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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en otras naciones, ministros e iglesias. También el misionero Miguel Bermúdez Marín allá en Guatemala, donde se encuentra reunido con la congregación del reverendo Esteban Golón.

Reciban todos un saludo y que tengan una Feliz Navidad y un Próspero Año 2016. Y como siempre: ¡Que pronto ocurra nuestra transformación e ida con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero! En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Hoy, 18 de diciembre del 2015, se cumplen 50 años de la partida de nuestro amado hermano, reverendo William Marrion Branham. Cincuenta años han transcurrido tan rápido que ni nos hemos dado cuenta cómo el tiempo ha pasado. Ya estamos muy cerca de nuestra transformación, son cincuenta años más cerca de nuestra transformación.

Les reitero el saludo que le dieron a nuestro hermano Juan y su esposa del Ecuador: son bienvenidos. Me alegro estén con nosotros (¿dónde se encuentran, por aquí?). Que Dios les bendiga grandemente y les use siempre grandemente en Su Obra en este tiempo final.

Para esta ocasión leemos en San Juan, capítulo 5, versos 25 en adelante, donde dice:

“De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.

Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;

y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.

No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;

y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.

Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.

Otro es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

En esta introducción que hacemos siempre los viernes, la introducción al tema del próximo domingo, de la escuela bíblica del próximo domingo o estudio bíblico, es: “EL ENVIADO DEL PADRE.” Tema que veremos el próximo domingo, pero que hoy viernes tendremos una corta introducción.

“EL ENVIADO DEL PADRE.”

Para cierto tiempo Dios tiene un enviado en la Tierra, el cual siempre es un profeta al cual viene la Palabra, en el cual se hace carne la Palabra y el cual la proclama; y Dios hace la Obra por Su Palabra hablada para esa etapa del Programa Divino.

De etapa en etapa y de edad en edad, una porción de la Palabra es hecha carne y manifestada a través de un hombre enviado por Dios. Adán, Abel, Set, Enoc, Matusalén, Noé, Moisés, Josué, los jueces, los profetas, todos ellos fueron parte de la Palabra de Dios, fueron la porción correspondiente al tiempo en que ellos vivieron.

Al final vino Juan el Bautista precursando la Venida del Mesías, la cual estaba prometida en la Escritura; estaba prometido que la virgen concebiría y daría a luz, y que Su nombre sería Emanuel (el nombre del niño), que traducido es: Dios con nosotros. O sea que Dios vendría vestido de carne humana en medio del pueblo de Dios. (Isaías, capítulo 7, verso 14).

Juan el Bautista vino para introducir al Mesías, vino como precursor del Mesías; y por eso él estuvo hablando que después de él vendría uno mayor que él, del cual él no era digno de desatar la correa de Su calzado. Y ya con alrededor de 30 años Juan comenzó su ministerio profético hablando acerca de Uno que vendría después de él, y llamando al pueblo a preparación para darle la bienvenida al Mesías, que vendría después de Juan el Bautista.

Juan, siendo la Palabra precursora hecha carne, él hablaba lo que tenía que hablar para preparar al pueblo para la Venida del Mesías, anunciándoles que estuvieran preparados para la Venida del Mesías.

En el tiempo en que Juan el Bautista estaba vivo estaba también el Mesías. Juan le llevaba seis meses de edad al Mesías, el cual era también de la familia, porque Elisabet y María eran parientas. O sea que la parte de introducción o precursión del Mesías y la parte del cumplimiento de la Venida del Mesías se quedó en la familia.

Y vino al pueblo que estaba bajo el Pacto correspondiente a ese tiempo: vino al pueblo hebreo, el pueblo de Dios, la Casa de Dios como pueblo, como nación, porque era la que estaba bajo el Pacto Divino; ningún otro pueblo estaba bajo el Pacto Divino.

Se cumplió la Venida del Mesías, la Venida del Enviado de Dios. Por lo cual Jesús podía leer Isaías - lo que decía Isaías, capítulo 61, verso 1 al 3, lo cual leyó en el capítulo 4 de San Lucas. Y nos dice la Escritura… el capítulo 4, verso 16 en adelante, dice:

“Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.

Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

A predicar el año agradable del Señor.

Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”

Esta promesa de Isaías, capítulo 61, ahora se había hecho carne en la persona de Jesús, el Enviado de Dios, el Padre, para dar buenas nuevas a los pobres, para predicar el Año de la buena voluntad del Señor, de Jehová.

Él se detuvo allí, porque hasta allí Él tenía que cumplir la profecía de Isaías, capítulo 61. Pero si continuamos leyendo Isaías, capítulo 61, encontraremos que Él se detuvo a la mitad de ese verso, de ese verso 2, donde dice: “...a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová,” y ahí hay una coma, y luego sigue diciendo: “...y el día de venganza del Dios nuestro.”

No leyó esa parte porque esa parte corresponde a la Segunda Venida de Cristo, y por consiguiente corresponde a este tiempo final. Porque así como vino a Su pueblo Israel, que estaba bajo el Pacto Divino vigente para aquel tiempo, vendrá a la Iglesia del Señor Jesucristo, que está bajo el Pacto Divino correspondiente a la Dispensación de la Gracia.

El trato de Dios con Israel por setenta semanas: ya le han transcurrido las sesenta y nueve semanas y media (la media corresponde a la semana setenta); y solamente le faltan tres años y medio de trato de Dios con Israel para entrarlos al Reino del Mesías; lo cual ocurrirá en este tiempo final, cuando Cristo complete Su Iglesia y prepare Su Iglesia para su transformación.

Por lo tanto, así como Israel está esperando la parte final de las setenta semanas de Daniel, que son tres años y medio que le faltan de trato de Dios con Israel, la Iglesia estará en su etapa final también, esperando su adopción, su transformación; en donde lo que precursó el reverendo William Branham, el cual vino con el espíritu y virtud de Elías, así como Juan el Bautista vino con el espíritu y virtud de Elías… Por tercera ocasión en Juan el Bautista el ministerio de Elías, y por cuarta ocasión el ministerio de Elías en el reverendo William Branham precursando la Segunda Venida de Cristo, como lo hizo Juan precursando la Primera Venida de Cristo.

Juan con su mensaje identificó, introdujo al Mesías. El reverendo William Branham con su mensaje, o sea, el Mensaje que trajo, él dice: “Introducirá a Cristo al mundo.” Por lo tanto, será el testimonio de la Palabra de Dios, el Mensaje, el cual identificará la Venida del Señor para el Día Postrero a la Iglesia del Señor Jesucristo; y eso será la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el tiempo final.

Por lo tanto, es importante saber que así como en Jesús se cumplió la Primera Venida de Cristo porque era el Enviado de Dios, el Padre; para el Día Postrero se cumplirá la Segunda Venida de Cristo viniendo a Su Iglesia para transformarnos y llevarnos con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, el quinto Elías - el cuarto Elías, el reverendo William Branham con el espíritu y virtud de Elías, con su Mensaje hace la introducción, la plataforma, para la Venida del Señor a Su Iglesia. Y eso será la Venida del Enviado de Dios, prometido para la manifestación final de Dios en el tiempo final; lo cual culminará en una Gran Carpa Catedral que le fue mostrada al reverendo William Branham. Tan sencillo como eso.

Y el próximo domingo veremos con más detalles este tema: “EL ENVIADO DEL PADRE.”

Dios, el Padre, tuvo muchos enviados con una porción de Su Palabra para cada etapa, y al final tuvo al enviado mayor: Jesús, en el cual vino la plenitud de Dios para cumplir la Palabra prometida para aquel tiempo y abrir una nueva dispensación.

El próximo domingo, si Dios nos permite… Oremos mucho para el estudio bíblico del próximo domingo, y si Dios nos permite que veamos con claridad este tema: “EL ENVIADO DEL PADRE,” y nos permita ver el Enviado de Jesucristo, tendremos un cuadro claro de lo que estará pasando en este tiempo final.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión.

Estoy llegando de Washington. Salimos esta mañana a las 6:00 de la mañana y ya estamos con ustedes, aquí ya estoy con ustedes. Estuve cumpliendo compromisos muy importantes y ya estoy con ustedes para continuar con los estudios bíblicos correspondientes a estos días navideños, en donde esperamos ver el Programa de Dios correspondiente a este tiempo final.

Que Dios les bendiga, y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez, y en cada país dejo al ministro correspondiente; y allá en Guatemala dejo al misionero Miguel Bermúdez Marín, quien nos habló desde Guatemala en esta ocasión para todos los que están conectados con esta transmisión.

Que Dios les bendiga, y continúen pasando una noche feliz; y oren mucho por el culto del domingo próximo, de pasado mañana, en donde esperamos grandes bendiciones.

Recuerden que también estamos hoy recordando la partida del reverendo William Branham, que fue, el accidente, el 18 de diciembre de 1965, y su partida fue viernes 24 de 1965; un día muy especial en medio del cristianismo, la víspera de Navidad o de Pascua, porque el 25 es el Día de Navidad. Entre los latinoamericanos el 24 es llamado Nochebuena, noche del nacimiento de Cristo, y ya al otro día Navidad, o también le llaman “Pascua.”

Por lo tanto, todo eso tiene un significado muy importante, la partida del reverendo William Branham el día de la víspera de Navidad, que vendría a ser el día de... o noche de nacimiento de Jesús según la tradición de parte del cristianismo presente.

Que Dios nos permita entender y ver lo que haya ahí relacionado con esa fecha y la partida del reverendo William Branham en esa fecha.

Bueno, que Dios me los bendiga a todos y les guarde, y oren mucho por la actividad del próximo domingo, Dios mediante.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez, y en cada país al ministro correspondiente, y en Guatemala al misionero Miguel Bermúdez Marín.

“EL ENVIADO DEL PADRE.”

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