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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en otras naciones conectados con esta transmisión. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprender. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

    Para esta noche leemos en las Escrituras, en la Biblia, en el capítulo 10 de Apocalipsis, versos 1 en adelante, y dice de la siguiente manera:

    “Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego. 

    Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

    y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

    Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

    Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

    y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,

    sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

    La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

    Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. 

    Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.

    Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.”

    Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

    Hoy tenemos la introducción al tema del próximo domingo, tema de la escuela bíblica del próximo domingo, el cual es: “EL MISTERIO DE LA FE DE RAPTO CONTENIDA EN LOS TRUENOS.” Ese es nuestro tema para el próximo domingo de la escuela bíblica, y esta noche la introducción a ese tema.

    La lectura que tuvimos nos habla del Ángel Fuerte que desciende del Cielo con el Librito abierto en Su mano. Ese Ángel Fuerte que desciende del Cielo es Cristo, el Ángel del Pacto, que libertó al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto; es el Ángel que habitaba en el tabernáculo que construyó Moisés, allá en el lugar santísimo de ese tabernáculo; y es el mismo Ángel que estaba en aquella Nube que acompañaba al pueblo hebreo, y en aquella Llama de Fuego que le apareció a Moisés, y que luego guió al pueblo hebreo, y de noche le era de luz y de día de sombra para protegerlos del calor.

    Este Ángel de Apocalipsis, capítulo 10, es Cristo viniendo con el Librito abierto en Su mano. El Librito es el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, el Título de Propiedad de la vida eterna; es el Libro de la Vida, donde están escritos los nombres de todos los que Dios vio y pensó desde antes de la fundación del mundo para ser los miembros de Su Iglesia. Allí están escritos los nombres de todos los creyentes en Cristo que Él redimiría con Su muerte en la Cruz del Calvario.

    Ese Título de Propiedad estuvo en las manos de Adán, el cual podía vivir eternamente mientras no pecara; pero al pecar Eva y también Adán, perdieron el derecho a la vida eterna y les fue quitado el Título de Propiedad; regresó el Título de Propiedad a las manos del dueño original, que es Dios.

    Por eso en Apocalipsis 5 encontramos a Dios sentado en Su Trono con un Librito cerrado en Su diestra, el cual Cristo, el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo, y también el León de la tribu de Judá, el Rey de reyes y Señor de señores, y Rey de Salem, Melquisedec, cuando termina Su Obra de Intercesión como Sumo Sacerdote en el Cielo, haciendo intercesión con Su Sangre por todos los que le recibirían como Salvador, y también manteniendo limpios de todo pecado con Su Sangre a los creyentes en Cristo, luego que entra hasta el último escogido al Cuerpo Místico de Cristo, y por consiguiente entra a la Sangre de Cristo y es limpio de todo pecado al recibir a Cristo como Salvador, ser bautizado en agua en Su Nombre y luego Cristo bautizarlo con Espíritu Santo y Fuego, y producir en la persona el nuevo nacimiento: la persona nace en el Reino de Dios; ha entrado como hijo o hija de Dios al Reino de Dios, a la tierra prometida en el campo espiritual.

    La Iglesia tiene un número que la conforma, los cuales son los que reciben a Cristo como Salvador; y cuando entre hasta el último, entonces Cristo habrá terminado Su Obra de Intercesión, saldrá del Trono de Intercesión, y entonces será el Rey. Será también el Juez, el cual toma el Libro que está en la diestra de Dios y lo abre en el Cielo; y luego lo trae a la Tierra en Apocalipsis, capítulo 10, para darle la fe para la transformación y rapto a todos los hijos e hijas de Dios que están en el Cuerpo Místico de Cristo, en Su Iglesia en el Día Postrero; y los creyentes que murieron en el pasado, y algunos de los nuestros que han partido, serán resucitados en cuerpos eternos y glorificados y jóvenes para toda la eternidad. Ellos vienen para reunirse con nosotros; cuando los veamos, seremos transformados.

    Por consiguiente, se requiere tener la fe para ser transformados y raptados, o sea, arrebatados con Cristo para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

    Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo con el Librito abierto en Su mano, pone un pie, su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra, y clama como cuando un león ruge, y siete truenos emiten sus voces.

    Cuando hace esto, es hablándole a Su Iglesia con Voz de Trueno, con Voz de León, ya no con Voz de Cordero; porque ya habrá completado Su Iglesia y viene para darle la fe para ser transformados todos los creyentes en Cristo.

    Por lo tanto, la fe para ser transformados y raptados la da Cristo —la revelación—, y es la revelación de Su Segunda Venida; porque es en Su Segunda Venida que Él transformará a los creyentes en Él para llevarlos a la Cena.

    Y para eso se requiere ser transformados, porque no hay aviones ni cohetes que nos lleven a la Casa de nuestro Padre celestial, a la séptima dimensión. Se requiere el poder de Dios manifestado para transformar nuestros cuerpos y llevarnos con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

    Para lo cual se requiere la Venida del Ángel Fuerte a Su Iglesia para hablarle en este tiempo final, así como le ha estado hablando a través de las diferentes etapas de Su Iglesia.

    Ha estado hablándole a Su Iglesia de edad en edad, como Cordero y como Sumo Sacerdote, pero en el Día Postrero tenemos la promesa de que en Su Venida, luego de las siete edades de la iglesia, Él le hablará a Su Iglesia como Rey y como León, y como Juez de toda la Tierra; y Su Mensaje será el Mensaje final de Dios por medio de Cristo para Su Iglesia, para darle la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

    Por lo tanto, tenemos que estar a la expectativa esperando Su Venida, la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis 10, para poder oír Su Voz; Su Voz tronando, rugiendo, clamando como cuando ruge un león.

    Y cuando recibamos la revelación del Séptimo Sello, que es la Venida del Señor, de la cual Cristo dijo que el Hijo del Hombre vendrá en las nubes con poder y gloria… [San Lucas 21:27] También dice que el Hijo del Hombre vendrá como el relámpago que sale del Oriente y se muestra en el Occidente. [San Mateo 24:27] Por lo tanto, será visto en el Occidente la Venida del Hijo del Hombre; la Venida del Hijo del Hombre para darnos la fe, la revelación, para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

    Y cuando estemos recibiendo esa fe de transformación y de rapto, estaremos escuchando, por consiguiente, al Ángel Fuerte clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces; estaremos escuchando la Voz de Cristo: la misma Voz que habló en el Monte Sinaí, la misma Voz que le habló a Adán, la misma Voz que le habló a Abraham, la misma Voz que le habló a Moisés, la misma Voz que le habló a Josué, a los jueces y a los profetas; la misma Voz que habló a través de Juan el Bautista, la misma Voz que habló a través de Jesús, la misma Voz que habló a través de los apóstoles, la misma Voz que habló a través de los siete ángeles mensajeros; la estaremos escuchando nuevamente, pero ya como León rugiendo y Siete Truenos emitiendo sus voces; y revelándonos el misterio del Séptimo Sello, que es el misterio de la Venida del Señor a Su Iglesia en el tiempo final, para transformarnos y llevarnos con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

    Así que hay un orden divino para la transformación, hay un orden divino para el rapto; porque no hay boletos en las líneas aéreas, que lleven a la persona a la presencia de Dios, a la séptima dimensión. Solamente hay una forma para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, y es para los que han sido invitados y han recibido la invitación cuando han escuchado la Voz del Señor, llamando y juntando a Sus escogidos de edad en edad; y en este tiempo final llamará y juntará a Sus escogidos también, en el ciclo divino que nos toca vivir.

    A través de las diferentes etapas de la Iglesia han estado esperando la Venida del Señor, pero no era para ese tiempo; y lo muestra que en los tiempos pasados no se cumplió plenamente la Venida del Señor; porque la Venida del Señor es para este tiempo final, para el ciclo divino de Edad de Piedra Angular.

    Y en esa manifestación es que llevará a Su Iglesia, transformada, glorificada, a la Cena de las Bodas del Cordero; la fiesta más grande, más importante que se haya llevado a cabo en el Cielo. Y yo estoy invitado, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también. Es por invitación directa, directa de parte de Dios.

    Vean, Apocalipsis, capítulo 19, verso 9 al 10, dice… capítulo 19, verso 7 en adelante:

    “Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado (Su Esposa pues es Su Iglesia).

    Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

    Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.”

    Los que son llamados a la Cena de las Bodas del Cordero son aquellos que reciben a Cristo como Salvador, son bautizados en agua en Su Nombre, Cristo los bautiza con Espíritu Santo y Fuego, y produce el nuevo nacimiento; Él le coloca el vestido de Boda, que es el Espíritu Santo, y la persona ha nacido de nuevo, ha nacido en el Reino de Dios. Así como había nacido por medio de sus padres terrenales en este reino terrenal, ahora nace en el Reino celestial, en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

    “Yo me postré a sus pies para adorarle (o sea, Juan se postró a los pies del Ángel para adorar al Ángel). Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.”

    Aquí podemos ver que es un ángel mensajero el cual le trae la revelación a Juan el apóstol, lo cual para el Día Postrero será tipo y figura de lo que Dios estará haciendo en este tiempo final; porque Juan el apóstol representa a la Iglesia del Señor Jesucristo y a Sus mensajeros de etapa en etapa.

    Juan el apóstol fue uno de los que subió al Monte de la Transfiguración con Pedro, Jacobo y Juan. Pedro, Jacobo y Juan el apóstol subieron con Cristo, porque Cristo les había dicho que algunos de los que estaban allí no iban a ver muerte hasta que vieran al Hijo del Hombre viniendo en Su Reino; y allá les mostró lo que es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

    Sus Ángeles son los Dos Olivos, los dos candeleros de Zacarías, capítulo 4, versos 11 al 14; y de Apocalipsis, capítulo 11, verso 1 al 14. O sea, que en la Venida del Señor vienen también - estarán en medio del pueblo los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías.

    Quedó encerrado en un misterio la Venida del Señor. En Apocalipsis 8, dice:

    “Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.”

    Y no se explicó nada, no se vio ningún… nada que representara la Venida del Señor; no se vio ningún simbolismo como se había visto en los demás sellos; aquí no se ve ningún simbolismo. Todo este silencio es para que nadie supiera, nadie conociera el misterio de la Segunda Venida de Cristo; porque saldrían muchos imitadores y tratarían de estorbar la Segunda Venida de Cristo.

    Por esa causa hubo silencio en el Cielo. Pero será abierto el misterio del Séptimo Sello en el tiempo de la Venida del Señor, y será dado a conocer ese misterio a Su Iglesia; y eso le dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y son los Truenos los que revelan ese misterio del Séptimo Sello (o sea, de la Segunda Venida de Cristo).

    Y los Truenos son la Voz de Cristo, el Ángel Fuerte clamando como cuando ruge un león y siete truenos emitiendo sus voces, o sea, hablándole a Su Iglesia ya no como Cordero, sino como León; ya no como Sumo Sacerdote, sino como Juez y como Rey.

    El próximo domingo estaremos en el estudio bíblico: “EL MISTERIO DE LA FE DE RAPTO CONTENIDA EN LOS SIETE TRUENOS.”

    Son los siete truenos de Apocalipsis 10 los que le dan la fe para ser transformados a los creyentes en Cristo; por eso es tan importante el tema de la Segunda Venida de Cristo y de los siete truenos de Apocalipsis 10, porque son los que le dan la revelación de la Segunda Venida de Cristo, para recibir la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

    Por lo tanto, oren mucho por la actividad del próximo domingo, de la escuela bíblica, en donde estaremos hablando un poco más amplio acerca de este tema:  “EL MISTERIO DE LA FE DE RAPTO CONTENIDA EN LOS SIETE TRUENOS.”

    Ya hemos visto que los Sietes Truenos es la Voz de Cristo, Cristo hablando como León, clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces.

    Así como la Voz de Cristo fue escuchada en Su Iglesia de edad en edad, en cada edad…; pero hubo una etapa de silencio de edad en edad: habló a través de Sus mensajeros, terminó con uno y murió, y comenzó más adelante con otro, y habló de nuevo a través de otro mensajero; así por siete etapas o siete edades, le habló a través de siete mensajeros.

    Pero para el Día Postrero, la Edad de Piedra Angular, hablará consecutivamente; será un Mensaje séptuple pero consecutivo. Esos son los Siete Truenos, Cristo hablando como León a Su Iglesia en el Día Postrero y dándole la fe, la revelación de Su Venida; la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

    Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio en esta ocasión de: “EL MISTERIO DE LA FE DE RAPTO CONTENIDA EN LOS SIETE TRUENOS”; una corta plática de introducción al tema del próximo domingo.

    Si hay alguna persona que no ha recibido a Cristo como Salvador todavía, lo puede hacer en estos momentos para que quede en el Reino de Cristo nuestro Salvador; porque todos queremos estar en el Reino de Cristo y vivir eternamente con Cristo en Su Reino.

    Para lo cual puede pasar al frente y estaremos orando por usted; y en las diferentes naciones pueden también pasar al frente los que todavía no han recibido a Cristo para recibirlo, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por los que recibirán a Cristo como Salvador.

    Vamos a dar unos segundos, o unos minutos, para dar la oportunidad en los diferentes países que están escuchando, que puedan también recibir a Cristo como único y suficiente Salvador.

    Lo más importante en la vida es la vida eterna; y para eso es que hemos venido a este planeta Tierra: para hacer contacto con la vida eterna a través de Cristo, el cual es el Árbol de la Vida Eterna, y creer en Él. Eso es comer del Árbol de la Vida, eso es comer y beber Su Sangre. “Y el que come y bebe mi Sangre, no morirá eternamente; vivirá eternamente en el Reino de Cristo.” [San Juan 6:54]

    Y todos queremos vivir eternamente, y todos tenemos la misma oportunidad de obtener la vida eterna.

    Cristo dijo en San Juan, capítulo 14, versos 6: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; y nadie viene al Padre sino por mí.”

    No busque llegar a Dios en otra forma; Cristo ya lo dijo, Él dijo que Él es el Camino. No hay otro camino. No es como algunas personas piensan que todos los caminos llevan a Dios, no. Solamente hay un Camino, y ese es Jesucristo; y solamente hay una Verdad, y es Cristo; y solamente hay una Vida Eterna, y es Cristo.

    Por lo tanto, Él tiene la exclusividad de la vida eterna para otorgarla a los que lo reciben como su único y suficiente Salvador.

    Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión.

    Con nuestros rostros inclinados (pueden acercarse un poco más). Nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados, los que están presentes y los que están en otras naciones también:

    Padre nuestro que estás en los Cielos, vengo a Ti en el Nombre del Señor Jesucristo con estas personas que han escuchado la predicación de Tu Evangelio y ha nacido Tu fe en el corazón de ellos; y ahora vienen para dar testimonio de su fe. Padre celestial, recíbeles en Tu Reino. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego.

    Y ahora, repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo:

    Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi alma, en mi corazón.

    Creo en Ti con toda mi alma; creo en Tu Primera Venida, y creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

    Doy testimonio público de Tu fe en mí y de mi fe en Ti, y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente.

    Señor, recíbeme y bautízame con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

    Y ahora ustedes me dirán: “¿Cuándo me pueden bautizar? Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor lo más pronto posible; porque Cristo dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” [San Marcos 16:16]

    Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados lo más rápido posible, y el ministro les dirá en qué momento pueden ser bautizados. Aun pueden ser bautizados en estos momentos si están preparados aquí.

    Tienen agua y ropas bautismales, por lo tanto bien pueden ser bautizados; y los que están en otras naciones también pueden ser bautizados en estos momentos; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

    Continúen pasando todos una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Dejo al reverendo Joel Lara con ustedes aquí presentes, y en cada país dejo al ministro correspondiente para que les indique cómo hacer para ser bautizados en estos momentos.

    Continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador; y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

    Dios les bendiga y les guarde a todos.

    “EL MISTERIO DE LA FE DE RAPTO CONTENIDA EN LOS TRUENOS.”

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