ImprimirImprimir

Muchas gracias, misionero, reverendo Miguel Bermúdez Marín.

Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes, y los que están en otras naciones hoy viernes, noche de introducción al estudio bíblico del domingo próximo en la mañana.

Es para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes, la familia de la fe. Para lo cual quiero leer un pasaje en Gálatas, capítulo 6, verso 10, que dice:

Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe”.

Nuestro tema para esta ocasión es: “UN TOQUE DE FE PARA SALVACIÓN”.

La familia de la fe está compuesta por personas que han tocado por la fe a Cristo, el Sumo Sacerdote según el Orden de Melquisedec del Templo celestial. Un toque de fe se requiere para obtener las bendiciones que cada persona desea para sí y para su familia, un toque de fe se requiere para obtener la salvación del alma, y un toque de fe se requiere para obtener la sanidad del cuerpo, que también es llamada salvación.

Este toque de fe es de la persona a Cristo. Sin fe es imposible agradar a Dios. Y la fe, dice San Pablo en Romanos, capítulo 10, verso 17:

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.

O sea que la fe está fundada en la Palabra de Dios, en la promesa divina para la persona como individuo y para la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes. Por lo tanto, la fe está basada en la promesa de la Palabra de Dios para el tiempo en que la persona está viviendo; ahí es que también aumenta la fe de la persona. Por eso los discípulos de Jesús le decían: “Señor, auméntanos la fe”1. Ellos querían tener la fe como Jesucristo.

En algunas ocasiones también Jesús le decía a Sus discípulos: “¿Dónde está vuestra fe?”2. “Hombres de poca fe”3. O sea que se puede tener mucha o poca; puede estar pequeña o haber crecido grandemente a medida que va escuchando y recibiendo esa Palabra revelada para el tiempo que le toca vivir.

Por esa causa fue que Jesucristo envió a Sus discípulos a predicar el Evangelio de Cristo, para que naciera la fe de Cristo en el alma de las personas y la fe se ejercitara creyendo en Cristo como único y suficiente Salvador; para así, con esa fe, darle el toque de fe para salvación del alma de las personas.

Es un toque de fe el que se le da a Cristo. Cuando se escucha el Evangelio de Cristo nace la fe de Cristo en el alma, se enciende, crece, y la persona lo recibe como Salvador; lo cual está haciendo un toque de fe a Cristo.

La fe usada para el mayor beneficio de la persona es un toque de fe para salvación del alma, porque eso es para eternidad.

La fe para la sanidad del cuerpo es importante, pero es temporal esa sanidad porque el cuerpo se envejece, algunas veces vuelve a enfermarse y otras veces muere por la edad avanzada; pero el que le ha dado el toque de fe para salvación a Cristo, ha obtenido vida eterna; y si el cuerpo físico muere no tiene ningún problema, porque Cristo lo resucitará en un cuerpo nuevo, eterno, inmortal y glorificado como el que Él tiene.

Muchas personas dieron un toque de fe para la sanidad del cuerpo, como la mujer que tenía flujo de sangre, en los días de Jesús; solamente tocó el borde del vestido de Jesús y obtuvo la sanidad de su cuerpo, solamente un toque en el borde del vestido o túnica de Jesús.

Tenemos otro caso también en San Marcos, capítulo 6, verso 55 en adelante, donde dice:

Terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret, y arribaron a la orilla.

Y saliendo ellos de la barca, en seguida la gente le conoció.

Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en lechos, a donde oían que estaba.

Y dondequiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos, y le rogaban que les dejase tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos”.

No tenía que orar por ellos, porque la fe está en la persona. Y cuando reconoce la Palabra de Dios prometida para el tiempo en que está viviendo, que está siendo cumplida, con la fe toca el cumplimiento de esa Palabra y obtiene lo que está prometido para ese tiempo, para las personas que creerán y recibirán lo que Dios ha prometido para ese tiempo, con todas las bendiciones que trae el cumplimiento de esa Palabra prometida.

Ahí vemos también cómo en otras ocasiones… cuando San Pedro ya, luego del Día de Pentecostés, pasaba por las calles: con la sombra de Pedro quedaban sanados los enfermos, porque ellos con su fe estaban tocando al Sumo Sacerdote Jesucristo, creyendo que en San Pedro estaba Cristo manifestándose; y por lo tanto, lo que hacía Cristo en Su ministerio terrenal lo continuaba haciendo a través de Sus discípulos.

A través de Su Iglesia, Cristo en Espíritu Santo estaba manifestado. Recuerden que Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. (San Mateo, capítulo 28, verso 20).

Y San Mateo, capítulo 18, verso 20, dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, yo estaré”. Dos o tres, porque dos o tres vienen a ser testigos, y los discípulos del Señor Jesucristo en todos los tiempos son testigos del Señor Jesucristo.

Cristo, desde el Día de Pentecostés está en Su Iglesia continuando Su Obra, haciendo las mismas cosas que hacía cuando Él estaba en Su cuerpo de carne llamado Jesús. Ahora está en Su cuerpo de carne llamado: la Iglesia del Señor Jesucristo. Por eso la Escritura dice que Su Iglesia es Su Cuerpo Místico, es Su Esposa, Su Novia.

Por esa causa, ahora el poder de Dios que estaba en Jesucristo manifestado llevando a cabo todas aquellas maravillas y hablando aquellas maravillas de parte de Dios lo pasó Cristo a Su Iglesia; por eso es que a través de Su Iglesia Cristo en Espíritu Santo ha obrado como obraba cuando estaba en la Tierra en Su cuerpo de carne.

Y ahora el poder de Cristo está en Su Iglesia, porque en Su Iglesia está Cristo en Espíritu Santo; y el poder del Espíritu Santo es el que obra a través de Su Iglesia, de los miembros de Su Iglesia, de etapa en etapa, de edad en edad.

Por eso se le da la gloria a Cristo de todas las obras que Cristo por medio de Su Espíritu lleva a cabo en Su Iglesia y a través de Su Iglesia. Y en el corazón de los creyentes está la fe para mover montañas, para llevar a cabo las maravillas que tengan que ser realizadas de acuerdo a la necesidad que se presente.

El mismo Cristo dijo en San Marcos, capítulo 11, versos 20 al 24:

Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.

Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.

Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.

Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.

Ahora vean, es si la persona tiene fe para pedir a Dios, a Cristo. “Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, yo lo haré”4, dice en otro lugar. Y lo que pida, no dudando en el corazón, le será hecho.

El ejemplo lo ha dado a través de los apóstoles, de los diferentes mensajeros, del reverendo William Branham también; y aún más, dice que habrá una manifestación plena del poder de Dios por medio del Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, y que será en la parte alta de la Iglesia, que es la Edad de la Piedra Angular.

Por eso ahí es que se cumplirán las promesas de la Visión de la Carpa y todo lo que estará sucediendo en lo que se estará llevando a cabo, las actividades que se estarán llevando a cabo en el cumplimiento de la Visión de la Carpa; en donde estará el Ángel que acompañaba al reverendo William Branham, y él también dice que va a estar allí el reverendo William Branham, y también el Ángel del Pacto, la Columna de Fuego que acompañaba a Moisés y que vino el Día de Pentecostés sobre ciento veinte creyentes. La misma Columna de Fuego que acompañaba al reverendo William Branham, que es también llamada el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová, el Espíritu Santo, estará allí.

Por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo, basada en la Palabra prometida para nuestro tiempo, tendrá un toque de fe a Cristo y hará la Obra que tiene que hacer para que se haga realidad la Visión de la Carpa; porque es para Cristo esa obra, esa labor, ese proyecto divino.

Como fue para Dios la construcción de un tabernáculo en el desierto, en medio del pueblo hebreo, que Moisés recibió la revelación y la dio conocer al pueblo, y construyeron el tabernáculo; donde vino la Columna de Fuego que les acompañaba, el Espíritu Santo, y moró en ese tabernáculo. Y también… eso fue un toque de fe de Moisés y el pueblo, toque de fe a Dios para llevar a cabo esa labor para bendición del pueblo.

También fue un toque de fe al rey David, y del rey David y del rey Salomón, para la construcción del templo allá en Jerusalén, para bendición del pueblo, porque allí moraría Dios en la Columna de Fuego, en Espíritu Santo, y bendeciría al pueblo, recibiría las ofrendas y sacrificios que el pueblo efectuaría por el pecado, y los demás sacrificios que llevaría a cabo allí en el templo.

Siempre un toque de fe a Dios, a Cristo, hace que Él se haga presente y manifieste Su poder.

Un toque de fe para salvación del alma es el toque de fe más grande que una persona puede hacerle a Cristo; porque hace que el poder de salvación se manifieste para la persona, y obtenga de parte de Cristo la vida eterna.

Cristo dijo5: “Mis ovejas oyen mi voz, y me siguen”. Y ahora vean, oyen la Voz y lo siguen: depositan su fe en Cristo; y así están haciendo un toque de fe a Cristo. Y Cristo dice: “Y yo les doy vida eterna”. Hacen que la vida eterna salga de Cristo hacia la persona, y así la persona obtiene su salvación y vida eterna del alma.

Siempre, para que Cristo se manifieste y cumpla Sus promesas que están en la Escritura para los creyentes en Él, se requiere un toque de fe.

Un toque de fe es lo que ha hecho cada creyente en Cristo, por lo cual pertenece a la familia de la fe; y por consiguiente, son una nueva criatura, han nacido de nuevo, han nacido en Cristo Jesús, y por consiguiente son hijos e hijas de Dios; y por consiguiente, también son hijos e hijas de Abraham. Tan sencillo como eso.

Sin fe es imposible agradar a Dios. Por lo tanto, mantengamos nuestra fe activada, nuestra fe fundada en la Palabra de Dios; y sobre todo, la Palabra de Dios prometida para este tiempo final; para que se active así nuestra fe y se active el poder del Espíritu de Dios en nosotros, y haga aquello que Él ha prometido para nosotros.

Y lo más grande que estamos esperando que Él haga para nosotros es ¿qué?, nuestra transformación. Para lo cual se tiene un toque de fe a Cristo, creyendo que esa promesa es para nuestro tiempo. Todos la creyeron en el pasado pero es para nuestro tiempo, luego de las siete etapas o edades de la Iglesia gentil. Podemos ver que no fue para el tiempo de los de edades pasadas, porque no se cumplió en aquel tiempo, aunque ellos la creían también.

Nosotros la creemos, nosotros la esperamos, esperamos nuestra transformación; y si alguno se va antes, porque su cuerpo físico termina su vida en la Tierra, pasa al Paraíso, la sexta dimensión, y descansa. No quiere decir que se va a acostar a dormir. Aunque cuando la persona parte y es un creyente, un hijo de la familia de la fe, dice que está dormido; dormido en el sentido de que su cuerpo físico no está despierto, no está en esta dimensión viviendo, porque ya murió; pero la persona sigue viviendo en alma y espíritu en la sexta dimensión, el Paraíso, la dimensión angelical, esperando que Cristo pase por el Paraíso.

Por lo tanto, la Venida de Cristo primero es por el Paraíso, la sexta dimensión, para los que murieron creyentes en Cristo en edades pasadas y de los nuestros que han partido; y de ahí pasará a esta dimensión terrenal, transformará nuestros cuerpos físicos; los cuerpos de los que murieron serán resucitados, ellos serán resucitados en cuerpos eternos, inmortales, cuerpos glorificados; los que vivimos seremos transformados; y estaremos aquí en la Tierra por un lapso de tiempo de 30 a 40 días, como fue cuando Cristo resucitó, que estuvo unos 40 días apareciéndole a Sus discípulos, y sobre todo los domingos.

Estamos esperando la adopción del cuerpo, que será nuestra transformación; y entonces todos seremos como Jesucristo, y todos podremos decir: “Yo toqué a Cristo para salvación, fue un toque de fe para salvación”.

Si hay alguna persona que todavía no ha tocado a Cristo para salvación porque no lo ha recibido como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted. Vamos a dar unos minutos.

Mañana sábado estaremos también aquí, conforme al anuncio que hizo y haga el misionero, reverendo Miguel Bermúdez Marín; y el domingo tendremos el estudio bíblico de nuestro tema que estamos introduciendo: “UN TOQUE DE FE PARA SALVACIÓN”. Tema que abarcaremos en el estudio bíblico del próximo domingo en la mañana.

Continúen pasando todos una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, las cuales Él ha prometido para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también.

Dejo con ustedes al misionero, reverendo Miguel Bermúdez Marín, a continuación.

Muchas gracias, Miguel.

“UN TOQUE DE FE PARA SALVACIÓN”.

[Revisado febrero 2018]

1 San Lucas 17:5

2 San Lucas 8:25

3 San Mateo 6:30, 8:26

4 San Juan 16:23-24

5 San Juan 10:27

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter