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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes países, ministros y sus congregaciones, conectados con esta actividad que se lleva a cabo en esta ocasión. Y un cordial saludo al misionero Miguel Bermúdez Marín de mi parte. ¿Y de parte de quién más? De cada uno de los aquí presentes también.

Para esta noche leemos en San Juan, capítulo 14, versos 6 al 14, y dice de la siguiente manera:

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.

Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

El tema para hoy es: “LAS OBRAS DE LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO.”

Estamos en un tiempo muy importante en el Programa Divino, a tal grado que ya en algunos países están esperando la Venida del Mesías. Aun Rusia, la iglesia ortodoxa rusa ha hecho una declaración, dice: “La autoridad de su santidad, del patriarca Cirilo de Moscú y de toda Rusia, proclamando que los tiempos del Mesías ya han comenzado.” Y le entregó el presidente Vladimir Putin al presidente Obama, el 3 de noviembre de este mes esta proclama de la iglesia ortodoxa rusa. O sea que hasta en Rusia están esperando la Venida del Mesías y han proclamado que ya han comenzado los días o los tiempos del Mesías.

Y los judíos también están esperando la Venida del Mesías, y están orando, clamando que Dios envíe al Mesías. Esa es la promesa más grande para este tiempo final, que traerá grandes bendiciones a la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo, y traerá la revelación divina de la Venida del Mesías y todo el Programa para este tiempo final; y revelará a la Iglesia, a la Iglesia-Novia que va a ser transformada, el misterio del Séptimo Sello, que es el misterio de la Venida del Señor a Su Iglesia en el tiempo final.

Por lo tanto, tenemos que estar preparados porque Él dice que vendrá como ladrón en la noche. No que vendrá de noche, sino como ladrón en la noche. El mundo está en tinieblas; en términos espirituales está de noche la situación mundial, en oscuridad.

Como dice Isaías, capítulo 60, que tinieblas cubrirían la Tierra. Las tinieblas espirituales son más dañinas porque hacen daño espiritual, que las tinieblas físicas, las cuales se pueden resolver con la luz eléctrica o con lámparas y linternas, porque todos los días se tienen tinieblas físicas de 6:00 a 7:00 de la noche en adelante, hasta las 5:00 o 6:00 de la mañana.

O sea que las tinieblas físicas, a menos que sea que el cielo se cubra de tinieblas de día y de noche, como pasó en Egipto, como pasó en esa plaga; las tinieblas de la noche normales no hacen ningún daño, sino que dan lugar a descanso para las personas que han trabajado durante el día, y a los animales les dan el tiempo también para descansar.

Pero miren aquí en el capítulo 60 de Isaías, versos 1 en adelante, dice:

“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz…”

Esto es tanto para la Iglesia del Señor Jesucristo como también para el pueblo hebreo; porque el pueblo hebreo es la Iglesia del Antiguo Pacto, del Antiguo Testamento, y la Iglesia del Señor Jesucristo es la Iglesia del Nuevo Pacto, que está basado en el Sacrifico de Cristo y Su Sangre derramada en la Cruz del Calvario.

Por lo tanto, ¡levántate! La Escritura dice, en San Pablo dice que es tiempo de levantarnos del sueño. Y en Efesios, capítulo 5, verso 14, dice:

“Despiértate, tú que duermes,

Y levántate de los muertos,

Y te alumbrará Cristo.”

O sea que no se refiere a los creyentes que durmieron, que murieron físicamente, al despertarse..., aunque eso se va a cumplir físicamente también, literalmente, en la resurrección; pero a través de la Dispensación de la Gracia las personas que han recibido a Cristo han despertado espiritualmente, del sueño espiritual que la humanidad tiene, y por consiguiente se han levantado de entre los muertos espirituales, porque la Luz, Cristo, les ha alumbrado el alma y el espíritu, la mente, para ver el día en que estamos viviendo. Porque los creyentes en Cristo son hijos del día, no de la noche.

Por lo tanto, tienen que despertar los hijos e hijas de Dios para ocupar su lugar en el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador. Por lo tanto: “Despiértate tú que duermes, levántate de entre de los muertos, y te alumbrará Cristo”; el cual dijo en San Mateo, capítulo 28, versos 16 al 20: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.”

Y si Cristo está con nosotros en Su Iglesia, entonces está alumbrándonos con Su Palabra, con Su revelación, todos los días de nuestra vida. Él es nuestra Luz, el cual dijo: “Yo soy la Luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida.” San Juan, capítulo 8, verso 12.

O sea que el creyente en Cristo vive en luz, porque él fue sacado del reino de las tinieblas y colocado en el Reino de Dios, que es un Reino de luz. El reino del mundo, de las tinieblas, es de oscuridad, oscuridad espiritual; no saben en qué día están viviendo, no saben por qué están en la Tierra, no saben el propósito de la vida en esta Tierra.

Y el propósito de la vida de los creyentes en Cristo es que reciban a Cristo como Salvador, sean lavados con la Sangre de Cristo, limpiados de todo pecado, y sean bautizados en agua en Su Nombre, y Cristo los bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ellos el nuevo nacimiento; nazcan de nuevo, nazcan del agua y del Espíritu, de la Palabra y del Espíritu Santo, conforme a San Juan, capítulo 3, verso 1 al 6, que son las palabras que habló Cristo a Nicodemo en la noche en que Nicodemo lo visitó.

Y en Colosenses, capítulo 1, versos 11 en adelante, nos dice que hemos sido trasladados del reino de las tinieblas al Reino del Hijo de Dios.

Se los voy a leer aquí. Colosenses, capítulo 1… (Está después de Filipenses) Colosenses, capítulo 1, verso 13, dice:

“...el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.”

Por eso al ser trasladados del reino de las tinieblas, del maligno, ser sacados y trasladados al Reino del Hijo de Dios, de Jesucristo, al Reino de Luz, vivimos en luz; porque Cristo es nuestra Luz. Hemos sido trasladados a Su Reino: el Reino de Luz. Por lo tanto, Él nos alumbra el alma y el espíritu, el entendimiento, para comprender el Programa Divino para el cual hemos llegado en este tiempo final.

Por eso las palabras de San Pablo en Filipenses, capítulo 3, tienen un sentido claro para nosotros cuando dice: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos...” ¿Por qué? Porque hemos nacido del Cielo, en el Reino del Cielo, en el Reino celestial, en el Reino de Cristo, el cual es el Rey de ese Reino.

Y al nacer del Cielo, porque el nuevo nacimiento no es terrenal sino celestial... El nacimiento terrenal es el que obtuvimos por medio de nuestros padres terrenales y por eso somos ciudadanos terrenales, pero también somos ciudadanos celestiales porque hemos nacido del Cielo por medio de nacer del agua y del Espíritu, y obtener así el nuevo nacimiento.

Y por eso, así como en lo físico estamos en lugares terrenales, en lo espiritual estamos en lugares celestiales, sentados con Cristo nuestro Salvador para recibir las bendiciones celestiales; y ser alimentados, no con pan, agua y demás alimentos, sino con la Palabra del Señor, pues el mismo Cristo y a Moisés le fue dicho: “Porque no solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.” Ese es nuestro alimento espiritual.

Por eso cuando el profeta del Antiguo Testamento recibió un Libro y le fue dicho que se lo comiera..., igualmente pasó en Apocalipsis, capítulo 10, que le fue dado un Libro, le fue dicho a Juan: “Pídele el libro al Ángel Fuerte que desciende del Cielo, pídele ese libro.” Fue y se lo pidió, y le fue entregado y le fue dicho: “Toma, cómelo; te amargará el vientre pero en tu boca será dulce como la miel.” Y después que lo hubo comido, dice Juan: “Fue dulce en mi boca, pero en mi vientre fue amargo.” Y le fue dicho: “Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones y lenguas.”

¿Qué va a profetizar? Va a profetizar el contenido del Libro que se comió, de ese rollo que en los tiempos antiguos los libros no eran como los que tenemos actualmente, sino que eran rollos, pergaminos que estaban enrollados; y todavía en las sinagogas se tienen rollos de la Torá.

Ahora, ¿quién profetiza en el Día Postrero las cosas que han de suceder? Son los Dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11; por eso después de Apocalipsis, capítulo 10, que Juan, que es tipo y figura del que se come el Libro en el Día Postrero, luego profetiza sobre muchos pueblos, naciones y lenguas; profetiza otra vez.

¿Por qué profetiza otra vez? Porque el ministerio de Elías ya había profetizado por cuarta ocasión. O sea, profetizó por primera ocasión en Elías Tisbita, profetizó por segunda ocasión en Eliseo, profetizó por tercera ocasión a través de Juan el Bautista y profetizó por cuarta ocasión en el reverendo William Branham, con el espíritu y virtud de Elías precursando la Segunda Venida de Cristo; y ahora tiene que profetizar de nuevo. Y el que profetiza de nuevo es señalado en Apocalipsis, capítulo 11, como los Dos Olivos de también Zacarías, capítulo 4, versos 11 al 14.

O sea que son los Dos Olivos los que traen el Mensaje profético final, el Mensaje profético del tiempo final, de los días postreros; y es Elías en su quinta manifestación el que vendrá proclamando la paz imperecedera, la cual está esperando el pueblo hebreo.

Por eso en el Monte de la Transfiguración, en donde Jesús llevó a Pedro, Jacobo y Juan, luego de haberle dicho en San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28: “Hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en Su Reino.” Y luego, en el capítulo 17, los lleva a un monte alto y se transfiguró delante de ellos; y luego aparecen Moisés y Elías, uno a cada lado, y Jesús en medio glorificado, transfigurado.

Eso es la visión de lo que estará viendo la Iglesia del Señor Jesucristo y luego el pueblo hebreo: la Venida del Señor glorificado, con los Dos Olivos. Ese es el misterio más grande de todos los misterios de la Biblia, ese es el misterio de Apocalipsis, capítulo 8, verso 1: el misterio del Séptimo Sello, por el cual hubo silencio en el Cielo cuando fue abierto en el Cielo.

Hubo silencio para que nadie pudiera conocer, para que no surgieran imitaciones e hicieran daño a la Iglesia del Señor Jesucristo; porque en todos los tiempos surgen imitadores que tratan de averiguar qué es lo que va a pasar, qué es lo que está prometido, y tratan de imitarlo. Por eso van para el infierno cuando sean juzgados.

Por lo tanto, es importante conocer cuáles son las promesas correspondientes al Día Postrero, porque esas son las promesas que el Señor estará cumpliendo en el tiempo final en medio de Su Iglesia. ¿Y por qué en medio de Su Iglesia? Porque Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” San Mateo, capítulo 28, verso 20. Y San Mateo, capítulo 18, verso 20, donde dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estaré.”

Ahora, el misterio de cómo vendrá y cuándo vendrá y dónde vendrá, todo eso todavía queda reservado en las manos del Señor, sin ser revelado abiertamente a la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la que va a recibir la revelación de Su Venida para darle la bienvenida al Señor en Su Venida en el Día Postrero con Moisés y Elías.

O sea que la Iglesia del Señor Jesucristo va a tener la Venida del Señor con Moisés y Elías en el Día Postrero; y eso corresponde a los días del Mesías. O sea que eso corresponde al tiempo final de la Dispensación de la Gracia, al tiempo final de trato de Dios con Su Iglesia entre los gentiles. Y de ahí, y ahí, será que los judíos lo van a ver y van a decir: “Este es el que nosotros estamos esperando”; y el Mensaje luego pasará al pueblo hebreo.

Estamos en el tiempo final, estamos en el tiempo en que de un momento a otro algo grande va a pasar; pero tenemos la promesa de que todo lo grande que va a pasar y las maravillas, serán todas bajo una Gran Carpa Catedral, y eso será en medio del cristianismo, en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Si hubiera sido para el tiempo de San Pablo, San Pablo que construía carpas, casas de campaña, hubiera hecho una gran carpa catedral, hubiera recibido la revelación que le fue dada al reverendo William Branham y hubiera construido la Carpa Catedral.

Pero como eso es para el tiempo final no le fue permitido al reverendo William Branham construir con el grupo de su edad la Gran Carpa Catedral en medio de su edad; aunque él trató y pensó en tener la Gran Carpa Catedral, porque sabe - sabía que ahí sería en donde todo el poder de Dios será manifestado - será manifestado en toda Su plenitud, en donde la gran victoria en el amor divino será obtenida, y en donde, por consiguiente, la Tercera Etapa será manifestada; en donde recibiremos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

O sea que la Visión de la Carpa es una promesa para la Iglesia del Señor Jesucristo, y se va a cumplir en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular o Edad de Piedra Angular. ¿Por qué sabemos que será para la Edad de la Piedra Angular? Porque no se ha cumplido o no se cumplió en edades pasadas.

Por lo tanto, será bienaventurado el grupo del Día Postrero, que estará en la Edad de Piedra Angular trabajando arduamente para realizar esa labor; porque Dios obra por medio de Su Iglesia. Las manos para las labores físicas del Reino de Cristo son las manos de los creyentes en Cristo. O sea que es a través de Su Iglesia que Cristo llevará a cabo el cumplimiento de todo lo que corresponde a este tiempo final para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Tan sencillo como esto: Si dice que Cristo va a hacer tal cosa, pues va a tener un instrumento a través del cual lo haga, y tiene que ser de la Iglesia del Señor Jesucristo. Tan sencillo como eso.

Por lo tanto, veremos en las... todas esas promesas realizadas. Y esas serán las obras de la Iglesia del Señor Jesucristo para el Día Postrero. Así como las obras del Señor Jesucristo para el tiempo de los apóstoles las vimos... Las obras del Señor Jesucristo fueron hechas a través de los apóstoles; San Pedro entre los hebreos y demás apóstoles hebreos; y entre los gentiles a través del apóstol San Pablo con el grupo de su edad.

O sea que es sencillo el Programa Divino, las promesas de Dios y la forma en que Él las cumplirá; las cumplirá a través, siempre, a través de las diferentes etapas de la Iglesia, a través de Su Espíritu Santo obrando a través del mensajero de cada edad con el grupo de cada edad. Tan sencillo como eso.

Y en esa obra llama a los escogidos de cada edad por medio del Mensaje correspondiente a cada edad. Y cualquier persona puede decir: “Yo veo que aquí Dios promete tal cosa o Cristo promete tal cosa, y veo que fulano de tal lo está haciendo.” No es fulano de tal, es el mismo Señor a través de esa persona, a través de San Pablo, a través de cada uno de los mensajeros; y así será para este tiempo final.

Por lo tanto, estemos preparados, despiertos espiritualmente, con nuestros ojos espirituales bien abiertos porque vamos a estar viendo promesas, Escrituras correspondientes a este tiempo final, que Dios ha prometido llevar a cabo; y las vamos a estar viendo siendo cumplidas por y en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y la gente dirá: “Pero eso es lo que están haciendo tales personas.” Así es que Dios lo haría. “Pero eso es lo que veo que está haciendo fulano de tal.” Eso es lo que está prometido.

Como en el tiempo de San Pablo, que estaba prometido que Dios llamaría de entre los gentiles un pueblo para Su Nombre, y estamos viendo a San Pablo predicando a los gentiles, y los gentiles recibiendo a Cristo; eso era Dios llamando un pueblo para Su Nombre. Pero eso se veía que estaba escrito en la Biblia; y eso que estaba escrito en la Biblia se veía en Pablo siendo cumplido; era la Escritura hecha carne en San Pablo.

Así ha estado manifestado en carne Cristo por medio de Su Espíritu en cada mensajero, con el grupo de cada edad; la Palabra manifestándose por medio de carne humana, de edad en edad, en la porción prometida para cada edad.

En los días de Jesús estaba prometido que la virgen concebiría y estaba prometido que el Mesías aparecería; eso estaba escrito en la Torá, en la Biblia. Pero cuando aparece Cristo, ahora está en carne humana toda esa promesa.

Y San Pedro podía decir: “Yo veo aquí en la Torá que dice tal cosa del Mesías y veo eso siendo cumplido en Jesús.” Por lo tanto, San Pedro estaba viéndolo, lo que estaba prometido lo estaba viendo en carne humana, encarnado ya en la persona de Jesús. Y cuando se hace carne es cuando cumple el propósito para esa edad, trae el fruto para lo cual fue hablada esa promesa.

Porque Dios cuida, vigila por Su Palabra para ponerla por obra. Eso es la Palabra prometida puesta por obra en medio del pueblo de Dios; y entonces lleva el fruto, hará aquello para lo cual fue enviada. ¿Fue enviada para llamar y juntar los escogidos? Van a ser llamados y juntados los escogidos de ese tiempo.

Por lo tanto, las obras de la Iglesia del Señor Jesucristo a través de la historia de la Iglesia, las hemos visto; y no solamente nos basta haberlas visto, sino nos toca ver las de nuestro tiempo y estar brazo a brazo en el Programa Divino para respaldar la Obra de Dios correspondiente a nuestro tiempo.

En los tiempos de Noé fueron bienaventurados los que trabajaron en el proyecto de la construcción de un arca, del arca donde se salvaron ocho personas, más los animales y aves que entraron al arca.

Aquella fue una señal grande. ¿Por qué? Porque la señal más grande que Dios envía sobre la Tierra es un profeta; y era un profeta el que estaba construyendo el arca para la salvación suya y su familia, y los que entraran al arca. Fueron más inteligentes los animales que las personas de aquel tiempo; porque entraron al arca con el llamado de Noé, animales y aves.

Y la gente se burlaba, porque en aquellos días no llovía: “¿Y cómo va a hacer un arca en una montaña, en un monte?” Porque se construye donde hay madera. “¿Y cómo va a hacer un arca en un monte o bosque, donde no hay agua y no llueve, para que pueda flotar?” Pero Noé tenía la revelación, Noé tenía la Palabra que decía Dios, que iba a traer un diluvio sobre la raza humana.

Lo que la gente tenía que saber era que era la Palabra de Dios, la cual es creadora. El agua existía; había ríos, hubo ríos y venas de agua en la Tierra; por lo tanto, el agua estaba; lo único era que tenían que subirla para que cayera. Y también en el diluvio surgiría de la Tierra, porque las fuentes de las aguas de la Tierra se abrirían también.

O sea que era un asunto de creer, de creer lo que Dios estaba revelando a través del profeta Noé, el cual era un profeta dispensacional. Y cuando Dios envía un profeta, algo grande tiene que pasar en la Tierra, porque él es el portador de la Palabra de Dios para ese tiempo; y es a los profetas que viene la Palabra, y ellos son los que la revelan al pueblo de Dios.

Y cuando viene un profeta dispensacional entonces el Programa de Dios es un Programa para toda una dispensación, es un Programa mayor; y ese es un profeta mayor, de los grandes, de los cuales solamente hay siete profetas dispensacionales: Adán, Set, Noé, Abraham, Moisés, Jesús y el profeta de la Dispensación del Reino, que es el que tiene que venir en el Día Postrero en la Venida del Señor; de lo cual no se puede hablar con detalles por ahora, para que no se interrumpa el Programa de Dios.

No importa la cantidad de creyentes que haya; en el tiempo de Noé hubo ocho nada más. Por lo tanto aquí hay más de ocho, pero pertenecen al ocho.

Recuerden que los de San Pablo pertenecían al número uno: la primera edad de la Iglesia entre los gentiles; y así cada grupo con su mensajero pertenece a la edad, al número de la edad en que viven. Por lo tanto, los creyentes de las séptima edad de la Iglesia, de la Edad de Laodicea, pertenecen a la séptima edad; por lo tanto el siete es el número que le corresponde. Y la Edad de la Piedra Angular es el número ocho. El ocho habla de eternidad, una edad eterna para todos los creyentes en Cristo del Día Postrero.

Por eso el reverendo William Branham en la página 37 del libro de “Citas,” dice: “Mire la edad que viene, mire hacia arriba, la edad que viene, la Edad de Piedra Angular.” La Piedra Angular. Y por consiguiente, para la Edad de Piedra Angular tiene que venir la Piedra Angular, que es Cristo en Su Primera y en Su Segunda Venida. Tan sencillo como eso.

Las personas más privilegiadas de todos los tiempos son siempre los que pertenecen a la Edad de Piedra Angular.

Por lo tanto, es una bendición y privilegio grande estar en el Día Postrero, en el tiempo final, en la Edad de Piedra Angular, esperando el cumplimiento, la materialización de todas las promesas correspondientes a este tiempo final, que traen la bendición para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también.

Es el tiempo en que Dios nos abre el entendimiento por medio de Su Espíritu para entender los misterios de Dios correspondientes a este tiempo final.

Por eso no nos perdemos ningún culto, porque en cada uno siempre hay algo que necesitamos escuchar para que se nos vaya abriendo más y más el entendimiento.

Recuerde que Cristo cuando resucitó les abrió las Escrituras y el entendimiento para que comprendieran, para que entendieran. Y eso es lo que hace Dios por medio de Su Espíritu en cada edad; por lo tanto, eso es lo que hace en nuestro tiempo, la Edad de Piedra Angular; y es en la Edad de Piedra Angular que tienen que ser vistas las obras del Señor Jesucristo prometidas para ser llevadas a cabo en este tiempo final.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta tarde, dándoles testimonio de LAS OBRAS DE LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO para este tiempo final.

Esta ha sido la introducción al estudio bíblico del próximo domingo, Dios mediante, que tendremos desde aquí, para aquí y para todas las naciones.

“LAS OBRAS DE LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO,” las cuales hemos... como introducción hemos visto; y el domingo próximo veremos con más detalles las demás cosas que no hemos hablado en esta ocasión; y también daremos un repaso de lo que ya hemos hablado en esta ocasión.

Que Dios les bendiga y les guarde, ¡y adelante!

El éxito para la Iglesia del Señor Jesucristo está prometido a tal grado que seremos transformados en este tiempo final, los que permanezcamos vivos hasta el momento de la resurrección y transformación.

Se pueden ir algunos adelante, los que Dios llame para que sean testigos de la resurrección luego; pero es mejor quedarse aquí, aunque va a haber un tiempo de apretura, para lo cual también Dios nos va a estar preparando y dándonos detalles de lo que va a suceder y por qué va a suceder.

Pero recuerden que en tiempo de apretura la fe capta más rápido, la fe se agarra más de Cristo y se materializa lo que estamos esperando. Y recuerden que así como Elías se fue en un carro de fuego, que es un platillo volador o un ovni, también los carros de fuego nos llevarán a la Casa de nuestro Padre celestial para la Cena de las Bodas del Cordero.

En palabras más claras, el rapto será en carros de fuego o platillos voladores como les llaman. Tan sencillo como eso.

De eso fue que habló el reverendo William Branham cuando dijo que será en carros de fuego, en platillos voladores. Así que el que me va a llevar a mí está preparado desde antes de la fundación del mundo, y el que les va a llevar a ustedes también; y si nos llevan en uno solo, debe ser bien grande; o sea que no se preocupen, eso está asegurado. Lo que tenemos que estar es preparados para ese momento.

El domingo próximo hablaremos con más detalles de la preparación para el evento más grande, el viaje más grande de seres humanos a otra dimensión, como fue en los días de Jesús y los santos del Antiguo Testamento que resucitaron con Él y subieron con Cristo el día que Cristo subió al Cielo.

Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Y oren mucho por mí y por el estudio bíblico del próximo domingo, para que Él nos abra más la Escritura, las promesas, y nos ayude y nos fortalezca, y aumente nuestra fe, de tal forma que estemos cada día más y más agarrados de Cristo el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo.

Continúen pasando una noche feliz, y dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez para continuar; y en cada país dejo al ministro correspondiente para que se encargue de la continuación.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“LAS OBRAS DE LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO.”

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