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Muy buenos días, amables y amados hermanos presentes, y los que están en diferentes países, ministros e iglesias, glorificando a Dios y cantándole al Nombre de Dios. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión.

Un saludo muy especial para el misionero, Dr. Miguel Bermúdez Marín, a quien hemos escuchado también en esta mañana, hablándonos con mucho amor y cariño acerca del Programa Divino.

Para esta ocasión veremos un video de los hermanos de Estados Unidos, que resume la forma en que ellos trabajan para el respaldo de la Gran Carpa Catedral; por lo tanto, adelante con el video.

[Presentación del video-documental]

Ya hemos visto cómo en todos los países están respaldando el proyecto de la Gran Carpa Catedral en Puerto Rico. Por lo cual, apreciamos y agradecemos ese respaldo que le están dando, no solamente los hermanos de Puerto Rico, sino también de otros países, juntos a sus pastores, ministros de diferentes naciones.

Estos días está ocurriendo algo muy importante en el cielo, y es una alineación planetaria que está ocurriendo del 8 al 20 de este mes de octubre; así que de noche pueden mirar al cielo y ver lo que está ocurriendo en el cielo.

Dios dijo, Jesús dijo, que habrá señales en el sol, la luna y las estrellas. Esas señales son una advertencia, un aviso para los creyentes en Cristo del tiempo para la Venida del Señor.

Aquí tenemos... en esta alineación planetaria están Venus, Marte, Júpiter, Mercurio y Saturno, se alinean con la Luna. O sea que - recordando que la Luna representa a la Iglesia, el cristianismo, entonces tenemos que tener nuestros ojos bien abiertos en este tiempo en que vivimos. Para el próximo domingo tendremos más información sobre esto que está pasando en el cielo.

Para esta ocasión leemos en el libro de los Hechos, capítulo 3, versos 18 al 23; y dice, libro de los Hechos, capítulo 3, versos 18 al 23, de la siguiente manera:

“Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;

a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.”

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión, para hoy domingo el estudio bíblico es: “LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS.”

Para la restauración de todas las cosas, para la restauración de la Iglesia, la restauración de los miembros de la Iglesia siendo restaurados en el Programa Divino, en el Cuerpo Místico de Cristo; y para la restauración de la Iglesia a como era en el tiempo de los apóstoles, y la restauración de la Palabra, las doctrinas de la Iglesia como las tenía en el tiempo de los apóstoles; y para la restauración de cada persona a la vida eterna con un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, que es la adopción o redención del cuerpo; hay profecías que tienen que ser cumplidas para el tiempo final.

Tiene que ser restaurada primeramente la Palabra, y tiene que haber Palabra prometida para este tiempo final, de lo que corresponde a la restauración de todas las cosas.

Es tan importante la restauración de todas las cosas, que el mismo Cristo habló también en San Mateo, capítulo 17, cuando bajó del Monte de la Transfiguración.

Allá en el Monte de la Transfiguración, en el capítulo 17, de San Mateo, Cristo estaba cumpliendo lo que le había prometido a Sus discípulos en el capítulo 16, versos 26 al 28, donde les dijo:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”

¿Viniendo dónde? En Su Reino.

¿Quién está esperando la Venida del Señor? Los creyentes en Cristo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo.

El apóstol San Pablo nos dice, en Colosenses, capítulo 1, verso 12 al 15:

“...Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.”

Los creyentes en Cristo han sido trasladados al Reino de Su amado Hijo, al Reino de Cristo.

Por eso también Cristo dice a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios.” O sea que los creyentes en Cristo nacidos de nuevo han entrado al Reino de Dios, al Reino de Cristo; por eso están sentados en lugares celestiales en Cristo Jesús Señor nuestro.

Y es Su Iglesia la cual está esperando la Venida del Señor en el Día Postrero. O sea que es en el Reino de Cristo donde se está esperando la Venida del Señor, del Señor de la Casa, que es Jesucristo nuestro Salvador.

Por eso San Pablo también nos dice que Cristo es el que está puesto sobre Su Casa. Capítulo 3, verso 6, dice [Hebreos]:

“...Pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros...”

¿Cuál es la Casa de Dios, la Casa de Cristo? Su Iglesia, compuesta por todos los creyentes en Cristo.

“…Pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.”

Hemos sido colocados en el Reino de Cristo, que es Su Iglesia, el Reino de Cristo en su fase espiritual; pero luego el Reino Milenial, el Reino de Cristo, estará literalmente físicamente en esta Tierra, en donde Él se sentará sobre el Trono de David, y reinará sobre Israel y sobre todas las naciones.

Y en ese Reino, así como en la esfera espiritual los creyentes en Cristo son reyes, sacerdotes y también jueces; luego en el Reino Milenial de Cristo también literalmente serán reyes, jueces y sacerdotes como está prometido.

Por eso fue que Cristo para el Reino Milenial, para la regeneración, promete a Sus discípulos sentarlos sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel, por lo tanto ellos serán jueces en el Reino del Mesías; y por consiguiente, la teocracia estará establecida en la Tierra.

En el Reino del Mesías podemos ver que Dios estará reinando a través del Mesías. Es a Su Reino y en Su Reino que se cumplirá la Venida del Señor; porque Él viene en Su Reino en el Día Postrero para la transformación de los que estén vivos creyentes en Cristo y para la resurrección de los muertos creyentes en Él, los cuales resucitarán en cuerpos glorificados. Es Su Reino y en Su Reino donde están esperándolo en Su Venida.

Es ahí donde se cumplirá la Venida del Hijo del Hombre como el relámpago que sale del Oriente y se muestra en el Occidente; es ahí donde resplandecerá, donde la Luz —que es Cristo— se manifestará y alumbrará nuestro entendimiento, nuestra alma, nuestro espíritu, y nos iluminará para creer lo que Él ha prometido para este tiempo final, y nos mostrará la forma en que Él lo estará cumpliendo. Él nos mostrará todo Su Programa, nos abrirá las Escrituras y el entendimiento para comprender.

Y eso va a traer la restauración de cada hijo de Dios a la vida eterna física en el Reino del Mesías, en el Reino de Dios en el Día Postrero.

Y como en el Monte de la Transfiguración fue mostrada la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles... los cuales serán los ministerios de Moisés y Elías en la Venida del Hijo del Hombre en el tiempo final o Día Postrero.

Por lo tanto, la Luz que resplandeció allá en el Oriente, en la tierra de Israel, resplandecerá en este tiempo final en el Oeste, o sea, en el Occidente, que es el continente americano. Tan sencillo como eso.

En el capítulo 17 de San Mateo podemos ver a Cristo en un monte alto con Pedro, Jacobo y Juan, en donde Cristo se transfiguró delante de ellos; o sea, que al transfigurarse pasó de aquel tiempo a este tiempo final; o sea, mostrando en esa visión lo que será en este tiempo final con la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles. Como dice San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31, que el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de Su Padre con Sus Ángeles. Esa es la promesa: “Y enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta y llamarán a Sus escogidos.”

Los escogidos bajo los ministerios de los Ángeles son ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, que serán llamados y juntados en este tiempo final; pero están también los escogidos de la Iglesia en este tiempo final, para los cuales habrá una manifestación de Cristo para abrirnos las Escrituras y darnos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, lo que fue mostrado en el Monte de la Transfiguración, siendo que un monte representa un reino... y aquel monte representa el Reino de Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde Él se manifestará en este tiempo final con Sus Ángeles, y de ahí será que saldrá el ministerio de Moisés y Elías para llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos.

Dice el reverendo William Branham en la página 30 del libro de “Las Edades,” que así como los judíos trajeron el Evangelio de los gentiles (esto fue por medio de San Pedro en la casa de Cornelio, un romano, un gentil romano; y San Pablo a Asia Menor, a los gentiles), así los gentiles lo llevarán de regreso a los judíos, y el rapto sucederá.

Es un misterio, el cual todavía no ha sido abierto al público: la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; porque eso será abierto en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, en donde serán abiertos los misterios que los Siete Truenos contienen, y le hablarán a Su Iglesia; o sea, la Voz de Cristo hablará en forma consecutiva a Su Iglesia en la etapa de Piedra Angular.

Y esos serán los Siete Truenos emitiendo sus voces; porque es la Voz de Cristo clamando como cuando un león ruge, y siete truenos emitiendo sus voces, y revelándole a Su Iglesia todo el misterio del Séptimo Sello, todo el misterio de la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia con Sus Ángeles, para darnos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Tan sencillo como eso.

Pero para poderlo comprender plenamente hay un tiempo, y eso será en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, donde el Ángel del Pacto, Cristo en la Columna de Fuego, estará presente y se moverá a un cuarto pequeño; y ahí llevará a cabo una labor que está prometida para el Día Postrero en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, lo cual será para la restauración nuestra a la vida eterna; para lo cual nos dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora, veamos, luego que Él bajó del Monte de la Transfiguración… monte que representa a la Iglesia del Señor Jesucristo. Y dice que subió a un monte alto; por lo tanto, la parte alta del monte representa la parte alta de la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la Edad de la Piedra Angular.

Y luego que Él baja del Monte de la Transfiguración, en el capítulo 17 mismo, el verso 9 en adelante, dice:

“Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.

Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.”

O sea que Elías restaurará todas las cosas. Es un ministerio para restauración. Fue un ministerio para restauración, allá con el primer Elías, para restaurar las diez tribus de Israel que se habían apartado a la idolatría; los restauró a Dios y Su Programa. Y en el tiempo de Juan el Bautista vino para convertir el corazón de los padres a los hijos; o sea, los padres que estaban bajo la Ley, a la fe cristiana, lo cual hizo convirtiéndolos a la fe en Cristo, preparándole el camino al Mesías, a Cristo, para que las personas siguieran a Cristo.

“Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.”

El tema que tenemos hoy en la escuela bíblica: “LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS,” está ligada al ministerio de Elías.

“Elías vendrá primero,” vendrá hablando del futuro; y cuando habla del presente en el cual él estaba, entonces muestra que el Elías para ese tiempo era Juan el Bautista. Pero el Elías para restaurar todas las cosas, encontramos que es el quinto Elías. El cuarto Elías restauró la Iglesia a como era en los días de los apóstoles.

Y como la restauración no solamente tiene que ver con la parte espiritual sino también con la parte física, vamos a ser restaurados físicamente; para lo cual Dios nos hablará con esa Voz tronante de Apocalipsis 10, y así nos abrirá el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo; y nos dará la fe para ser transformados, para ser restaurados a vida eterna físicamente, que es la adopción nuestra como hijos e hijas de Dios; o sea, la redención del cuerpo, como dice en Romanos, capítulo 8, versos 14 al 29: “Y toda la Creación gime a una esperando la manifestación de los hijos de Dios.”

Esa manifestación, esa restauración a la vida eterna, esa adopción o redención de nuestros cuerpos, para todos ser iguales a Cristo, con cuerpos eternos, inmortales, jóvenes, cuerpos glorificados como el cuerpo glorificado que tiene Jesucristo nuestro Salvador.

Por lo tanto, estaremos dependiendo en el Día Postrero (para esa restauración física), estaremos dependiendo de estos ministerios que Cristo estará operando por medio de Su Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, y después en medio del pueblo hebreo. Para la restauración del pueblo hebreo a Dios, los ministerios de Moisés y Elías estarán manifestados con los judíos cuando llegue el tiempo.

Ahora es tiempo para los creyentes en Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo, para su restauración a la vida eterna con cuerpos eternos, cuerpos glorificados. Por lo tanto, estemos atentos y estemos preparándonos para recibir todas las bendiciones que Cristo tiene para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también.

También el Reino será restaurado, el Reino de David, que es el Reino de Dios en la Tierra; y por consiguiente el Trono de David será restaurado.

Cuando se habla de David y la restauración del Reino de David, se está hablando del Reino del Mesías, porque el Reino de David es el Reino de Dios en la Tierra, y el Trono de David es el Trono de Dios en la Tierra o Trono terrenal, al cual Cristo es el heredero, conforme a las palabras del Ángel Gabriel en San Lucas, capítulo 1, versos 30 al 36, donde el Ángel le dice a la virgen María que Dios le va a dar el Trono de David su padre, y reinará sobre la Casa de Israel para siempre.

De ese Trono habló Cristo en Apocalipsis, capítulo 3, versos 20 al 21. En el verso 21 nos dice: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

O sea Cristo al subir glorificado al Cielo, se sentó a la diestra de Dios, se sentó en el Trono de Dios en el Cielo, como Él había dicho en San Mateo, capítulo 26, verso 64.

El Trono de Dios está en el Cielo, el Trono celestial; pero el Trono terrenal de Dios es el Trono del cual Cristo dice: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi Trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en Su Trono.”

Por lo tanto, el Trono terrenal de Cristo es el Trono de David, que va a ser restaurado; y el Reino de David es el Reino de Cristo en la Tierra, que será restaurado. Para lo cual se requieren estos ministerios prometidos y mostrados en el Monte de la Transformación o de la glorificación.

Por lo tanto, lo que fue visto en el Monte de la Transfiguración se cumplirá en el Monte de Dios, el Monte de Sion, la Iglesia del Señor Jesucristo. Por eso es que la Iglesia ha estado esperando la Venida del Señor con Sus Ángeles, como Él lo ha prometido; y con Su Venida traerá la bendición de la resurrección de los muertos creyentes en Él y la transformación de nosotros los que vivimos.

Así como la Primera Venida de Cristo y Su ministerio terrenal se cumplió luego de Su precursor Juan el Bautista… Juan el Bautista fue el mensajero de la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley, fue el precursor de la Venida del Mesías; y luego apareció el Mesías. Y era de la familia. En esos tiempos podían decir: eran hermanos, hermanos como familia; pero no literalmente hermanos de padre y madre, sino que eran de la familia.

Y es en la familia de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, que aparecería el precursor de la Segunda Venida de Cristo; y ya vino y se fue; pero dejó su Mensaje que precursa la Segunda Venida de Cristo.

Por lo tanto, conforme a como fue hablado por el Espíritu Santo a través del precursor, el Elías de la séptima edad de la Iglesia, el Elías en su cuarta manifestación ministerial...; como fue hablado, como fue prometido por el Espíritu Santo a través de él, y por los demás profetas y apóstoles, así será la Venida del Señor a Su Iglesia con Sus Ángeles, que son los ministerios de los Dos Olivos prometidos en Zacarías, capítulo 4, versos 11 al 14; y Apocalipsis, capítulo 11, versos 3 en adelante. Tan sencillo como eso.

Ahí están las promesas escriturales para este tiempo final, para ser cumplidas en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, que es el pueblo, la Iglesia del Nuevo Pacto; así como Israel fue el pueblo del Pacto que Dios dio a través del profeta Moisés allá en el Monte Sinaí.

Y ahora, encontramos que Israel fue el tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo del Nuevo Pacto; y todo lo que Israel tenía por orden divina: los sacrificios y todas estas cosas, encontramos que viene a ser tipo y figura de lo que Dios tendría en Su Iglesia bajo el Nuevo Pacto.

Allá tenían un cordero pascual, y ahora Pablo dice en Primera de Corintios, capítulo 5, verso 7: “Porque nuestra Pascua, la cual es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.”

O sea que ahora no es un cordero literal el cual tiene la Iglesia, sino a Cristo nuestro Salvador; y así como conmemoran los judíos la Pascua, los creyentes en Cristo conmemoran la Pascua en cada ocasión que toman la Santa Cena. Tan sencillo como eso.

Por lo tanto, es importante saber que estamos bajo el Nuevo Pacto, cubiertos con la Sangre del Nuevo Pacto, que es la Sangre de Cristo nuestro Salvador; y que los tipos y figuras que se cumplieron en el Antiguo Testamento luego se hacen realidad en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por ejemplo, Israel tiene siete fiestas muy importantes, y cada fiesta de esas representa cada edad de la Iglesia entre los gentiles. Siete fiestas: siete edades.

Pero después de las siete fiestas viene el Año del Jubileo, el cual corresponde a la etapa de Edad de Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia del Señor Jesucristo; en la cual Cristo nos libertará físicamente con la transformación, la redención del cuerpo, y entonces seremos eternos físicamente.

Ya tenemos vida eterna en nuestra alma y en nuestro espíritu, y nos falta la vida eterna física, o sea, tener vida eterna en nuestro cuerpo físico, para que así permanezcamos vivos por toda la eternidad, y jóvenes para toda la eternidad.

Y todo eso ocurrirá en la parte alta de la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro de la Iglesia del Señor Jesucristo, donde también aparecerán los ministerios de Moisés y Elías, y de Jesús, para este tiempo final.

Algo grande se está preparando para suceder.

Esta señal en el cielo está hablándonos de algo grande que está sucediendo o que va a suceder; porque siempre que Dios va a hacer algo en la Tierra primero lo muestra en el cielo. Así que algo grande está en camino.

Y también nosotros estamos trabajando en algo grande: la construcción de un templo para Dios.

Por lo tanto, algo grande de parte de Dios, para bendición de todos los creyentes en Cristo, está en camino; para la restauración física a la vida eterna, de todos los creyentes en Cristo, para poder ir a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, que es la fiesta más importante que se haya llevado a cabo en el Cielo; a la cual yo estoy invitado, ¿y quién más? Pues cada uno de ustedes también ha sido convidado, ha sido invitado, y aceptó la invitación.

Antes de la transformación, dice el reverendo William Branham que habrá una apretura, una persecución; una apretura, porque después la gran tribulación será la apretura grande, pero para esa no vamos a estar. Pero viene una apretura. Y en ese tiempo de apretura Dios va a manifestarse, Cristo va a manifestarse en toda Su plenitud; y lo que vimos manifestado en el reverendo William Branham en parte, temporalmente, será manifestado en toda Su plenitud.

Ahora, lo importante es saber que se cumplirá lo del Monte de la Transfiguración en el Monte de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo; y así como fue visto Jesús glorificado, y Elías y Moisés, serán vistos estos ministerios en este tiempo final.

Por lo tanto, estemos preparados, porque una bendición grande de parte de Dios está preparándose para mí. ¿Y para quién más? Para cada uno de ustedes también.

Todo eso traerá una restauración física a la vida eterna, de la cual cayeron Adán y Eva. O sea, la restauración de todas las cosas es el Programa Divino que se estará cumpliendo. Y con la restauración de los creyentes en Cristo a la vida eterna, luego habrá una manifestación plena, y luego el rapto o arrebatamiento de la Iglesia, y la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo por tres años y medio; y después regresaremos a la Tierra para comenzar el Reino con el Mesías, con Cristo, en este planeta Tierra.

Así que en el Cielo recibiremos la investidura celestial para reinar como reyes, sacerdotes y jueces, con Cristo, el Rey de reyes y Señor de señores, el León de la tribu de Judá.

Grande es la bendición que está preparada para los creyentes en Cristo que viven en este tiempo final.

Por lo tanto, aprovechemos; y todos los que quieran tener tesoros en el Cielo grandes, tesoros grandes, aprovechen el tiempo trabajando en la Obra del Señor, respaldando la Obra del Señor de este tiempo final y almacenando tesoros en el Cielo. 

Lo que usted almacena en la Tierra, en lo que invierta tiempo o dinero, si no ha sido en la Obra del Señor no trasciende al Reino de Dios; pero lo que sí invierta en la Obra del Señor: tiempo, trabajo o dinero, o lo que sea, trasciende al Reino de Dios. Por lo cual Cristo dice: “He aquí vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” (Apocalipsis, capítulo 22, verso 12).

Por lo tanto, el que quiera tener tesoros en el Reino de Cristo ya sabe cómo hacerlos, pues el mismo Cristo lo recomendó: “Haced tesoros en el Cielo.” Y eso es lo más importante que puede hacer uno en esta Tierra: hacer tesoros en el Cielo, llevando a cabo las cosas que trascienden, las cuales son hechas en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

No queremos que después que haya partido una persona, o que estemos ya transformados y estemos en el Cielo, miremos y digamos: “Si yo hubiera sabido que esto era así, yo hubiera hecho el máximo.” Pero ya cuando estemos transformados, ya no es para almacenar tesoros, sino para disfrutar todas esas bendiciones que vendrán.

Pero ahora en estas etapas difíciles tenemos la oportunidad de hacer tesoros en el Cielo, en las diferentes formas que hay para hacer tesoros en el Cielo.

Tenemos que pensar como pensó Dios y como pensó Moisés; porque Dios le dijo a Moisés que le dijera a Faraón que se llevarían todo, que no dejarían ni una pezuña en Egipto; o sea, pues no dejarían animales de ellos; hasta lo mínimo se llevarían, se lo llevarían para la tierra prometida; y Dios le dio a conocer la forma de hacerlo. Y a nosotros Cristo nos ha dicho cómo llevarnos para Su Reino todas las cosas que tengamos y deseemos tenerlas en el Cielo, en forma de tesoros almacenados, los cuales significan muchas bendiciones en el Reino de Cristo.

O sea que habrá, en el Reino de Cristo, muchas personas con recompensas grandes, y habrá otros con recompensas más pequeñas, y habrá otros con recompensas pequeñas; pero todos con vida eterna, que es la recompensa más grande que puede recibir una persona. Pero con vida eterna y con una herencia grande y con recompensas grandes, es mejor.

Miren, los apóstoles tenían vida eterna pero querían más; y Cristo les dice: “Ustedes que me habéis seguido se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel.” O sea que ellos querían en la vida eterna tener el máximo.

“¿Y nosotros qué tendremos?” —le pregunta Pedro.

“Ustedes, en la regeneración (que eso es el Reino Milenial de Cristo) tendrán la vida eterna y tendrán - se sentarán sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.” [San Mateo 19:28]

Y en el Reino Milenial, estar con vida eterna es la meta; pero estar sentado en un trono, que le acompañe eso como una recompensa, se ve mejor también; o sea que hubo esa posibilidad para ellos, y la aprovecharon; excepto uno de ellos...: Judas Iscariote no apreció esa bendición, y vean, la perdió; pero San Pablo la agarró.

Así que hay que recordar las palabras de Cristo en el Apocalipsis, que nos enseña que velemos, que trabajemos, que velemos para que ninguno tome nuestra corona.

“LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS.”

Y la restauración de todas las cosas llega a su punto más alto luego del Milenio: cuando se entre a eternidad y en Jerusalén esté la Nueva Jerusalén; ese Monte alto en el cual vivirán los creyentes en Cristo con Cristo. Esa es la ciudad de nuestro Dios en donde el Trono de Dios y de Cristo estarán; o sea que Dios va a establecer Su Trono celestial en la Tierra.

De eso hablaremos en otra ocasión, pues nos dice la Escritura en Apocalipsis, en el capítulo 21, que el Trono de Dios y del Cordero estarán en la ciudad… Dice Apocalipsis 21, versos 22 en adelante:

“Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.

La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.

Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.

Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.

Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.

No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.”

Esa es la ciudad de los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y en el capítulo 22, verso 1, dice:

“Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.”

O sea que el Trono de Dios y del Cordero, estará en esa ciudad; y se convertirá el planeta Tierra en el Distrito Federal del Reino de Dios; o sea, se convertirá el planeta Tierra en el planeta más importante de todos los planetas.

Ya en la eternidad está todo restaurado. Y el Reino de Dios desde la Tierra gobernando todo el universo. O sea que la dimensión de Dios estará abierta en la eternidad, en ese Reino Divino.

Y para los creyentes en Cristo no habrá problemas para ver en esta dimensión o en la dimensión de los ángeles o en la dimensión de Dios; la dimensión de los ángeles es la sexta, y la dimensión de Dios es la séptima dimensión.

Por lo tanto, adelante y bien agarrados de Cristo nuestro Salvador en esta etapa de restauración que corresponde a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Para el pueblo hebreo habrá también una etapa de restauración, en donde Dios restaurará al pueblo a Sí mismo, y donde el Reino de David, que es el Reino de Dios en la Tierra, será restaurado a Israel; pero cada cosa tiene su tiempo.

Por lo tanto, los dejamos quietecitos por el momento, y diríamos: que esperen su turno. Ellos están esperando su turno, porque Dios se movió de los judíos a los gentiles.

Y el Nuevo Pacto es con la Iglesia, compuesta por los creyentes en Cristo que hay, que comenzó con judíos; y hay judíos y gentiles, porque no hay acepción de personas en la Iglesia del Señor Jesucristo.

“LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS.”

Elías... Viene ese ministerio de Elías, es un ministerio restaurador, tiene que ver con la restauración. “He aquí viene Elías, y restaurará todas las cosas,” dice el mismo Cristo. [San Mateo 17:11]

Por lo tanto, Israel va a ser restaurado, y el ministerio de Elías va a impactarlos para producir esa restauración.

“LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS.”

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: “LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS.”

Si hay alguno que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, para la restauración de su alma al Reino de Dios y a la vida eterna, puede pasar al frente, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino y le dé vida eterna; y también los que están en otras naciones, otros países, los que no han recibido a Cristo como Salvador todavía, lo pueden hacer en estos momentos, pueden pasar al frente donde se encuentran, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo dentro de algunos minutos.

Vamos a estar puestos en pie para... Todavía pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo en los diferentes países, y también aquí donde nos encontramos.

Lo más importante es la vida eterna. Sin vida eterna el ser humano no tiene esperanza. Sin vida eterna, de nada le sirvió al ser humano haber vivido en la Tierra y no haber aprovechado la oportunidad de recibir la vida eterna a través de Cristo, recibiéndolo como único y suficiente Salvador.

Recordemos que Él dijo, hablando de este tema en el capítulo 5, verso 24, de San Juan, dice:

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.”

Ha pasado de muerte a vida eterna; porque el ser humano que nace en este planeta Tierra, aunque tenga una vida física temporal, está muerto a la Vida; no tiene vida eterna hasta que reciba a Cristo como único y suficiente Salvador.

Cristo mismo dijo en San Juan, capítulo 10, verso 27 en adelante… Y en el verso 9 del capítulo 10, dice, de San Juan:

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos (o sea, alimento espiritual para el alma).”

Y en el capítulo 10, verso 27 en adelante, dice:

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,

y yo les doy vida eterna.”

¿Qué le da Cristo a las personas que oyen Su Voz y siguen a Cristo? Les da vida eterna.

Por lo tanto, es a través de Cristo que la persona recibe la única oportunidad de obtener la vida eterna y vivir eternamente en el Reino de Dios; no hay otra forma para obtener la vida eterna.

Cristo dijo en el capítulo 14, verso 6, de San Juan: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí.”

Algunas personas piensan que todos los caminos llevan a Dios, pero Cristo dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; y nadie viene al Padre sino por mí.” No hay otro camino que lleve al ser humano a Dios. Solamente Cristo es el Camino que lleva al ser humano a Dios.

Por lo tanto, no buscamos otro camino, sino que damos a conocer el verdadero Camino, que es Cristo nuestro Salvador; para que la persona llegue a Dios y obtenga el perdón de sus pecados, sea bautizado en agua en el Nombre del Señor, y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en la persona el nuevo nacimiento.

El único camino a Dios es Jesucristo, y tenemos que asegurar nuestro futuro eterno con Cristo nuestro Salvador.

Vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, aquí presentes y en diferentes naciones.

Con nuestras manos levantadas a Cristo, nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que han venido a los Pies de Cristo, recibiéndole como único y suficiente Salvador. Recíbelos en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración que estaré haciendo por ustedes:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, en mi alma.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida y creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, necesito un Redentor. Doy testimonio público de Tu fe en mí, y Te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre; y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente Contigo en Tu Reino. ¡Sálvame, Señor! Haz una realidad la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora, me preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar? Porque Cristo dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Tan sencillo como eso. [San Marcos 16:15-16]

El bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo para todos los que lo reciben como único y suficiente Salvador. Es que en el bautismo en agua, el cual es tipológico, la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando la persona es bautizada (o sea, sumergida en las aguas bautismales), tipológicamente está siendo sepultado; y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a la vida eterna con Cristo nuestro Salvador. Tan sencillo como eso es el simbolismo, la tipología del bautismo en agua en el Nombre de nuestro amado Señor Jesucristo.

Por eso es tan importante el bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo para todos los que lo reciben como único y suficiente Salvador.

Desde el Día de Pentecostés comenzaron a recibir a Cristo como Salvador, y comenzaron a ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, bajo el Nuevo Pacto. Y todavía continúan las personas escuchando el Evangelio de Cristo, naciendo la fe de Cristo en su alma, y recibiéndolo como único y suficiente Salvador, y siendo bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Y Cristo continúa bautizando con Espíritu Santo y Fuego a los que lo reciben como único y suficiente Salvador, y son bautizados en agua en Su Nombre. Tan sencillo como eso es lo que ha estado sucediendo desde el Día de Pentecostés hacia acá.

Ahora dejo al ministro correspondiente en cada país, y aquí al reverendo José Benjamín Pérez, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión. Ya nos veremos... lo más seguro el próximo domingo. Si hay algún cambio, de todos modos estaré con ustedes; pero creo que estaré el próximo domingo aquí con ustedes.

Pero recuerden que si por alguna causa no estoy, estaré a través de la pantalla con ustedes, desde el lugar donde me encuentre.

Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Con ustedes el reverendo José Benjamín Pérez, y en cada país el ministro correspondiente, para que les indique cómo hacer, a los que recibieron a Cristo como Salvador, para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo nuestro Salvador.

“LA RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS.”

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