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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes países. Un saludo muy especial para el misionero Miguel Bermúdez Marín allá en Guatemala.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Leemos la Escritura en Isaías, capítulo 7, verso 14, que nos dice:

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”

Y en San Mateo, capítulo 1, verso 25, dice… Capítulo 1, verso 18 al 25, de San Mateo:

“El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.

José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.

Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:

He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,

Y llamarás su nombre Emanuel,

que traducido es: Dios con nosotros.”

Eso es lo que estaba prometido y lo que se cumplió conforme a lo prometido.

Y en el capítulo 1 de San Lucas, versos 30 en adelante, dice… Capítulo 1 de San Lucas, verso 26 en adelante, para tener el cuadro claro:

“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.

Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Nuestro tema para el estudio bíblico de hoy es:

“EL ENVIADO DEL PADRE.”

A través de la historia bíblica podemos ver que Dios envió muchos mensajeros profetas al pueblo hebreo, en los cuales estuvo el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo manifestado, hablando por medio de ellos al pueblo hebreo. Todos esos mensajeros de Dios eran tipo y figura del Mesías venidero. También hubo reyes como el rey David y el rey Salomón, que eran también tipo y figura del Mesías en Su Primera y Segunda Venida.

Por lo tanto, vendría a la Tierra una persona en el cual estaría el Espíritu de Dios en toda Su plenitud, que nacería a través de una virgen hebrea, descendiente del rey David, y nacería en Belén de Judea.

Toda esa información estaba profetizada en la Escritura por medio del Espíritu Santo a través de los diferentes profetas. Sería la visita de Dios en un velo de carne para traer la bendición al pueblo hebreo y a todos los seres humanos, para llevar a cabo la redención del ser humano y poder restaurar al ser humano a la vida eterna.

Toda persona tiene libre albedrío, y Dios colocaría delante del ser humano la Vida —o sea, la vida eterna— y la muerte; la vida y la muerte, para que el ser humano escoja entre la vida y la muerte, por cuanto Dios le dio libre albedrío al ser humano.

El que escoge a Cristo como Salvador, lo recibe como Salvador, reconociendo, creyendo de todo corazón la muerte de Cristo como el Sacrificio de Expiación por nuestro pecados: recibe la vida eterna. El que no cree, ya ha sido condenado, y por consiguiente no vivirá eternamente. Es lo mismo que viva 20 años o 100 años; no importa cuánto viva, si no creyó, no podrá vivir eternamente.

Todo el ser humano tiene la oportunidad de escuchar y tiene la oportunidad de escoger la vida eterna, lo cual Dios también aconseja diciendo: “Escoge la vida para que vivas.”

Ahora, el Enviado del Padre estaba prometido que vendría por la familia de David, el rey David, a través de una virgen descendiente del rey David, y que ese sería - el que nacería sería Emanuel: Dios con nosotros, Dios manifestado en toda Su plenitud en un hombre que nacería por creación divina; como vino Adán. Adán no nació por medio de la unión de un hombre y una mujer; fue creado por Dios. Y el segundo Adán, que es Cristo, vino Su cuerpo por creación divina.

Y por consiguiente, así como el primer Adán tuvo hijos por medio de Eva su esposa, el segundo Adán, que es Cristo, por medio de la segunda Eva, que es Su Iglesia, tendría hijos e hijas, que son los que formarían Su Cuerpo Místico de creyentes, o sea Su Iglesia; y ese es el pueblo del Nuevo Pacto cubierto con la Sangre del Nuevo Pacto, que es la Sangre de Cristo derramada en la Cruz del Calvario; pueblo que tendría la vida del Espíritu Santo, la vida de la Sangre, que es el Espíritu Santo, de lo cual Cristo dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” ¿Cómo estaría? En Espíritu Santo. San Mateo, capítulo 28, verso 20. Y San Mateo, capítulo 18, verso 20, nos dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estaré.”

Ahora, mirando a Jesucristo apareciendo en la historia y trayectoria de la raza humana, lo encontramos apareciendo en forma sencilla pero de acuerdo a como fue prometido en la Escritura: viniendo a través de una virgen llamada María, que fue visitada por el Ángel Gabriel con esa buena noticia. Esa era la forma en que Adán y Eva tenían que tener sus niños; si no pecaban vendrían de esa forma, y por consiguiente vendrían con vida eterna.

Ahora, ya nacido Cristo y habiendo sido bautizado por Juan... Juan el Bautista vio el Espíritu Santo descendiendo sobre Jesús, y dio testimonio de que Este era el que vendría después de él. Dice: “El que me mandó bautizar me dijo: Sobre el cual tú veas al Espíritu Santo venir sobre él, ese es Él; o sea, es aquel al cual tú le estás preparando el camino.”

Juan fue el precursor de la Primera Venida de Cristo, y le preparó bien el camino. Aun encontramos que según la carne eran familia, pues Elisabet era parienta de la virgen María; por lo tanto, esa bendición tan grande se quedó entre familia.

Y ahora, encontramos que cuando Jesús fue a Nazaret donde se había criado, entró a la sinagoga, y vean lo que allí ocurrió. Capítulo 4 de San Lucas, versos 16 en adelante, dice:

“Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.

Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

A predicar el año agradable del Señor.

Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”

Se estaba cumpliendo la Escritura de la Venida del Mesías, se estaba cumpliendo la Escritura del Enviado del Padre, del Enviado de Dios, el Mesías prometido. Por eso Él dijo: “Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres.” Estaba allí el Ungido de Dios, el Enviado de Dios, para llevar a cabo las profecías correspondientes a la Venida del Mesías en esa etapa mesiánica que se cumplió, de tres años y medio, en medio del pueblo hebreo.

Si continuaba leyendo la Escritura de Isaías, lo que correspondía luego era… luego de decir: “A predicar el año agradable del Señor.” Ahí, pues, se detuvo. Porque a continuación decía: “y el día de venganza del Dios nuestro.”

¿Por qué no leyó, por qué no continuó leyendo esa Escritura? Ese verso tenía que ser leído hasta donde Él lo leyó porque la predicación del día de venganza es para este tiempo final, y no para Su Primera Venida. Por lo tanto, es en la Segunda Venida de Cristo que se predicará el día de venganza del Dios nuestro. Así que Él tuvo que leer hasta donde Él iba a cumplir en Su Primera Venida.

Hemos visto que Él es el Enviado de Dios en el cumplimiento de Su Primera Venida, el Enviado del Padre, el cual había enviado muchos mensajeros, muchos mensajeros enviados por el Padre, y ahora corona a todos esos mensajeros con la Venida del Mesías, con la Venida del Enviado de Dios con toda la plenitud de Dios, para llevar a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario y así redimir a Israel y a Su Iglesia, que sería compuesta por judíos y gentiles.

Y ahora, siendo que María representa la Iglesia del Señor Jesucristo, y Cristo está representado en Adán; por lo tanto Cristo es el segundo Adán y Su Iglesia es la segunda Eva, a través de la cual, por medio de la Palabra creadora siendo hablada a través de la predicación del Evangelio, de edad en edad, por medio del Espíritu Santo a través de los diferentes mensajeros, Dios llama a todos aquellos que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero; pues Él dijo: “El que es de Dios, la voz de Dios oye.” (San Juan, capítulo 8, verso 47 al 48).

Y en San Juan, capítulo 10, versos 1 al 30, nos dice: “Mis ovejas oyen mi Voz, y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. El Padre y yo una cosa somos.”

Ahora podemos ver que estas personas representadas en estas ovejas que Él menciona, son los que formarían la Iglesia del Señor Jesucristo, los cuales están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero. Esos son los que, si Adán y Eva no pecaban en el Huerto del Edén, aparecían en aquel tiempo con vida eterna.  Pero no importa que no hayamos aparecido en aquel tiempo: hemos aparecido en este tiempo, el cual es el mejor para todos nosotros.

Y ahora, el segundo Adán por medio de la Palabra creadora y el Espíritu Santo, ha estado formando Su Iglesia, Su Cuerpo Místico de creyentes, Su Casa, Su Familia, hijos e hijas de Dios que forman la Iglesia, la Familia, la Casa de Dios.

Recuerden que San Pablo nos dice: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” [Primera de Corintios 3:16] Y en Timoteo, Primera de Timoteo, capítulo 3, verso 14 al 16, dice:

“Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,

para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”

Vean, la Casa de Dios bajo el Nuevo Pacto no es el templo que estaba en Jerusalén (ya no está); es la Iglesia del Señor Jesucristo; pues se está viviendo en una etapa del campo espiritual. Y por consiguiente, se entra a esa Casa por medio de escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, creer en Cristo, recibirlo como Salvador, ser bautizado en agua en Su Nombre y recibir Su Espíritu Santo; y así es como se nace en el Reino de Dios, en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Es de lo que le habló Cristo a Nicodemo en el capítulo 3 de San Juan, verso 1 al 6, cuando le dice: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios.” Esa es la forma para entrar al Reino de Dios. Hay una Puerta, y la Puerta es Jesucristo, el cual dijo: “Yo soy la Puerta; el que por mí entrare, será salvo.” (San Juan, capítulo 10, verso 9).

Por lo tanto, es importante saber dónde estamos en el Programa Divino y saber lo que es la Iglesia del Señor Jesucristo en este planeta Tierra.

La Iglesia del Señor Jesucristo es la Casa de Dios, la Casa del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad; es el Templo espiritual compuesto por seres humanos; así como también cada creyente en Cristo como individuo es un templo espiritual para morada de Dios en Espíritu Santo, para morar Dios en el corazón, en el alma de cada persona, que es el lugar santísimo del individuo como templo espiritual. Así como también el alma, el corazón, el Alma de la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes es la Edad de Oro de la Iglesia, la Edad de Piedra Angular.

Ahora, veamos lo que nos dice San Pablo en Colosenses, capítulo 1, acerca del Reino de Dios. Capítulo 1, verso 13, dice:

“…Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.”

Y ahora vean, Cristo nos ha trasladado del reino de las tinieblas a Su Reino, y por consiguiente nos ha colocado en Su Cuerpo Místico de creyentes. Y así como Dios colocó en Cristo todo Su poder, toda Su presencia, Cristo ha colocado en Su Iglesia todo Su poder. Y por consiguiente, ha estado en medio de Su Iglesia continuando Su Obra que Él comenzó cuando estuvo aquí en la Tierra. Por eso dice: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” San Mateo, capítulo 28, verso 20; y capítulo 18, verso 20 también.

Estar en el Cuerpo Místico de Cristo significa que la persona ha creído en Cristo, ha sido bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo lo ha bautizado con Espíritu Santo y Fuego, y ha producido en la persona el nuevo nacimiento. Recuerden que siempre se nace en algún país, en algún reino, en alguna nación.

El nacimiento a través de nuestros padres terrenales nos coloca en una nación, en un pueblo, en medio de seres humanos, de seres mortales; porque el nacimiento físico que obtenemos por medio de nuestros padres terrenales es un nacimiento que termina con la muerte; o sea que es un nacimiento para vida temporal.

Mucho hicieron nuestros padres luego de la caída del Huerto del Edén, mucho nos han dado; y hemos tenido la oportunidad de oír el Evangelio para recibir a Cristo como Salvador y obtener el nuevo nacimiento: el nacer en el Reino de Dios, el Reino de Cristo, en donde el nacimiento es a y con vida eterna. No hay otra forma para recibir la vida eterna sino por medio de Cristo nuestro Salvador, que es el segundo Adán, y por medio de Su Palabra creadora produce la nueva creación.

Por lo tanto, es importante que entendamos que se requiere nacer de nuevo para entrar al Reino de Dios, y por consiguiente tener vida eterna.

Es en Su Iglesia donde Cristo está desde el Día de Pentecostés, y continúa estando. Y es ahí donde Él obra, donde Él trae Su Palabra, donde nacen hijos e hijas de Dios, donde nacen los mensajeros de cada edad y donde están las promesas divinas celestiales y también terrenales para los creyentes en Cristo.

La Iglesia del Señor Jesucristo entre los gentiles ha estado pasando por diferentes etapas o edades, para lo cual ha enviado Cristo un mensajero para cada edad, en el cual ha estado Cristo en Espíritu Santo manifestado, llamando y juntando Sus escogidos en cada edad. Esos escogidos son los que están escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo, esos no se pueden perder: por ellos murió Cristo en la Cruz del Calvario, sus nombres no pueden ser borrados del Libro de la Vida del Cordero. Por lo tanto, esos son los que forman la Iglesia del Señor Jesucristo de edad en edad; siete etapas de Su Iglesia, comenzando con San Pablo entre los gentiles, y la séptima edad con el reverendo William Branham, cumplida en Norteamérica.

Vean, cada edad tiene un territorio en donde surge el mensajero y donde surge la edad y en donde surge el pueblo, que en su mayoría recibirán el Mensaje de Dios para esa etapa y serán colocados en el Cuerpo Místico de Cristo; y de ahí se extiende el Mensaje al mundo entero.

Ahora, para que veamos bien el Programa Divino, veamos lo que dice el reverendo William Branham en la página 168 y 169 del libro de “Las Edades de la Iglesia.” Dice:

168. “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.’ Note aquí que Jesús (por el Espíritu) en cada edad se dirige solamente a UNA persona, en relación a la Palabra para esa edad. Sólo UN mensajero en cada edad recibe lo que el Espíritu tiene que decir a esa edad, y aquel mensajero es el mensajero a la Iglesia Verdadera. Él habla por Dios, por revelación a las ‘iglesias’: Tanto a la verdadera y a la falsa. Así que el Mensaje es transmitido a todos; pero aunque es transmitido para todos los que están al alcance del Mensaje, tal Mensaje es recibido individualmente sólo por un cierto grupo calificado y de cierta manera. Cada individuo en aquel grupo es uno que tiene la habilidad para oír lo que el Espíritu está diciendo por medio del mensajero.”

Estamos viendo cómo es que el Espíritu Santo está en medio de Su Iglesia hablándole a Su Iglesia, hablándole por medio del mensajero correspondiente a cada edad; y eso… y de eso es que se trata cuando dice: “El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” Es lo que el Espíritu dice por medio del mensajero a la Iglesia en cada edad.

“Aquellos que lo están oyendo, no están recibiendo su propia revelación, ni tampoco están (el grupo) recibiendo su revelación colectiva, pero cada persona está oyendo y recibiendo lo que el mensajero ya ha recibido de Dios.”

O sea que primero viene la revelación por el Espíritu Santo al mensajero, y luego él por medio del Espíritu Santo la da al pueblo. Ungido con el Espíritu Santo ese mensajero predica, da ese Mensaje, y el pueblo oye. Y los que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, reciben la Palabra para esa edad; están oyendo lo que el Espíritu Santo está diciendo en esa edad en medio de Su Iglesia.

En la página 169, dice:

171. “Cuánto cuidado debemos tener de oír UNA Voz, porque el Espíritu solamente tiene una Voz, la cual es la Voz de Dios. Pablo les advirtió que dijeran lo que él dijo, como también lo hizo Pedro. Él les advirtió que ni aun él (Pablo) podía cambiar una sola palabra de lo que había dado por revelación. Oh, ¡cuán importante es oír la Voz de Dios por medio de Sus mensajeros, y luego decir lo que les ha sido dado a ellos para las iglesias!”

Ahí podemos ver un Orden Divino que hay de parte de Dios, para Cristo por medio de Su Espíritu hablar en medio de Su Iglesia, y llamar y juntar los escogidos de cada etapa de Su Iglesia.

Y en la página 227 del libro de “Las Edades,” dice:

177. “Ahora, siendo que cada uno de estos mensajes es dirigido al ‘ángel’ (mensajero humano), su porción es una grande responsabilidad como también un privilegio maravilloso. A estos hombres Dios hace promesas especiales, como en el caso de los doce apóstoles estando sentados en doce tronos juzgando las doce tribus de Israel. Luego, acuérdese de Pablo, a quien se le fue dado una promesa especial: la promesa de presentar a Jesús a la gente de la Novia de su día.”

O sea, que cada grupo es presentado delante del Señor por el ángel mensajero en el tiempo final.

Y en la página 265, dice… de este mismo libro de “Las Edades”:

96. “Como ya hemos mencionado, Jesús se identifica con el mensajero de cada edad. Ellos reciben de Él la revelación de la Palabra para cada edad. Esta revelación de la Palabra saca del mundo a los escogidos de Dios y los coloca en unión completa con Cristo Jesús. Estos mensajeros son llamados estrellas porque brillan con una Luz prestada o reflejada, la Luz del Hijo, Jesús.”

Aquí podemos ver el Programa Divino que se desarrolla en la Iglesia del Señor Jesucristo, cómo Dios por medio del Espíritu Santo llama y junta los escogidos, manifestándose a través del mensajero de cada edad, dándole el Mensaje para cada edad y hablando por medio de ellos. Ese es el Orden Divino que es mostrado en la Palabra del Señor, en medio del Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador.

Por lo tanto, estos mensajeros, todos han sido los Enviados de Dios a Su Iglesia para la edad en que Dios los ha enviado.

Cada edad tiene un mensajero y cada edad se forma cuando aparece el mensajero proclamando su Mensaje; y son llamados los escogidos de esa edad, con los cuales es formada esa edad, los cuales son piedras vivas en el Templo espiritual de Cristo nuestro Salvador.

Pero nosotros no somos de la primera edad, ni de la segunda, ni de la tercera, ni de  ni de la cuarta, ni de la quinta, ni de la sexta ni de la séptima tampoco. Somos de la Edad de Piedra Angular, de la Edad de Oro del Señor Jesucristo, la Edad del Trono, la Edad Octava. El ocho representa eternidad. Somos de la Edad Eterna de la Iglesia del Señor Jesucristo, edad paralela a la edad en que estuvo Jesucristo en Su Primera Venida.

Y así como Israel tuvo siete edades, el mensajero de la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley fue Juan el Bautista, y después apareció el Ungido mayor, Cristo, para la Edad de Piedra Angular. Por eso encontramos que Él es la Piedra Angular o Piedra del Ángulo que los edificadores desecharon.

Para este tiempo final estamos en la Edad de Oro, la Edad de Piedra Angular, paralela a la edad que vino Jesús dos mil años atrás en medio del pueblo hebreo, el pueblo de Dios, el pueblo que estaba bajo el Pacto que estaba vigente para aquel tiempo.

Y ahora, para el pueblo que está bajo el Nuevo Pacto que está vigente, llega la Edad de Piedra Angular, en donde todas las promesas correspondientes al tiempo final serán cumplidas.

Así como la Edad de Piedra Angular dos mil años atrás, fue la edad para la Primera Venida de Cristo, la Edad de Piedra Angular para este tiempo final será la edad para la Segunda Venida de Cristo, para la Venida del Ungido de Dios, del Ungido con el Espíritu Santo en toda Su plenitud.

Esta es la edad para la Segunda Venida de Cristo, para cumplir el día de venganza del Dios nuestro, proclamar el día de venganza del Dios nuestro. Esta es la edad donde se proclamará el día de venganza del Dios nuestro; o sea, los juicios divinos que han de venir sobre la raza humana.

Es un tiempo paralelo al tiempo de Moisés cuando vinieron las plagas sobre el pueblo egipcio, y vino la liberación, la salida de Israel de la esclavitud en Egipto; así también la salida de la esclavitud terrenal de los hijos de Dios será en este tiempo final, siendo transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por eso no se le obliga a nadie a creer. Se da a conocer la Palabra, y el que es de Dios, la Voz de Dios oye. En este tiempo final también Dios estará hablándonos directamente a nuestra alma, desde el Lugar Santísimo, que es el Alma de Su Templo espiritual; nos hablará directamente al alma del cuerpo humano de la persona que vive en este planeta Tierra.

Por lo tanto estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos. Es por medio de María que vino el Señor en Su Primera Venida; y vino a María, naciendo a través de la virgen María. Y es a la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo, representada en María, que nacen los hijos e hijas de Dios por medio de creación divina, por medio del nuevo nacimiento; y es a la Iglesia del Señor Jesucristo, la María del Día Postrero, que vendrá Cristo en Su Segunda Venida.

Él ha estado en medio de Su Iglesia todo el tiempo; y es a Su Iglesia y en medio de Su Iglesia que Él cumplirá Su Venida en el Día Postrero como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, como Hijo de David, como Hijo del Hombre, como Hijo de Abraham. Y por consiguiente, nos trae el Mensaje que nos da la fe para ser transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

El Enviado del Cielo es el Espíritu Santo. El Enviado terrenal allá fue Jesús, nacido de la virgen María. Por lo tanto, los Enviados del Espíritu Santo son los mensajeros de cada edad, que trajeron por medio del Espíritu el Mensaje para cada edad, para el llamado de cada edad; desde la primera edad hasta la edad octava, la Edad de Piedra Angular. Ese es el Orden Divino para ser manifestado en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por lo tanto, es una bendición y privilegio grande estar en el Cuerpo Místico de Cristo en este tiempo final, y estar conscientes de la edad gloriosa que nos ha tocado vivir.

¿Por qué no se cumplió la Visión de la Carpa en el tiempo de San Pablo, el cual fabricaba carpas? Porque no era para su tiempo. El Templo espiritual de Cristo todavía no estaba construido, estaba comenzando la construcción en aquel tiempo.

¿Por qué no fue en la segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima edad? Porque el tiempo es para la Edad de Piedra Angular. Esa es la edad en la cual se cumplirá la Visión de la Carpa en medio de los escogidos del Día Postrero, donde el Espíritu Santo, Cristo en Espíritu Santo, volará hacia ese lugar y se manifestará en toda Su plenitud. Tan sencillo como eso.

Eso traerá una bendición grande para los creyentes en Cristo: nos dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Es en el cumplimiento de la Visión de la Carpa que el Séptimo Sello será abierto al público; y eso nos dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Es en el cumplimiento de esa Visión donde los siete truenos de Apocalipsis 10 estarán hablándonos, revelándonos... siendo que es la Voz de Cristo como León, hablándonos y revelándonos el misterio del Séptimo Sello, el misterio de Su Venida a Su Iglesia. Tan sencillo como eso será el cumplimiento de todas estas promesas.

Bien dijo el reverendo William Branham que todo será en simplicidad. Por lo tanto, como fue dos mil años atrás en simplicidad, será también en este tiempo final todo en simplicidad; y se estará proclamando también el día de venganza del Dios nuestro en cierto momento, ya en el cumplimiento de la Visión de la Carpa.

Es importante saber cuál es el Mensaje que se estará proclamando en el Día Postrero, en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, y la bendición que estaremos recibiendo: la fe para ser transformados, la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Venida del Señor a Su Iglesia en el tiempo final.

Ya han transcurrido las siete edades de la Iglesia y ahora nos encontramos en la Edad de Piedra Angular para continuar escuchando la Voz del Espíritu Santo hablándole a Su Iglesia, y por consiguiente hablándole a cada persona creyente en Cristo directamente al alma, al corazón.

Siempre Dios ha obrado en medio de Su Iglesia por medio de Su Espíritu a través de diferentes instrumentos, de edad en edad. Por lo tanto, en este tiempo final lo vamos a reconocer como reconocieron a San Pablo, el instrumento que Dios tuvo en la primera edad, y como fue reconocido el reverendo William Branham como el instrumento, el mensajero para la séptima edad de la Iglesia entre los gentiles.

Así que ya hemos reconocido a siete mensajeros, y solamente nos falta uno. Y lo vamos a reconocer por medio de lo que él estará hablando en este tiempo final y la labor que estará llevando a cabo con el pueblo, con la Iglesia, para el cumplimiento de las promesas divinas correspondientes a este tiempo final.

Y el Ángel del Pacto, la Columna de Fuego, estará manifestándose en este tiempo final en la Edad de Piedra Angular, y será cumplida la Visión de la Carpa conforme a como ha sido prometida por Dios al mostrársela al reverendo William Branham, el cual quiso hacerla realidad en su tiempo; pero no era para la séptima edad, es para nuestra edad.

Por lo tanto, lo que le agrada a Dios eso es lo que estaremos haciendo. Y a Él le agrada que hagamos lo que está en Su Programa. Esa es la Obra que estará llevando a cabo la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final: lo que Dios quiere que se haga para que se cumpla lo que Él ha prometido para este tiempo final. Y Él estará con nosotros. Somos Sus manos, somos Sus instrumentos para este tiempo final.

“EL ENVIADO DEL PADRE.”

Así como hemos visto el Enviado del Padre, Jesucristo, y los que fueron enviados antes de Cristo por Dios, así hemos visto también los Enviados de Cristo de edad en edad, como fueron enviados los apóstoles y como fue enviado San Pablo y cada mensajero de cada edad hasta llegar a nuestro tiempo.

Por lo tanto, estamos agradecidos a Dios por las bendiciones que nos está dando en este tiempo final, abriéndonos las Escrituras y abriéndonos el corazón y la mente para comprender.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino en este tiempo final. En los diferentes países pueden venir a los Pies de Cristo también, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo en esta ocasión.

Vamos a dar la oportunidad a que los que están en otras naciones también, que vengan a los Pies de Cristo, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo dentro de algunos minutos.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en diferentes naciones. Con nuestros ojos cerrados y nuestros rostros inclinados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión en diferentes países. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo en esta oportunidad:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, en mi alma.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador.

Doy testimonio público de Tu fe en mí y de mi fe en Ti, y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado; y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en un Tu Reino, quiero vivir eternamente Contigo en Tu Reino. Haz realidad en mí la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo, para quien sea la gloria y la honra, por los siglos de los siglos. Amén.

Los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión en diferentes naciones, preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar?” Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, conscientes también de que el agua no quita los pecados, sino la Sangre de Cristo.

El bautismo en agua es tipológico. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; cuando es sumergida en las aguas bautismales, está tipológicamente siendo sepultado; y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a la vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Ese es el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor.

Por lo tanto, al ser bautizados en agua en el Nombre del Señor, estamos identificándonos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Tan sencillo como eso.

Por eso Él dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16). Es un mandamiento del Señor Jesucristo para todos los seres humanos.

Todos queremos la salvación y vida eterna, todos queremos vivir eternamente; para eso es que se predica el Evangelio de Cristo: para que las personas puedan tener la oportunidad de recibir la vida eterna por medio de Cristo nuestro Salvador.

Así que pueden ser bautizados los que han recibido a Cristo como Salvador en esta ocasión en diferentes países. Para lo cual, estaré dejando al ministro de cada país, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Tengo un anuncio aquí:

La Embajada Mundial de Activistas por la Paz, el sábado 26 de diciembre a las 3:00 de la tarde estará realizando la última reunión del 2015. Deseamos contar con la presencia de todos ustedes aquí en Puerto Rico, y por internet con todos los países de América Latina. En esta actividad daremos a conocer los nombres de los Activistas que más han apoyado los trabajos de la EMAP, y estaremos conociendo cuáles son los países que más se han destacado en la ejecución de los proyectos. Estaremos concluyendo esta actividad con una cena especial. Y para mayores informaciones deben contactarse con sus coordinadores nacionales; y aquí en Puerto Rico con la directiva de la Institución.

Se me había pasado el anuncio, así que lo tienen fresquecito aquí el anuncio en esta ocasión.

Que Dios me los bendiga, que Dios les guarde y que nos permita ver plenamente la Luz en nuestra edad; y Dios nos abra el entendimiento para comprender todo lo correspondiente a nuestra edad, la Edad de Piedra Angular, donde está la Luz, el Espíritu Santo, Cristo, el Ángel del Pacto, resplandeciendo para alumbrarnos el alma, el entendimiento, el corazón, así como resplandeció en cada edad, hablando por medio del mensajero de cada edad.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes. Y estaré nuevamente con ustedes en la fecha que el reverendo José Benjamín Pérez les estará dando, para reunirnos y tener el tema correspondiente durante esta semana que comienza hoy y continúa hasta el sábado próximo, Dios mediante; y el domingo también estaremos aquí reunidos.

Así que el reverendo José Benjamín Pérez les dirá de las actividades de la semana que se llevarán a cabo aquí en Puerto Rico.

Que Dios les bendiga y que Dios nos permita ver el Programa de Dios correspondiente a este tiempo final, y estar trabajando brazo a brazo en el Programa de Dios correspondiente a nuestro tiempo.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Que Dios les bendiga. Y tengan todos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo 2016.

Estaré con ustedes aquí todas estas Navidades.

“EL ENVIADO DEL PADRE.”

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