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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes lugares, y diferentes países.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprender. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Leemos en Josué, capítulo 3, verso 1 al 7, que dice:

“Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y reposaron allí antes de pasarlo.

Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento,

y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella,

a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino. Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella.

Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.

Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo.

Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo.”

Hoy viernes tendremos la introducción al estudio bíblico del próximo domingo (o sea, de pasado mañana), para lo cual, en la introducción estaremos viendo la preparación para entrar a la tierra prometida. El tema del próximo domingo de la escuela bíblica es: “PREPARÁNDONOS PARA ENTRAR A LA TIERRA PROMETIDA.”

Que Dios nos bendiga grandemente y nos hable directamente a nuestra alma en esta ocasión. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

El cristianismo es la realidad de lo que tenía el pueblo hebreo, el cual tenía los tipos y figuras de lo que sería el cristianismo. Por eso tenían un cordero pascual que habían sacrificado en Egipto, cada padre de familia, para la preservación de la vida de los primogénitos que estaban en medio de Israel; cada familia tenía que realizar el sacrificio del cordero pascual para la preservación de la vida del primogénito que tenía en la casa.

Y Juan el Bautista, hablando de Jesús, cuando lo vio dice: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”  Y San Pablo… eso es en San Juan, capítulo 1, versos 27 en adelante; y San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 5, versos 7, nos dice: “Porque nuestra pascua, la cual es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.”

O sea, que el Antiguo Testamento tiene el tipo y figura de lo que se tendría en el Nuevo Testamento, el Nuevo Pacto; por lo tanto, también el pueblo hebreo está representando a la Iglesia del Nuevo Testamento. La Iglesia del Antiguo Testamento fue el pueblo hebreo y la Iglesia del Nuevo Testamento es compuesta por los creyentes en Cristo de todas las naciones, pueblos y lenguas.

Y así como hubo una circuncisión en medio del pueblo hebreo, también hay una circuncisión en medio del cristianismo, en donde el Espíritu Santo circuncida el corazón de las personas. O sea que todo lo del Antiguo Testamento con la Iglesia del Antiguo Testamento, del Antiguo Pacto, viene a ser tipo y figura de lo que tendría el cristianismo.

Y ahora, preparándonos para entrar a la tierra prometida, como Israel se tuvo que preparar en el tiempo de Josué para entrar a la tierra prometida, nos marca un tiempo en el cual algo importante va a suceder.

Encontramos que los cuarenta años de Israel por el desierto son tipo y figura de las siete etapas o edades de la Iglesia entre los gentiles, o de la Iglesia gentil, la Iglesia a la cual Dios le envió siete mensajeros entre los gentiles: desde San Pablo hasta el reverendo William Branham.

Lo cual nos muestra que, para luego entrar a la tierra prometida... de lo cual el reverendo William Branham dijo que pronto…, él veía que pronto se iba a entrar a la tierra prometida, donde están todas las bendiciones de Dios, las promesas de Dios. Dice que él tuvo un sueño o visión, y que se vio en el mapa, en el territorio - vio el territorio de Palestina o de Israel, y ya había caminado tres cuartas partes, o dos terceras partes hacia el Jordán (o sea que no había pasado el Jordán), y él miró al otro lado del Jordán, y dijo [“Citas” página 60, párrafo 526]:

“¡Oh! ¡Alabado sea Dios! Al otro lado es donde están colocadas todas las promesas. Toda promesa está colocada en la tierra prometida.”

O sea que hay una bendición grande que fue tipificada en la entrada de Israel, pasando el Jordán y entrando a la tierra prometida.

Antes de entrar a la tierra prometida, antes de llegar al Jordán, él vio una serpiente que estaba amedrentando a las personas, lo cual, pues, muestra que el anticristo, que el dragón bermejo, va a levantar una persecución grande contra los creyentes en Cristo: la apretura, mencionada por el reverendo William Branham que vendrá; pero en ese tiempo Dios va a manifestarse en toda Su plenitud.

Por lo tanto, cuando vean esa señal no tengan miedo. Es como la niñita y el niñito que fueron llevados por sus padres a un lugar donde entraron como turistas en una cueva; y cuando llegaron al lugar donde iban a dar la demostración en esa cueva, apagaron la luz y la niñita comenzó a gritar de miedo, pero su hermanito había visto que el que bajó el conmutador o switch, estaba allí; y le dice: “Hermanita, no tengas miedo, he aquí el hombre que puede encender la luz.”

Lo cual… y cuando llegue ese momento difícil de oscuridad, en donde la Iglesia-Novia de Cristo pasará por una apretura difícil, habrá un hombre, el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, que encenderá la luz; Ese será.

Recuerden que es el Espíritu Santo el que puede siempre encender la Luz de la Palabra, porque la Palabra es lámpara a nuestros pies, y lumbrera en nuestro camino. [Salmo 119:105]

Página 119 del libro de “Citas,” párrafo 1054, dice:

“Cuando esta persecución venga, no te asustes; hay una luz que dice que se llevará a Sus hijos. Ella no pasará por la tribulación. Ella nunca lo hará́. Él dijo que ella no, ella será́ levantada.”

O sea que cuando veamos esa persecución, recuerde, es el tiempo de transformación y rapto de la Iglesia del Señor Jesucristo. Cristo, el Ángel del Pacto en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, encenderá la Luz; Él abrirá el misterio de los Siete Truenos que contienen la revelación divina del Séptimo Sello, y nos dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y no habrá problemas, ahí es donde terminan los problemas.

El problema más grande que la Iglesia verá, ahí será que se terminarán los problemas para los creyentes en Cristo, porque será el tiempo para nuestra transformación y rapto o arrebatamiento para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Es como fue en los días de Jesús, que cuando murió, fue sepultado y resucitó glorificado, era un tiempo difícil de grande persecución para Cristo y Sus discípulos; pero cuarenta días después fueron llenos del Espíritu Santo y... o sea, cuarenta días después de haberse… Cristo resucitado y ascendido al Cielo.

O sea que tuvieron que esperar solamente diez días, porque cuarenta la estuvieron con Cristo ya resucitado, y el día cincuenta recibieron el Espíritu de Dios, las primicias del Espíritu. Y la plenitud del Espíritu la recibiremos en este tiempo final, en donde recibiremos la transformación física que Él ha prometido para todos los creyentes en Cristo, para ser, no solamente a la imagen de Cristo, sino a Su semejanza física, con cuerpos glorificados, jóvenes y eternos para toda la eternidad.

Dice [“Citas” página 151, párrafo 1347]:

“No traten de edificar (una denominación) sobre cualquier otra cosa, pero quédense humildes ante el Señor su Dios, porque parece que las puertas puedan abrir a la tierra prometida pronto. Entonces entraremos con el verdadero canto y regocijo, cuando la Novia y Novio tomen su lugar en el trono.”

Ahora, en lo espiritual, entrar a la tierra prometida, tomar el lugar en el trono en lo espiritual... de edad en edad se ha ido subiendo de una edad a otra, y cuando se llega al tiempo final, se sube a la Edad del Trono, la Edad de Piedra Angular; eso es en ese campo. En lo literal luego será nuestra transformación y nuestra ida a la Cena de las Bodas del Cordero, para lo cual tenemos que estar, ¿cómo? Preparados.

Por eso nuestro tema para el próximo domingo, el estudio bíblico es: “PREPARÁNDONOS PARA ENTRAR A LA TIERRA PROMETIDA.”

¿Y cómo será cuando entremos a la tierra prometida de la Casa de nuestro Padre celestial, donde estaremos en la Cena de las Bodas del Cordero? Esa será la entrada más gloriosa a una tierra que no conocíamos, en la dimensión de Dios, donde se llevará a cabo la fiesta más grande que se haya llevado a cabo en el Cielo.

Por lo tanto, estemos “PREPARÁNDONOS PARA ENTRAR A LA TIERRA PROMETIDA.”

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta introducción de nuestro tema para la escuela bíblica del próximo domingo.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en esta noche, y estaremos orando por usted para que Cristo también le prepare para la entrada a la tierra prometida del Paraíso, de la Casa de nuestro Padre Celestial; para lo cual primero tiene que entrar a la tierra prometida de la Edad de la Piedra Angular, a la tierra prometida de la Edad del Trono del Señor. No puede estar en una edad que ya pasó, porque para esa edad que ya pasó la promesa es la resurrección de los muertos creyentes en Cristo de edades pasadas.

La edad que tiene promesa de transformación y rapto es la Edad de Oro de la Iglesia, la Edad del Trono, donde Cristo se coloca en este tiempo final; y para que tengan una idea, ya que toqué... mientras pasan al frente las personas que todavía no han recibido a Cristo como Salvador, mientras damos oportunidad para que pasen los que todavía no han recibido a Cristo, dice en el libro de “Citas,” página 37, dice el reverendo William Branham [311]:

“Ahora fíjese, entonces la Venida del Señor Jesús está tan cerca a la mano que el Espíritu desde aquí abajo, sólo apenas justificación, santificación, bautismo del Espíritu Santo (o sea, ahí está mencionando las tres etapas anteriores a la Edad de Piedra Angular), y ahora a tiempo de la venida de la Piedra Angular, LA IGLESIA DEBE SER TAN PERFECTAMENTE COMO CRISTO HASTA QUE CRISTO Y LA IGLESIA PUEDAN UNIRSE JUNTOS, EL MISMO ESPÍRITU. Y si el Espíritu de Cristo está en usted, le HACE VIVIR LA VIDA DE CRISTO, ACTUAR LA VIDA DE CRISTO, HACER LAS OBRAS DE CRISTO. ‘El que creyere en mí, las obras que yo hago también él hará.’ Jesús dijo eso, ¿ve? AHORA VAMOS A TENER… TENEMOS UN MINISTERIO LLEGANDO, QUE ES EXACTAMENTE COMO LA VIDA DE CRISTO ¿QUÉ IDENTIFICA EL MINISTERIO? LA VENIDA DEL SEÑOR…”

Y aquí vemos que la edad que viene después de la Edad Pentecostal, que es la séptima edad de la Iglesia, la edad que viene luego es la Edad de Piedra Angular, donde son llamados: “Sube acá,” para Cristo mostrarles todas las cosas que deben conocer, y recibir la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Es importante saber dónde estamos en el Programa Divino: estamos en la Edad de Piedra Angular, en la edad y en el llamado final para recibir la fe para ser transformados y ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Eso es lo que corresponde a este tiempo final. Por eso el llamado es: “Sube acá.” Como en Apocalipsis, capítulo 4, donde dice: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas.”

Las cosas que han de suceder después de las siete etapas o edades de la Iglesia, las cosas que deben suceder en la Edad de Piedra Angular. Ahí es donde estarán todas las bendiciones de Dios para los creyentes en Cristo del tiempo final; es en esa etapa donde será la Venida del Señor, la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados, y la transformación de nosotros los que vivimos.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo y están aquí presentes o en algún otro país escuchando la Palabra del Señor.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino; y hágase Tu voluntad, como en el Cielo también en la Tierra. Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración, los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Palabra, nació Tu fe en mi alma, en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Creo en Tu Nombre como el único nombre en el cual podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre; y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora, me preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar?, ya que Cristo dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” [San Marcos 16:15-16]

El bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo. Aun Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista. Juan no lo quería bautizar, y le decía a Jesús: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?” Cristo le dice: “Deja, nos conviene cumplir toda Palabra.” [San Mateo 3:13-15] Y así también a nosotros en esta Tierra nos conviene cumplir toda Palabra de Dios.

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Es un mandamiento de Cristo el bautismo en agua. El mismo Cristo fue bautizado también.

Por lo tanto, conscientes de que el bautismo en agua es tipológico (el agua no quita los pecados sino la Sangre de Cristo), bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al ministro Mauricio Vivas para que les indique cómo hacer para ser bautizados y en qué momento pueden ser bautizados. Y en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma. Y nos continuaremos viendo eternamente.

El domingo próximo estaré con ustedes también en la escuela bíblica de domingo en la mañana, con el estudio bíblico titulado: “PREPARÁNDONOS PARA ENTRAR A LA TIERRA PROMETIDA.”

Continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al reverendo Mauricio Vivas, y en cada país al ministro correspondiente, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo nuestro Salvador.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“PREPARÁNDONOS PARA ENTRAR A LA TIERRA PROMETIDA.”

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