ImprimirImprimir

Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes naciones; Miguel Bermúdez Marín, allá en donde se encuentra en la reunión de ministros, colaboradores, y demás personas que trabajan en el Reino de Cristo; y también a todos los ministros de otras naciones, sus colaboradores, hermanos y hermanas que trabajan brazo a brazo con los ministros en cada congregación.

Y también a los coordinadores de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz y sus ayudantes, y también los que están brazo a brazo como Activistas por la Paz voluntarios, trabajando en favor de la familia humana. También los miembros del Consejo de Proyectos de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, del cual el Dr. Camilo Montoya es su director, Director del Consejo de Proyectos de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, y tiene sus colaboradores, sus ayudantes también, como su esposa; y todos los coordinadores de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, todos trabajando unidos para el bien de la familia humana.

Y las maestras también, de cachorritos de león, y los niños también que se encuentran reunidos en esta ocasión, en esta primera reunión de ministros y colaboradores, primer sábado; porque conforme al calendario hebreo los días comienzan y terminan en la tarde.

Ya para los judíos hoy es sábado, desde la caída del sol en adelante, que eso es de 5:30 a 6:30 por ahí, depende cuál sea la temporada, la estación en la cual se esté viviendo.

Mis felicitaciones a todos por vuestras labores, las cuales han sido de excelencia en todo lo que han llevado a cabo, y el éxito ustedes lo han estado viendo a través de los documentales que se han estado pasando; y si el próximo domingo hay alguno, también lo veremos.

Y también mis saludos y felicitaciones a todos los ministros y congregaciones que están respaldando el proyecto de construcción de la Gran Carpa-Catedral, y también a todos los de Puerto Rico que están respaldando el proyecto de la Gran Carpa-Catedral; y también a los trabajadores, obreros de la construcción, encabezados por el reverendo José Benjamín Pérez con su compañía American Construction, que es la que está llevando a cabo el proyecto de construcción de la Gran Carpa-Catedral.

Mis felicitaciones a todos, y que en este nuevo año 2015 Dios multiplique Sus bendiciones y sean mayores las bendiciones de este año que está comenzando, mayores que las del año pasado; y también nuestra labor sea mayor que la del año pasado. Y que pronto se complete la obra de construcción y sea dedicada al Dios Altísimo, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; y Él la reciba y se manifieste en ese lugar como está prometido que se manifestará en el tiempo final, y nos dará la fe de rapto, la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el momento que Él tenga asignado en Su Programa. En el Nombre del Señor Jesucristo. Y que sean prosperados espiritualmente y materialmente todos en forma grande, para que así trabajen también en grande en el Programa Divino. En el Nombre del Señor Jesucristo pedimos todas estas bendiciones para la Iglesia del Señor Jesucristo de este tiempo final. Y que la manifestación de Cristo en este tiempo final sea en toda Su plenitud, como está prometido en la Palabra. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Es para mí un privilegio grande estar con ustedes un año más cerca de la transformación. No estoy diciendo que nos falta un año, sino que estamos un año más cerca. No sabemos cuántos años, meses, años, nos falta para la transformación, pero estamos un año más cerca.

Por el año en que cada uno de ustedes nació y ahora cuentan sus años…: los que tienen 15 años, están 15 años más cerca de la transformación; los que tienen 50, están 50 años más cerca de la transformación, más cerca de lo que estaban cuando nacieron; y el que tiene más de 70 años, como yo: estoy 74 años y medio más cerca de mi transformación.

Y si alguien desea que sea pronto, soy yo (por mí y por ustedes también); porque mientras más pronto seamos transformados, nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, en donde será fiesta allá en el Cielo, mientras la Tierra estará pasando por esos cambios que la prepararán para el Reino del Mesías. Terremotos, maremotos, volcanes, tormentas y de todo estará sucediendo, preparando la Tierra para el Reino del Mesías.

Esa es la forma en que va a estar preparada la Tierra: Se renovará la capa terrestre con los volcanes que expedirán ceniza, la cual caerá, y luego serán los terrenos fértiles como deben ser, y se vivirá en la forma que Dios desea que se viva en el Reino del Mesías, el Reino Milenial.

Para lo cual hay muchas profecías que tienen que cumplirse en este tiempo; por lo cual tenemos que estar al tanto de esas promesas divinas, porque Dios no va a hacer nada, excepto lo que Él ha prometido, lo que Él tiene en Su Programa para llevar a cabo y está hablado del Génesis al Apocalipsis. A medida que pasa del Antiguo Testamento a las cosas del Nuevo Testamento hay más información, más luz, sobre los diferentes temas que corresponden al Día Postrero.

Uno de los eventos o el evento más grande prometido para el Día Postrero es la Segunda Venida de Cristo; y para el ser humano no hay otra esperanza que la Segunda Venida de Cristo, para buscar y llevar con Él a los creyentes en Él que en este tiempo final lo estarán esperando, así como también lo estuvieron esperando en diferentes etapas de la Iglesia. Pero por cuanto no era para aquellos tiempos, entonces no se cumplió la fe para el rapto, la transformación y el rapto de los escogidos. Es que Dios en Su Programa tiene un tiempo asignado para cada cosa que Él va a llevar a cabo.

Leemos en Apocalipsis, capítulo 10, versos 1 en adelante, 1 al 11, donde nos dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,

sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.

Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.”

“LA PROFECÍA DEL DÍA POSTRERO.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Este Ángel que desciende del Cielo con el Librito abierto en Su mano es Cristo, el cual en el capítulo 5 de Apocalipsis se presenta y toma de la diestra de Dios el Librito que está sellado con siete sellos, y luego lo abre en el Cielo, y luego lo trae a la Tierra para entregarlo a Su Iglesia por medio del mensajero que esté en ese tiempo en la Iglesia del Señor Jesucristo como el mensajero del Día Postrero.

Vemos aquí, en el capítulo 5 de Apocalipsis, donde nos dice:

“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo.

Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;

y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones,

que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.

Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.

Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.”

Esto fue lo que sucedió en el Cielo cuando ese Ángel Fuerte, que es Cristo, toma el Libro en - de la diestra del Padre, que está sentado, y lo abre en el Cielo, y luego lo trae a la Tierra en Apocalipsis, capítulo 10; que fue el pasaje que leímos al comienzo, en donde muestra que hay una profecía para el Día Postrero, de parte de Dios, ordenada por Cristo; para lo cual es importante - por lo cual es importante saber sobre ese tema, porque tiene que ver con el pueblo de Dios, el cristianismo, y será la profecía que antecede al Reino Milenial.

Veamos lo que dijo el reverendo William Branham en el mensaje de “Los Siete Sellos,” en la página 57 de esta versión en español. Por la mitad de la página dice (para no leer el capítulo 5, pues ya lo leímos). Dice:

“Este libro sellado con siete Sellos es revelado en el tiempo de los siete truenos de Apocalipsis 10. Demos lectura allí también para tener un mejor entendimiento antes de entrar más profundamente. Ahora, esto ya es el tiempo del fin porque dice así:

‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arcoíris sobre su cabeza...’

Ahora, si usted se fija bien notará que esta persona es Cristo (si usted se fija bien notará que esta persona es Cristo), porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos, porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘…y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego (recuerde que Cristo es el Sol de Justicia, Él es la Luz del mundo, como dice en San Juan, capítulo 8, verso 12).’

¿Recuerdan el ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo, un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel.”

Miren el mensajero a Israel, que es Cristo, el Ángel del Pacto, el cual también es el mensajero a Su Iglesia: el Ángel del Pacto, Cristo, el Espíritu Santo.

“¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia. Ahora fíjese bien:

‘Y tenía en su mano un librito abierto…’

Ahora, acá (o sea, en el capítulo 5) estaba cerrado y sellado, pero ahora está abierto (ahora está abierto en Apocalipsis, capítulo 10). Ya ha sido abierto desde que fue sellado. Entraremos en eso a la noche. Pero ahora el Libro está abierto.”

Para tener un cuadro claro, vimos que es llamado el Ángel del Pacto, vimos que es Cristo. Y en la página 120 y 121 nos dice, del libro de “Los Sellos,” de esta versión en español, hablando del Ángel Fuerte de Apocalipsis 10. Dice:

“Ahora nosotros vimos la misma cosa, la cual es Cristo; y sabemos que Cristo siempre es el Mensajero a la Iglesia. Él es llamado ‘Columna de Fuego’, ‘El Ángel del Pacto’ y así por el estilo.”

Ahora, podemos ver que este misterio del Ángel Fuerte, que es Cristo viniendo del Cielo, el cual es llamado Ángel del Pacto, Ángel de Jehová o también Espíritu Santo o Sol de Justicia...; siendo el Ángel del Pacto, cuando vino en carne humana dos mil años atrás, vino para establecer un Nuevo Pacto; y por eso fue que en la última Cena con Sus discípulos, tomando el pan y dando gracias al Padre, partió y dio a Sus discípulos en el capítulo 26, versos 26 al 29, de San Mateo: “Y dijo: comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido”; y luego tomando la copa de vino y dando gracias al Padre, dice: “Tomad de ella todos; porque esta es mi Sangre del Nuevo Pacto, que por muchos o por vosotros es derramada.”

“Bebed de ella todos;

porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”

Ahí está diciéndole que va a establecer el Nuevo Pacto que menciona Jeremías en el capítulo 31, versos 31 al 36, donde dice que hará un Nuevo Pacto con Israel y con Judá, con el reino de Israel y con el reino de Judá; o sea, con las tribus encabezadas por Judá: la tribu de Judá y la tribu de Benjamín; ese es el reino de Judá. Y luego el reino de Efraín o reino de Israel es compuesto, está compuesto por las diez tribus que corresponden a la parte norte de Israel.

Son, en el Nuevo Pacto, las personas, sus corazones, las que vienen a ser tablas no de piedra..., aunque hay personas que tienen sus corazones como una piedra y no dejan que Dios escriba Sus Leyes en sus corazones, como Él lo ha prometido. Y otros son sensibles a la Palabra de Dios, al Evangelio de Cristo, y le dan el corazón a Cristo, el Ángel del Pacto, que escribió en las dos tablas de piedra los mandamientos divinos; ahora las personas le dan el corazón a Cristo, que vienen a ser las tablas de carne donde Cristo escribe Sus mandamientos, escribe lo correspondiente al Nuevo Pacto que Dios hace con los que reciben a Cristo como Salvador.

El capítulo 10 del Apocalipsis marca el tiempo final, porque marca la Venida de Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el Espíritu Santo viniendo a Su Iglesia en el Día Postrero para traer la profecía final, la profecía del Día Postrero, o sea, del séptimo milenio de Adán hacia acá como Día Postrero; así como el que trajo la profecía, el Mensaje profético para la séptima edad de la Iglesia, séptimo día como edad de Iglesia, fue el reverendo William Branham, con el cual precursó la Segunda Venida de Cristo para Su Iglesia, para la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la que lo está esperando, porque tiene una invitación para ir a la Cena de las Bodas del Cordero; y Cristo, el Novio, viene a buscar a la Novia para llevarla con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por eso le dará la vestidura física, que será el cuerpo glorificado, sin el cual no se puede ir a la Cena de la Bodas del Cordero porque no hay aviones para ir allá. Solamente Cristo nos puede llevar a la Cena de las Bodas del Cordero cuando tengamos el cuerpo nuevo, glorificado; y los que partieron necesitan también resucitar en cuerpos glorificados para poder ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, que es en la dimensión de Dios, la séptima dimensión, en donde será investido Cristo y Su Novia como reyes, para establecer el Reino Milenial en la Tierra, luego de los tres años y medio de Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, y tres años y medio de gran tribulación en la Tierra donde, dice la Escritura... Miren lo que pasará en esos días. Apocalipsis 10 dice, el verso 8 en adelante:

“La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Y fui al ángel…”

Ya eso pasa acá en la Tierra, en la Iglesia del Señor Jesucristo; porque Juan representa a la Iglesia y al instrumento que Dios tenga para el Día Postrero en medio de Su Iglesia. Y como el Mensaje a la Iglesia siempre viene por medio del Espíritu Santo dado al mensajero; y el mensajero y a través del mensajero luego lo habla el Espíritu Santo a Su Iglesia, y se hace carne en Su Iglesia como se hace carne en el mensajero también... Ese ha sido el Orden Divino siempre, por medio de mensajeros llamados ángeles, que significa mensajero; y Dios no cambia Su forma de actuar.

“La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.”

Ya les dije que ese Ángel es el Ángel del Pacto, es el Espíritu Santo, es el León de la tribu de Judá, porque Cristo dice en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas…” Vamos a leerlo como dice aquí: Capítulo 22, verso 16 al 17, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”

Siempre Cristo le habla a Su Iglesia a través del ángel mensajero que Él tenga para esa etapa, esa edad de la Iglesia; y es así para que el pueblo no esté como ovejas sin pastor, para que tengan la misma revelación de Dios y la transmitan a la humanidad. “El Espíritu (¿ven?, el Espíritu Santo) y la esposa (la Iglesia-Novia) dicen ven.” Los dos dicen lo mismo.

El Espíritu Santo por medio del mensajero que Dios tenga para ese tiempo, dice lo que Dios le ha revelado a él, lo que Cristo quiere que Su Iglesia escuche. Por eso en el libro del Apocalipsis, capítulo 2 y 3, siempre al final dice: “El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

Él en cada etapa de la Iglesia tiene un instrumento; a ese instrumento, esa persona, se le revela, la da el Mensaje para esa etapa de la Iglesia; él lo transmite al pueblo, al cristianismo, y se agarran de ese Mensaje los creyentes en Cristo, y lo proclaman, trabajan alrededor de ese Mensaje correspondiente a ese tiempo; y Dios cumple Su Programa para esa etapa de la Iglesia. Tan sencillo como eso.

¿Tendrá Dios para este tiempo un Programa? ¿Tendrá Dios para este tiempo un Mensaje? Ya vimos aquí que hay un Mensaje profético, será la profecía del Día Postrero. Vamos a seguir leyendo. El verso 9:

“Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.”

Está sucediendo como le sucedió a Jeremías y también a Ezequiel. A Ezequiel en el capítulo 1, verso 3 al 10... capítulo 3, versos 1 al 14... donde le dice: “Come lo que hallas.” Y halló un libro enrollado, escrito por dentro y por fuera. Y le dice: “Cómelo.” Y después le dice: “Ahora profetiza con esas palabras, con las palabras de ese libro profetiza al pueblo.” Así es aquí en Apocalipsis también.

“Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre (es dulce en la boca para hablar la Palabra, la revelación divina, pero las situaciones por las cuales pasará son amargas).

Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.”

Y luego el capítulo 11 muestra quién es el que profetiza después sobre pueblos, naciones y lenguas. Capítulo 11, dice, del Apocalipsis, que es el capítulo que le sigue, dice: “Entonces…” Capítulo 11, verso 3 en adelante:

“Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.”

Estos son los dos olivos de Zacarías, capítulo 4; por eso dice que son los dos olivos. Capítulo 4, verso 10 en adelante, dice:

“Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra.”

En el Nuevo Testamento son los siete mensajeros de las siete edades de la Iglesia, que son también las siete estrellas en la diestra del Señor.

“Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda?

Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?

Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no.

Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.”

Estos son los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose en el Día Postrero para llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu. Estos son los Ángeles o mensajeros de San Mateo, capítulo 13... Capítulo 24 de San Mateo, versos 30 al 31, que dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

Veamos lo que nos dice el reverendo William Branham con relación a estos Ángeles con Gran Voz de Trompeta. Página 458 y 459 del libro de “Los Sellos” en español, dice, el último párrafo:

“Entonces es entre el Sexto y Séptimo Sello cuando Él llama esta gente, los cuales fueron mencionados por Jesucristo en Mateo 24:31. Cuando la Trompeta suena, será la Trompeta de los dos testigos de la edad de gracia para los judíos. Suena una trompeta… Ahora veámoslo más claro acá en Mateo 24:31: ‘Y enviará sus ángeles (no es solamente uno, sino dos) con gran voz de trompeta’ ¿Qué es? Cuando Dios habla, se oye el sonido de la trompeta. Siempre ha sido así la Voz de Dios, llamando a la batalla. Dios está hablando. Estos dos ángeles vienen con el sonido de la Trompeta. Y noten bien: Pero en los días de la voz del séptimo ángel, suena la Trompeta. En los días de la voz del primer ángel (que fue San Pablo), sonó la trompeta. En los días de la voz del segundo ángel, sonó una trompeta, y así fue cuando Él mandó a cada uno.

Pero cuando fueron anunciados los Sellos, estaban todos juntos en una gran escena Divina para llamar un grupo de gente, y hubo el sonido de una sola Trompeta; y fueron abiertos siete Sellos. Él está reuniendo Sus judíos escogidos de los cuatro ángulos de la Tierra.

Como hemos visto, Él habló de los seis Sellos, pero no dijo nada del Séptimo Sello. Veamos en Mateo 24:32 que Jesús entra a hablar en parábolas relacionadas al tiempo del llamamiento de los judíos escogidos.”

Ahí, en el tiempo de la Venida del Ángel Fuerte, de Cristo, es que se hace ese entrelace con los judíos. Por eso cuando el reverendo William Branham quiso ir a Israel para predicarles, el Ángel le dijo: “No es tu tiempo, no es el tiempo todavía.” Y ya estando en El Cairo, Egipto, para pasar a Israel, el Ángel le dijo que no fuera a Israel, que se fuera a otro lugar. Y no fue a Israel después que tenían todo preparado para una campaña allá.

Porque los judíos no son llamados en la séptima edad de la Iglesia. Es más arriba, la Edad de Oro de la Iglesia, ahí es que el llamado para los judíos tiene que ocurrir. Y solamente sabrá lo que tiene que ser hablado para los judíos el que sea enviado para esa labor; y eso será el quinto Elías.

El reverendo William Branham fue el cuarto Elías, Juan el Bautista fue el tercer Elías, Eliseo fue el segundo Elías, y el primer Elías fue Elías Tisbita. Tan sencillo como eso.

Son los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose en el Día Postrero, de lo cual no podemos explicar mucho para que no surjan imitaciones, porque todo eso está dentro del Sexto Sello y Séptimo Sello.

El Sexto Sello son los Dos Olivos: Moisés y Elías; y el Séptimo Sello es Cristo: la Venida de Cristo a Su Iglesia. Y tampoco se puede explicar mucho para que no haya imitación de lo que Dios va a hacer.

Todo eso se va a aclarar en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, donde el Ángel que le apareció a Moisés en aquella zarza allá en el Monte Sinaí, en el Monte Horeb, el cual es el mismo Ángel del Pacto, Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia...; pero se hizo carne en Jesús el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, Emanuel: Dios con nosotros, como dice Isaías, capítulo 7, verso 14; y San Mateo también nos habla de lo mismo cuando nació Jesús, o cuando... Aun antes de nacer Jesús, en el capítulo 1 de San Mateo, dice:

“He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,

Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.”

Está citando Isaías, capítulo 7, verso 14; aquí San Mateo lo está citando.

Todo lo que Dios está llevando a cabo en Su Programa bajo el Nuevo Pacto, lo está llevando a cabo en medio de Su Iglesia. Como Dios obró por medio de Jesucristo, Cristo en Espíritu Santo ha estado obrando en y a través de Su Iglesia; porque Su Iglesia es Su ayuda idónea que Dios le ha dado, para la simiente de Dios, la simiente de Cristo, que son los miembros de Su Iglesia, nazcan en el Reino de Dios, lo cual es el nuevo nacimiento. Así como nacimos aquí en la Tierra por medio de nuestros padres terrenales, nacemos de nuevo por medio de Cristo y Su Iglesia al recibirlo como Salvador y nacer del Agua del Evangelio y del Espíritu Santo; y así hemos nacido en el Reino de Dios.

Eso es lo que tiene que ocurrir en una persona para que reciba la vida eterna en su alma, y reciba ese primer paso, que es recibir el Espíritu de Dios; lo cual tenía que ser hecho así en los días de Adán y Eva, pero Eva se adelantó.

Y ahora, se recibe el nuevo nacimiento por medio de Cristo al producir el nuevo nacimiento, al producir o al dar el Espíritu a todos los que lo reciben como Salvador y son bautizados en agua en Su Nombre, y nacen en el Reino de Dios; y por eso San Pablo en Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21, nos dice: “Vuestra ciudadanía está en los Cielos.”

Es la ciudadanía de la persona que ha nacido de nuevo, ahora ha nacido del Cielo (porque el nuevo nacimiento es celestial), y por consiguiente es un ciudadano celestial, con todos los derechos de ciudadanía celestial.

Por eso es que el Libro sellado con siete sellos, que es abierto en el Cielo en el capítulo 5 de Apocalipsis, y traído a la Tierra en el capítulo 10, es traído a Su Iglesia; y en medio de Su Iglesia, en y conforme al orden de Cristo estar en medio de Su Iglesia, hablarle a Su Iglesia, hablándole primero al instrumento que Él tenga en Su Iglesia; y a través de él luego, ungido ese instrumento le habla a la Iglesia lo que le fue transmitido, revelado a él.

Y por consiguiente, lo que estarán escuchando no es un hombre, sino a Cristo en Espíritu Santo hablando a través de ese hombre el Mensaje correspondiente a ese tiempo. Y son llamados y juntados los escogidos de cada edad, en esa forma que Cristo en Espíritu Santo lleva a cabo.

Recuerde que son muchos los llamados pero pocos los escogidos. O sea, que no todo el cristianismo es la Iglesia-Novia del Señor. Las vírgenes prudentes son los elegidos, los escogidos que tenían que aparecer en la Tierra para confirmar su lugar en la vida eterna y recibir vida eterna; son las ovejas del Padre que Dios le ha dado a Cristo para que las busque y les dé vida eterna. (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).

Si Adán y Eva no hubieran pecado, ¿usted aparecería, nacería aquí en estos días, en este siglo o en el pasado? No, ya hubiera nacido hace seis mil años y algunos más. Pero por medio del segundo Adán, que es Cristo, y la segunda Eva, hemos nacido en el Reino de Cristo por medio del nuevo nacimiento, por medio del Espíritu Santo; y todo lo que se perdió Cristo lo restaura, lo redime.

Y ahora, según la carne somos descendientes del primer Adán y la primera Eva, pero según el Espíritu, el nacimiento nuevo, somos hijos de la Palabra, que está en la Iglesia, de edad en edad, y de Cristo el Esposo; o sea, de la segunda Eva (que es la Iglesia) y del segundo Adán (que es Cristo) somos descendientes, somos la simiente de Cristo.

Recuerden que en San Mateo, capítulo 13, versos 1 al 23, dice que el que siembra la buena simiente... o San Mateo, capítulo 13, versos 30 al 43, dice que el que siembra la buena semilla, la buena simiente, es el Hijo del Hombre, Cristo; y dice que la buena simiente son los hijos del Reino, los hijos de Dios; y dice que el trigo son los hijos del Reino, los hijos de Dios; esa es la descendencia de Cristo.

Por eso es que todo lo que es Cristo: Rey, Sacerdote, Sumo Sacerdote y Juez, lo son también los creyentes en Cristo, pertenecen a ese gabinete del Reino, son de la realeza; también pertenecen al gabinete judicial, por eso son jueces también; y pertenecen al Orden Sacerdotal de Melquisedec, por eso son también sacerdotes, son de ese orden, son de ese gabinete de Cristo; y por consiguiente, son los herederos; y por consiguiente, viene el Título de Propiedad de toda la herencia para Cristo reclamar Su herencia, todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa, y restaurarnos a la vida eterna física con Él en Su Reino. Tan sencillo como eso. Es un Programa Divino.

Usted y yo teníamos que aparecer; y ya hemos aparecido para tomar nuestra posición en el Reino de Cristo y ser agradecidos a Dios que estábamos en Dios eternamente como un pensamiento divino. Somos genes del pensamiento divino. Él pensó en usted y en mí. Él pensó cuántos hijos e hijas iba tener.

Una cosa es ser siervos y otra cosa es ser hijos. Los creyentes en Cristo son los hijos e hijas de Dios. Dios llamó a Abraham siervo. Abraham, Isaac, Jacob, los patriarcas y todo el pueblo de Israel son mencionados como siervos. Por lo tanto, hay una diferencia grande entre siervos e hijos.

Las bendiciones celestiales pertenecen a la Iglesia del Señor Jesucristo; han nacido en el Reino de Cristo porque Su Reino es un Reino espiritual. Y cuando tenga Su Reino físico acá en esta dimensión, estaremos con Él también en cuerpos glorificados, visibles, e invisibles cuando se quieran hacer invisibles, lo mismo que pasaba con Jesucristo ya resucitado y glorificado. Es la clase de cuerpo más importante que Dios tiene para los creyentes en Cristo.

Por eso los ángeles son servidores, enviados para servir a los herederos de salud, de salvación. Hebreos, capítulo 1, verso 14, y Hebreos, capítulo 1, verso 5 al 7, nos habla que Dios hizo a Sus... Vamos a leerlo completo aquí. Verso 6 en adelante, dice:

“Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice:

Adórenle todos los ángeles de Dios.

Ciertamente de los ángeles dice:

El que hace a sus ángeles espíritus,

Y a sus ministros llama de fuego.”

Y el verso 14 dice, de este mismo capítulo 1 de Hebreos:

“¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?”

O sea, enviados a los creyentes en Cristo para que le sirvan a todos los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo. “El Ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, y los defiende.” [Salmo 34:7]

Cuando Cristo estuvo aquí en la Tierra en carne, y estuvo ayunando por 40 días, ángeles estaban con Él y lo cuidaban. Cuando oraba, ángeles también estaban con Él. Cuando murió y fue sepultado, ángeles de Dios, dos ángeles, estaba uno a la cabecera y otro a la parte de los pies, en la cueva donde había sido colocado.

Y cuando resucitó, dice la Escritura que un ángel abrió, removió la piedra que estaba en la puerta de la sepultura; y cuando María Magdalena y también otras de las hermanas, como María y las otras Marías, fueron a la tumba, vieron también ángeles de Dios que le dijeron: “¿A quién buscáis? No está aquí; ha resucitado de entre los muertos. ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?” [San Lucas 24:4-6]

Y cuando Cristo subió al Cielo, dos ángeles se le aparecen a los discípulos y les dicen: “¿Qué estáis mirando al Cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de entre vosotros al Cielo, así mismo volverá.” (Libro de los Hechos, capítulo 1, versos 1 al 12).

Ángeles aparecen a los herederos de salud. El Ángel Gabriel le apareció al sacerdote Zacarías para anunciarle que tendría un niño y que le llamarían - le pusieran por nombre Juan, y él vendría delante del Señor preparando al pueblo. Era el tercer Elías, o sea, el ministerio de Elías manifestado por tercera ocasión, en otro hombre llamado Juan. No se tiene que llamar Elías, porque Elías es el ministerio de Elías, reconocido ese ministerio como el ministerio de Elías manifestado en diferentes mensajeros.

Cuando vino el reverendo William Branham, el espíritu ministerial de Elías estaba operando en el reverendo William Branham por cuarta ocasión, precursando la Segunda Venida de Cristo. Así como Juan con su Mensaje identificó a Aquel al cual le estaba preparando el camino: al Mesías, a Jesús llamado el Cristo, llamado el Mesías, con su Mensaje lo identificó. Dijo [San Juan, 1:26-30]: “El que viene después de mí es mayor que yo. Entre vosotros está uno al cual no conocéis.” Les dijo: “Él es el que viene después de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa de Su calzado.” Y dice que “Él recogerá el trigo en su granero, y la paja para quemarla en fuego será recogida. Su aventador en su mano está (con lo que se soplaba la paja para echarla al fuego y que el grano de trigo quedará libre).” [San Lucas 3:17]

No sé si algunos recuerdan que también algunas veces en la cocina (las damas) antes, cuando echaban arroz sin cocinar en una vasija, le hacían así, lo soplaban para que la paja se fuera, o frijoles o habichuelas o cualquier cosa; pues Cristo tiene el aventador, el que sopla la paja para que se despegue del grano de trigo, de los escogidos.

“LA PROFECÍA DEL DÍA POSTRERO.”

Ahora, hemos visto quién es y a través de quién es que Cristo, el Espíritu Santo, trae la profecía del Día Postrero: Es por medio de los Dos Olivos, para los judíos; y entre los gentiles estará primero, estarán para llevar de los gentiles, de la Iglesia, del cristianismo, a los judíos, la Palabra de Dios correspondiente a los judíos. Y Dios respaldará esa labor.

Hay una bendición grande para los judíos, y la van a recibir: van a ser sellados ciento cuarenta y cuatro mil judíos, doce mil de cada tribu; pero antes habrán sido sellados con el Espíritu Santo los escogidos del cristianismo, de la Iglesia del Señor Jesucristo, y serán transformados los que estarán vivos, y los que murieron serán resucitados en cuerpos eternos.

“LA PROFECÍA DEL DÍA POSTRERO.”

Esa es la profecía contenida en el Libro sellado con siete sellos, que lo trae ya abierto el Ángel Fuerte que desciende del Cielo. Ese Título de Propiedad de la vida eterna viene acá a la Tierra, a la segunda Eva; lo recibe primero el segundo Adán, que es Cristo, en el Cielo lo recibe, ese Título de Propiedad, para traerlo a Su Iglesia. Y el misterio del Séptimo Sello que no fue abierto en el Cielo o que no fue revelado el contenido cuando fue abierto (en Apocalipsis 8), será revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo; el misterio es el misterio de la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia. Como vino a Su pueblo Israel, al pueblo del Pacto Antiguo, vendrá al pueblo del Nuevo Pacto, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

El reverendo William Branham dice en el mensaje “Cristo es el misterio de Dios revelado,” por la página 7 a la 11, dice: “¿Cuándo vendrá y cómo vendrá? No sabemos.” Y si él sabía algo tenía que quedarse callado para que no surgieran imitaciones. Él sabía bastante. De ese misterio él sabía, pero mucho; pero lo que los Truenos hablaron, dice que estaba en un idioma desconocido para él. Por lo tanto... Eso está por la página 464 y 465, y 474 y 475, y la página 469, y 488/89… 81/82/83/84. Las últimas 4 ó 5 páginas del libro de “Los Sellos,” ahí está un resumen claro de lo que será la Venida del Señor. El Ángel que era diferente a los demás, dice el reverendo William Branham que era el que tenía el Séptimo Sello.

Así como cada mensajero de cada edad le tocó dar lo que de parte de Dios tenía que dar con relación a los Sellos que se cumplieron en su tiempo; el Ángel que tiene el Séptimo Sello, a él le toca entonces revelar... Cada ángel le revelaba al mensajero de la séptima edad lo que tenía que revelar; pero cuando le tocó la revelación del Séptimo Sello, ahí, aunque él supo mucho, no le fue dado permiso para hablar lo que dejaría abierto el Séptimo Sello; porque no podía ser abierto al público el Séptimo Sello todavía. Pero va a ser abierto en una Gran Carpa-Catedral, bajo la Tercera Etapa, de la cual habla el reverendo William Branham; y ahí los Truenos van a estar emitiendo sus voces: Cristo como León va a estar hablando y revelando el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo, que nos dará la fe para ser transformados y raptados e ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Recuerden que Cristo dice: “He aquí vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” (Apocalipsis 22, verso 12).

El Mensaje del tiempo final, del Día Postrero, es el contenido del Libro sellado con Siete Sellos, y sobre todo el Séptimo Sello al final.

Por eso es tan importante tener los mensajes, los libros de “Las Siete Edades de la Iglesia” y de “Los Siete Sellos” predicados por el reverendo William Branham, para estar al tanto de lo que está hablado que va a suceder, para que estemos vigilando, sabiendo que la Tercera Etapa hablará por sí misma. O sea, todo lo que fue dicho que Dios va a hacer en la Tercera Etapa, cuando veamos sucediendo esas cosas: es la Tercera Etapa que está llevándose a cabo de parte de Dios. Lo que identificará a la Tercera Etapa será el cumplimiento de lo que está prometido en la profecía del Día Postrero.

Que Dios nos ayude en este nuevo año, que pronto todos hagamos la parte que nos corresponde de acuerdo a como Dios ha colocado en vuestro corazón, para todos los trabajos que se están llevando a cabo en favor de la Iglesia del Señor Jesucristo y en favor de la familia humana. Y que Dios nos prospere más abundantemente en este nuevo año para trabajar más en la Obra del Señor, y que pronto tengamos la Gran Carpa-Catedral funcionando, para beneficio del cristianismo y de toda la familia humana.

Y les reitero mi aprecio y agradecimiento y felicitaciones por la labor que ustedes han hecho en todos los campos, en favor de la familia humana, en favor del proyecto de la construcción de la Gran Carpa-Catedral, en favor de los proyectos que se llevan a cabo de donación de sangre, y de foros académicos en universidades, en Congresos, y también los Foros Judiciales que se llevan a cabo en diferentes países. Tenemos la oportunidad de trabajar en todos los campos en favor de la familia humana. Y algún día la Tercera Etapa será manifestada en toda su plenitud para el mundo entero, para las vírgenes insensatas y para las vírgenes prudentes.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes que están presentes y los que están en otras naciones.

Y Miguel Bermúdez Marín: que Dios te bendiga y te guarde, y te use en este año el doble o el triple... cinco veces más de lo que te usó el año 2014, junto a tu familia y a todos los ministros, congregaciones y hermanos de todos los países. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, este primer sábado del mes en esta reunión de ministros y colaboradores que están en pie para trabajar este año más abundantemente. Estamos en las Manos del Señor Jesucristo para que nos use grandemente en Su Obra en este tiempo final.

Dedico a Ti, Señor Jesucristo, todas estas personas que me están escuchando, aquí presentes y en otros países, y ministros y colaboradores, y todos los que han trabajado y trabajan en todos los proyectos que llevamos a cabo. En Tus Manos los encomiendo, úsalos grandemente, prospérales espiritualmente y materialmente, y úsalos grandemente en Tu Programa correspondiente a este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo pido, Padre celestial. Amén y amén.

Bueno, hoy como que tuvimos escuela bíblica. Es que… tenemos que conocer las profecías correspondientes para el Día Postrero, porque eso es lo que nos trae la bendición a todos nosotros. Las profecías del tiempo de Moisés para la liberación de los hebreos fue de beneficio para ellos allá; y ahora todo aquello es tipo y figura de lo que corresponde a nuestro tiempo; o sea, que tenemos que ocuparnos de lo que compete a nosotros.

Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una noche feliz.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez. Y el domingo próximo ya estaré con ustedes nuevamente para continuar platicando de las cosas que corresponden a nuestro tiempo, que son las que nos traen las bendiciones de Dios para el alma, el espíritu y el cuerpo, porque son las promesas profetizadas que van a ser materializadas en nuestras vidas, en la Iglesia, en nuestra familia, y así por el estilo.

Bueno, como hoy no es vigilia, pues vamos a dejar por aquí al reverendo José Benjamín Pérez para continuar.

Y con más ánimo y fuerza y energía este año 2015, para trabajar en la Obra del Señor; y con más entusiasmo, alegría y felicidad, porque eso es lo que nos hace felices a nosotros: el trabajar en la Obra del Señor.

Reiterando el aprecio y agradecimiento también a los que trabajan en la imprenta, a los que trabajan en las máquinas, cámaras, los equipos de las cámaras, a las maestras también, y a los padres de familia que traen a sus niños a la escuela bíblica y también a las demás actividades de la Iglesia, y a todos los que poco o mucho han hecho en la Obra del Señor.

Yo le pido a Dios que los bendiga grandemente para que el que no pudo hacer mucho, este año pueda hacer más.

Y amándonos con toda nuestra alma los unos a los otros, y orando los unos por los otros, orando por la Iglesia del Señor, orando por todos los trabajos que se están llevando a cabo.

Que Dios les bendiga a todos.

“LA PROFECÍA DEL DÍA POSTRERO.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter