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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, y todos los que se encuentran en otras naciones, ministros y sus congregaciones; y también al misionero Miguel Bermúdez Marín. Les deseo a todos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo 2016.

En este año hemos tenido grandes bendiciones de parte de Dios, y el próximo año mayores bendiciones tendremos. Siempre las bendiciones han ido creciendo en forma progresiva, y así continuarán hasta que seamos transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

O sea que todo va a coronar con nuestra transformación, rapto o arrebatamiento y la gran Cena de las Bodas del Cordero, donde Cristo y Su Iglesia serán investidos como reyes sobre este planeta Tierra para gobernar por el Milenio y por toda la eternidad.

Para esta ocasión, la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, el 26 de diciembre a las 3:00 de la tarde, 3:00 p.m. hora de Puerto Rico, estará realizando su reunión final del año 2015, y deseamos contar con la presencia de cada uno de ustedes. A través de internet estaremos transmitiendo la actividad, y la participación de los Activistas es muy importante. Los invitamos a conectarse.

Esta mañana estaremos viendo dos videos de la EMAP. El primero, un resumen sobre el Primer Encuentro del Movimiento Juvenil y un resumen sobre la Cumbre de Integración por la Paz. El próximo domingo estaremos proyectando un video de cada una de las sesiones de CUMIPAZ pero hoy estaremos viendo un adelanto o una introducción. Por lo tanto, adelante con el corto documental que tendremos para esta ocasión, y luego continuaré con ustedes.

[Proyección de los videos-documentales]

Hemos visto este documental, donde podemos ver el éxito que la Embajada Mundial de Activistas por la Paz ha tenido en estas actividades tan importantes con el poder judicial, con el cuerpo diplomático y político, y también con el mundo académico en la unión con las universidades por la Paz. Fue un éxito total, como todos hemos visto en este documental. Y cada uno de ustedes tiene una partecita en esa actividad y en el éxito que se ha tenido durante todo este año 2015, y aun lo que falta. De lo cual luego les contaremos con las pruebas documentadas en los videos.

Todavía nos falta de este mes unos diitas, y los vamos a aprovechar bien para cerrar con broche de oro el año 2015.

Para esta ocasión leemos en Primera de Corintios, capítulo 1, versos 18 en adelante:

“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.

Pues está escrito:

Destruiré la sabiduría de los sabios,

Y desecharé el entendimiento de los entendidos.

¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?

Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría;

pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;

mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.

Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Nuestro tema para esta ocasión es: “LA SABIDURÍA DE DIOS.”

La Sabiduría de Dios personificada en Cristo, el Ángel del Pacto, a través del cual Dios creó el universo; porque: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y este era en el principio con Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la vida, y la vida era la Luz de los hombres.”

Todo esto nos habla del Verbo que era con Dios y era Dios y creó todas las cosas. “Y aquel Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros (y vimos Su gloria, gloria como del unigénito Hijo del Padre), lleno de gracia y de virtud (o verdad).” Esto es en San Juan, capítulo 1, verso 1 al 14.

Y el verso 18, dice: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, Él le declaró (o sea, le ha dado a conocer).”

Moisés quiso ver a Dios y Dios le dijo: “No me verá hombre y vivirá.” Entonces le dijo: “Te pondré sobre la hendidura de la peña y pondré mi mano sobre ti, y pasaré delante de ti proclamando el Nombre de Jehová, y cuando haya pasado, quitaré mi mano y verás mis espaldas.” [Éxodo 33:18-23]

¿Qué vio él cuando pasó? Vio al Ángel del Pacto, que es Cristo en Su cuerpo angelical, caminando; vio un hombre de otra dimensión, el cual es Cristo, a través del cual Dios creó todas las cosas. Y ese es el cuerpo angelical de Dios, ese es nada menos que el velo angelical a través del cual Dios le aparecía a los profetas del Antiguo Testamento; es el que hablaba con Adán en el Huerto del Edén.

Es un cuerpo angelical llamado el Verbo o Ángel del Pacto, en el cual está el Nombre de Dios. Así como cada uno de nosotros tenemos un nombre terrenal que nos pusieron, pero también está en nuestro cuerpo; porque cuando lo ven a usted, lo llaman por su nombre; y cuando le dicen: “Firme aquí su nombre,” es usted con su velo de carne que firma ese nombre; el cuerpo físico suyo es conocido por ese nombre también, y el cuerpo espiritual también es conocido por el nombre de la persona.

Pero el alma de la persona, vean ustedes, es la que tiene el nombre; porque Dios el Padre es el que tiene el Nombre, y Dios dijo: “Yo pondré mi Nombre... Mi Nombre está en mi Ángel (el Ángel del Pacto, que es Su cuerpo angelical, que es la imagen del Dios viviente).”

Y el ser humano también es así, porque Dios lo creó a Su imagen y semejanza: alma viviente, como lo es el Padre; y luego tiene un espíritu, que es un cuerpo espiritual, que es la imagen de la persona; y luego tiene un cuerpo físico, como Dios tiene un cuerpo físico llamado Jesús, el cual vivió, comió y bebió aquí en la Tierra, y murió; y luego resucitó.

Por eso también los creyentes en Cristo nacen, viven, mueren, y después resucitarán en cuerpos eternos y glorificados, para vivir (¿cómo?)  eternamente en el Reino de Cristo, como reyes, sacerdotes y jueces, en la posición más alta del Reino.

Recuerden que la posición más alta de un reino en esta Tierra, es la del rey, la reina y sus hijos; esa es la realeza, después el resto son de otros niveles. Pero pertenecer a la realeza es lo más importante.

Así es la realeza del rey David. En el Milenio será restaurado el Reino de David, y ahí estaremos como reyes, sacerdotes y jueces, como el Gabinete del Reino del Señor, ocupando esas tres posiciones tan importantes del Reino.

Y Él dice: “No temáis, manada pequeña, porque al Padre le ha placido daros el reino.” [San Lucas 12:32]

O sea que la bendición grande es para los creyentes en Cristo bajo el Nuevo Pacto, los cuales fueron reflejados en el Pacto Antiguo, en el pueblo de Israel. Por eso tenían los sacrificios, que eran tipo y figura del Sacrificio de Cristo; tenía el cordero pascual, que es tipo y figura de Cristo, del cual San Pablo dice en el capítulo 5, verso 7, de Primera de Corintios: “Porque nuestra Pascua, la cual es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.” (Vamos a verificar la cita que les di, para tenerla… está correcta).

Y así como el pueblo hebreo conmemoraba aquel sacrificio que fue hecho en Egipto por el cordero pascual que cada padre de familia sacrificaba y colocaba su sangre en el dintel y los postes de los hogares para preservación de la vida de los primogénitos, Cristo murió para la preservación de la vida de los primogénitos escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Dios con Su Sabiduría, vean ustedes, decretó quiénes serían Sus hijos e hijas y los colocó —sus nombres— en el Libro de la Vida del Cordero. Son imborrables los nombres que están ahí. Para la preservación de la vida de ellos, murió Cristo en la Cruz del Calvario.

Todo ese Programa Divino lo creó Dios, lo hizo Dios con Su Sabiduría. Y cuando creó los Cielos y la Tierra, con Su Sabiduría los creaba por medio del Verbo, por medio de Su cuerpo angelical, que es el Ángel del Pacto y que es Cristo en Su cuerpo angelical.

Es importante conocer a Cristo en lo que Él es en el Programa Divino. Dios estando en Cristo es Dios manifestado en el cuerpo angelical y en el cuerpo físico que ya está glorificado. Por eso Cristo decía: “El Padre y yo una cosa somos. El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.” San Juan, capítulo 10, verso 30; y San Juan, capítulo 14, verso 6.

“¿Cómo dices tú: Muéstranos al Padre y nos basta, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí o viceversa; y que las obras que yo hago, no las hago de mí mismo, sino que el Padre me muestra las cosas; y lo que hablo no lo hablo de mí mismo, sino como oigo al Padre hablar eso es lo que yo hablo?”

O sea que todo lo que Cristo hacía, primero lo veía en visión, primero se lo revelaba Dios el Padre, y entonces Cristo lo hablaba. Ese es el mecanismo de Dios para traer Su Palabra a los seres humanos.

Toda la Palabra que va a ser revelada está en Dios el Padre, eternamente; ya Él lo pensó. Estábamos en Dios eternamente, así como nuestros cuerpos estaban en nuestros padres terrenales. Como Leví: estaba en los lomos de Abraham y todavía no había nacido el padre de Leví, que fue ¿quién? Jacob; y todavía no había nacido el padre de Jacob, que fue ¿quién? Isaac. Y ya está diezmando Abraham a Melquisedec en el capítulo 14 del Génesis, y todavía no habían nacido ni Isaac ni tampoco Jacob ni tampoco Leví. Y dice San Pablo [Hebreos 7:9]: “Y Leví diezmó a Dios cuando Abraham diezmó,” porque estaban ellos en los lomos de Abraham. Y nosotros estando en los lomos de Cristo estábamos eternamente con Cristo, porque hemos venido de Dios; y cuando Él creaba los Cielos y la Tierra, ahí estábamos nosotros, estábamos en Cristo; ahí se regocijaban todos los hijos de Dios, ahí nos regocijábamos de toda la Creación.

Y cuando Cristo estaba predicando en Israel y en todas las ciudades, ahí estábamos con Él: nos llevaba en los lomos; en los lomos del pensamiento divino estábamos. De ahí hemos salido para ocupar nuestra posición en el Cuerpo Místico de Cristo como hijos e hijas de Dios, para que todos lleguemos a ser iguales a Cristo, con cuerpos físicos glorificados, cuerpos angelicales, y por consiguiente personas perfectas, inmortales, iguales a Cristo nuestro Salvador.

Y eso es la Familia de Dios, los descendientes de Dios, hijos e hijas de Dios que formarían Su Iglesia al venir a la Tierra, porque escucharían la Voz de Dios por medio del Espíritu de Dios, en los mensajeros que Dios enviaría de etapa en etapa. Y todos serían enseñados por Dios.

Y el mecanismo es: Dios en Espíritu en cada mensajero, trayéndole la revelación, él recibiéndola; se hace carne en el mensajero, él la proclama, llega al corazón - al oído y al corazón de los que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, despiertan a la realidad…: “Despiértate, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.” (Efesios, capítulo 5, verso 14).

Por lo tanto, no estamos por mera casualidad en el Cuerpo Místico de Cristo como creyentes; todo está determinado por Dios, en la Sabiduría de Dios.

Por lo tanto, nos amamos los unos a los otros. No recordamos cuando estábamos en la mente de Dios, pero sabemos que estábamos ahí; no recordamos cuando estábamos en el Ángel del Pacto, pero estábamos ahí; no recordamos cuando estábamos en Cristo, caminando nosotros en Cristo, en todo el ministerio de Cristo, pero estábamos ahí. Cuando Él murió, estábamos ahí también; cuando Él resucitó, cuando Él fue sepultado, estábamos también ahí; cuando Él resucitó, estábamos también ahí; cuando Él subió al Cielo, estábamos también ahí. Y luego, ese es el recorrido que luego tomamos estando en esta Tierra; y el final: subir con Cristo al Cielo para la investidura como reyes y sacerdotes, para el Reino Milenial de Cristo.

Hay un programa diseñado en la Sabiduría y con la Sabiduría de Dios, la cual para los incrédulos es locura, como dice Pablo: “El Evangelio es locura, pero para los que se pierden; pero para nosotros es poder de Dios para salvación.”

Estamos en esta Tierra para ocupar la parte del Cuerpo Místico que corresponde a este tiempo final, y para que se cumplan las promesas dadas para la Iglesia para este tiempo final; y para ser instrumentos de Cristo en este tiempo final, para Él cumplir por medio de nosotros —de Su Iglesia— lo que Él tiene planificado en la Sabiduría de Dios.

¿Y cómo Cristo sabe las cosas que estaban en el Padre? Fácil. Porque Él es el Ángel del Pacto, y no pasa nada a materialización si no pasa por medio de Cristo; y no pasa ninguna revelación para los seres humanos, a menos que sea por medio de Cristo, ni tampoco para los ángeles.

De esto es que nos habla San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 2, versos 6 en adelante. Dice… o verso 1 en adelante, para que tengamos el cuadro claro. Esto fue cuando San Pablo fue a los Corintios. Dice Primera de Corintios, capítulo 2, verso 1 en adelante:

“Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.

Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;

y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,

para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,

la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

Antes bien, como está escrito:

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,

Ni han subido en corazón de hombre,

Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.”

El que escudriña a Dios no es el hombre, no es el ser humano; por eso nunca lo encontrarán de esa forma. Con la sabiduría humana no pudieron conocer, no han podido conocer a Dios en la Sabiduría Divina.

Ahora, es el Espíritu de Dios, el Ángel del Pacto, Cristo en Su cuerpo angelical, el cual escudriña aun lo profundo de Dios, el cual de ahí trae todo para revelarlo a los seres humanos en la forma que siempre lo ha hecho. “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas.” (Amós, capítulo 3, verso 7).

Esa ha sido la forma en que ha venido la revelación de la Palabra de Dios para el pueblo, y está escrita, la que está a disposición de las personas en el libro la Biblia. La Biblia es el pensamiento de Dios revelado por medio de Cristo a través de Sus diferentes instrumentos que Él ha tenido en la Tierra, en los cuales ha entrado, y por medio de ellos… a ellos se les ha revelado, y por medio de ellos ha revelado al pueblo Su Palabra.

Por eso en Zacarías, capítulo 7, nos dice de la siguiente manera, hablando de esta forma en que Dios obra, en que Dios se revela, y así la Sabiduría Divina es manifestada a los seres humanos. Zacarías, capítulo 7, versos 11 al 12, dice:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu...”

¿Cómo venía la Palabra de Dios para el pueblo? Por medio del Espíritu Santo a través de los profetas. Esa es la forma de Dios, el modelo de Dios a seguir para toda ocasión en que Él revele Su Palabra a los seres humanos.

“... por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.”

Cuando no escuchan la Voz de Dios a través de los profetas, viene de parte de Dios gran enojo sobre esa gente. Los que no quisieron escuchar la Voz de Dios por medio de Moisés, en todos aquellos que salieron de Egipto, no pudieron entrar a la tierra prometida: murieron en el desierto. Y los que hablaron negativamente de la tierra prometida, diciendo que esa tierra se tragaba a la gente, que estaba llena de gigantes y que era imposible entrar, los diez espías que hablaron en esa forma, cuando regresaron de la tierra prometida murieron de plagas en el desierto.

No se puede hablar en forma negativa de la Palabra prometida para el tiempo en que uno vive, y después decir que fue por ignorancia. Siempre la persona tiene una responsabilidad cuando abre la boca.

Por lo tanto, es importante tener cuidado y nunca hablar negativo, porque algunas veces algunas personas hablan negativamente porque dicen que no entienden. Si no entiende, pues ore a Dios, que Dios le ayude y algún día entenderá.

Pedro no entendía una vez y Jesús le dice: “Lo que no entiendes ahora, lo entenderás después.” Dios le ayudará para entenderlo en el tiempo conveniente.

Los creyentes del principio no entendieron todo lo que nosotros entendemos ahora, porque no era para ese tiempo; era para nuestro tiempo en que serían abiertos estos misterios que ahora ya son comunes entre nosotros.

“... porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 

Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?” [Primera de Corintios 2:10-11]

O sea, ¿quién sabe los secretitos suyos? El espíritu que está en usted; y cuando lo habla ya no es secreto, y otros se encargarán de seguirlo hablando. Por lo tanto, tenga cuidado con lo que hable, porque algunas veces se hablan cosas que después la persona se arrepiente de haberlas hablado. Y algunas veces tenías un secreto y se lo dijiste a otro o no lo guardaste. Si usted no lo pudo guardar, ¿cómo lo va a guardar la otra persona?, ¡si no es de él! Al que le toca guardarlo es a usted, porque es suyo.

Ahora, cuando Dios da para que el espíritu revele, ya eso es para todos los creyentes, para darnos de Su Sabiduría para así creer; primero creemos lo que nos da y después lo vamos entendiendo poco a poco, a medida que el Espíritu de Dios obre en nosotros.

Y recuerden que la revelación para la Iglesia viene por medio del Espíritu de Dios: Dios la trae por medio de Su Espíritu, por medio de Su cuerpo angelical, el Ángel del Pacto, como trajo el Pacto Antiguo y luego se hizo carne y trajo el Nuevo Pacto.

Recuerden que la Ley fue dada por comisión de Ángeles, dice el libro de los Hechos, en el capítulo 7; y también Hebreos, capítulo 1, dice… y el capítulo 2, dice que la Ley fue dada por comisión de Ángeles. Ahí estaba el Ángel del Pacto, Cristo, como una hueste celestial; y estábamos allí también nosotros.

Para dondequiera que Cristo, el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical de Dios, se movía, y Dios se movía en Su cuerpo angelical, estábamos también nosotros, porque estábamos en los genes del pensamiento divino. Cuando Dios creó la Tierra por medio de Su Ángel, por medio de Su cuerpo angelical, allí estábamos regocijándonos con Dios.

Recuerden que muchas veces ni siquiera sin abrir la boca, siquiera sin abrir la boca nos regocijamos en la mente, en nuestro pensamiento. También cuando estábamos en Cristo nos regocijábamos en Sus pensamientos.

Somos un pensamiento divino que vino pasando de Dios a Su cuerpo angelical, de Su cuerpo angelical a Su cuerpo físico, y ahora nos encontramos aquí, como miembros del Cuerpo Místico de Cristo. Y encontramos que así como Dios no obraba sino a través de Cristo, ahora Cristo no obra sino a través de Su Iglesia. Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.”

Y para el fin del tiempo es que Él va a hacer algo grande: una manifestación grande del poder de Dios, de toda la plenitud Divina; porque nos va a transformar y vamos a ser iguales a Cristo, con cuerpos glorificados. Ya no habrá limitaciones en cuanto a lo que Dios hará por medio de Su Iglesia en este tiempo final.

“Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco (¿ve?) nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido...”

Por eso Él nos enseña, para que sepamos lo que Él nos ha concedido, y entendamos que somos herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús Señor nuestro. De todo lo que Cristo hereda, somos coherederos con Él. Por eso la posición tan alta que tienen los creyentes en Cristo en el Reino de Dios celestial, y en el Reino de Dios terrenal: para el Milenio cuando estemos con Él aquí en la Tierra.

“¿Quién conoció la mente de Dios?, ¿quién le enseñó?” Dice - pregunta San Pablo. Dice:

“…lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.”

¿Por qué con la que enseña el Espíritu? Porque Él dijo que Él enviaría Su Espíritu y nos enseñaría todas las cosas. Eso está por San Juan, capítulo 14 y capítulo 15 y el capítulo 16. Capítulo 14, verso 26, dice:

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

O sea que el Maestro, el Tutor, es el Espíritu Santo enviado a Su Iglesia, que es el mismo Cristo en Su cuerpo angelical, que aparece en una Columna de Fuego como le apareció a San Pablo, a Tarso, a Pablo, y le dijo: “Yo soy Jesús a quien tú persigues.”

Porque él quería saber quién era; porque él sabía que era Dios, pero ¿qué Nombre tenía? Como Moisés quiso saber también el Nombre en el capítulo 3 del Éxodo, ahora Saulo también quiere saber quién es el que le apareció; sabía que era Dios pero quería saber Su Nombre; y le dice: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues.”

Y estaba persiguiendo a la Iglesia; pero como Cristo está en la Iglesia por medio de Su Espíritu, está persiguiendo a Cristo.

En el capítulo 15 también, verso 26 y 27, dice:

“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.”

O sea, que la Palabra que viene revelada a la Iglesia por medio del Espíritu es el testimonio de Cristo, el Evangelio de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, y cómo debe la Iglesia estar bien fundada en Cristo con la revelación de Cristo, no por medio de sabiduría humana, sino por medio del Espíritu Santo trayendo Su Palabra de edad en edad, al mensajero, y del mensajero pasando a la persona - a las personas que formarán esa etapa de la Iglesia, esa edad de la Iglesia. Y son colocados por el Espíritu en esa etapa.

Algunos de los mensajeros vieron un poquito más, vieron otras edades, otras etapas, y hablaron también de ellas; como San Pablo y San Pedro; y aun el reverendo William Branham también vio otra etapa que vendría, y dijo: “Mire hacia arriba, la edad que viene.”

Vamos a ver si la encontramos por aquí. ¡Ya encontramos la edad!, pero es la que está aquí escrita, para ver cómo él lo dice.

Libro de “Citas,” página 37, párrafo 311, dice (a la mitad del párrafo):

“AHORA VAMOS A TENER… TENEMOS UN MINISTERIO LLEGANDO QUE ES EXACTAMENTE COMO LA VIDA DE CRISTO ¿QUÉ IDENTIFICA EL MINISTERIO? LA VENIDA DEL SEÑOR… Mire la Iglesia Luterana bajo la JUSTIFICACIÓN, viniendo fresco del catolicismo. Mírela, moviéndose, luego mire a Wesley llegando un poco más cerca de la SANTIFICACIÓN, tejiendo dentro de las Escrituras. Mire en medio de Wesley, luego la cosa siguiente QUE VINO ERA LA EDAD PENTECOSTAL. Y la Edad Pentecostal con la restauración de los dones, los dones espirituales. AHORA MIRE LA EDAD QUE VIENE AHORA, HACIA ARRIBA A LA PIEDRA ANGULAR. ¿Ve lo que quiero decir? La Venida del Señor; LO MANIFESTADO; DIOS EN TODA SU CREACIÓN ESPERA QUE LA IGLESIA HALLE SU LUGAR POSICIONALMENTE.”

Hemos hallado el lugar que nos corresponde en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Iglesia del Señor Jesucristo. ¿Por qué? Porque no hemos mirado hacia abajo; hemos mirado hacia arriba, a la Edad de la Piedra Angular que dice aquí el reverendo William Branham que vendría. Y estamos bien colocados. Es la única edad donde está fluyendo la Palabra revelada para este tiempo final.

Ya la Palabra revelada para la Edad de Lutero ya vino, fue maná para ese tiempo; pero se dañó, la alteraron. También la Edad de Wesley y la Edad Pentecostal. Y ahora lo que corresponde al tiempo final: hubo una brecha donde vino la revelación entre la Edad Pentecostal y la Edad de Piedra Angular a través del reverendo William Branham precursando una nueva edad, precursando la Venida del Señor, precursando las cosas que vendrán en nuestra edad; precursando la Venida del Señor con Sus Ángeles, como está señalado en la visión del Monte de la Transfiguración.

Cualquier persona que hable de la Segunda Venida de Cristo, obligatoriamente tiene que ir al Monte de la Transfiguración a ver lo que allí pasó; porque eso que pasó allí es la visión de lo que pasará en la Edad de Piedra Angular, en el Día Postrero. El monte representa a la Iglesia, y la parte alta pues nuestra edad; subió a un monte alto Cristo con Sus discípulos.

Por lo tanto, la Venida del Señor obligatoriamente será con Sus Ángeles, como dice Cristo que el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles, y los enviará con Gran Voz de Trompeta y juntarán a Sus escogidos. Por lo tanto, eso no puede fallar; es en la única etapa de la Iglesia que aparecerán los Ángeles del Hijo del Hombre: Moisés y Elías, los Dos Olivos, que traerán la revelación divina también para el pueblo hebreo en el Día Postrero.

Vamos a ver lo que dice el reverendo William Branham, que es el precursor, y por tanto le correspondía hablar de estas cosas que vendrían… El libro de “Citas,” página 95, párrafo 827, dice:

“Esos son los 144.000, ese grupo mañoso al dinero y cosas como esa. Cuando ellos vean la verdadera cosa genuina de la cual agarrarse, ahí se para Moisés y ahí se para Elías.”

O sea que será el quinto Elías y el segundo Moisés o tercer Moisés (como lo quiera llamar); si cuenta a Cristo como el segundo Moisés entonces es el tercer Moisés.

“¡Amén! Ellos lucharán con Dios hasta que 144.000 de las tribus de Israel sean llamados fuera aquí́ mismo. Eso es poco antes del período de la tribulación.”

No vamos a pasar por la tribulación, pero los ciento cuarenta y cuatro mil sí van a pasar. Esto está - es una cita del Sexto Sello, ya del año 63.

“¡Oh, cuán maravilloso! También la angustia de Jacob. Ahora recuerden, yo dije que están llamando fuera a 144.000. ¿Ven? Este tiempo ahora es cuando Él está...”

Y el Sexto Sello dice que son… Página 128, párrafo 1143 dice, del libro de “Citas”:

“Debajo de la Séptima Trompeta es para Israel lo mismo que el Séptimo Sello fue para la Iglesia.”

Y en la página 129, párrafo 1150, dice:

“Ahora, tan pronto como esta Iglesia. El misterio del Séptimo Sello es conocido, y los judíos son llamados por el misterio de la Séptima Trompeta, que son dos profetas Elías y Moisés, y ellos regresan y allí es donde los pentecostales están todos enredados; ellos esperan que algo acontezca, y la Iglesia se fue, y eso es a los judíos.”

Y la misma página 129, el párrafo 1152, dice:

“Él dijo que la Gran Trompeta tocaría (la Gran Trompeta, no trompetas ahora, Fiesta de las Trompetas, hay dos de ellos, Moisés y Elías para llamar las Trompetas), sino que debajo de la Gran Trompeta (la Venida del Señor, para anunciar a José volviendo, ¿ven?) todas las naciones se reunirán en Jerusalén. ¡Amén! Se encuentra eso en el libro de Isaías; sólo les di hace poco, uno de esos capítulos que leímos. Eso está en Isaías 18:1 y 3. Y en Isaías 27:12 y 13 es donde Él toca esa Trompeta y todas las naciones reconocerán que Israel está en su patria, Dios con ella. Entonces la Novia vendrá para estar con el Novio, el Novio con la Novia (y entonces el gran Milenio, después que el mundo entero sea destruido por poder atómico; y habrá Nuevos Cielos y un Nuevo Mundo) vivirán para siempre.”

Miren para lo que es el poder atómico; lo han preparado y lo van a usar. Y eso nos habla de una Tercera Guerra Mundial.

Y en la página 130, párrafo 1164, dice:

“Recuerden que los que están vivos y queden, no impedirán a los que están durmiendo; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la sexta acaba de tocar), y esa última Trompeta como el último Sello, será la Venida del Señor; tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero.”

Esa es la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta que nos habla la Biblia.

En la página 149, párrafo 1333:

“Recuerden que los que viven y quedan, no impedirán a los que duermen; porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la sexta acaba de sonar)... y esa última Trompeta, con el último Sello, será la Venida del Señor. Tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero... sólo descansando hasta ese tiempo.”

Los que murieron, descansando; o sea que ya no están trabajando, ya descansaron de sus trabajos. Pero los vivos ¡trabajando hasta el último momento! Y lo que cuenta es el trabajo. Cada cual será recompensado conforme a sus labores: “He aquí vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sus obras.” Apocalipsis, capítulo 22, verso 12.

Por lo tanto, estamos aquí en la Tierra para trabajar en la Obra del Señor, de todo corazón. No sintiéndose obligado, ni esperando a que lo obliguen, ni sintiendo que alguien le dijo: “Haz tal cosa,” y después hacerlo y quejarse y estar reclamando.

Espere que Dios cuando lo juzgue le recompense; porque si se pone a hablar y se lamenta de que ayudó, que puso de su tiempo, de su trabajo o de su dinero para la Obra, le queda anulado todo lo que hizo, por malagradecido; y le es pasado a otro lo que usted hacía. Y después no lo va a recuperar, porque el otro no lo va a soltar. No hay devolución.

El talento… está en la parábola de los talentos: El que no hacía nada y lo enterró, le fue reclamado, se lo quitaron; y dijo: “Denlo al que tiene más talentos, al que tiene diez.” Si puede con diez, puede con uno más. El que tenía uno, le dice: “No pudo con uno, menos va a poder con dos.”

Pero queremos que los talentos sean usados. Y no reclame que invirtió tiempo de su sueño, más bien que las horas se alarguen para tener más tiempo para trabajar en la Obra del Señor.

El ejemplo lo tenemos en Jesús: de día predicando y de noche se iba a orar a sitios solitarios.

Estamos en un tiempo muy importante en donde la Sabiduría de Dios, Dios en Su Sabiduría, predestinó, vamos a decir, o decretó tener hijos en este tiempo final, que mirarían hacia arriba, a la Edad de Piedra Angular, subirían…; ese es un rapto espiritual, porque ahí es el lugar de donde van a irse, van a ser transformados e ir con Cristo, porque en el Monte de la Transfiguración fue a la parte arriba del monte.

Por lo tanto… y la Piedra que los edificadores desecharon, esa volverá como vino a Israel: volverá a Su Iglesia, vendrá a Su Iglesia; es la Piedra no cortada de manos. Esa es la Venida del Señor a Su Iglesia, y traerá grandes bendiciones para Su Iglesia, pero le pondrá fin al reino del anticristo, al reino de los gentiles, la Venida del Señor. Porque dos reinos no pueden estar a la misma vez vigentes en el mismo planeta.

Recuerden que el Reino de Cristo es mundial, pero su capital estará en Jerusalén, porque es la que tiene la promesa del Trono de David y Reino de David.

Por lo tanto, la Sabiduría de Dios, vemos que hay grandes bendiciones para todos nosotros; diríamos, mayores, que las que tuvieron en edades pasadas. Esas bendiciones se van a materializar en el pueblo de Dios en este tiempo final, para una transformación y luego el rapto de los creyentes.

Así como Cristo mostró la visión del Monte de la Transfiguración a Pedro, Jacobo y Juan, vean, al reverendo William Branham le mostró una Gran Carpa Catedral y una manifestación grande del poder de Dios en esa Gran Carpa Catedral; y le fue dicho: “Esa es la Tercera Etapa.”

Hay algo grande cuando sea cumplida esa Visión de la Carpa, porque si recibimos la fe para ser raptados pues nos vamos de aquí; y es ahí donde va a manifestarse esa Tercera Etapa que nos dará la fe para ser transformados. Y como hay medios de comunicación, en todos los países podrán estar al tanto con sus pantallas (de transmisión), atentos a todo lo que se esté llevando a cabo.

Por lo tanto, no habrá limitaciones en esa parte: dondequiera que estén los escogidos van a escuchar; y vamos a ser transformados porque así está prometido para nosotros en la Palabra del Señor, en la Sabiduría de Dios. No es sabiduría humana sino la Sabiduría Divina.

Todavía Dios sigue llamando y juntando en Su Cuerpo Místico los que faltan, los cuales están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero. “Si oyes hoy su Voz, no endurezcas tu corazón.” [Hebreos 3:15] Él te está llamando porque colocó desde antes de la fundación del mundo tu nombre en el Libro de la Vida, para vida eterna.

Por lo cual, si oyes hoy Su Voz: no endurezcas tu corazón. Si te encuentras aquí presente puedes pasar al frente y recibir a Cristo como tu Salvador, para que Él te reciba en Su Reino, te perdone y te limpie con Su Sangre de todo pecado, seas bautizado en agua en Su Nombre, y Él te bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ti el nuevo nacimiento.

Y los que estén en otros países también pueden venir a los Pies de Cristo, para que Cristo les reciba en Su Reino. Y los que están allá en Monterrey, pueden venir a los Pies de Cristo; los que están en Villahermosa, pueden venir a los Pies de Cristo; los que están en diferentes países, pueden venir a los Pies de Cristo en estos momentos.

Si todavía no han venido a los Pies de Cristo pueden hacerlo en estos momentos, para que Cristo les reciba en Su Reino; Reino eterno, para vivir por toda la eternidad con Cristo nuestro Salvador, en cuerpos jóvenes, eternos, glorificados e inmortales, igual al cuerpo glorificado que tiene Cristo nuestro Salvador, el cual representa de 18 a 21 años de edad.

Así es el cuerpo glorificado, el cual también es interdimensional: puede pasar de una dimensión a otra, como Cristo hacía cuando resucitó de los muertos: aparecía a Sus discípulos, comía con ellos y se iba, desaparecía de nuevo, y volvía quizás a la semana o a los pocos días; no sabemos bien. Pero una cosa sí sabemos: que de domingo en domingo aparecía, primer día de la semana.

El domingo representa la Edad de la Piedra Angular. Después de siete edades: la Edad de Piedra Angular; después de siete días de la semana, después del sábado, que es el séptimo, viene el domingo, primer día de la semana.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión. Todos los presentes y los que están en estos países - en otros países, con nuestros rostros inclinados, nuestros ojos cerrados:

Padre nuestro que estás en los Cielos, bendito Tu Nombre para siempre. Vengo a Ti con todas estas personas que han escuchado la predicación de Tu Evangelio y han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Te ruego les recibas en Tu Reino y produzcas en ellos el nuevo nacimiento. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego, para quien sea la gloria y la honra, por los siglos de los siglos. Amén.

Y ahora, pueden repetir conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, he escuchado la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, en mi alma.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego me perdones y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y produzcas en mí el nuevo nacimiento luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre.

Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Ahora, los que han recibido a Cristo dirán: “¿Cuándo me pueden bautizar? Pues he escuchado la predicación del Evangelio de Cristo, creí y lo he recibido como mi Salvador.”

Por cuanto ustedes han creído en Cristo, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua es tipológico. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando es levantado de las aguas bautismales, tipológicamente está resucitando a una nueva vida en el Reino de Dios: a la vida eterna; está resucitando, está siendo levantada, y por consiguiente es colocado en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Cristo bautiza con Espíritu Santo y Fuego, produciendo así el nuevo nacimiento en la persona. Por lo cual, pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de “LA SABIDURÍA DE DIOS.”

Que Dios me los bendiga y les guarde; y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Ya sabemos el propósito por el cual hemos venido a la Tierra. Todo eso fue en la Sabiduría de Dios que nos predestinó para ser parte de Su Cuerpo Místico de creyentes y para venir en el tiempo en que hemos venido nosotros.

Este es el mejor tiempo de todos, aunque es el tiempo de más problemas para el reino de los gentiles, pero es el tiempo de más bendiciones para los creyentes en Cristo nuestro Salvador.

Hemos visto en LA SABIDURÍA DE DIOS las cosas maravillosas que Dios tiene para cada uno de nosotros.

¿Saben lo que es que millones y millones y millones de años atrás ya Dios nos conocía? Ya éramos hijos e hijas de Dios en los genes del pensamiento divino, y por eso es que estamos aquí en la Tierra.

Algunas veces hay personas que dicen: “Nadie se recuerda de mí.” No diga eso. Millones y millones de años alguien se recordó de nosotros, el que tenía que recordarse: Dios.

Que Dios me los bendiga y les guarde, y hasta pronto.

Dejo al ministro aquí, a Joel, con nosotros, para que les indique cómo hacer y cuándo, para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, el día que tenga determinado (no sé si tienen bautisterios hoy), él les indicará; y en cada país dejo al ministro correspondiente para que así les indique cómo hacer a las personas que han recibido a Cristo como Salvador, cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre de nuestro amado Señor Jesucristo en esta ocasión.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“LA SABIDURÍA DE DIOS.”

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