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Gracias, Miguel. Muy buenas tardes o buenos días, ministros, compañeros en el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador. Es para mí un privilegio y bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual leemos en Primera de Corintios, capítulo 2, versos 10 al 16. Dice... comencemos en el verso 1 para que tengamos el cuadro claro. Dice:

“Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.

Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;

y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,

para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,

la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

Antes bien, como está escrito:

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,

Ni han subido en corazón de hombre,

Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Nuestro tema para esta ocasión es:

“DISCERNIENDO LAS COSAS ESPIRITUALES.”

Las cosas espirituales son discernidas por el Espíritu de Dios que mora en Su Iglesia y en el alma de cada creyente, para conocer las cosas de Dios por medio de la Sabiduría de Dios que es revelada por el Espíritu Santo de edad en edad.

Veamos San Juan o Primera de Juan, capítulo 2, verso 27, lo que nos dice:

“Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.”

Ahora, ¿cómo ha enseñado el Espíritu Santo por medio de esa unción del Espíritu Santo a Su Iglesia? Ha sido el Espíritu Santo operando en los apóstoles del Señor Jesucristo, y de edad en edad en cada mensajero de cada edad, a los cuales ha venido el Espíritu Santo con la revelación para cada etapa de Su Iglesia.

Y el Espíritu Santo que está en la persona, le abre el entendimiento y las Escrituras para comprender; y el que es de Dios, oye la Voz de Dios y sigue a Cristo. “Mis ovejas oyen mi Voz, y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna.” [San Juan 10:27]

O sea que por medio del Espíritu de Dios son discernidas las cosas de Dios en la vida de la Iglesia y en la vida de cada creyente en Cristo.

Ahora, esto que el Espíritu nos enseñaría —dice: “La unción nos enseñaría todas las cosas”— es de lo que Cristo habló en San Juan, capítulo 14 y capítulo 15 y capítulo 16.

Capítulo 14, verso 26, dice:

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

Aquí establece Cristo quién va a ser el que le va a enseñar a los creyentes en Él, quién le va a enseñar a Su Iglesia. Es el Espíritu Santo, el cual es el mismo Cristo en Espíritu Santo, el cual dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” San Mateo, capítulo 28, verso 20. Y San Mateo, capítulo 18, verso 20, también dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, yo estaré.”

O sea que Él, aunque ya no estaría con Su cuerpo físico, el cual estaría en el Trono celestial haciendo intercesión con Su Sangre por cada creyente, de edad en edad; el Espíritu Santo, que es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová o Ángel de Dios, el cuerpo angelical de Dios, estaría en medio de Su Iglesia enseñándonos todas las cosas; y de edad en edad enviando un despertamiento espiritual, un avivamiento, al enviar Su Espíritu y colocar en la Tierra el instrumento que Él usará, el mensajero para ese tiempo; y revelarse, llamarlo al Evangelio, al Cuerpo Místico de Cristo, y ahí ungirlo en el tiempo correspondiente; y adoptarlo como el mensajero para esa edad o esa etapa de la Iglesia, al cual viene la revelación, viene como rayo la revelación de Dios para el momento; y ahí él comienza una nueva etapa como mensajero del Señor para esa edad:

Él recibe la Palabra correspondiente para esa edad, la digiere, la habla; y comienza a producirse el avivamiento para ese tiempo; y comienza a producirse el fruto para ese tiempo: son llamados los escogidos de esa etapa de la Iglesia. Todo eso ocurre en la Sabiduría Divina.

Y con el discernimiento espiritual el mensajero trabaja en el Programa de Dios; y se unen a él los ministros con discernimiento espiritual, que captan la revelación divina para el tiempo en que están viviendo, llegan a obtener el conocimiento de la edad que les corresponde y el trabajo que tienen que hacer junto al mensajero de su edad; los cuales estarán dirigidos por el Espíritu Santo obrando a través del mensajero de la edad. Y así la Obra del Cristo viviente en Espíritu Santo se lleva a cabo en esa edad, ¿en dónde? En el Cuerpo Místico de Cristo, que es la Casa de Dios y que es el Templo de Dios, columna y baluarte de la verdad; y que es el pueblo del Nuevo Pacto cubierto con la Sangre de Cristo nuestro Salvador.

Estas cosas son discernidas por el Espíritu, o sea, son discernidas espiritualmente por el mensajero y por los que Dios coloca a su lado, los cuales están predestinados para esa labor junto al mensajero, desde antes de la fundación del mundo.

Por lo tanto, no será cosa extraña que se unan al mensajero de cada edad ministros, personas que Dios les da un ministerio, personas que levanta junto al mensajero y comienzan a trabajar; y de momento se encuentran ministrando la Palabra del Señor correspondiente a ese tiempo.

Es la Obra de Cristo en Espíritu Santo, la Obra del Ángel del Pacto, la Obra del que le apareció a Moisés en la zarza que ardía y no se consumía; es la Obra de la Columna de Fuego en medio del Israel espiritual, el Israel celestial, que está compuesto por judíos y gentiles; un pueblo que es llamado para el Nombre del Señor y por el Nombre del Señor.

Por lo tanto, ese es el pueblo que es enseñado por el Espíritu Santo, por la Unción Divina. Él prometió… dijo que “Él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

Por eso el Evangelio de Cristo se predica y es recordado el Espíritu Santo obrando por medio de cada mensajero de cada edad; trae la Palabra del Evangelio recordando la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, y llamando a la humanidad, al pueblo, a las gentes, a recibir la salvación y vida eterna recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador, para que Cristo les dé vida eterna.

Veamos también en el capítulo 15, verso 26, donde dice:

“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.”

O sea que el testimonio que da el Espíritu Santo es el mismo testimonio que luego da la Iglesia del Señor Jesucristo, los creyentes en Cristo. El mismo Evangelio, la misma revelación que trae el Espíritu Santo, es la misma que da a conocer la Iglesia del Señor Jesucristo, es el mismo Mensaje.

“El que tiene oídos, oiga lo que el espíritu dice a las iglesias.” Eso lo repite para cada etapa o edad de la Iglesia: “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven.” [Apocalipsis 22:17]

¿Ve? El Espíritu y la Esposa dicen lo mismo, dicen: “Ven.” “Y el que oye, diga: Ven. Y el que tenga sed, venga; y tome del agua de la vida gratuitamente.” ¿Ven? Dándole la oportunidad a las personas de recibir la vida eterna tomando del Agua de la Vida, tomando del Espíritu Santo, al recibir a Cristo como Salvador y ser bautizados en agua, y Cristo bautizarlos con Espíritu Santo y Fuego; y a recibir el Agua del Espíritu Santo.

“Esto dijo del Espíritu que recibirían los que creerían en Él.” Cuando dijo: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.” “Esto dijo del Espíritu que recibirían los que creerían en Él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús todavía no había sido glorificado.” San Juan, capítulo 7, verso 37 al 39.

También en el capítulo 16 de San Juan, nos dice:

“Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad (o sea, el Espíritu Santo), él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”

O sea que traerá la profecía de las cosas que habrán de suceder, que habrán de venir. Y dice que vendrá. Y desde el Día de Pentecostés vino el Espíritu Santo para guiar a toda la verdad a Su Iglesia. Dice: “No hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere.”

El Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical de Dios, hablará lo que Dios le diga que hable.

Es como usted y yo y cualquier persona: su cuerpo habla; pero vean, no es su cuerpo. El cuerpo es un instrumento a través del cual habla el alma de la persona; porque la persona es alma viviente, y tiene espíritu (un cuerpo angelical) para comunicarse con las cosas espirituales, y tiene un cuerpo físico para comunicarse con las cosas terrenales.

Cuando la persona parte de esta Tierra, usted le pregunta al cuerpo, le habla y no le contesta. ¿Ve? Porque el cuerpo no es el que habla, el que habla es la persona mientras está en el cuerpo físico. Por eso, del alma, del corazón, es que sale el pensamiento del corazón expresado por medio del espíritu y del cuerpo.

Así también viene la Palabra de Dios por medio de Su Espíritu, el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical, y pasa al cuerpo físico de los profetas, de los jueces, de Moisés, de Josué, de Samuel, del profeta Elías, Isaías, Jeremías, Ezequiel. ¿Pero quién es el que está hablando ahí? Dios. ¿Cómo? Por medio de Su Espíritu, porque es el espíritu el que recibe la Palabra, la revelación, para pasarla al pueblo. Pero para pasarla al pueblo, miren el mecanismo.

En Zacarías, capítulo 7, verso 11 al 12, dice:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.”

¿Cómo venían las palabras de Dios? Enviadas por medio de Su Espíritu. ¿A través de quién? De los profetas. Porque tiene que tener un velo de carne a través del cual comunicarle al ser humano Su Palabra; y en la dimensión espiritual tiene que tener un cuerpo también para pasar esa Palabra. Ese cuerpo es el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical de Dios, al cual viene la Palabra de Dios y por medio del cual fue creada toda la Creación, fue creado todo el universo.

“Las cosas que se ven fueron hechas de las que no se ven,” dice San Pablo en el capítulo 11, verso 1 al 3, del libro a los Hebreos. Y en el capítulo 1, verso 1 al 3, también dice: “Por Él fueron hechas todas las cosas.”

Por lo tanto, lo que también San Juan dice en el capítulo 1, verso 1 al 20: que en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios; era Dios velado en Su cuerpo angelical, era Dios velado en esa forma Divina; y se manifestaba a través de una Columna de Fuego, y en otras ocasiones a través de una forma humana, porque no tiene limitaciones. Hace a Sus ángeles llamas de fuego, Sus ministros, llamas de fuego.

Por lo tanto, cuando se veían ángeles en el Monte Sinaí, se veía el fuego en el Monte Sinaí. Unos veían un fuego, Moisés veía ángeles. O sea que Moisés como tenía las dos consciencias juntas podía ver donde los demás no podían ver.

Es como cuando Jesús dice: “Padre, glorifica a Tu Hijo.” La Voz del Cielo dice: “Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.” (San Juan… como el 12:28 por ahí). O sea que lo glorificó en Su Primera Venida y lo glorificará en Su Segunda Venida.

Estamos viviendo en un tiempo muy importante, en donde Dios nos dará una bendición muy grande. Tenemos la promesa... como Israel tuvo la promesa para la Primera Venida de Cristo, la Primera Venida del Mesías, que fue la venida de un niño que nacería a través de una virgen, conforme a Isaías, capítulo 7, verso 14: “Porque he aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” Que traducido es ¿qué? Dios con nosotros. Eso está en Isaías, capítulo 7, verso 14; y también en San Mateo cuando el Ángel le habló a José.

Y luego encontramos que la virgen fue María; y María representa también al pueblo hebreo en aquel tiempo, y María en el Nuevo Pacto representa a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Es la María actualizada: la Iglesia del Señor Jesucristo, la que está esperando la Segunda Venida de Cristo; para... y con la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados, y la transformación de los que estarán vivos creyentes en Cristo en ese tiempo y en esa etapa de la Iglesia, la Edad de Piedra Angular. Es ahí donde ocurrirá, en esa etapa, donde ocurrirá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los creyentes en Cristo que estén vivos.

¿Y cómo sabemos que será en esa edad? Porque no fue en las edades pasadas. Por eliminación cualquiera lo sabe.

Y ahora, “DISCERNIENDO LAS COSAS ESPIRITUALES.”

Ahora, hemos discernido que la Eva espiritual es la Iglesia del Señor Jesucristo; y también la María de aquel tiempo tipifica la Iglesia del Señor Jesucristo. En la Iglesia del Señor Jesucristo han estado naciendo millones de hijos e hijas de Dios en el Reino de Cristo, el Reino del Hijo de Dios. Así como de la Eva física han nacido billones de seres humanos, y también encontramos que ahora del segundo Adán y la segunda Eva nacería la Iglesia del Señor Jesucristo; cada miembro de la familia de Dios nacería en la Iglesia del Señor Jesucristo por medio del nuevo nacimiento.

Es nacimiento espiritual, es un nacimiento en el Reino de los Cielos o Reino de Dios. Es un nacimiento en donde la persona recibe el Espíritu del Cielo; había recibido el espíritu del mundo cuando nació en la Tierra, pero ahora tiene que nacer de nuevo para recibir el Espíritu del Cielo, el Espíritu de Dios.

Y así como recibe luego el cuerpo físico la persona al nacer, luego también, más adelante, los creyentes en Cristo recibirán el cuerpo físico glorificado, cuerpo celestial igual al cuerpo glorificado de Cristo nuestro Salvador: el cuerpo que usted y yo teníamos que recibir de Adán y Eva si ellos no pecaban. Pero no hay ningún problema para Dios: el Programa de Redención es para regresarnos a la vida eterna, de donde salió nuestra alma.

Por lo tanto, el que es de Dios, oye la Voz de Dios. “Mis ovejas oyen mi Voz, y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. El Padre y yo una cosa somos.”

Cristo es en Su cuerpo espiritual o angelical o teofánico, la imagen de Dios. Y Cristo en Su cuerpo físico es la semejanza física de Dios. Por eso Él podía decir: “El Padre y yo una cosa somos, el que me ha visto a mí ha visto al Padre.” Pero estaba viendo al Padre en forma humana al ver a Jesucristo.

Así que veamos lo que nos dice aquí el reverendo William Branham en la página 135, párrafo 1199 del libro de “Citas”:

“En aquel día el Hijo del Hombre será revelado. ¿Qué? Para juntar la Iglesia a la Cabeza.”

¿Para qué es la manifestación del Hijo del Hombre en el tiempo final? Para juntar la Iglesia a la Cabeza: a Cristo, es la Cabeza. Y también, por consiguiente, a la edad que es la cabeza, la Edad de Piedra Angular.

“Unir, el matrimonio de la Novia. La llamada del Novio vendrá bien por esto, cuando el Hijo del Hombre descenderá y vendrá en carne humana para unir a los dos juntos (¿vendrá cómo? En carne humana). La Iglesia tiene que ser la Palabra. El es la Palabra y los dos se unen juntos. Y para hacer eso, tomará la manifestación del revelar del Hijo del Hombre.”

Para el Día Postrero, para la unión de Cristo con Su Iglesia, la manifestación del Hijo del Hombre; esa manifestación del Hijo del Hombre tiene dos partes muy importantes para ser llevada a cabo: Una ya se cumplió, y la otra le toca ser cumplida en este tiempo en el cual nosotros vivimos, le toca para la Edad de Piedra Angular.

En la página 22, párrafo 183 del libro de “Citas,” dice:

“El Hijo del Hombre está ahora siendo revelado desde el Cielo. ¿Vendrá después de un tiempo, hermano Branham? Es ahora; y yo deseo no hacer esto tan personal en esta reunión, espero que su espíritu dentro de usted que es dado por Dios, pueda leer lo que estoy hablando (o sea, pueda discernir). El Hijo del Hombre ya ha venido de Su gloria y se está revelando a sí mismo por los cuantos años pasados, a Su Iglesia en Su misericordia; enseñándoles Su gran presencia, haciendo las mismas cosas que Él hizo cuando Él estuvo aquí en la Tierra, revelándose a Sí mismo como Él lo hizo a Abraham antes de la destrucción. Él ha venido ahora en misericordia revelándose a Sí mismo a la Iglesia; se han reído y lo han escarnecido. La siguiente vez que Él se revele a Sí mismo, será en el juicio al mundo y las naciones que se olvidaron de Dios y pecaron su manera de gracia... Su día de Gracia, más bien.”

O sea que tiene dos manifestaciones. Ya una se cumplió en el reverendo William Branham, en el cuarto Elías. La próxima ocasión y para la próxima ocasión la promesa es que el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles; y eso nos señala esa segunda manifestación del Hijo del Hombre con Sus Ángeles para llevar a cabo la cosecha del trigo que está prometida, y echar a la cizaña al fuego.

Esa es la parábola del trigo y de la cizaña de San Mateo, capítulo 25 o 24… 25… capítulo 13, verso 30 al 43. Y también capítulo 13, verso 47 al 50, lo de la pesca, donde los pescadores toman la red y la sacan a la orilla, y recogen lo bueno en cestas y lo malo echan fuera. Dice: “Así será en el fin del mundo, saldrán los ángeles.”

¿Ven? Los Ángeles son los Dos Olivos, Moisés y Elías, para la obra de la cosecha en la parábola del trigo y de la cizaña, y para la labor de la pesca, de recoger lo bueno, y lo malo echarlo fuera. O sea que el Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles. Eso es lo que dice San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31.

Y ahí está el misterio de la Venida del Señor para el Día Postrero. Ahí está el misterio del Séptimo Sello para los creyentes en Cristo, a los cuales les será revelado el misterio de la Segunda Venida de Cristo, el misterio del Séptimo Sello.

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

En la página 458 y 459 del libro de “Los Sellos” del reverendo William Branham, dice que esos Ángeles son Moisés y Elías, son los Dos Olivos: el quinto Elías y el segundo o tercer Moisés (digo tercer Moisés si contamos a Cristo como el segundo Moisés).

Y el Hijo del Hombre se manifestará con Sus Ángeles, esos dos ministerios estarán nuevamente sobre la Tierra. Y ahora vamos a leer algo aquí sin explicación. Página 164, párrafo 1465, dice:

“El Hijo del Hombre será revelado en un cuerpo de carne. Ustedes gente de la Iglesia, exactamente como fue antes de los días de Sodoma, un grupo llamado fuera que estaban creyendo en la promesa de Dios.”

Y en la página 165, párrafo 1471, dice:

“Ese no fue Elías, eso fue el Espíritu de Dios sobre Elías; Elías fue solo un hombre. Ahora, hemos tenido los Elías, y los abrigos de Elías, y mantos de Elías, y todo lo de los Elías. Pero el Elías de este día es el Señor Jesucristo. Él ha de venir según San Mateo… según San Lucas 17:30. Dice que el Hijo del Hombre ha de revelarse entre Su gente. No un hombre, ¡Dios! Pero vendrá en un profeta. Él nunca tuvo dos profetas mayores al mismo tiempo.”

Esto es algo que los creyentes en Cristo tienen que discernir en el Día Postrero, comprenderlo sin que se les dé mucha explicación, para proteger el Programa Divino.

El Séptimo Sello no fue abierto al público para evitar las imitaciones. Siempre han habido imitaciones, han surgido gente; pero no podrán hacer una imitación tan perfecta si no conocen el misterio.

Por lo tanto, es importante discernir estas promesas, estas Escrituras, todo lo que nos habló el reverendo William Branham de la Venida del Hijo del Hombre; porque la Venida del Hijo del Hombre, el Hijo del Hombre vendrá, se manifestará como el relámpago que sale del Oriente, y se muestra, se manifiesta, se revela en el Occidente. Oriente, el Medio Oriente, allá en Israel donde fue Su Primera Venida, donde el Hijo del Hombre estuvo manifestado, revelado en carne humana.

Recuerden que el título de Hijo de Hombre es título de profeta. Donde se menciona el Hijo del Hombre, se está mencionando a un profeta en el cual Dios está manifestándose, donde Dios ha ungido ese instrumento para una manifestación plena de Dios.

Es como Hijo del Hombre que Él es el heredero del mundo entero; es como Hijo del Hombre que Él se manifestará en el Día Postrero para hacer el reclamo de todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa. Lo que corresponde al Reino terrenal.

Por lo tanto, como Hijo de David y como Hijo del Hombre Él estará reinando sobre el planeta Tierra; sobre Israel como Hijo de David y sobre el mundo entero como Hijo del Hombre. Tan sencillo como eso.

Por eso Israel lo que está esperando es un hombre. Y en estos días han visto que está preocupado Israel; y no solamente Israel, sino Rusia también; y por lo tanto, esa inquietud está en todas las naciones. Y sobretodo, en la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la que tiene la promesa de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; y les dije que no íbamos a explicar el misterio la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, porque ahí está el misterio del Séptimo Sello.

Pero la promesa es que los Truenos revelarán ese misterio conforme a Apocalipsis 10, revelarán el misterio de Apocalipsis 8, el misterio del Séptimo Sello; y eso corresponde a la Tercera Etapa, que será en una Gran Carpa Catedral.

Por lo tanto, las personas más interesadas en el cumplimiento de esa Visión son los que estarán en la Edad de Piedra Angular, porque en otras edades no se cumplió porque no era para otras edades. Es para nuestra edad. Es ahí donde la Iglesia estará trabajando en la labor de la realización de esa Visión de esa Gran Carpa Catedral.

El reverendo William Branham trató de cumplir esa Visión y se le hizo imposible; trato de ir a Israel y cuando llegó a El Cairo, Egipto, de ahí lo mandaron a regresar. Él creyó que era el cuarto Elías, pero después le fue mostrado que no era el tiempo y que tenía que ser de acuerdo a Apocalipsis 11, lo que corresponde a los Dos Olivos: Moisés y Elías. Elías en su quinta manifestación y Moisés en su tercera manifestación (si contamos la manifestación del ministerio de Moisés en Jesús). Tres Moisés y cinco Elías, pero el mismo Espíritu;  el Espíritu de Dios manifestado en carne humana, en un profeta.

Siempre podemos ver que la manifestación ha sido en carne humana en un profeta. Eso es de lo que está prometido para la Iglesia del Señor Jesucristo para el Día Postrero: la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles; de lo cual no podemos explicar mucho pero sí tenemos que discernir estas cosas espirituales, captarlas por medio del Espíritu de Dios, por medio de revelación divina, que viene a nuestra edad por medio del Espíritu Santo para todos los creyentes en Cristo. No buscando la propia revelación de cada uno, sino la revelación que da el Espíritu Santo por medio del mensajero de cada edad. Esa es la revelación de Dios para Su Iglesia en cada edad.

Para nuestra edad, ahí estará toda la revelación de Dios por medio de Su Espíritu, de acuerdo al Programa que Él tiene siempre: usando un instrumento. No hay otra forma. “Porque no hará nada el Señor sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas.” (Amós, capítulo 3, verso 7).

Por lo tanto, tengamos el discernimiento de las cosas espirituales que corresponden a nuestro tiempo. Sin tener ese conocimiento no estaremos preparados para la bendición tan grande que Dios tiene para todos los creyentes en Cristo.

Es importante tener esa fe, esa revelación, para ser transformados y raptados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en carros de fuego, que son platillos voladores. Tan sencillo como eso. Como fue llevado Elías: en un carro de fuego. Como los vio Eliseo protegiéndole su casa y su terrenito, y protegiéndolo a él. Los carros de fuego o platillos voladores no es una cosa del siglo veinte o del siglo veintiuno, es algo que está en la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis, son los carros de Dios. Dice que los carros de Dios se cuentan por millares.

Por lo tanto, estemos preparados.

Dice el reverendo William Branham: “Un carro de fuego bajará a la casa del pastor.” Y así por el estilo, explica él. Los carros de fuego son esos carros celestiales, ángeles de Dios que están en la Tierra antes del ser humano ser creado; antes de Adán están en la Tierra; no es una cosa nueva tampoco.

Es importante discernir estas cosas por el Espíritu de Dios. Cuando Dios dio la Ley allá en el Sinaí, dice la Escritura que dio la Ley por medio de Ángeles, por comisión de Ángeles, en Hebreos, capítulo 2. Y en el libro de los Hechos, capítulo 7, dice que la Ley fue dada por comisión de Ángeles. Pero el pueblo lo que veía era el monte en fuego, pero ahí estaban los ángeles de Dios, los ángeles de fuego.

Por lo tanto, tenemos que discernir las cosas espirituales, y sobre todo las que corresponden a nuestro tiempo, para estar preparados para nuestra transformación y arrebatamiento al Cielo, lo cual está muy cerca.

La señal más grande será el cumplimiento de la Visión de la Carpa, la señal física que va a ver el cristianismo es el cumplimiento de la Visión de la Carpa; como la señal más grande del tiempo de Noé, de la destrucción del mundo antediluviano, era el arca siendo construida por un profeta dispensacional.

Recuerden que la señal más grande siempre es un profeta; y lo que él estará haciendo siempre será una señal para la humanidad.

Podemos ver que en las Escrituras Dios enviaba algún profeta y le decía: “Haz esto (como señal).” ¿Ve? Y le preguntaban: “¿Qué significa esto?”, le preguntaban al profeta; el profeta decía: “Eso significa tal y tal cosa.” La señal más grande será siempre un profeta; y si es dispensación, es mayor la señal.

Por lo tanto, la señal más grande será la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, la señal más grande será el Séptimo Sello siendo cumplido; y la parte física: la Visión de la Carpa siendo cumplida, donde estará el Ángel del Pacto, la Columna de Fuego, llevando a cabo la obra que está prometida y que le fue mostrada al reverendo William Branham.

O sea que ahí será la parte culminante del Programa Divino; para lo cual nosotros hemos sido escogidos para estar en ese Programa Divino. No fue que usted lo escogió, es que Dios lo había escogido a usted desde antes de la fundación del mundo para ser parte de ese Programa Divino en la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

“DISCERNIENDO LAS COSAS ESPIRITUALES.”

Hemos visto y hemos discernido todas esas cosas de las cuales hemos hablado. Saber dónde estamos, en qué edad estamos, eso viene por discernimiento del Espíritu Santo. Saber lo que es la fe para ser transformados y raptados, saber lo que es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, saber el misterio de los Dos Olivos; todo eso es discernido por el Espíritu Santo. Cosas que antes no se comprendían ahora son fáciles de comprender para los creyentes en Cristo en esa etapa de la Iglesia de oro, la Edad de Piedra Angular.

Fuera de esa edad es imposible comprenderlo, es imposible discernir; porque el Espíritu voló a la etapa de Piedra Angular, subió; porque el Reino de Dios va subiendo de los pies hasta la cabeza: la Piedra Angular; y el reino de los gentiles va bajando: de la cabeza, el reino babilónico, baja después al pecho y brazos de plata, que es el reino medo-persa, y baja al vientre y los muslos de bronce, que es el reino de Grecia con Alejandro el Grande, y baja a las piernas de hierro, que es el reino romano, el imperio romano, y baja a los pies de hierro y de barro cocido, que sigue siendo el imperio romano con todo lo que se ha unido al imperio romano.

Y ahora, el reino de los gentiles se encuentra en los pies de hierro y de barro cocido, la etapa para la cual está señalada la destrucción de los pies de hierro y de barro cocido, la destrucción del reino de los gentiles o imperio de los gentiles o reinos de este mundo que serán quitados. El reino de este mundo será quitado, el reino del maligno será quitado, y será establecido el Reino del Mesías, el Reino de Dios en la Tierra; con Jerusalén como capital y como el Reino de David siendo restaurado, y Trono de David siendo restaurado; con el Mesías-Príncipe sentado sobre el Trono de David.

Y todas las naciones estarán bajo el gobierno de ese Rey, de ese Príncipe; todos los países estarán bajo el gobierno del Mesías-Príncipe; y la paz se extenderá sobre todas las naciones, ahí es donde viene la paz verdadera para toda la humanidad, la paz permanente. Por eso es tan importante la promesa de la Venida del Mesías, de la Venida del Mesías para establecer el Reino de Dios en la Tierra. Estas cosas son discernidas espiritualmente por el Espíritu de Dios en la persona.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión. Ya en la noche nos veremos nuevamente para continuar platicando; y el tema que tendremos en la noche es: “YO ESTOY CON VOSOTROS TODOS LOS DÍAS HASTA EL FIN DEL MUNDO.”

Vamos a ver la trayectoria de Cristo en Su Iglesia hasta este tiempo final. Eso será en la noche Dios mediante, y luego mañana sábado estaremos en Bogotá, en la reunión de ministros en… ¿Dónde estaremos? Donde Martín. Ya todos saben dónde es. Y el domingo en la mañana estaremos en el Colegio Carmen Teresiano, donde hemos estado en otras ocasiones. Son muy amables allí con nosotros y los apreciamos mucho.

Bueno, dejo con ustedes o con nosotros al misionero Miguel Bermúdez Marín a continuación, para que continúe y finalice nuestra parte en esta ocasión; y en la noche estaremos nuevamente con ustedes.

Aprecio mucho la presencia de todos ustedes aquí. Yo pensaba que no vendría a Colombia muy pronto, pero no fue así. Así que para mí es una bendición estar con ustedes acá en Colombia, en Cali, Colombia, compartiendo con ustedes estas bendiciones de parte de Dios, la Palabra de Dios para nuestro tiempo.

Que Dios les bendiga y les guarde, y con nosotros el misionero Miguel Bermúdez Marín. Como siempre, él espera el postre, pero ya puede pasar acá.

Que Dios te bendiga, Miguel, y te use grandemente en Su Obra en este tiempo final. Nuestro hermano Bermúdez, como todos sabemos, es un apóstol del Señor Jesucristo, y de los grandes.

Yo le doy gracias a Dios que lo ha colocado a mi lado para trabajar con todos ustedes en la Obra del Señor correspondiente a este tiempo final, que es el tiempo más importante: el tiempo de Oro, la Edad de Piedra Angular, la Edad del Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, de la Iglesia del Señor Jesucristo, donde tienen que aparecer los ministerios del Hijo del Hombre con Sus Ángeles. Era en el lugar santísimo donde estaban los dos querubines de oro y los dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro.

Ahí (ya ese es el postre, Miguel)... ahí tenemos... y tenemos allí la presencia de Dios en medio de los dos querubines de oro; ahí tenemos al Señor, a Moisés y a Elías; lo que representaba aquello para el tiempo final en la Iglesia del Señor Jesucristo. Ya encontramos que estamos en un tiempo muy, pero que muy, avanzado.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“DISCERNIENDO LAS COSAS ESPIRITUALES.”

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