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Muy buenas noches, misionero doctor Miguel Bermúdez Marín allá en Venezuela, Valencia, Venezuela, y también al ministro Marco Joya, y su congregación allá en Valencia, Venezuela; y también al reverendo José Benjamín Pérez y la Iglesia allá en Puerto Rico; y a todos los ministros e iglesias en toda la América Latina, Norteamérica y demás naciones.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos abra las Escrituras en esta ocasión, y el entendimiento para comprenderlas y obtener el beneficio de la revelación contenida en la Escritura. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Leemos en San Juan, capítulo 9. Verso 1 en adelante, dice:

“Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.

Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?

Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.

Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.

Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego,

y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Nuestro tema para y de introducción para el estudio bíblico del domingo de escuela bíblica próximo, es: “LAS OBRAS DE JESUCRISTO EN MEDIO DE SU IGLESIA.”

De edad en edad y de dispensación en dispensación, la Obra de Dios ha sido el cumplimiento de la Palabra prometida para Su pueblo bajo la dispensación correspondiente.

Por ejemplo, la Obra de Dios para el tiempo de Moisés fue la Obra de lo que Dios había prometido: que Su pueblo sería cautivo y esclavo en tierra extraña por cuatrocientos años, y luego Dios los libertaría con mano poderosa.

Cuando se cumplió el tiempo, llegó el momento para cumplir esa Palabra prometida; y por consiguiente las obras de Dios serían manifestadas en medio del pueblo correspondiente para aquel tiempo, que era el pueblo hebreo, descendiente de Abraham. Por eso llamó un descendiente de Abraham: Moisés, para por medio de Moisés llevar a cabo la Obra prometida para aquel tiempo. La Palabra prometida se hizo realidad, la Palabra prometida fue prosperada en todo aquello para lo cual fue enviada para ser cumplida en el tiempo de Moisés.

Así es de edad en edad y de dispensación en dispensación: hay Palabra prometida para cada edad y hay Palabra prometida para cada dispensación. Esa Palabra prometida viene revelada al mensajero correspondiente a cada tiempo (ya sea para una edad o para una dispensación); él la capta, la habla; y se hace realidad, y lleva a cabo la Obra correspondiente a ese tiempo.

Por ejemplo, para el tiempo de Jesús la Palabra prometida era la Palabra de la Venida del Mesías para llevar a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario. Por eso Cristo estaba cumpliendo la Palabra prometida para aquella etapa de la Iglesia hebrea bajo la Ley, la Iglesia del Antiguo Pacto, del Antiguo Testamento.

Era la edad, la Hora más importante de aquella Dispensación de la Ley; era la Hora de la Venida del Mesías, era la Hora Mesiánica, era la Edad Mesiánica; y por consiguiente, el Mesías tenía que estar allí para cumplir las profecías mesiánicas correspondientes a la Primera Venida del Señor. Y eso era la Venida del Ángel del Pacto, del Espíritu Santo, del Ángel de Jehová hecho carne en medio de Su Iglesia del Antiguo Pacto, del Antiguo Testamento; y fue prosperada aquella Palabra prometida en todo aquello para lo cual fue enviada.

Luego, encontramos que aquella edad era la Edad de la Luz; por eso Cristo dijo: “Yo soy la luz del mundo.” (San Juan, capítulo 8, verso 12).

Encontramos que la Edad de Piedra Angular, la Edad de la Venida del Señor, es la Edad del Día, es la Edad de la Luz, la Luz del Mesías; el Mesías, que es la Luz alumbrando el entendimiento por medio de la Palabra prometida para cada etapa, y sobre todo para esa etapa mesiánica de la Venida del Mesías. Siempre la Edad de Piedra Angular es la edad de la Venida del Mesías, es la Edad Mesiánica.

Y en la Edad Mesiánica señalada en Daniel, capítulo 9, encontramos que esa etapa corresponde a la semana setenta de la profecía de Daniel; y cada semana tiene o consta de siete años.

La Semana Mesiánica (que consta de siete años), la primera parte, la primera mitad fue cumplida en la Primera Venida de Cristo, en la Primera Venida del Mesías, en donde tuvo Su ministerio de tres años y medio; y en la Cruz del Calvario se paró esa semana, en la mitad de esa semana profética de siete años; y le restan tres años y medio a esa semana para ser cumplida con el pueblo hebreo, lo cual corresponde al tiempo de la gran tribulación, al tiempo de la apretura de Jacob.

Por lo cual, a Israel le falta una parte de la semana número setenta, la cual le será cumplida en este tiempo final; y tiene que ser la continuación de una Edad Mesiánica, la continuación de un ciclo divino del Día, la continuación de la Edad de Piedra Angular.

Así como el pueblo hebreo tuvo una Edad de Piedra Angular donde se cumplieron tres años y medio, y le faltan tres años y medio; la Iglesia del Señor Jesucristo tiene también una Edad de Piedra Angular para la Segunda Venida de Cristo así como fue para la Primera Venida de Cristo, en la cual se cumplirán las promesas divinas hechas a la Iglesia para la Venida del Señor, para darnos la fe para ser transformados y raptados, y darnos así la Palabra prometida para nuestro tiempo siendo interpretada por Dios, siendo hecha realidad, siendo cumplida por Dios en el tiempo final, en la etapa final de la Iglesia del Señor Jesucristo bajo el Nuevo Pacto, bajo la Sangre del Nuevo Pacto, la Sangre de Cristo nuestro Salvador.

Por lo tanto, las obras de Jesucristo en medio de Su Iglesia, que han sido vistas de edad en edad, en este tiempo final serán vistas en la Edad de Piedra Angular, las obras que cumplirán las promesas divinas correspondientes a este tiempo final para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por lo tanto, Dios pone por obra la Palabra prometida para nuestro tiempo. Él cuida de Su Palabra para ponerla por obra, para vivificarla, para hacerla realidad en medio de Su Iglesia en este tiempo final, como sucedió en la Primera Venida de Cristo.

Por lo tanto, las obras de Jesucristo en medio de Su Iglesia, así como han sido vistas de edad en edad, también serán vistas en este tiempo final. Fueron vistas esas obras por el Espíritu Santo siendo manifestadas a través del mensajero de cada edad en medio de Su Iglesia; y por consiguiente, en conjunto con Su Iglesia vemos las obras de Dios siendo manifestadas de etapa en etapa, de edad en edad. Así también será en este tiempo final. Así está prometido y así tiene que suceder.

Todo está codificado en la Palabra profética, la Palabra que está prometida para ser manifestada y Dios ponerla por obra en este tiempo final; porque Dios vigila por Su Palabra para ponerla por obra. Eso es lo que hace el cumplimiento de la Palabra prometida para cada edad, y para —por consiguiente— nuestro tiempo en la Edad de Piedra Angular.

Por lo tanto, las obras de Jesucristo en medio de Su Iglesia en este tiempo final son las cosas que Él ha prometido hacer en este tiempo final, que serán reveladas al mensajero correspondiente al tiempo final, de la Edad de Piedra Angular, y transmitidas al pueblo por medio del Espíritu Santo a través de ese mensajero, para ser hechas una realidad y usar a Su Iglesia en todo Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Es en medio de Su Iglesia bajo el Nuevo Pacto que serán vistas las obras de Jesucristo en medio de Su Iglesia en la Edad de Piedra Angular correspondiente a este tiempo final, que es la edad que nos corresponde en el Programa Divino en medio de Su Iglesia.

“LAS OBRAS DE JESUCRISTO EN MEDIO DE SU IGLESIA.” Esa ha sido la introducción para hoy, del tema que corresponde al tema para el estudio bíblico del próximo domingo, Dios mediante.

Continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, viendo las obras de Jesucristo en medio de Su Iglesia.

Que Dios les bendiga y les guarde; y con nosotros nuevamente el reverendo, doctor Miguel Bermúdez Marín, si está disponible en estos momentos, o la persona correspondiente a continuar.

Que Dios les bendiga y les guarde; y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

En lo que pasa la persona correspondiente, ya sea Miguel Bermúdez Marín o la persona correspondiente, dejo estas palabras:

Estamos en la etapa para la manifestación de las obras de Dios correspondientes a este tiempo final en medio de Su Iglesia. Es en medio de Su Iglesia donde serán vistas las obras de Dios correspondientes a este tiempo final, porque siempre son manifestadas, cumplidas, vistas en el pueblo que está bajo el Pacto vigente para esa ocasión.

Si el misionero doctor Miguel Bermúdez Marín está disponible, puede pasar adelante.

“LAS OBRAS DE JESUCRISTO EN MEDIO DE SU IGLESIA.”

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