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Muy buenos días, amados amigos y hermanos, ministros y congregaciones presentes y también en otros países; y también un saludo muy especial al misionero Miguel Bermúdez Marín, quien nos estuvo hablando hace algunos minutos.

Para esta ocasión deseo saludarles de todo corazón y desearles ¡un próspero y feliz año 2016!, y que Dios les use grandemente en Su Obra en este tiempo final, y les abra las Escrituras y el entendimiento para entender; y la fe les sea aumentada al ciento por ciento, de modo que lleguen a tener la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Y que para este año 2016 tengamos la Carpa Catedral ya levantada, y pueda ser colocada en funcionamiento para beneficio del pueblo de Dios y de toda la humanidad. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y para saber cómo va la construcción, lo cual desean todos los presentes y los que están en otras naciones que han estado respaldando el proyecto de la construcción de La Gran Carpa Catedral, les tenemos un resumen del adelanto del proyecto de construcción de La Gran Carpa Catedral; para lo cual, durante este 2015 que estamos todavía, estaremos viendo el trabajo que se ha llevado a cabo en este 2015, y también estaremos viendo lo que nos falta; para lo cual estaremos brazo a brazo todos unidos, para que se complete pronto la construcción de La Gran Carpa Catedral.

Adelante con el video, y dentro de unos minutos estaré nuevamente con ustedes.

[Proyección del video]

Ya hemos visto cómo va la construcción de la Carpa Catedral. Está todo adelantado y pronto será hecha una realidad, en menos tiempo que el arca que construyó Noé.

Para esta ocasión leemos en Éxodo 25, verso 1 al 9, la Escritura, para tener la introducción al domingo próximo, 3 de enero de 2016, donde tendremos el estudio bíblico del próximo domingo, escuela bíblica del próximo domingo.

O sea que comenzaremos con este tema como introducción, como último mensaje o estudio bíblico del año 2015, y comenzaremos el nuevo año con la continuación de este tema:

“SERÁ SEGÚN LA VISIÓN DIVINA”.

Para lo cual leemos en el capítulo 25 del Éxodo, versos 1 al 9, y dice así la Escritura:

“Jehová habló a Moisés, diciendo:

Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda.

Esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, cobre,

azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras,

pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia,

aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático,

piedras de ónice, y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.

Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.

Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios...”

Y luego, en el capítulo 26, versos 29 al 30, dice:

“Y cubrirás de oro las tablas, y harás sus anillos de oro para meter por ellos las barras; también cubrirás de oro las barras.

Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra, nos abra Su Palabra, las Escrituras y el entendimiento para comprender. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Es importante que Dios nos abra el entendimiento para comprender, porque de otra manera solamente estaremos viendo y leyendo letra sin saber el sentido profético de esa Palabra Divina.

Recordamos el tiempo de los apóstoles bajo el ministerio de Jesús por tres años y medio, a los cuales Cristo les estuvo hablando la Palabra, el Programa Divino correspondiente para aquel tiempo, pero ellos no comprendían todas las cosas. Pero ya cuando murió, fue sepultado y resucitó, y les apareció a ellos, entonces… todavía ellos no comprendían por qué Jesús tuvo que morir.

Él se los había dicho, que le iban a quitar la vida, pero al tercer día resucitaría; y aun en San Juan, capítulo 2, Él dice: “Destruyan este templo…” Estaba hablando del templo de Su cuerpo, aunque estaba frente allá del templo de Jerusalén; pero no estaba hablando del templo de piedra, porque el templo de piedra es tipo y figura del cuerpo de Cristo y también de la Iglesia del Señor Jesucristo, y también de cada creyente en Cristo como individuo; pues la Escritura dice que somos templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en nosotros.

Por ejemplo, tenemos en el capítulo… En Primera de Corintios nos dice que somos templo de Dios… Capítulo 3 de Primera de Corintios, verso 16 en adelante, dice… 16 al 17:

“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”.

Aquí encontramos que el ser humano creyente en Cristo es un templo de Dios, un templo de Cristo, para morada de Dios en Espíritu Santo para toda la eternidad. También en Efesios, capítulo 2, nos dice… versos 19 en adelante:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor...”

O sea que cada persona como individuo (así como la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes), va creciendo el individuo, el creyente, va creciendo espiritualmente a medida que van siendo añadidas las diferentes virtudes y va alimentándose con el alimento espiritual de la Palabra. “Porque no solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. (Deuteronomio, capítulo 9; y también San Mateo, capítulo 4; y San Lucas, capítulo 4).

“… en quien todo el edificio…”

O sea, la Iglesia como Cuerpo Místico de creyentes y el creyente como individuo. En la misma forma que va creciendo el individuo, va creciendo la Iglesia del Señor Jesucristo, de etapa en etapa, de edad en edad; y a medida que van siendo añadidos los escogidos, los elegidos, al Cuerpo Místico de Cristo, va creciendo la Familia de Dios, va creciendo la Iglesia, va creciendo ese Templo espiritual, que es el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador.

… en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu (o sea, para Dios morar en la persona como templo espiritual, que es el creyente en Cristo)”.

Recuerden que Cristo hablando de Su cuerpo, dijo: “Destruyan este templo y en tres días yo lo edificaré.” Así también mora Cristo en Espíritu Santo, Dios en Espíritu Santo en cada creyente. Dios por medio de Su Espíritu mora, vive, en el individuo; mora y vive en el alma, en el corazón de la persona creyente en Cristo.

También nos dice el apóstol Pablo en Hebreos, capítulo 3, verso 5 al 6… verso 4 en adelante, dice… Vamos a comenzar en el verso 3:

“Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo.

Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios.

Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza”.

Y ahora, la Casa de Dios son los creyentes en Cristo nacidos de nuevo; así como la persona nace en esta Tierra, en este mundo, y nace a la vida temporal, pero el nacimiento nuevo es a la vida eterna en el Reino de Cristo, en el Reino de Dios.

Por eso es tan importante entender, creer y entender luego las Escrituras, para que sepamos lo que Dios nos ha dado, porque así es como vamos creciendo en Cristo, en Su Reino, como miembros de Su Cuerpo Místico de creyentes, como miembros de la Familia Divina.

Veamos lo que nos dice San Pablo en Primera de Timoteo, capítulo 3, verso 14 en adelante. Dice:

“Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,

para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad”.

O sea que la Casa de Dios como Cuerpo Místico de creyentes es la Iglesia del Señor Jesucristo; esa es la familia de la fe, de la fe en Cristo, de la fe de Cristo, de la fe de Abraham; esos son los descendientes de Dios por medio del segundo Adán: al producirse el nuevo nacimiento nacen como hijos de Dios por medio del segundo Adán en el Reino de Dios, en y a la vida eterna.

No hay otro reino en el cual se pueda nacer a la vida eterna, solamente hay uno, y es el Reino de Cristo nuestro Salvador. Para lo cual nos dice San Pablo en Colosenses, que hemos sido trasladados de las tinieblas a la Luz, de las tinieblas al Reino del Hijo de Dios. Capítulo 1 de Colosenses, verso 13 en adelante, dice:

“… el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.

Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;

y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;

por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,

y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.

Aquí podemos ver que los creyentes en Cristo han sido librados de la potestad de las tinieblas, o sea, del reino de las tinieblas y del poder del reino de las tinieblas. El reino de las tinieblas es el reino del enemigo de Dios, llamado el diablo, Lucero o Lucifer.

Y cuando la persona nace en esta Tierra, nace en el reino del mundo, que está controlado por el maligno; porque Adán y Eva perdieron el dominio de la Tierra, se lo arrebató el diablo; pero no pudo quitarle el Título de Propiedad, que pasó a la diestra de Dios y que es el Libro sellado con siete sellos que aparece en Apocalipsis, capítulo 5; pero que luego, al final, cuando se completa la Iglesia del Señor Jesucristo... que son todos los que tenían que nacerle a Adán y a Eva si no pecaban; tendríamos entonces unos seis mil años y algo ya aquí en la Tierra viviendo, pero en cuerpos inmortales. Pero para Dios no hay nada atrasado, todo está conforme al Programa de Dios: aparecimos en el tiempo que debimos o que teníamos que aparecer.

Ahora, los creyentes en Cristo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo son los nacidos de nuevo, nacidos en el Reino de Cristo nuestro Salvador; y por consiguiente, esos son los hijos e hijas de Dios, los herederos de Dios y coherederos con Cristo nuestro Salvador; esos son los que pertenecen a la realeza del Reino celestial, porque son descendientes directos de Dios.

Por medio de Cristo nuestro Salvador hemos sido manifestados en la Tierra en el reino (primero) de las tinieblas, y luego en el Reino de Cristo al nacer de nuevo como creyentes en Cristo nuestro Salvador. Por eso las leyes divinas, la dirección divina y todo lo Divino nos corresponde recibirlo de parte de Dios por medio de Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia.

Por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes es un Templo espiritual que ha ido creciendo de edad en edad; y ahora, en el tiempo final, le corresponde la etapa del Lugar Santísimo de ese Templo espiritual, en donde, al ser dedicado este Templo espiritual, la presencia de Dios por medio del Espíritu de Dios… como vino allá al tabernáculo que construyó Moisés, descendió la presencia de Dios, la gloria de Dios en aquella Nube de Luz o Fuego, y entró al tabernáculo que construyó Moisés; y se cumplió la Escritura que decía, en Éxodo, capítulo 25, verso 8:

“Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos”.

Dios habitando en medio del pueblo hebreo en Su templo, un tabernáculo, que es tipo y figura del Templo celestial y es tipo y figura del Templo espiritual, la Iglesia del Señor Jesucristo, y es tipo y figura de cada creyente en Cristo.

Luego más adelante, en el tiempo del rey David y el rey Salomón su hijo, David sintió en su corazón, recibió en su corazón el construir un templo para Dios; almacenó oro, plata, bronce, hierro, madera, piedras..., de todo lo que iba a ser necesario, y pensó que a él le tocaba construirlo, pero él fue el precursor de la construcción del templo.

Preparó todo y preparó al pueblo para la construcción del templo, y luego presentó a su hijo Salomón como el heredero al trono y el que construiría el templo, porque Dios le dijo: “Tú has derramado mucha sangre, por lo tanto no lo podrás construir; pero tu hijo Salomón lo construirá”. Por lo tanto él estuvo muy feliz de que aunque él no construiría el templo, contribuyó con sus ofrendas (que fueron grandes) de su tesoro, y también le dio la oportunidad al pueblo para aportar también para la construcción; y luego el rey Salomón le dio también la oportunidad al pueblo para que aportaran con las diferentes cosas que podían aportar; pero tenían que hacerlo de todo corazón, de buena voluntad.

Recuerden que el ser humano tiene libre albedrío, y Dios no obliga a la persona, sino que le muestra Su Programa y le da la oportunidad para que trabaje en Su Obra en el tiempo que les toca vivir.

Cualquier persona puede decir: “Yo voy a trabajar en la Obra porque me están obligando.” A ese no le cuenta ni un centavo lo que haga, porque ese lo hace por obligación; se siente obligado o que lo tiene que hacer de toda forma; pero la perfecta voluntad de Dios es que la persona conozca el Programa, y de buena voluntad y de todo corazón trabaje en la Obra de Dios. No esperando recompensas, sino esperando agradar al Señor y ser un obrero en el tiempo que le toca vivir, en la Obra del Señor que se lleva a cabo en este planeta en la edad que le toca vivir.

No puede decir: “No, yo me voy a ir a trabajar con Noé”. Tiene que morirse para encontrarse allá; y ya no puede ir allá a menos que sea un escogido (un escogido no piensa en esa forma), por lo tanto, ni siquiera lo verá allá.

Luego puede decir la persona: “No, yo quiero trabajar en el tiempo de San Pedro”. Ya el trabajo de San Pedro él lo llevó a cabo y tuvo sus colaboradores; y de seguro, una persona así, que piense en esa forma, tampoco él lo iba a desear tener como su ayudante.

Cada cual en la edad que le toca vivir asume su responsabilidad; como una persona de fe que trabaja por la fe en la Obra del Señor, lo que hace —por consiguiente— son obras de fe en favor del Programa Divino. Es importante hacer las cosas de buena voluntad.

Por ejemplo, si un hombre llega a la casa y la mujer le dice: “¡Ahí tiene la comida, cómetela si quieres!, y el café”. Eso no es de buena voluntad. O que la esposa le haya hecho todo bien y le diga: “Ahí tienes tu cena o tu almuerzo”, y él salga y le diga: “¡Eso no me gusta, no lo quiero!”, y lo bote; tampoco eso es algo bueno, es desagradable para su esposa; y viceversa: si la esposa le tiene algo y se lo da de mala gana, la persona ni se lo quiere comer, dice: “No vaya a ser que me haga daño”.

Porque las cosas de mala gana no dan buenos resultados. ¡Cuánto más para el Señor! Todo lo que hagamos de mala gana… Vean cómo nos sentimos nosotros cuando alguien hace algo de mala gana para nosotros. Ahora pensemos cómo se sentirá el Señor si alguien hace algo de mala gana. No será aceptado como un servicio para Dios, porque lo hizo de mala gana. Y ni siquiera puede pensar que va a tener recompensa en el Cielo, porque lo hizo de mala gana. Era una responsabilidad hacerlo, pero de buena gana: entonces tendrá recompensa; si no, no tendrá recompensa, porque hizo lo que le fue asignado por obligación.

Así que tenemos que saber cómo servir al Señor: de buena voluntad, de todo corazón; porque lo que se hace de todo corazón se está haciendo del alma, por fe, por revelación que la persona tiene para trabajar en la Obra del Señor, sabiendo en qué tiempo está viviendo y para quién está trabajando: para el Señor Jesucristo en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Cuando Moisés dedicó el templo a Dios vino la plenitud de Dios, vino en esa Columna de Nube y entró al templo, al tabernáculo, y se colocó sobre el propiciatorio, en el lugar santísimo, en medio de los dos querubines de oro. El propiciatorio es la tapa del arca del pacto, donde está la Palabra de Dios. Y vean ustedes, fue en el monte Sinaí donde Moisés recibió la Palabra para el pueblo.

Y en el Monte de Sion, la Iglesia del Señor Jesucristo, es que el pueblo recibe la Palabra del Señor del Nuevo Pacto. Ya no tiene que ir al monte Sinaí, sino al Monte de Sion, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, la Jerusalén celestial, los miembros del Reino celestial que algún día va a ser establecido en la Tierra; y van a estar reinando con Cristo sobre toda la humanidad que viva en el Reino del Mesías.

Y ahora, cuando Salomón dedicó el templo a Dios, conforme a las instrucciones que recibió para construirlo y luego dedicarlo a Dios, la presencia de Dios vino y entró al templo, se llenó la casa de la Nube de la presencia de Dios, de la gloria de Dios; a tal grado que los sacerdotes no podían ministrar por la presencia de Dios en el templo, como había sucedido en el tabernáculo que construyó Moisés y dedicó allá en Deuteronomio...

En Deuteronomio Moisés dedicó el templo a Dios, y vino Dios y se colocó en el templo, se llenó de la presencia de Dios el templo; y fue así dedicado (en otros países dirían: inaugurado) el tabernáculo cuando Moisés lo dedicó, y luego el templo cuando lo dedicó el rey Salomón, el rey Salomón dedicando el templo al Rey celestial.

Es importante saber estas cosas para saber lo que está prometido para nuestro tiempo.

Para nuestro tiempo la promesa es la Venida del Ángel del Pacto, la Venida del Espíritu Santo, la Venida de la Columna de Fuego para morar en medio de Su Iglesia. Y desde el Día de Pentecostés ha estado morando en medio de Su Iglesia, pero a través de las diferentes etapas todavía no se había construido la parte más importante de ese Templo, que es la etapa del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, o sea, de la Iglesia del Señor Jesucristo, la cual vivió en el Lugar Santo, entrando por el lugar del Atrio, entrando por escuchar el Evangelio de Cristo, creer y ser bautizado en agua en el Nombre del Señor; y luego pasando al Lugar Santísimo.

Recuerden que la Sangre estaba en el Atrio, para poder pasar luego, limpio de pecado, luego pasar al Lugar Santo, donde se cumplen las diferentes edades de la Iglesia del Señor Jesucristo. En el Lugar Santo se cumple el tiempo de los apóstoles, que comenzaron allá en Jerusalén cuando vino el Espíritu Santo sobre ellos; y luego continúa y se cumplen también las siete etapas o edades de la Iglesia entre los gentiles, se cuentan las edades siendo representadas en las siete iglesias de Asia Menor.

Luego se llega a otra etapa, la etapa de Piedra Angular, que es la etapa del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, o sea, de la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde vendrá el Señor en toda Su plenitud y se manifestará en toda Su plenitud en esa edad; en donde estará hablando como León en Su Venida, Siete Truenos emitiendo Sus voces, que es la Voz de Cristo como León y Rey, dándonos la revelación del Séptimo Sello, y así dándonos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Para el tiempo de la séptima etapa de la Iglesia entre los gentiles, Dios le mostró por el Espíritu Santo la Visión de una Gran Carpa Catedral al reverendo William Branham, en donde se manifestaría Cristo; lo vio moverse en la Columna de Fuego hacia un lugar pequeño que había en esa Gran Carpa Catedral; se movió a un lugar pequeño de madera, que sería a la mano derecha del que estaba predicando, o a la mano izquierda del público que estaba presente, estaría ese cuartito de madera de alrededor de doce pies de ancho por veinte de largo.

Un cuartito de 12 x 20 en una Gran Carpa Catedral es como una cajita. Es como una persona de 5 pies, 5 pulgadas, parado entre personas de 6 pies, 6 pulgadas, se ve muy pequeño [5’5”=1.65 m / 6’6”=1.98 m].

Cuánto más un cuartito de madera de 12 x 20 pies, dentro de un edificio gigante que vio el reverendo William Branham, una Gran Carpa Catedral, adonde se predicaba, se daba la oportunidad de que vinieran a los Pies de Cristo, y también se oraba por los enfermos. La línea de oración que él vio salía de la Carpa y llegaba a la calle.

Y allí él vio que la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto que lo acompañaba… el mismo Ángel del Pacto, la misma Columna de Fuego que le apareció a Moisés en la zarza que ardía y no se consumía, y que apareció en diferentes ocasiones en medio del pueblo, y que acompañaba a Moisés, ahora la encontramos en el Nuevo Pacto, en medio del cristianismo, apareciéndole, bautizando ciento veinte en el Día de Pentecostés, creyentes en Cristo, y continúa bautizando hasta el tiempo de hoy a los que lo reciben como Salvador y lavan sus pecados en la Sangre de Cristo nuestro Salvador.

Él dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. [San Mateo 28:20]

Y es para cuando se complete la Iglesia… de edad en edad ha estado en medio de Su Iglesia ungiendo al mensajero de cada edad; para el Día Postrero, en la Edad de Piedra Angular, que será la Edad del Lugar Santísimo de ese Templo espiritual que es la Iglesia: se completará la Iglesia con las piedras vivas que formarán esa Edad de Piedra Angular. Y vendrá la Columna de Fuego como vino en aquellas ocasiones; y llenará de Su presencia, de Su gloria, ese Templo espiritual en la Edad de Piedra Angular. Porque es ahí donde es colocada el Arca del Pacto, la Palabra, Cristo en el Día Postrero; el cual ha venido siendo traído de edad en edad por el mensajero y sus colaboradores, ministros; y de edad en edad ha pasado en los hombros de esos mensajeros y los ministros que están brazo a brazo con él trabajando en la edad que les corresponde.

De la séptima edad pasa la Palabra, Cristo, el Ángel del Pacto, el Verbo, pasa a la Edad de Piedra Angular. Y por consiguiente, la Espada (que es la Palabra que ha estado en los mensajeros, de edad en edad) pasa al que esté en la Edad de la Piedra Angular, elegido por Dios para Dios manifestarse, el Espíritu Santo manifestarse en esa edad, y hablarle al pueblo todo lo que Dios le diga que le hable. Eso será Cristo en Espíritu Santo hablando por medio de un instrumento humano en el Día Postrero, como lo hizo en cada edad por medio de cada mensajero correspondiente a cada edad.

El reverendo William Branham decía en el mensaje de “Los Siete Sellos” de Apocalipsis, en la página 479… decía:

Estoy comenzando a decaer. Sé que mis días sobre esta Tierra ya no pueden ser muchos. Ruego que me ayudes y me concedas ser sincero, honesto y verdadero para que así pueda llevar el Mensaje hasta donde me es ordenado llevarlo. Luego, cuando me llegue el tiempo de descanso, cuando llegue allá al río y me lleguen las olas, oh Dios, concede que pueda entregar esta Espada a otro que sea honrado y que lleve la verdad. Concédelo Señor. Mientras llega ese momento, ayúdame a ser fuerte, sano y valeroso. Ayuda a mi iglesia. Bendícenos aquí juntos...”

Ahora, él sabía que tenía que entregar el Mensaje a otro, como pasó de edad en edad: del primer mensajero pasa el Mensaje al segundo mensajero, del segundo pasa al tercero, del tercero pasa al cuarto, y así por el estilo; y luego llega al séptimo mensajero, el reverendo William Branham, y de ahí tiene que subir el Mensaje a otro mensajero que esté en otra edad: la Edad de Piedra Angular.

Él dice en el mensaje “El Espíritu de verdad”, predicado en Phoenix, Arizona, Estados Unidos de América, el 18 de enero de 1963... Miren lo que dice aquí en la página 7 de ese mensaje… página 7, verso 43, dice:

Pueda que sea mi tiempo de partida al Hogar. Parece ser mucho de esa manera. Si es así, alguien se levantará después de mí, que llevará el Mensaje adelante”.

O sea que está anunciando que después de su partida alguien se levantará - va a ser levantado, que va a llevar el Mensaje. Para lo cual, tiene que haber una nueva etapa, una nueva edad, un nuevo tiempo, en donde surja de parte de Dios un avivamiento por medio de la Palabra que sea dada para ese tiempo; y surjan los escogidos de esa edad que escuchen, lo reciban, y entren al Programa Divino para ese tiempo, y vengan a formar parte de la Edad de la Piedra Angular. Dice:

Él será una persona rara, pero él se levantará después de esto y llevará el Mensaje adelante. Y ustedes escúchenlo. Mientras sea escritural, quédense con eso”.

O sea que el mensajero de la séptima edad dice que se levantará alguien más, otra persona, y que lo escuchen, porque él tendrá (¿qué?) la Palabra para ese tiempo.

Ahora, muchos se preguntarán cuándo, dónde y quién será. Tiene que ser el que esté ordenado por Dios para ese tiempo. Y esos son los Dos Olivos, a los cuales pasa el Mensaje para llevarlo a Israel. Y ese será el Ungido de Dios para ese tiempo, en donde Cristo en Espíritu estará manifestándose y hablándole a Su Iglesia como lo hizo en edades pasadas.

Y ya con esa información que tienen están preparados para el próximo domingo, Dios mediante, para entrar más de lleno a nuestro tema: “SERÁ SEGÚN LA VISIÓN DIVINA”.

Él va a estar allí, porque el Mensaje pasará de los gentiles a los hebreos. Y cuando pase a ellos, todos van a estar felices, los que estuvieron trabajando en la Obra del Señor en el tiempo final, que son los que tienen la promesa de ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; porque es en esa Edad de Piedra Angular, la Edad del Lugar Santísimo, que se revelará el misterio de la Venida del Señor.

Porque la Venida del Señor en el tiempo de Moisés fue al lugar santísimo, para habitar en el lugar santísimo sobre el propiciatorio, en medio de los dos querubines de oro; y en la dedicación del templo de Salomón fue también para habitar en medio de los dos querubines de oro, en el lugar santísimo del templo que construyó el rey Salomón. Y para el Templo espiritual, la Iglesia del Señor Jesucristo, tiene que ser de la misma forma; de otra forma entonces no estaría tipificada en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón.

Por lo tanto, en esa edad es que aparecerán los Dos Olivos, aparecerán también los Dos Querubines de Oro —que en el Cielo son Gabriel y Miguel—, aparecerán los Dos Querubines de madera de olivo cubiertos de oro, que son los Dos Testigos, los Dos Olivos. Todo eso corresponde a la Edad del Lugar Santísimo, la Edad de Oro de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Recuerden que el lugar santísimo estaba cubierto de oro por dentro y por fuera; era el lugar que estaba representando la presencia de Dios, porque Dios es representado en el oro. Por lo tanto: “Las cuerdas nos han caído en lugares deleitosos, y grande es la heredad que nos ha tocado”.

Les debo una Escritura todavía, y es San Lucas 24, versos 44 al 48 o al 49, y dice:

“Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”.

O sea, Cristo les había enseñado durante tres años y medio las profecías que hablaban de Él, y ellos no las habían comprendido.

“Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras…”

O sea que si Dios no le abre el entendimiento a una persona para entender, para comprender las Escrituras, estaría leyendo la Biblia como un libro cualquiera.

Como un libro cualquiera no se puede leer la Biblia. La Biblia es el pensamiento de Dios expresado.

Cuando una persona lee la Biblia está escuchando la Voz de Dios, porque es el pensamiento de Dios expresado por medio de Sus diferentes profetas, mensajeros, escritores, los cuales han plasmado la Voz de Dios en letra; por lo tanto, es la Voz de Dios en letra para todos los seres humanos. Y Él es la Palabra, es el Verbo. Su Palabra y Él son una misma cosa.

Por lo tanto, es importante orar cuando vamos a leer la Biblia, y pedirle a Dios lo siguiente:

“Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras…”

Y eso tenemos que hacerlo cada vez que vamos a leer la Biblia o leer algún mensaje: “Señor, ábreme las Escrituras, Tu Palabra, y ábreme el entendimiento para comprenderla”.

“... y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;

y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

Y vosotros sois testigos de estas cosas.

He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

O sea que aquí les está dando las instrucciones, y les dice que todo lo que le pasó a Él (que hasta lo trataron mal, lo condenaron, lo crucificaron, fue sepultado, pero luego resucitó), todo eso estaba en la Escritura, todo eso estaba profetizado que se cumpliría en el Mesías. Y Él se los había enseñado a Sus discípulos, pero ellos no lo habían comprendido.

Es importante estar atentos para comprender; y así, las cosas que todavía no se han cumplido, al cumplirse digamos: “Esto es lo que está aquí escrito. Esto es lo que fue prometido”.

Porque de otra forma la persona diría, si no lo sabe: “Y eso que está pasando, ¿qué significa?” No estaría al tanto de que eso tenía que suceder.

Que Dios nos ayude, nos abra siempre las Escrituras y el entendimiento para comprenderlas; y que no se nos pase por alto nada de lo que corresponde a nuestro tiempo.

Todo lo que pasaría en nuestro tiempo, en nuestra edad, está profetizado y también está hablado proféticamente por el reverendo William Branham, por el apóstol San Pablo, por el apóstol San Pedro, por los profetas y los jueces, y Moisés... En toda la Biblia están las profecías que hablan de las cosas que sucederán en este tiempo final.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba y le coloque en Su Reino glorioso.

Allá en Venezuela y en los demás países también pueden venir a los Pies de Cristo los que todavía no lo han hecho, para que Cristo les reciba en Su Reino. Vamos a dar unos minutos mientras en todos los países pasan al frente para recibir a Cristo como Salvador.

Los niños también pueden venir a los Pies de Cristo para recibirlo como único y suficiente Salvador. Es importante también presentar los niños a Cristo, el ministro debe presentarlos a Cristo, como fue presentado Jesús a los ocho días de nacido y como se acostumbra en el cristianismo presentarlos al Señor. Y aun si nunca lo han presentado y tiene más edad (ya no es un niñito), presentarlos como los presentaban a Jesús cuando Él estuvo en carne humana aquí en la Tierra.

Los discípulos se molestaban con Jesús porque los padres venían para presentar a los niños a Cristo, ellos venían y los discípulos se molestaban porque le estaban trayendo niños para presentarlos a Cristo, para que Él orara por ellos. Cristo les dijo [San Mateo 19:14]: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos (o Reino de Dios)”. Para asegurar a nuestros niños en el Reino de Dios, los presentamos a Cristo, y Él los coloca en Su Reino.

Ya los que están mayores entonces confiesan a Cristo haciendo confesión pública, y son bautizados en agua en el Nombre del Señor, para que Cristo luego los bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca el nuevo nacimiento en la persona.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que aquí y en todos los países están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Recuerden, los niños de 10 años en adelante pueden venir a los Pies de Cristo también, para recibirlo como su Salvador personal.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre nuestro que estás en los Cielos, vengo a Ti en el Nombre del Señor Jesucristo con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio, de Tu Palabra, y nació Tu fe en mi alma, en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu Primera Venida, y creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego me perdones y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente Contigo en Tu Reino. Haz una realidad en mí la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora, los que han venido a los Pies de Cristo en diferentes países y aquí, preguntarán: “¿Cuándo me puedo bautizar, cuándo me pueden bautizar?”

Por cuanto ustedes han creído en Cristo, bien pueden ser bautizados en estos momentos.

El bautismo en agua es tipológico, es simbólico. En el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, en Su sepultura y en Su resurrección, porque estábamos en Cristo eternamente. Cuando Cristo murió, estábamos muriendo con Él, porque estábamos en Él eternamente.

Recuerden que también físicamente nosotros estábamos en nuestro padre terrenal, y antes de estar en nuestro padre terrenal estábamos en nuestro abuelo, y antes de nuestro abuelo: en nuestro bisabuelo.

Cuando en el capítulo 14 del Génesis, Melquisedec le apareció a Abraham, Abraham le dio los diezmos a Melquisedec. Abraham le había dado los diezmos. Melquisedec le dio pan y vino a Abraham; tipo y figura de la Sangre de Cristo representada en el vino, y el cuerpo de Cristo representado en el pan.

Y ahora, el apóstol Pablo en el capítulo 7 de Hebreos dice que Leví, el cual estaba en los lomos de Abraham, diezmó a Dios cuando Abraham diezmó a Dios.

¿Y cómo es posible que Leví estuviera diezmando a Dios, a Melquisedec? Abraham todavía no tenía a su hijo Isaac, y por consiguiente Isaac no había tenido todavía a su hijo Jacob, y entonces Abraham… Vean ustedes, Leví tenía por padre a Jacob y Leví tenía por abuelo a Isaac, y Leví tenía por bisabuelo a Abraham; por lo tanto, Leví era la cuarta generación, contando a Abraham como la primera generación, Isaac como la segunda generación, Jacob como la tercera y Leví como la cuarta generación.

Así que según la carne, humanamente, estábamos en nuestro padre, en los lomos de nuestro padre; estábamos en los lomos, antes de eso, en los lomos de nuestro abuelo; y antes de eso, en los lomos de nuestro bisabuelo. Hemos venido, el gen de vida nuestro ha venido viajando de uno… del bisabuelo al abuelo, y del abuelo a nuestro padre; y aquí estamos.

Por lo tanto, en el Programa Divino también están las diferentes generaciones, las diferentes edades de la Iglesia; todas desembocan en Cristo. Cristo es el segundo Adán, que trae la raza a vida eterna, que trae a todas las personas que lo reciben como Salvador a la vida eterna; porque la vida que hay en el Reino de Cristo, en el Reino de Dios, es vida eterna, no vida temporal.

Pero algunos se preguntan: “¿Y por qué, aunque seamos creyentes en Cristo, tenemos que morir?” Porque el viejo hombre, el hombre que - el cuerpo que vino de nuestros padres terrenales, vino a una vida temporal, que tiene un término de tiempo aquí en la Tierra. Eso fue lo más que nos pudo dar Adán como herencia.

Pero el segundo Adán, la herencia es la vida eterna con todo lo que hay en esa herencia de vida eterna: toda la Creación. Y cuando el Reino de Dios esté manifestado en la Tierra, en el Reino Milenial estaremos con cuerpos glorificados, que es lo que está prometido para la Iglesia y que se cumplirá en la Edad de Piedra Angular. En esa edad es que ocurrirá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, los que permanezcamos hasta el final, hasta que ocurra la resurrección.

Por eso no establecemos año ni mes ni día; es hasta el momento en que en el Programa Divino se cumpla el tiempo y se realice la Venida del Señor con los muertos en Cristo, a los cuales resucitará en cuerpos glorificados. ¿Y a nosotros? Pues nos transformará.

¿Y cómo sabemos que es para nuestra edad? Porque no se cumplió en las demás edades. Solamente por eliminación ya se sabe que es para nuestra edad. Porque la Edad de Piedra Angular es una edad eterna, es la Edad de Oro; y el oro representa la Divinidad.

Por lo tanto, en el Reino de Dios hemos recibido la bendición más grande como miembros del Cuerpo Místico de Cristo.

Hay muchas cosas que todavía no entendemos; pero a medida que Dios nos abra las Escrituras y el entendimiento, las iremos comprendiendo.

Así que bien pueden ser bautizados, conscientes de que el bautismo en agua es tipológico. El agua no quita los pecados, sino la Sangre de Cristo es la que nos quita los pecados; y la vida de la Sangre es el Espíritu Santo, que recibimos luego de ser bautizados en agua en el Nombre del Señor. Y así es como nacemos de nuevo, recibiendo el Espíritu de Cristo, naciendo del Agua y del Espíritu, y así naciendo en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Bien pueden ser bautizados los que han recibido a Cristo aquí presentes, y también los que han recibido a Cristo en estos momentos en otros países, en otras naciones. Y que Dios los bendiga grandemente, y los bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y tengan una tarde feliz. Y mañana comiencen un Año Nuevo feliz. ¡Feliz Año Nuevo 2016!

Con nosotros el reverendo José Benjamín Pérez para indicar cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y en cada país dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Hasta pasado mañana, domingo en la mañana, para la continuación de la escuela bíblica que comenzó, el estudio bíblico, hoy jueves 31 de diciembre.

Hasta el año que viene, Dios mediante.

“SERÁ SEGÚN LA VISIÓN DIVINA”.

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