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Muy buenos días y muy buenas tardes (para los lugares que ya es de tarde). Un saludo muy especial a todos los jóvenes de Venezuela, Colombia, Argentina, y cualquier otro país que estén reunidos en el encuentro juvenil de hoy: “Los jóvenes activos en la Obra de Cristo.” Y también un saludo muy especial al misionero Miguel Bermúdez Marín y al reverendo Francisco Muñoz allá en Venezuela, y a los demás ministros también que están allá reunidos en esta ocasión; y también a los que están en otros países iniciando el año con metas y planes para trabajar cada día más unidos con sus padres, ministros y congregaciones en la obra evangelística y misionera.

Pueden también entrar a la página www.jovenesdefe.com

Durante el año 2014 la Embajada Mundial de Activistas por la Paz le dio un lugar importante a las campañas de donación de sangre con el apoyo de los activistas en diferentes países, llevando esperanza, felicidad y paz a miles de familias que se vieron beneficiadas con esta donación. Para el año 2015 estaremos desarrollando un programa educativo para inculcar en las personas de las diferentes edades una conciencia solidaria; para que más allá de ver la donación de sangre como una responsabilidad social, entiendan que es un acto de amor y de generosidad a través del cual, como seres humanos, podemos dar a otros el regalo más grande: LA VIDA.

Quiero a continuación presentarles un video que resume el trabajo realizado en las campañas de donación de sangre durante las jornadas realizadas en el 2014. Adelante con el video.

[Presentación del video-documental]

Mis felicitaciones a todos los que han participado en estas maratones de donación de sangre y demás trabajos de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz.

Para esta ocasión leemos en Gálatas, capítulo 3, versos 6 al 9; y capítulo 3 también, versos 13 al 16; y dice así:

“Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.

Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.

Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.

De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.”

Y continuamos en el verso 13:

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),

para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.

Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.”

Y San Mateo, capítulo 3, verso 9:

“...Y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.”

Así dijo Juan el Bautista en esa ocasión.

Que Dios bendiga nuestras almas y nos hable por medio de Su Palabra, bendiciendonos así, y nos abra el corazón y el entendimiento para comprender.

“HIJO DE ABRAHAM.”

El Señor Jesucristo tiene cuatro títulos de hijos, esto le corresponde al Mesías Príncipe estos cuatro títulos de hijo: Hijo de Abraham (es el primero que vamos a tocar), los otros son Hijo de David, Hijo del Hombre e Hijo de Dios.

Por medio de cada uno de estos títulos, en la manifestación del Mesías Príncipe en cada uno de estos títulos, hay una herencia.

Como Hijo de David Él es el heredero al Trono y Reino de David, de lo cual hablaremos en otra ocasión bajo el tema: “El Hijo de David.” Como Hijo del Hombre hay una herencia que le corresponde, es la herencia que perdió Adán y Eva cuando pecaron en el huerto del Edén; o sea, la herencia del planeta Tierra. Como Hijo de Dios la herencia es los Cielos y la Tierra, toda la Creación. Y como Hijo de Abraham la herencia es la tierra de Canaán con todo lo que tiene y con todo lo que tendrá en el futuro.

Dios dio la promesa a Abraham sobre la Tierra, y le dice en el capítulo 15 del Génesis, verso 5 en adelante, dice... aun podemos leer un poquito antes, porque este pasaje está muy, pero que muy interesante. Dice, capítulo 15, verso 1 en adelante, del Génesis:

“Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.

Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?

Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.

Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.

Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.

Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra.

Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar? (Y allá Abraham, por Orden Divina vean lo que le toca llevar a cabo).

Y le dijo (Dios): Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino.

Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no partió las aves.”

Así se hacía un pacto: una parte del animalito en un lado y otra parte en otro, y entonces se colocaban en medio los que estaban haciendo el pacto.

“Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba.

Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.

Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.

Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.

Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.

Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.

En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates;

la tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos,

los heteos, los ferezeos, los refaítas,

los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.”

Esta es la promesa de Dios en ese Pacto, sobre la herencia que le dará a Abraham y a su descendencia: toda la tierra mencionada aquí se la daría a la descendencia de Abraham. Esa es la herencia dada para Abraham y su descendencia, la cual el Hijo de Abraham le toca recibir el reclamo que hará en el tiempo final, en donde se establecerá el Reino del Mesías. Por lo tanto, el Mesías como Hijo de Abraham recibe la herencia para compartirla con Israel, tanto con el Israel terrenal como también con el Israel espiritual.

El Israel espiritual está compuesto por todos los creyentes en Cristo, que son los de la fe de Abraham. Tienen el mismo Dios de Abraham, creyentes en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; por lo tanto, estarán allí también disfrutando de esa herencia que le fue ofrecida a Abraham y a su descendencia. En el Día Postrero será reclamada esa herencia y ahí se establecerá el Reino del Mesías.

El Mesías como Hijo de Abraham hereda para Él el pueblo hebreo, y la Iglesia del Señor Jesucristo ese territorio. Porque los creyentes en Cristo son hijos e hijas de Abraham por ser de la fe de Abraham, por ser de la fe en Cristo nuestro Salvador. La herencia es la tierra de Canaán.

Cada título de Hijo tiene una herencia, y será reclamada la herencia de esos títulos en el tiempo correspondiente.

En los días de Abraham y en los días de Moisés y de Josué, Dios dijo que la tierra que pisare - todo terreno que pisare la planta de sus pies, sería de ellos; por eso ustedes encuentran que tanto Abraham como la descendencia de Abraham caminaron mucho por todo ese territorio.

Aun en medio de los creyentes en Cristo, también entre algunos hay la costumbre de que cuando quieren comprar un terreno o una casa, como siempre se va a ver lo que se va a comprar, entonces también pisan el territorio creyendo que todo lo que pise la planta de sus pies será de ellos; y por la fe obtienen muchas cosas que parecían imposibles.

Miren otra promesa que hay: Romanos, capítulo 4, verso 12 y 13... verso 13 dice:

“Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.”

Ahora, aquí nos dice que sería heredero ¿de qué? Del mundo. Y no vamos a explicar eso porque eso corresponde al tema de Hijo del Hombre. Vamos a aprovechar todos estos domingos siguientes (esté en Puerto Rico o no esté) para continuar con este estudio de estos cuatro títulos de Hijo que corresponden al Mesías como Hijo de Abraham. Y recuerden que los que son de la fe en Cristo tienen la fe de Abraham; y por consiguiente son, dice San Pablo, hijos también de Abraham. Son de los que decía Juan el Bautista que Dios puede levantar aún hijos a Abraham aun de estas piedras: de todas aquellas personas que estaban siendo bautizadas, que eran pecadores y pecadoras, pero que creyeron el Mensaje de Dios y recibieron al precursor de la Primera Venida del Mesías.

Hemos visto a través de la historia de la Iglesia del cristianismo cómo esa Palabra profética de Juan el Bautista se ha estado cumpliendo: Dios levantando hijos a Abraham, aun de personas y naciones gentiles, las cuales han estado entrando al Reino de Dios a través de la trayectoria del cristianismo, de la Iglesia del Señor Jesucristo.

No debe de haber celos entre los judíos y los cristianos, porque cada uno tiene la parte que le corresponde en la Herencia Divina. Ambos se estarán complementando en el Reino del Mesías en la tierra de Israel. “EL HIJO DE ABRAHAM.” Ese es el Mesías Príncipe como Hijo de Abraham, descendiente de Abraham, que está prometido que tomará la herencia para gobernar sobre Israel y sobre todas las personas que estarán viviendo en el Reino del Mesías. Esto es el Mesías como Hijo de Abraham.

Es importante que toda persona sepa que los creyentes en Cristo son también hijos de Abraham por la fe; son de la fe de Abraham, y por consiguiente son hijos de Abraham. Y no solamente eso sino que también dice la Escritura que son hijos de Dios, lo cual significa: descendientes de Dios por medio de su fe en Cristo.

Gálatas 3:9 dice:

“De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.”

Y ese mismo capítulo 3, verso 7, dice:

“Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.”

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, lo perdone y lo bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento luego que usted sea bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo; para lo cual puede pasar al frente y estaremos orando por usted.

Los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo. Niños, jóvenes, adultos y ancianos que todavía no han recibido a Cristo lo pueden recibir, para que así Cristo los coloque en Su Reino, y por consiguiente en Su herencia; vengan a ser herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús Señor nuestro, como nos dice San Pablo en Romanos, capítulo 8, versos 14 en adelante. Porque a todo lo que Cristo el Mesías es heredero, también son coherederos con Cristo todos los de la fe en Cristo, porque son también hijos de Abraham.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que en diferentes países han estado viniendo a los Pies de Cristo en esta ocasión. Y luego continuaremos con este estudio bíblico de los cuatro nombres de Hijo que tiene el Mesías Príncipe para usar en las diferentes etapas correspondientes.

Estos temas los estaremos desarrollando los domingos, cada domingo uno, hasta que completemos los cuatro títulos de hijos del Mesías.

Vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión, en diferentes países.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, vengo a Ti en el Nombre del Señor Jesucristo con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como Salvador en diferentes países. Señor, Padre celestial, recíbeles en Tu Reino y bendícelos grandemente. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego.

Y ahora repitan conmigo la oración que estaremos haciendo por los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi alma, en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos; y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer de nuevo, quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente Contigo en Tu Reino.

Señor, haz una realidad en mi vida la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora, los que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos en diferentes naciones, preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar?”

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón y lo han recibido de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre del Cristo la que nos limpia de todo pecado. Pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, y aun Él mismo fue bautizado por Juan el Bautista, para cumplir toda justicia. Y si Cristo necesitó ser bautizado, ¡cuánto más nosotros necesitamos ser bautizados!

El bautismo en agua es tipológico. En el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Por eso cuando la persona recibe a  Cristo como Salvador, muere al mundo; cuando es sumergido en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Por lo cual, bien pueden ser bautizados los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Continúen pasando todos una tarde feliz, y dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez, y en cada nación dejo al ministro correspondiente, para que les indique a las personas que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos, cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador; y nos veremos el próximo domingo, Dios mediante, aquí, para continuar con esta serie de estudios bíblicos sobre los cuatro nombres del Hijo del Mesías.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos. Y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“LOS CUATRO TÍTULOS DE HIJO, DE JESÚS: EL HIJO DE ABRAHAM.”

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