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Muy buenos días y buenas tardes, para los que están presentes y para los que están en otras naciones. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y nos use grandemente en Su Obra en este tiempo final, y la Obra de Dios correspondiente a este tiempo se lleve a cabo, se haga una realidad. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Es para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Como Embajador Mundial de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, quiero agradecer a todas las personas que trabajaron en la organización del primer Foro Judicial Internacional “Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio”, que se llevó a cabo en la Universidad Libre, en Bogotá, Colombia. El Foro fue todo un éxito. Y todos ustedes tienen una partecita en esas labores, y por consiguiente tienen parte en el éxito que se ha obtenido.

Catorce expertos juristas de siete países latinoamericanos conformaron el grupo de panelistas, y lo más importante es que en este encuentro se consolidaron propuestas para proteger y defender la vida, la dignidad y los derechos de los seres humanos, sin importar cuál sea su cultura, religión, ideología, nacionalidad o etnia.

Gracias al Consejo de Proyectos bajo la coordinación del Dr. Camilo Montoya Reyes, a los coordinadores de los diferentes países que nos brindaron su apoyo, al equipo de prensa, al equipo técnico, y a todos los activistas que con su presencia también respaldaron esta iniciativa, y las demás iniciativas de proyectos que estaré llevando a diferentes países. El segundo foro se llevará a cabo en Argentina durante el mes de noviembre, o sea, el segundo Foro Judicial Internacional.

Por otra parte, en el mes de octubre se inicia la 4ta. Maratón Internacional de Donación de Sangre “En la Sangre está la Vida - Donando la savia de la vida.” Y quiero hacer extensiva la invitación a todos los Activistas, para que se sumen a esta labor y respalden a los coordinadores de los diferentes países que están al frente de este trabajo.

A todos los coordinadores les deseo éxito. Nuestra meta es duplicar las cifras obtenidas en la anterior campaña de la donación de sangre. Esta es una labor muy importante, porque a través de la donación de sangre podemos dar el mayor regalo que un ser humano puede dar a otro: vida. Donar sangre es un acto de amor y solidaridad con el prójimo.

El próximo miércoles ¿dónde estaremos? El próximo miércoles, 1° de octubre estaremos en el Aula Magna de la Universidad Central de Caracas, Venezuela, a las 8:00 de la mañana; y se estará realizando la Conferencia Internacional “Donando la savia de la vida”, donde estaré presentando el “Programa educativo comunicacional para la formación de una cultura de donación de sangre voluntaria y habitual y segura”; o sea, el “Programa educativo comunicacional para la formación de una cultura de donación voluntaria y habitual de sangre segura.”

Tenemos mucho trabajo. Esperamos contar con el apoyo de todos los Activistas. El éxito es seguro, porque todo lo que hacemos es con amor y con el objetivo de llevar la paz integral a la familia humana. Ahí está el secreto del éxito: trabajando por la familia humana.

Así que el miércoles próximo estaremos en Caracas, Venezuela, en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela; allí les veré.

Para esta ocasión leemos en Primera de Pedro, capítulo 2, versos 21 al 25, donde nos dice el apóstol Pedro ungido por el Espíritu Santo:

“Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;

el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;

quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;

quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Nuestro tema para esta ocasión es basado en las palabras del apóstol Pedro cuando dice: “dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.”

“SIGUIENDO LAS PISADAS DEL MAESTRO.”

Siguiendo las pisadas del Maestro, las huellas, las cuales están grabadas en la Escritura, en la verdad histórica de Jesús y Su vida en Sus años que estuvo en la Tierra en carne humana, en la cual llevó a cabo Su ministerio mesiánico de tres años y medio.

Es importante seguir las pisadas de Cristo, el Maestro de maestros, el Maestro enviado por Dios, el cual dijo en una ocasión: “Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.” [San Juan 13:13] Por lo tanto, el Maestro nos enseña el camino que debemos andar, siguiendo las pisadas del Maestro, el cual nos dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” [San Juan 14:6]. Por lo tanto, hay que seguir las pisadas del Maestro para poder llegar al Padre celestial, y por consiguiente al Reino de Dios.

Él es el único que puede darle vida eterna al ser humano; porque no hay vida sin sangre. La vida física está en la sangre. Por eso le prohibió Dios al pueblo hebreo comer sangre, porque la vida está en la sangre; y la sangre era utilizada en los sacrificios que se ofrecían a Dios; porque la vida está en la sangre.

Y ahora, encontramos que la vida eterna está en la Sangre de Cristo, la cual Él imparte al creyente cuando lo recibe como único y suficiente Salvador, es bautizado en agua en Su Nombre; y Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego, y produce en la persona el nuevo nacimiento: nace a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Recuerden que Cristo dijo: “Mi reino no es de este mundo.” [San Juan 18:36]

Se nace en el Reino de Cristo, que no es de este mundo, y por consiguiente el nacimiento en el Reino de Cristo, el nuevo nacimiento, no es de este mundo; como el nacimiento físico que hemos obtenido, que es de este mundo, por medio de la unión de nuestros padres terrenales.

Ahora, el nuevo nacimiento del cual Cristo habló a Nicodemo en el capítulo 3, versos 1 al 6, es del Agua: el Evangelio de Cristo, y del Espíritu: el Espíritu Santo; y así se nace de nuevo, se nace en el Reino de Dios.

Cristo dijo que nadie puede entrar al Reino de Dios si no nace del Agua y del Espíritu. Y todo ser humano desea entrar al Reino de Dios para vivir eternamente.

Tenemos que entender que no hay perdón —y por consiguiente no hay remisión de pecados— si no hay sangre; por eso se efectuaban los sacrificios de animalitos y se ofrecía la sangre en el programa de expiación.

El día diez del mes séptimo de cada año, el sumo sacerdote llevaba al lugar santísimo y esparcía sobre el propiciatorio la sangre del macho cabrío que era por Jehová, y quedaba el pueblo reconciliado con Dios, los que se habían arrepentido de sus pecados y habían afligido su alma arrepentidos de haber pecado contra Dios.

Luego el otro macho cabrío por Azazel, era enviado lejos, habiendo primeramente confesado el sumo sacerdote los pecados del pueblo; porque el Mesías, Cristo, tomaría nuestros pecados y llevaría lejos nuestros pecados. Lo cual hizo cuando murió en la Cruz del Calvario, fue sepultado y llevó Él nuestros pecados al originador del pecado, que es el diablo, y allá en el infierno los dejó al diablo, los pecados nuestros.

Es importante entender estas cosas para saber lo que tenemos que hacer para obtener lo que todo ser humano desea: la vida eterna.

El Único que tiene vida eterna para otorgarla al ser humano es Jesucristo. No hay otro que pueda otorgarle vida eterna a la persona; solamente hay UNO, y es Jesucristo, el cual fue representado en el macho cabrío de la expiación por Jehová, macho cabrío por Jehová y también el macho cabrío por Azazel. Los dos machos cabríos representan a Cristo.

Él conocía el Programa de Dios para la Redención, aunque Sus discípulos no lo comprendían; no comprendían que todo lo que estaba representado en los sacrificios de animalitos se cumpliría en Cristo muriendo en la Cruz del Calvario. Pero Juan el Bautista cuando presentó a Cristo diciendo: “He aquí el Cordero de Dios,” dijo también: “que quita el pecado del mundo”; y para quitar el pecado del mundo tenía que tomar nuestros pecados, hacerse así mortal y morir por nuestros pecados; la muerte que teníamos que nosotros recibir, la recibió Cristo por todos los pecados de la raza humana.

Y sobre todo, por los de los que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, que son los primogénitos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Estamos en esta Tierra para seguir las pisadas de Cristo.

Siendo que Cristo es el Hijo de Dios y tuvo una trayectoria, también los creyentes en Cristo son hijos e hijas de Dios que su trayectoria tiene que ser siguiendo las pisadas de Cristo; son los que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual también como Cuerpo Místico de creyentes sigue las pisadas de Cristo de etapa en etapa; pues Cristo está en medio de Su Iglesia en Espíritu Santo desde el Día de Pentecostés.

Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (San Mateo, capítulo 28, verso 20). Y en San Mateo, capítulo 18, verso 20, dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, allí yo estaré.” Por lo tanto, Cristo no ha abandonado a Su Iglesia, Cristo no ha abandonado a los creyentes en Él. Él está y estará con Su Iglesia siempre.

Desde el Día de Pentecostés ha estado en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia y a través de Su Iglesia manifestándose y manifestando Sus virtudes. Y siguiendo los pasos de Cristo: las virtudes que están en Cristo y fueron vistas en Su vida terrenal, serían vistas también en la vida de cada creyente en Cristo y en la vida de la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes.

Tenemos las diferentes virtudes mostradas en Primera de Pedro, y en Segunda de Pedro. Segunda de Pedro, capítulo 1, verso 4 al 11, donde nos dice el apóstol Pedro… Capítulo 1, verso 3 en adelante, de Segunda de Pedro, dice:

“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,

por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;

al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;

a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.”

En cada individuo van añadiéndose y manifestándose estas virtudes de: fe, virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor. Eso debe estar manifestándose en cada creyente en Cristo; para lo cual, se escucha la Palabra del Señor, y “la fe viene por el oír la Palabra del Señor.” [Romanos 10:17] “Con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.” [Romanos 10:10]

Por eso es tan importante que luego que la persona ha recibido a Cristo al escuchar el Evangelio de Cristo, siga escuchando el Evangelio, la Palabra del Señor, para que su fe siga creciendo y llegue al tope, llegue a tener la fe para ser transformado y llevado con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; llegue a tener esa fe igual a Jesucristo, y las demás virtudes también.

El tope, la Piedra Angular de las virtudes, es el amor. El amor nunca dejará de ser, porque Dios es amor y nunca Él dejará de ser.

Por eso estamos vivos: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” [San Juan 3:16] Esa es la promesa para todos los creyentes en Cristo: la vida eterna.

Cuando la persona llega al tope, al amor divino, al amor ágape, tiene la corona de las virtudes. Así también la Iglesia del Señor Jesucristo va pasando por diferentes etapas representadas en estas etapas por las cuales pasa el ser humano para obtener la naturaleza divina. Y para la Iglesia del Señor Jesucristo obtener esa naturaleza divina en forma integral: en alma, espíritu y cuerpo glorificado, la Iglesia va a ser glorificada, y por consiguiente cada creyente en Cristo también va a ser glorificado, va a llegar a ser a imagen y semejanza de Cristo.

Primero recibe la imagen, que es el cuerpo angelical, cada creyente lo recibe al recibir el Espíritu de Cristo; y luego, en el Día Postrero, recibirá el cuerpo físico glorificado; en la resurrección, si partió de esta Tierra, vendrá con Cristo en Su Segunda Venida y será resucitado por Cristo en un cuerpo eterno, inmortal, glorificado y joven para toda la eternidad; y los que vivimos, si permanecemos vivos hasta ese momento, seremos transformados. Y entonces tenemos la semejanza física de Dios, que es el cuerpo glorificado igual al cuerpo glorificado que Jesucristo tiene.

Y la Iglesia será también glorificada como Cuerpo Místico de creyentes. Así como Cristo fue glorificado, serán glorificados los creyentes en Cristo y será glorificada la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por eso a través de las diferentes etapas de la Iglesia estas virtudes han estado manifestadas en la Iglesia. En el tiempo de San Pablo: la virtud de la fe, fe en Cristo y en Su Palabra; luego en el tiempo de Ireneo, la segunda etapa fue representada en la virtud; la tercera etapa de la Iglesia en el tiempo de Martín, fue representada en el conocimiento, y obtuvo conocimiento; en la cuarta etapa de la Iglesia, en el tiempo de Colombo, tuvo dominio propio, y fue representada esa etapa con dominio propio, y fue representada en la iglesia de Tiatira; porque las siete iglesias de Asia Menor mencionadas en Apocalipsis, capítulo 1, versos 10 al 11, también representan las siete etapas de la Iglesia por las cuales pasarían.

Eso es en el aspecto profético. Ese aspecto profético es muy importante porque la Iglesia tenía que pasar por esas etapas, y tiene que llegar la Iglesia, luego de esas siete etapas o edades representadas en esas siete iglesias de Asia Menor, luego tiene que, así como ha venido subiendo de etapa en etapa el ser humano con estas virtudes, ha estado subiendo también la Iglesia del Señor Jesucristo de etapa en etapa; porque la Iglesia es un Templo espiritual, así como cada individuo es un templo espiritual. Y va creciendo, de etapa en etapa, como un templo de Dios, a medida que son añadidas a la persona estas virtudes, a medida que Cristo las opera a través de la persona.

Y así, a medida que Cristo añade una edad a Su Iglesia, una etapa de la Iglesia se lleva a cabo; y con las personas que son llamadas para esa etapa la Iglesia crece, va creciendo de edad en edad, hasta que se complete la Iglesia del Señor Jesucristo con el último grupo de escogidos de Dios que estarán más arriba de la séptima edad representada en Laodicea (o sea, la séptima edad de la Iglesia, la edad o etapa pentecostal); así como hubo una etapa en el tiempo de San Pablo, otra en el tiempo de Ireneo, otra en el tiempo de Martín, otra en el tiempo de Colombo, otra en el tiempo de Lutero, otra en el tiempo de Wesley y otra en el tiempo del reverendo William Branham (que fue el mensajero para la edad o etapa pentecostal). Y luego sigue subiendo la Iglesia más arriba, a la Edad de Piedra Angular, a la Edad del Amor Divino, esa es la etapa del Amor Divino.

Y así como hubo una etapa a través de la historia de la Iglesia, en donde se recorrieron siete etapas, y hubo una victoria en cada etapa...; fue la victoria de Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, y por consiguiente eso fue una victoria para la Iglesia estar y pasar cada una de esas etapas.

Pero para nuestro tiempo, que es la Edad del Amor Divino, la victoria será la victoria del amor divino, que está prometida que será obtenida por la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual será coronada con la transformación de los vivos, resurrección de los muertos y arrebatamiento de la Iglesia por Cristo en Su Venida, Su Venida a Su Iglesia, que es la que está esperando la Venida de Cristo para su transformación.

Eso es lo que nos dice Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21:

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo…”

¿Y para qué lo esperamos? Que lo siga diciendo San Pablo:

“...el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra…”

¿Para qué Él vendrá? y ¿para qué lo estamos esperando? Para la transformación de nuestros cuerpos.

“…el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya (para que sea como Su cuerpo glorificado: joven, inmortal, eterno, glorificado)...”

¿Con qué poder lo va a hacer? Cristo dijo: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra.” San Mateo, capítulo 28, verso 16 al 20:

“...por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

Él tiene el poder para transformar nuestros cuerpos si permanecemos vivos hasta Su Venida y resurrección de los muertos en Cristo; y tiene el poder para resucitar a los muertos en Cristo. Él lo mostró resucitando a Lázaro, que ya tenía cuatro días de haber muerto.

Estamos en la cuarta etapa. La primera fue la etapa luterana; la segunda, la etapa wesleyana; la tercera, etapa pentecostal, de donde el reverendo William Branham fue su mensajero; y ahora estamos en la cuarta etapa, la etapa de la Palabra, la etapa del Amor Divino. Así como la Primera Venida de Cristo fue una manifestación del Amor de Dios hacia nosotros: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” [San Juan 3:16] Fue una manifestación del Amor Divino para darnos vida eterna.

Y Su Segunda Venida será una manifestación también del Amor Divino para darnos la transformación de nuestros cuerpos, si permanecemos vivos, y para darles a los que murieron la resurrección en cuerpos eternos, cuerpos glorificados y jóvenes para vivir con Cristo por toda la eternidad.

Es importante seguir los pasos de Cristo, las pisadas de Cristo, como Cuerpo Místico de creyentes, para saber dónde Él se encontraría en este tiempo final. Porque Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” [San Mateo 28:20]

En el capítulo 24, verso 27 de San Mateo, y también en San Lucas, nos habla algo muy importante que no debemos dejar pasar por alto. Capítulo 24, verso 27 de San Mateo, dice:

“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.”

El Oriente, el Medio Oriente, allá en la tierra de Israel, fue la Primera Venida del Hijo del Hombre, la manifestación del Hijo del Hombre, Jesucristo. Y como el relámpago que sale del Oriente: Cristo en Espíritu Santo moviéndose de la tierra de Israel a los gentiles, a Asia Menor, a través de San Pablo manifestado, hablándole al pueblo gentil y llamando de entre los gentiles un pueblo para Su Nombre; luego pasó a Europa, donde tuvo cinco etapas o edades, en donde estuvo hablándole a los europeos a través de los diferentes mensajeros que Él envió a Su Iglesia, como Ireneo, Martín, Colombo, Lutero y Wesley.

Podemos ver las pisadas de Cristo en Espíritu Santo pasando de la tierra de Israel a Asia Menor entre los gentiles; y luego pasando de los asiáticos, de Asia Menor a los europeos, a Europa; Cristo caminando en medio de Su Iglesia a través de cada mensajero, en Espíritu Santo en cada mensajero, hablándole a Su pueblo, llamando y juntando a Sus escogidos de etapa en etapa.

Y de Europa pasa a Norteamérica en Espíritu Santo, y se manifiesta a través del reverendo William Branham llamando y juntando a Sus escogidos de la séptima edad de la Iglesia; y de Norteamérica se extiende el Mensaje hacia otras naciones, así como sucedió de etapa en etapa, de edad en edad.

Hasta ahí hemos estado viendo y reconociendo los pasos del Maestro, los pasos de Cristo, los cuales han sido seguidos por los creyentes en Cristo correspondientes a cada etapa de la Iglesia.

Y ahora para el tiempo final, Cristo en Espíritu Santo estará en la etapa de oro de Su Iglesia, la etapa de Piedra Angular; y es la etapa de oro, porque es la etapa del Amor Divino, y Dios es Amor. El oro representa la Divinidad. Y es la etapa del Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual, Su Iglesia; así como el alma de cada persona es el lugar santísimo de la persona como templo espiritual.

Por eso se le dice a las personas: Dale tu alma a Cristo, tu corazón. Cristo dijo: “¿De que le vale al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de Su Padre con Sus Ángeles, y entonces pagará a cada uno según sus obras.” (San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28).

Así que el alma, siendo el lugar santísimo del ser humano como templo humano de Dios... Así como Cristo hablando de Su cuerpo dijo: “Destruyan este templo, y en tres días yo lo levantaré,” pensaron que estaba hablando del templo literal que había sido construido en cuarenta y seis años, y le dicen: “En cuarenta y seis años fue construido este templo, ¿y tú dices que en tres días lo vas a levantar?” [San Juan 2:19-21] Pero Él estaba hablando de Su cuerpo físico que sería destruido, sería muerto, matado; pero luego Él al tercer día lo resucitaría, lo levantaría y glorificado.

Así también es la promesa para los creyentes en Cristo: aunque muera nuestro cuerpo físico, que es un templo espiritual para morada de Dios en Espíritu (de nuestra alma): Cristo lo levantará, lo resucitará en el Día Postrero, al tercer día milenial, que es el tercer milenio. Pues Cristo dijo: “Y yo le resucitaré en el Día Postrero.”

El Día Postrero delante de Dios, para los seres humanos es el tercer milenio de Cristo hacia acá o séptimo milenio de Adán hacia acá.

Es para este tiempo final, en donde ya hemos entrado al Día Postrero, que en algún momento se va a completar la Iglesia del Señor Jesucristo en la etapa del Amor Divino, la etapa de oro de la Iglesia, la etapa del Lugar Santísimo de ese Templo espiritual de creyentes en Cristo; y entonces Cristo habrá completado Su Obra de Intercesión en el Cielo, saldrá del Trono de Intercesión y se convertirá en el León de la tribu de Judá, en Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, y Juez de toda la Tierra; y tomará el Título de Propiedad, que es el Libro sellado con siete sellos de Apocalipsis, capítulo 5, lo abrirá en el Cielo, y reclamará todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa.

A los muertos creyentes en Él los resucitará en cuerpos eternos y glorificados, y a los vivos creyentes en Él los transformará; y entonces todos tendremos vida eterna física en un cuerpo nuevo, inmortal, incorruptible y glorificado, como el cuerpo glorificado de Jesucristo.

Eso es por lo cual clama nuestra alma: por la redención del cuerpo, de la cual habla San Pablo en Romanos, capítulo 8, versos 18 al 39.

La adopción: la redención del cuerpo que está prometida en diferentes lugares de la Biblia, como en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 11 al 18, y Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58, en donde nos dice que a la Final Trompeta: “Porque será tocada a la Final Trompeta, y los muertos en Cristo resucitarán primero, y nosotros los que vivimos seremos transformados.”

Es una promesa divina para todos los creyentes en Cristo que van a entrar físicamente a eternidad, a vida eterna física, para nunca más ser mortales. Ser personas eternas con Cristo en Su Reino.

Ya tenemos vida eterna en nuestra alma, tenemos vida eterna en el Espíritu que nos ha dado, el cuerpo angelical teofánico; y nos falta la redención del cuerpo, que es nuestra transformación, la adopción, para estar todos como Jesucristo el Hijo de Dios, con cuerpo inmortal, glorificado, joven, para toda la eternidad.

Eso es lo que los creyentes en Cristo en el Día Postrero, la etapa de Edad de Piedra Angular, la Edad del Amor Divino, la Edad de Oro, la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual, que es la Iglesia, estará esperando.

Así como el Lugar Santísimo es oro: fue madera cubierta de oro, el lugar santísimo; todo por dentro, las paredes y el piso, y todo era oro, y por fuera también; así es la Edad de Oro, la Edad de Piedra Angular, porque es la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, que es la Iglesia.

Y el corazón, el alma de la persona, es oro; porque es el lugar para morada de Dios en Espíritu Santo. No quiero decir oro literal. Oro en forma simbólica. Es lo más importante que usted tiene: EL ALMA, porque es el lugar para morada de Dios en Espíritu Santo; por eso el corazón es sinónimo de alma.

Y ahora, podemos ver que nuestra alma es parte de Dios, es parte de la Divinidad; y la Divinidad está representada en el oro, y por eso nuestra alma también está representada en el oro; y por consiguiente, es el lugar para morada de Dios, acá en nuestra alma.

Hemos visto la trayectoria de Cristo, del Maestro, en la persona, en el individuo, viajando hacia dentro. La persona primero escucha, o sea, viaja de afuera hacia adentro, para colocarse en el lugar santísimo; y de adentro hacia afuera comienza a manifestarse en y con esas virtudes, en y a través del individuo, del creyente en Cristo.

Y también en la Iglesia del Señor Jesucristo viene de la tierra de Israel, entrando por el Atrio, Lugar Santo (en las siete edades de la Iglesia, que corresponden al Lugar Santo de ese Templo espiritual), y pasa al Lugar Santísimo: la Edad de Piedra Angular, la Edad de Oro, la Edad del Amor Divino, que es el lugar de morada del Señor para el Día Postrero; y ahí y desde ahí se manifestará, nos hablará y llevará a cabo la Obra que corresponde a este tiempo final.

Hemos seguido los pasos de Cristo en este examen bíblico, los pasos de Cristo del Este hasta el Oeste, los pasos de Cristo en Su Iglesia, hasta llegar a nuestro tiempo, a la etapa de Edad de Piedra Angular; y hemos visto los territorios que ha recorrido Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia.

Los que en cada etapa de la Iglesia reconocieron a Cristo en medio de ellos: recibieron las bendiciones de Cristo; los que en el Día Postrero reconocerán la presencia de Cristo en Su Iglesia, en la etapa que corresponde a nuestro tiempo, que es la etapa de Edad de Piedra Angular, la Edad del Amor Divino, la Edad de Oro de la Iglesia, en donde Cristo estará llevando a cabo la Obra del Amor Divino: recibirán las bendiciones de Cristo, estarán escuchando la Voz de Cristo clamando como cuando un león ruge, estarán escuchando la Voz de Cristo como la escucharon en cada etapa por medio del mensajero de cada edad, la estarían escuchando en este tiempo final hablando consecutivamente.

Esos serán los Siete Truenos, la Voz de Cristo como León hablándole a Su Iglesia y revelándole el misterio del Séptimo Sello en el Día Postrero. Así como estuvo hablándole a Su Iglesia, de edad en edad, en Espíritu Santo, a través del mensajero de cada edad; para el Día Postrero Él va a tener un instrumento a través del cual estará hablando, y al cual le hablará y le dirá - pondrá en su boca y en su corazón, en su alma, lo que él debe hablar a la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final; y le estará hablando a Su Iglesia en la etapa correspondiente a este tiempo, que es la Edad de la Piedra Angular.

Ahí será donde estará la Voz de Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, clamando como cuando león ruge y siete truenos emitiendo sus voces. Es ahí donde los Siete Truenos estarán emitiendo sus voces, es ahí donde los Siete Truenos estarán revelando el misterio del Séptimo Sello, es ahí donde Cristo en Espíritu Santo estará hablándole a Su Iglesia y dándole la fe para ser transformados y raptados, y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Tan simple como eso. Más sencillo no puede ser. Tan simple como eso.

Estamos en el tiempo correcto para estar esperando la Voz de Cristo como León, clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces.

Cristo estuvo hablando por medio de cada mensajero en cada edad, en forma pausada. Habló por medio de San Pablo, transcurrió un tiempo; y luego habló por medio de otro, hubo otra… por medio de Ireneo; hubo una pausa; y luego habló por medio de Martín, en Europa; y luego hubo una pausa de un lapso de tiempo, y luego habló por medio de Colombo; y hubo otra pausa, y luego habló por medio de Lutero; y luego hubo otra pausa, y luego habló por medio Wesley; hubo otra pausa y luego habló por medio del reverendo William Branham; y hubo otra pausa.

Y luego hablará en la Edad de Piedra Angular, Cristo en Espíritu Santo, por medio del instrumento que Él tenga para ese tiempo; y hablará en forma consecutiva: Siete Truenos emitiendo sus voces.

El Mensaje del Día Postrero será un Mensaje séptuple, que revelará a la Iglesia del Señor Jesucristo lo que necesitará para ser transformada y llevada con Cristo a la Cena de la Bodas del Cordero.

Son los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10, que es la Voz de Cristo, que nos dará la fe para ser transformados y raptados con Cristo, para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, y disfrutar tres años y medio de fiesta en el Cielo, mientras la humanidad estará pasando por tres años y medio de gran tribulación, que será la segunda parte de la semana número setenta de la profecía de Daniel, capítulo 9.

Por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo tiene grandes promesas de grandes bendiciones de parte de Dios para ser cumplidas en este tiempo final. No estaremos esperando otra cosa que no sea lo que Él ha prometido para nosotros para este tiempo final. Eso es lo que estaremos viendo en la Palabra del Señor y es lo que estaremos creyendo y es lo que estaremos esperando que Dios lo haga una realidad.

También está la promesa de la Gran Carpa-Catedral: eso es parte de las promesas de Dios para este tiempo final; donde se cumplirá la Tercera Etapa y en donde habrá grandes bendiciones para los creyentes en Cristo.

Ahí Dios estará hablando, Cristo estará hablando. Fue visto allí en la Columna de Fuego, lo vio el reverendo William Branham, pero le dijo: “De esto no digas nada,” de lo que le fue mostrado, de lo que él vio en ese cuartito pequeño. Todas esas son cosas para la Iglesia del Señor Jesucristo del Día Postrero, de la Edad de Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia del Señor; pues no se cumplieron en el tiempo del reverendo William Branham porque son para la Edad de Piedra Angular, para el Día Postrero, para escuchar la Voz de Cristo y recibir las bendiciones de Cristo, y recibir esa manifestación poderosa de Cristo en toda Su plenitud, y escuchar Su Voz, y recibir la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

No importa dónde se encuentren los escogidos: hay satélites, hay internet, hay pantallas de televisión; y no importa dónde se encuentren: les llegará hasta donde se encuentren a través de las transmisiones por satélite, por internet y en todas las formas posibles.

Por lo tanto, estarán seguros los creyentes en Cristo en el Día Postrero, porque estarán escuchando la Voz de Cristo en este tiempo final hablándonos con esa Voz de Trompeta, esa Voz de los Siete Truenos, clamando como cuando un león ruge. Porque Él cambiara de Cordero a León; y cuando nos hable como León nos estará revelando el misterio del Séptimo Sello, y también nos estará hablando acerca de las Trompetas y de las plagas, de todas esas cosas. Eso lo vamos a dejar quieto hasta ese tiempo.

Por lo tanto, ya sabemos de las cosas que Él nos va a hablar en la Tercera Etapa, en el cumplimiento de la Visión de la Carpa; en la cual estarán trabajando todos los escogidos para que se haga una realidad esa Visión de la Carpa; estarán contribuyendo en todas las formas, los creyentes en Cristo del Día Postrero, que estarán - que habrán subido a la Edad de Oro de la Iglesia, a la Edad de la Piedra Angular.

Es por medio de Su Iglesia que Cristo obra desde el Día de Pentecostés hacia acá; porque son Sus manos para trabajar en el Programa Divino, para Cristo obrar a través de cada creyente en Cristo, de cada miembro de la Iglesia del Señor Jesucristo; y por consiguiente, eso será la Iglesia del Señor activa, trabajando en la Obra del Señor en el Día Postrero, así como trabajó de edad en edad junto al  mensajero de cada edad.

Es importante continuar predicando el Evangelio de Cristo y dándole la oportunidad a las personas que reciban a Cristo como Salvador cuando escuchan el Evangelio de Cristo siendo predicado; y nace la fe de Cristo en su alma, “porque la fe viene por el oír la Palabra, el Evangelio de Cristo,” y “con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”

Por lo tanto, la persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, y ha nacido la fe de Cristo en su corazón mientras escuchaba la predicación del Evangelio de Cristo, ahora tiene la oportunidad de dar testimonio público de su fe en Cristo, recibiéndole como su único y suficiente Salvador, tiene la oportunidad de confesar con su boca a Cristo como Salvador.

“Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” [Romanos 10:10]

Para lo cual, puede pasar al frente y estaremos orando por usted. Y en los demás países también pueden pasar al frente para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todas las personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

También los niños de 10 años en adelante pueden venir a los Pies de Cristo para que Cristo les reciba en Su Reino, les perdone y con Su Sangre les limpie de todo pecado; y sean bautizados en agua en Su Nombre, y Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El ser humano hace muchas decisiones en su vida; pero la más importante es una. Una sola decisión en su vida es importante para colocarlo en la vida eterna. Las demás decisiones comunes que hacen los seres humanos en la Tierra no le colocan en la vida eterna. Solamente hay una decisión, y es: recibir a Cristo como único y suficiente Salvador; esa es la única decisión que coloca al ser humano en la vida eterna, con Cristo en Su Reino eterno.

Cristo dijo: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” [San Juan 5:24]

Todos queremos vivir eternamente, y todos tenemos la misma oportunidad de obtener la vida eterna por medio de Cristo nuestro Salvador, el cual dijo: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” [San Juan 10:11]

Él también dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo les doy vida eterna.” ¿Quién es el que le da vida eterna al ser humano? El Señor Jesucristo. “Y no perecerán jamás,” o sea, que no dejarán de existir, vivirán eternamente en el Reino de Cristo con cuerpos eternos. “Mi Padre que me las dio es mayor que todos; y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. El Padre y yo una cosa somos.” (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).

Sabemos que hay solamente una forma de recibir la vida eterna, y por consiguiente, de llegar a Dios, de encontrarnos con Dios. Sin Sangre no es forma de encontrarnos con Dios. Tenemos la necesidad de la Sangre de Cristo, que nos limpia de todo pecado; y tenemos la necesidad de la Vida de la Sangre, que es el Espíritu Santo, para que nos imparta la vida eterna.

Cristo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (San Juan, capítulo 14, verso 6).

Nunca piense como piensan algunas personas que dicen que todos los caminos llevan a Dios. Cristo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Si no es por medio de Cristo, nadie puede llegar a Dios. Por eso Él dijo que todo lo que pidamos al Padre orando en Su Nombre, será concedido [San Juan 16:23]. Para allegarnos a Dios en nuestras oraciones tenemos que hacerlo en el Nombre del Señor Jesucristo.

San Pablo decía: “Todo lo que hagáis, ya sea de palabras o de hechos, hacedlo todo en el Nombre de Jesucristo.” [Colosenses 3:17]. Es que Cristo es nuestro Intercesor, colocado por Dios para que interceda por nosotros ante el Padre.

Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad de Valencia, y en todas las ciudades y pueblos de Venezuela; y los está llamando en este tiempo final.

Y en todos los países de la América Latina y del Caribe tiene mucho pueblo y los está llamando en este tiempo final; y en todas las naciones tiene mucho pueblo y los está llamando en este tiempo final. “Si oyes hoy Su Voz, no endurezcas tu corazón.” [Hebreos 3:7]. Él te esta llamando para darte vida eterna.

Todavía continúan viniendo más personas a los Pies de Cristo; por lo cual estamos esperando unos minutos mientras llegan las personas que faltan por recibir a Cristo como Salvador aquí presentes, y en otros países y otras naciones, y otras ciudades y lugares de Venezuela y de otros países.

Lo más importante para el ser humano es la vida. Sin la vida no vale profesión, no valen riquezas, no valen estudios, no vale carro nuevo, no vale casa nueva, no vale nada; porque no lo pueden disfrutar. Para disfrutar una profesión se requiere tener vida, para vivir en esta Tierra se requiere tener vida.

Sin la vida no hay nada, no hay existencia para el ser humano; por eso la vida es lo mas preciado que Dios nos ha dado. Y si esta vida es tan importante y la amamos tanto, ¡cuánto más la vida eterna! La vida eterna es lo más grande que Él nos da; y lo hace por medio de Cristo nuestro Salvador.

Por eso nos compara con ovejas que escuchamos Su Voz y venimos a Él, lo seguimos, y Él nos da vida eterna.

Es asunto de vida eterna recibir a Cristo como nuestro Salvador, y seguir Sus pisadas, seguir a Cristo todos los días de nuestra vida; porque “el que pone su mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto, no es digno para el Reino de Cristo.” [San Lucas 9:62]

Todavía vienen más personas que, como ustedes, han escuchado el Evangelio de Cristo, la Voz de Cristo en vuestros corazones, en vuestras almas, y ha despertado Cristo la fe, Su fe ha nacido en vuestros corazones; y por lo tanto tienen la oportunidad y el derecho de dar testimonio público de su fe en Cristo, recibiéndole como único y suficiente Salvador. “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” Así recibir la Salvación y vida eterna de parte de Cristo nuestro Salvador.

Todavía vienen más personas que, como ustedes, han escuchado en el alma la Voz de Cristo llamándolos para colocarlos en Su Redil.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión.

Con nuestros rostros inclinados y nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que han escuchado la predicación de Tu Evangelio y ha nacido la fe de Cristo en su alma, y ahora están dado testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como su único y suficiente Salvador. Recibelos en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo en esta oración, los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos.

Doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego; y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Señor, haz una realidad en mi vida la Salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos:

¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! ¡LA SANGRE DEL SEÑOR JESUCRISTO ME LIMPIÓ DE TODO PECADO! AMÉN.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados, y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador.

Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, porque Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).

La pregunta de ustedes es: “¿Cuándo me pueden bautizar?”

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua es un mandamiento de Cristo, el cual dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

Aun el mismo Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista, el cual no lo quería bautizar allá en el Jordán, pero Cristo le dijo: “Nos conviene cumplir toda justicia.” Y entonces lo bautizó.

Por lo tanto, siendo un mandamiento de Cristo, todos los que escuchan el Evangelio tienen la oportunidad de ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, para que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento.

La persona cuando recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es la tipología del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Cuando la persona es bautizada en agua en el Nombre del Señor, está identificándose con Cristo en la muerte de Cristo, sepultura de Cristo y resurrección de Cristo.

Estábamos con Él y en Él desde antes de la fundación del mundo; y ahora nos identificamos con Él en el bautismo en agua en Su Nombre.

Por lo tanto, entendiendo el simbolismo del bautismo en agua: bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Que Dios les bendiga a ustedes que están presentes, a los que están en Puerto Rico, y a los que están en otros países y en otras ciudades; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al misionero Miguel Bermúdez Marín para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo; y en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma: indicándole a las personas cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Con ustedes el reverendo, misionero Miguel Bermúdez Marín, aquí en Valencia, Venezuela; y en cada lugar, en cada país, al ministro correspondiente

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Y continúen siguiendo las pisadas de Cristo. ¡Nunca pierdan esas pisadas!

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“SIGUIENDO LAS PISADAS DEL MAESTRO.”

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