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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes naciones. Un saludo muy especial para el misionero Miguel Bermúdez Marín y su esposa Ruth, y todos los demás ministros allá en Venezuela, y en otras naciones junto a sus congregaciones. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes aquí presentes, y sobre todos los que están en otras naciones; y nos abra el entendimiento y las Escrituras para comprender el Programa Divino correspondiente a este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

A todos los Activistas por la Paz: están invitados a la reunión de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, la cual se realizará una hora y media después de concluido el culto, y será transmitido por el satélite e internet para los que queden acá y también para los que están en otras naciones. Se va a habilitar aquí porque en la Embajada no caben muchos y ya fueron invitados los que van a estar allá; pero para que ustedes vean lo que se estará llevando a cabo allá en la reunión, pueden quedar acá, como les anunció el reverendo José Benjamín Pérez.

En esta reunión estaremos viendo los informes enviados por los coordinadores, y también estaremos compartiendo todas las metas de trabajo que tendremos para el año 2015.

También quiero expresar mis condolencias al pastor José Marcano, de Anaco, Venezuela, por la partida de su hijo Israel Marcano; Dios consuele vuestro corazón, reverendo José Marcano y a su esposa también y a sus familiares.

Ahora leeremos una Escritura en San Lucas, capítulo 1, versos 26 al 33; dice:

“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.

Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra, nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprender. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL HEREDERO, EL HIJO DE DAVID.”

El Mesías Príncipe tiene cuatro títulos de Hijo; y por consiguiente - y con cada título hay una herencia. Tiene el título de Hijo de Dios, y la herencia es los Cielos y la Tierra, heredero de los Cielos y de la Tierra. Tiene el título de Hijo de Abraham y Él es el Heredero.

Por eso dos mil años atrás, Cristo en San Mateo, capítulo 21, les dijo en el verso 37 en adelante, luego de Su entrada triunfal a Jerusalén:

“Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo.

Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad.

Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron.”

Eso fue cuando lo llevaron o fue llevado a la Cruz y fue crucificado por el imperio romano y soldados romanos, a petición de los líderes de Israel. Luego, recuerden, el Heredero es el Mesías Príncipe, el Cristo, el Ungido.

La herencia como Hijo de Abraham es todo lo que Dios le prometió a Abraham: la tierra de Canaán, con todo lo que tenga y tendrá en el futuro, y tendrá en el Milenio y por toda la eternidad. Es el título que va con la herencia de esa tierra de Canaán prometida a Abraham: que le daría la tierra a Abraham y a su descendencia.

Luego tenemos la promesa para el heredero del Trono y Reino de David; tiene que ver con el Reino, la monarquía, a la cual Él es el Heredero; como dice el Ángel Gabriel a la virgen María cuando le dice que Dios le va a dar el Trono de David su padre, y va a reinar para siempre sobre la casa de Jacob [San Lucas 1:32-33]:

“Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”

Eso es el Reino del Mesías Príncipe el cual Él comenzará luego del tiempo de la apretura de Jacob, que será la gran tribulación, de la cual nos habla la Escritura, en donde la Tierra estará pasando por los juicios divinos y el reino de los gentiles será quitado, y establecido luego... y luego el Reino del Mesías, que será la restauración del Reino de David y Trono de David, al cual es heredero el Mesías Príncipe como Hijo de David. Ese es el título que va con el Reino mesiánico para Israel por mil años.

En Apocalipsis, capítulo 3, verso 20 al 22, nos dice:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

En la misma forma en que Cristo se sentó en el Trono del Padre al resucitar y luego ascender al Cielo glorificado, se sentó a la diestra de Dios como Él lo había dicho en San Mateo, capítulo 26, verso 64... Cuando estaba siendo juzgado por los sacerdotes dice, verso 62 en adelante del capítulo 26 de San Mateo:

“Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti?

Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.

Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.”

O sea, que Jesucristo sabía que Él con Su cuerpo glorificado se iba a sentar en el Trono de Dios; por esa causa encontramos que cuando Esteban fue apedreado, dijo que vio a Jesucristo sentado a la diestra de Dios. Vean aquí, capítulo 7 del libro de los Hechos, versos 55 al 56:

“Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios,

y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.”

Como Cristo dijo que sucedería, así sucedió. Y Él mismo en el libro del Apocalipsis nos dice, en el capítulo 3 que hemos leído, verso 21, dice:

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono (el Trono del Padre, el Trono de Dios en el Cielo).”

Y ahí Cristo está sentado desde que subió al Cielo glorificado; y convirtió el Trono de Dios en Trono de Misericordia. Allí Él está con Su Sangre, haciendo intercesión por todos los que lo reciben como Salvador.

Ahora, cuando dice que: “Le daré que se siente conmigo en mi Trono,” recuerden que el Trono en que Él está sentado es el Trono del Padre, pero el Trono de Cristo es el Trono de David al cual Él es el heredero como Hijo de David; así como es heredero de todo el territorio de Canaán como Hijo de Abraham.

Y en el Reino del Mesías, el Reino Milenial, es que los creyentes en Cristo estarán literalmente como reyes, como sacerdotes y como jueces. Mientras tanto están como reyes, sacerdotes y jueces en la esfera espiritual, en el Reino de Dios; pero viene el Día Milenial, y el Reino que estará gobernando sobre la Tierra será el Reino de Dios, que en la Tierra es llamado el Reino de David, y el Trono de Dios en la Tierra es el Trono de David.

Es muy importante conocer todo lo relacionado al Trono de Dios en el Cielo y al Trono de Dios en la Tierra.

Primera de Crónicas, capítulo 29, versos 22 al 23, dice, cuando le dieron la investidura a Salomón por segunda vez. Dice:

“Y comieron y bebieron delante de Jehová aquel día con gran gozo; y dieron por segunda vez la investidura del reino a Salomón hijo de David, y ante Jehová le ungieron por príncipe, y a Sadoc por sacerdote.

Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre…”

¿En qué trono se sentó Salomón? En el Trono de Jehová, en el Trono de Dios terrenal, que es el Trono de David. Tan sencillo como eso.

Ese Trono está fusionado con el Trono celestial de Dios, y recibe la dirección del Trono celestial de Dios para ser llevada a cabo la voluntad de Dios en la Tierra.

En ese Reino será que lo que le prometió Cristo a Sus discípulos será convertido en una realidad. ¿Y qué le prometió Cristo en San Mateo, capítulo 19, versos 28 en adelante...? 27 en adelante, de San Mateo:

“Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? (O sea, que qué iban a tener en el Reino del Mesías).

Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.”

O sea, que estarán como jueces en las doce puertas de Jerusalén, en cada puerta estará uno de los apóstoles. Judas perdió esa bendición; pero pasó a otra persona, a otro apóstol.

“Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.”

O sea, que recibir a Cristo como Salvador y seguirlo, es la bendición más grande que una persona puede tener. Trasciende al Reino del Mesías, trasciende a la vida eterna todo lo que ha hecho la persona al recibir a Cristo como Salvador, y haber dejado el mundo y todo lo que tenga que dejar por seguir a Cristo.

Es la bendición más grande que una persona puede tener: a Cristo como Salvador. Cristo mismo dijo en el capítulo 10, verso 27 en adelante, de San Juan: “Mis ovejas oyen mi voz, y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos; y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” [San Juan 10:27-29]

Es que el que tiene la exclusividad de la vida eterna es Jesucristo. Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en Su Hijo, en Jesucristo.

“El que tiene al Hijo, tiene la vida (la vida eterna); el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida (no tiene la vida eterna).” Y la buena noticia es que Dios nos ha dado vida eterna: y esta Vida está en Su Hijo Jesucristo. (Primera de Juan, capítulo 5, versos 10 al 13).

Creer y recibir a Cristo como Salvador es todo ganancia, ganancia para toda la eternidad: es vida eterna. ¿Qué otra persona le ofrece vida eterna a usted? Ninguna otra persona. Solamente hay Uno y Ése es Jesucristo, porque Él es el único que tiene la exclusividad de la vida eterna, y Él es el que está sentado en el Cielo, en el Trono de Dios, el heredero de los Cielos y de la Tierra. De lo cual hablaremos en el otro tema que tendremos como: “El Hijo de Dios, el heredero de los Cielos y de la Tierra.” De eso hablaremos con más detalles en el estudio bíblico correspondiente, que hemos de tener este mismo mes de enero.

Ya el domingo pasado tuvimos el tema del Hijo de Abraham*, el heredero a la tierra de Canaán, a la tierra prometida con todo lo que tiene y que tendrá en el futuro. Luego hoy estamos hablando del Heredero, el Hijo de David; son títulos de Hijo que corresponden al Cristo, al Ungido, al Mesías Príncipe prometido para heredar; y cada título de Hijo tiene una herencia.

Ya para los próximos estudios bíblicos tendremos los títulos de Hijo de Dios y también el título de Hijo del Hombre.

Hay cosas que no pueden ser habladas por el momento, al hablar de estos títulos, para que no se interrumpa el Programa Divino, porque todos estos títulos también tienen que ver con el Séptimo Sello; y por consiguiente, no se puede hablar todo el contenido de esos títulos, pero con lo que encontramos en las Escrituras y en los mensajes del reverendo William Branham creo que tendremos un cuadro claro de que hay grandes bendiciones para mí. ¿Y para quién más? Para cada uno de ustedes también.

Y veremos dónde encaja la Visión de la Carpa. Luego de terminados esos cuatro temas de hijos: de Hijo de Dios, de Hijo del Hombre, de Hijo de David e Hijo de Abraham, veremos dónde está colocada la Visión de la Carpa bajo uno de esos títulos de Hijo. Oren mucho para que Dios nos permita en los próximos estudios ver más detalles del Heredero: el Mesías Príncipe como Hijo de Abraham, Hijo de David, Hijo del Hombre e Hijo de Dios.

Estamos desde el Día de Pentecostés en la manifestación del Espíritu Santo, de Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, como Él prometió: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (San Mateo capítulo 28, verso 20).

Y San Mateo, capítulo 18, verso 20, también, donde dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, allí yo estaré.” Eso es en Espíritu Santo, el cual fue visto por San Pablo en una Columna de Fuego, y le dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.”

Saulo le pregunta: “¿Señor, quién eres?” Porque Saulo sabía que ese era el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová que le había aparecido a Moisés en la zarza que ardía y no se consumía, allá en el Monte Horeb o Monte Sinaí, en el capítulo 3 del Éxodo, verso 1 al 16. Y le dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de tu padre (o sea, de Amram, padre de Moisés).”

Él ha estado en medio de Su Iglesia manifestándose de etapa en etapa, de edad en edad, y a través de los diferentes mensajeros que Él ha enviado a Su Iglesia. Ha estado en Espíritu Santo como Hijo de Dios.

Por eso San Pablo decía: “Nosotros a nadie conocemos según la carne; y si a Jesús conocimos según la carne, ya no.” [2 Corintios 5:16] Ya Pablo lo conocía como la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios; a Cristo lo conocía como Espíritu Santo, la Columna de Fuego que le dijo: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues.”

Es importante el nombre en cada una de esas manifestaciones de Hijo que estamos tratando en este estudio que tiene cuatro títulos de Hijo; y luego tendremos el resumen de los cuatro títulos de Hijo, del Heredero.

Es importante que mientras hay tiempo todavía, antes que salga Cristo del Trono de Intercesión, antes que se levante del Trono del Padre, toda persona que escucha la predicación del Evangelio, si no ha recibido a Cristo aproveche para recibirlo como Salvador; porque cuando Él se levante del Trono del Padre, donde está como Intercesor, luego no habrá más oportunidad para las personas arrepentirse y recibir la misericordia de Dios.

Por lo tanto, si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos; donde quiera que se encuentre en estos momentos, aquí presente o en los diferentes países que están conectados con esta transmisión, puede recibirlo como Salvador. Y los niños de 10 años en adelante también lo pueden recibir como Salvador. Y estaremos orando por usted para que Cristo lo reciba en Su Reino, y le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, y sea bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento. Para lo cual puede pasar al frente y estaremos orando por usted.

Vamos a dar la oportunidad de algunos minutos, para que puedan pasar al frente en los diferentes países, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo; y también darle la oportunidad a los que están presentes, que no han recibido a Cristo todavía, para que lo reciban como su único y suficiente Salvador;  y Cristo lo reciba en Su Reino.

Nuestro tema ha sido hoy: “EL HEREDERO, EL HIJO DE DAVID.”

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están recibiendo a Cristo como Salvador en diferentes naciones.

Recuerden que cuando Cristo concluya Su labor de Intercesión, luego se manifestará como Rey, representado en el León de la tribu de Judá, Rey de reyes y Señor de señores; de lo cual hablaremos en los próximos estudios bíblicos que nos faltan sobre el Heredero, el Hijo de Dios.

Hijo de Dios, Hijo del Hombre, son los dos temas que nos faltan de Hijo. Ya hemos abarcado Hijo de David hoy, e Hijo de Abraham el domingo pasado.

Estaremos viendo en los próximos dos temas que nos faltan, cómo y bajo qué Nombre de Hijo será la Venida de Cristo a Su Iglesia en el Día Postrero, para llevarla, transformarla y llevarla con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en los diferentes países:

Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino; y hágase Tu voluntad, como en el Cielo también en la Tierra.

Padre celestial, vengo a Ti con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como Salvador. Señor, Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo recíbelos en Tu Reino.

Y ahora repitan conmigo esta oración que estaremos haciendo por todas las personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en el que podemos ser salvos. Creo en Tu Primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente en Tu Reino, Señor. Haz una realidad en mi vida la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Necesito la vida eterna y solamente Tú la tienes para otorgarla a Tus ovejas que escuchan Tu Voz y te reciben como Salvador y te siguen.

He escuchado Tu Voz, Tu Evangelio. Recíbeme en Tu Reino. Dame vida eterna, Señor Jesucristo. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y ahora, los que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos, se preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar en el Nombre del Señor Jesucristo? Porque Él dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino del Heredero: el Señor Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo en cada país al ministro correspondiente, para que así les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor; y en Puerto Rico dejo al reverendo José Benjamín Pérez a continuación.

Hasta el próximo domingo, Dios mediante, en que estaremos tratando el tema, uno de los dos temas que nos faltan. Nos falta el tema: Hijo del Hombre, y nos falta el tema: Hijo de Dios. Uno de los dos estaremos tratando el próximo domingo, el cual será aplicado al Heredero. Siempre el heredero tiene que ser el hijo que le corresponde la herencia de su padre.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión hablándoles en este estudio bíblico sobre “El Heredero, el Hijo de David,” que es el Mesías Príncipe, el Ungido, el Cristo, que nació a través de la virgen María.

La promesa hablada por el Ángel a la virgen María fue que Él se sentaría en el Trono de David; o sea, que recibe la herencia del Trono y Reino de David, porque Él es el Hijo Heredero.

Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Y el próximo domingo estaremos en el estudio bíblico de uno de esos dos temas: Hijo de Dios o el Hijo del Hombre; y estaremos estudiando hasta donde sea conveniente. Siempre cuidando no hablar más de lo que debe ser hablado, para que no surjan imitaciones; y no hablar menos de lo que debe ser hablado, para que todos puedan comprender.

Bueno, que Dios me los bendiga y les guarde a todos. Y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“EL HEREDERO, EL HIJO DE DAVID.”

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