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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en otros países, ministros, colaboradores e iglesias conectados con esta transmisión. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y un saludo muy especial para el misionero Miguel Bermúdez Marín, quien se encuentra en la Isla de Margarita, donde él nació. Felicidades, Miguel y Ruth y los niños, y todos los hermanos allá en Margarita. Que Dios les bendiga y tengan una Feliz Navidad y un Próspero Año 2016, ustedes y todos los hermanos y ministros en todos los países, y ustedes aquí presentes.

Para esta ocasión leemos en San Mateo, capítulo 2, versos 1 en adelante, que nos dice:

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,

diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:

Y tú, Belén, de la tierra de Judá,

No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;

Porque de ti saldrá un guiador,

Que apacentará a mi pueblo Israel.

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;

y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.

Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema de introducción para hoy, de lo que será el tema de estudio bíblico del próximo domingo, es: “¿DÓNDE ESTÁ EL REY DE LOS JUDÍOS, QUE HA NACIDO?”

El Rey de los judíos prometido, es el Ángel del Pacto que apareció a Moisés y los libertó de la esclavitud en Egipto; es el mismo Ángel del Pacto del cual habla Malaquías en el capítulo 3, verso 1 en adelante, cuando dice:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí (ese es el precursor de la Venida del Señor, de la Venida del Mesías); y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.”

El Mesías prometido, Rey de Israel, es el Ángel del Pacto que vendrá, pero que le antecede un precursor preparándole el camino y anunciándole al pueblo que está a la mano la Venida del Mesías, para que el pueblo se prepare para recibir al Mesías en Su Venida.

Dos mil años atrás se cumplió la primera parte de la Venida del Mesías cuando el Ángel del Pacto apareció vestido de carne humana con el nombre de Jesús. Le había antecedido Juan el Bautista, el cual le había preparado el camino y lo identificó cuando lo vio, y lo bautizó, y vio al Espíritu Santo descender en forma de paloma sobre Jesús.

El que había enviado a Juan a predicar y a bautizar que fue Dios, le dijo: “Sobre el cual tú veas al Espíritu Santo descender en forma de paloma, Ese es Él.” O sea, “Ese es al cual tú le estás preparando el camino, Ese es el Mesías.”

Ya esa primera parte de la Venida del Mesías se cumplió en medio del pueblo hebreo, el pueblo que estaba bajo el Pacto que Dios le dio en el Monte Sinaí. Siempre, la Venida del Mesías tiene que ser con y en medio del pueblo que está bajo el Pacto vigente para ese tiempo.

¿Por qué murió? Porque tenía que morir para llevar a cabo la Obra de Redención; para lo cual tenía que ser cegado el pueblo hebreo, porque si no era cegado por Dios entonces no se podía llevar a cabo la Obra de Redención, de Salvación.

Por eso cuando Cristo estuvo allá en la Cruz, dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.” Pero Jesús sí sabía lo que Dios estaba haciendo con Él, sabía por qué estaba en esa Cruz crucificado. Estaba muriendo por Israel y por todos los primogénitos de Dios escritos en el Cielo, en Libro de la Vida del Cordero.

En palabras más claras, estaba muriendo por la raza humana, por el ser humano, para que toda persona tenga la oportunidad de recibir la vida eterna, creyendo en Cristo al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, recibiéndolo como Salvador, siendo bautizado en agua en Su Nombre y Cristo bautizándolo con Espíritu Santo y produciendo en la persona el nuevo nacimiento; o sea, naciendo en el Reino de Dios, porque el primer nacimiento a través de los padres terrenales fue a vida temporal.

Por eso, vivan (como antes) novecientos y algo de años, o vivan cien años o vivan los individuos cincuenta años o veinticinco años, eso no es lo más importante. Lo más importante es que toda persona tiene la oportunidad porque tiene libre albedrío de recibir la vida eterna, ser restaurado a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno, porque es el único Reino que tiene vida eterna.

El reino terrenal no tiene vida eterna, por eso el ser humano nace, vive una temporada y muere; y vive en la Tierra una temporada en estos cuerpos mortales con dificultades, como dificultades de salud, de bienestar económico, situaciones económicas difíciles y situaciones difíciles académicas también (porque algunos no pueden estudiar hasta llegar a obtener un título universitario), y también dificultad para conseguir trabajo o buenos trabajos que paguen bastante dinero.

Entonces, hay situaciones difíciles en medio de la raza humana, y más en este tiempo en donde el que tiene un trabajo tiene que cuidarlo, porque para conseguir otro está difícil. Por eso dicen que no se deja paloma en mano por cien que van volando, porque no puede dejar su trabajo sin tener ya otro trabajo mejor que el que tiene; y algunos por falta de responsabilidad dejan el trabajo sin tener otro trabajo, y después sufre la familia. Hay que conservar los trabajos que se tienen y no cambiarlos, a menos que no convenga, y ya tenerlo seguro el nuevo trabajo.

La situación cada día se pone peor en medio de la raza humana; pero el creyente mantiene su fe en Cristo, y mientras más difíciles se ponen las cosas en la Tierra, más se agarra de Cristo el creyente.

Recordamos los tiempos de las grandes persecuciones a la Iglesia del Señor Jesucristo, y vemos que cuando tenían esas persecuciones se agarraban más de Cristo. Así como Jacob se agarró más del Ángel del Pacto, que es Cristo en Su cuerpo angelical, cuando supo y vio que venía su hermano Esaú, el cual había jurado que lo iba a matar, que iba a matar a Jacob. Y todo por causa de que Jacob obtuvo la Bendición de la Primogenitura, la cual perdió Esaú.

El Ángel del Pacto, que le apareció a Moisés, ya sabemos que es Cristo en Su cuerpo angelical, y el cual aparecía en esa Columna de Fuego y desde ahí le hablaba a Moisés; y también apareció a diferentes profetas y le habló a diferentes mensajeros-profetas de Dios del Pacto Antiguo. Y luego en el Nuevo Pacto, encontramos que se hizo carne para establecer un Nuevo Pacto que estaba prometido, y la Sangre Suya sería la Sangre del Nuevo Pacto que nos limpiaría de todo pecado, y seríamos reconciliados con Dios y seríamos restaurados a la vida eterna.

Al nacer en el Reino de Dios, en el Reino de Cristo, hemos nacido a vida eterna, y entonces ya nuestra alma tiene vida eterna, y espiritualmente tenemos vida eterna. Solamente nos falta que se materialice la vida eterna en nuestros cuerpos; lo cual será, para los que ya murieron, la resurrección en cuerpos eternos, glorificados, nuevos cuerpos iguales al cuerpo glorificado que tiene Cristo nuestro Salvador.

El cuerpo glorificado es interdimensional; por eso es en cuerpos glorificados que irán a la Cena de las Bodas del Cordero los muertos en Cristo de tiempos pasados y los de nuestro tiempo que han partido. Y cuando los veamos ya resucitados, seremos transformados; y todos tendremos cuerpos eternos, inmortales, glorificados, igual al cuerpo glorificado de Cristo nuestro Salvador.

De eso es que se trata Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21; y Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58; y capítulo 14, verso 7 al 9; y también Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, verso 11 al 18; capítulo 2, versos 11 al 20; y otras citas y otros pasajes bíblicos que nos hablan de la resurrección, la transformación de los que viven y el arrebatamiento de los que viven, para lo cual… y arrebatamiento de la Iglesia; para lo cual se suena la Trompeta Final, la Gran Voz de Trompeta, que es el Mensaje Final de Dios para los creyentes en Cristo que estarán vivos en este tiempo final; para juntarlos, recogerlos con esa Trompeta Final que dice San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58, esa Trompeta de Santa Convocación; para convocarlos, para recibir la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Así tendremos la doble vestidura de Boda: el Espíritu Santo y el cuerpo glorificado que necesitamos, para poder ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Sabemos que será en carros de fuego (lo que llaman ovnis o platillos voladores), como fue arrebatado el profeta Elías y como fue arrebatado también Jesucristo. Y Enoc desapareció, fue llevado por Dios también.

También nos habla la Escritura de que el Arcángel Miguel se encargó del cuerpo de Moisés cuando Moisés murió. Y luego encontramos que en el Monte de la Transfiguración, en el capítulo 17, versos 1 al 13, Jesús se transfiguró delante de Sus discípulos, resplandeció Su rostro como el sol, Sus cabellos se hicieron blancos como la luz, como lana blanca; y aparecieron: Moisés a un lado y Elías a otro lado de Jesús. Eso es la visión de lo que será la Venida del Hijo del Hombre, la Venida del Mesías en el tiempo final.

O sea que en visión, Cristo transportó al tiempo final a Sus discípulos para ver al Señor en Su Venida con Sus Ángeles, que son Moisés y Elías, los Dos Olivos, que llamarán y juntarán ciento cuarenta y cuatro mil hebreos escogidos de Dios, doce mil de cada tribu.

El cumplimiento de esa visión dará como resultado la manifestación de Dios en toda Su plenitud, con la Venida de los Dos Olivos con el Señor. Dice la Escritura que será vista la señal del Hijo del Hombre en el Cielo, y que el Hijo del Hombre enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta y juntarán a Sus escogidos. (San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31).

Cristo les había dicho, antes de llevarlos al Monte de la Transfiguración: “Hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte (o sea, que no morirán) hasta ver la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino.” (San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28). O sea que ya les había dicho que iban a ver la Venida del Hijo del Hombre, la Venida del Señor en Su Reino; la Venida del Hijo del Hombre, que será como el relámpago que sale del Oriente y se muestra hasta el Occidente. (Capítulo 24, verso 27 de San Mateo).

Siempre el título de Hijo del Hombre es título de profeta, porque el Ungido, el Mesías, será un profeta. Por eso cuando estuvo en la tierra de Israel le llamaban “el profeta de Nazaret”, el Hijo del Hombre.

Ahora, en los días de Jesús, la pregunta de los magos fue: “¿Dónde está? ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque Su estrella hemos visto en el Oriente.” O sea que ellos habían visto en el Oriente la Estrella del Mesías.

Israel está en el Medio Oriente, y si camina hacia Persia, o sea, Irán e Irak, Babilonia, Ur de los Caldeos, todo eso está más al Este. Y ellos estaban, los magos, viviendo para ese territorio; y vieron en su territorio, allá en el Oriente, esa señal en el cielo: la Estrella del Mesías. Salieron de su territorio, viajaron por dos años hacia la tierra de Israel que estaba al Oeste de Babilonia, de Ur de los Caldeos, de Persia, de Irán, de Irak, de todos esos lugares…; o sea que dieron un recorrido, un viaje, de Este a Oeste; o sea que Israel les quedaba a ellos al Oeste de donde ellos vivían; y viajaron.

Porque el evento más grande que se lleva en la Tierra, prometido, es la Venida del Mesías, la Venida del Rey de Israel. Allá se cumplió con el pueblo del Pacto Antiguo, y cumplió todo aquello para lo cual Él vino dos mil años atrás en medio del pueblo hebreo.

Él cuando leyó Isaías, capítulo 61, se detuvo a la mitad del pasaje, del verso segundo; porque cuando leyó San Lucas, capítulo 4, verso 17 al 21, cuando llegó al lugar donde dice: “A predicar el año agradable del Señor…” ahí se detuvo, porque si continuaba leyendo, a continuación decía: “Y el día de venganza del Dios nuestro.”

El Día de venganza del Dios nuestro será proclamado, predicado por el Señor en Su Venida en el Día Postrero. O sea que el Rey de Israel ya vino dos mil años atrás a Su pueblo Israel, y Su Segunda Venida será al pueblo del Nuevo Pacto, que es Su Iglesia.

Y después Israel verá que está con la Iglesia gentil y dirá: “Este es el que nosotros estamos esperando”; y entonces se manifestará, se revelará al pueblo hebreo, para cumplir la segunda parte de la semana número setenta de la profecía de Daniel. Porque la semana número setenta, que consta de siete años como las demás semanas, se detuvo a la mitad, en la mitad, cuando Cristo fue crucificado; le falta la otra mitad al pueblo hebreo, que son tres años y medio, que corresponde al tiempo de la gran tribulación.

Ahora, una de las cosas importantes que será vista en la Venida del Rey de Israel, del Mesías en el Día Postrero, es que va a estar hablando acerca del día de venganza del Dios nuestro, o sea que va a estar hablando de la gran tribulación y las plagas, los juicios que caerán sobre el planeta Tierra durante ese tiempo de la gran tribulación, que corresponde a los tres años y medio de la semana - los últimos tres años y medio de la última semana de la profecía de Daniel, de la última semana de las setenta semanas proféticas de Daniel, donde cada día corresponde a un año.

Ahora, encontramos que todos se preguntan..., y en medio del pueblo hebreo, y también ahora de la iglesia ortodoxa rusa, están hablando de que vienen o ya están los días mesiánicos, la Era Mesiánica; y este ambiente espiritual o religioso también tiene un matiz político, porque la Venida del Mesías para el Día Postrero es para reclamar Su Reino y Su Trono el Reino de David y el Trono de David, para establecer el Reino Milenial del Mesías, bajo el cual estarán todas las naciones que sobrevivan a la gran tribulación, y sobre todo, el pueblo hebreo.

En medio del pueblo hebreo también grupos religiosos están… y líderes religiosos están (rabinos) clamando, orando, para que Dios envíe al Mesías. O sea, que hay un ambiente espiritual moviéndose en todas las naciones; porque estamos en tiempos correspondientes a la Venida del Mesías prometida para el tiempo final, en el cual nos ha tocado vivir por la gracia de Dios.

Y la pregunta que va a surgir, si no ha surgido todavía, es la misma de los magos, expresada aquí en San Mateo, capítulo 2, verso 2: “¿Dónde está el Rey de los judíos, que ha nacido? Porque Su estrella hemos visto en el Oriente, y venimos a adorarle.” Esta es la pregunta clave que estará en el corazón y la mente y la boca de los seres humanos que han leído la Biblia y han escuchado acerca de la Venida del Señor para el tiempo final.

Para los judíos aparentemente será la Primera Venida, pero les será abierto el entendimiento para que comprendan que ya en Su Primera Venida estuvo entre ellos y fue rechazado conforme a como tenía que ser, para que muriera y redimiera a Israel y a todos los que creerían en Cristo, de entre también los gentiles.

Por lo tanto, la pregunta de este tiempo final que se estará moviendo, ya que grupos religiosos han estado proclamando que estamos en tiempos mesiánicos, que los tiempos mesiánicos han llegado, los días mesiánicos...

No puede haber tiempos mesiánicos sin que aparezca el Mesías, el Rey de Israel. Ese es el secreto que Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11, habla cuando clama como cuando un león ruge y siete truenos emiten sus voces.

Es Cristo hablando con Voz tronante, como León de la tribu de Judá, porque ya habrá terminado Su Obra de Redención: habrá llamado y juntando en Su Iglesia hasta el último escogido y habrá terminado Su Obra de Intercesión en el Cielo. Por lo cual podrá salir para tomar el Libro, el Título de Propiedad, el Libro sellado con Siete Sellos, de Apocalipsis, capítulo 5, que es el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, de toda la Creación, donde están escritos los nombres de todos los que serían parte de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Tiene dos secciones el Libro de la Vida del Cordero; donde están los que son llamados, escogidos, predestinados, que formarían Su Iglesia, y donde no pueden ser borrados los que están escritos en ese Libro. Esos son los que recibirían a Cristo como Salvador, nacerían de nuevo y vendrían a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, del Cuerpo Místico de Cristo.

Es a ellos que vendrá Cristo en el Día Postrero como Rey y como León de la tribu de Judá, con el Librito abierto en Su mano para entregarlo a alguien que se lo comerá y estará hablando, profetizando las cosas que han de venir, para cumplir Apocalipsis, capítulo 11, verso 1 al 14; y eso cumplirá el ministerio de los Dos Olivos, de Moisés y Elías, en el Día Postrero, que son los que proclamarán lo que ha de venir sobre la Tierra.

Todavía no puede ser abierto al público ese misterio porque ese misterio será abierto en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, en la manifestación de la Tercera Etapa; por lo tanto, estará esperando por la revelación de ese misterio la Iglesia del Señor Jesucristo y el pueblo hebreo.

“Todo será en simplicidad,” dice el reverendo William Branham.

Desde el Día de Pentecostés ha estado con Su Iglesia Cristo en Espíritu Santo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis 10, el cual en el tiempo de Moisés descendió en una zarza que ardía y no se consumía, y desde ahí le habló a Moisés.

El mismo Ángel… ese es el mismo Ángel que estaba en esa Columna de Fuego en el tiempo de Moisés, y le habló. Es la misma Columna de Fuego que ha estado en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, como Él lo prometió cuando dijo: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” (San Mateo, capítulo 28, verso 20). Y San Mateo, capítulo 18, verso 20, nos dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estaré.”

O sea que Cristo ha estado en Espíritu Santo. El Ángel del Pacto, la Columna de Fuego ha estado en Su Iglesia todo el tiempo, porque Su Iglesia es el pueblo del Nuevo Pacto, que ha estado teniendo diferentes etapas en la trayectoria del Ángel del Pacto, de Cristo en medio de Su Iglesia.

En los días de San Pablo lo vimos entre los gentiles en la primera edad de la Iglesia, manifestándose a San Pablo y revelándole a San Pablo la Palabra, el Mensaje correspondiente a esa primera edad de la Iglesia entre los gentiles.

O sea que vimos a Cristo, el Ángel del Pacto, en Espíritu Santo en San Pablo manifestado, dando la Palabra, dándole a San Pablo la Palabra y San Pablo dándole al pueblo, o el Ángel del Pacto dándole al pueblo a través de San Pablo.

Así era como estaba revelándose Cristo, el Ángel del Pacto, en la primera edad a Su Iglesia, trayéndole la Palabra a Su Iglesia entre los gentiles. Así fue a través de cada edad la manifestación de Cristo en Espíritu Santo a través de Su ángel mensajero de cada edad a Su Iglesia; y así fueron llamados y juntados los escogidos correspondientes a cada etapa de la Iglesia.

Para el Día Postrero todavía Cristo está en medio de Su Iglesia, en la etapa o edad correspondiente, que es la Edad de Piedra Angular, revelándonos Su Palabra para este tiempo final, confirmándonos en la fe, confirmándonos en el Programa Divino, para obtener la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

La fe para el rapto la recibiremos al recibir en el Día Postrero la revelación de lo que los Truenos han hablado en Apocalipsis, capítulo 10. O sea que los Truenos nos darán la fe para ser transformados; porque los Truenos revelarán el misterio de la Segunda Venida de Cristo, que será a Su Iglesia, el pueblo, la Iglesia del Nuevo Pacto, los sacados fuera del mundo y colocados en el Reino de Cristo, que son los que forman el pueblo del Nuevo Pacto.

Es a ese pueblo al cual le está prometida la Segunda Venida de Cristo como León de la tribu de Judá, Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo. Él va a reclamar los que están vivos, los va a transformar y los va a llevar con Él a la Cena de las Bodas del Cordero; va a reclamar también los que murieron creyentes en Él, los va a resucitar en cuerpos glorificados, eternos, inmortales y jóvenes para toda la eternidad, y los va a llevar a la Cena de las Bodas del Cordero.

O sea que hay un evento grande para este tiempo final, prometido; y es la Venida del Señor para la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos; para lo cual nos dará la fe para ser transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Pero la pregunta es: “¿Dónde está el Rey de los judíos, que ha nacido? Porque Su estrella hemos visto en el Oriente.” Esa es la pregunta clave para este tiempo final.

Y como todos queremos saber, el próximo domingo en la escuela bíblica o estudio bíblico veremos hasta donde Dios nos permitirá hablar acerca de ese misterio del Séptimo Sello, de ese misterio de la Segunda Venida de Cristo; porque con la revelación de la Segunda Venida de Cristo recibiremos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

“¿DÓNDE ESTÁ EL REY DE LOS JUDÍOS, QUE HA NACIDO?”

El próximo domingo veremos con más detalles este tema, porque todos queremos escucharlo como León de la tribu de Judá, clamando como cuando un león ruge y Siete Truenos hablaron sus voces. O sea que estará hablando en forma consecutiva en medio de Su Iglesia en el Día Postrero, y estará revelándonos el misterio de Su Venida a Su Iglesia en el Día Postrero, lo cual nos dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

“¿DÓNDE ESTÁ EL REY DE LOS JUDÍOS, QUE HA NACIDO?” Esa es la pregunta clave. Y la contestación será la respuesta más grande que se haya dado en este planeta Tierra a los seres humanos.

El domingo próximo veremos hasta dónde Dios nos permitirá conocer acerca del Rey de los judíos y Su Venida para este tiempo final.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, aquí o en alguna otra nación, lo puede recibir; y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento. Para lo cual, puede pasar al frente, aquí o donde usted se encuentre, para orar, para que Cristo lo reciba en Su Reino en esta ocasión.

Recuerde que lo más importante para el ser humano es la vida eterna. No hay otra cosa más importante. Es vida eterna lo que Cristo le da a los que lo reciben como Salvador.

Recuerden que la Escritura nos dice en San Juan, capítulo 10, verso 27 en adelante: “Mis ovejas oyen mi Voz, y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. El Padre y yo una cosa somos.”

Por lo tanto, estamos todavía en tiempo en que están siendo llamadas las ovejas del Señor, o sea todas las personas que tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero; los cuales, en el tiempo que les tocaría vivir recibirían a Cristo al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, lo recibirían como Salvador porque nacería la fe de Cristo en su alma, y lo recibirán como su único y suficiente Salvador; serían bautizados en agua en Su Nombre y Cristo los bautizaría con Espíritu Santo y Fuego, y produciría en ellos el nuevo nacimiento: nacerían a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre nuestro que estás en los Cielos, he aquí vengo a Ti con todas estas personas que han estado recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbelos en Tu Reino, ¡oh Padre celestial! Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi alma, en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida, y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Doy testimonio público de Tu fe en mí y de mi fe en Ti, y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente.

Señor, haz una realidad la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario, hazla una realidad para mí en esta ocasión. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora los que han venido a los Pies de Cristo preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar?”

El bautismo en agua es tipológico, en el cual nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Por eso la persona al venir a los Pies de Cristo está recibiéndolo como Salvador, y por lo tanto está muriendo al mundo; y cuando es sumergido en las aguas bautismales, está siendo sepultado tipológicamente; y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a la vida eterna, para vivir con Cristo en Su Reino por toda la eternidad.

El bautismo en agua es tipológico y es un mandamiento de Cristo, que dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).

Por lo tanto, es importante cumplir el mandamiento de Cristo en cuanto al bautismo también, para que Él nos bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca el nuevo nacimiento en la vida de cada creyente en Cristo.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión en diferentes países. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Continúen pasando una tarde feliz; y les reitero: ¡Tengan una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo 2016! Y tendremos los retos del año 2016 para enfrentarlos y trabajar en la Obra de Cristo hasta que cumplamos el Programa de Cristo para el año 2016. Y en lo que falta de este año haremos todo lo máximo que podamos para tener este año coronado con la mayor labor que se haya tenido en medio del cristianismo.

Y recuerden que la labor más importante en la Iglesia durante toda su trayectoria, será la del tiempo final, que ocasionará la Venida del Señor, la transformación nuestra, la revelación de Su Venida para Su Iglesia, y así todas estas promesas que han sido dadas para la Iglesia del Señor Jesucristo para el tiempo final.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos ustedes presentes y a los que están en otras naciones.

Y dejo con ustedes aquí al ministro José Benjamín Pérez, y en cada país dejo al ministro correspondiente para que les indique a las personas que han recibido a Cristo en esta ocasión, cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, como siempre ha estado establecido para los creyentes en Cristo, como la Iglesia primitiva llevaba a cabo los bautismos y como San Pablo entre los gentiles también los llevaba a cabo, y ordenaba que se llevaran a cabo de esa manera.

Nadie debe salirse de la Escritura, de la Palabra de Dios.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Con ustedes… con nosotros aquí el reverendo José Benjamín Pérez, y con ustedes allá en otras naciones el ministro correspondiente. Y también allá en la Isla de Margarita, con ustedes el reverendo Miguel Bermúdez Marín, y también el ministro allá correspondiente.

Pasen todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Oren mucho por la actividad del próximo domingo, en donde esperamos que Él nos muestre Su Palabra, nos abra las Escrituras, y que algún día —el cual sea pronto— nos abra el misterio que nos dará la fe para ser transformados y raptados: el misterio del Séptimo Sello.

Que Dios les bendiga, les guarde; y tengan una ¡Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo!, todos ustedes junto a sus familiares. Dios les bendiga y les guarde a todos. Y un saludo para la doctora Nelly Fuentes allá en el Perú y para su esposo Fernando allá en el Perú.

Que Dios te bendiga, Nelly, te fortalezca y te dé muchos años de vida hasta la transformación, es mi deseo; y que te use grandemente en Su Obra en este tiempo final junto a Fernando, tu esposo Fernando Sánchez; y a todos los ministros, sus esposas, sus niños, sus hijos y las congregaciones: les bendiga grandemente, y les use grandemente en Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Y el agradecimiento también a todos los ministros y las congregaciones por el respaldo que le están dando al proyecto de la Gran Carpa Catedral en Puerto Rico. Dios les bendiga y les prospere espiritualmente y materialmente. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Que Dios les bendiga a todos. Continúen pasando una tarde feliz.

“¿DÓNDE ESTÁ EL REY DE LOS JUDÍOS, QUE HA NACIDO?”

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