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Muy buenos días o buenas tardes a todos los presentes, y también a los ministros e iglesias en diferentes naciones. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprender la Palabra del Señor. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Quiero agradecer a todos los coordinadores y voluntarios de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz por el apoyo constante, y el esfuerzo y el amor que han colocado en la 4a. Maratón de Donación de Sangre “En la Sangre está la Vida - Donando la savia de la vida.” Nuestra meta como Embajada es promover una cultura de donación de sangre voluntaria y habitual en todos los países de América Latina; y con el apoyo de todos ustedes ya lo estamos consiguiendo, y pronto será una realidad.

A continuación voy a leer las cifras que nos han llegado de diferentes países y también recordarles enviar los certificados que comprueban las cifras que nos han notificado por país. O sea, que necesitamos que nos envíen de parte de los bancos de sangre también las cifras que se han colectado en estas donaciones. Resultados por país que ya han llegado acá:

 

  • Argentina

    2.350

    unidades

    Bolivia

    3.121

    unidades

    Brasil

    15.697

    unidades

    Colombia

    30.224

    unidades

    Chile

    2.057

    unidades

    Costa Rica

    998

    unidades

    Ecuador

    2.405

    unidades

    El Salvador

    624

    unidades

    España

    1.500

    unidades

    Estados Unidos

    715

    unidades

    Guatemala

    645

    unidades

    México

    4.612

    unidades

    Panamá

    326

    unidades

    Paraguay

    642

    unidades

    Perú

    (Todavía no ha llegado el reporte de Perú)

    Puerto Rico

    450

    unidades

    República Dominicana

    200

    unidades

    Venezuela

    6.612

    unidades

    El gran total: 73.178 unidades ya reportadas.

 

Felicitaciones para Colombia con 30.224 unidades. Y para todos los países: felicitaciones también, por las unidades que se han obtenido en cada uno de los países de la América Latina, España y Norteamérica.

Faltan todavía países por reportar (como Perú) las unidades que han obtenido en esta donación de sangre que se ha llevado a cabo en estos días.

La anterior donación de sangre, el total de unidades fue: 47.152, y en esta ocasión fueron 73.178; o sea, casi el doble; o sea que va aumentando en cada ocasión la cantidad de unidades en este proyecto de donación de sangre voluntaria y habitual. Y continuaremos así, luchando, trabajando en favor de la familia humana.

La donación de sangre voluntaria y habitual se convertirá en la cultura de donación de sangre voluntaria y habitual en todos los países del Continente Americano.

Mis felicitaciones a todos los coordinadores y voluntarios de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz por esta labor que están llevando a cabo en favor de la familia humana; porque estamos trabajando en pro de la familia humana.

Ahora leemos en Deuteronomio, capítulo 18, versos 15 al 19, donde nos dice:

Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis;

conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera.

Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.

Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.

Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“LOS PROFETAS TIENEN EL “ASÍ DICE EL SEÑOR” es nuestro tema para esta ocasión.

Los profetas son enviados de edad en edad y de dispensación en dispensación; y vienen con las dos consciencias juntas, para escuchar de Dios, para recibir esa Palabra de Dios, comer (en términos espirituales) esa Palabra, y luego hablarle al pueblo con esa Palabra que le ha sido dada de parte de Dios.

Tenemos el caso de Jeremías, en el capítulo... en Jeremías nos dice, capítulo 1, verso 4 en adelante, dice:

Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo (¿A quién viene la Palabra? A los profetas):

Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.”

Vean, antes de formarse en el vientre de su madre un profeta, dice:

“Antes que te formase en el vientre te conocí…”

Es que Dios es el Dios de los espíritus de los profetas, nos dice la Escritura en Hebreos, capítulo 12. Dice capítulo 12, versos 22 en adelante:

“…Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos (la congregación de los primogénitos que están inscritos en los Cielos es la Iglesia del Señor Jesucristo), a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos…”

Los espíritus de los justos es el cuerpo angelical de los profetas y también de los creyentes en Cristo.

“…a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.”

Y si vamos al libro del Apocalipsis encontraremos más información sobre este tema tan importante. En el capítulo 22, verso 6 en adelante, dice:

Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas (¿el Dios de qué? De los espíritus de los profetas), ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

El reverendo William Branham hablando acerca de este Ángel del Señor Jesucristo, dice que ese es un espíritu de profeta; y por consiguiente, es un hombre de otra dimensión enviado a Juan el apóstol para darle a conocer las cosas correspondientes a lo que él tenía que hablar. Es muy importante saber estas cosas, porque así podemos comprender mejor el Programa Divino.

A través de toda la Biblia, en el Apocalipsis se nos habla del Ángel de Dios, y luego se nos habla del Ángel del Señor Jesucristo. El Ángel de Jehová es Cristo, el cual aparecía a los profetas como Adán, como Abel, como Set, como Enoc, como Noé, como también Matusalén y todos estos hombres de Dios. Fueron ellos bienaventurados en ver al Ángel de Jehová.

Recuerden a Manoa en el capítulo 13 del libro de los Jueces, también vio al Ángel de Jehová, y pensó que iba a morir porque había visto a Dios cara a cara; aunque la Biblia dice que a Dios nadie jamás le vio, pero al ver al Ángel de Jehová, que es el cuerpo angelical de Dios, estaba viendo a Dios en Su cuerpo angelical; y el cuerpo angelical de Dios es Cristo, el Ángel del Pacto, el que le dio el Pacto en el Monte Sinaí a Moisés para que le entregara al pueblo hebreo en aquellas tablas de piedra; y ese Ángel que acompañaba a Moisés y también al pueblo hebreo, era Cristo.

Por eso Cristo en el capítulo 8, verso 56 al 58 de San Juan, dice: “Abraham vuestro padre deseó ver mi día; lo vió y se gozó.” Le dijeron: “Aún no tienes cincuenta años ¿y dices que has visto a Abraham?” Jesucristo les dice: “Antes que Abraham fuese, yo soy.” ¿Cómo era Jesucristo antes de Abraham? Era el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová, que aparecía en diferentes ocasiones a los diferentes mensajeros que Él enviaba de edad en edad.

Nos dice en el libro de “Los Sellos,” y también en el libro de “Las Edades,” tenemos aquí un extracto donde nos habla de ese Ángel, y vamos a leerlo para que todos entiendan lo que corresponde a esta Escritura. En la página 301 del libro de “Los Sellos” en español, en esta versión dice:

“Noten bien: En el tiempo cuando Dios iba a librar al mundo antes del diluvio, Él mandó un águila (recuerden que un águila tipifica a un profeta). Cuando decidió librar a Israel, también mandó un águila. ¿No cree usted que cuando Juan estaba en la Isla de Patmos, este Mensaje era tan perfecto que aun no podía ser confiado a un ángel? Ahora, un ángel es un mensajero, pero ¿sabía usted que aquel mensajero era un profeta? ¿Lo creen? Vamos a probarlo. Veamos Apocalipsis 22:9 para ver si no fue un águila. Él era un ángel, un mensajero, pero era un profeta, el cual reveló a Juan completamente este libro de Apocalipsis.”

Y en el libro de “Las Edades de la Iglesia” también nos habla de este Ángel mensajero, para que todos así sepamos que la revelación de Jesucristo señalada en Apocalipsis, capítulo 1, dice el mismo Cristo que la envió por medio de Su Ángel. En este extracto nos dice en la página 41 del libro de “Citas,” párrafo 330:

“Y fue enviado al - ‘Y significó esto por su ángel a Juan.’ No sabemos quién era el ángel. La Biblia no dice quién era el ángel. Pero sabemos que era un profeta, porque la Biblia enseguida dice que ‘Yo Jesús he enviado mi ángel para testificar de las cosas que han de acontecer brevemente.’ Luego vemos que cuando Juan comenzó a adorar al ángel, el ángel le dijo: ‘Mira que no lo hagas.’ Revelación 22. Y él dijo: ‘Porque yo soy siervo juntamente con los profetas.’ Podía haber sido Elías. Podía haber sido uno de los profetas... Juan era un apóstol, pero este profeta fue enviado. Y Juan siendo un apóstol... mire la naturaleza de sus demás epístolas; prueba que Juan no lo escribió; porque no tiene la naturaleza como Juan…”

O sea, no tiene el estilo literario de Juan, no escribe o no son escritos como los que Juan escribía, su estilo literario es diferente. O sea, que el Ángel le dictó a Juan la revelación del Apocalipsis.

“Y mire la naturaleza de ellos luego mire la naturaleza de esto. Juan era un escritor y un apóstol, pero éste es un espíritu de profeta. Es enteramente una persona diferente.”

Es un misterio el Ángel del Señor Jesucristo, como era un misterio el Ángel de Jehová. Por lo tanto, hay una bendición grande de parte de Dios para la Iglesia del Señor Jesucristo; y está siendo revelado, pero sellado todo en el libro del Apocalipsis, que está sellado con siete sellos en Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante, donde luego Cristo lo toma —ese libro—, lo abre en el Cielo y lo trae en el capítulo 10 del Apocalipsis, para entregarlo a un hombre para que se lo coma y luego profetice las cosas que Él comió al comer el Libro escrito por dentro y por fuera; para profetizar, para traer ese Mensaje contenido en ese Libro de los Siete Sellos ya abierto, para darlo conocer a la Iglesia del Señor Jesucristo, para profetizar sobre muchos pueblos, naciones y lenguas. O sea, que viene con un Mensaje, no solamente para la Iglesia, sino para todos los seres humanos.

Y por consiguiente, la Palabra tiene que venir en el Día Postrero como siempre ha venido a través de los diferentes tiempos. Tenemos en el Antiguo Testamento que la Palabra venía a los diferentes mensajeros de Dios, profetas de Dios, como Moisés; la Palabra correspondiente a aquel tiempo vino a Moisés y Moisés la dio al pueblo; y se cumplió, se materializó lo que estaba prometido para el pueblo para aquel tiempo.

Moisés tenía “ASÍ DICE EL SEÑOR.”

Luego también la tuvo —esa Palabra— Josué; luego los jueces con el último término, esa etapa de los jueces, que fue Samuel, que tenía el ASÍ DICE EL SEÑOR también. Luego los diferentes profetas tenían ASÍ DICE EL SEÑOR. Por eso Dios les decía: “Ve y profetiza, y di: Así dice Jehová, ASÍ DICE EL SEÑOR.”

Así ha sido siempre, “porque no hará nada el Señor sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas,” dice Amós, capítulo 3, verso 7.

Y por consiguiente, para que venga la Palabra de Dios al pueblo, Dios siempre tendrá un instrumento al cual se revelará y al cual le dará Su Palabra para que la hable al pueblo; y eso será la Voz de Dios para el pueblo, conforme a lo que Dios prometió en Deuteronomio, capítulo 18, versos 15 al 19. Él prometió que pondría Su Palabra en la boca del profeta que Él enviara; y cualquiera que no escuchara a ese profeta, Dios le pedirá cuenta.

Por lo tanto, también cuando Dios quiere aumentar la profecía dando más detalles acerca de cualquier tema: Dios envía un profeta a la Tierra, trae Su Palabra a ese profeta, y la pone en su boca para que él la hable al pueblo; y así se aumenta la profecía sobre cada tema de la Escritura.

Por eso encontramos a diferentes profetas hablando de un tema que ya un profeta anterior había hablado. Eso es Dios aumentado la profecía, dando más detalles acerca de la profecía que Él ha dado para el pueblo.

Dice Oseas, capítulo 12, verso 10:

Y he hablado a los profetas, y aumenté la profecía, y por medio de los profetas usé parábolas.”

También en Zacarías nos dice, en el capítulo 7, versos 11 al 12:

Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.”

Ya hemos visto en qué forma Dios envía Su Palabra a Su pueblo; a Su pueblo Israel bajo el Pacto Antiguo, y a Su pueblo del Nuevo Pacto, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, a la cual le ha estado enviando diferentes mensajeros de entre los gentiles, como el apóstol San Pablo y a otros mensajeros en las diferentes etapas de la Iglesia.

Tuvimos el último de las siete edades o etapas de la Iglesia, que fue el reverendo William Branham, que vino con el espíritu y virtud de Elías; esto es el Espíritu Santo operando el ministerio de Elías por cuarta ocasión, como lo operó en Elías Tisbita, y luego lo operó en Eliseo por segunda ocasión, luego lo operó en Juan el Bautista, ese ministerio de Elías por tercera ocasión; luego lo operó en el reverendo William Branham por cuarta ocasión; y lo operará por quinta ocasión en otro hombre.

También, el ministerio de Moisés lo encontramos siendo operado por el Espíritu Santo en Moisés, luego en Jesús, y será operado en el Día Postrero en un hombre del Día Postrero; y eso será los ministerios de Moisés viniendo también en el ministerio de Elías; y también el ministerio de Cristo será operado en el Día Postrero, manifestado el Hijo del Hombre. Y todo eso tiene que ocurrir primeramente en la Iglesia del Señor Jesucristo y después pasará al pueblo hebreo. Porque la Iglesia del Señor Jesucristo es la que está bajo el Nuevo Pacto, y por consiguiente es la que tiene los derechos a las promesas divinas para los creyentes en Cristo, dadas por el Espíritu Santo, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento.

La Iglesia del Señor Jesucristo es la que está dentro del Nuevo Pacto que Dios dijo que establecería con la casa de Jacob - con la casa de Israel y con la casa de Judá. Por lo tanto, es la Iglesia del Señor Jesucristo la que ha estado recibiendo bendiciones celestiales y bendiciones espirituales desde el Día de Pentecostés hacia acá; y está cubierta con la Sangre del Nuevo Pacto, que es la Sangre de Cristo que fue derramada en la Cruz del Calvario alrededor de dos mil años atrás.

Por eso es la Iglesia del Señor Jesucristo la que está esperando la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles para la resurrección de los muertos creyentes en Cristo, con los cuales Él vendrá en Su Venida, y la transformación de los que estén vivos. Todo eso es para los creyentes en Cristo, que son los que están dentro del Nuevo Pacto.

Dice el reverendo William Branham, hablando de Moisés, dice: “Moisés era aquella Palabra viviente a la gente,” y por consiguiente era la Palabra hecha carne en Moisés. Eso está en la página 125, párrafo 1110.

Y en la página 124, párrafo 1105 dice: “Por donde quiera que esté la Palabra, está velada. Moisés tenía la Palabra.”

También dice en la página 119, párrafo 1059:

“Ahora, yo soy sólo su hermano. Yo estoy seguro que entienden eso, yo soy un hombre; Él es Dios. Pero Dios sólo puede trabajar y siempre ha trabajado y solamente ha trabajado por medio del hombre.”

O sea, que Dios usa al hombre, al ser humano, a estos mensajeros que Él envía de tiempo en tiempo, para hablarle a Su pueblo a través de seres humanos.

[Párrafo 1036]“La señal principal de Dios es un profeta, ahora voy a hablar unos minutos acerca de eso. Ellos son la Palabra de Dios manifestada para esa edad y esa es la razón que la señal principal de Dios es un profeta. Él nunca ha enviado un juicio sobre la Tierra sin enviar antes un profeta.”

O sea, que cuando ha enviado un profeta como Noé es porque un juicio viene luego, y él da la noticia de lo que va a pasar en la Tierra; algunos creen, otros no creen. Los que no creen se enfrentan al juicio que viene; los que creen, reciben el conocimiento de cómo escapar del juicio que ha de venir.

Así será para el tiempo final, para escapar de los juicios de la gran tribulación; como fue en el tiempo de Noé, dice Cristo que será la Venida del Hijo del Hombre; y como fue en los días de Lot así será también la Venida del Hijo del Hombre.

Los que no conocieron, hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, estaban ignorando el Programa de Dios para aquel tiempo; y no estaban escuchando, atendiendo y creyendo lo que Noé estaba hablando. Noé tenía ASÍ DICE EL SEÑOR.

Solamente los profetas tienen ASÍ DICE EL SEÑOR; y cuando es enviado a una edad, el mensajero pasa entonces ese Mensaje a la Iglesia, y la Iglesia tiene ASÍ DICE EL SEÑOR como cuerpo Místico de creyentes.

Dice [1042]: “Él está esperando que se levante un profeta en la escena, para manifestar la promesa que Él hizo de acuerdo en Malaquías 4.”

Y ahora les voy a leer la página 165 del libro de “Citas,” el cual es bueno que tengan todos; el libro de “Las Edades” y también de “Los Sellos,” y de “Las Setenta Semanas de Daniel,” es importante que cada uno tenga, porque es el contenido del Mensaje que precursa la Segunda Venida de Cristo; y los demás mensajes predicados por el reverendo William Branham. Dice en la página 164, párrafo 1465:

“El Hijo del Hombre será revelado en un cuerpo de carne (el Hijo del Hombre será revelado en un cuerpo de carne). Ustedes gente, la Iglesia, exactamente como fue antes de Sodoma (y Gomorra), un grupo llamado fuera que estaban creyendo en la promesa de Dios.”

Y en la página 165, párrafo 1471, dice:

“Ese no fue Elías, eso fue el Espíritu de Dios sobre Elías; Elías fue solo un hombre. Ahora, hemos tenido los Elías, y abrigos de los Elías, y mantos de los Elías, y todo de Elías. Pero el Elías de este día es el Señor Jesucristo. Él ha de venir según Mateo 17… Lucas 17:30 dice que el Hijo del Hombre ha de revelarse entre Su gente. No un hombre, ¡Dios! Pero vendrá por un profeta. Y nunca tuvo dos profetas mayores en el mundo al mismo tiempo.”

Ahora, ustedes pueden ver lo que dijo acá en la página 22 y 23 del libro de “Citas,” párrafo 183:

“El hijo del hombre está ahora siendo revelado desde el Cielo. ¿Vendrá después de un tiempo, hermano Branham? Es ahora; y yo deseo no hacer esto tan personal en esta reunión, espero que su espíritu dentro de usted, que es dado por Dios, pueda leer lo que estoy hablando. El Hijo del Hombre ya ha venido de Su gloria y se está revelando a sí mismo por los cuantos años pasados, a Su Iglesia en Su misericordia; enseñándoles Su gran presencia, haciendo las mismas cosas que Él hizo cuando Él estuvo aquí en la Tierra, revelándose a sí mismo como Él lo hizo a Abraham antes de la destrucción. Él ha venido ahora en misericordia revelándose a sí mismo a la Iglesia; se han reído y lo han escarnecido. La siguiente vez que Él se revele a sí mismo, será en el juicio al mundo y las naciones que se olvidaron de Dios y pecaron su manera de gracia... Su día de Gracia...”

O sea, que tendrá dos manifestaciones, se revelará dos veces. En gracia y misericordia se reveló a través del reverendo William Branham; fue el Hijo del Hombre, la manifestación del Hijo del Hombre a través de un profeta, la manifestación de Cristo en Espíritu Santo a través de un profeta revelándose a Su pueblo, a Su Iglesia.

Recuerden que cuando se habla de Hijo de Hombre o Hijo del Hombre se está hablando de profeta; y por esa causa es que cuando Cristo estuvo en la Tierra Él hablaba del Hijo del Hombre, porque como Hijo del Hombre es un profeta. “Como fue en los días de Noé, así será la Venida (o manifestación) del Hijo del Hombre,” dice la Escritura en San Mateo, capítulo 24, versos 34 al 39, y también el capítulo 17 de San Lucas.

Dios siempre ha enviado mensajeros para colocar en ellos Su Palabra y hablar por medio de ellos a Su pueblo; vienen con las dos consciencias juntas, y Dios le dice a Jeremías [1:5]: “Desde antes de estar en el vientre de tu madre, te conocí.” Esos son los espíritus de los profetas que Dios envía a la Tierra.

Un espíritu es un cuerpo de otra dimensión; un espíritu de profeta es un cuerpo teofánico de otra dimensión; en palabra más claras: un hombre de otra dimensión, de la dimensión de los ángeles, enviado a la Tierra a nacer en un cuerpo de carne a través de una mujer, como fue el caso de Jesús, que tenía que nacer a través de una mujer, una virgen de la descendencia del rey David. Tan sencillo como eso.

Siempre que se habla del Hijo del Hombre, es una promesa de una manifestación de Dios en Espíritu Santo a través de un velo de carne, en el cual Dios estará manifestándose y hablándole a Su pueblo, donde Dios colocará Su Palabra para hablarla al pueblo, y esa Palabra se cumplirá; y a través de ese instrumento abre la Escritura correspondiente al tiempo en que la envía; y le abre Dios el corazón y la mente, el entendimiento a la gente para comprender, les da la revelación divina del Programa Divino correspondiente a ese tiempo.

En los días de Jesús, Jesús dice en el capítulo 11, versos 25 al 27, de San Mateo (y voy a leer):

En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.

Sí, Padre, porque así te agradó.

Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.”

O sea que tener el conocimiento, la revelación de Dios para conocer el Programa de Dios para el tiempo en que la persona vive, depende de Dios, de que Dios lo revele a la persona.

Por ejemplo, el caso de Pedro cuando Cristo pregunta a Sus discípulos [San Mateo 16:13-17]: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” Unos decían: “Unos dicen que Tú eres Juan el Bautista que ha resucitado, otros dicen que Tú eres Jeremías, y otros dicen que Tú eres alguno de los profetas.” Y Cristo dice: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy?” Pedro dice: “Tú, Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Lo reconoció como el profeta que Moisés dijo que Dios enviaría, lo reconoció como el Mesías Príncipe, que sería un profeta, sería un Hijo de Hombre; sería el Hijo del Hombre, un profeta. Por eso Cristo usaba el título de Hijo de Hombre, porque era un profeta.

En la ciudad de Naín, donde una viuda tenía un hijo único y muere su hijo y lo llevan en el funeral, y cuando Cristo llega a la ciudad coloca la mano sobre el féretro, detiene el féretro, tiene compasión de la madre del niño que era viuda, y le dice: “No llores,” y le dice al niño: “Levántate (al joven), levántate.” Se levantó, y lo entregó a su madre. Y tuvieron gran temor las personas de aquel lugar y dijeron: “Dios ha visitado a Su pueblo, porque un gran profeta se ha levantado entre nosotros.”

Eso fue la visita de Dios a Israel, esa es la forma de Dios visitar siempre a Su Pueblo: dentro de, a través de un velo de carne hablándole a Su pueblo. San Lucas 7, verso 16... Capítulo 7, verso 11 al 18, es la historia de este evento que impactó a los ciudadanos de la ciudad de Naín.

Siempre que Dios promete visitar a Su pueblo se vela en carne humana; el velo de carne no es Dios, solamente es el instrumento de Dios para hablarle al pueblo, no hay otra forma para hablarle al pueblo de Dios. Tenemos la Palabra, que es lo que Dios ha hablado a través de Sus diferentes instrumentos; y todavía Dios continuará hablándole a Su pueblo.

Por eso Apocalipsis, capítulo 11 y capítulo 10, será Dios hablándole a Su pueblo el contenido del Libro sellado con siete sellos, que es abierto en el Cielo por Cristo, tomando el Título de Propiedad, que es el Libro sellado con Siete Sellos, el Título de Propiedad de la vida eterna que perdió Adán y regresó a la diestra de Dios. Y para el Día Postrero será tomado de la diestra de Dios por Cristo, y traído a la Tierra, a la raza humana, a la Iglesia del Señor Jesucristo, y será hablado el contenido de ese Título de Propiedad.

Tendrá un velo de carne también Dios para el tiempo final, así como tuvo un velo de carne para cada edad, que fue el mensajero de cada edad. Tan sencillo como eso. Donde esté la Palabra, estará velada en carne humana, y a través de carne humana hablada al pueblo que estará en el Pacto correspondiente a ese tiempo; y que para nuestro tiempo es bajo el Nuevo Pacto que Dios estableció con la Iglesia del Señor Jesucristo, que es Su Pueblo, el pueblo del Nuevo Pacto; y después le hablará a Israel.

Hemos visto hoy, así a la ligera, lo que es el Programa de Dios para nuestro tiempo.

Dios siempre habla a Su pueblo a través de carne humana, a través del mensajero correspondiente al tiempo en que las personas están viviendo; y esos mensajeros tienen el ASÍ DICE EL SEÑOR, porque es lo que Dios dice a Su pueblo a través de ese velo de carne; primero lo dice al mensajero y luego el mensajero lo dice al  pueblo, ungido siempre con el Espíritu de Dios.

Página 265 del libro de “Las Edades,” dice:

“Como ya hemos mencionado, Jesús se identifica con el mensajero de cada edad. Ellos reciben de él la revelación de la Palabra para cada edad. Esta revelación de la Palabra saca del mundo a los escogidos de Dios y los coloca en unión completa con Cristo Jesús. Estos mensajeros son llamados ‘estrellas’ porque brillan con una Luz prestada o reflejada, la Luz del Hijo, Jesús. También son llamados estrellas porque son ‘portadores de Luz’ en la noche. Así que en la oscuridad del pecado, ellos traen la Luz de Dios a Su pueblo.”

O sea que la Luz de Dios en cada edad es Cristo en el mensajero correspondiente a cada edad resplandeciendo y alumbrando el corazón y la mente de todos los creyentes en Cristo. En la página 227 del libro de “Las Edades,” dice:

“Ahora, siendo que cada uno de estos mensajes es dirigido al ‘ángel’ (mensajero humano), su porción es una grande responsabilidad como también un privilegio maravilloso. A estos hombres Dios hace promesas especiales, como en el caso de los doce apóstoles estando sentados en doce tronos juzgando las doce tribus de Israel. Luego, acuérdese de Pablo, a quien se le fue dado una promesa especial: la promesa de presentar a Jesús a la gente de la Novia de su día.

‘Pues que os celo con celo de Dios; porque os he desposado a un marido, para presentaros como una virgen pura a Cristo.’  (2 Corintios 11:2).

Así será con cada mensajero que ha permanecido fiel a la Palabra de su hora y su edad. Así será en el último día. Será la misma recompensa especial que fue dada a Pablo.”

Página 168 y 169 del libro de “Las Edades,” dice:

“…El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.’ (Recuerde que el Espíritu habla a través del mensajero de cada edad). Note aquí que Jesús (por el Espíritu) en cada edad se dirige solamente a UNA persona en relación a la Palabra para esa edad. Sólo UN mensajero en cada edad recibe lo que el Espíritu tiene que decir a esa edad y aquel mensajero es el mensajero a la Iglesia verdadera. Él habla por Dios por revelación a las ‘iglesias’: Tanto a la verdadera y a la falsa. Así que el Mensaje es transmitido a todos; pero aunque es transmitido para todos los que están al alcance del Mensaje, tal Mensaje es recibido individualmente sólo por un cierto grupo calificado y de cierta manera. Cada individuo en aquel grupo es uno que tiene la habilidad para oír lo que el Espíritu está diciendo por medio del mensajero. Aquellos que lo están oyendo, no están recibiendo su propia revelación, ni tampoco están (el grupo) recibiendo su revelación colectiva, pero cada persona está oyendo y recibiendo lo que el mensajero ya ha recibido de Dios.”

O sea, que primero recibe el Mensaje el mensajero de cada edad, luego lo habla al pueblo; y luego el pueblo lo escucha, lo recibe de ese mensajero. Dice:

“Le agregan aquí o le quitan allá, y dentro de poco tiempo el Mensaje ya no es puro y el avivamiento se muere. Cuánto cuidado debemos tener al oír UNA Voz, porque el Espíritu solamente tiene una Voz, la cual es la Voz de Dios. Pablo les advirtió que dijeran lo que él dijo, así como lo hizo Pedro. Él les advirtió que ni aun él (Pablo) podía cambiar una sola palabra de lo que había dado por revelación. Oh, ¡cuán importante es oír la Voz de Dios por medio de Sus mensajeros, y luego decir lo que les ha sido dado a ellos para las Iglesias!”

¿Ven? El Programa de Dios con Su Iglesia es sencillo: tiene Dios diferentes mensajeros para cada tiempo, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, como en el Nuevo Pacto; y para el Nuevo Pacto el pueblo de Dios es la Iglesia del Señor Jesucristo cubierta con la Sangre de Cristo nuestro Salvador, que es la Sangre del Nuevo Pacto, del Pacto Eterno.

Los profetas tienen el ASÍ DICE EL SEÑOR; y ese ASÍ DICE EL SEÑOR lo reciben los escogidos de cada tiempo, la Iglesia del Señor Jesucristo, como fue con el pueblo hebreo; y luego ella tiene de parte de Dios el ASÍ DICE EL SEÑOR cuando habla el Mensaje correspondiente al tiempo en que está viviendo esa etapa de la Iglesia. Por eso dice: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” [Apocalipsis 2]

Y nos dice en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16 al 17, dice:

Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”

Y ahora vean el Espíritu, el Espíritu Santo, Cristo en Espíritu Santo hablando en cada edad por medio del mensajero de cada edad le habla a Su Iglesia, le habla a la Iglesia del Señor Jesucristo; y luego la Iglesia tiene el mismo Mensaje que Dios ha dado por medio del mensajero, y entonces el Espíritu Santo a través del mensajero y la Iglesia dicen la misma cosa, dicen:

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”

Llevando el Mensaje, Cristo en Espíritu Santo a través del mensajero, y la Iglesia del Señor Jesucristo, llevando el mismo Mensaje para salvación y vida eterna de los que escuchan y vienen a tomar del agua de la vida gratuitamente, para recibir salvación y vida eterna.

Si alguno todavía no ha recibido a Cristo, y nació la fe de Cristo en su alma, puede venir a Cristo para tomar del agua de la vida eterna, como Cristo nos enseñó en San Juan, capítulo 7, versos 37 al 39, cuando dijo allá en la “fiesta de los tabernáculos,” en el último y gran día de esa fiesta; dice, capítulo 7, verso 37 al 39, de San Juan:

En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.”

La invitación está para toda persona que quiere vivir eternamente, y por lo tanto quiere tomar del Agua de la vida eterna. Apocalipsis también… Capítulo 21, verso 5 en adelante, nos dice:

Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.”

Cristo nos da del Agua de la vida eterna, Su Espíritu Santo, cuando tenemos sed espiritual y lo recibimos como nuestro único y suficiente Salvador. Es vida eterna lo que Él nos da; y nos hace hijos e hijas de Dios por medio del nuevo nacimiento, con el cual y por el cual nacemos en el Reino de Cristo, el Reino de Dios; por eso dijo Cristo: “El que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios.” [San Juan 3:5]

Es importante nacer de nuevo, como dijo Cristo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios.” [San Juan 3:5]

No podemos dejar pasar la oportunidad de obtener la vida eterna mientras estamos en la Tierra; porque el que deje pasar esa oportunidad y muera sin haber recibido a Cristo como Salvador, no tendrá esperanza de vivir eternamente; pero el que muere habiendo recibido a Cristo como Salvador, sabe que va al Paraíso a vivir, y después regresará con Cristo a la Tierra para recibir el cuerpo nuevo, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, como el cuerpo que tiene Jesucristo, glorificado y joven, para ir luego con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y si ocurre Su Venida y la resurrección de los muertos en Cristo estando nosotros aquí todavía, seremos entonces transformados para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Todo eso corresponde a la Tercera Etapa, que será manifestada en la Iglesia del Señor Jesucristo, donde el poder de Cristo será manifestado y nos dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Los profetas tienen el ASÍ DICE EL SEÑOR, y cuando aparecen en la Tierra son la señal de parte de Dios para el pueblo. La presencia de Noé en la Tierra fue la señal de que el tiempo del mundo antediluviano había llegado a su final. Y así por el estilo, encontramos que la presencia de un profeta en la Tierra es la señal de parte de Dios.

La presencia de Jesucristo dos mil años atrás era la señal de que una nueva dispensación se estaba entrelazado con la Dispensación de la Ley, y que el tiempo del Pacto Antiguo estaba llegando a su final y un Nuevo Pacto iba ser establecido; y la Sangre del Nuevo Pacto no sería sangre de animalitos, sino la Sangre de Jesucristo.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre y  Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento; para lo cual puede pasar al frente y estaremos orando por usted; y los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador, para que Cristo les dé vida eterna.

Recuerden que Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz, y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. El Padre y yo una cosa somos.” (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).

En los demás países también pueden venir a los Pies de Cristo, para que Cristo les reciba en Su Reino y así les asegure la vida eterna en Su Reino, y les bendiga grandemente con la Bendición de la Primogenitura.

Los niños de 10 años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador, para que Cristo les reciba en Su Reino.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con las personas que hoy te están recibiendo como Salvador, aquí y en otros países; porque Tú les hablaste al corazón, nació la fe Tuya en el corazón de ellos, y ahora están confesándote como su único y suficiente Salvador. Recíbelos en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración que estaremos haciendo:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu Primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador.

Señor, te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Haz en mí una realidad la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Me preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar?, porque ha nacido la fe de Cristo en mi corazón y Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” [San Marcos 16:16] Usted me dirá: “Yo he creído con todo mi corazón, con toda mi alma.”

Por cuanto ustedes han creído de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Los que están presentes y los que están en otras naciones, y están recibiendo a Cristo como Salvador, bien pueden ser bautizados; y que Cristo los bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes aquí al reverendo José Benjamín Pérez; y en cada país, en cada nación, dejo al ministro correspondiente, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo nuestro Salvador.

Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y nos veremos el próximo domingo, Dios mediante.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

Ya de nuevo con ustedes el próximo domingo; y aquí con ustedes el reverendo José Benjamín Pérez, y en cada país el ministro correspondiente.

“LOS PROFETAS TIENEN EL ‘ASÍ DICE EL SEÑOR.”

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