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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes naciones y lugares. Y un saludo muy especial al misionero Miguel Bermúdez Marín allá en Maracaibo, en la congregación del pastor Jairo. Que Dios te bendiga, Miguel y también al reverendo Jairo, y a toda la congregación allá en Maracaibo.

Para esta ocasión leeremos en Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 al 19, y nos dice de la siguiente manera:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

En esta noche, viernes, 8 de enero, tenemos la introducción a la escuela bíblica del próximo domingo 10 de enero, de este año 2016.

El tema para la escuela bíblica del domingo próximo, del cual tenemos la introducción en esta noche, es: “EL SÉPTIMO SELLO Y EL FIN DE LOS SISTEMAS MUNDIALES.”

Para el próximo domingo tenemos ese importante tema de: “EL SÉPTIMO SELLO Y EL FIN DE LOS SISTEMAS MUNDIALES,” pero en esta ocasión haremos una corta introducción a ese tema.

En la lectura que hemos tenido Dios le habla al apóstol Juan y le muestra que: “El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.”

Esto es muestra que los reinos de este mundo, los cuales el diablo o Satanás le ofreció a Cristo en San Mateo, capítulo 4, versos 8 al 9, van a ser quitados y va a dársele el gobierno del mundo entero al Mesías Príncipe, o sea, al Hijo del Hombre.

Vean aquí, cuando a Cristo le fue hecha la oferta, y si Él la hubiera aceptado, ¿qué hubiera pasado? Los seres humanos continuarían siendo mortales, o sea, continuarían sin recibir la salvación, la redención y vida eterna; para lo cual vino Cristo en medio del pueblo hebreo dos mil años atrás, para pagar el precio de la redención, de la salvación; para así redimir al ser humano, a todos los que tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Ahora veamos el momento en que le fue ofrecido el reino o los reinos de este mundo a Cristo, para que se convirtiera en el rey mundial de todas las naciones, de todos los reinos.

Capítulo 4 de San Mateo, verso 8 al 11, dice... Esto fue cuando Cristo ayunó por cuarenta días, y luego que hubo ayunado el diablo vino a tentarlo para ofrecerle los reinos de este mundo. Dice capítulo 4, verso 8 al 11, de San Mateo:

“Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,

y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.

El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.”

Los reinos del mundo. Los reinos del mundo o reino de este mundo, son los reinos del enemigo; él mismo lo dice ahí, dice que todos esos reinos son suyos y que al que él quiere los da. Por lo tanto, los reinos de este mundo, desde la caída del ser humano en el Huerto del Edén, han venido a ser del enemigo de Dios; y él gobierna a toda la humanidad en su reino.

En San Lucas, capítulo 4, verso 14 en adelante, dice… verso 5 en adelante, del capítulo 4 de San Lucas, dice:

Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.

Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.

Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.

Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.”

Ahora, aquí el enemigo de Dios, Satanás o diablo, le dice a Jesús que los reinos le pertenecen a él, son suyos, y a quien él quiere los da. Así son los reinos de este mundo: están bajo el poder del enemigo de Dios.

Pero en Apocalipsis, capítulo 11, dice que los reinos de este mundo van a ser dados a Cristo, al Cristo, al Mesías, al Ungido; y eso será para el Día Postrero, en la etapa final de la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde al terminar y los creyentes en Cristo completar - completarse con los creyentes en Cristo, la Iglesia en el Día Postrero, en la Edad de Piedra Angular, Cristo saldrá del Trono de Intercesión, tomará el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, el Título de Propiedad de la vida eterna, hará Su reclamo en el Cielo, y vendrá en Su Obra de Reclamo para con los santos que están en el Paraíso, por donde Él tiene que pasar; pues Él está en la séptima dimensión, en el Trono de Intercesión, el Trono del Padre, y cuando hace el reclamo en el Cielo, abriendo el Libro, el Libro de los Siete Sellos, luego pasa por el Paraíso, la sexta dimensión, donde están los creyentes en Cristo que murieron, de edades pasadas, los cuales están con su mensajero, cada uno en cierto territorio.

Los mensajeros de la Iglesia de cada edad van a ser juzgados y luego regresarán a la Tierra con los creyentes en Cristo, y Cristo con ellos, para resucitarlos en cuerpos eternos y glorificados. Y cuando los veamos, entonces seremos transformados, y estaremos aquí en la Tierra una cantidad de tiempo (de 30 a 40 días), como estuvo Cristo y los santos del Antiguo Testamento que resucitaron con Él, y luego ascendieron con Él al Cielo. Así será también en este tiempo final para el cierre de la Dispensación de la Gracia.

Y ahora, Cristo será investido en el Cielo, en la Cena de las Bodas del Cordero, como Rey de reyes y Señor de señores; y Su Iglesia como la Reina-Esposa de Cristo, porque Su Iglesia está representada en una esposa, en una mujer. Por lo tanto, Cristo y Su Iglesia son investidos en el Cielo, en la Cena de las Bodas del Cordero, como Rey y Reina, para recibir el Reino terrenal y gobernar por el Milenio y por toda la eternidad.

Cristo hará Su Obra de Reclamo como Rey, como Juez. Y ese Reclamo será el momento más glorioso para los creyentes en Cristo que murieron en el pasado, porque resucitarán, y los que vivimos seremos transformados.

Los creyentes en Cristo que murieron y los creyentes que están vivos, que serán transformados, es el Ejército que forma - son los que forman el Ejército que vienen con Él en Apocalipsis, capítulo 19. Capítulo 19, verso 11 en adelante, donde dice:

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.”

Ese es el Nombre nuevo del Señor como Rey, pues Él dice en Apocalipsis, capítulo 2, verso 17, que Él tiene un Nombre nuevo. Por lo tanto, ese será el Nombre con el cual Él reinará como Rey, como León de la tribu de Judá. Por eso Él lleva también el título de Hijo de David, el cual Él mismo menciona en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, donde dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

Cristo es el León de la tribu de Judá, por lo tanto Él es el Hijo de David; título que usa como Rey-heredero del Trono y Reino de David. Y cumplirá así Apocalipsis, capítulo 22, verso 16; y también cumplirá Apocalipsis, capítulo 2, verso 26 al 29, que dice:

“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones...”

O sea que es el heredero del planeta Tierra completo como Hijo del Hombre. Como Hijo de David es el heredero del Reino y Trono de David.

“…y las regirá con vara de hierro (o sea, las gobernará con mano dura, mano fuerte), y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre;

y le daré la estrella de la mañana (la Estrella de la Mañana es Cristo, el Espíritu Santo, la Columna de Fuego).”

Aquí hay una promesa grande para el vencedor; y es: que el vencedor es heredero de Dios y coheredero con Cristo Jesús. Juntamente también lo son los diferentes mensajeros de las edades con los creyentes de cada etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo. Por eso dice que Él nos ha limpiado con Su Sangre y nos ha hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la Tierra.

O sea que el Gabinete de ese Reino son los creyentes en Cristo, que de etapa en etapa, desde el tiempo de los apóstoles hasta este tiempo final, forman la Iglesia del Señor Jesucristo; pertenecen al Reino de Dios, al Reino celestial, al Orden de Melquisedec y Reino de Melquisedec; Reino que va a ser establecido en la Tierra y se… el Reino de Dios en la Tierra es llamado Reino de David. Por lo tanto, en ese Reino estarán los creyentes en Cristo disfrutando la posición de reyes, reinas, y herederos y coherederos con Cristo el Señor, el Salvador, que estará como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores. Esa es la promesa que hay para el pueblo hebreo y para la Iglesia del Señor Jesucristo.

La Iglesia es el Israel celestial y el pueblo hebreo es el Israel terrenal. De ambos pueblos Dios ha hecho uno, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, el pueblo bajo el Nuevo Pacto, formado por gentiles y por judíos también.

Hablando del fin de los reinos de este mundo, que es señalado como los reinos controlados por el maligno, el diablo o Satanás, el cual ha tenido control sobre ellos; aunque los seres humanos algunas veces no lo saben, pero el enemigo es el que controla los reinos de este mundo hasta que sean entregados a Cristo y Cristo gobierne con Su Iglesia en el Día Postrero, que es el Reino Milenial.

En el capítulo 2, versos 44 al 45 de Daniel, dice:

“Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,

de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación.”

Eso es la interpretación de la Roca no cortada de manos, que es la Segunda Venida de Cristo, en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido del reino de los gentiles en el tiempo final o Día Postrero.

En los días de la Venida de Jesús, el reino o los reinos de este mundo o reino de este mundo, estaba en la parte de las piernas de hierro, o sea, el imperio romano.

Los reinos de este mundo o reino de este mundo, comenzó el tiempo de los gentiles en el tiempo del rey Nabucodonosor, representado en la cabeza de oro de la estatua que vio el rey Nabucodonosor y la interpretó el profeta Daniel en el capítulo 2 de Daniel, el libro del profeta Daniel.

Luego el pecho y los brazos de plata, representan al reino o imperio medo-persa que vino después del imperio babilónico. Luego la tercera etapa del reino de los gentiles corresponde al vientre y los muslos de bronce, que representa al imperio de Grecia con Alejandro el Grande.

Y los pies - las piernas de hierro, el imperio romano de los Césares; y los pies de hierro y de barro cocido, lo que sucedió, lo que le siguió al imperio romano de los Césares, el cual y lo cual todavía está en pie, el reino de los gentiles en su etapa final con diez reyes, diez dedos, los pies de hierro y de barro cocido.

Ese es el reino del anticristo, del hombre de pecado, de Segunda de Tesalonicenses, capítulo 1 en adelante, que será destruido con la Venida del Señor, con el resplandor de Su Venida; dice San Pablo que el anticristo será quitado.

Ya han transcurrido las etapas de la cabeza de oro: el imperio babilónico; también ha transcurrido la etapa de los pechos y los brazos de plata: el imperio medo-persa; también ha transcurrido el imperio del vientre y los muslos de bronce, que fue el imperio de Grecia con Alejandro el Grande; y transcurrió también el imperio representado en las piernas de hierro, el imperio de los Césares.

Y solamente queda la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, que es una continuación del imperio romano de los Césares; lo cual es la misma bestia que fue herida de muerte y que fue sanada su herida. Y eso, en las piernas de hierro fue herida, y fue sanada en los pies de hierro y barro cocido; surgieron los pies de hierro y de barro cocido en la estatua que vio el rey Nabucodonosor y también el profeta Daniel.

El Séptimo Sello es el que le pone fin a los sistemas mundiales; o sea que para el tiempo del Séptimo Sello, que es el tiempo de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Mesías para reclamar el reino, los reinos de este mundo y establecer el Reino de Dios en la Tierra, el cual es el Reino de David con el Trono de David.

Para lo cual el Mesías Príncipe como Hijo de David reclamará el Reino y Su Trono, y reinará por mil años en medio del pueblo hebreo; y la capital será Jerusalén. Y por cuanto también tiene el título de Hijo del Hombre, gobernará desde Israel, desde Jerusalén, sobre todas las naciones, sobre el planeta Tierra completo. Como también Él es - tiene el título de Hijo de Dios, el es el Rey de los Cielos y de la Tierra, por eso veremos que vendrán las bendiciones del Cielo a la Tierra en el Reino del Mesías, en ese Reino Milenial, y luego por toda la eternidad.

La Segunda Venida de Cristo es la Venida de la Piedra no cortada de manos que marcará el fin del reino de los gentiles, que estará en manos del anticristo en el Día Postrero, en el tiempo final; para lo cual habrá dificultades, problemas también, de volcanes, tsunamis, maremotos y muchas otras cosas que están profetizadas para este tiempo final.

Pero estaremos al tanto de todo lo que estará pasando, porque Dios las revelará antes de que sucedan para que estemos apercibidos, preparados, para evitar todas estas cosas que vendrán y estar en pie delante del Hijo del Hombre. San Lucas, capítulo 21, versos 34 al 36.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL FIN DE LOS SISTEMAS MUNDIALES.”

Estemos preparados, porque cada año que pasa es un año más cerca de nuestra transformación, es un año más cerca de la revelación que nos dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Siempre firmes, bien agarrados del Señor y con la fe siempre alta, sabiendo que la transformación será para los que estén vivos (será para nosotros si permanecemos vivos), y la resurrección para los que hayan partido en el Señor.

Si partimos, resucitaremos en cuerpos eternos; si permanecemos vivos, seremos transformados; tan sencillo como eso. Cualquiera de las dos cosas que nos acontezca nos lleva al cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, a la imagen y semejanza de Cristo.

Por lo tanto, con la fe firme en Cristo, adelante en este nuevo año 2016, sirviendo a Cristo, amándole, trabajando en Su Obra; y siempre pidiéndole por todo Su pueblo, Su Iglesia; pidiendo también por el pueblo hebreo, para que pronto le llegue el Mesías que tanto ellos están esperando con los brazos abiertos.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, en la introducción al tema: “EL SÉPTIMO SELLO Y EL FIN DE LOS SISTEMAS MUNDIALES,” que será el estudio bíblico del próximo domingo, 10 de enero, de este año 2016 (o sea, pasado mañana).

Yo les dije que estaría el próximo año con ustedes y ya aquí estoy con ustedes. Les dije el año pasado, a finales, domingo pasado y viernes pasado, o antepasado más bien, y ya aquí con ustedes (como les dije) para comenzar (como hemos hecho) con la introducción al tema del estudio bíblico o escuela bíblica del próximo domingo.

Que Dios les bendiga y les guarde; y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino; para lo cual damos unos minutos, para que así los que están en otros países tengan la oportunidad también de recibir a Cristo como Salvador, si no lo han hecho todavía.

Lo más importante en la vida es la salvación y vida eterna, para eso fue que Cristo vino y murió en la Cruz del Calvario; luego resucitó y ascendió al Cielo para hacer intercesión por todos aquellos que lo recibirían como su único y suficiente Salvador, los cuales están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Vamos a estar en pie para la oración por todos los que en diferentes países están recibiendo a Cristo como Salvador:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que en diferentes países están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo.

Y ahora repitan conmigo esta oración

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi alma, en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida. Creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu Primera Venida y en Tu Obra de Salvación, de Redención, en la Cruz del Calvario.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego me perdones y con Tu Sangre me limpies de todo pecado; y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo, para quien sea la gloria y la honra por lo siglos de los siglos. Amén.

Dejo aquí al ministro correspondiente, José Benjamín Pérez, y al ministro correspondiente en cada país, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua los que han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador en esta ocasión.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos; y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“EL SÉPTIMO SELLO Y EL FIN DE LOS SISTEMAS MUNDIALES.”

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