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Muy buenos días, amados hermanos y amigos presentes, y los que están en diferentes naciones, ministros y sus congregaciones, hermanos y hermanas, misionero doctor Miguel Bermúdez Marín, y demás ministros allá donde se encuentra el reverendo Miguel Bermúdez Marín: Reciban todos mis saludos; y que Dios nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprender las promesas divinas correspondientes a este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Leemos en San Mateo, capítulo 11, versos 1 en adelante, y dice de la siguiente manera:

“Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.

Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos,

para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?

Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.

Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;

y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.

Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?

¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.

Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.

Porque éste es de quien está escrito:

He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz,

El cual preparará tu camino delante de ti.

De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.

El que tiene oídos para oír, oiga.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“LA MISIÓN DEL PRECURSOR Y EL PRECURSADO DE LA PRIMERA Y SEGUNDA VENIDA DEL MESÍAS (DE CRISTO).

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Los eventos más importantes de toda la Biblia son profetizados en la Escritura, y corresponden a la Primera Venida de Cristo, del Mesías, y a la Segunda Venida del Mesías; y por consiguiente, incluye al precursor de la Primera Venida de Cristo y al precursor de la Segunda Venida de Cristo, del Mesías, del Ungido con el Espíritu de Dios en toda Su plenitud.

Siempre Dios envía a alguien para preparar el camino a la Venida del Mesías; y para la Primera Venida encontramos que fue el ministerio de Elías manifestado en Juan el Bautista.

En el cumplimiento de Malaquías, capítulo 3, verso 1 en adelante, donde dice: “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.” Este es del cual Jesús citó en la lectura que tuvimos al comienzo.

Y en el capítulo 17 de San Mateo también Jesús nos habla de Juan el Bautista. Luego que bajaron del Monte de la Transfiguración, donde aparecieron con Jesús glorificado, aparecieron Moisés y Elías hablando con Él de Su partida a Jerusalén; luego cuando bajaron del Monte, Jesús les dice que no digan nada acerca de la visión hasta que Él resucite de los muertos. Dice, capítulo 17, verso 9 en adelante, de San Mateo:

“Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.”

¿Hasta cuándo tenían que guardar ese secreto? “Hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.”

“Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista.”

Ellos le preguntan: “¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?” Y Él les dice: “A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.” O sea, que habla de un Elías que va a venir y va a restaurar todas las cosas.

Es el cuarto Elías, que vendrá restaurando a la Iglesia del Señor Jesucristo a la fe, la doctrina de los apóstoles. Y luego vendrá el quinto Elías en la restauración de todas las cosas que se llevará a cabo en este tiempo final; vendrá para restaurar las tribus de Israel, a los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu.

En el libro de los Hechos también nos habla, en el capítulo 3, de la restauración. Capítulo 3, verso 18 en adelante, nos dice:

“Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;

a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.

Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable;

y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.”

Hay un tiempo de restauración de todas las cosas para este tiempo final.

Después del ministerio que el Espíritu Santo ha estado operando en Elías Tisbita, el segundo Elías es Eliseo, que vino con el espíritu y virtud de Elías en una doble porción; él pidió una doble porción del Espíritu que estaba en Elías Tisbita, y le fue concedida su petición.

Los hijos de los profetas al ver a Eliseo que abrió el Jordán con el manto de Elías, dijeron: “El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo.” [Segunda de Reyes 2:15] O sea que el Espíritu Santo operó el ministerio de Elías en Eliseo en una doble porción.

Luego, la tercera vez que el ministerio de Elías es operado por el Espíritu Santo fue en Juan el Bautista. Y la cuarta ocasión en que fue operado el ministerio de Elías fue en el reverendo William Branham: séptimo mensajero de la séptima edad de la Iglesia entre los gentiles.

Y habrá una quinta ocasión, en donde Dios operará por medio del Espíritu Santo el ministerio de Elías por quinta ocasión, y el ministerio también de Moisés. Esto es para este tiempo final. Y el ministerio de Cristo será operado de nuevo en este tiempo final.

Todo eso lo hace el Espíritu Santo, que es el que tiene ministerios y opera estos ministerios correspondientes a este tiempo final.

Por eso el Hijo del Hombre en Su Venida para este tiempo final, vendrá con Sus Ángeles, conforme a San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31, para llamar y juntar a Sus escogidos del pueblo hebreo, que son ciento cuarenta y cuatro mil escogidos de Dios. Dice así, capítulo 24, verso 30 al 31, de San Mateo:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

El llamado para los escogidos del pueblo hebreo es por medio de los ministerios de Moisés y Elías, los cuales aparecen aquí en San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31, y que también aparecen en la parábola del trigo y de la cizaña. Esos son los Ángeles de y para la cosecha del trigo en el tiempo final, esos son los ministerios de Moisés y Elías.

Por lo tanto, este es un tiempo muy importante en el Programa Divino, para el cual hay grandes profecías, grandes promesas que tienen que ser cumplidas; y serán cumplidas en simplicidad.

Veremos estos ministerios en este tiempo final siendo manifestados por el Espíritu Santo, y nos gozaremos en Dios al ver el cumplimiento de estos ministerios en medio de la Iglesia y en medio del pueblo hebreo.

Son los ministerios de los Dos Olivos, de los Dos Candeleros de Zacarías, capítulo 4, y de Apocalipsis, capítulo 11; son los ministerios de los Ángeles que vienen con Él en Su Venida.

Ahí está el misterio grande de la Venida del Hijo del Hombre para el tiempo final; y será abierto por completo este misterio en el cumplimiento de la Tercera Etapa, que será en el cumplimiento de la Visión de La Gran Carpa Catedral que le fue mostrada al reverendo William Branham; y él estuvo allí, entró, y estuvo en un cuartito pequeño de madera, en donde el Ángel de Dios entró también. Por lo tanto, el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham, tendrá una bendición en el cumplimiento de la Visión de la Carpa.

El precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo, mostró, profetizó las cosas que hará el Mesías, el Ungido en Su Venida en este tiempo final; su Mensaje precursa la Segunda Venida de Cristo para este tiempo final, así como Juan el Bautista precursó la Primera Venida de Cristo, lo identificó con su Mensaje, vio las cosas que estaría haciendo, las cuales llevó a cabo Jesucristo en Su Venida en medio del pueblo hebreo.

Él tenía que venir en carne humana para llevar a cabo el Sacrificio de Expiación por el pecado del ser humano, lo cual hizo conforme a como fue profetizado. Era nada menos que Dios velado en carne humana. Eso es el Mesías, Dios habitando en un velo de carne para llevar a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario. Dios hecho carne, Dios caminando en medio de los seres humanos en un cuerpo humano que sería colocado como Sacrificio de Expiación por el pecado del ser humano; por eso vino como Cordero de Dios: para quitar el pecado del mundo.

Su Segunda Venida será como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, para reclamar todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa.

Por lo tanto, el precursor de la Venida del Mesías le prepara el camino, y con su Mensaje dice las cosas que estará haciendo, llevando a cabo el Mesías, el Ungido en Su Venida.

El Mensaje del precursor precursa la Venida del Mesías en medio del pueblo del Pacto, del Pacto vigente para el tiempo de la Venida del Ungido, del Mesías. El precursor tiene la misión, con su Mensaje, de prepararle el camino al que viene después de él. El profeta que le sigue al precursor viene a ser el Mesías prometido.

Por lo tanto, Juan el Bautista sabía, conocía que después de él vendría el Mesías prometido, el Ungido, el Cordero de Dios, para quitar el pecado del mundo. Luego, el cuarto Elías también conocía que después de él tiene que venir el Ungido, el Mesías, del cual él es el precursor.

Estemos atentos y con nuestras vidas preparadas para recibir las bendiciones que hay en la Venida del Mesías, en la Venida del Ungido del tiempo final. “Porque el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.” [San Mateo 16:27]

Lo veremos en este tiempo final cumpliendo las cosas que están profetizadas en la Biblia, y cumpliendo las cosas que el precursor dijo que hará el Mesías, el Ungido prometido por Dios, para venir para la Iglesia del Señor Jesucristo y para el pueblo hebreo.

Estamos en el ciclo divino para el cumplimiento de estas profecías, en donde el Espíritu de Dios vendrá manifestado en carne humana para cumplir las promesas correspondientes a este tiempo final.

Por lo cual, si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer; y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino y sea sellado con el Espíritu de Dios.

Para lo cual puede pasar al frente y estaremos orando por usted. Los que están aquí presentes y los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo.

Dios tiene mucho pueblo en Puerto Rico, en todo el Caribe, en todo Centroamérica y en todo Suramérica, y también en Norteamérica y Canadá y demás naciones, y los está llamando en este tiempo final para darles la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, en el rapto de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Aquí y en las demás naciones pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Y los niños de 10 años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo, para que Cristo les reciba en Su Reino y los bendiga grandemente.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo aquí y en diferentes naciones.

Con nuestros ojos cerrados, nuestros rostros inclinados:

Padre nuestro que estás en los Cielos, vengo a Ti con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como Salvador. Recíbeles en Tu Reino, bendíceles, y Señor, tenles en Tu Reino y dales vida eterna por medio de Cristo nuestro Salvador. En el Nombre del Señor Jesucristo te lo ruego.

Y ahora repitan conmigo esta oración que estaremos haciendo:

Señor Jesucristo, vengo a Ti con todas estas personas que te están recibiendo como único y suficiente Salvador.

Señor Jesucristo, vengo a Ti por salvación y vida eterna. Escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida. Creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado; y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Señor, haz una realidad en mi vida la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario.

Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y ahora, los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión, preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar? Porque Cristo dijo: ‘Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” [San Marcos 16:15-16]

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua es tipológico. En el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Cuando la persona es sumergida en las aguas bautismales, está siendo sepultada; y cuando es levantada de las aguas bautismales, está resucitando en el Reino de Dios a vida eterna.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, conscientes del significado del bautismo en agua; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Que Dios les bendiga y les guarde; y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Bien pueden ser bautizados los que han venido a los Pies de Cristo aquí y en diferentes naciones.

Que Dios les bendiga y les guarde; y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez, y en cada país dejo al ministro correspondiente, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“LA MISIÓN DEL PRECURSOR Y EL PRECURSADO DE LA PRIMERA Y SEGUNDA VENIDA DE CRISTO.”

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