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Muy buenas tardes, ministros compañeros, colaboradores y demás personas presentes en esta ocasión. Es para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta reunión de ministros que están llevando a cabo hoy sábado, 30 de julio del 2016.

Nos llama la atención lo más importante, el libro más importante, la Escritura, la Biblia, que contiene los misterios de Dios en diferentes formas; y una de ellas es en parábolas, en donde encontramos cosas entre líneas, las cuales están dichas y escondidas en oraciones y párrafos y parábolas contenidas en la Biblia.

Para lo cual vamos a leer en San Mateo, capítulo 13, verso 10 en adelante, donde dice:

“Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?

El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.

Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:

De oído oiréis, y no entenderéis;

Y viendo veréis, y no percibiréis.

Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado,

Y con los oídos oyen pesadamente,

Y han cerrado sus ojos;

Para que no vean con los ojos,

Y oigan con los oídos,

Y con el corazón entiendan,

Y se conviertan,

Y yo los sane.

Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

El tema para esta plática o saludo es: “ENTRE LÍNEAS.”

Entre líneas encontramos en las palabras de los profetas, en las palabras de Jesús y también de los apóstoles, que hay cosas contenidas, misteriosas, en el Reino de Dios; los misterios del Reino de Dios contenidos en parábolas y en diferentes palabras que han dado los profetas y el mismo Jesús.

Cosas que no las pueden percibir las personas, pero que el Espíritu de Dios las deja ver a los creyentes de las diferentes etapas de Su pueblo del Nuevo Pacto, Su Iglesia.

“Porque el Espíritu es el que todo lo escudriña, aun lo profundo o escondido de Dios.” De eso es que nos dice San Pablo en Primera de Corintios… Capítulo 2 de Primera de Corintios, verso 6 en adelante, donde dice:

“Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,

la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

Antes bien, como está escrito:

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,

Ni han subido en corazón de hombre,

Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,

lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.”

Aquí podemos ver que si… como nadie conoce las cosas de la persona, del hombre, sino el espíritu que está en el hombre..., el espíritu del hombre es el que conoce las cosas del hombre. O sea, que nadie sabe las cosas de usted, sino el espíritu que está en usted; el espíritu suyo, usted como… o con cuerpo espiritual, es el que conoce, el que está consciente de lo que usted es, de lo que usted tiene, de lo que usted piensa.

Nadie conoce las cosas de usted como alma, las cosas del subconsciente, sino el consciente suyo, el espíritu que está en usted, que es el que tiene la consciencia, el que está consciente, el que piensa y el que sabe las cosas que están en el inconsciente, en su alma. Y son reveladas, manifestadas, dadas a conocer, a saber, cuando pasan del subconsciente al consciente; o sea, del alma al espíritu de usted como persona; o sea, cuando pasan a su cuerpo espiritual... a su cuerpo espiritual.

Y luego ya usted las conoce, y usted es el que ora a Dios para que Dios lo ayude en todo momento; porque cuando se hace consciente lo que está en el inconsciente, entonces usted tiene la oportunidad de clamar a Dios por lo que requiera la ayuda de Dios. Siempre clamamos a Dios para adorarlo, darle gracias por Sus bendiciones y también para pedirle que nos use en Su Programa, y para —por supuesto— pedirle Sus bendiciones.

Siempre el deseo del creyente es agradar a Dios, servir a Dios, aunque sucede como con San Pablo, que dice que había una lucha en su interior. Eso es la lucha del bien y del mal; la lucha que tiene cada creyente, el cual clama a Cristo para que lo ayude en esa lucha que ocurre en la mente de la persona.

Y algunas veces hasta piensa la persona, le llegan pensamientos de que no es un escogido, de que no es un creyente; pero el creyente sabe que al recibir a Cristo como Salvador es un creyente; porque el que es de Dios, oye la Voz de Dios; y si está oyendo la Voz de Dios, es porque es un hijo o una hija de Dios.

Siempre hay que vencer todo pensamiento negativo con la Palabra positiva, que está escrita para que la usemos como lo hizo Jesús: cuando el enemigo le decía tal cosa, Cristo le decía: “Escrito está”, y citaba la Escritura correspondiente. Así también cada creyente en Cristo tiene que hacer, porque la lucha estará siempre en la mente de todo creyente como estuvo también en Jesús.

Siempre tenemos que estar conscientes de que somos alma viviente, viviendo en un cuerpo angelical llamado “espíritu” o “cuerpo teofánico”; y con el cuerpo angelical dentro del cuerpo de carne para estar manifestados en esta Tierra; y estar cubiertos con la Sangre del Nuevo Pacto todo el tiempo, lo cual nos asegura que hemos sido limpios de todo pecado y que estamos ante la presencia de Dios sin pecado.

Siempre encontraremos la lucha. Cristo tuvo esa lucha hasta el final, hasta en la Cruz del Calvario; pero Cristo venció y se sentó a la diestra de Dios en el Trono de Dios. Y dice que se sentó - se sentaría, dice en San Mateo, capítulo 26, verso 64. Y en Apocalipsis, capítulo 3, verso 20, dice: “Así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en Su Trono, le daré que se siente conmigo en mi Trono.”

O sea que ya en Apocalipsis Él dice que ya está sentado; y por eso es no solamente el Autor a través del cual Dios creó todas las cosas, sino también el Sustentador de toda la Creación, y el Rey Gobernante de toda la Creación; porque el que se sienta en el trono es el rey.

Ahora, alguno puede pensar: “Entonces si está a la diestra de Dios, Dios está acá y a la mano derecha está Jesús.” Lo que significa “la diestra” es que está el poder de Dios en Él, que tiene todo el poder de Dios, y por consiguiente Dios está en Él. Cristo decía: “El Padre que mora en mí, Él hace las obras.” [San Juan 14:10] Es que Dios en Espíritu, cuerpo angelical, está dentro del cuerpo glorificado de Jesús. Eso es estar sentado a la diestra de Dios con el Padre en el Trono celestial.

Y hay una bendición paralela a la de la bendición del Trono de Dios en el Cielo, que es la bendición correspondiente al Trono de David en la Tierra. El Trono de David es el Trono del cual Cristo dice: “Le daré que se siente conmigo en mi Trono.” El Trono de Cristo es el Trono de David, al cual Él es heredero conforme a las palabras del Ángel Gabriel a la virgen María en San Lucas, capítulo 1, versos 30 al 36. Y el Trono de Dios, del Padre es el Trono celestial donde Cristo está sentado de lo cual hablaremos en otra ocasión.

Esas promesas también las encontramos en parábolas, las encontramos entre líneas también; y a medida que estudiamos la Palabra del Señor encontraremos los diferentes lugares que está hablado entre líneas esas bendiciones.

Como también cuando se habla de la cena, la parábola de la cena y diferentes parábolas, ahí entre líneas está la revelación, el significado profético, el significado bíblico que tienen esas parábolas.

Por ejemplo, cuando se habla del padre de familia, se está hablando de Cristo; cuando se habla de los invitados a las Bodas o a la Cena, se está hablando de los creyentes en Cristo que forman la Iglesia del Señor Jesucristo; cuando se habla que ya se fue a buscar las personas o los invitados, y ya están dentro de la casa y todavía hay lugar, y entonces son buscados los últimos para el lugar que queda, nos habla de nuestra Edad, luego de las siete edades, que es donde se buscó a las personas para la Cena de las Bodas del Cordero, todavía hay lugar.

Hay lugar, ya no en las siete edades o etapas, sino… Ya no en las etapas correspondientes al Lugar Santo, sino para la etapa del Lugar Santísimo, que es la Edad de la Piedra Angular. Es ahí donde Dios coloca en este tiempo Sus escogidos, para darles la revelación de la Palabra correspondiente a este tiempo final, así como lo hizo para cada edad dándole la Palabra a través del mensajero correspondiente a cada edad; donde esa Palabra correspondiente a esa edad, a cada edad, se hizo carne en el mensajero; y después cuando la pasó al pueblo el mensajero —por medio del Espíritu de Dios— se hizo carne en el pueblo; y esos fueron los hijos e hijas de Dios de esa edad, que fueron nacidos en el Reino de Cristo, en la Familia de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, en el ciclo divino de vida para y de la Iglesia con Cristo.

Por eso cada edad es un ciclo de vida, para Cristo, el segundo Adán, engendrar hijos e hijas de Dios. Así como no en todo tiempo la mujer está fértil para concebir, la Iglesia no en todo tiempo está fértil para concebir, sino en el ciclo divino que corresponde a su fertilidad en cada edad, para tener los hijos de Dios correspondientes a ese ciclo divino. Y así sucede de edad en edad.

Y para el tiempo final, cuando aparentemente ya la Iglesia había pasado por los diferentes ciclos…; como pasa una mujer, que después de cierto tiempo ya no concibe hijos, no queda embarazada, para lo cual tendría que tener un rejuvenecimiento, una transformación. Como pasó con la esposa de Abraham (Sara), que ya había pasado el tiempo de concebir. El hombre no tiene problema, pero sí la mujer; y tuvo que recibir un rejuvenecimiento, una transformación, volver a ser joven para poder concebir; y así fue posible tener al hijo prometido, a Isaac.

Y recuerden que la Iglesia del Señor Jesucristo está esperando al hijo de Abraham: Isaac, prometido. Para lo cual, en el ciclo divino de Edad de Piedra Angular, la Iglesia recibe un rejuvenecimiento para poder concebir y traer a existencia las promesas de la Venida del Hijo prometido, del Isaac prometido, que corresponde a la Venida del Señor para el Día Postrero, en donde se cumplirán las promesas divinas correspondientes al tiempo final, a la Edad de Piedra Angular; la edad de y para la Venida del Señor paralela a la de la Primera Venida de Cristo, que fue la Edad de Piedra Angular bajo el ministerio del Mesías-Príncipe de tres años y medio. Por eso aquella fue Edad de Piedra Angular, y por eso fue que la Piedra Angular, la Venida de Cristo, se cumplió en aquel tiempo.

Para este tiempo final el reino de los gentiles, que comenzó con la cabeza de oro del reino babilónico con el rey Nabucodonosor, fue bajando a los pechos y brazos de plata, el reino, imperio medo-persa; y luego bajó más en otra etapa, la tercera etapa, al vientre y los muslos de bronce, que fue el imperio griego con Alejandro el Grande; y después siguió bajando a la piernas de hierro, que fue el imperio de los Césares; y después bajó a las piernas, a los pies - las piernas y los pies de hierro y de barro cocido, etapa en la cual permanece y es su última etapa.

Y es en esa etapa… en la etapa de los muslos de bronce… [piernas de hierro] fue el tiempo de la Venida del Señor, y el Mesías-Príncipe no hirió el reino de los gentiles en esa etapa, sino que el reino de los gentiles lo hirió a Él en la Cruz del Calvario; pero es en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido que la Venida del Señor está prometida para ser cumplida.

En las piernas de hierro fue el imperio romano, y ahora en los pies de hierro y de barro cocido es la etapa final del reino de los gentiles. Y en Daniel, capítulo 2, dice, verso 30 en adelante, que la Piedra no cortada de manos hirió a la imagen en los pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. Y fueron desmenuzados también los otros reinos anteriores, lo que había quedado de los otros reinos también es desmenuzado. Por eso el reino de los gentiles está con graves problemas, y lo grande es que es grandes problemas con Dios.

Tener problemas con otra persona es difícil, nadie los quiere tener; pero tener problemas con Dios es mucho peor, y nadie quiere tener problemas con Dios. Y conforme a las profecías, el reino de los gentiles en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, tendría graves problemas con Dios, a tal grado que será quitado el reino de los gentiles, se desmenuzará; porque la Piedra no cortada de manos ―que es la Segunda Venida de Cristo― lo herirá en los pies de hierro y de barro cocido. Daniel, capítulo 2, versos 30 en adelante.

Todo eso está también en parábolas. Todo eso también, parte de esas profecías, están entre líneas; y estaremos viendo más adelante, en otra ocasión, todo lo relacionado a entre líneas y los lugares donde está entre líneas las cosas.

Por ejemplo, el caso que cita el reverendo William Branham de Romeo y Julieta. Está contando algo de una historieta que fue convertida en una obra de arte, en una ópera, pero ¿qué está diciendo ahí? Todos vemos que está diciendo algo que en el arte tiene cierto significado, pero entre líneas en el Programa Divino: la escalera representa las diferentes etapas que vienen en forma de escalera, por la cual van subiendo los creyentes en Cristo de edad en edad. Y esa escalera la colocó Cristo, así como Romeo colocó la escalera para llegar a donde estaba su amada; y por ahí llevarla, llevársela, sacarla también por esa escalera.

Él subiría por ella, así como Cristo ha subido de edad en edad y ha estado subiendo a Su Iglesia por esa escalera de edad en edad, y luego llevársela. El rapto será un secreto, como era un secreto de cómo Romeo se llevó a Julieta. Tan sencillo como eso.

O sea que lo que está detrás de esa, digamos, esa parábola, es lo más importante. En Julieta está representada la Iglesia-Novia, y en Romeo: Cristo viniendo en el Día Postrero a Su Iglesia. Pero Él ha estado todo el tiempo, de edad en edad, subiendo por esa escalera para llevarse a Su Amada.

Así encontramos que entre líneas hay muchas cosas importantes que debemos comprender para saber dónde nos encontramos y cómo tenemos que ser preparados en este tiempo final.

Y así como Romeo vio a Julieta, Cristo vea a Su Iglesia del Día Postrero y la reconozca, y Julieta pues vea a Cristo.

Recuerden que tenemos la promesa de que Él nos llevará con Él a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero.

Hemos visto a la ligera este tema de “ENTRE LÍNEAS.”

Y les voy a leer una parte aquí de lo que dice el reverendo William Branham en la página 12, párrafo 96, del libro de “Citas”. Dice:

96 - “Muchas veces está escrito ‘entremedio de las líneas.’ (O entre líneas) Cuando obtengamos nuestra Carpa grande (ahí miren a dónde nos envía, para ver todo lo que hay entre líneas con relación a la Carpa grande) y la paremos en alguna parte, entonces tomaremos el tiempo para hablar de esas cosas que están ‘entremedio de las líneas.’ (o diríamos: entre líneas) Observa la resurrección y las cosas como se mueve allí.”

Miren de todo lo que está prometido que va a estar sucediendo allí. Por lo cual, deseamos que ya llegue el momento; y como vimos o vieron ustedes en el documental que fue presentado desde Puerto Rico por el reverendo José Benjamín Pérez, de la construcción, las cosas entre líneas las vamos a ver hechas realidad en el cumplimiento de la Visión de la Carpa.

Por lo tanto, trabajamos con amor y sin cansarnos de trabajar, para que se haga realidad pronto la Visión de la Carpa, se haga realidad pronto lo que está entre líneas con relación al cumplimiento de las cosas que Dios hará en el cumplimiento de la Visión de la Carpa; y que la fe de rapto y transformación se haga una realidad en cada creyente en Cristo, y recordando que la fe para el rapto la dan los Siete Truenos de Apocalipsis 10. Y los Siete Truenos de Apocalipsis 10, es la Voz del Ángel Fuerte clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces.

Recuerden que la Venida del Señor es como León, y por consiguiente habla como león, clama como cuando ruge un león, y siete truenos emitiendo sus voces. Los Siete Truenos es la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero, en la etapa de Edad de Piedra Angular. Ahí es la edad o etapa para la Venida del Señor como León de la tribu de Judá, dándonos la fe, la revelación del Séptimo Sello, para así darnos esa fe, esa revelación, para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Recuerden que en la Primera Venida de Cristo hubo también una resurrección de los creyentes de la Iglesia del Señor del Antiguo Pacto, el pueblo hebreo; por eso resucitaron con Cristo: Abraham, Isaac, Jacob, los patriarcas… los santos del Antiguo Testamento, del Antiguo Pacto, resucitaron con Cristo en Su resurrección.

Y para el Día Postrero resucitarán con Cristo los santos del Nuevo Pacto, del Nuevo Testamento, que son los creyentes en Cristo de la Iglesia del Señor Jesucristo de edades pasadas y de los nuestros que hayan partido; y los que permanezcamos vivos hasta ese tiempo seremos transformados. Cosas que ocurrirán cuando esté cumpliéndose la Visión de la Carpa.

Por lo tanto, tenemos que ver entre líneas las cosas que van a estar sucediendo. Hay otras que están más claras, pero hay otras que solamente están dichas, y por consiguiente quedan entre líneas ahí, y hay que escuchar lo que eso significa.

Por ejemplo, cuando dice: “Observa la resurrección y las cosas que se mueven allí.” Entonces serán las que están prometidas para ser cumplidas para ese tiempo de la Visión de la Carpa.

Y cuando estemos en esa etapa, en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, las entenderemos mejor. Puede usted… Los que tengan el libro de “Citas”, de “Los Siete Sellos” y de “Las Siete Edades”, y el libro de “Las Setentas Semanas de Daniel”, estudiar, ver las cosas que están entre líneas; y después, cuando estemos en el cumplimiento de la Visión de la Carpa, ver cómo van siendo cumplidas cada una de ellas; entonces verán lo que eso significaba.

Como asignación, vamos a buscar alguna; y vamos a ver el primero que la encuentre, porque yo la tenía marcada y ahora no sé… como no tengo el libro de “Citas” a la mano, el que tengo marcado, no sé cuál es la página; por lo tanto vamos a tener la misma ventaja toditos.

Donde una persona, una hermana, vio en el tope o la parte alta de una montaña o de un monte o de una loma, a un hombre que estaba temblando; tenía el cabello blanco y la barba blanca, estaba de espalda; y la hermana lo vio y llegó hasta él; y cuando llegó hasta él y él la miró, ella dice… le dice al hermano Branham, le contó el sueño; y le dice a ella, la mira, y ella dice: “Hermano Branham, era usted.”

Vamos a buscar esa entre línea; y si alguien la consigue ahora, la leemos… (Si se acerca el reverendo Mauricio y lo trae para que lo lea, podremos ver esa entre línea que hay ahí).

Recuerden que el hermano Branham siempre pensaba que eran cuatro ministerios de Elías en cuatro hombres diferentes el uno del otro; hasta que en una ocasión Dios le mostró y él vio que eran cinco.

Cuando Dios mandó al profeta Elías a ungir tres personas…

[Le acercan el libro —Editor] 11A, párrafo 114…

Mandó a ungir a tres personas: a Eliseo en lugar suyo (por lo tanto, Eliseo sería el segundo Elías); mandó a ungir a Jehú por rey de Israel, y a Hazael por rey de Siria. (Si los nombres no están correctos después los chequeamos).

Y solamente ungió a Eliseo colocando su manto sobre Eliseo. Luego le tocó a Eliseo el resto; pero la orden era para Elías. Pero una orden para Elías, como tiene cinco etapas el ministerio de Elías, en cualquiera otra etapa puede ser cumplido lo que fue dado para Elías. Todo depende cuál es el Programa de Dios en esas profecías.

Por ejemplo, en Malaquías habla: “He aquí, yo os envío a Elías, antes que venga el día grande y terrible de Jehová.” Pero no es el mismo Elías primero, ni el segundo, ni el tercero; eso tiene cumplimiento en los dos últimos Elías: el cuarto Elías y el quinto Elías. O sea que lo que Dios promete, lo cumple; aunque no sea entendido por el pueblo.

“Yo soñé que vi a un hombre que estaba supuesto a ser mi padre, a pesar de que era un hombre grande y alto…”

No es la cita, pero se cumple en el quinto Elías.

Y la otra… la cita Elías en el caso que mencioné… estaba una montaña, estaba temblando, estaba con cabello y barba blanca. Ya cuando lo consigan lo leemos. Esta también corresponde al quinto Elías para el Día Postrero; y parcialmente fue cumplida también en el cuarto Elías y tipificada en los otros tres Elías anteriores.

Igual que Elías en el Monte Carmelo, también es tipo y figura de Elías en su cuarta manifestación y de Elías en su quinta manifestación.

“ENTRE LÍNEAS.” Esa ha sido nuestra plática, y estaremos viendo algún día, más… con más detalles todo lo que hay entre líneas; y hay mucho, pero mucho, entre línea.

Por ejemplo, cuando se habla de la Venida del Hijo del Hombre como el relámpago que sale del Oriente y se muestra en el Occidente: el Oriente corresponde allá donde está Israel, donde fue la Primera Venida del Hijo del Hombre; y para el Día Postrero como relámpago que sale del Oriente: salió del Oriente recorriendo el territorio de Israel, Asia Menor en la primera edad, y en las otras cinco edades: Europa, y en la séptima edad: Norteamérica, y eso corresponde al Oeste; y lo que falta corresponde al Oeste también, en el Cuerpo Místico de Cristo; corresponde a la parte latinoamericana y caribeña, que tiene una bendición grande en el Programa Divino.

Por lo tanto, la Venida del Hijo del Hombre para el tiempo final tiene la promesa de Su manifestación. En el continente americano ya tuvo una parte a través del cuarto Elías, a través del reverendo William Branham, y tendrá otra parte en el quinto Elías en el Día Postrero.

Recuerden que cuando se habla de la Venida del Hijo del Hombre, Hijo del Hombre es profeta. Cuando habla de la Venida del Hijo del Hombre es una manifestación de Dios en un profeta. Tan sencillo como eso.

Por eso para el Día Postrero hay una bendición grande en las profecías, y muchas de ellas están entre líneas en la Escritura y en los mensajes que habló el Espíritu de Dios a través del reverendo William Branham.

“ENTRE LÍNEAS.”

Hemos visto ya algunas cosas que nos interesan, porque son promesas divinas para todos nosotros en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular, que es la única edad que está vigente en la actualidad, y que es la edad para las promesas mesiánicas del Día Postrero, para las promesas de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Que Dios les bendiga y les guarde; y continúen bien agarrados de Cristo, porque hay grandes bendiciones para todos nosotros en este tiempo final; a tal grado que nos va a dar la fe, la revelación para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Revelación que está basada en la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, que es la Venida del Señor, la Venida… Se lo voy a leer para que lo tengan claro. Página 57 del libro de “Sellos” en español, dice:

“16. Este Libro sellado con siete sellos es revelado en el tiempo de los siete truenos de Apocalipsis 10. Demos lectura allí también para tener un mejor entendimiento antes de entrar más profundamente.  Ahora, esto ya es el tiempo del fin porque dice así:

‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos…”

Por lo tanto, se va a ver la relación con los judíos en la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo.

“…porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘…y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.’

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel.”

O sea, Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el mismo que libertó a Israel, el mismo que le apareció a Moisés en la zarza que ardía y no se consumía, es este Ángel.

“…y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia.”

O sea que ahí vemos la promesa de una relación directa que habrá con el pueblo hebreo, la Iglesia del Antiguo Pacto, porque le faltan tres años y medio de la mitad de la semana setenta de Daniel, capítulo 9. Y tiene una relación, también, directa con la Iglesia del Señor Jesucristo, donde ha estado desde el Día de Pentecostés en adelante hasta nuestro tiempo.

El Ángel Fuerte que libertó al pueblo hebreo a través del profeta Moisés, manifestado a través de Moisés, es el mismo Cristo en Su cuerpo angelical, el Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, el cual dijo: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” San Mateo, capítulo 28, verso 20. Y San Mateo, capítulo 18, verso 20, donde dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, yo estaré.”

O sea que Él ha estado con nosotros todo el tiempo en Espíritu Santo, y para el Día Postrero tiene una promesa de una manifestación grande en medio de Su Iglesia, viniendo para… clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces; y darnos la revelación del Séptimo Sello, la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Y tiene también una promesa para el pueblo hebreo, el cual lo está esperando y lo va a reconocer, porque aunque Él viene por Su Iglesia clamando como cuando un león ruge…, ya no como Cordero ni como Sumo Sacerdote, sino como León.

Página 22 del libro de “Citas”, párrafo 176, dice:

“Cuando el Señor Jesucristo venga por su Novia, y ellos lo vean a El, ellos dirán: ‘Ese es el que hemos esperado, allí está Él.’ Él se levantará con sanidad en Sus alas.”

Y al principio de ese párrafo, dice:

“…cuando vean a Jesucristo viniendo por la Novia, ellos dirán: ‘Mirad, este es el Dios a quien esperábamos. ¡Este es Él!’ Pero Él no viene por ellos, Él viene por Su Novia.”

O sea que hay una bendición grande para la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo, y los judíos lo van a ver. Así como a través del Evangelio vemos a Cristo viniendo por Su pueblo Israel dos mil años atrás, ellos van a ver a Cristo viniendo en Su Segunda Venida a Su Iglesia, y dirán: “Este es el que nosotros estamos esperando.” Pero Él viene por Su Iglesia para darle la fe, la revelación para ser transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

De eso es que hay mucho entre líneas en los mensajes del reverendo William Branham, y desde Génesis hasta Apocalipsis. Así que hay mucha revelación divina para la Iglesia con relación al Programa de Dios correspondiente a este tiempo final con Su Iglesia-Novia, que va a ser transformada y llevada con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Que Dios les bendiga y les guarde; y vamos a dejar por aquí al misionero Miguel Bermúdez Marín a continuación.

¿No está en “Citas”?

[“¿Señor, es esta la señal del fin?” 30 de diciembre de 1962 – Jeffersonville, Indiana, E.U. –Editor]:

“Y ella me dijo: ‘Hermano Branham, tuve un sueño muy raro’.

Yo respondí: ‘Sí’.

Y ella dijo: ‘Soñé que estaba en el oeste y yo…’ (Este es el número seis), y ella dijo: ‘Soñé que estaba en el oeste…”

Recuerden que el Oeste es el continente americano al cual pertenece Norteamérica, el Caribe y todo Suramérica, Centroamérica y Suramérica.

“Soñé que estaba en el oeste y era un paisaje de colinas. Y cuando me fijé, noté que allá sobre un cerrito estaba un hombre muy anciano con una barba blanca y muy larga, y su cabello le cubría la frente. Estaba vestido de una vestidura blanca como un manto y el viento lo estaba soplando’. (Creo que así fue, ¿correcto, hermana Steffy?). Y ella dijo: ‘Yo me acercaba más y más, y él estaba parado arriba de una montaña con una mirada hacia al oriente’. Y dijo: ‘Yo pensaba: ¿Y quién es este anciano?’ Y ella continuaba acercándose más y más. Y cuando llegó muy cerca, ella reconoció quién era, era el Elías inmortal, el profeta, parado allí vigilando hacia al oriente.

142. Ella dijo: ‘Tengo que verlo’. (Ella tenía una necesidad). Corrió cuesta arriba y se postró frente a él para hablarle con el nombre de Elías. Y dice que cuando ella habló, escuchó una voz que le decía: ‘Hermana Steffy, ¿qué desea usted?’ Y era yo.

143. Hermana Steffy, su sueño se cumplió allí mismo, porque inmediatamente después yo fui a Louisville. Lo que usted estaba necesitando era la oración, para asegurar que iba a pasar bien por la experiencia del hospital; luego la señal de que yo iba a viajar hacia el oeste, y estaría vigilando hacia el oriente por mi rebaño.”

Recuerden que en la vida del reverendo William Branham hubo muchos tipos y figuras. Él es tipo y figura también del quinto Elías. Las cosas que él dijo que iba a hacer y no las hizo, se cumplirán en el quinto Elías.

Por ejemplo, él tuvo que ir al Oeste para recibir la revelación; y la revelación del tiempo final vendrá en el Oeste, la revelación del misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Hay mucho tipo y figura en la visión o la revelación o manifestación de los siete ángeles que le aparecieron al reverendo William Branham allá en Tucson, Arizona, que es el oeste, y ellos volaban en cierta dirección. De lo cual no vamos a hablar ahora. En otra ocasión lo veremos con más detalles.

Pero todo aquello que sucedió, luego es tipo y figura del Programa que está trazado para ser cumplido todo lo que fue hablado. Hasta el Ángel Fuerte - hasta el Ángel que era diferente a los demás aparece allí, y era el que estaba volando de cierta dirección a otra dirección, con los demás ángeles que con él estaban allí presentes.

Él dice que era el Ángel más sobresaliente de los demás. Página 469, de libro de “Los Sellos”, dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaba en la constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó.’ ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello…”

Y es el que vuela de Oeste al Este.

En la cuarta manifestación de Elías (Elías, el ángel mensajero de la séptima edad), quiso volar de Oeste al Este, y le fue dicho que no fuera al Este. Pero este Ángel que le apareció vuela de Oeste a Este; o sea, tiene que ver con el pueblo hebreo para el tiempo final. Son cosas que están entre líneas.

Y luego encontramos tipos y figuras…; por lo cual, luego de recibir la visita de los Ángeles tenía que ir al este, a Jeffersonville-Indiana, a predicar sobre los Siete Sellos. O sea que hay un tipo y figura ahí de la Iglesia allá, del Tabernáculo Branham, relacionada con el pueblo hebreo.

Así que estamos viendo las entre líneas que hay en diferentes promesas, diferentes profecías, diferentes mensajes donde hay revelación profética de los misterios de Dios correspondientes a este tiempo final.

Nos ha tocado la mejor parte en el Programa Divino, nos ha tocado también el mejor tiempo: el tiempo final; nos ha tocado también la mejor edad: la Edad de Piedra Angular, que es la edad donde serán cumplidas todas estas promesas correspondientes a la Venida del Señor, a la fe para ser transformados, al arrebatamiento o rapto de la Iglesia, a la manifestación plena de Dios en toda Su plenitud, a la adopción de los hijos de Dios en cuerpos eternos y glorificados…; todas esas bendiciones están para ser cumplidas en la Edad de Piedra Angular.

¿Y por qué no en otras? Porque ya las otras pasaron y no se cumplieron. Para ellos la promesa es que serán resucitados en cuerpos glorificados y jóvenes para toda la eternidad. Pero los que quedarán vivos pertenecerán a la Edad de Piedra Angular, donde recibirán la adopción estando vivos, o sea, la glorificación o transformación; y por consiguiente, la inmortalidad estando vivos. Pasarán de vida temporal a vida eterna con la transformación de los cuerpos físicos que tanto necesitamos que sean transformados.

Por aquí tenemos al misionero Miguel Bermúdez Marín, que siempre pide el postre; el postre ha sido casi como… todo lo que hablamos antes de tocar estas entre líneas al final.

Que Dios les bendiga; y bien agarrados de Cristo en nuestra edad, porque estamos muy cerca de nuestra adopción, de nuestra transformación.

Estaba esperando a que llegue Miguel para… Oren mucho por la actividad de mañana, Dios mediante.

Dios te bendiga, Miguel.

“ENTRE LÍNEAS.”

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