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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, y los que están en otras naciones, ministros e iglesias. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión y escuchar el anuncio de que el compromiso con el banco, del terreno donde se está construyendo la Gran Carpa-Catedral, ya se saldó. Es un éxito. Y nuestro agradecimiento a todos ustedes presentes, y también a los ministros de diferentes naciones, diferentes países y sus congregaciones, sus iglesias, que han estado respaldando este proyecto de construcción de La Gran Carpa-Catedral.

Ahora sólo resta el resto de los terrenos que están al otro lado de la carretera, y un poco también de la construcción de la Gran Carpa-Catedral. Esperamos que pronto se complete todo el trabajo, y también las demás deudas que están pendientes del otro terreno donde está la Embajada Mundial de Activistas por la Paz y el auditorio donde estamos en estos momentos y donde están también las oficinas de La Gran Carpa-Catedral.

Todo ha sido un milagro, Dios ha colocado en nuestras manos estas propiedades para el servicio a Dios. Por lo cual le damos gracias, y apreciamos y agradecemos a todos los ministros y sus congregaciones, el apoyo y respaldo que le han estado dando, le están dando y continuarán dando, a La Gran Carpa-Catedral en Puerto Rico, y el proyecto de construcción y las diferentes propiedades aquí en Cayey, Puerto Rico.

Se lleva a cabo un trabajo en beneficio para todos; o sea que es un trabajo en equipo el que se está llevando a cabo, en el cual Dios ha estado bendiciéndonos grandemente y continuará bendiciéndonos.

Que Dios bendiga a todos los que han estado, están y estarán trabajando en el Programa Divino correspondiente a este tiempo final, y todos los que han estado respaldando este proyecto de la Gran Carpa-Catedral, y los prospere grandemente a todos y los bendiga con bendiciones terrenales y celestiales, bendiciones espirituales para todos, para el alma de cada persona. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Sabemos que la bendición que Dios le dijo a Abraham, pasa a la descendencia de Abraham; tanto a la descendencia de Abraham como pueblo hebreo, Israel, como a la descendencia de Abraham, la Iglesia del Señor Jesucristo, porque todos los creyentes en Cristo son simiente de Abraham. Dios le dijo a Abraham: “Los que te bendigan o el que te bendiga, será bendito; mas el que te maldiga, será maldito; los que te bendigan serán benditos y los que te maldigan serán malditos.”

Ahí encontramos cómo hay una bendición para las personas que bendicen a Abraham y a la descendencia de Abraham. Les voy a dar la cita para que la tengan… Capítulo 12 del Génesis, verso 1 en adelante, dice:

“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.

Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”

Hay una bendición para los que bendicen a Abraham y a su descendencia; pero también para los que lo maldicen hay una maldición. Miren la forma de recibir bendición en este aspecto, y la forma en que algunos reciben maldición.

Ahora, vamos a leer en Apocalipsis, capítulo 19, versos 11 al 16; y capítulo 19, verso 19. Capítulo 19, verso 11 en adelante, dice:

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.

Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios.

Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores.

Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios,

para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.

Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.

Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.

Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Nuestro tema para esta ocasión es… Pero primero les debo algo: un corto video de la construcción, y luego continuaremos con el tema: “EL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”

Vamos a pedirle la proyección del video de la construcción, por donde va la construcción; y continuamos con el tema: “EL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”

[Presentación del video-documental]

En estos días estuvimos hablando acerca de los cuatro títulos de Hijo del Señor, del Mesías.

Hijo de Dios. Heredero de los Cielos y de la Tierra. Bajo cada título de Hijo hay una herencia, algo que es heredado bajo ese título de Hijo del Mesías.

Hijo de Dios: heredero de los Cielos y de la Tierra. Hijo de Abraham: heredero de toda la tierra que Dios le prometió que le daría a Abraham por heredad: Palestina, todo el territorio que Dios mencionó en aquel tiempo, que es mucho más que el que tienen los hebreos actualmente; Hijo del Hombre e Hijo de David. 

Hijo de David: heredero del reino de David y Trono de David, como le fue mencionado a la virgen María, que ella tendría un niño y Dios le daría el trono de David su padre, y reinaría para siempre.

Y el otro título es Hijo del Hombre. Bajo el título de Hijo del Hombre la herencia es el planeta Tierra con todo lo que tiene y todo lo que tendrá en el futuro, y todo lo que tenía en el tiempo de Adán antes de la caída. 

Para lo cual, Cristo, el Mesías, el Ungido, vendrá en el Día Postrero a Su Iglesia como Hijo del Hombre e Hijo de David; y por consiguiente, el reverendo William Branham dice en el libro de “Las Siete Edades de la Iglesia,” página 14:

“Era tiempo para que Dios (el Mesías) volviera a llevar Su Novia, y entonces presentarse (hacerse conocer) a Israel. Así que vemos a Dios viniendo nuevamente para tomar una relación humana con el hombre como el Hijo de David, Rey de reyes y Señor de señores, y como el Novio de la Novia gentil.”

La Segunda Venida de Cristo es como Rey, y por consiguiente, como Hijo de David; y para manifestarse como Hijo de David tiene que entonces venir como Hijo del Hombre. En palabras más claras: en la manifestación de Hijo del Hombre prometida para el Día Postrero estará el título, no solamente de Hijo del Hombre sino el título también de Hijo de David; y por consiguiente, Rey de reyes y Señor de señores, para reinar sobre Israel y sobre todas las naciones durante mil años y luego por toda la eternidad.

Así es como Él se manifestará como Rey de reyes y Señor de señores conforme a Apocalipsis, capítulo 19: “Y en Su vestidura y en Su muslo tiene un Nombre que ninguno conoce sino Él mismo.” Y dice que el que montaba ese caballo blanco que vio en el Cielo Juan el apóstol: “el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.” [Verso 11] Así que viene como Juez también.

“Está vestido…” Verso 13:

“Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios.”

Luego el verso 16, dice: “Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores.”

Y dice que Su Nombre (el verso 13), que ese Nombre solamente Él lo conocía. Tiene escrito un Nombre [Verso 12]: “...y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.” Ese es el Nombre nuevo del cual habla Cristo en Apocalipsis, capítulo 3, verso 12, donde dice:

“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

Vean, es el Espíritu Santo, Cristo en Espíritu Santo, el que está diciendo que Él tiene un Nombre nuevo, y que Él lo va escribir sobre el vencedor.

Así como la Primera Venida de Cristo tuvo un nombre: el Nombre de Dios para redención, el nombre humano de Dios para redención; la Segunda Venida de Cristo tendrá un nombre: el Nombre de Dios, el Nombre de la ciudad de nuestro Dios, el Nombre nuevo del Señor. De eso es que habla el reverendo William Branham en el libro de “Los Sellos,” página 131, donde dice:

“Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió, entonces recibió un nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos.

132. Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre, sino Él mismo.”

Tiene que venir algo. ¿Y qué tiene que venir? El Jinete del caballo blanco con un Nombre Nuevo que nadie entiende, escrito en Su vestidura y en Su muslo. Eso es la Venida del Señor antes del Milenio; viene como Rey de reyes y Señor de señores, con el Nombre de la Ciudad de nuestro Dios, el Nombre Eterno de Dios y Nombre Nuevo del Señor. Y hay personas que no saben y esperan las cosas de cierta forma; pero hay que esperar las cosas de Dios, y sobre todo la Venida del Señor a Su Iglesia, de la manera que está prometida en la Palabra de Dios.

Vean, el reverendo William Branham también, en la página 134 del libro de “Los Sellos,” dice:

“Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como ‘Rey de Reyes y Señor de Señores.”

Ahí tenemos una promesa muy grande. Desde el Día de Pentecostés en adelante, hasta nuestro tiempo, Cristo ha estado en medio de Su Iglesia en Espíritu Santo, pues Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” San Mateo, capítulo 28, verso 20.

Y San Mateo, capítulo 18, verso 20, dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi Nombre, allí yo estaré…” “Yo estaré allí,” o sea, que estará con los creyentes en Él donde estén reunidos. ¿Y cómo estará? En Espíritu Santo.

Y ahora, ¿qué fue la Primera Venida del Señor? El Espíritu Santo encarnado en un velo de carne llamado Jesús. Por eso encontramos que Él dijo en San Lucas, capítulo 4: “El Espíritu Santo está sobre mí, por cuanto me ha ungido,” y comenzó a explicar para qué había sido ungido.

La Segunda Venida de Cristo, la Venida de Cristo a Su Iglesia, conforme a las palabras aquí del reverendo William Branham, es la Venida del Señor manifestado en medio de Su Iglesia para darnos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

La Venida del Señor a Su Iglesia es el misterio más grande de todos los misterios, porque está prometida que será como ladrón en la noche; o sea, que será en secreto para Su Iglesia.

El reverendo William Branham hablando de la Venida del Señor para Su Iglesia, dice… Y recuerden que ese es el misterio del Séptimo Sello de Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, el cual cuando fue abierto en el Cielo, ese Sello Séptimo, ocasionó silencio como por media hora. Es el misterio del cual Cristo dijo que ni el día ni la hora nadie sabía, ni aun los ángeles; y aun dijo: “Ni el Hijo sabe,” pero luego de resucitado Cristo ya supo ese misterio.

Ahora, en la página 14 del mensaje: “Cristo el misterio de Dios revelado,” predicado por el reverendo William Branham el 28 de julio de 1963, en el Tabernáculo Branham, en Jeffersonville, Indiana, en Norteamérica, dice:

“Este misterio tan grande es algo muy secreto, algo que Él ha mantenido como secreto. Nadie sabía nada. Ni aun los ángeles sabían de esto; Él no se los reveló. Por eso fue que bajo el séptimo misterio, cuando fue abierto el Séptimo Sello, hubo silencio (o sea, silencio como por media hora). Cuando Jesús estuvo sobre la Tierra le preguntaron cuándo iba a volver. Él les respondió: ‘Ni el Hijo sabe cuándo eso sucederá.’ Entonces Dios tiene todo esto en Sí y es un secreto; por eso hubo silencio en el Cielo por casi media hora, y los Truenos tronaron y a Juan le fue prohibido escribirlo, la Venida del Señor. Esa es una cosa que todavía Él no ha revelado: cómo vendrá, y cuándo vendrá. Y está bien que no lo dé a conocer.”

¿Cómo vendrá?, ¿y cuándo vendrá? Ese es el misterio más grande de toda la Biblia, el misterio de la Segunda Venida de Cristo, la Venida de Cristo a Su Iglesia. Viene en secreto como ladrón en la noche y dice: “He aquí vengo pronto y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.”

El mundo no verá, no entenderá, no comprenderá el misterio de la Venida del Señor a Su Iglesia; solamente Su Iglesia-Novia obtendrá esa revelación por medio de la Voz de Cristo, el Ángel Fuerte viniendo a Su Iglesia, y tronando, clamando como cuando ruge un león, y Siete Truenos emitiendo sus voces. (Apocalipsis, capítulo 10, versos 1 al 11).

Vean lo que dice el reverendo William Branham aquí, página 128, por la mitad de esta página, en el libro de “Los Sellos,” dice:

“Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación (Esa fe de rapto. Los Truenos).”

Y los Truenos son la Voz de Cristo, el Ángel Fuerte, el Ángel del Pacto; por eso viene con un arco iris alrededor de Su cabeza, lo cual es el Pacto; y Él viene a Su Iglesia en Apocalipsis, capítulo 10.

Y en la página 57, hablándonos de este Ángel Fuerte, que es Cristo, dice:

“Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza...’

Apocalipsis 5:1-7

Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘...y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.’

¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia.”

El Ángel Fuerte, el mensajero a Israel, el Ángel del Pacto que le dio la Ley a Moisés para el pueblo, allá en el Monte Sinaí; el cual luego se hace carne y habita en medio del pueblo hebreo en un cuerpo de carne llamado Jesús; y luego de Su muerte, resurrección y ascensión al Cielo, desciende en forma de Columna de Fuego a donde estaban reunidos ciento veinte creyentes en Cristo en el aposento alto, y llena del Espíritu Santo a esas personas; lenguas como de fuego - lenguas de fuego, se posaron sobre cada creyente; y ha estado el Ángel del Pacto en medio de Su Iglesia todo el tiempo; y millones de seres humanos han estado entrando al Nuevo Pacto, con el Ángel del Pacto que ha estado llamando y juntando a Sus escogidos, todos los que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Este Ángel Fuerte que desciende del Cielo con el Librito abierto en Su mano, es Cristo el Ángel del Pacto, el cual en la última cena con Sus discípulos, dijo, partiendo el pan y dando a Sus discÍpulos, luego de dar gracias: “Comed de él todos, porque esto es mi cuerpo.” Y tomando la copa de vino y dando a Sus discípulos, luego de dar gracias al Padre, dice: “Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del Nuevo Pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”

O sea, que está mostrando que la Sangre Suya es la Sangre del Nuevo Pacto, por lo cual no va Dios a aceptar, requerir o aceptar sangre de animalitos; ya habrá una Sangre perfecta de un Sacrificio perfecto que Jesucristo hará en la Cruz del Calvario, para la remisión de los pecados de todos los hijos e hijas de Dios.

Y ahora, el cristianismo ha estado esperando —desde el Día de Pentecostés— la Segunda Venida de Cristo; y los judíos no creyeron ni recibieron la Primera Venida de Cristo; pero la Segunda Venida de Cristo sí la van a recibir. San Mateo, capítulo 23, verso 37 al 39, dice:

“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!

He aquí vuestra casa os es dejada desierta.

Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.”

En el capítulo 21 de San Mateo ya había tenido Su entrada triunfal, donde niños y seguidores de Jesús, Sus discípulos y demás personas, cantaban: “¡Hosanna al que viene en el Nombre del Señor! ¡Bendito el Rey que viene!” Pero el pueblo como nación y sus líderes religiosos, lo rechazaron. Pero en el Día Postrero Él viene como Rey de reyes y Señor de señores para reclamar Su Trono y Su Reino al cual Él es el heredero como Hijo de David, el cual es Rey de reyes y Señor de señores; y los judíos lo van a ver, lo van a reconocer; pero llegará el momento, y ciento cuarenta y cuatro mil elegidos, escogidos, doce mil de cada tribu, lo recibirán.

Todavía eso está por suceder, pero primero tenemos que ver que el reverendo William Branham dice que Él viene por Su Iglesia; viene por Su Iglesia primero y después se revelará a los judíos.

Cuando los judíos vean al Señor viniendo por Su Iglesia, ellos dirán: “Este es el que nosotros estamos esperando”; porque lo van a ver en esa etapa de la Tercera Etapa, en la manifestación plena de Dios en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde Su Iglesia estará recibiendo la fe para ser transformados y raptados, llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Estará recibiendo esa fe a medida que va escuchando la Voz de Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, clamando como cuando ruge un león y siete truenos emitiendo Sus voces. El Mensaje contenido en los Siete Truenos será el Mensaje que le dará la fe para ser transformados y raptados, a los creyentes en Cristo que estarán viviendo en el tiempo final.

¿Y qué contendrá la Voz de los Siete Truenos? Contendrá la revelación de la Segunda Venida de Cristo como Rey de reyes y Señor de señores, como Hijo del Hombre e Hijo de David en Su Obra de Reclamo. Ya para ese tiempo concluirá la Obra de Redención, la Obra de Intercesión en el Cielo, y Él se manifestará en toda Su plenitud en medio de Su Iglesia; y lo que vimos temporalmente manifestado en el reverendo William Branham, será manifestado en toda su plenitud: la Palabra creadora de Dios siendo hablada en el Día Postrero, y por la Palabra las cosas sucediendo.

“EL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.” Ese es el que viene en Apocalipsis, capítulo 19. Pero la bestia y la imagen de la bestia van a levantarse en contra del Cordero, del Rey de reyes y Señor de señores, que habrá cambiado de Cordero a León; y ahí habrá un enfrentamiento, conforme a Apocalipsis, capítulo 17 y capítulo 19. Pues en el capítulo 17 de Apocalipsis…  en el capítulo 19 leímos... capítulo 19, verso 19, dice:

“Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.”

El que monta el caballo blanco de Apocalipsis 19, es el Mesías, Cristo viniendo; y los que vienen con Él son los creyentes en Cristo que murieron en edades pasadas en... viniendo en la resurrección con cuerpos glorificados, y los que estén vivos siendo transformados.

En el capítulo 17 también nos habla de todo eso que va suceder en este tiempo final, en esa etapa tan importante por la cual estará pasando la Iglesia del Señor Jesucristo. Capítulo 17, verso 14, dice:

“Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.”

Esos son los creyentes en Cristo de nuestro tiempo y los de las edades pasadas que resucitarán en cuerpos glorificados, y los que estemos vivos seremos transformados; y entonces estaremos glorificados como Jesucristo. Y cuando ya estemos todos glorificados las actividades serán de jóvenes; todos jóvenes representando de 18 a 21 años de edad. Y eso será por un lapso de tiempo de 40 días, como cuando Cristo resucitó estuvo 40 días con Sus discípulos, apareciéndoles y también enseñándoles las Escrituras, y también llevando a cabo milagros.

O sea, que Él continuó y ha continuado en Su Iglesia la Obra que Él comenzó dos mil años atrás, y continúa en Espíritu Santo manifestándose en Su Iglesia, porque Él es el mismo ayer, hoy y siempre; Él es el Ángel del Pacto, Él es la imagen del Dios viviente, Él es el Verbo que era con Dios y era Dios; y el Verbo volverá a hacerse carne en el Día Postrero; eso es lo que dice el reverendo William Branham en la página 256 del libro de “Los Sellos.” Dice, a mitad de la página, dice:

“Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre.”

Y eso será Cristo como Hijo de David, como Rey de reyes y Señor de señores; y eso será la manifestación del Hijo del Hombre en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, para darnos la fe para ser transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Estaba dándole un vistazo a un mensaje que estuve… una conferencia que estuve dictando hace unos cuantos años, en el año 1980, titulada: “El Día del Hijo del Hombre,” y estaba dándole un vistazo, y continuaré viéndola para ver todo lo que fue hablado en ese tiempo sobre el Día del Hijo del Hombre.

Desde ese tiempo, desde la década del 70, hemos estado hablando de este tema, o aun desde la década del 60; pero más abundantemente desde la década del 70 hasta nuestro tiempo. Y continuaremos hablando de ese tema hasta que recibamos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Dios nos va a permitir entender, nos va a abrir las Escrituras y también el corazón y el entendimiento para entender y creer, y obtener así la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Todo esto va a hacerse una realidad en el cumplimiento de la Visión que tuvo el reverendo William Branham de una Gran Carpa-Catedral; donde dice que la Tercera Etapa allí se estuvo manifestando, y que eso sería la Tercera Etapa, lo que estaría sucediendo allí.

Así que hay una bendición muy grande para la Iglesia del Señor Jesucristo, hay una bendición muy grande para los creyentes en Cristo nuestro Salvador, y después pasará la bendición al pueblo hebreo.

“EL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.” Ese es el Hijo del Hombre e Hijo de David. El Mesías como Hijo de David e Hijo del Hombre, ese es el Rey de reyes y Señor de señores.

Es importante que se complete el número de los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo; por eso se le da siempre la oportunidad a las personas para que reciban a Cristo como su único y suficiente Salvador.

Por lo tanto, si hay alguna persona que todavía no lo ha recibido como Salvador, aquí presente o en otro país, y está escuchando en estos momentos, puede recibirlo como su único y suficiente Salvador, para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento.

Y los niños de 10 años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador. En todos los demás países también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

No hay esperanza para el ser humano, excepto en Jesucristo. La única esperanza que hay de una vida eterna está en Jesucristo nuestro Salvador; y mientras estamos en esta Tierra tenemos la oportunidad de obtener la vida eterna, recibiéndolo como nuestro único y suficiente Salvador.

Si se nos pasa el tiempo y la persona muere y no lo ha recibido como Salvador, se le pasó la oportunidad y perdió la oportunidad de recibir la vida eterna. Y la vida eterna es lo más importante que una persona puede obtener; y solamente la puede obtener por medio de Cristo nuestro Salvador. 

Recuerden que Cristo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” [San Juan 14:6] No hay otro camino a Dios, no hay otro camino al Padre; solamente hay uno y ese Camino es: Jesucristo nuestro Salvador. Es mencionado por el mismo Cristo como el camino angosto y la puerta angosta, pero es el único Camino que lleva al ser humano a Dios, y por consiguiente, a la vida eterna.

Vamos a estar en pie para orar por las personas que están recibiendo a Cristo como Salvador, en Puerto Rico y en otras naciones.

Esperamos que pronto se complete el número de la Iglesia del Señor Jesucristo, pronto se complete el número de los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino y hágase Tu voluntad, en el Cielo también en la Tierra; y el pan nuestro de cada día dánoslo hoy; y perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Traigo a Ti, Padre celestial, todas estas personas que están recibiendo a Cristo como Salvador; los traigo ante Tu presencia y te ruego los recibas en Tu Reino. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración, los que están recibiendo a Cristo como Salvador en esta ocasión:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio, y nació Tu fe en mi corazón, en mi alma.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Haz en mi vida una realidad la vida eterna que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Los que han recibido a Cristo como Salvador en esta ocasión, se preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar? Cristo dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16.) 

Por lo tanto, es un asunto de vida eterna, de Salvación, para vivir eternamente con Cristo en Su Reino eterno. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, los que están presentes y los que están en otras naciones, en otros países, para que Cristo les reciba en Su Reino, les perdone con Su Sangre, les limpie de todo pecado y les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo, el Rey de reyes y Señor de señores.

Esa es la promesa de parte de Cristo para todos los que lo reciben como su Salvador. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados los que han recibido a Cristo como Salvador en esta ocasión; y que Dios los bendiga grandemente y los bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez a continuación, y en cada país dejo al ministro correspondiente, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Con ustedes el reverendo José Benjamín Pérez aquí en Puerto Rico, y en cada nación el ministro correspondiente.

Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“EL REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”

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