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Muy buenos días, maestras y niños, cachorritos de león, y padres - madres y padres presentes, y los que están en diferentes naciones reunidos en esta ocasión compartiendo con las maestras y los niños esta hermosa actividad que están teniendo, lo cual es una muestra de aprovechamiento en el conocimiento de la Palabra de Dios, conocimiento que han obtenido por medio de la enseñanza que le han dado las maestras en diferentes naciones.

Reciban todos mi cordial saludo, y les deseo un próspero Año Nuevo 2015; y que Dios les bendiga grandemente, les prospere espiritualmente y materialmente, y les use grandemente en Su Obra en este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Quiero enviarle un saludo al misionero Miguel Bermúdez Marín y a su esposa Ruth, y a toda su familia; y a todos los hermanos allá en la República de Venezuela, y también a todos los ministros en los diferentes países, todas las congregaciones, todos los hermanos en todos los países.

Nos dice el rey Salomón, del cual se habla de que era el hombre más sabio, el cual dijo en Proverbios, capítulo 22, verso 6 en adelante:

Instruye al niño en su camino,

Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”

O sea, que Dios usando al rey Salomón enseña que eduquemos a nuestros hijos en el camino correcto, para que cuando sean ya mayores no se aparten del camino de Dios. Por eso es tan importante la historia bíblica, la cual ordenó Dios que sea enseñada a todos los seguidores de Dios, a todos los creyentes en Dios.

En Deuteronomio, capítulo 4, nos dice... verso 4 en adelante, dice:

Mas vosotros que seguisteis a Jehová vuestro Dios, todos estáis vivos hoy.

Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella.

Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque ésta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es ésta.

Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?

Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?

Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.”

Aquí tenemos el mandato divino por medio del profeta Moisés para el pueblo de Dios, la enseñanza de las ordenanzas divinas, de los mandamientos divinos, y la enseñanza de la historia del pueblo; porque un pueblo que no tiene historia o que no conoce su historia, es un pueblo que está condenado a desaparecer.

Por eso la historia identifica al pueblo, su origen, su trayectoria, y por consiguiente muestra su futuro; y el futuro de los que siguen a Dios es glorioso, como nos dice la Escritura. Por eso en Deuteronomio, capítulo 30, nos dice, verso 15 en adelante:

Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;”

Esto es como colocó delante de Adán y Eva la vida y la muerte, colocó el árbol de la vida; y el que comiera del árbol de la vida, ¿qué pasaría?, viviría eternamente. Y también estaba allí el árbol de la ciencia del bien y del mal, y el que comiera de ese árbol moriría; y Dios le dio la advertencia, le advirtió a Adán. Esa advertencia era importante, como también nos enseña la Escritura con relación a la enseñanza que hay que darle al pueblo.

Dios le dio allí lo que sería el futuro del ser humano si comía de un árbol o comía del otro árbol.

Y ahora, es importante, conforme a lo que Dios dice, enseñar a los niños la Palabra de Dios, que contiene la historia de los que sigan a Dios, y las bendiciones que le acompañan. Y también nos muestra la Biblia a los que no sigan a Dios y las maldiciones que vienen sobre ellos y no tienen futuro; no tienen futuro de una vida eterna como lo tienen los que sirven a Dios. Y es importante que los niños sepan todas estas cosas para que siempre estén en el camino de Dios.

Por eso cuando nacen los niños, a los poquitos días son presentados a Dios por el ministro de la iglesia a la cual asisten sus padres, para que ya estén en las manos de Dios y en el Programa de Dios, porque queremos que nuestros hijos también vivan eternamente. Para lo cual, desde que nacen y aun desde que están en el vientre también, hay forma de que escuchen la Palabra de Dios, de que ya se les esté enseñando el camino de Dios. Y cuando ya nacen, las madres les enseñan con canciones la Palabra del Señor, porque los primeros maestros son los padres, y deben ser maestros que le enseñen el camino de Dios a sus niños desde que nacen y aun desde antes de nacer, porque hay formas en que es posible la enseñanza desde que están en el vientre, por medio de grabaciones.

Y aun las madres al tener ese instinto, y los padres, aun cuando están en el vientre, se pegan al vientre de su esposa y le hablan al bebé, y también las madres le hablan al bebé estando en el vientre aún. Y cuando están cantando, ese mensaje va también al bebé que está en el vientre.

¿Que si escuchan? Vayamos a la Biblia. Cuando la virgen María fue a visitar a su parienta Elisabet, María ya también estaba embarazada, y Elisabet ya tenía unos seis meses de embarazo, ya era una señora de edad avanzada, dice la Escritura, y había sido estéril; pero por cuanto Dios tenía un programa con ella y su esposo, vino a concebir ya en edad que no era posible humanamente, como el caso de Sara, que ya tenía unos 90 años, 89 años, cuando el Ángel les apareció, y luego a los 90 años ella, y a los 100 años Abraham, recibieron el hijo prometido. O sea, en el segundo jubileo de la vida de Abraham le vino el hijo prometido.

Recuerden que cada 50 años, al año 50 es año de jubileo conforme a las leyes divinas. Y cuando eso es aplicado a la Iglesia, ahí es importante conocer su significado, y cuando es aplicado también al pueblo hebreo es importante conocerlo, porque es el ciclo para la Venida del Hijo prometido.

Por eso Jesús citó Isaías 61, verso 1 al 2, y también citó o fue citado en la Biblia Isaías, capítulo 60, verso 1 en adelante. Siempre es un año bueno, en el cual hay grandes bendiciones para el individuo, para la persona; por eso es un tiempo de oro.

Es importante conocer esto y que los niños también conozcan acerca de estas cosas. Miren, les debo una cita bíblica, vamos a dársela antes de continuar con otras. Les pregunté que si los niños escuchan en el vientre de la madre. Vamos a ver si escuchan o no:

Cuando la virgen María fue a ver a su parienta Elisabet que estaba embarazada y llevaba ya seis meses, conforme a las palabras del Ángel Gabriel a la virgen María en el capítulo 1 de San Lucas, versos 26 al 36; cuando llega allá a las montañas de Judea, a la parte alta de Judea, y saluda a su parienta (que no dice la Biblia cuánto tiempo llevaban sin verse), la saluda, el niño que estaba en el vientre de la parienta de María, Elisabet, saltó de alegría.

¿Escucharía o no? Dice la Escritura que cuando escuchó... Elisabet dice que cuando escuchó la voz de María cuando la saludó, el niño brincó en su vientre; o sea, que el precursor ya está viendo, oyendo, a la que tiene al precursado en su vientre ya. Fue su primer encuentro, aunque físicamente no se podían ver, pero fue su primer acercamiento; y vean ustedes, lo que habló la virgen María lo escuchó el bebé Juan el Bautista, que estaba en el vientre de Elisabet. Esa es una Escritura muy importante.

Y lo otro: en el caso de Jacob, que estaba en el vientre de su madre Rebeca, y estaba su hermanito Esaú, y ahí estaban luchando, luchando por la bendición de la primogenitura. O sea, que allí ellos estaban entendiendo, había algo que estaba pasando entre ellos; y como para nacer el niño se tiene que acomodar, colocar en la forma correcta, de seguro allí estaban luchando el uno y el otro por acomodarse primero para nacer.

O sea, que cuando llega el tiempo para nacer, vean, ya la virgen... ya cuando María fue a visitar a su parienta, en el caso de María y Elisabet, ya Elisabet tenía más de seis meses, y ya Juan estaba preparándose porque quería ya nacer; y ahí entró el Espíritu en él. Pero pues el Ángel Gabriel dijo que sería lleno del Espíritu desde el vientre de su madre. [San Lucas 1:15]

Luego que nace Juan y más adelante nace Jesús, vean lo que dice la Escritura acerca de ellos. En San Lucas, capítulo 1, verso 66, dice:

Y todos los que las oían…”

O sea, los que oían los comentarios, las noticias, de que Elisabet, la cual llamaban estéril, había tenido un bebé. [Verso 62]

Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería llamar.

Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.

Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios (eso fue el sacerdote Zacarías, el padre de Juan el Bautista).

Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas.

Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.”

Y continuamos en San Lucas, el verso 80 de este mismo capítulo 1 de San Lucas, dice:

“Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación…”

Y hablando de Jesús, nos dice la Escritura que Jesús crecía y se fortalecía, y crecía en estatura y en conocimiento.

Es importante que los padres enseñen a sus hijos: así como le tienen alimento para que crezcan físicamente, les tengan el alimento espiritual para que crezcan espiritualmente y hallen gracia delante de Dios.

Todos queremos que nuestros niños crezcan espiritualmente así como crecen físicamente; porque la parte espiritual es la que nos conecta con Dios el Creador, y nos prepara para vivir con Él eternamente. Todos queremos que nuestros hijos vivan eternamente, por lo tanto, algo tenemos que hacer, y es desde niños tenerles no solamente el alimento físico sino el alimento espiritual; y así le demos una enseñanza, una educación ―al niño o niña― integral; le demos un alimento para el cuerpo: la comida, para el espíritu: le enseñamos, y para el alma: la Palabra de Dios en las diferentes formas en que podemos hacerlo.

La Escritura nos habla acerca de Jesús cuando tenía unos 12 años, en San Lucas, capítulo 2, y dice... Capítulo 2, verso 46 en adelante, dice:

Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles.

Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas.

Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia.

Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?

Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.

Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.”

Es necesario que nuestros niños crezcan no solamente en estatura sino también en sabiduría, la cual la obtienen cuando les enseñamos; porque la enseñanza es un poder. Con ese poder de la enseñanza son formados abogados, médicos, ingenieros y así por el estilo. Y los padres y los maestros, con el poder de la enseñanza van formando niños y niñas con valores, con principios, y sobre todo con temor a Dios, porque el principio de la sabiduría es el temor a Dios.

Una persona por más conocimiento que tenga, y que digan que es el hombre sabio mayor que hay en la Tierra, si no teme a Dios, le faltó lo más importante para ser un sabio. El principio de la sabiduría es el temor a Dios.

Por eso es importante enseñarle la Palabra de Dios, enseñarle historia del pueblo de Dios, del pueblo hebreo; y esa historia del pueblo hebreo es tipo y figura de lo que vendría a ser la historia del cristianismo. En el judaísmo o pueblo hebreo se refleja la Iglesia del Señor Jesucristo, el cristianismo bajo el Nuevo Pacto.

Y así como Dios ordenó a Moisés que le enseñara al pueblo y le dijera al pueblo que le enseñaran a los niños, a los hijos, y a los hijos de los hijos la Palabra, la historia bíblica, los mandamientos divinos, así también es en el Nuevo Testamento para el cristianismo. Por eso se predica el Evangelio de Cristo, en el cual tenemos la enseñanza de parte de Dios para el Nuevo Pacto, para que las personas entren al Nuevo Pacto, y así queden sellados en el Reino de Dios por el Espíritu de Dios, para vivir eternamente en el Reino de Dios.

La Palabra de Dios está al alcance de los niños, de los jóvenes, de los adultos, de los ancianos, de toda persona.

Quizás algunas personas dicen o piensan: “No, mis niños están muy pequeños para entender estas cosas”; y algunas veces las entienden mejor que los adultos.

Miren el caso de Timoteo, el cual vino a ser un ministro del Evangelio... Segunda de Timoteo, capítulo 3, versos 14 en adelante, en esta carta de San Pablo a Timoteo, dice…, le dice a Timoteo:

Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido;

y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.”

Ahora vean, su madre le enseñaba las Escrituras a Timoteo, y luego también lo llevaba al culto, a la sinagoga, y desde niño ya conocía las Escrituras y vino a ser un ministro del Evangelio de Cristo.

Recuerden que los niños y niñas desde muy pequeñitos ya quieren algunos ser médico, niñas quieren ser doctoras, o quieren ser ingenieros o ingenieras, y así por el estilo.

Instruye a tus niños y niñas en el camino de Dios, y aun cuando ya sean mayores los verás sirviendo al Señor, como hay muchos jóvenes aquí que desde niños están en el camino del Señor, lo cual es de grande bendición y alegría, satisfacción para los padres, porque los guiaron en el camino del Señor.

Como vieron en las actividades que se han llevado a cabo, los niñitos y niñitas ya cantando alabanzas a Dios, leyendo la Escritura, hablando de la verdad histórica del cristianismo, hablando del nacimiento de Cristo, que ocurrió como fue prometido en la Escritura, y dando así testimonio ya desde niñitos y niñitas; y luego vimos los que le siguen dando testimonio también, y los otros, hasta llegar a los jóvenes, los cuales fueron niñitos también que servían al Señor.

Por eso es tan importante la enseñanza para los niños, para que crezcan en sabiduría y conocimiento de Dios y Su Programa; porque la enseñanza es un poder.

San Pablo decía: “No me avergüenzo del Evangelio, porque es potencia, poder de Dios para salvación; para el judío, y también para el griego.” [Romanos 1:16]

Es un poder para salvación; por eso Cristo les mandó a predicar el Evangelio a toda criatura: “y el que creyere y fuere bautizado, será salvo; y el que no creyere, será condenado.” [San Marcos 16:15-16]

Es importante que ya desde niños sepan el Programa de Salvación, de Redención, para que su fe esté fundada en Cristo y Su Palabra, y nunca se aparten del camino de Dios, y los podamos ver después en la eternidad con nosotros viviendo y disfrutando las bendiciones del Cielo.

Mis felicitaciones a las maestras aquí presentes, y a las que están en otras naciones, por vuestros trabajos durante este año 2014, y los años anteriores; y a los niños por ser buenos estudiantes. Todos son buenos alumnos, aunque algunos sean muy tranquilos y otros sean muy inquietos.

Algunas veces depende de cómo haya sido usted, cómo hayan sido los padres; y algunas veces decimos: “Salió a mí, así era yo.” Pero piense: “Yo quiero que él esté sirviéndole al Señor toda su vida; y cuando esté ya adulto, también pueda estar como yo: sirviéndole al Señor; y así yo estar seguro de que va a vivir eternamente y lo voy a tener allá en el Reino de Cristo por toda la eternidad.”

Mantengan a sus niños recibiendo la enseñanza en el hogar, en la escuela bíblica, en la Iglesia. Aun hay niños que son los que apuran a los papás para que madruguen para ir a alabar a Dios y escuchar Su Palabra; y algunas veces son los papás los que apuran a los niños. Pero lo importante es que estén recibiendo la enseñanza del Evangelio de Cristo, del Evangelio de Dios, del Evangelio del Reino de Dios.

Nuestra vida en la Tierra tiene un propósito divino y los niños necesitan conocer ese propósito. No pueden nuestros niños pensar que están aquí por mera casualidad y que después que termine la vida en la Tierra se acabó la existencia de la persona, no. Después que termina nuestra vida en la Tierra continuamos viviendo en otra dimensión; y todos queremos ir a vivir a la dimensión llamada el Paraíso, queremos todos ir a vivir con Dios por toda la eternidad. Para lo cual hay una enseñanza divina de parte de Dios para todo el pueblo: para niños, jóvenes, adultos y ancianos. Todos necesitamos la enseñanza del Evangelio del Reino de Dios, del Reino de Cristo, para que nazca la fe. Y si ya estamos como creyentes, que siga creciendo esa fe. Porque la fe nace, y lo que nace luego crece, porque tiene vida, y por consiguiente va creciendo.

Todos queremos que nuestra fe llegue a ser y el nivel de la fe perfecta, porque esa fe perfecta la necesitamos para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y por cuanto la fe viene por el oír la Palabra, nace, entonces necesitamos oír la Palabra que nos dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y esto es para ancianos, jóvenes - para ancianos, adultos, jóvenes y niños también.

Mañana quizás hablaremos sobre la fe para ser transformados y llevados con Cristo en el rapto, a la Cena de las Bodas del Cordero.

Todos queremos ser transformados, todos queremos ser iguales a Jesucristo nuestro Salvador; y hay una forma para llegar a ser como Cristo nuestro Salvador. No porque es un plan nuestro, sino que es el Plan de Dios.

Niños y niñas: Que Dios los bendiga y los llene cada día más de sabiduría de Dios, del Cielo, de conocimiento de Dios y Su Programa Divino para nuestro tiempo; y les abra las Escrituras y el entendimiento para comprender la Biblia, la Palabra del Señor, y comprender el tiempo en que estamos viviendo. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Hemos visto así a la ligera la importancia de enseñar el Evangelio del Reino de Dios; es un asunto de vida eterna. Y por consiguiente todos estamos interesados en la vida eterna, para nosotros y para nuestra familia.

Continúen pasando todos los presentes y los que están en otras naciones, maestras y niños cachorritos de león, y también adultos, padres de familias, ministros y congregaciones, continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y hasta mañana, Dios mediante, en que nos veremos nuevamente.

Dios les bendiga y les guarde a todos. Y les reitero mis felicitaciones a las maestras y también a los niños, y a los padres, por cuidar de que sus niños reciban la enseñanza de la Palabra del Señor, porque ustedes los quieren en el Reino de Dios para vivir eternamente.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“LA IMPORTANCIA DE ENSEÑAR EL EVANGELIO DEL REINO.”

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