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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en otras naciones. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y nos hable en esta ocasión Su Palabra y nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprender. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para estar en compañerismo con ustedes alrededor de la Palabra del Señor.

En estos días de la semana pasada, miércoles 30 de septiembre, partió nuestro hermano y compañero en el ministerio, el reverendo Mario Elizondo; y fue sepultado el jueves pasado, 1º de octubre; y será resucitado en el Día Postrero, del cual Cristo dijo: “Y yo le resucitaré en el Día Postrero.” (San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40).

Extiendo mis condolencias a los familiares del reverendo Mario Elizondo, allá en Xalapa, Veracruz: A su esposa Jenny Valeska Maldonado viuda de Elizondo, y sus hijas: Sara Abigail Elizondo y Alma Gabriela Elizondo; y también a los hijos: Josiel Elizondo, Miguel Ángel Elizondo, Ezequiel Elizondo, Carlos Miguel Elizondo e Israel Elizondo, hijos de Mario Elizondo y Loyda.

Les reitero mis condolencias y también a la congregación allá en Xalapa, Veracruz, México, de mi parte y de parte de esta congregación aquí en Cayey, Puerto Rico. Y les reitero que él regresará en la resurrección, en cuerpo glorificado y joven para toda la eternidad.

El mismo Cristo dijo para los creyentes en Él: “Y yo le resucitaré en el Día Postrero.” Y lo representó también en la resurrección de Lázaro, creyente en Él de todo corazón.

Por lo tanto, la muerte para los creyentes en Cristo es terminar sus días en el cuerpo terrenal, ir a descansar en el cuerpo angelical al Paraíso, la sexta dimensión, hasta que Cristo pase por el Paraíso y los resucite en Su Venida en el Día Postrero; y entonces físicamente serán inmortales y jóvenes para toda la eternidad.

San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58; y también en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 11 en adelante, también nos habla de la resurrección y que será a la Final Trompeta.

Y también en Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21, nos dice:

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

A la familia Elizondo, les reitero nuevamente mis condolencias y les digo: Consolaos en estas palabras del apóstol San Pablo, y en las palabras de Cristo, que dijo: “Y yo lo resucitaré en el Día Postrero.”

Los creyentes en Cristo, cuando terminan sus días en la Tierra continúan viviendo en el Paraíso, en el cuerpo angelical, cuerpo teofánico, que es joven; y luego recibirán un cuerpo físico glorificado en la resurrección en el Día Postrero.

Consolaos en estas palabras, familia Elizondo Maldonado, su esposa Jenny Valeska Maldonado de Elizondo y sus hijas, y también los hijos del reverendo Mario Elizondo y Loyda; sean consolados vuestros corazones en estas palabras, en estas palabras bíblicas de parte de Dios por medio de Jesús y por medio de San Pablo el apóstol.

También extiendo mis condolencias a la familia Peña por la partida de la hermana Sol María Torres de Peña, a su esposo Dionisio Peña y sus hijos, David Peña, arpista de la Orquesta Sinfónica de la EMAP.

Reitero mis condolencias a la familia Peña, y les digo: Nuestra hermana está viva, Sol María Torres de Peña está en el Paraíso, la sexta dimensión, mirando hacia acá y viendo todo lo que se hace, y escuchando los cánticos; como todos ustedes que están presentes también escuchan los cánticos y la predicación.

Y también extiendo mis condolencias a todos los familiares de personas creyentes en Cristo que han partido en estos días y también durante este año 2015.

Al reverendo Miguel Bermúdez Marín y a su esposa Ruth, extiendo mi agradecimiento por ser los anfitriones allá en Venezuela, del Encuentro Juvenil Internacional “La Música Trayendo Paz y Felicidad a la Familia Humana,” a la familia humana y al ser integral. Fue un éxito total este Encuentro Juvenil Internacional.

Algunos perdieron teléfonos o bolsos o dinero. Los que lo encontraron deben entregarlo al misionero Miguel Bermúdez Marín o a su esposa Ruth Flórez de Bermúdez, para que lo hagan llegar a las personas que perdieron esos teléfonos o dinero o bolsos o alguna otra pertenencia; así como está señalado en la Biblia que se haga. Pues no hacerlo significaría que queda como responsable de hurto o de robo (la persona), y las consecuencias, conforme a la Biblia, no son buenas para la persona que se queda con lo de otra persona. Mi recomendación es hacerlo llegar al dueño de la pertenencia, a través del misionero Miguel Bermúdez Marín o su esposa Ruth Flórez.

Leemos la Escritura en Josué, capítulo 3, verso 1 en adelante, donde dice:

“Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y reposaron allí antes de pasarlo.

Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento,

y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella,

a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino. Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella.

Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.”

Nuestro tema para esta ocasión es: “SIGUIENDO AL ARCA DEL PACTO EN EL DÍA POSTRERO.”

El arca del pacto tipifica a Cristo, y Cristo es el Verbo, la Palabra. La orden de Dios para el pueblo era seguir el arca del pacto; porque en el arca del pacto estaba la Ley divina, la Palabra, y estaba la presencia de Dios acompañando a Israel; y de ahí se levantaba la Nube y seguía al pueblo guiándolos por el camino, para que el pueblo siguiera al arca del pacto hacia la tierra prometida.

De día le alumbraba el camino al pueblo hebreo, los guiaba con esa Nube que les protegía del sol; y de noche le era luz al pueblo para poder caminar de noche también, rumbo a la tierra prometida, las noches que Dios quería que ellos viajaran. Y cuando no tenían que viajar, sino estar estacionados, la presencia de Dios en la Nube reposaba en el lugar santísimo sobre el arca del pacto.

Y se veía la presencia de Dios ahí, que resplandecía en el tabernáculo que construyó Moisés; y Dios habitaba en medio del pueblo hebreo, como Él lo había prometido.

Ahora, ¿qué tiene que ver lo que sucedió con el pueblo hebreo y el arca del pacto allá en el pasado? Es que el arca del pacto representa a Cristo, el cual es el Ángel del Pacto y el cual estaba allá sobre el arca del pacto, sobre el propiciatorio, en medio de los dos querubines de oro, en aquella Nube que entró al lugar santísimo cuando Moisés dedicó el templo o tabernáculo a Dios.

Recuerden que el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová es la imagen del Dios viviente, es el Verbo que era con Dios; es nada menos que Cristo en Su cuerpo angelical.

Por eso Cristo decía en San Juan, capítulo 8, versos 56 al 58: “Abraham deseó ver mi día; lo vio y se gozó.” Le dijeron los judíos: “Aún no tienes cincuenta años ¿y dices que has visto a Abraham?” Jesús les dice: “Antes que Abraham fuese, yo soy.”

¿Cómo era Él? Era el Ángel del Pacto que aparecía en algunas ocasiones en forma de una Columna de Fuego, una Nube de Fuego, o una Nube que los protegía del sol, y en algunas ocasiones en forma de un Ángel, de un Hombre de otra dimensión. Ese es el Ángel del Pacto que estaba sobre el arca del pacto, en donde estaban escritos los mandamientos de Dios.

Ahora, en el Nuevo Pacto, encontramos que Cristo hablando de ese Nuevo Pacto, dice en la última cena con Sus discípulos, tomando el pan y partiendo al dar gracias a Dios, partiendo el pan, dice: “Comed de él todos, porque esto es mi cuerpo.” O sea, Su cuerpo que por muchos sería partido. Y tomando la copa de vino y dando gracias al Padre, dice a Sus discípulos, dando la copa de vino a ellos, dice: “Tomad de ella todos, porque esto es mi Sangre del Nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados.” [San Mateo 26:26-28]

Ahora, Cristo, el Ángel del Pacto, viene para establecer un Nuevo Pacto con todos los escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, que serán todos los que lo recibirán como único y suficiente Salvador.

Cristo es el Ángel del Pacto, Cristo es el Arca del Pacto. Y así como sobre el arca del pacto, sobre el propiciatorio, era colocada la sangre de la expiación; ahora encontramos que así como el arca del pacto tenía la sangre allá, de la expiación, ahora encontramos que en el Nuevo Pacto, Cristo siendo el Arca del Pacto tiene la Sangre del Nuevo Pacto, que fue derramada en la Cruz del Calvario.

Y luego, así como el arca era la que guiaba al pueblo hebreo, y Dios ordenó que cuando vieran al arca partir en los hombros de los levitas sacerdotes, el pueblo siguiera el arca… El arca tenía que ser cargada sobre los hombros de los sacerdotes que trabajaban en los servicios del tabernáculo allá, que construyó Moisés.

Y ahora en el Nuevo Pacto, encontramos que así como el arca del pacto —que representa a Cristo— era cargada sobre los hombros de los sacerdotes, ahora en el Nuevo Pacto, Cristo el Arca del Pacto, de edad en edad en la Iglesia del Señor Jesucristo, pasando de etapa en etapa, el Arca del Pacto es cargada sobre los hombros, sobre el corazón de los mensajeros de cada edad en el Templo espiritual de Cristo, juntamente con los que están al lado de cada mensajero.

Vean ustedes, el Arca del Pacto viene siendo cargada en el corazón de cada mensajero, pasando en el Templo espiritual de Cristo de edad en edad; y los creyentes en Cristo van siguiendo el Arca del Pacto que va siendo llevada de edad en edad en la trayectoria de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Va pasando por el Lugar Santo, de etapa en etapa, hasta que sea colocada en el Día Postrero en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, que es Su Iglesia; así como fue colocada el arca del pacto en el lugar santísimo del tabernáculo que construyó el profeta Moisés; y entonces fue dedicado a Dios ese tabernáculo, ese templo terrenal que fue construido conforme al modelo que Dios le mostró allá en el Cielo, en el Monte Sinaí.

Luego encontramos que cuando fue dedicado a Dios ese tabernáculo, descendió Dios en la Columna de Fuego y moró en ese tabernáculo, en el lugar santísimo, en medio de los dos querubines de oro; así también sucedió cuando el rey Salomón construyó el templo y colocó el arca del pacto dentro del lugar santísimo.

Ese lugar santísimo era de oro, cubierto de oro ese lugar santísimo; por dentro y por fuera eran cubiertas esas tablas de madera del desierto, y eran de madera de acacia; la madera representa la humanidad y el oro representa la Divinidad, a Dios.

Es que Dios construiría con seres humanos Su Templo espiritual, Su Iglesia, en donde estaría la Divinidad, el oro.

Encontramos que en el lugar santísimo estaba la presencia de Dios sobre el propiciatorio, que es la tapa del arca del pacto; encontramos allí un lugar que no tiene lámparas, no tiene luz, sino que la luz que hay allí es la Luz de la presencia de Dios.

Por lo tanto, el lugar santísimo del templo que construyó el rey Salomón y del tabernáculo que construyó el profeta Moisés, fue la parte más importante del templo, porque allí moró Dios en la Columna de Fuego.

En palabras más claras, allí moró Dios en el cuerpo angelical y con el cuerpo angelical, que es Cristo la imagen del Dios viviente, llamado también el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová.

Y ahora ha estado siendo construido el Templo espiritual de Dios con piedras vivas; seres humanos que como piedras vivas van formando parte del Templo espiritual de Cristo, hasta que se llega a la etapa del Lugar Santísimo de ese Templo espiritual.

Las edades pasadas corresponden al Lugar Santo; y ahora estamos en el tiempo del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo. El Templo espiritual de Cristo es Su Iglesia formada por todos los creyentes en Cristo, desde los tiempos pasados de los apóstoles hasta el tiempo del séptimo mensajero de la séptima edad, de la séptima etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo, que fue el reverendo William Branham.

Como les dije, de edad en edad la Palabra —que es Cristo, el Ángel del Pacto, el Arca del Pacto— fue cargada de edad en edad en el corazón de cada mensajero, pasando de una edad a otra edad; pero no se queda en el Lugar Santo, sino que tiene que pasar al Lugar Santísimo, cargada en el corazón de un profeta mensajero correspondiente a la etapa del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Dios.

Estamos en la etapa para el Arca del Pacto ser colocada en el Lugar Santísimo; y todos los creyentes de diferentes etapas, el remanente que quede, juntamente con todos los elegidos del Día Postrero, seguir el Arca del Pacto, seguir a Cristo dentro del Lugar Santísimo, para recibir las bendiciones correspondientes a este tiempo final; y recibir así la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Es importante que Cristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, entre a la etapa del Lugar Santísimo, la etapa de Piedra Angular; y tiene que entrar a esa etapa como entró a cada etapa del pasado, correspondiente a cada edad de la Iglesia entre los gentiles: pasó de una edad a otra en el corazón de cada uno de esos mensajeros; y tiene que pasar al Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, compuesto por los creyentes del Día Postrero, que son las piedras vivas con las cuales es construido el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual pasa en el Día Postrero a la Edad de Oro, la Edad del Lugar Santísimo, la Edad de la Piedra Angular. Tan sencillo como eso.

Por lo tanto, así como vieron el Arca del Pacto siendo cargada en el corazón de cada mensajero de cada edad, los creyentes de cada edad siguieron el Arca, cada uno en la etapa que les tocó vivir; siguieron el Arca que estaba en el corazón del mensajero de cada edad. Recordando que el Arca es Cristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, moviéndose de edad en edad y llevando a Sus hijos a la tierra prometida de la vida eterna.

Por lo tanto, estemos apercibidos, porque la orden es seguir el Arca del Pacto; porque Dios por medio del Ángel del Pacto es el que sabe el camino a la tierra prometida de la vida eterna espiritual y de la vida eterna física también.

Para este tiempo final, los que van a ser transformados y arrebatados con Cristo para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, estarán siguiendo el Arca al Lugar Santísimo, hasta donde nos llevará para recibir la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Estamos en el Día Postrero o séptimo milenio de Adán hacia acá, o sábado milenial, para el cual hay grandes promesas para los creyentes en Cristo. Por lo tanto, siguiendo al Arca del Pacto en el Día Postrero obtendremos la victoria del amor divino prometida para este tiempo final, recibiremos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Pero si alguno parte antes, resucitará en cuerpo glorificado y eterno y joven, y se encontrará con nosotros en este tiempo final. Por lo tanto, siguiendo el Arca del Pacto en el Día Postrero, obtendremos la gran victoria en el amor divino.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, y sea bautizado en agua en Su Nombre; y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento.

Dios tiene mucho pueblo en Puerto Rico y en toda la América Latina, y Norteamérica, Canadá y demás naciones, y los está llamando en este tiempo final para colocarlos en Su Templo espiritual, Su Iglesia.

En los demás países también pueden venir a los Pies de Cristo para que Cristo les reciba en Su Reino y les dé vida eterna; que es lo más grande que una persona puede recibir: vida eterna, por medio de Cristo nuestro Salvador.

Recordemos que Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. El Padre y yo una cosa somos.” (San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30).

El tiempo de recibir vida eterna es el tiempo que le toca vivir a la persona en esta Tierra, y es recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Por lo tanto, pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo en diferentes países también, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Los niños de 10 años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador, el Arca del Pacto que nos guía a la tierra prometida del Reino de Dios, con vida eterna (con vida eterna espiritual y vida eterna física), la cual nos dará cuando nos transforme en este tiempo final.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo en esta ocasión.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino, y hágase Tu voluntad como en el Cielo también en la Tierra; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestro deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal; porque Tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre celestial, vengo a Ti con estas personas que han escuchado Tu Evangelio y han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador. Te ruego les recibas en Tu Reino. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego.

Y ahora, repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, en mi alma.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida, creo en Tu Nombre como el único nombre dado a los hombres en que podamos ser salvos. Creo en ese Nombre glorioso que ha sido dado a los hombres. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente Contigo en Tu Reino. Haz en mí una realidad la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego. En Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, porque Él dijo: ‘Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” [San Marcos 16:15-16]

Tan sencillo como eso es para el ser humano el beneficio que obtiene de la predicación del Evangelio de Cristo, para el que lo recibe como Salvador. Y la situación triste de aquel que no cree y no lo recibe, por consiguiente, como su Salvador: será condenado (dice Cristo); pero el que cree y es bautizado, dice Cristo: será salvo. No hay mucho para escoger: o cree o no cree, o es salvo o es condenado.

Por lo tanto, el bautismo en agua, siendo una orden divina de Cristo, es tipológico; no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua es un mandamiento de Cristo, en el cual nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Por eso es tan importante el bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; cuando es sumergida en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es la tipología del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Por lo tanto, bien pueden identificarse con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador, nos veremos en la Cena de las Bodas del Cordero, nos veremos cuando regresemos con Cristo para comenzar el Milenio, y nos veremos en el Reino Milenial y por toda la eternidad.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el nombre del Señor Jesucristo, y en cada país dejo el ministro correspondiente para que haga en la misma forma y les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Nos veremos el próximo domingo, Dios mediante, y también el próximo viernes en la introducción al tema de escuela bíblica, estudio bíblico del domingo; el viernes estaré con ustedes para la introducción de ese tema y el domingo estaré con el tema de la escuela bíblica, el cual veremos con tranquilidad, con los detalles máximos que podamos tener para conocimiento espiritual del Programa de Dios para nuestro tiempo.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

Dejo al reverendo José Benjamín Pérez con nosotros, y en cada país al ministros correspondiente.

“SIGUIENDO AL ARCA DEL PACTO EN EL DÍA POSTRERO.”

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