones del Espíritu en esa edad, por medio del Espíritu Santo en medio de la Iglesia de Laodicea, manifestado a través del séptimo mensajero: el reverendo William Branham.

Y la cuarta etapa es la etapa más importante de todas: la etapa de la Palabra, la etapa de Piedra Angular, la etapa del Amor Divino, la etapa de oro de la Iglesia del Señor Jesucristo, la Edad de la Piedra Angular. Es ahí donde tiene que llegar el Arca del Pacto, la Palabra, en hombros del que le corresponde llevarla a ese lugar; no en un carro nuevo denominacional.

Cuando la llevaron en un carro allá en el tiempo de Uza o Pérez-uza, por poco se cae el arca; porque la Palabra no es para ser llevada en carros nuevos denominacionales. Es en los hombros de los mensajeros de Dios correspondientes a cada etapa.

Y ahora, así como se encontraba el Arca del Pacto, la Palabra, en la primera edad, después se encontraba en la segunda edad; y todas esas etapas corresponden al Lugar Santo. La Palabra, Cristo, pasando por el Lugar Santo; y luego tiene que entrar al Lugar Santísimo.

Si encontramos la Palabra en el Lugar Santísimo, encontraremos quién la llevó; si encontramos quién la carga, encontraremos a dónde la llevará: al Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, en la etapa más gloriosa.

Un Templo para Dios sin Lugar Santísimo no es Templo; como una persona sin alma no es un templo humano para Dios, porque es el alma el lugar para Dios morar.

O sea, que una persona sin alma, no es una persona: es un animal; porque los animales son los que no tienen alma, por más que se parezcan al ser humano. Igual que la serpiente antigua, era parecida al ser humano pero la diferencia entre Adán y la serpiente era que la serpiente no tenía alma y Adán sí.

Ahora, podemos ver que es en la etapa de Edad de Piedra Angular donde vendrá la restauración de todos los hijos e hijas de Dios a la vida eterna física, a la redención del cuerpo, como está prometida en Romanos, capítulo 8, verso 14 al 39, y como está prometida también en Efesios, capítulo 4, verso 30, donde dice:

Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”

¿Para el día de la redención de qué? Del cuerpo, el cual será redimido con nuestra transformación; y entonces tendremos un cuerpo inmortal, incorruptible y glorificado igual al cuerpo glorificado de nuestro amado Señor Jesucristo, lo cual es una promesa; y eso será a la Final Trompeta: “porque será tocada la Trompeta y los muertos en Cristo resucitarán primero, y nosotros los que vivimos seremos transformados.”

Ese es el misterio grande, que será no solamente revelado sino cumplido en este tiempo final; porque eso es lo que Cristo va a hacer en este tiempo final.

Y los va a reunir en un lugar de Su Cuerpo Místico de creyentes. No los va a reunir en la primera edad, segunda, tercera, cuarta, quinta o sexta o séptima, sino en la Edad de Piedra Angular.

Por eso para el Día Postrero Él estará llamando y juntando a todos los escogidos, para ser restaurados a la vida eterna física, como Cristo lo ha prometido para todos los creyentes en Él.

Por eso la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, que sonará en el Día Postrero, estará dando sonido cierto. “Porque si la trompeta da sonido incierto, ¿cómo nos preparemos para la batalla?” (Primera de Corintios, capítulo 14, verso 8). Son palabras de San Pablo, el apóstol del Señor, para la primera etapa de la Iglesia.

“ELIAS EL RESTAURADOR,” del Día Postrero, de la Edad de Piedra Angular, será el quinto Elías; porque ya el cuarto Elías de la séptima edad, vino y se fue; y dice: “Que yo pueda dejar, entregar esta espada a otro que sea fiel, que hable la verdad.”

La Palabra de Dios en Elías Tisbita la pasó ¿a quién? A Eliseo. Eliseo la pasó a Juan el Bautista. Juan el Bautista la pasó al reverendo William Branham. Y William Branham la pasa al quinto Elías. Porque es el Espíritu Santo en cada uno de ellos, con la Palabra para cada etapa del Programa Divino.

Así como vino Elías manifestado en su segunda manifestación: vino con una doble porción del espíritu que estaba en Elías, así vino Eliseo; y así vendrá el quinto Elías: con una doble porción ministerial, con la porción ministerial de Moisés también. Y ahí no vamos a explicar mucho para que no se interrumpa el Programa Divino. Solamente vamos a leer lo que dijo el reverendo William Branham: En la página 128 del libro de “Citas”, párrafo 1150, dice... Y esto fue tomado del libro o mensaje de “La Fiesta de las Trompetas” que predicó en el 1964, el 19 de julio, en Jeffersonville, Indiana. Dice el párrafo 1150:

“Ahora, tan pronto como esta Iglesia. El misterio del Séptimo Sello es conocido, y los judíos son llamados por el misterio de la Séptima Trompeta, que son dos profetas, Elías y Moisés…”

O sea que la Séptima Trompeta, el misterio de la Séptima Trompeta es Moisés y Elías; y el misterio del Séptimo Sello es la Venida del Señor.

“…y ellos regresan y allí es donde los pentecostales están todos enredados; ellos esperan que algo acontezca, y la iglesia se fue, y eso es a los judíos.”

¿Y que hay para los gentiles, para la Iglesia? Vamos a ver. Esta misma página 128 y 129, dice el párrafo 1152:

“Él dijo que la Gran Trompeta tocaría (La Gran Trompeta, no trompetas ahora, Fiesta de las Trompetas, hay dos de ellos, Moisés y Elías para llamar las Trompetas), sino que debajo de la Gran Trompeta (la Venida del Señor {¿La Gran Trompeta o Gran Voz de Trompeta, qué? La Venida del Señor}, para anunciar a José volviendo) (o sea, anunciar la Venida del Señor) Todas las naciones se reunirán en Jerusalén. Se encuentra eso en el libro de Isaías; sólo les di eso hace poco, uno de esos capítulos que leímos. Eso está en Isaías 18:1 y 3. Y en Isaías 27:12 y 13 es donde Él toca esa Trompeta; y todas las naciones reconocerán que Israel está en su patria, Dios con ella. Entonces la Novia vendrá para estar con el Novio, el Novio con la Novia (y entonces el gran Milenio, después que el mundo entero sea destruido por poder atómico; y habrá Nuevos Cielos y un Nuevo Mundo)...”

Miren lo que le espera a la humanidad después que el mundo entero sea destruido por poder atómico. La humanidad no tiene futuro, no hay futuro para este mundo; pero para los creyentes en Cristo está el futuro de la Cena de las Bodas del Cordero. Pero antes: la transformación, y antes el llamado de la Gran Voz de Trompeta para recibir la fe para ser transformados y raptados, y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y ahora continuamos leyendo. Dice en la página 129..., esto corresponde a la página 130 del libro de “Citas” (pero este tiene un poco cambiados los números), el párrafo 1164 dice:

“Recuerden que los que están vivos y queden no impedirán a los que están durmiendo, porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la sexta acaba de tocar), y esa última Trompeta como el último Sello, será la Venida del Señor; tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero.”

Y esto… Página 148, párrafo 1332, dice:

“Ustedes saben, en los postreros días han de ser repetidas esas plagas otra vez. Y recuerden, un adúltero en los tiempos de la Biblia, su castigo era morir apedreado; y la iglesia incrédula será apedreada a muerte con piedras de granizo. Era una vez la manera de Dios de castigo. Él apedreará este mundo incrédulo, una generación adúltera. Lo apedreará del Cielo con piedras de granizo que pesan un talento cada una, o sea, cien libras.”

Y en el párrafo 1333 de esa misma página 148, que en la otra versión corresponde a la página 149; pero el párrafo debe estar bien, párrafo 1333:

“Recuerden que los que viven y quedan, no impedirán a los que duermen; porque la trompeta de Dios, es la última Trompeta (la sexta acaba de sonar)… y esa última Trompeta, con el último Sello, será la Venida del Señor. Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero… sólo descansando hasta ese tiempo.”

O sea, la última Trompeta con el último Sello. El último Sello es la Venida del Señor, y la última Trompeta con el último Sello es la Venida del Señor; igual que el Sexto Sello es la Venida de los Ángeles del Hijo del Hombre.

Ahí está el misterio del Séptimo Sello, pero no lo vamos a explicar ahora; pero eso es lo que está prometido para este tiempo final, para la Iglesia del Señor Jesucristo y luego para los judíos.

Pero vamos a ver los efectos, y después examinaremos la historia y veremos la historia; como sucedió con cada edad de la Iglesia. Cada edad de la Iglesia, de las siete edades de la Iglesia, tenemos la historia; y la séptima edad, se estaba escribiendo la historia de la séptima edad a medida que estaba cumpliéndose esa séptima edad. Los otros mensajeros anteriores no pudieron decir la historia.

El más que habló de historia ahí, fue el apóstol Pablo, mientras se estaba cumpliendo esa edad; pero no podía explicar esas siete edades y esos sellos porque Juan el apóstol fue el que recibió la revelación más adelante. Ya San Pablo no estaba en la escena cuando eso sucedió. Tendría algunos 90 años Juan el apóstol (¿verdad, Miguel?) Y Juan ahí recibió la promesa de parte de Cristo, que estaría vivo para ver Su Venida, verla en una isla, la Isla de Patmos, en donde le apareció y recibió esas visiones apocalípticas, todos esos símbolos apocalípticos, los cuales tienen un significado.

Y cuando escuchó los siete truenos, le fue prohibido escribir lo que él escuchó; solamente pudo decir que escuchó siete truenos. Y recuerden que la Voz de Dios es así. ¿Recuerdan por ahí por el capítulo 2, verso 28 de San Juan, cuando Jesús dice: “Padre, glorifica a Tu Hijo”? La Voz del Cielo, Dios, dice: “Lo he glorificado…”

Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.

Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado.”

¿Ven? Porque la Voz de Dios se oye, se escucha así; es tronante como en el monte Sinaí; pero lo que estaba diciendo, Jesús lo entendió; y por eso es que está escrito ahí, lo que dijo la Voz:

“...Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.”

Lo glorificó en Su Primera Venida, y lo glorificará también en Su Segunda Venida.

La Voz de Dios, la Voz del Ángel Fuerte que desciende del Cielo clamando como cuando ruge un león, y siete truenos emitieron Sus voces: Juan lo escuchó; pero no pudo escribir lo que escuchó, porque le fue prohibido.

Juan estaba escuchando la revelación del Séptimo Sello, porque lo que los Truenos revelan es el misterio del Séptimo Sello; así como la Voz de Dios en cada edad reveló lo correspondiente a cada tiempo.

Página 128 del libro de “Sellos,” párrafo 122, dice:

“Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de translación.”

Y en la página 212 del libro de “Los Sellos” también, dice... el primer párrafo, el párrafo 100, a la mitad del párrafo dice:

“La Novia todavía no ha tenido ningún avivamiento; todavía no ha habido allí ningún avivamiento, ninguna manifestación de Dios para sacudir a la Novia. Estamos esperando eso. Se necesitarán esos siete truenos misteriosos para despertarla. Él los mandará, lo ha prometido.”

¿Qué es lo que trae el avivamiento para la Iglesia en el Día Postrero? Los Siete Truenos, que contienen la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo, que le dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. O sea, que todo eso es para los creyentes en Cristo que estarán viviendo en este tiempo final.

En la página 57 y 59… 57 del libro de “Sellos,” dice, párrafo 17 en adelante:

“Este libro sellado con siete sellos es revelado en el tiempo de los siete truenos de Apocalipsis 10. Demos lectura allí también para tener un mejor entendimiento antes de entrar más profundamente. Ahora, esto ya es el tiempo del fin porque dice así:

‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza...’

Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Angel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando (dice que viene directamente ¿a quién? A los judíos. Pero vean):

‘...y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.’

¿Recuerdan el ángel de Apocalipsis capítulo uno? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia.”

O sea, que el mensajero a Israel viene por Su Iglesia, viene por la Iglesia del Señor Jesucristo: el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, que es Cristo en Su Venida clamando como cuando un león ruge, porque Él ya cambio de Cordero a León, y de Sumo Sacerdote a Rey y Juez de toda la Tierra.

Ese cambio sucedió allá en Apocalipsis, capítulo 5, cuando Él tomó el Libro sellado con siete sellos, lo abrió en el Cielo, y luego en Apocalipsis 10 viene con el Librito abierto en Su mano para entregarlo a una persona: a Juan el apóstol, que representa a la Iglesia del Señor Jesucristo, y representa a la Iglesia del Señor Jesucristo con todos los mensajeros que tendría.

Y por cuanto será para el tiempo final la Venida del Señor como León, con ese Librito abierto, estará representando a la Iglesia de ese tiempo con el mensajero que tenga la Iglesia al cual le será entregado ese Título de Propiedad. “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que antes revele su secreto a sus siervos los profetas.” [Amós 3:7] Porque la Palabra viene a los profetas; y esa es la Palabra viniendo a la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, para prepararnos para ser restaurados a la vida eterna física, con cuerpos eternos y glorificados.

Por eso los Siete Truenos, la Voz de Cristo, estará revelándonos el misterio de la Segunda Venida de Cristo, y dándonos así la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

En la página 399 del libro de “Los Sellos,” párrafo número 11, dice:

“El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

Ahora, si yo pudiera responderles eso correctamente, también podría responderles en cuanto a Henoch; pero no puedo. Lo único que yo sé es lo que dicen las Escrituras en cuanto a cómo será. Puede ser que… yo he pensado, déjenme decirlo de esta manera (ojalá los hermanos que oigan esta cinta lo entiendan bien): Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese Espíritu…”

¿Cómo piensa usted? Así pensaba el hermano Branham, así creía el hermano Branham; porque siempre cuando Dios promete un ministerio de un profeta que ya vio en la Tierra, cuando promete la repetición de ese ministerio es el Espíritu Santo operando ese ministerio en otro hombre. Tan sencillo como eso.

“...porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo.’ Es que Eliseo obró igual que Elías. Ahora, yo no puedo decir que mi idea es correcta. Yo no lo sé. Tengo que ser honrado. No lo sé.”

Ahora, él pensaba en esa forma, y con lo que habló en “La Fiesta de las Trompetas” quedó aclarado todo eso. Estaba correcto el pensar del reverendo William Branham.

Ahora, muchas personas luego pensaban también, que el cuarto Elías era el quinto Elías también; aun antes de Dios mostrarle al cuarto* Elías que no era él el que llevaría el Mensaje a los judíos para la restauración de los judíos, él trató de ir a los judíos; y estando en Egipto, para pasar de Egipto a Israel, el Ángel le dice: “No vayas a Israel, no es el tiempo; tiene que ser conforme a la Escritura.” Eso es conforme a Apocalipsis 11. “La maldad del amorreo no se ha cumplido todavía,” le fue dicho también. Ahora, la página 408 del libro de “Los Sellos,” párrafo 17, dice:

“Hermano Branham (es una pregunta que le hacen), ¿es el séptimo ángel (o sea, séptimo ángel de la séptima edad de la Iglesia) con el espíritu de Elías, el mismo Elías enviado a los 144.000 judíos durante los tres años y medio de la tribulación después del rapto? Algunos estamos enredados con esta enseñanza.”

La contestación fue:

“No, no es el mismo. Son dos hombres distintos.”

El cuarto Elías es el cuarto Elías: el reverendo William Branham. Y el quinto Elías, la Iglesia y los judíos en algún momento lo conocerán, y sabrán que no es el mismo cuarto Elías; pero el ministerio sí es el mismo.

“Eliseo, que vino en la forma o lugar de Elías, no fue Elías. Y cuando el espíritu de Elías vino sobre un hombre llamado Juan el Bautista, tampoco fue Elías. Y el hombre, el séptimo ángel, el mensajero enviado al final de la Edad de Laodicea, no será Elías literal; será más bien un gentil a su pueblo.”

El reverendo William Branham: él es aquel Elías que vendría a la Iglesia en la séptima edad, como fue prometido, para la restauración de la Iglesia a la fe de los padres, los apóstoles.

Ahora, podemos ver estas promesas divinas, y podemos así ver un poquito más de lo que está prometido para los creyentes en Cristo. Para la Iglesia del Señor Jesucristo está prometido que habrá una Gran Carpa-Catedral; le fue mostrada al reverendo William Branham en una visión y luego fue reconfirmada en muchas ocasiones.

Y el reverendo William Branham creía que era literal el cumplimiento de esa Visión, y trató de conseguir materializar esa Visión, y por eso siempre hablaba de una Gran Carpa-Catedral y que iba ser cumplida esa Visión. Él trató de cumplirla como trató de cumplir la ida de Elías a los judíos.

Y ahora buscamos en la página 136 del libro de “Citas”... Siendo que le fue mostrado al reverendo William Branham que habrá en esa Visión de la Carpa grandes milagros y maravillas… Eso es el lugar donde dice que los milagros son para los judíos (es que los números son diferentes pero el párrafo debe ser el mismo) [Párrafo 1208]:

“¿La Novia antes de que venga Jesús, ella tendrá todo el poder del Espíritu Santo para hacer milagros, levantar muertos, y así sucesivamente como en el lluvia tardía… Y es esta lluvia tardía para los 144.000 judíos? ¿Tendrán todos los ministros esto, y estamos sólo esperando la Venida? Ahora, lluvia tardía, 144.000 judíos; no, eso es cuando Elías y Moisés… allí es donde los milagros, tienen lugar (los milagros tendrán lugar con y bajo los ministerios de Moisés y Elías, allí es donde toman lugar). Las cosas que la gente ha estado buscando, los pentecostales por milagros, pero donde eso tendrá lugar será debajo de Elías y Moisés… Sólo debemos de esperar la Venida del Señor. Sólo esperen, guarden sus lámparas aderezadas, todas llenas completamente de aceite. Oren cada hora, no cada día, cada hora. Sólo guárdense listos; estén listos, sean dulces y vigilando.”

Y ahora la Visión de la Carpa muestra que habrán milagros. Cualquier persona puede pensar: “Hay una contradicción.” No hay ninguna contradicción.

Página 137, párrafo 1239, dice:

“Esta pregunta aquí es esta: ¿Habrá milagros hechos por la Novia? ‘Si señor’. Se están haciendo ahora mismo. Eso es correcto. ¿Ven? Mas no busquen algo tan grande como traer los cielos y cerrar los cielos que no llueva. Eso es el tiempo de los judíos.”

Párrafo 1236, dice:

“Y entonces Él enviará a Sus ángeles, y juntará sus elegidos de los cuatro vientos, desde el cabo de la Tierra hasta el cabo del Cielo. Eso está hablando de la resurrección, el arrebatamiento, subiendo. Él enviará a Sus ángeles para juntar. ¿Ustedes alguna vez pensaron qué son los ángeles? ¿Eh? Mensajeros. Él los juntará, los congregará juntos (¿Ven?), trayendolos, juntándolos de las partes extremas de la Tierra a las partes extremas del Cielo, la Palabra que fue, y ha sido hecha manifiesta en la Tierra. ¿Ven? ¿Lo captan? La Palabra ha sido hablada; aquí se manifiesta (se cumple).”

Estas son las cosas que están prometidas para la Iglesia del Señor Jesucristo, y por lo tanto tenemos que estar preparados porque algo grande está por suceder, y se está entrelazando todo en el Programa Divino.

[Párrafo 1164] “Recuerden que los que están vivos y queden, no impedirán a los que están durmiendo; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la sexta acaba de tocar), y esa última Trompeta como el último Sello, será la Venida del Señor; tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero.”

O sea, que la Séptima Trompeta: “y esa última Trompeta como el último Sello, será la Venida del Señor…”

Y ahora nos dice que la última Trompeta, como el último Sello, es la Venida del Señor. Ese es el párrafo 1164 de esta página 129; pero el 1150 de la página 128 de esta versión dice:

“Ahora, tan pronto como esta Iglesia, el misterio del Séptimo Sello es conocido, y los judíos son llamados por el misterio de la Séptima Trompeta, que son dos profetas: Elías y Moisés…”

Y acá habíamos leído que la Séptima Trompeta, como el Séptimo Sello, ¿son qué? La Venida del Señor. Porque el Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles.

Y ahí lo vamos a dejar.

“ELÍAS EL RESTAURADOR.”

Y como Miguel siempre espera un poquito más, vamos a leer por aquí algo para que… él dice que el postre, siempre.

Está en “Las Edades de la Iglesia.” Página 59 de esta versión, párrafo 74... 72 y 74, dice:

“Ahora en Mateo 16:28, el cual está antes de Mateo 17:1-13, Jesús había dicho:

‘...hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su reino.’

Y los tres apóstoles vieron eso: el orden de Su Segunda Venida (¿Qué fue lo que vieron en el Monte de la Transfiguración? El Orden de Su Segunda Venida, estaban teniendo una visión allí). Ellos lo vieron transfigurado allí en el monte. Su vestido era resplandecientemente blanco, y Su rostro brillaba como el sol en su cenit. Y cuando Él apareció, allí estaban Moisés y Elías, uno a cada lado. Así es exactamente como Él vendrá. En verdad, Elías vendrá primero y convertirá los corazones de los hijos (Novia) a la doctrina apostólica de la Palabra de los padres.”

O sea, será visto primero el ministerio de Elías, y por consiguiente también será visto luego el ministerio de Moisés, y será visto también el ministerio de Jesucristo; porque la Séptima Trompeta, que son Moisés y Elías, y el Séptimo Sello, que es la Venida del Señor, ocurrirá. Y esa revelación la obtendrá la Iglesia del Señor Jesucristo, para obtener la fe para ser transformada y llevada con Cristo a las Cena de las Bodas del Cordero; porque Él viene.., dice que Él es el mensajero a Israel, pero viene por Su Iglesia; porque Israel son los siervos de Dios y la Iglesia son los hijos e hijas de Dios: los que van a estar en la Cena de las Bodas del Cordero.

Los ciento cuarenta y cuatro mil perderán la Cena de las Bodas del Cordero, pero resucitarán al final de la gran tribulación para estar en el Milenio; pero la Iglesia vendrá con Cristo para el Milenio (después de la gran tribulación), en cuerpos glorificados; y ese es el Ejército poderoso de Apocalipsis, capítulo 19, que viene con Él en caballos blancos, en el poder de la Palabra creadora.

La Iglesia-Novia tiene grandes promesas de parte de Cristo; conforme a lo que está prometido será lo que Dios estará llevando a cabo en medio de los creyentes en Cristo, en la etapa de oro de la Iglesia, la etapa del Amor Divino, la Edad del Amor Divino, que es la Edad de Piedra Angular, donde tenía que subir y ha estado subiendo la Iglesia del Señor Jesucristo.

No puede estar en la primera edad, porque ya eso fue hace alrededor de dos mil años; ni en la segunda edad, ni en la tercera, ni en la cuarta, ni en la quinta, ni en la sexta, ni en la séptima. Tiene que estar en la edad que esté vigente en el Programa Divino.

Los de las demás edades están el 90% alla en el Paraíso, y quedan algunos de la séptima edad que se pueden ir en algún momento; y de los nuestros se puede ir algunos también, pero regresará para estar con nosotros.

Vean ustedes, los creyentes en Cristo del tiempo final tienen las bendiciones más grandes, dadas a la Iglesia del Señor Jesucristo. La mayoría son de los que fue dicho que algunos de los que estarán vivos - que algunos estarán vivos: “No todos dormiremos.” De esos que no “todos dormiremos,” son los que corresponden a este tiempo final: no todos vamos a morir. Pero sin embargo San Pablo murió; pero los que no iban a morir son los que estarán viviendo en el Día Postrero; no todos, pero muchos; que serán transformados estando vivos cuando veamos a los muertos en Cristo resucitados en cuerpos glorificados; y entonces comeremos con ellos también, y seremos transformados.

Recuerden que eso de comer con los que resucitarán suena raro; pero lo que hay es que ir a la Biblia y encontrar que Jesús comió con ellos en más de dos ocasiones. La primera, cuando se encontró con los de Emaús, o allá en Emaús fue la primera comida con ellos, una cena, porque ya estaba oscureciendo. Luego, cuando se encuentra con Sus discípulos en Jerusalén, o en el lugar donde Él les dijo que les aparecería, entró, y ellos estaban con las puertas cerradas, y creyeron que era un espíritu que pasaba las paredes; pero Él dijo: “Yo soy.” Y les dijo: “Un espíritu no tiene carne y huesos como yo tengo.”

Ahí está dando una revelación grande de cómo está constituído un espíritu y de cómo está constituído un ser humano, un cuerpo físico. “No, un espíritu no tiene cuerpo..., carne y huesos como yo tengo”; y les dijo que tocaran. Y les dijo: “¿Tienen algo de comer?” Le traen un pedazo de pescado y un panal de miel, y come delante de ellos, y ya se van tranquilizado.

Pero no se podían explicar cómo podía cruzar las paredes, porque ellos estaban con las puertas cerradas por miedo a los judíos; y después que come con ellos se desaparece, se desapareció delante de ellos. Y tenían dos cosas: gozo (alegría) y miedo también. Y quizá usted piensa: “Qué miedosos,” ¿verdad? ¿Y qué si hubiera sido usted el que estuviera allí?

Luego cuando se encuentra con Sus discípulos que están en el mar, y no habían pescado nada; y Él les aparece en la madrugada, ya amaneciendo, rayando el alba, y les dice: “¿Tenéis algo de comer?” —“No hemos pescado nada.” Les dice: “Tiren la red (¿A dónde, Miguel?) a la derecha.” La derecha habla del Poder Divino. La tiran, y casi no la podían sacar. ¿Cuántos peces, Miguel? ¿151 o 52, 53…? 153 peces escogidos, grandes: que habla de los escogidos de Dios.

¿Recuerdan la visión que tuvo el reverendo William Branham de una laguna con muchos peces?, y había peces pequeños y peces grandes; no pudo pescar los peces grandes. Por lo tanto, los peces grandes corresponden a este tiempo final.

Y fue amaneciendo... y se amanece por el Este, saliendo el sol por el Este: “A los que temen mi nombre nacerá (eso habla del Este)... nacerá el Sol de Justicia, y en Sus alas traerá salvación, salud.” Malaquías, capítulo 4, verso 2. Y Oseas, capítulo 6, versos 1 al 6, nos habla también de algo que está por acontecer con el pueblo hebreo, los cuales recibirán un despertamiento espiritual en el Día Postrero.

Capítulo 5, verso 15, dice [Oseas]:

Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.”

Y en el capítulo 6, verso 1 en adelante, dice [Oseas]:

Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.

Nos dará vida después de dos días…

Dos días delante de Dios ¿son? Dos mil años... Después de dos días, porque esos dos días corresponden a la Dispensación de la Gracia con los gentiles, con el cristianismo.

Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará…”

O sea, en el tercer milenio de Cristo hacia acá; “porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día.” (Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y el Salmo 90, verso 4).

“...en el tercer día nos resucitará y viviremos delante de él.

Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová...”

O sea, que van a conocer todo lo que corresponde a ese tiempo, y continuarán recibiendo conocimiento. ¿Por qué? Lo primero es que ellos no tienen el conocimiento completo; pero vean por qué será que continuarán obteniendo más conocimiento. Habacuc (y despues le digo el capítulo y el verso):

Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.” (Capítulo 2, verso 14).

Y en el capítulo 14, verso 9, de Zacarías dice:

Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.”

O sea, que muestra que obtendrán el conocimiento de Dios: del único Dios verdadero. “Y en aquel día Jehová será uno (en el Mesías), y uno Su nombre.” El Nombre de Dios en el Mesías.

Y en el capítulo 11, verso 9, de Isaías, dice:

No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.”

Y si va a ser llena la Tierra del conocimiento de Dios: va a haber una enseñanza, una educación, una educación Divina, una educación de parte de Dios para Su pueblo y todos los que vivirán en el planeta Tierra. Dios enseña a Su pueblo, educa a Su pueblo en Su Programa.

Cuando Dios colocó al ser humano en la Tierra, le enseñó, lo educó; hubo una educación por medio de la enseñanza que Dios le dio, para que no pecara y no perdiera la vida eterna; pero por amor a... Eva falló; y por amor a Eva, Adán pecó.

Se hizo pecado Adán, sabiendo lo que estaba haciendo; pero por amor lo hizo. Así como Cristo por amor al ser humano se hizo pecado por nosotros, sabiendo lo que estaba haciendo: Tomó nuestros pecados para obtener Su Iglesia, la segunda Eva, y poder tener los hijos e hijas de Dios que tenían que nacer en el Reino de Dios primero, para luego nacer físicamente con cuerpos eternos; lo cual nos dará en la transformación de los vivos y resurrección de los muertos en cuerpos eternos; pero primero tenían que nacer en la dimensión de la Palabra, la dimensión sexta, la cual se obtiene con el nuevo nacimiento.

Teníamos que pasar primero por la sexta dimensión, para luego tomar aquí cuerpos, y tener vida eterna; pero por causa del pecado en el Huerto del Edén no pudo ser así; y tenemos que —estando aquí en la Tierra— entonces nacer en el Reino de Dios y en la esfera espiritual, en la sexta dimensión; y obtener así el nuevo nacimiento, y por consiguiente el cuerpo angelical teofánico; para después obtener el cuerpo físico glorificado, en la resurrección de los muertos y transformación de los vivos.

Para eso es la Segunda Venida de Cristo: para darnos la vestidura eterna del cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado como lo dice Filipenses, capítulo 3, versos 20 en adelante, lo cual nos muestra para qué es la Venida del Señor a Su Iglesia en el Día Postrero.

La Segunda Venida de Cristo y lo que hará, juntamente con lo que fue la Primera Venida de Cristo y lo que hizo, serán los dos eventos más grandes en medio de la raza humana. Vean, dice:

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.” (Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21).

Para eso es que estamos esperando la Segunda Venida de Cristo.

Y es en este tiempo final, donde la promesa del Elías Restaurador —que restaurará a las doce tribus de Israel para la restauración del Reino de Dios— se va a hacer una realidad.

Por eso los judíos están esperando la Venida de Elías que vendrá proclamando la paz imperecedera, la paz permanente; y también están esperando a Moisés. ¿Por qué? Porque están esperando un profeta como Moisés.

Hace muchos años en Colombia, un rabino de Venezuela estuvo hablando allá en el Club Militar, en una cena, y dijo que estaban esperando a Elías; y no recuerdo si dijo: “A Moisés también”; y dijo: “Pero no será literal, será un hombre como Elías, un hombre como Moisés.” Porque eso es lo que promete Deuteronomio: “Profeta como tú les levantaré.” Y Moisés dice: “Profeta como yo os levantará el Señor, vuestro Dios.” [Deuteronomio 8:15]

Y un profeta como Moisés eso será el Mesías para el pueblo hebreo. Y ahí lo vamos a detener. O si quieren un poquito más aquí, lo vamos a...

Página 21 y 22, párrafo 176 dice, del libro de “Citas”:

“Y allí están esos dos testigos. Y cuando ellos atormenten al mundo, con sus predicaciones, y reúnan otra vez a los judíos, trayendolos a arrepentimiento, trayéndolos otra vez a que crean… cuando vean a Jesucristo viniendo por la Novia, ellos dirán: ‘Mirad, este es el Dios a quien esperábamos. ¡Éste es Él!’ Pero Él no viene por ellos, viene por Su Novia.”

Y más abajo dice también:

“La misma cosa, esos judíos van a tener el gran tiempo de batalla antes de la venida, ahora, de la persecución corriendolos otra vez a la patria natal. Los lleva a ellos como un montón de ovejas otra vez al Monte Carmelo allá. Cuando el Señor Jesucristo venga por Su Novia, y ellos lo vean a Él, ellos dirán: ‘Ese es el que hemos esperado, allí está Él.’ Él se levantará con sanidad en Sus alas.”

Eso es lo que está señalado para ocurrir. Recuerden que todo ha sido profetizado, y muchas veces ha hablado en cierta forma para evitar los imitadores.

Miren aquí lo que nos dice [“Las Edades,” página 190]: “Luego en la lluvia tardía vendrá un reto semejante a aquel en el Monte Carmelo.”

Un reto semejante al del Monte Carmelo. El del Monte Carmelo fue cuando Elías hizo el reto y juntó las tribus; y sobre todo las tribus del norte, que eran diez. Juntó las doce piedras del altar, que estaban desparramadas, y colocó allí el sacrificio. Las doce piedras, que representan las doce tribus de Israel. Restauró el altar y restauró al pueblo a Dios, porque estaban sumidos en la idolatría.

“Fíjese bien en esto para que lo vea en la Palabra. Juan fue el precursor de Malaquías 3. Él sembró la lluvia temprana y fue rechazado por las organizaciones de su día. Jesús vino y tuvo un reto en el Monte de la Transfiguración. El segundo precursor de Cristo sembrará para la lluvia tardía. Jesús será el reto entre las denominaciones y los credos porque Él vendrá para respaldar Su Palabra y para llevar a Su Novia en el rapto. El primer reto fue en el Monte Carmelo; el segundo fue en el Monte de la Transfiguración; y el tercero será en el Monte Sión.”

Ahí…, digamos que las profecías son las cosas que sucederán, y están en forma codificada: con símbolos o con historias, metáforas, parábolas y así por el estilo; para que sea por la revelación divina que sea traída, dada al pueblo y llegue al corazón de las personas.

“ELÍAS EL RESTAURADOR.”

Viene restaurando: restauró el primer Elías las diez tribus, las restauró a Dios, al Programa Divino, sacándolas de la idolatría y colocándolas a los Pies del Señor. Eliseo trabajó para mantener las tribus unidas. Juan el Bautista vino para tornar el pueblo, preparar al pueblo para recibir al Mesías. Y el precursor de la Segunda Venida de Cristo vino para preparar al pueblo para la Segunda Venida de Cristo.

Juan lo preparó para la Primera Venida de Cristo, la Primera Venida del Mesías; y el reverendo William Branham vino preparando al pueblo, precursando la Segunda Venida de Cristo, la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles. Por eso habla mucho de la Venida del Señor, y habla mucho de la Venida de Moisés y de Elías; porque la Segunda Venida de Cristo es con Sus Ángeles, es con Moisés y Elías. Y no lo vamos a explicar ahora. Ya con lo que hemos hablado yo creo que podemos entender y ser reservados, para que no se interrumpa el Programa Divino.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes, hablándoles de “Elías el Restaurador.”

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos use grandemente en Su Reino este tiempo final; y pronto se haga una realidad la Visión de la Carpa, y todo lo que fue visto, mostrado al reverendo William Branham, en la Visión de la Carpa. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Ya mañana... ¿Dónde estaremos, Miguel?

[Hno. Miguel - Vamos a estar acá en el salón grande, porque viene mucha gente mañana para..., el tema es: “Dios proveerá todo lo que os falta”]

Sí lo tengo, que “Dios suplirá todo lo que os falta, o todo lo que os falte.”

[“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falte.” Ese es el texto allí, que Dios suplirá: “Dios suplirá todo lo que os falte.”]

¿Y el del domingo?

[El del domingo es “Siguiendo los pasos del Maestro.”]

Y siguiendo los pasos del Maestro a través de cada edad, hasta llegar a nuestro tiempo, encontraremos —siguiendo Sus pasos— dónde Él estará en este tiempo final. Y ahí yo creo que con eso ya no tenemos que…

[Él ha venido caminando desde el Este]

Desde el Este, desde los judíos a Asia Menor... siguiendo la trayectoria o los pasos…

[Se manifiesta, dice, en el Oeste. Ya Él lo prometió así… empieza en el Este y se manifiesta en el Oeste… hay que seguir esos pasos, esa trayectoria]

Aquí decía, Miguel: “Las pisadas.”

[Las pisadas. “Siguiendo las pisadas del Maestro”]

Así que el domingo..., oren mucho por la actividad de mañana y la actividad del domingo, Dios mediante; para que Dios nos abra cada día más las Escrituras, y nuestra fe siga creciendo. Porque así como “la fe viene por el oír la Palabra,” la fe también crece a medida que escuchamos la Palabra revelada.

Esa es la Palabra que hace crecer nuestra fe: la Palabra revelada para el tiempo que nos ha tocado vivir. Como la Palabra revelada para cada tiempo hizo crecer la fe de los creyentes en Cristo de cada edad, con cada mensajero.

Bueno, yo creo que ya con lo que hemos platicado, tenemos; y mañana continuaremos, ¿a que hora, Miguel?

[La actividad comienza por allí de 9:30..., que viene siendo como a las 10:00 en Puerto Rico]

¿Hoy no están conectados con Puerto Rico? No, hoy… ¿Hoy no?...

[Hoy también estamos conectados]

Pues mis saludos a todos los ministros, colaboradores y hermanos que están reunidos hoy en diferentes países de la América Latina y del Caribe, y Norteamérica y otras naciones. Y mañana estaremos nuevamente con ustedes que están presentes, y los que estarán también conectados en otras naciones; y el domingo también.

Quiero enviar un saludo de todo corazón al reverendo José Benjamín Pérez: Que Dios te bendiga, Benji, y te use grandemente en Su Obra en este tiempo final, y a toda tu familia, a tus hermanos también, y a todos los colaboradores allá en Puerto Rico, y a todos los hermanos allá en Puerto Rico; y también en todas las naciones.

Que Dios les bendiga a todos y les guarde; y adelante sirviendo a Cristo nuestro Salvador en este tiempo final, en donde la promesa es que restaurará a cada creyente en Cristo a la vida eterna física, con cuerpos eternos, inmortales y glorificados, como Él lo ha prometido; y como Él tiene un cuerpo glorificado, así hará con nosotros.

Dejo con ustedes nuevamente al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar cuando él vea conveniente. Yo estaré aquí escuchando a Miguel también.

[Con las palabras que tú nos estás dando de bendición, con eso estamos sellando. Ese es el sello. El Sello son esas bendiciones, esas palabras]

Pues, que Dios me los bendiga a todos y les guarde, y a ti Miguel; y te use, Miguel, grandemente, con todos ustedes y en todos los países; y que el ministerio que Dios ha colocado en Miguel, de misionero, que es apóstol, sea de grande bendición para todos ustedes que están presentes y los que están en otras naciones.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Y el lunes y martes y miércoles tenemos unas actividades en Caracas. No sé si ya... ¿Cuántos lo saben?... ¿Y cuántos están invitados, Dr. Camilo?...

[Dr. Camilo - Es un auditorio muy grande: 1400 personas...]

[Hno. Miguel - Eso hay que llenarlo, 1.400 personas, hay que llenarlo]

O sea, que caben ustedes; que están invitados.

[Hno. Miguel - Cada uno de ellos debe llevar por lo menos 20]

¿Allá lo hablaron…? Hay que preguntarle a Camilo si puede llevar 20 cada uno.

[Dr. Camilo - Sí claro, Hno. William, sí. Son 1.400 personas]

¿Caben?... ¿Y cuántas personas hay aquí ahora?

[Hno. Barroyeta - 300 personas]

¿300 por 20 cuánto es, Barroyeta?... ¿Seis mil?

[Hno. Barroyeta - Seis mil]

Bueno, el que pueda llevar…

[Hno. Miguel - Vamos a decir 10, para que así...]

Pero si llevan 20 no hay problema. Quedarían en el patio también. De 10 a 20, para que sean de 3000 a 6000 personas allá.

O sea... Dr. Camilo, ¿se les podrá poner unas bocinas afuera?, pero que sea electrónica y no necesite cable. Hay que preguntarle aquí al técnico. Hay que ver si hay patio frente al edificio. Le ponemos bocinas. Le… sí.

¿Y eso es qué día, Miguel?

[Primero, a las 8:00 de la mañana]

¿El primero es que? Miércoles. Miércoles, 1° de octubre. O sea, el miércoles próximo. ¿Y será a qué hora?... 8:00 de la mañana allí. El que llegue más tardecito pues ya sabe que se queda afuera. Así que…

[Hno. Miguel - Es nada menos que el Aula Magna de la Universidad Central. Esa es la Casa Máter de acá de Venezuela. ¡Lo máximo!]

Bueno, esperamos grandes bendiciones también en esas actividades. Esperamos que no solamente haya personas dentro, sino fuera también; y esperamos que se cumpla el propósito divino.

Para llegar allá hay que madrugar porque el tráfico es difícil. Se va de tres a cinco horas para llegar; sí, hay que tener los autobuses ya contratados con tiempo.

[Hno. Barroyeta - A las 12:00 de la noche sale de Barquisimeto para...]

Ah sí, tienen bien los horarios, entonces.

Bueno, nos vemos allá; pero mañana nos vemos y pasado mañana nos vemos aca, Dios mediante.

Que Dios me los bendiga y les guarde; y adelante trabajando en la Obra del Señor en este tiempo final, en el Monte de Sion, la Iglesia del Señor Jesucristo.

[Hno. Miguel - Queríamos preguntarle al Hno. William cómo se siente Él aquí en medio del pueblo acá en Venezuela, saber si se siente contento, si se siente bien acá con nosotros. ¿Cómo se siente aquí?]

Yo me siento mejor que cuando comenzamos; mejor que cuando comenzamos en la labor misionera Miguel y yo en el año 71, que comenzamos trabajando juntos, comenzamos allá en México; y ahora tengo más ánimo que cuando comencé; y mejores condiciones de salud también.

Aprecio mucho el respaldo que le están dando también, al proyecto de la Gran Carpa-Catedral. Y hoy o mañana es el… Mañana comenzamos la Telebendición para... con todos los que están aquí presentes y los que estarán mañana presentes, y en otras naciones conectados con la transmisión.

Que Dios les bendiga; y con ustedes nuevamente Miguel.

Quiero también agradecer el respaldo que le están dando a la Embajada Mundial de Activistas por la Paz en todos los proyectos que se están llevando a cabo. Ustedes están viendo el resultado, y al entrar a la página de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz podrán ver las actividades: los Foros Judiciales, los Foros Universitarios, y también las donaciones de sangre, y todos estos proyectos que están llevando a cabo en y con la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, en los cuales se ha estado teniendo éxito; y continuaremos teniendo éxito; y ese éxito será de todos.

Bueno, con ustedes nuestro amado amigo y hermano, misionero, apóstol Miguel Bermúdez Marín.

“ELÍAS EL RESTAURADOR.”

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