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Muy buenos días, Miguel Bermúdez Marín, misionero del Señor Jesucristo para este tiempo final, y todos los ministros que están reunidos con él allá en Guatemala, los colaboradores también, y demás hermanos y hermanas de Guatemala y de otras naciones, ministros internacionales que están reunidos allá en Guatemala.

Reciban mis saludos y que tengan una Feliz Navidad y un Próspero Año 2016. Y para los que están cumpliendo año hoy, como Pierre Agusti y José Hernández y demás personas que están cumpliendo año hoy: ¡Felicitaciones, feliz cumpleaño y próspero año nuevo de vuestra vida! Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre ustedes y les use grandemente en Su Obra en este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Tenemos una Escritura muy importante para este momento, que nos dice, San Juan - en Primera de Juan, capítulo 2, versos 27, la cual vamos a leer, dice:

“Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados.”

EL TUTOR, EL MAESTRO, que está prometido que enseñará a los creyentes en Cristo, es el Espíritu Santo prometido por el mismo Cristo que ha de venir a los creyentes en Cristo; como nos dice en San Juan, capítulo 6, verso 45:

“Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.”

O sea, la promesa es que todos van a ser enseñados por Dios. Eso concuerda con las palabras que el Espíritu de Dios habló a través del profeta Isaías en diferentes lugares, y a través de Jeremías, donde nos dice que ninguno enseñará a su prójimo, sino que todos serán enseñados de Dios.

Ahora, tenemos la promesa de que habrá una enseñanza divina traída por el mismo Dios para todos los creyentes. Y esa promesa se cumple de acuerdo a las palabras de Cristo en San Juan, capítulo 14, versos 26:

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

Esa es la forma en que todos van a ser enseñados por Dios. Es por medio del Espíritu Santo que vendrá en la Dispensación de la Gracia, lo cual el Día de Pentecostés se cumplió viniendo a los creyentes en Cristo que estaban reunidos en el aposento alto; y ha permanecido Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, enseñando a Su Iglesia, enseñando a cada persona; lo cual lo hemos visto a través de la historia del cristianismo.

En San Juan, capítulo 15, verso 26 al 27, dice:

“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.”

O sea, que es el Espíritu Santo el enviado para enseñar a la Iglesia del Señor Jesucristo; y así todos serán enseñados por Dios, por medio del Espíritu de Dios, que da testimonio de Cristo, del Programa Divino, de la Primera Venida y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

También tenemos en San Juan, capítulo 16, versos 12 en adelante, las palabras de Cristo que dicen:

“Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”

O sea que es el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, el cual guiará a la Iglesia, a los creyentes en Cristo, les enseñará las cosas que han de venir; o sea que traerá la Palabra profética revelando las cosas que han de suceder. Para lo cual todos estarán en el Cuerpo Místico de Cristo escuchando la Voz de Dios, la Voz de Cristo por medio del Espíritu Santo de edad en edad, de etapa en etapa.

Por eso en Apocalipsis, capítulo 2 y el capítulo 3, al final siempre dice de la siguiente manera. Veamos el capítulo 2 y capítulo 3. Capítulo 3, verso 11 al 13, dice, de Apocalipsis:

“He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

O sea que es el Espíritu Santo en medio de la Iglesia hablándole, revelándole las cosas que deben suceder, revelándole el Programa Divino, y llamando y juntando a Sus hijos en el Cuerpo Místico de Cristo.

Por ejemplo, tenemos también que el capítulo 3, versos 20 al 22, que dice, de Apocalipsis:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

¿Ven? Es el Espíritu Santo en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo hablándole, mostrándole las cosas que la Iglesia debe conocer, mostrándole a la Iglesia las cosas que han de suceder (ese es el campo profético) y mostrándole a la Iglesia cómo debe creer y cómo debe hacer en los días de existencia de ella en esta Tierra.

Tenemos otros pasajes que nos hablan. Por ejemplo en el capítulo 8 de San Juan, verso 28, dice [27]:

“Pero no entendieron que les hablaba del Padre.

Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.”

Como el Padre le mostraba a Cristo, así Él hacía. Por ejemplo, los milagros que llevaba a cabo, Él los veía primero en visión; y luego Él actuaba y las cosas ocurrían. Pero era el Espíritu de Dios, Dios en Espíritu el que hacía los milagros. Él dice que nada hacía de Sí mismo, era el Padre que moraba en Él el que por medio del Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, llevaba a cabo los milagros.

Es importante comprender estas cosas para ver que la Iglesia también actúa y tiene que actuar como Cristo hizo en Su ministerio, porque en la Iglesia continúa la Obra que comenzó el Espíritu Santo en Jesús.

En Primera de Corintios, capítulo 2, versos 9 en adelante, dice:

“Antes bien, como está escrito:

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,

Ni han subido en corazón de hombre,

Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido...”

Es por medio del Espíritu de Dios, el Ángel del Pacto, que todo lo que el Padre tiene sale a la luz; por medio del Espíritu Santo lo trae a manifestación. El Espíritu Santo es el Ángel del Pacto, es Cristo en Su cuerpo angelical, Su cuerpo teofánico; es la imagen del Dios viviente. Y la semejanza física de Dios es el cuerpo de Jesús.  Tan sencillo como eso.

Ahora, encontramos que todos serán enseñados por Dios. Vamos a ver cómo se cumple esta promesa, ya que todos quieren ser enseñados por Dios en el tiempo que les toca vivir. Dice el reverendo William Branham en el libro de “Las Siete Edades de la Iglesia” en español, página 168 y 169, de la siguiente manera; en el penúltimo párrafo, dice:

168. “...El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.’ Note aquí que Jesús (por el Espíritu) en cada edad se dirige solamente a UNA persona, en relación a la Palabra para esa edad. Sólo UN mensajero en cada edad recibe lo que el Espíritu tiene que decir a esa edad, y aquel mensajero es el mensajero a la Iglesia Verdadera. Él habla por Dios, por revelación a las ‘iglesias’: Tanto a la verdadera y a la falsa. Así que el Mensaje es transmitido a todos; pero aunque es transmitido para todos los que están al alcance del Mensaje, tal Mensaje es recibido individualmente sólo por un cierto grupo calificado y de cierta manera. Cada individuo en aquel grupo es uno que tiene la habilidad para oír lo que el Espíritu está diciendo por medio del mensajero.

Aquí nos muestra que el Espíritu lo habla por medio del mensajero correspondiente a cada etapa de la Iglesia.

Aquellos que lo están oyendo, no están recibiendo su propia revelación, ni tampoco están (el grupo) recibiendo su revelación colectiva, pero cada persona está oyendo y recibiendo lo que el mensajero ya ha recibido de Dios.”

O sea que primero el mensajero de cada etapa recibe la revelación de Dios por medio del Espíritu de Dios y luego la pasa al pueblo, esa es su labor. Como Cristo dice que como el Padre le enseñaba, le mostraba, así Él hablaba - le daba, Él hablaba de Sí mismo.

Luego, en la página 169, dice:

170. “En cada edad tenemos exactamente la misma norma. Por eso es que la luz viene a través de algún mensajero levantado por Dios en un cierto lugar; y después de aquel mensajero, la luz se difunde por medio del ministerio de otros que han sido fielmente instruidos. Pero, desde luego, todos aquellos que salen no siempre comprenden cuán necesario es decir SOLAMENTE lo que el mensajero ha dicho. Recuerde: Pablo advirtió a la gente que dijeran solamente lo que él dijo:

‘Qué, ¿ha salido de vosotros la palabra de Dios? ¿ó a vosotros solos ha llegado?

Si alguno a su parecer, es profeta, ó espiritual, reconozca lo que os escribo, porque son mandamientos del Señor.’

1 Corintios 14:36-37

(Dice)

171. Le agregan aquí o le quitan allá, y dentro de poco tiempo el Mensaje ya no es puro y el avivamiento se muere. Cuánto cuidado debemos tener de oír UNA Voz, porque el Espíritu solamente tiene una Voz, la cual es la Voz de Dios. Pablo les advirtió que dijeran lo que él dijo, como también lo hizo Pedro. Él les advirtió que ni aun él (Pablo) podía cambiar una sola palabra de lo que había dado por revelación. Oh, ¡cuán importante es oír la Voz de Dios por medio de Sus mensajeros, y luego decir lo que les ha sido dado a ellos para las iglesias!”

Es que por medio de los mensajeros es que el Espíritu Santo, el Maestro, el Tutor de la Iglesia, enseña a la Iglesia del Señor Jesucristo. Ese es el Orden Divino en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

En la página 227 también, del libro de “Las Siete Edades de la Iglesia,” dice:

177. “Ahora, siendo que cada uno de estos mensajes es dirigido al ‘ángel’ (mensajero humano), su porción es una grande responsabilidad como también un privilegio maravilloso. A estos hombres Dios hace promesas especiales, como en el caso de los doce apóstoles estando sentados en doce tronos juzgando las doce tribus de Israel. Luego, acuérdese de Pablo, a quien se le fue dado una promesa especial: la promesa de presentar a Jesús a la gente de la Novia de su día.”

En la página 265 de este libro de “Las Siete Edades de la Iglesia,” en los últimos párrafos, dice:

“Y le daré la estrella de la mañana.’

‘Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.’

Apocalipsis 22:16

‘...hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.’

Segunda de Pedro 1:19

95. Según estos versículos, Jesús es la Estrella de la Mañana (Según estos versículos ¿Jesús es qué? La Estrella de la Mañana). El Espíritu está haciendo una promesa a los escogidos de las Edades del Oscurantismo en relación a Sí mismo, y luego a las edades por venir.

96. Como ya hemos mencionado, Jesús se identifica con el mensajero de cada edad. Ellos reciben de Él la revelación de la Palabra para cada edad. Esta revelación de la Palabra saca del mundo a los escogidos de Dios y los coloca en unión completa con Cristo Jesús. Estos mensajeros son llamados estrellas porque brillan con una Luz prestada o reflejada, la Luz del Hijo, Jesús. También son llamados estrellas porque son ‘portadores de luz’ en la noche. Así que en la oscuridad del pecado, ellos traen la Luz de Dios a Su pueblo.”

En estos pasajes que les he leído podemos ver la forma en que el Espíritu Santo, Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, enseña a Su Iglesia, a los escogidos de Dios, a los miembros de Su Iglesia. Así es como todos serían enseñados por Dios en la Dispensación de la Gracia.

Por lo tanto, la enseñanza para los creyentes en Cristo viene por medio de Cristo en medio de Su Iglesia en Espíritu Santo, que es el Tutor, que es el Maestro que estaba prometido que sería enviado para enseñar todas las cosas que han de suceder.

Es importante ver que es por medio de Sus mensajeros que el Tutor, el Espíritu Santo, enseña a Su Iglesia, enseña a cada creyente en Cristo.

Así fue de edad en edad y así tiene que ser en nuestro tiempo también. Toda enseñanza que el Espíritu Santo, el Tutor, el Ángel del Pacto, Cristo tenga para Su Iglesia, la trae en manifestación en carne humana por medio del mensajero correspondiente a cada tiempo. Así tiene que ser para nuestro tiempo también, para darnos la fe, la revelación, para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Así como Cristo dice que no hacía ni hablaba nada de Sí mismo, sino lo que oía al Padre hablar, lo que oía al Padre... hablar, lo que el Padre le mostraba, así es para la Iglesia de edad en edad: el Padre en Espíritu Santo mostrándole por medio del Espíritu a través de los mensajeros, las cosas que deben conocer en la etapa en que están viviendo.

Y para nuestro tiempo la etapa es la etapa de oro de la Iglesia, la etapa de Piedra Angular; para lo cual nos estará enseñando Cristo en Espíritu Santo, el Tutor, las cosas que debemos conocer en este tiempo final.

Estamos viviendo en el fin del tiempo, el tiempo final, para el cual hay grandes revelaciones divinas que serán dadas, reveladas, mostradas, a la Iglesia del Señor Jesucristo, para tener la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Estamos en un tiempo muy, pero que muy, importante en el Programa Divino, en donde tenemos la promesa de que Dios, Cristo, se manifestará en toda Su plenitud. Él nos enseñará todas las cosas que debemos saber en este tiempo final.

Recordemos que para eso es enviado el Espíritu Santo, el cual siempre ha usado velos de carne para hablarle a Su pueblo; conforme, también, a como sucedió allá en Zacarías, allá en el Antiguo Testamento, en el cual el Espíritu Santo hablaba por medio de los diferentes profetas.

Zacarías, capítulo 7, verso 11 en adelante, dice:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.”

Siempre Dios tendrá un velo de carne a través del cual manifestarse y hablarle al pueblo. Primero le habla al mensajero; el mensajero recibe esa Palabra, la cree, se hace carne en él, la habla al pueblo; el pueblo la escucha, Dios le abre el entendimiento, el pueblo lo cree, y se hace carne en el pueblo; y se cumple lo que está hablado en esa Palabra. Y así es como Dios guía a Su pueblo, así es como el Espíritu Santo guiaría a Su Iglesia de etapa en etapa. “El Espíritu de verdad os guiará a toda verdad,” conforme a las Palabras de Cristo nuestro Salvador.

Hemos visto: “EL TUTOR: EL ESPÍRITU SANTO,” el cual es el Maestro, el cual guía a Su Iglesia, y el cual se manifiesta en diferentes mensajeros de edad en edad. “El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias.”

¿Cómo escucharían la Voz del Espíritu Santo? Por medio de la manifestación del Espíritu Santo en el mensajero de cada edad. El secreto para escuchar la Voz de Dios, entonces, es saber cuál es el mensajero para el tiempo en que uno vive. Tan sencillo como eso.

Porque ese mensajero estará trayendo la Palabra para ese tiempo correspondiente, que es la Palabra que se hará carne en el mensajero y en el pueblo, para cumplir el Programa Divino correspondiente a esa etapa de la Iglesia.

Por lo tanto, para nuestro tiempo tenemos grandes promesas, en las cuales tenemos la promesa de la manifestación del Señor para el Día Postrero en la etapa de Piedra Angular, en donde nos estará enseñando todas las cosas que debemos conocer, todas las cosas que necesitamos conocer para tener la fe para ser transformados. Es ahí, en esa etapa, donde será revelado el misterio del Séptimo Sello; es ahí donde Cristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto que desciende del Cielo, hablará como León de la tribu de Judá, clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces.

¿Y cómo vamos a escuchar esa Voz? Por medio de la manifestación que Él tenga en el Día Postrero en medio de Su Iglesia.

Siempre Él ha tenido un velo de carne a través del cual ha estado hablándole a Su pueblo; y el que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Esa es la forma en que el Espíritu Santo habla a Su Pueblo. Habló por medio de los profetas, habló por medio de Jesús y ha hablado por medio de los mensajeros de cada edad; y hablará en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular, también. Y nos mostrará todas las cosas que deben suceder pronto en este tiempo final, y nos preparará con esa Palabra que se hará carne en nosotros, nos preparará para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de la Bodas del Cordero.

Por lo tanto, ministros, compañeros en el Cuerpo Místico de Cristo, la bendición está en oír la Voz de Dios por medio del Espíritu Santo para el tiempo que nos toca vivir. Si alguno oye la Voz de Cristo tendrá la bendición de Dios para nuestro tiempo.

Por lo tanto, “Si oyes hoy su voz, no endurezcas tu corazón.” Él ha prometido que nos hablará en este tiempo final y nos revelará todas las cosas que han de suceder. Para eso es enviado el Espíritu Santo en medio de Su Iglesia: para estar con Su pueblo todos los días, mostrándoles las cosas que necesitan saber. Eso es Cristo en medio de Su Iglesia manifestado en Espíritu Santo, de edad en edad, en el mensajero correspondiente a cada edad.

Cristo dijo: “Donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, yo estaré.” San Mateo, capítulo 18, verso 20. Y en San Mateo, capítulo 28, verso 20, nos dice: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

Por lo tanto, Él todavía está con nosotros porque nosotros todavía estamos aquí en la Tierra; y cuando nos lleve con Él transformados, con cuerpos eternos, inmortales y glorificados, nos lleve con Él a la Cena de las Bodas del Cordero, entonces continuará con nosotros; y todos estaremos iguales a Él con cuerpos glorificados.

Por lo tanto, “EL TUTOR: EL ESPÍRITU SANTO,” es nuestro Maestro, es el Maestro de Su Iglesia, que ha estado enseñando todas las cosas que deben suceder y que debe conocer la Iglesia del Señor Jesucristo; ha estado llamando y juntando a Sus escogidos en el Cuerpo Místico de Cristo, de edad en edad, los cuales han escuchado la Voz de Cristo, la Voz del Espíritu Santo, la Voz de Dios por medio del mensajero correspondiente a cada edad.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes, ministros reunidos allá en Guatemala, y junto al misionero Miguel Bermúdez Marín, el cual está allá también con ustedes.

Que Dios me los bendiga y les guarde, y sepan que tenemos una promesa que le fue mostrada al reverendo William Branham: la visión, una visión, la Visión de la Carpa, en donde estará manifestado Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, y estará cumpliendo cosas que Él ha prometido llevar a cabo, estará cumpliendo la Tercera Etapa, que es la etapa de la Palabra creadora siendo hablada; en donde habrá una manifestación plena de Dios.

Esa será la manifestación más grande de Dios por medio de Su Espíritu en medio de Su pueblo, en donde cumplirá las cosas que faltan por ser cumplidas y nos dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, siendo que somos las manos del Señor para trabajar en Su Obra (todos los creyentes), son los creyentes del Día Postrero que estarán escuchando la Voz de Dios, la Voz de Cristo, la Voz del Espíritu Santo, la Voz del Tutor, los que estarán haciendo la parte física, la construcción de esa Gran Carpa Catedral; porque somos los instrumentos para Cristo obrar la forma física, el Programa, la parte física que le corresponde a Cristo llevar a cabo por medio de Su Iglesia.

Por eso somos instrumentos de Cristo, y por eso le decimos a Cristo: ¡En Tus manos estamos. Úsanos conforme a Tu Programa, úsanos conforme a Tu Voluntad!

Por lo tanto, adelante, Miguel Bermúdez Marín, misionero del Señor, y también todos los ministros, hermanos y congregaciones en todos los países, trabajando en la Obra del Señor y escuchando la Voz del Señor, la Voz de Dios, la Voz del Tutor, la Voz del Espíritu Santo hablándonos en este tiempo final.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión. Que Dios les bendiga y les guarde, y adelante Miguel con todos los ministros allá en Guatemala.

Dejo con ustedes aquí al reverendo José Benjamín Pérez para concluir.

“EL TUTOR: EL ESPÍRITU SANTO.”

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