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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y también los que están en otras naciones.

Un saludo muy especial para el misionero doctor Miguel Bermúdez Marín allá en el Perú, y para el reverendo, el ministro allá presente; y también para la doctora Nelly y Fernando allá en el Perú. Que Dios les bendiga a todos allá y les use grandemente en Su Obra en este tiempo final.

En una ocasión Jesús estuvo en la tierra de Capernaum, en la región de Zabulón y de Neftalí, y fue cumpliendo la Escritura correspondiente para aquel tiempo. Y dice así en San Mateo, capítulo 4, verso 12 en adelante:

“Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea;

y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí,

para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:

Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,

Camino del mar, al otro lado del Jordán,

Galilea de los gentiles;

El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz;

Y a los asentados en región de sombra de muerte,

Luz les resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”

“EL VALLE DE SOMBRA Y DE MUERTE.”

Ese territorio, esa región de Zabulón y de Neftalí, era un valle de sombra y de muerte.

Desde la caída del ser humano aun el planeta Tierra se convirtió en un territorio de sombra y de muerte; y cuando Dios enviaba a un mensajero, Dios, que es Luz, estaba alumbrando el territorio donde enviaba ese mensajero, territorio de sombra y de muerte; muerte para el alma y para el espíritu.

Porque hay muerte para el cuerpo pero la persona sigue viviendo; aunque su cuerpo muera, sigue viviendo en el cuerpo espiritual en otra dimensión. Pero ahora, hay territorios en la Tierra que se convierten en territorios de sombra de muerte, de sombra, de oscuridad espiritual, de oscuridad para el alma y de muerte para el alma de los individuos. Como también sucede en lo físico en muchos países y muchas ciudades, muchos pueblos de la Tierra.

Cuando ocurre una guerra mundial, el territorio que entra en guerra también se convierte en territorio de sombra y de muerte; y no se duerme tranquilo en un territorio así, porque se sabe que de un momento a otro puede venir un ataque, y muchos mueren con su familia en esos ataques en tiempo de guerra.

¿Y qué tiene que ver la guerra en el Programa de Dios? Desde antes de los seres humanos estar en el planeta Tierra hubo una guerra muy grande en el Cielo, cuando se rebeló contra Dios y Su Programa uno de los ángeles mayores, de los arcángeles del Cielo; y ahí fue donde comenzó la guerra. Y no ha parado la guerra desde ese tiempo hacia acá.

Y la guerra de los ángeles luego vino a ser la guerra de los seres humanos, porque ellos controlan a los seres humanos desde otra dimensión; o sea, los seres humanos son controlados, gobernados por dos reinos. Hay dos reinos en guerra en el Cielo e influyen en este planeta Tierra.

El ser humano perdió sus derechos, o sea, le fueron confiscados; y por causa de que el enemigo se había apoderado de la Tierra…, y si obtenía el Título de Propiedad, entonces le pertenecía al enemigo de Dios, llamado el diablo o Satanás.

La Tierra es una herencia divina para el ser humano, para vivir en paz y felicidad; y por consiguiente, el Título de Propiedad pasó de regreso a la mano de Dios, a la diestra de Dios, hasta que se complete el grupo de los elegidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo. Cuando sea lavado con la Sangre de Cristo hasta el último escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, entonces Cristo saldrá del Trono de Intercesión, donde está como Sumo Sacerdote en el Cielo, según el Orden de Melquisedec.

Según el Orden de Melquisedec, Jesucristo es el Sumo Sacerdote Melquisedec en el Cielo, en el Templo celestial, haciendo intercesión con Su propia Sangre por cada uno de los que lo reciben como único y suficiente Salvador; y haciendo intercesión por cada creyente que confiesa sus errores, faltas o pecados a Cristo, Él con Su Sangre lo limpia de todo pecado, intercede con Su Sangre ante Dios el Padre.

Por lo tanto, Cristo es el Abogado Defensor de todos los hijos de Luz, de todos los escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo.

Jesucristo, luego de Su labor de Intercesor como Sumo Sacerdote, será el Juez de toda la Tierra; como Juez y Rey para juzgar y condenar en el Juicio Final a todos aquellos que tuvieron la oportunidad de recibir la salvación y vida eterna y no les interesó.

Él juzgará a los vivos y a los muertos, pero colocará en Su Reino a todos los que le han recibido como único y suficiente Salvador; y ese será Su Gabinete de Gobierno, para gobernar en el Reino de Dios que será establecido en esta Tierra.

Actualmente el reino de las tinieblas gobierna la humanidad, pero el Reino de Dios va a ser restaurado a la raza humana muy pronto; y traerá paz y felicidad a los que vivirán en el Reino del Mesías, el Reino del Cristo glorificado, que murió por todos nosotros en la Cruz del Calvario.

Los creyentes en Cristo han sido sacados del valle de sombra y de muerte en la forma espiritual; pero nos falta que sea quitado ese reino de sombra y de muerte del maligno para entrar al Reino literal de Luz y vida eterna de Cristo, del Mesías, de Dios, que será restaurado en este planeta Tierra.

Por eso antes de Cristo ascender al Cielo ya resucitado, los discípulos le preguntan: “¿Restaurarás Tú el Reino a Israel en este tiempo?” Le dice: “No toca a vosotros saber los tiempos y las sazones, que el Padre puso en Su sola potestad.” [Hechos 1:6-7]

No era para aquel tiempo la restauración del Reino de David; todavía faltaban alrededor de dos mil años para la venida y restauración del Reino de David, porque eso es para el Día Postrero.

Los más cerca al tiempo de la restauración del Reino de Israel son los creyentes que viven en este tiempo; somos nosotros, los que vivimos en este tiempo, los que han vivido más cerca de la restauración literal del Reino de Dios en esta Tierra, del Reino a Israel.

Por lo tanto, le damos gracias a Dios por esa bendición tan grande de vivir en este tiempo. Aunque es un tiempo en el mundo y para el mundo, de valle de sombra y de muerte, pero el Reino de Cristo para los creyentes es de Luz y vida eterna.

“EL VALLE DE SOMBRA Y DE MUERTE.”

En lo físico, vivimos en un planeta Tierra de sombra y de muerte. En lo espiritual, vivimos en el Reino de Cristo, el Reino de Luz y vida eterna.

Que Dios les bendiga y les guarde; y nos estaremos viendo mañana, Dios mediante.

Si hay alguna persona que no ha recibido a Cristo, todavía lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted; puede pasar al frente. Y en cualquier país que esté conectado, también puede pasar al frente en estos momentos, y quedará incluido en la oración que estaremos haciendo por los que estarán recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Vamos a estar puestos en pie. Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados, aquí y en todos los países, los que están recibiendo a Cristo como Salvador:

Padre celestial, vengo a Ti en el Nombre del Señor Jesucristo con estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos:

Señor Jesucristo, escuché la Palabra del Evangelio Tuyo y nació Tu fe en mi alma, en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador.

Te ruego perdones todos mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado; y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, Tu Reino de Luz y vida eterna. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y ahora, los que han venido a los Pies de Cristo en diferentes países, preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar?” Pues Cristo dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo.” [San Marcos 16:15-16] “Quiero ser bautizado,” dirá cada uno de los que han recibido a Cristo como Salvador en esta ocasión.

El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo.

Aun el Señor Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista. Juan no lo quería bautizar, Juan le decía…, cuando Jesús entró al Jordán donde Juan estaba bautizando y le toca el turno a Jesús, Juan le dice: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?” Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia.” Y entonces lo bautizó; y el Espíritu de Dios vino sobre Jesús cuando subió Jesús de las aguas bautismales. [San Mateo 3:13-16]

Lo que viene después del bautismo en agua es el Espíritu Santo al que ha recibido a Cristo como único y suficiente Salvador y es bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo; consciente de que el bautismo en agua es tipológico. Es en el bautismo en agua donde nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Estábamos en Cristo eternamente; por lo tanto, es importante conocer la tipología, el simbolismo del bautismo en agua, donde nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Bien pueden ser bautizados los que han recibido a Cristo en esta ocasión.

Dejo al ministro correspondiente en cada país, y aquí al reverendo David, para que les indique cómo hacer para ser bautizado en agua en estos momentos en el lugar donde usted se encuentra. Y nos continuaremos viendo en estos días: mañana en la reunión de ministros y el domingo en la escuela bíblica con el estudio bíblico: “EL VALLE DE SOMBRA Y DE MUERTE”, en donde tocaremos más ampliamente este tema.

Que Dios les bendiga y les guarde; y dejo con ustedes aquí al reverendo David.

“EL VALLE DE SOMBRA Y DE MUERTE”.

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