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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, y todos los ministros presentes, y también ministros e iglesias en diferentes países; y también al misionero Miguel Bermúdez Marín y todos los hermanos en todos los países.

Reciban todos mis saludos, y que Dios los bendiga grandemente y nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprender la Palabra del Señor correspondiente a este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Es para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes momentos alrededor de la Palabra de Dios.

Para estos días tenemos importantes actividades, las cuales se llevarán a cabo, algunas con la Embajada Mundial de Activistas por la Paz y otras aquí en este auditorio.

Esta semana, el viernes pasado, y por consiguiente todo este mes, estamos conmemorando el tercer aniversario de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz junto a todos ustedes.

Este año cuarto comenzamos con algo muy, pero que muy, importante. Así que comenzamos, diríamos, en grande.

Sabemos que los proyectos de la Embajada tienen éxito, porque son una necesidad para la familia humana; y el trabajo que hacemos es con y por amor, de toda nuestra alma, de todo nuestro corazón. Y tenemos el mejor equipo, que son ustedes. Como ustedes no hay otro equipo mejor, ni siquiera igual. Estamos trabajando por la paz de la familia humana, y sabemos cómo trabajar por la paz de la familia humana.

Le agradezco a todos los Activistas por la Paz por acompañarme en estos trabajos que hemos estado llevando a cabo, y por los que llevaremos a cabo este cuarto año de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz.

Reconozco el esfuerzo que cada uno de ustedes hace para trabajar brazo a brazo con nosotros en la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, y sé que Dios les recompensará en Su Reino grandemente; y algún día veremos qué significa y qué significó nuestro trabajo de la Embajada y en la Embajada Mundial de Activistas por la Paz en el Programa de Dios.

El éxito está asegurado, lo sabemos; y no solamente lo sabemos, sino lo estamos viendo año tras año. Y trabajar viendo el éxito, alienta y estimula más a las personas. A mí me alienta y me estimula ver el éxito que se está teniendo con todos los proyectos de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz.

Y ahora, para que vean algo de los trabajos que se han hecho en otros países, veremos algunos documentales, videos o vídeos, para que vean que nuestro trabajo es efectivo, y que cada uno de ustedes que están presentes y en otros países, puedan decir: “Yo tengo una partecita en este trabajo, porque Dios me ha dado el privilegio de ser un Activista por la Paz.”

Y así es en todos los trabajos que llevamos a cabo, ya sea en el campo del medio ambiente, el académico, el judicial, el político y diplomático, o el espiritual; en todos los campos podemos ver que tenemos éxito, porque es lo que necesita la humanidad en este tiempo. No son proyectos inventados, sino son proyectos que están fundamentados en la necesidad y también en el Programa Divino.

Así que veamos un vídeo de las actividades que fueron llevadas a cabo en la República Mexicana. Adelante con el vídeo, y luego estaré nuevamente con ustedes.

[Proyección de los videos-documentales]

Estuvimos viendo lo que se estuvo haciendo en estos días pasados que estuvimos en la República Mexicana; o sea que en todos los países la Embajada Mundial de Activistas por la Paz está trabajando con todos los Activistas por la Paz en favor de la familia humana.

Para esta ocasión leemos la Escritura en San Lucas, capítulo 21, verso 36, y nos dice de la siguiente manera Jesucristo:

“Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Nuestro tema para esta ocasión es: “PREPARÁNDONOS PARA LO QUE VIENE.”

En este pasaje nos habla de la Venida del Señor y de la oportunidad que habrá de estar en pie delante del Hijo del Hombre en Su Venida. Por lo cual, nos dice: “Velad.” ¿Velar por qué? Velar, vigilar por la Venida del Señor; estar despiertos espiritualmente.

El Señor Jesucristo dijo en este mismo capítulo 21 de San Lucas, verso 27 al 28 dice... luego de decir las señales que habrá... Vamos a leer las señales que dice, desde el verso 25:

“Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas.”

Los tsunamis y maremotos ponen al mar rugiendo, bramando, y cualquiera se asusta; y también las señales en el sol, la luna y las estrellas.

En estos días pasados vimos la alineación planetaria, donde cinco planetas estaban en línea con la luna; una señal muy importante, ya que también cuando Cristo nació hubo señales en el cielo, llamada la Estrella de Belén por algunas personas; y hubo visita de ángeles también, cantando, porque cuando nace un Rey hay cánticos.

Estas señales, siempre que ocurren, están marcando en el Programa Divino el tiempo en que Dios va a llevar a cabo en la Tierra un programa que corresponde a ese tiempo; primero lo muestra en el cielo y luego lo hace en la Tierra, entre los seres humanos.

Por ejemplo, tenemos los mensajeros y las edades; ya que son llamados ‘estrellas’, en Apocalipsis, capítulo 1, encontramos - los encontramos ya en línea todos.

Los siete mensajeros ya vinieron, y por consiguiente estuvieron en la edad que les correspondió. Y cuando vemos esas etapas en línea: una, dos, tres..., una sobre la otra subiendo, como una gran pirámide, y vemos los mensajeros ahí en línea también, eso es una gran señal en medio del cristianismo; y clama por la Piedra de Corona, que es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Siendo que el precursor de la Primera Venida habló de la Venida del Ungido, del Cristo, del Mesías... Ya habían venido buenos ungidos y malos ungidos también; porque siempre que Dios envía lo verdadero, el enemigo ha enviado y sigue enviando lo falso.

Para que haya algo falso, tiene que haber algo verdadero, porque de otra forma lo falso sería lo verdadero si no hay algo verdadero. Por eso es que cuando las personas no ven lo verdadero, reciben lo falso, y dicen que tienen la verdad; para ellos es la verdad, porque no han visto lo verdadero, se quedan con la imitación; les sale más barato: menos críticas contra ellos, menos persecuciones y otras cosas más que les ofrecen.

Pero el que ve lo verdadero, se queda con la verdad. “Compra la verdad y no la vendas,” dice la Escritura [Proverbios 23:23]. Y los hijos de la verdad escuchan la verdad y se mantienen en ella, siguiendo la verdad. Y la Verdad es Cristo. Él dijo: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre sino por mí.” [San Juan 14:6]

Por lo tanto, los creyentes verdaderos ven la Verdad: ven a Cristo en la edad que les toca vivir, manifestado, cumpliendo lo que Él ha prometido para cada etapa; ven a Cristo manifestado en el mensajero que Él les envía. Ese es el Ungido. Porque en cada edad hay un Ungido de parte de Dios como el mensajero correspondiente para cada edad, y en él está el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, cumpliendo el Programa Divino correspondiente a esa etapa de la Iglesia; como ocurría en medio del pueblo hebreo bajo la Ley, donde Dios envió primero jueces y después profetas, y así por el estilo, hasta que llegó el profeta que estaba reflejándose a través de todos los profetas.

Cristo reflejado en los diferentes profetas, porque el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, fue el que estuvo en los profetas de las diferentes etapas del pueblo hebreo; y luego se encarnó, se hizo carne, y fue conocido por el nombre de Jesús.

Ahora, lo mismo sucede en medio del cristianismo desde el Día de Pentecostés hacia acá, en donde Dios ha enviado diferentes mensajeros a Su Iglesia, y en ellos ha estado Él en Espíritu Santo llevando a cabo el Programa Divino correspondiente a cada etapa. Por lo tanto, el mensajero de cada edad fue el Ungido de cada edad.

Dios siempre ha tenido ungidos, pequeños ungidos, pequeños mesías. Recuerden que Ungido, el Cristo, el Mesías, es el Ungido en el cual está y se manifiesta el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, el Ángel del Pacto.

Luego, en el cristianismo, tenemos etapas como las que tuvo el pueblo hebreo. Y los cuarenta años que el pueblo hebreo pasó en el desierto, dando vueltas en el desierto, representa las siete etapas de la Iglesia, las siete edades de la Iglesia; y luego viene la etapa de entrar a la tierra prometida, la tierra que fluye leche y miel.

Hay personas que cuando el pueblo entró a la tierra prometida, no podían ver que la tierra producía leche y miel; los que literalmente querían ver eso, querían ver de la tierra saliendo leche. Así son los que interpretan la Palabra con una mente sin la revelación divina. Pero los que tenían mente espiritual podían ver la tierra produciendo leche cuando estaban ordeñando las vacas, las cabras también; y cuando querían ver la tierra produciendo miel, entonces veían las abejas y los panales de abejas llenos de miel. Tan sencillo como eso.

Y la Iglesia y en la Iglesia del Señor Jesucristo, es que va a ser visto todo lo que Dios ha prometido llevar a cabo en este tiempo final; como sucedió en cada edad de la Iglesia.

Así como todo lo que Dios iba a hacer en la Venida del Mesías lo hizo a través de Jesús, todo lo que Cristo dijo que haría... pues Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” San Mateo, capítulo 28, verso 20. Y San Mateo, capítulo 18, verso 20, nos dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, yo estaré.”

O sea que Cristo está, no con los brazos cruzados en medio de Su Iglesia, sino llevando a cabo las cosas que Él dijo que llevaría a cabo; o sea, obrando por medio de Su Iglesia todas las cosas que Él prometió.

Por eso Él dijo [San Juan 14:12]: “Mayores cosas que estas haréis,” pero es el mismo Cristo en medio de Su Iglesia a través de Sus diferentes instrumentos. Y Él dijo que el Espíritu Santo enseñaría todas las cosas.

A través de diferentes etapas el Espíritu Santo ha estado en diferentes instrumentos de Dios enseñando las cosas que tiene que conocer la Iglesia del Señor Jesucristo; pues el mismo Cristo dijo: “Yo...” Él dijo… Vamos a leerlo aquí: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar (o llevar). Pero cuando venga el Espíritu Santo, el cual el Padre enviará en mi nombre...”

Capítulo 16 de San Juan, verso 12 en adelante, dice:

“Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad (ese es el Espíritu Santo), él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”

O sea, que estará mostrándole a diferentes instrumentos y usando diferentes instrumentos, para hablar a través de ellos las cosas que han de suceder; o sea, estará el Espíritu Santo profetizando por medio de carne humana en las diferentes etapas de la Iglesia. Habló profecías a través de San Pedro y a través de San Pablo también, y a través de otros mensajeros, y a través del reverendo William Branham.

En el capítulo 14, verso 26, dice [San Juan]:

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

O sea que la Iglesia del Señor Jesucristo continuó a cargo de Jesucristo en EspírituSanto a través de las diferentes etapas de Su Iglesia. Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

¿Cómo estaría? Pues en Espíritu Santo; porque Él es el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, el cual le apareció a Moisés en la zarza que ardía y no se consumía, allá en el Monte Sinaí.

El Ángel del Pacto que le dio el Pacto al pueblo hebreo a través del profeta Moisés, Ese es el mismo que estaba en los profetas, el mismo que aparecía en algunas ocasiones en una llama de fuego, y en otras ocasiones aparecía en la forma de un hombre, un ángel, un hombre de otra dimensión; y algunas veces se materializaba y comía con Abraham, como lo hizo el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra dando esta profecía o mostrando que en el tiempo final se manifestará a través de carne humana, como lo hizo en el tiempo de Abraham y como lo hizo en el tiempo también de Jesús. O sea que tendremos nuevamente los días de Noé y los días de Abraham con nosotros; y eso marcará el tiempo de la Venida del Hijo del Hombre.

Es Cristo el que dijo que tendremos un tiempo como el de Noé y como el de Lot también. San Mateo, capítulo 24, versos 36 en adelante… y para tener un cuadro más claro, verso 35, dice:

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (o sea, que se cumplirán).

Pero del día y la hora (¿El día y la hora de qué? El día y la hora de la Venida del Hijo del Hombre) nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.”

¿Ven? Cristo mismo está diciendo que tendremos nuevamente un tiempo como los días de Noé; o sea que tendremos los días de Noé repetidos en el tiempo final.

“Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,

y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos...”

¿A quiénes se llevó? A todos los que no entendieron. Pero Noé y su familia sí entendieron. “Los entendidos entenderán,” dice en Daniel, capítulo 12.

“...y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos; así será también la venida del Hijo del Hombre.”

O sea que el tiempo para la Venida del Hijo del Hombre será el tiempo o un tiempo en que las personas no entenderán, no tendrán entendimiento; el mundo no tendrá entendimiento de lo que es y de lo que será el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre; como no comprendieron que Noé era el profeta mensajero para aquella dispensación, y que el diluvio que vendría - que decía Noé que vendría, era lo que Dios le había dicho, era la Palabra de Dios para aquel tiempo ser cumplida en el juicio contra el mundo antediluviano. Noé entendía, porque entendía que lo que él había escuchado de parte de Dios era la verdad. La Palabra de Dios es la Verdad.

Y ahora, para el Día Postrero la promesa es que el tiempo final será como el tiempo de Noé, los días de Noé repitiéndose en el tiempo final; y aún más, dice el Señor en San Lucas, capítulo 17, versos 24 en adelante, dice:

“Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día.

Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.

Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.

Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.”

Y recuerde que la Palabra profética para el tiempo final, nos habla de un diluvio de fuego. Durante la gran tribulación, fuego atómico se va desatar en una Tercera Guerra Mundial; por eso una Tercera Guerra Mundial es inevitable. Pero dice que estemos orando que seamos tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que vendrán, estos juicios que vendrán, y estar en pie delante del Hijo del Hombre; delante del Hijo del Hombre en Su Venida en el Día Postrero; porque está prometida la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero.

Esa es la promesa más grande en toda la Biblia para el tiempo final, y es la más misteriosa; porque la Primera Venida del Hijo del Hombre decía que nacería en Belén de Judea, mostró que sería un profeta como Moisés y un sinnúmero de cosas más; o sea que señalaba lugares - señalaba el lugar donde tenía que nacer, señalaba la familia de donde tenía que venir y todas estas cosas; también le apareció el Ángel Gabriel a la virgen María, luego de seis meses anteriores de haberle aparecido a Zacarías el sacerdote, esposo de Elisabet, parienta de la virgen María.

Ahora, sigue diciendo aquí:

“Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.

Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.

Asimismo como sucedió en los días de Lot (este es otro tiempo); comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;

mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.

Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.”

El día en que el Hijo del Hombre se manifieste, se revele, se dé a conocer, cumpla Su Venida. Porque la Venida del Señor es como Hijo del Hombre. Y no vamos a explicar mucho, pues Cristo es el que ha dicho que Su Venida es como la Venida del Hijo del Hombre.

Muchos que han leído la Biblia esperan ver la Venida del Hijo del Hombre, pero no todos van a creer.

En San Lucas, capítulo 18, verso 8, dice:

“Os digo que pronto les hará justicia (eso hablando del juez injusto; le hará justicia a una viuda). Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”

Fe para creer en la Venida del Hijo del Hombre. Revelación, fe, para verla, reconocerla.

En San Mateo 24, verso 27, dice:

“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.”

O sea que la Venida del Señor, de la cual Cristo habló en muchas ocasiones, es señalada por Cristo como la Venida del Hijo del Hombre. Dos mil años atrás, la Venida del Señor fue como Hijo del Hombre también.

Luego, el Día de Pentecostés, regresó el Señor; pues Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Esa Venida del Señor en Espíritu Santo es como Hijo de Dios.

Y Su Venida a Su Iglesia durante la Dispensación de la Gracia, es como Hijo de Dios. Él está como Hijo de Dios en medio de Su Iglesia durante toda la Dispensación de la Gracia. Para ser visible, para manifestarse, usa diferentes instrumentos, que vienen a ser velos de carne temporalmente.

Luego, para el tiempo final, la Venida del Señor será como Hijo del Hombre; lo cual tiene una revelación grande para ser revelada a los escogidos.

Recuerden que la Venida del Hijo del Hombre está prometida en San Mateo, capítulo 16 y capítulo 17. Capítulo 16, versos 25 al 28, dice:

“Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?”

O sea, ¿de qué le sirve a una persona ser multimillonaria? Si pierde su alma perdió su tiempo aquí en la Tierra; fue un ignorante, que se dedicó a las cosas pasajeras y no aseguró su futuro eterno en la vida eterna con Cristo.

Recuerden que Cristo cuando envió a Sus discípulos en San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16, dice: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

O sea que es cosa de creer o no creer: De creer al Evangelio de Cristo y recibir a Cristo como Salvador, o no creer. No creer les traerá la condenación a las personas. Creer les traerá la salvación y vida eterna a los individuos.

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de Su Padre con Sus ángeles…”

El Hijo del Hombre, la Venida del Hijo del Hombre, eso es la Venida del Señor a Su Iglesia en el Día Postrero, para buscarla y llevarla con Él a la Cena de las Bodas del Cordero. Y Sus Ángeles son los ministerios de Moisés y de Elías, son los Dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11, verso 1 al 14; y Zacarías, capítulo 4, versos 1 al 14.

Son los Dos Olivos, los Dos Candeleros que están delante de la presencia de Dios en el Cielo; y esos Dos Olivos son los que están prometidos para venir con el Hijo del Hombre.

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”

De los que estaban allí con el Señor Jesucristo, hubo algunos que no iban a ver muerte hasta que vieran al Hijo del Hombre viniendo con Sus Ángeles en Su Reino; y algunas personas quizás pensaron que esas personas no iban a morir, y sobre todo Juan el apóstol, que no iba a morir, porque Cristo en una ocasión, en San Juan, dijo: “Yo quiero que él quede hasta que yo venga.” [San Juan 21:22]

Y ahora, dice: “Seis días después…” Capítulo 17 verso 1, en adelante, dice:

“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;

y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.”

Así lo muestra el capítulo 1 de Apocalipsis, y también el capítulo 10, con Su rostro como el sol; porque Él es el Sol de Justicia, Él es la Luz del mundo.

“...y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.

Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.”

El Monte de la Transfiguración es la visión de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles; lo cual no vamos a abrir por el momento, porque ese es el misterio más grande de toda la Biblia: es el misterio de la Segunda Venida de Cristo para el Día Postrero; es el misterio contenido en el Séptimo Sello, de Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, el cual, cuando fue abierto en el Cielo hubo silencio como por media hora.

Los ángeles se callaron, no cantaron, no tocaron sus instrumentos como por media hora; un silencio total para que el enemigo de Dios, el diablo, no pudiera entender el misterio del Séptimo Sello. Y por eso no fue escrito el contenido del Séptimo Sello.

En Apocalipsis, capítulo 10, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el cual es Cristo, el Ángel del Pacto, viene con el Librito abierto en Su mano, el Libro de la Vida del Cordero, el Título de Propiedad de toda la Creación, donde están escritos los nombres de todos los que formarían la Iglesia del Señor Jesucristo. Tiene dos secciones el Libro de la Vida: la sección del Libro de la Vida del Cordero, que es la sección donde están escritos los redimidos por la Sangre de Cristo, que formarían Su Iglesia… los cuales no se pueden perder.

Y cualquier persona piensa: “¿Y si se porta mal uno de los hijos de Dios?” Tiene que atenerse a las consecuencias, tiene que atenerse al juicio divino cayendo sobre él antes de la gran tribulación, para que no sea condenado con el mundo.

Eso es lo que dice Primera de Corintios; que el que toma la Santa Cena indignamente, juicio come y bebe; y dice que es juzgado y castigado... Eso está por el capítulo 11 de Primera de Corintios… dice así [verso 26]:

“Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.”

Recuerden que la Santa Cena es un memorial, es en memoria de Cristo y Su muerte en la Cruz del Calvario; como el cordero pascual lo representaba allá en Egipto, cuando cada familia sacrificó un corderito de un año sin defecto.

Por eso Juan el Bautista en San Juan, capítulo 1, verso 27 en adelante, al 30, cuando vio a Jesús, dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.”

“Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.”

O sea que es un memorial que recuerda la historia de la vida y muerte de Jesús, y Su resurrección, y también - Su Primera Venida; y nos muestra o nos habla, nos profetiza, de Su Segunda Venida. O sea, que apunta lo que pasó y apunta lo que pasará en el futuro, o sea, la Segunda Venida de Cristo.

Así que al tomar la Santa Cena estamos anunciando la muerte de Cristo y estamos anunciando la Segunda Venida de Cristo; o sea, apuntando lo profético que vendrá, y lo estamos esperando. Y eso será hasta que venga y nos transforme.

“De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.

Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.

Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;

mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.”

O sea, que en vez de caer el juicio de la gran tribulación sobre nosotros, donde Dios castigará a la humanidad que no ha creído, entonces a Sus hijos los castiga antes; o sea, vienen juicios. Dice el apóstol Pablo que somos castigados por el Señor para que no seamos castigados con el mundo. Por lo tanto, tenemos que prepararnos para la Venida del Señor conforme a la Palabra del Señor. Les leí Primera de Corintios, capítulo 11, verso 26... digamos, hasta el 34.

Ahora, veamos la visión de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, porque el Hijo del Hombre, Cristo dice que vendrá con Sus Ángeles, y entonces pagará a cada uno según sean sus obras.

Recuerden que el Hijo del Hombre es el heredero de la Tierra; como Hijo del Hombre, el Señor es el heredero del planeta Tierra completo. Como Hijo de Abraham, Él es el heredero a toda la herencia de Abraham: a todo el territorio de Israel que está señalado en la Biblia que Dios le da al pueblo hebreo como heredad. Y como Hijo de Dios, Él es el heredero de los Cielos y de la Tierra, de todas las cosas.

Él se sentó a la diestra de Dios, y por consiguiente todo poder le fue dado en el Cielo y en la Tierra. Dice Él en San Mateo, capítulo 28, versos 16 al 20: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra.” Es que el que se sienta en el Trono es el que recibe el poder y es el Rey.

Ahora veamos la visión del Monte de la Transfiguración, pues a Sus discípulos dice: “…algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”

Muchos pensaban que no iban a morir, que iban a ser eternos, que no iban a ver muerte; pero Él les va a mostrar la Venida del Hijo del Hombre, Su Venida, pero en visión. Y por consiguiente, Su Venida tiene que reunir lo que fue mostrado en el Monte de la Transfiguración; y los que están esperando Su Venida la están esperando como fue mostrada en el Monte de la Transfiguración. Vamos a verla aquí [San Mateo 17:1-3]:

“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;

y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.

Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.”

Aparecen en el Monte de la Transfiguración, Moisés y Elías. Es que esos son los Ángeles, los mensajeros que están señalados para venir en la Venida del Hijo del Hombre.

Eso también... encontramos que cuando Cristo o Dios visitó a Abraham, lo visitó con dos Arcángeles más; son los Ángeles que están delante de la presencia de Dios: Gabriel y Miguel, y son el tipo y figura de los Dos Ungidos, de los dos ministerios de los Dos Olivos. O sea que en el Cielo, Gabriel y Miguel son los Dos Olivos.

En la Tierra los Dos Olivos fueron representados también en el sumo sacerdote Josué y el rey Zorobabel, en los tiempos de Zacarías. Y en la Venida del Hijo del Hombre, los Dos Olivos son los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose en el Día Postrero.

O sea que aquí tenemos establecido el Programa Divino de la Segunda Venida de Cristo viniendo a Su pueblo, a Su Iglesia, y también llevando a cabo una labor con el pueblo hebreo en cierto momento.

El reverendo William Branham dice en “Citas” de sus mensajes, que el Séptimo Sello y el Sexto Sello… Vamos a ver… La página 128, párrafo 1143, del libro de “Citas,” dice… Es un extracto del mensaje de “La Fiesta de las Trompetas”:

“Debajo de la Séptima Trompeta es para Israel lo mismo que el Séptimo Sello fue para la Iglesia.”

Lo mismo que el Séptimo Sello es para la Iglesia, es la Séptima Trompeta para Israel. Y en la página 129, párrafo 1150, dice:

Ahora, tan pronto como esta Iglesia... El misterio del Séptimo Sello es conocido. Y los judíos son llamados por el misterio de la Séptima Trompeta, que son dos profetas, Elías y Moisés, y ellos regresan. Y allí es donde los pentecostales están todos confundidos, enredados; ellos esperan que algo acontezca, y la Iglesia se fue. Y eso es a los judíos.”

Algún día Dios me permitirá decirle abiertamente todo lo que eso significa. Pero recuerden que para la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, ya sabemos que los Ángeles son Moisés y Elías, los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose en el tiempo final.

Y por eso el reverendo William Branham, siendo el precursor de la Segunda Venida de Cristo, precursa la Segunda Venida de Cristo con Moisés y Elías. No puede precursar la Segunda Venida de Cristo solo, tiene que precursar la Segunda Venida de Cristo diciendo que el Hijo del Hombre, que el Señor vuelve, viene, con los Dos Olivos, con Moisés y Elías. Y eso es lo más sencillo que hay.

Pero como les dije en una ocasión, no recuerdo si fue aquí o Puerto Rico... Puerto Rico; pero se los puedo decir con un poquito más: Se los diré en el tiempo del cumplimiento de la Visión de la Carpa. Tan sencillo como eso.

Pero les aseguro que lo vamos a ver viniendo con Moisés y Elías, ese es el Orden de Su Venida. Y no conviene abrir este misterio, este Sello, más, para que no surjan imitaciones; pero ustedes saben que yo sé y que se los voy a decir, pero en cierto tiempo.

El reverendo William Branham dijo que la Venida del Señor será en simplicidad. Y en el tiempo en que la revelación nos sea dada, sea abierto ese Séptimo Sello para todos nosotros, recibiremos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; porque ese es el misterio más grande de los Cielos y de la Tierra.

Es el misterio que será revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, para darles la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Es el misterio que a través de toda la historia de la Iglesia, todos los ministros y todos los mensajeros de las diferentes etapas de la Iglesia desearon conocer. Pero va a ser dado a conocer a Su Iglesia en este tiempo final, en la etapa de Edad de Piedra Angular, en el cumplimiento de la Visión de la Carpa.

Por lo tanto, deseamos que pronto se cumpla la Visión de la Carpa, para recibir la revelación del Séptimo Sello, que los siete truenos de Apocalipsis 10, que es la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia, nos va a revelar.

Esperamos pronto estar listos en todo, como individuos y como miembros del Cuerpo Místico de Cristo; y que la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo esté preparada; y el lugar mostrado en visión al reverendo William Branham también esté preparado; para que la Tercera Etapa, de la cual él habla, sea manifestada, y nos traiga grandes bendiciones de parte de Dios.

Por lo tanto, estamos preparándonos para lo que viene: estamos preparándonos para la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; estamos preparándonos para la revelación de los siete truenos de Apocalipsis 10, dándonos a conocer el misterio del Séptimo Sello; estamos preparándonos para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y el mundo se está preparando para recibir los juicios apocalípticos que están en el libro de Apocalipsis, en las profecías de Isaías, de Ezequiel, de Jeremías, de Daniel y demás lugares, y las profecías de Jesús y en las profecías de los apóstoles.

Por lo tanto, cada cual se prepara para lo que va a recibir.

Estamos esperando las bendiciones de Dios, y por consiguiente nos estamos preparando para la Venida del Señor con Sus Ángeles en la manifestación final de Cristo en medio de Su Iglesia, para darnos la fe para ser transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

En la Tierra cada día se ponen peores las cosas, pero en el Cielo se ponen cada día mejor. Y para la Iglesia del Señor Jesucristo las cosas se ponen cada día mejor: más luz, más revelación de la Palabra del Señor; eso es más alimento para nuestra alma.

Estamos preparándonos para lo que viene; para lo que viene para la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo; y preparándonos para evitar las plagas, los juicios que vienen para este planeta Tierra. Tan sencillo como eso.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador: no está preparado para la Venida del Señor; por lo tanto, puede pasar al frente para recibir a Cristo como Salvador, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, le bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento. Por lo tanto, puede pasar al frente y estaremos orando por usted.

También los niños de 10 años en adelante pueden venir a los Pies de Cristo, pues Cristo dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.” [San Mateo 19:14]

Los que están en diferentes lugares, en diferentes países y diferentes iglesias, diferentes congregaciones, pueden también venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador para que Cristo les reciba en Su Reino.

Cuando entre al Cuerpo Místico de Cristo hasta el último escogido, hasta la última persona escrita en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, entonces se habrá completado la Iglesia del Señor Jesucristo; y entonces Cristo saldrá del Trono de Intercesión en el Cielo, tomará el Título de Propiedad, el Libro de la Vida del Cordero que está sellado con siete sellos, lo abrirá en el Cielo y hará Su Obra de Reclamo; vendrá y resucitará a los muertos creyentes en Él, en cuerpos glorificados, y a los que estamos vivos nos transformará.

Y luego estaremos en la Tierra de treinta a cuarenta días, como Cristo cuando resucitó estuvo cuarenta días apareciendo a Sus discípulos, y luego subió al Cielo; así también será con la Iglesia del Señor Jesucristo.

Luego que seamos transformados estaremos aquí, diríamos, estrenando el cuerpo nuevo. Eso es la adopción: la redención del cuerpo; cuerpo eterno, inmortal, incorruptible - cuerpo inmortal, incorruptible y glorificado, como el cuerpo glorificado de Cristo, y joven como el cuerpo glorificado de Cristo. El cuerpo eterno, el cuerpo glorificado, representa de 18 a 21 años de edad, o sea que permanece en la flor de la juventud.

Para ese tiempo, los ancianos creyentes que serán transformados, los ancianos volverán - se volverán jóvenes, porque el cuerpo nuevo es joven; y los niños se volverán jóvenes también; o sea, porque recibirán un cuerpo nuevo, que representará de 18 a 21 años de edad. Y cuando tengamos un millón de años en ese cuerpo, nos miraremos en el espejo y veremos que está como lo recibimos.

Todas esas son promesas para los creyentes en Cristo que viven en este tiempo final, y para los que vivieron en otras edades pero que tuvieron que partir porque su tiempo terminó en la Tierra; pero volverán, resucitarán en cuerpos glorificados, y van a estar con nosotros. Habrá una reunión grande en este planeta Tierra; y será de jóvenes, porque todos seremos transformados (los que vivimos), y los que murieron: resucitados en cuerpos eternos y jóvenes. Eso es también parte de lo que esperamos, para lo cual nos estamos preparando.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Dios tiene mucho pueblo en toda la América Latina, en Norteamérica también tiene pueblo, en Canadá, en Alaska, en todo el continente americano, en Europa también, en África también, en todos los países; y los está llamando en este tiempo final, juntándonos para prepararnos para nuestra transformación en la Venida del Señor. Preparándonos para la Venida del Señor, darle la bienvenida, y ser transformados en este tiempo final. Pero si alguno se va antes, no se preocupe, regresará para estar con nosotros; así que no hay, entonces, por qué preocuparse sus familiares ni él tampoco.

Vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, aquí presentes y en otros países.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre nuestro que estás en los Cielos, bendito Tu Nombre para siempre. Santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino, y hágase Tu voluntad, como en el Cielo también en la Tierra; y el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal; porque Tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre celestial, vengo a Ti con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como Salvador. Te ruego los recibas en Tu Reino y los bendigas grandemente. Recíbeles en Tu Reino y séllales con Tu Espíritu Santo. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego, para quien sea la gloria y la honra, por los siglos de los siglos. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración, los que han venido a los Pies de Cristo:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida y creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Señor, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario y en Tu Nombre; y reconozco que soy pecador y necesito un Salvador.

Doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego me perdones y con Tu Sangre me limpies de todo pecado; y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y ahora, los que han venido a los Pies de Cristo, aquí presentes y en otros países, preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar?, porque Cristo dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” [San Marcos 16:16]

El bautismo en agua es tipológico. El agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, en el cual nos identificamos con Su muerte, sepultura y resurrección.

Por lo tanto, estábamos en Él cuando Él estuvo en la Tierra, estábamos en Él cuando Él murió, estábamos en Él cuando Él fue sepultado, estábamos en Él cuando Él resucitó. Y por eso es que somos hijos de Dios por medio de Cristo.

Es como en lo físico: estábamos en nuestro padre terrenal, y dondequiera que él iba íbamos nosotros. Por eso la Escritura dice en Hebreos, capítulo 11, y Hebreos, capítulo 7 también, que Abraham diezmó a Dios; y cuando diezmó a Dios, Leví diezmó a Dios, el cual estaba en los lomos de Abraham; o sea, que todo lo que pasaba con Abraham y por donde él iba, iba Leví en los lomos.

Porque somos genes de nuestro padre terrenal, en lo físico: nuestro cuerpo físico; y en Cristo somos genes del pensamiento divino, y por consiguiente somos hijos de Dios por medio de Cristo nuestro Salvador. Por eso Él dice en Hebreos, capítulo 2: “He aquí yo y los hijos que Dios me dio.”

Así como al nacer en la Tierra hemos nacido como hijos de Adán, pero el nuevo nacimiento produce hijos e hijas de Dios por medio de Cristo; por lo tanto, somos la descendencia del segundo Adán, de Jesucristo. Por eso la Escritura dice, en el capítulo 3 de Hebreos, que Cristo “ha sido colocado como Hijo sobre Su Casa, la cual Casa somos nosotros,” dice San Pablo; la casa es la familia.

Así que para ser de la Casa de Cristo, el ser humano recibe a Cristo como Salvador, es bautizado en agua en Su Nombre, Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego, y así produce el nuevo nacimiento en la persona, nace a una nueva vida como hijo del Segundo Adán; y ahí es que está la bendición, en el Segundo Adán; porque el primer Adán, aunque quisiera, lo único que pudo darnos fue vida terrenal, vida temporal, pero Cristo nos da vida eterna, nos lleva a eternidad.

Por lo tanto, lo más importante para una persona es nacer de nuevo. Cristo mismo lo dijo: “El que no nazca de nuevo del Agua y del Espíritu, no puede ver el Reino de Dios.” [San Juan 3:3] Y para ver el reino terrenal, tuvimos que nacer en la Tierra; y para ver el Reino de Dios, tenemos que nacer de nuevo, nacer en el Reino de Dios.

Vamos ya a orar por todos. Ya oramos, pero vamos a pedirle a Cristo que los que falten por venir, los traiga lo más pronto posible, porque Cristo no puede salir del Trono de Intercesión hasta que complete Su Iglesia.

Que lo traiga como sea; porque por falta de completarse Su Iglesia, todavía estamos aquí en la Tierra, todavía no ha salido del Trono de Intercesión; y no se sabe qué están haciendo los últimos que faltan. Que los traiga como sea, pero que los traiga pronto; porque queremos pronto ser transformados e ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Bien pueden ser bautizados los que vinieron a los Pies de Cristo, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento. Y nos veremos eternamente en el Reino de Dios, en el Reino de Cristo nuestro Salvador. Y también nos vamos a ver el próximo domingo y el próximo viernes también.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, y dejo con ustedes al reverendo Patricio Lara para indicarles cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor, los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión.

“PREPARÁNDONOS PARA LO QUE HA DE VENIR.”

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