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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes naciones. Un saludo para el misionero Miguel Bermúdez Marín allá en Venezuela. Que Dios te bendiga, Miguel, y te use grandemente en Su Obra en este tiempo final.

También un saludo y felicidades para el reverendo Andrés Cruz Gallego, que estaba cumpliendo año en estos días (creo que fue ayer que cumplió años); que Dios lo bendiga grandemente y lo use siempre grandemente en Su Obra en este tiempo final. Y también bendiga a todos los que están cumpliendo año hoy, los que están cumpliendo año en este mes, y los que están cumpliendo año en este año del 2015; y los que ya han cumplido y los que lo cumplirán en este año.

Siempre deseamos felicidades para el nuevo año de vida que cada persona comienza el día que celebra su cumpleaño.

Para esta ocasión leemos en San Lucas, capítulo 21, versos 25 en adelante, y dice la Escritura de la siguiente manera:

“Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;

desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.

Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.

Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “LAS SEÑALES DE LOS TIEMPOS.”

Así como para el tiempo en que las personas tienen que sembrar, hay señales en el cielo: la luna tiene que estar en cierta fase o etapa; hay señales también en el cielo cuando va a llover: se ven las nubes que están cargadas de agua.

Eso fue lo que les dijo Cristo allá en el capítulo 16 de San Mateo, y también en otro de los evangelios habló acerca de este tema: que conocen las señales cuando va a llover, las ven en el cielo, y también cuando va a hacer calor, cuando va a hacer buen día, pero las señales de los tiempos, de los tiempos en que Dios cumplirá lo que Él ha dicho para cada etapa, para cada edad y para cada dispensación, las señales de los tiempos, dice Cristo: “No podéis.” No podían conocer las señales del tiempo mesiánico en aquel día, en aquella época; no podían conocer que para aquel tiempo mesiánico prometido para Israel, tenía que venir un hombre precursando la Venida del Mesías, el cual tenía que ser Elías.

Cuando se habla de un profeta que ya vino anteriormente, y se dice que vendrá esa persona o un hombre con ese nombre, es otra persona en el cual el mismo ministerio que operó el Espíritu Santo en aquel hombre, lo opera nuevamente en otro hombre; pero es prometido por el nombre del primero en el cual lo manifestó.

Por lo tanto, para precursar la Primera Venida de Cristo vendría un hombre en el espíritu y virtud de Elías, el cual fue Juan el Bautista, el tercer Elías. El segundo Elías fue Eliseo, que vino con una doble porción del espíritu que estaba en Elías; fue el sucesor de Elías Tisbita.

Luego sigue ese ministerio operándolo el Espíritu Santo por tercera vez en Juan el Bautista; y luego por cuarta vez, precursando la Segunda Venida de Cristo, en el reverendo William Branham, que fue el profeta mensajero con el espíritu y virtud de Elías para precursar la Segunda Venida de Cristo. Por lo tanto, así como él profetizó, dijo, enseñó que será la Segunda Venida de Cristo, así es como se va a cumplir.

Por lo tanto, tenemos que estar a la expectativa; de acuerdo a como Dios habló por medio de los diferentes profetas que quedaron registrados en la Biblia como mensajeros de Dios; y también lo que dijeron los apóstoles con relación a la Segunda Venida de Cristo; y lo que dijeron los mensajeros de las diferentes etapas o edades de la Iglesia, desde San Pablo hasta el reverendo William Branham, entre los gentiles, o sea, la Iglesia entre los gentiles; y también lo que dijo el apóstol Pedro y otros apóstoles allá entre los judíos, en donde nació la Iglesia; y esa etapa estuvo a cargo de los apóstoles del Señor Jesucristo predicando entre los judíos.

Luego pasó el Evangelio a los gentiles por medio del ministerio de San Pedro visitando la casa de un oficial romano, del ejército romano, donde le habló del Evangelio de Cristo, y él creyó.

Luego, por medio de San Pablo, el Evangelio también se fue hacia Asia Menor y San Pablo fue el mensajero de la Iglesia entre los gentiles. Luego continuaron viniendo las diferentes etapas de la Iglesia y Dios enviando Sus diferentes mensajeros, en los cuales colocó la Palabra para cada etapa o edad de Su Iglesia.

Esa Palabra se hacía carne en el mensajero cuando la recibía, y luego la transmitía al pueblo; el pueblo creía y se hacía carne en el pueblo también. Así fue de edad en edad y de porción en porción, cumpliéndose en cada etapa la Palabra prometida para cada edad o cada etapa de la Iglesia.

Llegó el ministerio de Elías por cuarta ocasión, en Norteamérica, en el reverendo William Branham, operado por el Espíritu Santo, que es el único que tiene ministerios y opera los ministerios en cada tiempo; porque Él es el Ángel del Pacto en medio de Su Iglesia, como estuvo en medio del pueblo hebreo el Ángel del Pacto guiando a Su pueblo Israel y hablándole a través de Sus diferentes profetas, también los jueces.

Y así se cumplieron diferentes etapas, hasta que llegó Juan el Bautista con el espíritu y virtud de Elías, preparándole el camino al Señor, que aparecería para la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro; porque Él es la Piedra Angular, la Piedra del Ángulo que vendría a Israel en Su Primera Venida, y vendrá a Su Iglesia en Su Segunda Venida. Porque siempre viene al pueblo que está bajo el Pacto vigente para el tiempo de Su Venida.

Así como hubo un mensajero con el espíritu y virtud de Elías precursando la Venida del Señor al pueblo hebreo, hubo también un precursor para la Segunda Venida, con el espíritu y virtud de Elías, en su cuarta manifestación del ministerio de Elías en un hombre. Él nació y vivió en Norteamérica, y recorrió por unas siete u ocho veces el mundo, le dio la vuelta al mundo en siete u ocho ocasiones.

Él dijo: “Si yo no estoy aquí cuando se cumpla Su Venida, este Mensaje lo introducirá.” [“Citas,” página 118, párrafo 1058]. Porque el Mensaje precursa la Segunda Venida de Cristo.

¿Quiere saber los detalles? Búsquelos en los mensajes del precursor de la Segunda Venida de Cristo. Es la única forma en que podrá verlo en Su Venida.

Los que vieron a Jesús siendo bautizado, reconocieron luego que Ese era el Mesías, porque Juan - en el Mensaje de Juan estaba anunciado que el Mesías vendría después de él. Y Juan dice que vio el Espíritu de Dios descender en forma de paloma sobre Jesús, lo cual fue la señal que Dios le dio para que cuando viera el Espíritu de Dios descender en forma de paloma sobre un hombre que él estaría bautizando, Ese sería el que vendría después de él.

O sea que Juan lo identificó bien cuando dijo: “Yo vi el Espíritu Santo descender en forma de paloma sobre él. Este es del cual yo les decía que después de mí vendría Uno mayor que yo, del cual yo no soy digno de desatar la correa de su calzado. Yo les bautizo con agua para arrepentimiento; Él les bautizará con Espíritu Santo y Fuego.” Bautismo de fuego divino, de fuego sagrado, del Fuego del Espíritu Santo. [San Mateo 3:11]

Para el tiempo en que nació Jesús aparecieron en el cielo las estrellas colocadas en línea, y así hubo una alineación planetaria en ese tiempo, dando testimonio el cielo, de que había nacido el Mesías en la Tierra. Durante dos años estuvo apareciendo la señal, la estrella que los magos vieron en el cielo; y los guió hasta Belén de Judea, hasta la casa donde estaba el niño Jesús, el cual ya tenía unos dos años de haber nacido.

Siempre que Dios va a hacer algo en la Tierra, primero lo muestra en el cielo, con esas alineaciones planetarias que cada cierto tiempo aparecen a la vista de los seres humanos. Cristo dijo que habrá señales, ¿dónde?, en el cielo, en el sol, en la luna y en las estrellas.

Recuerden que el sol representa a Cristo, la luna representa a la Iglesia y las estrellas representan a los hijos de Dios. Dios le dijo a Abraham que su descendencia sería como las estrellas del cielo; o sea que los hijos de Dios están representados en estrellas, así como Cristo está representado en la estrella de la mañana también.

En Apocalipsis, capítulo 2, verso 28, y el capítulo 22, verso 16, encontramos que Cristo dice que al que venciere le dará la Estrella resplandeciente de la Mañana. Y en Apocalipsis 22, verso 16, dice: “Yo soy el León de la tribu de Judá…” Dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

Cristo es la raíz y linaje de David, por lo tanto Él es el León de la tribu de Judá. Y Él dice también que Él es la Estrella resplandeciente de la Mañana; o sea, que está reflejado, tipificado en la estrella de la mañana, la cual, cada mañana que la vemos en el cielo está representando a Cristo.

Cristo es la Estrella de la Mañana y Cristo también es la Estrella de la Tarde; Cristo es la Estrella del Este y Cristo es la Estrella del Oeste también; Cristo es el Alfa y Omega, el primero y el último.

Cristo, el Ángel del Pacto, es el que cumplió la Primera Venida del Mesías velándose en carne humana en un hombre llamado Jesús; cuerpo que Dios mismo creó en el vientre de María; creó la vida allí en el vientre de María, una célula de vida, la cual se multiplicó célula sobre célula, y así se formó el cuerpo de Jesús.

La virgen María es la mujer más privilegiada que haya vivido en la Tierra, porque en ella y a través de ella, por primera vez vino a través de una mujer un niño por creación divina. Esa era la forma para los hijos e hijas de Dios venir en el principio; forma que fue alterada y cambiada por la forma de la relación de un hombre y una mujer. Pero tenía la forma correcta Dios, para los seres humanos, por la Palabra creadora siendo hablada, como sucedió con la virgen María.

La Iglesia está reflejada, simbolizada, en la virgen María también. Y por consiguiente, de forma sobrenatural nacen en la Iglesia del Señor Jesucristo, por medio del nuevo nacimiento, los hijos e hijas de Dios. Tan sencillo como eso.

Para el Día Postrero algo grande va a suceder en la Iglesia-Virgen del Señor Jesucristo; algo grande, lo cual será la Venida del Señor a Su Iglesia. Eso es lo más grande que está prometido para la Iglesia; porque en Su Venida está el Plan, el Programa, para la fe para ser transformados y para la manifestación plena de Dios en medio de Su Iglesia, y para rapto o arrebatamiento de Su Iglesia para ir a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

La única esperanza que hay para la humanidad es la Venida del Señor en este tiempo final. No hay otra esperanza para la humanidad. Cada día las cosas se ponen peores en este planeta Tierra y no hay esperanzas para la humanidad, de un futuro mejor, excepto en Cristo. Cristo es el único que nos promete un futuro glorioso en Su Reino.

Por lo tanto, es importante que estemos bien agarrados de Cristo con las poderosas manos de la fe, como se agarró Jacob del Ángel del Pacto, el cual era Cristo en Su cuerpo angelical o cuerpo teofánico.

Cristo habló de señales en el sol, la luna y las estrellas, y las hemos estado viendo. Yen estos días una alineación planetaria ha sucedido; y esto nos muestra que Dios tiene algo grande para llevar a cabo en la Tierra en este tiempo final. Y aquí tengo algunas copias de lo que fue publicado. Tenemos que estar preparados porque algo grande está por suceder.

Leyendo lo que dice el reverendo William Branham acerca de estas señales en el cielo, quiero leerles lo que él dice, para que tengan los ojos bien abiertos en este tiempo en el cual estamos viviendo.

Para el tiempo del reverendo William Branham hubo también una alineación planetaria, y él dice: “¿Qué pasó?...” Página 24 [“La señal de la simiente del tiempo final.” Marzo 19 de 1962]:

“¿Qué pasó? Una iglesia en infancia, una novia en forma de infancia, una novia para este novio. Esas tres estrellas significan su perfección, si el Padre Celestial- de la trinidad se convierte una en la Tierra entre nosotros, los oficios de Dios convirtiéndose en un oficio. ¿Qué sucedió ahora? Es la Iglesia del Dios vivo viniendo y juntándose bajo la Palabra de Dios, y los cielos astronómicos anunciando su acercamiento.

Amigos, la Iglesia viene hacia adelante, Dios va a tener una Iglesia sin mancha y arruga; y ella es predestinada, y Dios dijo que la tendría.”

Aquí podemos ver lo que significaba esa alineación planetaria en aquel tiempo en que vivió el reverendo William Branham.

También tenemos otro lugar donde dice [“Comunión.” Febrero 4 de 1962]:

“Cuando los cinco planetas: Marte, Júpiter, Venus y etc., vienen dentro... Ellos nunca lo han hecho. Ellos reclaman que quizás 25.000 años pasados, pero, ¿quién estaba allá para saberlo?

Yo predigo que esto tiene una aplicación espiritual. Yo creo que es la Venida dentro del asunto de Dios, que el avivamiento de la Palabra será abierta durante este tiempo (...) Yo predigo que habrá un cambio.”

Ahora vean, cuando van a haber cambios de una edad a otra, o de una dispensación a otra, o Dios va a enviar un mensajero, aparece siempre en el cielo una señal. Para el nacimiento de Jesús apareció lo que llaman la Estrella de Belén, de la cual muchos dicen que fue esa alineación planetaria.

Es importante estar conscientes de que esas señales en el cielo son profecías que están siendo cumplidas en nuestro tiempo, como sucedió en tiempos pasados. Es importante, entonces, saber qué cosas están prometidas para nuestro tiempo, porque esas son las que Dios va a cumplir.

Y si Dios tiene para cumplir esas promesas que serán de beneficio para todos nosotros, entonces tienen que ver estas señales en el cielo, de esta alineación planetaria, con la Iglesia del Señor Jesucristo.

Un cambio está prometido para la Iglesia del Señor Jesucristo: un cambio de edad, un cambio de dispensación, y un cambio de cuerpo también; o sea, una transformación para los que estemos vivos en ese momento de la transformación, y una resurrección para los que murieron, creyentes en Cristo nacidos de nuevo; y un arrebatamiento o rapto. Todo eso está en el Programa Divino correspondiente a este tiempo final.

Habrá una manifestación plena del poder de Dios en la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo en este tiempo final. Los cielos están dando testimonio de que Dios va a hacer algo grande, como fue en el tiempo de Abraham, de Noé también, de Moisés, de Jesús, y así por el estilo; algo grande, donde Dios va a glorificar Su Iglesia para llevarnos con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Pero cuando ocurra la resurrección, luego ocurrirá la transformación de los que están vivos, creyentes en Cristo. Veremos a los muertos en Cristo cuando resuciten glorificados, y entonces seremos nosotros transformados. Y entonces tendremos la doble porción: resurrección espiritual y resurrección física para los que murieron; y para los que queden vivos: la transformación. Lo cual estamos esperando con mucho cariño, mucho amor; y queremos que sea pronto, para no tener que dormir o morir físicamente, sino ser transformados.

Un cambio también ha ocurrido, de que hemos pasado de una edad a otra edad.

Todas estas señales en el cielo, en el sol, la luna y las estrellas, dan testimonio de algo grande que estará ocurriendo en este tiempo final; así como fue grande dos mil años atrás, y fue la Primera Venida de Cristo.

Estamos viendo las señales en el sol, la luna y las estrellas, y estamos viendo satélites también, que es una señal en el cielo; también están viéndose ovnis o platillos voladores, que es otra señal también grande en el cielo.

La experiencia que tuvo Abraham cuando lo visitó Elohim con dos Ángeles más, que eran Gabriel y Miguel, esos eran personajes de otra dimensión: fueron carros de fuego que vinieron, platillos voladores vinieron allí; y uno de ellos era Elohim: Dios en Su cuerpo angelical materializado para poder comer; y los Arcángeles también, Gabriel y Miguel; y pudieron comer. Y después se fueron a Sodoma, porque tenían que sacar a Lot de allá; porque tenían, Gabriel y Miguel, la comisión de destruir a Sodoma y a Gomorra.

O sea que cuando hay estas señales en el cielo, hay bendiciones para los creyentes como Abraham, pero también hay juicios divinos que están señalados para los días postreros - para el Día Postrero, que van a caer sobre la humanidad.

Para Abraham era la bendición de la transformación, rejuvenecimiento de su cuerpo y el de Sara, para poder tener el hijo prometido: Isaac. Y para nosotros es para nuestra transformación y la resurrección de los muertos creyentes en Cristo.

Por eso los creyentes en Cristo no le tienen miedo a la muerte, porque saben que van a resucitar en el Día Postrero, como lo dijo Cristo; van a resucitar en cuerpos glorificados y jóvenes para toda la eternidad.

Ahora, de todas las señales que han sido vistas dos mil años atrás, la más grande de ellas era el Mesías. Cristo, la Palabra, el Verbo, el Ángel del Pacto hecho carne, hecho hombre, el Hijo del Hombre en medio del pueblo que estaba bajo el Pacto correspondiente a aquel tiempo y que tenía la promesa de la Venida del Mesías.

La aparición de Jesús allá fue la señal más grande; todas las demás señales señalaban la Venida del Mesías. La señal más grande de parte de Dios es un profeta; por eso Cristo siempre decía: “El Hijo del Hombre... El Hijo del Hombre hará tal cosa. El Hijo del Hombre va como está escrito de Él. El Hijo del Hombre morirá, pero será resucitado al tercer día, se levantará al tercer día.”

Y la Venida del Hijo del Hombre fue la señal más grande que ellos estaban viendo, la señal del Reino de Dios en medio de Israel. Allí estaba su Rey, la señal de que aquella Dispensación de la Ley estaba llegando a su fin, en su etapa final; y por eso se presentó el Mesías: porque al final de cada dispensación aparece el Ángel del Pacto, el Mesías en medio del pueblo que está bajo el Pacto vigente para ese tiempo.

Por eso es que así como el pueblo hebreo estaba esperando la Venida del Mesías, y vino y no lo conocieron; la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual está esperando al Mesías... porque la Iglesia es la que está bajo el Nuevo Pacto, cubierta con la Sangre de Cristo nuestro Salvador.

Es a Su Iglesia que Él viene en el Día Postrero, y viene como está prometido en la Escritura; y después de la Cena de las Bodas del Cordero vuelve a la Tierra con Su Iglesia para comenzar el Reino Milenial, y por consiguiente sentarse en el Trono de David, que es el Trono de Dios en la Tierra, y el Reino de David es el Reino de Dios en la Tierra.

Algo grande está por suceder, y creo que sucederá más pronto de lo que nos podemos imaginar. Y para que no pasen trabajo sacando números y sacando fechas, no los voy a decir, para que no tengan que escribir nada.

Es que eso es uno de los secretos. Es el secreto del Séptimo Sello, el cual va a ser abierto por el Ángel del Pacto como León de la tribu de Judá, hablándole a Su Iglesia con esa Voz de los Siete Truenos; porque los Siete Truenos contienen el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo; y contienen el misterio de la fe para ser transformados, contienen el misterio del rapto; contienen todo el misterio correspondiente a este tiempo final del Programa de Dios.

El Séptimo Sello es la Venida del Señor, el misterio más grande de todos los misterios. Está más escondido que el misterio de la Primera Venida de Cristo, porque para la Primera Venida de Cristo ya decía dónde tenía que nacer: en Belén de Judea; y Dios tuvo que esconderlo luego, porque vean, ya supieron dónde tenía que nacer, vieron la señal en el cielo, la Estrella de Belén, y ya el rey Herodes quería matarlo.

Por lo tanto, el misterio de la Segunda Venida de Cristo se mantendrá en secreto hasta que sea revelado cuando Cristo salga del Trono de Intercesión, tome el Título de Propiedad y lo abra en el Cielo, el Libro sellado con Siete Sellos, y lo traiga a la Tierra a Su Iglesia, y lo entregue a la persona correspondiente, que tiene que ser un profeta dispensacional.

Y de ahí en adelante, para la Iglesia habrá más bendiciones de parte de Dios para ser materializadas. Es un misterio, pero va a ser revelado a Su Iglesia. Y eso le dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Así que esa alineación planetaria está anunciando que algo grande va a suceder en el Programa Divino. Esa es una señal muy grande que no podemos ignorar en este tiempo final.

“LAS SEÑALES DE LOS TIEMPOS.”

Vemos a Israel, la higuera que ha reverdecido, otra señal. Vemos otras naciones en el Medio Oriente y en otros continentes también, que están reverdeciendo, porque se están estableciendo como naciones libres.

Vemos también la situación del mundo, que está como el tiempo de Abraham y de Lot; y Cristo dijo que la Venida del Hijo del Hombre - el Día en que el Hijo del Hombre se manifestará será un tiempo como el tiempo o día de Lot, como los tiempos o tiempo de Sodoma y Gomorra. [San Lucas 17:29]. Estamos en ese tiempo desde hace ya tiempo. Pero lo grande es que es el tiempo glorioso para la Venida del Hijo del Hombre.

Y les dije que para que no tengan que escribir, no les voy a decir sobre eso muchas cosas que más adelante se las tendré que decir. Por lo menos, en la... para el cumplimiento de la Visión de la Carpa, ahí vamos a saber lo que tanto anhelamos saber, lo cual nos dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

El Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis 10, clamando como cuando un león ruge, el cual es Cristo el León de la tribu de Judá, nos hablará el contenido del Séptimo Sello, nos abrirá el Séptimo Sello.

La revelación que contienen los Siete Truenos de Apocalipsis 10, es la revelación de la Venida del Hijo del Hombre, de la Venida del Señor, para darnos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Todo eso va a ser abierto en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, que tuvo el reverendo William Branham. Por lo tanto, oramos para que pronto se cumpla la Visión de la Carpa, y Dios nos muestre, nos revele, nos abra el Séptimo Sello, y nuestra fe suba al nivel máximo, en donde tengamos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Estemos bien agarrados de Cristo nuestro Salvador, porque pronto se va a cumplir la Visión de la Carpa y se va a cumplir todo lo que ha sido prometido. Por lo tanto, esperamos que pronto seamos transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Oren mucho y con fe, para que pronto se cumpla la Visión de la Carpa, que tuvo el reverendo William Branham.

Estamos deseosos de que se cumpla, porque es en el cumplimiento de ella que recibiremos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en esta ocasión, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado; y sea bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo le bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento; y así tenga asegurado el futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno.

Los que están en otros países o en otras naciones, también pueden venir a los Pies de Cristo para que Cristo les reciba - para que reciba a Cristo como Salvador, y Cristo le reciba en Su Reino.

Hemos estado viendo las señales que dijo Cristo, las cuales estarían cumpliéndose en el tiempo para la Venida del Señor. Todas están cumplidas. Y esperamos Su Venida para que nos abra el Séptimo Sello y nos dé la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo, aquí y en diferentes naciones.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti, trayendo ante Ti todas estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador, aquí en Puerto Rico y en otras naciones. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació en mí Tu fe.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida, y creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por mis pecados y por los de todo ser humano.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como único y suficiente Salvador.

Te ruego me perdones todo pecado que he cometido, y con Tu Sangre me limpies de todo pecado; y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre; y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente Contigo en Tu Reino. Haz en mí realidad la salvación que ganaste para mí y para todo ser humano en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora, los que han recibido a Cristo como Salvador en esta ocasión, aquí y en otros países, me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, porque Él dijo: ‘Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.’ [San Marcos 16:15-16] ¿Cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón.

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, es tipológico. O sea, que en el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

El agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo en el cual nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Tan sencillo como eso es la tipología del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino de nuestro amado Señor Jesucristo.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez para que les indique cómo hacer para ser bautizados, y en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma: les indique a las personas que han recibido a Cristo en estos momentos, cómo hacer para ser bautizados en esta ocasión, allá en el país donde ustedes se encuentran.

Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Hasta el próximo viernes y el próximo domingo, Dios mediante.

“LAS SEÑALES DE LOS TIEMPOS.”

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