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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes lugares, países y congregaciones y ministros. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos abra el entendimiento y las Escrituras para entender en el día de hoy. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Como les recordó el misionero Miguel Bermúdez Marín… al cual le envío un saludo, y a todos los hermanos y ministros que están allá en el Ecuador. Como les mencionó hoy el misionero Miguel Bermúdez Marín, y como les mencioné el domingo pasado y el viernes pasado, la Embajada Mundial de Activistas por la Paz estará iniciando durante el mes de septiembre un trabajo especial, dirigido a la formación integral de los jóvenes; un Movimiento Juvenil Mundial que estará promoviendo todos los proyectos de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz (EMAP).

La Embajada Mundial de Activistas por la Paz, del 26 al 29 de septiembre en Valencia, Venezuela, estará llevando a cabo el Encuentro Juvenil de líderes a nivel internacional: “La Música Trayendo Paz y Alegría a Nuestros Corazones”. Ese es el tema del Encuentro Juvenil Internacional en Venezuela: “La Música Trayendo Paz y Alegría a Nuestros Corazones”.

Los miembros de la Directiva de la Embajada hemos designado al Dr. Miguel Bermúdez Marín, coordinador internacional de la Embajada, y a la Lcda. Ruth Flórez de Bermúdez, como los encargados de este campo de trabajo con los jóvenes a nivel mundial; responsabilidad que se les ha asignado por su exitosa trayectoria en el trabajo de los movimientos juveniles durante varias décadas.

Es importante recalcar que las invitaciones a este Encuentro serán enviadas solamente a aquellas personas seleccionadas por el coordinador nacional en los respectivos países. En lo que corresponde a Puerto Rico, los jóvenes activistas seleccionados ya han recibido su invitación.

Esta convocatoria está dirigida a los jóvenes de 18 años en adelante, que tienen una trayectoria consolidada como líderes activistas; y en Venezuela (a nivel nacional) también los niños o jovencitos de 13 años en adelante están invitados allá, la parte nacional.

Hoy estaremos proyectando dos reportajes de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, donde verán el resumen de las actividades realizadas en Argentina con la Alianza Internacional de Universidades por la Paz, y el proyecto “Huellas para no olvidar”.

Por otra parte, estaremos viendo un video que nos muestra los avances en la construcción de La Gran Carpa Catedral, y dos videos donde diferentes iglesias cristianas en México dan a conocer los trabajos que realizan miles de personas con el propósito de colaborar en la construcción de este templo que será dedicado y edificado en Cayey, Puerto Rico, pero que será de bendición para miles de personas alrededor del mundo. Por lo tanto, adelante con los videos (por lo cual les pido un permisito en lo que todos podemos ver esos documentales).

[Presentación de los videos-documentales]

Dios ha estado bendiciendo Su pueblo, y todos trabajando en la Obra del Señor para nuestro tiempo, para beneficio de la Obra de Dios y beneficio de la familia humana.

Para esta ocasión leemos en San Lucas, capítulo 21, versos 25 en adelante... Y dice así la Palabra de Dios en el evangelio de San Lucas, capítulo 21, versos 25 al 36:

“Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;

desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.

Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.

Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Para esta ocasión nuestro tema es: “EL VERANO ESTÁ CERCA”.

El Señor Jesucristo nos ha dicho que cuando veamos estas señales, estas condiciones en la Tierra, levantemos nuestras cabezas. Dice: “Erguíos y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca”.

O sea, ¿está cerca qué? Nuestra redención; que será para los creyentes en Cristo que murieron físicamente: la resurrección en cuerpos eternos y glorificados; y para los que estén vivos, creyentes en Cristo: la transformación de sus cuerpos; para ser todos eternos físicamente y jóvenes para toda la eternidad, con cuerpos glorificados igual al cuerpo glorificado que tiene Jesucristo, el cual está tan joven como cuando subió al Cielo.

Eso es la redención del cuerpo, que habla San Pablo en Romanos, capítulo 8, versos 14 en adelante, y que señala en el verso 22:

“Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo”.

La adopción es la redención del cuerpo; para los vivos: su transformación, de cuerpos mortales a cuerpos inmortales y glorificados; y para los que murieron: la resurrección en cuerpos glorificados. Esto es la redención de la cual habla San Pablo en Efesios, capítulo 4, verso 30, donde nos dice:

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”.

El día de la redención, el día de la transformación de nuestros cuerpos, para tener cuerpos glorificados y eternos; y para la resurrección de los creyentes en Cristo que murieron a través de la Dispensación de la Gracia; pues todos los creyentes en Cristo tienen la promesa que para el Día Postrero Él resucitará a los creyentes en Él que murieron físicamente. De eso es que se trata el verso… capítulo 6, versos 39 al 40, cuando dice… 38 al 40 dice… 37 dice [San Juan]:

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.

Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero”.

Esta es la promesa hecha por Cristo: Que todo el que en Él cree tenga vida eterna, y Él lo resucitará en el Día Postrero.

Está establecida la resurrección para el Día Postrero. “Y un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día”, dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8. Y por consiguiente, el Día Postrero delante de Dios es el séptimo milenio de Adán hacia acá, en donde Cristo establecerá Su Reino, restaurará el Reino de David y Trono de David al cual el Mesías Príncipe es heredero. Todo eso es para el Día Postrero, que es delante de Dios el Milenio del Reino para el Mesías.

La promesa, entonces, es la resurrección de los muertos en Cristo para el Día Postrero, el día delante de Dios que es el Milenio o séptimo milenio de Adán hacia acá; y la transformación para los creyentes que estén vivos; para luego poder ser llevados con Cristo en el arrebatamiento de la Iglesia para la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, o sea, en la séptima dimensión: la dimensión de Dios.

Hay grandes promesas para los creyentes en Cristo, para ser cumplidas en el Día Postrero, que es el séptimo milenio, donde el Mesías Príncipe establecerá Su Reino, el cual será la restauración del Reino de David y el Trono de David que estará en Jerusalén. Desde Jerusalén será que el Mesías Príncipe gobernará sobre Israel y sobre todas las naciones; por lo tanto, Jerusalén vendrá a ser la capital de ese Reino, por consiguiente la capital del mundo; y todo el territorio de Israel vendrá a ser el Distrito Federal del Reino del Mesías. Tan sencillo como eso.

Por eso Cristo dice que cuando veamos acontecer todas esas cosas que Él dijo que estarían sucediendo en el tiempo final, levantemos nuestras cabezas porque nuestra redención está cerca: nuestra adopción, nuestra glorificación, nuestra transformación. Y el Reino de Dios estaría cerca cuando estuviéramos viendo todas esas señales que Él dijo que serían vistas en el tiempo final, en el Día Postrero.

Hemos estado viendo todas esas señales que hemos leído en esta profecía de Cristo en San Lucas, capítulo 21; la cual también se encuentra en San Mateo, capítulo 24, versos 25 en adelante.

También está la promesa que el Hijo del Hombre se manifestará, aparecerá; y esa será la señal más grande que la humanidad estará viendo en el tiempo final.

“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre”.

Luego también… Eso es San Mateo, capítulo 24, verso 27. Y capítulo 24, versos 29 en adelante, dice:

E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Los Ángeles del Hijo del Hombre que son enviados, son los Dos Olivos, son los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose; los cuales llamarán y juntarán ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, que son los escogidos del pueblo hebreo para el Día Postrero.

Así como hubo siete mil que no doblaron sus rodillas a Baal en el tiempo del profeta Elías, para este tiempo final, para el tiempo de los ministerios de Moisés y Elías, de los Dos Olivos, habrá un número de ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu. Esos son los escogidos que serán llamados y juntados por los Ángeles del Hijo del Hombre, por los Dos Ungidos, Moisés y Elías, que son los ministerios correspondientes al Día Postrero para los judíos.

Cristo dijo que los Cielos y la Tierra pasarían pero Sus Palabras no pasarían; porque tendrán fiel cumplimiento en el tiempo final. Y también nos dice:

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”.

O sea que Cristo fue claro al decir las cosas que estarían sucediendo en el tiempo final, en donde los Ángeles del Hijo del Hombre, los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías, serán enviados para llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, los cuales también aparecen en Apocalipsis, capítulo 7, versos 1 al 17; y también aparecen en Apocalipsis, capítulo 14, verso 1 en adelante.

O sea que para este tiempo final hay grandes promesas, no solamente para la Iglesia gentil, sino también para los judíos. Es un tiempo en que hay grandes promesas, que contienen grandes bendiciones al cumplirse estas promesas bíblicas correspondientes al Día Postrero.

Hemos estado viendo que estas señales han estado cumpliéndose. La higuera es una señal grande, la cual se ha estado cumpliendo desde el 1948, en donde se leyó la Carta de Independencia por David Ben Gurión, el cual vino a ser el primer ministro de Israel.

Hasta nuestro tiempo Israel ha permanecido desde el 1948, desde que se constituyó como una nación libre y soberana ha permanecido como una nación libre y soberana; eso es la higuera que ha reverdecido, que es una de las señales que se vería entre las naciones: una nación surgiendo, una nación siendo constituida, creada, como una nación libre y soberana. Y también los demás árboles, que son las demás naciones, hemos estado viendo cómo han estado siendo constituidas como naciones libres también.

Todas estas señales indican que el verano —que es el tiempo de la cosecha y que es el tiempo para la Venida del Reino de Dios— está cerca.

Encontramos en San Mateo, capítulo 13, la parábola del trigo y de la cizaña, donde Cristo nos dice en el capítulo 13, verso 30:

“Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero”.

En esta parábola el Señor Jesucristo indica que los Ángeles son los que Él envía, son los segadores enviados para el tiempo final.

Vean aquí... en la explicación que Él da, de las parábolas del trigo y de la cizaña, en el mismo capítulo 13, versos 36 en adelante, dice:

Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.

Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo”.

“Y la cizaña son los hijos del malo”. O sea que hay hijos de Dios e hijos del malo, del enemigo de Dios, llamado diablo o Satanás.

“El enemigo que la sembró es el diablo (el que sembró ¿qué?, la cizaña); la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles”.

Esos son los Dos Olivos de Zacarías, capítulo 4, versos 11 al 14; y también de Apocalipsis, capítulo 11, versos 1 al 14.

“De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.

Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,

y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga”.

Aquí podemos ver lo que estará pasando en este tiempo final.

La Iglesia, el cristianismo está compuesto por trigo y cizaña, por hijos de Dios e hijos del malo. Aun en los días de Jesús, Su Iglesia que estaba con Él, representada en los apóstoles, vean, entre ellos estaba Judas Iscariote también. O sea que es así como tenía que suceder allá y es así como ha tenido que suceder durante la Dispensación de la Gracia. Y nadie puede evitar que se cumpla lo que está profetizado por Dios a través de Sus diferentes profetas y a través del Señor Jesucristo, el Profeta de todos los profetas.

Ahora, para el Día Postrero habrá una señal grande también. Además de Israel (la higuera) estará también la señal de los Ángeles del Hijo del Hombre, que son los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose para llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu.

Recuerden que la señal más grande sobre el planeta Tierra es un profeta; y tenemos la promesa de los ministerios del profeta Elías y del profeta Moisés repitiéndose en el Día Postrero para llamar y juntar los escogidos del pueblo hebreo. Ellos también tienen que ver con la cosecha del trigo, para colocar el trigo en el granero, en el Reino de Dios, el Reino de Cristo.

Por eso cuando estemos viendo estas señales cumpliéndose entre las naciones, en medio del cristianismo también, y también con el pueblo hebreo, Cristo dice: “Levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención (o sea, la adopción, la transformación de nuestros cuerpos y el arrebatamiento al Cielo para estar en la Cena de las Bodas del Cordero) está (¿qué?) cerca”.

Por eso tenemos que estar con nuestros ojos espirituales bien abiertos viendo lo que está prometido que acontecerá y viendo las cosas que están aconteciendo en este planeta Tierra, para identificar las cosas que suceden en la Tierra con lo que está profetizado por Dios a través de los profetas, a través del Señor Jesucristo y a través de los apóstoles mensajeros de Dios.

Con el conocimiento que tenemos de lo que fue profetizado, y el conocimiento que tenemos a través de las noticias de las cosas que están sucediendo, podemos decir: “EL VERANO ESTÁ CERCA”.

El verano, el tiempo del verano, es el tiempo también de la cosecha. Fue en el tiempo de la siega, de la cosecha, que Josué entró, cruzó el Jordán, el Jordán se abrió... Como en el tiempo de Moisés se abrió el Mar Rojo, en el tiempo de Josué se abrió el Jordán; ambos representan muerte. Y salir representa resurrección; y pasar en seco muestra también que habrá personas que no verán muerte sino que pasarán a la tierra prometida, pasarán a la tierra prometida del cuerpo nuevo, el cuerpo glorificado, y también a la tierra prometida del Milenio, del Reino del Mesías, y también irán a la Cena de las Bodas del Cordero sin ver muerte.

Fue en el tiempo de la siega que Josué pasó en seco con el pueblo por el Jordán; pasó a Jericó, que es el pueblo, la ciudad que estaba al otro lado del Jordán, de donde estaba el pueblo con Josué, al otro lado, a la tierra prometida.

Por lo tanto, Josué tipifica al Espíritu Santo en Su manifestación final, para darnos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Josué, como hemos visto, es Cristo, el Mesías en el Día Postrero; el Hijo del Hombre en Su manifestación final.

EL REINO DE DIOS ESTÁ CERCA. EL VERANO ESTÁ CERCA.

Por lo tanto, si el verano está cerca entonces la Cosecha la llevan a cabo los Dos Olivos, los Ángeles del Hijo del Hombre, conforme a la parábola del trigo y de la cizaña y conforme a las palabras de Cristo en San Mateo, capítulo 16, versos 27 al 28, donde dice:

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles…”

¿Ve? Siempre que nos habla la Escritura, de la Venida del Hijo del Hombre, tenemos que entender que viene con Sus Ángeles. O sea, que esos ministerios de los Dos Olivos estarán presentes en el Día Postrero.

“... y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”.

Y luego, en el capítulo 17 de San Mateo, Cristo llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos, y aparecieron —a cada lado del Señor— Moisés y Elías; porque eso es la visión anticipada de lo que será la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Sus Ángeles allí son Moisés y Elías, uno a cada lado; por eso es que Jacobo y Juan y su madre deseaban que en el Reino del Mesías, el Reino de Cristo, Cristo los colocara a cada uno de ellos: uno a la derecha y otro a la izquierda; o sea, que uno de ellos fuera Moisés y el otro fuera Elías.

Por eso es que también en una ocasión, cuando en Samaria no quisieron recibir a Cristo y Sus discípulos, Jacobo y Juan le dicen a Jesús: “Señor, ¿quieres que mandemos a descender fuego del cielo como hizo Elías?”. ¿Ve? Porque esos ministerios de Moisés y Elías saben cómo hacer eso. O sea que ellos estaban buscando ser los Ángeles del Hijo del Hombre que serían enviados para llevar a cabo la Cosecha en el tiempo final, en el Día Postrero.

Todo esto está ligado al Sexto Sello. El Sexto Sello son los Dos Olivos, Moisés y Elías; y el Séptimo Sello es Cristo en Su Venida, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo. Y este es un misterio muy grande. Es el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo viniendo a Su Iglesia; y Él viene con Sus Ángeles. Por eso es que del cristianismo saldrán los ministerios de Moisés y Elías para los judíos. Tan sencillo como eso.

“EL VERANO ESTÁ CERCA”.

Hasta aquí podemos hablar para no abrir - no se abra el Séptimo Sello todavía. Solamente es… El Sexto Sello son los Dos Olivos, y el Séptimo Sello es Cristo en Su Venida.

El Sexto Sello para los judíos; y el Séptimo Sello para la Iglesia del Señor Jesucristo, para darnos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, levantemos nuestras cabezas al Cielo, porque nuestra redención está cerca.

Es el tiempo más importante por el cual ha pasado la Iglesia del Señor Jesucristo. Es el tiempo que estando vivos los creyentes en Cristo van a recibir la fe para ser transformados sin ver muerte; ser transformados y tener cuerpos eternos, inmortales y glorificados; y eso es a la Final Trompeta, o sea, al Mensaje Final de Dios, que es la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final que está prometida en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58, donde el apóstol Pablo, conocedor de estos misterios divinos, nos dice:

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria”.

Es una promesa que será cumplida tanto para los creyentes en Cristo que han muerto, que serán resucitados en cuerpos glorificados y eternos y jóvenes; y para los que estén vivos en el Día Postrero, creyentes en Cristo, los cuales tienen la promesa de que serán transformados y tendrán cuerpos inmortales y glorificados y jóvenes como el cuerpo glorificado que tiene Jesucristo nuestro Salvador.

Es importante saber que los creyentes en Cristo que van a ser glorificados, transformados, van a estar escuchando en el Día Postrero esa Gran Voz de Trompeta, la Voz de Cristo hablando en Su Iglesia en el tiempo final.

Y los muertos en Cristo también estarán escuchando; porque ellos escuchan, pueden mirar hacia acá y ver, y escuchar lo que se estará predicando.

Por lo tanto, estemos preparados porque algo grande está por acontecer en este tiempo final.

La Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final estará dando sonido cierto, sonido verdadero, Mensaje verdadero para el pueblo de Dios que recibirá la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21, dice San Pablo:

Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”.

O sea que también nos dice que habrá una transformación de nuestros cuerpos físicos, mortales, a cuerpos inmortales, cuerpos glorificados. Y en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, San Pablo nos dice… verso 14 en adelante, dice:

“Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”.

Y en este tiempo en que vivimos, en que hay tantos problemas en todos los campos de la sociedad humana, estas son palabras que nos alientan a vivir, a luchar, a trabajar… y a trabajar en la Obra del Señor haciendo la labor que nos corresponde, la cual está profetizada que Su Iglesia hará en este tiempo final.

Y podrá decir como Cristo decía: “Lo que agrada al Padre es lo que yo hago. Hago la voluntad de mi Padre. Como el Padre me muestra, así yo hago, así yo obro; y mi Padre obra y yo obro”1.

“Mi Padre obra y yo obro”, esa era la palabra de Cristo mostrando que lo que Él hacía no lo hacía de Sí mismo; no era que Él obraba conforme a Su propia voluntad, sino conforme a la voluntad del Padre.

Y Su Iglesia obra conforme a la voluntad de nuestro amado Señor Jesucristo, de etapa en etapa, de edad en edad. Y hoy sigue haciendo en la misma forma: Su Iglesia obrando en la voluntad del Señor Jesucristo, haciendo aquello que Cristo dice que Su Iglesia haría en este tiempo final. Y eso sería Cristo obrando a través de Su Iglesia.

Así como Dios el Padre obró a través de Cristo haciendo aquellas obras..., Él decía: “El Padre que mora en mí, Él hace las obras”2. Y ahora la Iglesia puede decir: “Jesucristo en Espíritu Santo que mora en nosotros, Él hace las obras”, las hace a través de los miembros de Su Iglesia. Tan sencillo como eso.

Hemos visto las señales, hemos visto a Su Iglesia también en este tiempo final en pie, en la edad que nos toca vivir; por lo cual podemos decir: “EL VERANO, EL REINO DE DIOS Y LA COSECHA ESTÁN CERCA”.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone, sea bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento.

Pueden pasar al frente los que no han recibido a Cristo todavía, y lo reciben en esta ocasión como su único y suficiente Salvador. Y en las demás naciones también pueden pasar al frente para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por los que están recibiendo a Cristo como Salvador en diferentes naciones.

Vamos a dar unos minutos mientras pasan en diferentes naciones, y aquí, los que recibieron a Cristo como único y suficiente Salvador.

Recuerden que cuando entre el último al Cuerpo Místico de Cristo, cuando nazca de nuevo en el Reino de Cristo hasta el último, entonces Cristo completa Su Obra de Intercesión en el Cielo como Sumo Sacerdote, sale del Trono de Intercesión, toma el Título de Propiedad de la diestra de Dios, que es el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, el Titulo de Propiedad de la vida eterna, el Título de Propiedad donde están los nombres de los que formarían la Iglesia del Señor Jesucristo. Ahí es donde están los nombres de todos los escogidos de Dios que recibirían a Cristo como su único y suficiente Salvador, y formarían la Iglesia del Señor Jesucristo de etapa en etapa, de edad en edad.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, aquí y en otros países.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que aquí y en otras naciones están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbelos en Tu Reino, te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio, y nació Tu fe en mi corazón, en mi alma.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida y creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de Tu fe en mí y de mi fe en Ti, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente Contigo en Tu Reino. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión, preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar? Porque escuché la predicación del Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en mi alma, y lo he recibido como mi Salvador. ¿Cuándo me pueden bautizar?”.

Por cuanto ustedes han creído en Cristo como Salvador, bien pueden ser bautizados en estos momentos; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua es tipológico y nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Es un mandamiento de Cristo que dice: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. Tan sencillo como eso. (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, conscientes del significado del bautismo en agua, que es tipológico, en el cual nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Cuando Él estaba muriendo y cuando fue sepultado y cuando resucitó, estábamos con Él y en Él. Así como cuando el padre terrenal suyo nació, cuando gateaba, cuando empezó a caminar, cuando ya comía, cuando ya corría, jugaba, cuando iba a la escuela, cuando se casó…; usted y yo estábamos en nuestro padre terrenal, físicamente estábamos en él.

Como Leví: dice la Escritura que estaba en los lomos de Abraham, y todavía Leví no había nacido, y todavía Jacob no había nacido, y todavía Isaac no había nacido, y ya estaban… Leví estaba en los lomos de Abraham; así estábamos nosotros en los lomos de nuestro padre terrenal. Y en Cristo estábamos eternamente, por eso Él nos restaura a la vida eterna, nos redime, ¿nos coloca dónde? En la vida eterna con Él.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados los que han recibido a Cristo como Salvador en esta ocasión, que están presentes o que están en diferentes naciones; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión. Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al ministro, José Benjamín Pérez, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor; y en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Pasen todos muy buenas tardes; y recuerden: “EL VERANO ESTÁ CERCA”.

“EL VERANO ESTÁ CERCA”.

[Revisión abril 2018]

1 San Juan 5:36, 6:38, 8:29, 10:25

2 San Juan 14:20

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