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Muy buenas noches a todos los ministros e iglesias presentes y en diferentes naciones conectadas con esta actividad de hoy viernes, 8 de julio del 2016. Reciban todos mis saludos, y que Dios nos bendiga a todos, nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprender.

Un saludo muy especial para todos los hermanos y el ministro José Benjamín Pérez allá en Puerto Rico, Cayey, Puerto Rico.

Para esta ocasión leemos en San Lucas, capítulo 17, versos 22 en adelante, y dice:

“Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis.

Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni los sigáis.

Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día.

Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.

Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.

Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.

Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;

mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.

Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

“IDENTIFICANDO EL FIN DEL TIEMPO.”

El fin del tiempo es el fin para el reino de los gentiles en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido; es el fin también de las edades de la Iglesia o etapas de la Iglesia o etapa de la Dispensación de la Gracia; es el tiempo del fin para la introducción al Reino del Mesías.

En Daniel, capítulo 7, nos dice, verso 13 en adelante:

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.

Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

Se me turbó el espíritu a mí, Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron.

Me acerqué a uno de los que asistían, y le pregunté la verdad acerca de todo esto. Y me habló, y me hizo conocer la interpretación de las cosas.

Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra.

Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre.”

Aquí nos muestra que viene un tiempo en donde le será quitado el poder al reino de los gentiles, en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, y le será dado el Reino a los santos del Altísimo. El mismo Cristo dijo: “No temáis, manada pequeña, porque al Padre le ha placido daros el reino.” [San Lucas 12:32]

Cristo recibe el Reino y Su Iglesia-Novia será la Reina en ese Reino. Serán reyes con Cristo, sacerdotes con Cristo y jueces con Cristo en Su Reino, que será por el Milenio y por toda la eternidad. Él es el heredero al Reino, y los creyentes en Él son coherederos con Él, herederos al Reino de Dios.

El tiempo para la Venida del Señor es llamado el fin del tiempo, en el que está prometido que el Hijo del Hombre se manifestará, vendrá el Hijo del Hombre.

Título de Hijo del Hombre nos habla de título de profeta; y como Hijo del Hombre Él es el heredero al planeta Tierra con todo lo que tiene y con todo lo que tendrá en el Reino Milenial y por toda la eternidad.

Cuando se habla de Hijo del Hombre, encontramos que Ezequiel y Zacarías, y también Jeremías y también Isaías, eran Hijos del Hombre, o sea, en los cuales Dios moraba y se manifestaba.

Cuando Dios está manifestado en un profeta, eso es una manifestación de Hijo del Hombre, por eso Dios le llama a Sus profetas: Hijos del Hombre. Y ahora, esto nos habla de Dios vestido de un cuerpo de carne revelándose a Su pueblo, hablándole y haciéndole promesas y profetizándole por medio de un hombre, de un profeta.

No olviden que Hijo del Hombre se trata de una manifestación de Dios en carne humana en un profeta; y cuando se nos habla del Hijo de Dios, se nos habla de Cristo como el heredero de los Cielos y de la Tierra; y cuando se nos habla de Hijo de David, eso es Cristo el heredero al Reino de David y al Trono de David, manifestado sobre el Trono de David y restaurando el Reino de David.

Como Hijo de David Él es heredero al Reino y Trono de David, y como Hijo de Abraham Él es heredero al territorio que Dios le dio a Abraham. Por lo tanto, cada título tiene una herencia.

Y ahora para el tiempo final tenemos la promesa de la Venida del Hijo del Hombre, por lo cual tenemos que estar preparados para la Venida del Hijo del Hombre. Vean cómo lo demuestra aquí en San Mateo, capítulo 24, verso 27, donde dice:

“Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.”

O sea, que la Venida del Hijo del Hombre es la Segunda Venida de Cristo para la Iglesia del Señor Jesucristo para el tiempo final; y será como el relámpago que sale del Oriente y se muestra en el Occidente. O sea que la Primera Venida del Hijo del Hombre, la Primera Venida del Señor, fue en el Oriente, salió de allá; y luego ha estado recorriendo como Espíritu Santo, como Hijo de Dios, a través de las diferentes etapas de la Iglesia todo el territorio en los cuales se manifestaría y desde los cuales se extendería a otras naciones.

Como Hijo de Dios es en Espíritu Santo, Cristo en Espíritu Santo, Dios en Espíritu Santo, y ha estado con Su Iglesia todos los días, y dijo que será hasta el fin del mundo. San Mateo, capítulo 28, verso 20. Y San Mateo, capítulo 18, verso 20, donde dice: “Donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, yo estaré.”

Desde el Día de Pentecostés Él está cumpliendo esa promesa: ha estado como Hijo de Dios en medio de Su Iglesia, ha estado como Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, ha estado llamando y juntando Sus hijos, de edad en edad, los cuales formarían la Iglesia del Señor Jesucristo y los cuales están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo.

Y tienen que ser redimidos, ser colocados en la vida eterna, nacer de nuevo, porque el nacimiento que han obtenido en esta Tierra por medio de sus padres terrenales es un nacimiento a la vida temporal por un lapso de tiempo; porque el cuerpo que hemos obtenido como herencia de Adán y Eva es mortal y corruptible, pero el segundo Adán, que es Cristo, con Su Iglesia ha estado produciendo el nuevo nacimiento; como el grano de trigo que cae en tierra y muere, y nace una plantita de trigo a través de la cual la vida que estaba en el grano de trigo se reproduce en muchos granos de trigo. Y la vida que estaba en Cristo es el Espíritu Santo, el cual está en Su Iglesia desde el Día de Pentecostés reproduciéndose en hijos e hijas de Dios, produciendo así el nuevo nacimiento.

Cristo es el grano de trigo y Su Iglesia es el producto del grano de trigo, o sea, la planta de trigo a través de la cual, de edad en edad, ha estado reproduciendo a Cristo en hijos e hijas de Dios. Esos son los hijos de Dios por medio del segundo Adán con vida eterna.

Primero obtienen el nuevo nacimiento, entran a ese campo espiritual, nacen de nuevo y obtienen vida eterna, y luego obtendrán vida eterna física al recibir un cuerpo eterno, inmortal y glorificado en la resurrección de los muertos en Cristo en la Venida de Cristo, y los que estén vivos recibirán la transformación de sus cuerpos cuando los veamos resucitados.

Y luego estaremos de 30 a 40 días aquí en la Tierra en la manifestación de los hijos e hijas de Dios en toda Su plenitud, esa manifestación de Dios en y a través de Su Iglesia en esta Tierra; y después pues nos iremos de aquí en carros de fuego ―que son platillos voladores― como se fue Enoc y como se fue el profeta Elías en un carro de fuego, y como se fue el Señor Jesucristo. Por lo tanto, algo grande se prepara, y eso que se prepara está en la Biblia. Es una promesa divina para el fin del tiempo.

Para identificar el fin del tiempo, Cristo nos dice que ese fin del tiempo será como en los días de Lot y como en los días de Noé. Tenemos que identificar el tiempo y ver si el tiempo en que vivimos es paralelo al tiempo que vivió Noé y al tiempo que vivió Lot. Vean, aquí en San Mateo, capítulo 24, versos 36 en adelante, dice:

“Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.”

Será como en los días de Noé; por lo tanto tenemos que identificar el tiempo de y para la Venida del Hijo del Hombre, tiene que estar paralelo al tiempo de Noé.

“Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,

y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.”

Será en un tiempo como el de Noé. Y en la lectura que tuvimos al principio nos dice también que será como el tiempo de Lot, en donde llevaban a cabo las mismas cosas que nos contó San Mateo.

Ahora vean lo que dice San Lucas, capítulo 18, verso 8. Dice:

“Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”

Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la Tierra?

Y en San Lucas, capítulo 21, también nos dice… Versos 25 en adelante:

“Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas…”

Hemos visto señales en el sol, la luna y las estrellas; por lo tanto, el Cielo está con señales, como en los tiempos de Noé y los tiempos de Lot.

“…confundidas a causa del bramido del mar y de las olas (a causa de los maremotos y tsunamis y los terremotos;

desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra…”

Confundidas por los problemas del medio ambiente que vendrán a causa del mal uso que los seres humanos han estado haciendo de la Madre Tierra; y por lo tanto saben que vendrán problemas en los ecosistemas de la Tierra, que habrá un colapso de la Madre Tierra.

También se habla que la Tierra tendrá dolores de parto; por lo tanto está pasando por una etapa difícil la Tierra. Gimiendo, como dice San Pablo en Romanos, capítulo 8, versos 14 al 39: “Clamando y esperando la manifestación gloriosa de los hijos de Dios”, o sea, la glorificación de lo hijos de Dios, la manifestación: la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos para ser iguales a Jesucristo, con cuerpos eternos, jóvenes y glorificados, igual al cuerpo glorificado que tiene Cristo nuestro Salvador.

“…desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas (o sea que en los Cielos habrá una conmoción).

Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.”

La redención del cuerpo: la transformación de los que vivimos y la resurrección en cuerpos eternos y glorificados de los creyentes que murieron en las diferentes edades de la Iglesia o etapas de la Iglesia.

Hemos estado viendo las señales en el sol, la luna y las estrellas; entonces hemos estado viendo que nuestra redención está cerca.

Sigue diciendo el verso 29 en adelante, de San Lucas, capítulo 21:

“También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. 

Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.”

Y el Reino de Dios es el Reino Milenial al cual el Mesías-Príncipe es heredero.

“Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.

Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre (estar en pie delante de esa manifestación gloriosa de la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero, para el fin del tiempo).”

Por lo tanto estemos preparados, porque todas estas promesas Dios las estará cumpliendo en este tiempo final. Porque este tiempo es igual al tiempo de Noé y al tiempo de Lot, es paralelo a aquellos tiempos del pasado donde Dios vino y le habló a Noé del juicio divino que vendría sobre la raza humana, al pueblo antediluviano.

Y también en el tiempo de Lot Dios vino con Sus Arcángeles Gabriel…; visitó a Abraham, almorzaron con Abraham ternera, mantequilla, leche y tortillas de harina (de harina de maíz o harina de trigo); y luego se fueron, ya a la caída del sol, a Sodoma, se fueron Gabriel y Miguel; mientras Dios (que estaba en forma, digamos, humana, en un cuerpo como los Arcángeles Gabriel y Miguel también) se quedó con Abraham.

Y dice: “¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?” O sea, lo que iba a hacer era destruir Sodoma y Gomorra. Y luego cuando le dice a Abraham lo que va a hacer, Abraham pensó enseguida en su sobrino (su sobrino que le sacaba ventajas a Abraham, pero Abraham lo amaba); y Dios escuchó el clamor de Abraham por su sobrino, la intercesión de Abraham por salvar a su sobrino.

Le dice a Dios: “Si hay 50 justos allí, ¿destruirás la ciudad? ¿El Juez de toda la Tierra no hará justicia, no será justo?”

Y Dios le dice: “No la destruiré por amor a los 50.”

Y Abraham, sabiendo que Dios es misericordioso…

Recuerden, por lo cual, oremos por nuestros hogares, por nuestras familias y por nuestros… no solamente por los que están en la casa, sino por nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros nietos, nuestros hijos, todos los familiares. Queremos lo mejor para todos nuestros familiares.

Y Abraham sigue bajando: “Si hay 40, ¿destruirás la ciudad?”

Dios le dice: “Si hay 40 no la destruiré.”

―¿Pero si hay 30?

―“Tampoco la destruiré.”

―“¿Si hay 20?”

―“Tampoco la destruiré.”

―“¿Si hay 10?”

―“Tampoco la destruiré.”

Pero no podía seguir bajando, porque en el tiempo de Noé hubo 8 personas, y Dios destruyó al mundo antediluviano; pero salvó a Noé, su esposa, sus tres hijos y sus tres nueras. Por lo tanto, Dios tenía en Sodoma y Gomorra… había enviado ya a Miguel y a Gabriel.

Recuerden que ellos tienen un ejército poderoso, cada uno de esos Arcángeles; y cuando tienen que intervenir, intervienen.

¿Recuerdan a Gabriel con su ejército interviniendo en el reino de allá de Persia, de Grecia también, todos esos reinos que tenían que pasar uno a uno? El Arcángel Gabriel con su ejército estaba actuando para que surgieran esos cambios, y era enviado de Dios para eso; y cuando necesitaba ayuda, pedía ayuda, y el Arcángel Miguel venía y lo ayudaba. Si leen el libro de Daniel encontrarán esos detalles.

Y ahora, miren lo que dicen los Ángeles a Lot: capítulo 19 del Génesis… Cuando Lot salió porque quería que Lot le sacaran de la casa a los dos Ángeles y para conocerlos. Lot no lo hizo, y envió sus hijas; y luego él salió para hablarle a los que iban a ser los esposos de sus hijas; pero ellos se burlaban, no creían que iba a suceder. Y ya los Ángeles habían cegado a las personas que estaban alrededor de la casa de Lot y que querían entrar para sacar a los varones Gabriel y Miguel. Quizás no sabían que eran los Ángeles Gabriel y Miguel. Y ellos alargaron la mano y metieron de nuevo a Lot en la casa y cerraron la puerta; y le dicen a Lot:

“Y dijeron los varones a Lot (o sea, los varones: Gabriel y Miguel): ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar;

porque vamos a destruir este lugar…”

O sea que cuando Dios envía a los Arcángeles Gabriel y Miguel para juicio, no hay oportunidad de escapar; excepto que hagan como hizo en el tiempo de Jonás, que Jonás luego que tuvo la experiencia de cambiar de medio de transporte… iba en un barco huyendo y ahora va en una ballena para cumplir lo que Dios le dijo. Iba en un barco y luego pasó a un submarino, pero ahí no iba muy cómodo.

Y cuando escuchó el rey, que Jonás estaba publicando que dentro de cuarenta días Dios iba a destruir a Nínive, el rey llamó a su gente, se pusieron en ayuno, se echaron ceniza y clamaron a Dios por misericordia; y Dios escuchó la oración del rey y el pueblo, y no los destruyó en esa ocasión. Y Jonás, en vez de ponerse contento, se molestó con Dios.

Dios le dice: “Ellos no conocen la diferencia de su mano derecha y la izquierda,” y tuvo misericordia de ellos. Pero más adelante, después, destruyó a Nínive. Nínive fue el lugar donde Dios envió a Jonás.

Y ahora, lo que se quiere es que Dios tenga misericordia de los pueblos; y queremos que Dios tenga misericordia de los pueblos latinoamericanos, porque el Programa Divino de la séptima edad y de la Edad de Piedra Angular corresponde al continente americano.

No nos alegramos del juicio. Nos alegramos de la misericordia de Dios. Nos ponemos tristes cuando viene el juicio sobre nuestra familia, cuando viene el juicio sobre nuestra comunidad, cuando viene el juicio sobre nuestro país, cuando viene el juicio sobre las naciones. Pero cuando viene la misericordia y bendición de Dios, nos alegramos.

Ahora, aquí Gabriel y Miguel, estos Ángeles, dicen:

“…porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo.”

O sea que estos Arcángeles son enviados para bendición o para juicio. Fue enviado Gabriel para bendición de la virgen María, para anunciarle que iba a tener un hijo, el cual sería el heredero del Reino de David y Trono de David, y sería llamado Hijo de Dios. Y había sido enviado también para anunciarle a Zacarías el sacerdote, esposo de Elisabet, parienta de la virgen María, que él (Zacarías el sacerdote) y su esposa Elisabet, tendrían un hijo (y ya eran personas avanzadas en edad); y que sería profeta, que vendría con el espíritu de Elías, espíritu y virtud de Elías, para prepararle al Señor el camino. A Zacarías le tocó ofrecer incienso en ese tiempo.

Y ahora, encontramos que Juan el Bautista en Zacarías, capítulo 3, es el mensajero que Dios enviaría delante del Mesías para prepararle el camino; y entonces vendría el Señor, el Ángel del Pacto, o sea, Dios, el Padre, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, encarnado en el velo de carne que nacería a través de la virgen María. Tan sencillo como eso.

Y ahora, estamos en el tiempo para la Segunda Venida de Cristo. Dice el reverendo William Branham: “El Ángel Gabriel anunció la Primera Venida de Cristo y anunciará la Segunda Venida.” Algún día les diré si ya lo anunció o lo va a anunciar más luego.

Estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, estamos en el fin del tiempo, para ver el cumplimiento de todas estas profecías, estas promesas dadas por Dios por medio de Sus profetas y por medio de Jesucristo nuestro Salvador, el cual dice…

Miren, algunas veces Cristo se cuidaba también, y le decían que se cuidara de lo que hablaran, de lo que hablarían los discípulos. Esto fue cuando descendieron del Monte de la Transfiguración. Dice Cristo [San Mateo 17:8]:

“Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.

Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.”

Y ahora, capítulo 24, verso 29 en adelante, dice:

“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

Los Ángeles son los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías de Zacarías, capítulo 4, versos 11 al 14; y Apocalipsis, capítulo 11, versos 3 al 12. Y los escogidos de aquí son ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, que serán llamados y juntados. Por lo tanto, Dios de un momento a otro va a llamar esos escogidos de las doce tribus de Israel, doce mil de cada tribu, por medio de los ministerios de Elías y de Moisés.

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”

Las palabras de Cristo no pasarán; es un tiempo muy importante el que nos ha tocado vivir a todos nosotros, es el tiempo mejor de toda la historia de la humanidad, es el tiempo que desearon vivir los profetas del Antiguo Testamento, y aun los apóstoles desearon vivir este tiempo; por lo tanto, es importante identificar el tiempo del fin o el fin del tiempo.

Estamos viendo las señales que Cristo dijo y que los profetas dijeron que estarían siendo cumplidas, manifestadas en el fin del tiempo. Por lo cual, hemos identificado el fin del tiempo, y por consiguiente tenemos que identificar las promesas que Dios ha hecho para Su Iglesia, para cumplirlas en el fin del tiempo.

Estamos en el fin del tiempo para el cumplimiento de todas esas promesas de bendiciones que Él ha hecho para los creyentes en Él; y por consiguiente, esperamos esas bendiciones; para lo cual, tenemos que recibir una preparación para recibir el cumplimiento de cada una de esas promesas.

En San Mateo nos dice (capítulo 24) que cuando veamos suceder estas cosas, levantemos nuestras cabezas, porque nuestra redención está cerca. Nuestra redención, la redención del cuerpo, la adopción física como hijos e hijas de Dios en cuerpos eternos, inmortales, glorificados. Esa es la redención del cuerpo, de Romanos, capítulo 8, versos 14 en adelante. El verso 23 nos dice… Capítulo 8, verso 21 en adelante, dice:

“…porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.”

La redención de nuestro cuerpo, la adopción, la transformación de nuestro cuerpo, para tener cuerpo eterno, inmortal y glorificado, igual al cuerpo glorificado de Cristo nuestro Salvador; y eso será para el tiempo del fin. Por eso es importante identificar el tiempo del fin por las señales que Cristo y los profetas dijeron, inspirados por el Espíritu Santo, que estarían siendo manifestadas en el fin del tiempo.

Cristo mismo dijo que miráramos las señales de los tiempos para que así podamos saber en qué tiempo estamos viviendo, qué cosas están prometidas para Dios hacer en ese tiempo, qué cosas debemos esperar que Cristo cumpla en ese tiempo, qué cosas podemos esperar, qué bendiciones Él tiene para nosotros para el fin del tiempo; que veamos las señales que estarán marcando el fin del tiempo.

Así como cuando miramos al cielo y vemos que hay nubes, decimos: “Lluvia viene.” Y el que no presta atención, se moja; no se lleva el paraguas ni la capa, y sale como si no fuera a pasar nada, y se moja, porque no levantó sus ojos al cielo para ver las señales de las nubes llenas de agua.

Es importante ver las señales de los Cielos, que nos indican las cosas que van a suceder en la Tierra. Tenemos que estar IDENTIFICANDO EL FIN DEL TIEMPO por las señales que están profetizadas que estarán sucediendo en el fin del tiempo.

Por lo cual podemos decir que hemos identificado las señales que están en la Biblia que estarán siendo manifestadas en el fin del tiempo; y las estamos viendo manifestadas. Por lo cual, estamos en el fin del tiempo esperando la bendición más grande prometida para los creyentes en Cristo, miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo: la resurrección de los muertos en Cristo en la Venida del Hijo del Hombre y nuestra transformación y manifestación plena de Dios en Su Iglesia, en el cumplimiento de la Visión de la Carpa y la Visión de la Tercera Etapa, que será en una manifestación del amor divino de Dios en medio de Su Iglesia; y luego el rapto o arrebatamiento de la Iglesia para la Cena de las Bodas del Cordero, donde será investido Cristo y Su Iglesia como reyes sobre la Tierra.

“IDENTIFICANDO EL FIN DEL TIEMPO.”

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo y Cristo le ha hablado a su corazón, puede pasar al frente, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino; porque Cristo está completando Su Iglesia en este tiempo final, y cuando lo complete, entonces vendrá la resurrección y nuestra transformación, y será cumplida plenamente la Venida del Hijo del Hombre.

Vamos a dar unos minutos para que puedan pasar al frente las personas que todavía no han recibido a Cristo y lo reciban de todo corazón, para que así podamos orar por ustedes para que Cristo también les reciba en Su Reino.

Y los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo, para que Cristo les reciba en Su Reino y les coloque, por consiguiente, en Su Cuerpo Místico de creyentes, que es Su Iglesia. 

Vamos a estar en pie para hacer la oración por los que están recibiendo a Cristo en diferentes países en esta ocasión.

Con nuestros rostros inclinados, nuestro ojos cerrados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas presentes y en otros países, que están recibiendo a Cristo como Salvador. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo los que están recibiendo a Cristo como Salvador en esta ocasión:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida. Creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y creo con todo mi corazón en Tu Primera Venida.

Creo en Ti, Señor. Ha nacido Tu fe en mí y mi fe en Ti, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y ahora, los que han recibido a Cristo como Salvador preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar?” Cristo dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” [San Marcos 16:15-16]

Bien pueden ser bautizados. En el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados.

El bautismo en agua no limpia la persona de pecados, no quita los pecados. El bautismo en agua es tipológico, y por consiguiente, es un mandamiento del Señor en el cual la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Por eso cuando los discípulos predicaban, los apóstoles, y las personas recibían a Cristo, eran bautizadas rápidamente, en donde tuvieran agua para bautizar. Y así ha seguido la Iglesia del Señor Jesucristo haciendo desde el Día de Pentecostés hacia acá, bautizando en el Nombre del Señor a todos los que reciben a Cristo como su único y suficiente Salvador.

Por lo tanto, bien pueden, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador, para disfrutar todas las bendiciones del Cielo en el Reino Milenial de Cristo y por toda la eternidad.

En la introducción al estudio bíblico del domingo próximo, nuestro tema ha sido: “IDENTIFICANDO EL FIN DEL TIEMPO.” Y ya para el domingo próximo será el tema de la escuela bíblica, del estudio bíblico del domingo próximo en la mañana. Esta ha sido la introducción en esta noche.

Que Dios les bendiga y les guarde, y dejo con ustedes al ministro Esteban Golón, reverendo Esteban Golón a continuación. Y mañana nos veremos en la reunión de ministros, los que estarán allí, ministros y colaboradores; y también el domingo próximo nos veremos en la actividad pública que se tendrá en el lugar ya asignado.

¿Cuántos saben dónde es? Pues iré con los que saben, porque yo no sé llegar al lugar, pero ustedes sí saben; así que nos veremos allá.

Que Dios les bendiga y les guarde; y con ustedes el reverendo Esteban Golón a continuación.

“IDENTIFICANDO EL FIN DEL TIEMPO.”

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