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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y los que están a través del satélite Amazonas y de internet en diferentes naciones, ministros y congregaciones en diferentes países: reciban mis saludos; y también Miguel Bermúdez Marín, reciba mi saludo de todo corazón.

Para esta ocasión leemos en Filipenses, capítulo 3, versos 7 en adelante, y nos dice:

“Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.

Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,

y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;

a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte,

si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.

No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,

prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“PROSIGUIENDO A LA META.”

Así como Cristo prosiguió a la meta de llevar a cabo el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, muriendo por nosotros para quitar el pecado del mundo y luego resucitar glorificado y sentarse en el Trono de Dios, nosotros también como creyentes en Cristo tenemos una meta establecida por Dios; y es que lleguemos a ser a imagen y semejanza de Cristo, de Dios, con cuerpos eternos, cuerpos jóvenes, cuerpos inmortales; y que nos sentemos con Él en Su Reino como reyes y sacerdotes, y reinemos con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad.

Antes de eso pasaremos por la Casa de nuestro Padre celestial para la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, donde Cristo y Su Iglesia serán investidos para gobernar, para reinar sobre el planeta Tierra, sobre el Trono de David en el Reino de David que será restaurado.

O sea que hay una meta divina para todos los creyentes en Cristo y hay un camino a seguir, un Programa Divino que tiene que ser llevado a cabo para que se haga realidad la meta; la cual hemos visto y para la cual seguimos caminando con Cristo en Su Programa Divino correspondiente a este tiempo final.

En el camino para llegar a la meta… Recuerden que Cristo dijo que el que pone su mano en el arado y mira hacia atrás, no es apto para el Reino. [San Lucas 9:62] No puede mirar hacia atrás la persona, sino hacia adelante, a la meta, porque siempre la meta está en el futuro; y siempre en el presente hay que trabajar, trabajar en pro de esa meta para llegar a esa meta. No se puede mirar hacia atrás, sino hacia adelante.

Por lo tanto, mirando hacia atrás no se llega a la meta, no se avanza; se avanza mirando hacia adelante. Por eso ustedes ven que los animales… su forma es caminar hacia adelante, y el ser humano también. Para atrás no está acostumbrado el ser humano ni los animales tampoco; están caminando en forma incorrecta cuando se camina hacia atrás.

También los automóviles hacia atrás tienen solamente una velocidad, un cambio, y es lento; hacia adelante tienen más velocidades para avanzar más. El ser humano tiene las velocidades correspondientes para avanzar hacia adelante y llegar a las metas que están disponibles en su tiempo. Y siempre hay un camino, como hay un camino, una carretera para llegar a las metas, al trabajo o a la escuela de todas las personas.

El Camino en el Programa Divino es Cristo, Cristo en el Programa que llevara a cabo en cada tiempo, el cual está prometido en Su Palabra. O sea que será la Palabra prometida manifestada para ese tiempo, en la cual estarán los creyentes en Cristo caminando hacia la meta divina correspondiente al tiempo en que están viviendo.

La meta es la adopción de los creyentes en Cristo, la manifestación de los hijos e hijas de Dios en el Día Postrero. Esa manifestación es la adopción, la redención del cuerpo, la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados, y la transformación de los creyentes en Cristo para tener cuerpos eternos, cuerpos glorificados. Y eso será a la Final Trompeta.

En el camino de Dios, el Programa Divino, la Iglesia del Señor Jesucristo, es donde suena esa Trompeta para darle la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; eso es la Voz de Cristo hablándole. La misma Voz que le habló a Su Iglesia en edades pasadas por medio de Sus diferentes mensajeros de cada edad, estará hablando a Su Iglesia en este tiempo final; hablándole Su Palabra, guiándolos como guio al pueblo hebreo por medio de Moisés y luego por Josué, para llevarlos a la tierra prometida.

Y ahora, la tierra prometida para los creyentes en Cristo, en el campo espiritual es el Espíritu Santo que reciben cuando reciben a Cristo, son bautizados en agua en Su Nombre; y luego Cristo los bautiza con Espíritu Santo y Fuego, y produce en ellos el nuevo nacimiento; han entrado en términos espirituales a la tierra prometida. Y luego físicamente entran a la tierra prometida en cuerpos eternos, inmortales y glorificados, que será la nueva tierra; porque la tierra en forma de cuerpo que tenemos, es mortal, es temporal, por un tiempito solamente, en lo que hacemos contacto con la vida eterna y nos mantenemos firmes creyentes en Cristo, y se termina el tiempo de vida aquí en la Tierra a cada creyente, porque ya fue colocado en el Cuerpo Místico de Cristo.

Ese es el propósito por el cual vivimos en esta Tierra: para recibir a Cristo y ser confirmados en la vida eterna, en el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador; y por supuesto, trabajar en la Obra del Señor, que es lo que trasciende a la vida eterna, al Reino de Dios, y por lo cual Cristo ha prometido dar galardones a los creyentes: “He aquí vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” (Apocalipsis, capítulo 22, verso 12).

San Pablo también dice en Primera de Corintios, capítulo 15, verso 58: “Porque vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” Por lo cual, todo trabajo que hacemos en la Obra del Señor trasciende al Reino de Dios, y recibirá recompensa en el Reino de Dios; y en el Milenio disfrutaremos las recompensas que Él nos dará, y en toda la eternidad también tendremos esas recompensas.

Por lo tanto, PROSEGUIMOS A LA META, la meta de la vida eterna con cuerpos eternos, inmortales y glorificados, y como reyes, sacerdotes y jueces en el Reino de Cristo nuestro Salvador. Por lo cual, en el camino a esa meta continuamos trabajando en el Cuerpo Místico de Cristo.

Sabemos que habrá una manifestación grande del poder de Cristo, del poder de Dios en medio de Su Iglesia en el Día Postrero; y que una Gran Carpa Catedral habrá, en donde Dios se manifestará, en donde la Columna de Fuego que le habló a  Moisés y que libertó al pueblo hebreo y se manifestó a través de Moisés y los llevó la tierra prometida, estará manifestándose en medio de Su Iglesia en una Gran Carpa Catedral, desde un lugar pequeño de madera; y donde miles de personas asistirán y verán y sentirán la presencia del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; y en donde serán abiertos los Siete Truenos, donde esos Truenos hablarán Sus voces y revelarán el misterio de la Segunda Venida de Cristo, y nos traerá las bendiciones de la Segunda Venida de Cristo para darnos la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, en la meta de nuestra transformación y rapto hay una Visión de una Gran Carpa Catedral que le fue mostrada al reverendo William Branham, la cual tiene que cumplirse para esa manifestación grande de Dios. Por lo tanto, esperamos el cumplimiento de esa Visión muy pronto en medio del cristianismo, en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de Piedra Angular. Porque en otras edades no se cumplió, por lo tanto corresponde a la Edad de Piedra Angular, la cual es la Edad del Lugar Santísimo de ese Templo espiritual, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

El Templo espiritual de Cristo es la Iglesia, Su Iglesia, y tiene Lugar Santo y Lugar Santísimo: Lugar Santo corresponde a las siete edades y el Lugar Santísimo corresponde a la Edad de Piedra Angular. Por eso es importante saber en dónde nos encontramos en el Cuerpo Místico de Cristo, dónde nos encontramos en el Programa Divino, para estar prosiguiendo a la meta y a la meta divina, en el camino correcto, ya trazado por Dios para Él llevarnos a la glorificación.

“PROSIGUIENDO A LA META.”

¿Dónde proseguimos a la meta? En el Camino de Dios, en la Iglesia del Señor Jesucristo, en el Programa Divino correspondiente al tiempo final, en la Palabra prometida para este tiempo final, la cual tiene que ser vivificada, cumplida, por el Espíritu de Dios en medio de Su Iglesia.

Por lo tanto, prosigamos a la meta. Sin detenernos, sin mirar hacia atrás, vamos prosiguiendo así a la meta, a la meta divina, que es también nuestra meta.

“PROSIGUIENDO A LA META.”

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo, lo puede hacer en estos momentos; y estaremos orando por usted para que Cristo lo reciba en Su Reino. Por lo cual, los que están presentes y los que están en otros países pueden pasar al frente si todavía no han recibido a Cristo como Salvador, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por los que estarán recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Vamos a dar unos minutos mientras pasan aquí y en otros países los que todavía no han recibido a Cristo, para que lo reciban y Cristo les reciba en Su Reino.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están recibiendo a Cristo en diferentes países, y los que lo reciban también aquí.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo venimos a Ti presentando a todas las personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino y dales vida eterna. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego, Padre celestial.

Y ahora repitan conmigo esta oración los que están recibiendo a Cristo en diferentes lugares:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el único Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos.

Escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi alma, en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado; y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer de nuevo en Tu Reino, quiero vivir eternamente Contigo en Tu Reino. Haz realidad la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Los que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos y en diferentes países, preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar?”

Por cuanto ustedes han creído en Cristo como Salvador, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua es tipológico. El agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua es un mandamiento de Cristo nuestro Salvador. Aun el mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista, y luego vino el Espíritu Santo sobre Jesús y fue lleno de la plenitud de Dios.

Por lo tanto, siendo un mandamiento de Cristo…, el cual dijo en San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Tan sencillo como eso es la situación para el ser humano frente a Dios.

Se predica el Evangelio y las personas creen o no creen; lo cual hará, para el que cree: recibir vida eterna, ser salvo; y para el que no cree: ser condenado en el Juicio Final. “Mas el que no creyere, será condenado”; pero el que cree, será salvo. Tan sencillo para eso.

No se necesita ir a la escuela para poder entender palabras tan sencillas de Jesús. Es que Dios hace las cosas sencillas para que cualquier persona que no haya estudiado también tenga la misma oportunidad que tiene el que ha estudiado.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados los que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Los niños también, de 10 años en adelante, también pueden recibir a Cristo y ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos los presentes y los que están en otras naciones.

Continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Dejo con ustedes al reverendo Porfirio Tillería a continuación. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Esa es la meta: vivir eternamente con Cristo en Su Reino. Y esa no solamente es la meta nuestra, es la meta de Dios por medio de Cristo nuestro Salvador.

Hemos nacido para recibir vida eterna por medio de Cristo nuestro Salvador. Estábamos en los genes del pensamiento de Dios.

Que Dios les bendiga y les guarde; y hasta el próximo domingo, Dios mediante, vía satélite e internet para ustedes; y para los que están en donde hemos de estar el próximo domingo, en vivo.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“PROSIGUIENDO A LA META.”

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