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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, aquí en Villahermosa, Tabasco. Reciban mis saludos, ministros y sus congregaciones aquí reunidos en Villahermosa y en diferentes ciudades de la República Mexicana, y también ministros y colaboradores y sus congregaciones en diferentes países de la América Latina, de Norteamérica y demás naciones. Y un saludo muy especial para La Gran Carpa Catedral en Puerto Rico y todas las personas allí reunidas, y el reverendo José Benjamín Pérez allá en Cayey, Puerto Rico.

Es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra del Señor.

Antes de entrar al tema de estudio bíblico, de escuela bíblica de hoy domingo, tendremos un corto video para el día de hoy, que tiene tres sesiones que se desarrollaron en el Congreso de la República del Paraguay durante la Cumbre de Integración por la Paz - CUMIPAZ, del 4 al 8 de octubre de este año 2016, para que así disfrutemos un corto documental del evento allá en Paraguay, de este mes de octubre pasado.

Para lo cual pido ya pasen el video, y luego estaré nuevamente con ustedes.

[Proyección de los videos-documentales]

Ahora leemos en San Juan, capítulo 14, verso 26, y capítulo 16, versos 12 al 15. Capítulo 14, verso 26, dice, de San Juan:

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

Y el capítulo 16 de San Juan, versos 12 en adelante, dice:

“Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“SIGUIENDO AL QUE CONOCE EL CAMINO A LA TIERRA PROMETIDA.”

Así como el pueblo de Israel siguió a Dios en la Columna de Fuego, en aquella nube que de día los protegía del sol y de noche era una nube de luz, una columna de fuego que les alumbraba el camino, y los llevó por medio del profeta Moisés a la frontera de la tierra prometida…; y luego pasó de Moisés a Josué, a través del cual llevó al pueblo al otro lado del Jordán, a la tierra prometida, donde estaban todas las bendiciones prometidas para el pueblo hebreo, y en donde Dios moraría con Su pueblo en los profetas, o jueces y los profetas, y estaría en el lugar santísimo del tabernáculo que Moisés construyó y que llevaron hacia la tierra prometida.

Y luego, en el templo que construyó el rey Salomón continuó morando Dios en el templo, en el lugar santísimo, en medio de los dos querubines de oro y los dos querubines de madera de olivo. Esos querubines estaban cubiertos de oro, lo cual son el tipo y figura de los ministerios de los Dos Olivos, de los ministerios de Moisés y Elías; ministerios que se repetirán en este tiempo final en la Venida del Señor, porque el Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles, que son los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose en este tiempo final.

Y por cuanto los dos olivos cubiertos de oro, aquellos dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro, estaban en el lugar santísimo, así también en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, aparecerán los ministerios de los Dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11, versos 1 al 14; y Zacarías, capítulo 4, versos 11 al 14.

Es ahí donde veremos la repetición de esos ministerios de Moisés y Elías, los cuales obrarán en favor del pueblo hebreo. Todo eso tiene que aparecer en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, que es Su Iglesia.

¿Y cómo se llega al Lugar Santísimo del Templo espiritual? Ha venido la construcción de ese Templo llevándose a cabo desde el Este, donde nació la Iglesia del Señor Jesucristo en el tiempo de los apóstoles; y de ahí, más adelante encontramos que pasó a los gentiles para la primera etapa de la Iglesia entre los gentiles.

Y el pueblo está llamado a seguir al que conoce el camino, que es el Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, en Su trayectoria, en Su camino de una edad a otra edad.

Así como en el camino de Israel por el desierto por cuarenta años, les acompañó la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, así también en el Cuerpo Místico de Cristo, de edad en edad han estado siguiendo al que sabe el camino, al Espíritu Santo, millones de seres humanos, cada grupo en su edad.

Y ha ido subiendo de edad en edad hasta llegar a este tiempo final, en el cual nos encontramos en la parte más importante de ese Templo espiritual, que es el Lugar Santísimo, la Edad de la Piedra Angular, el lugar para la Venida del Señor, la habitación para el Rey de reyes y Señor de señores.

Así como vino dos mil años atrás en la parte de la Edad de Piedra Angular de aquel tiempo, así también es para este tiempo final.

Por lo tanto, los hijos e hijas de Dios han estado siguiendo al que conoce el camino a la tierra prometida, o sea, han estado siguiendo al Espíritu Santo en medio de Su Iglesia de edad en edad.

Y ahora nos ha tocado a nosotros responder al llamado de “sube acá.” [Apocalipsis 4:1] Siempre ha sido subiendo de una edad a otra edad, de otra edad a otra edad, así hasta llegar a la Edad de Piedra Angular en la cual nos encontramos, y a la cual nos ha guiado y nos ha colocado el Señor en este tiempo final.

Por lo cual le damos gracias a Dios por la guianza Suya por medio de Su Espíritu, el cual ha estado en medio de Su Iglesia de etapa en etapa, de edad en edad.

En Éxodo, capítulo 23, verso 20 al 23, dice:

“He aquí yo envío mi Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.”

¿Para qué envía el Ángel? Para que guarde a Su pueblo en el camino y para que lo introduzca en la tierra prometida, el lugar que Dios ha preparado.

“Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.”

¿Dónde está el Nombre de Dios? En el Ángel, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, el cual conoce el camino que lleva a la tierra prometida; allá, la tierra prometida literal; y acá, la tierra prometida espiritual, el Reino de Dios, el Reino del Mesías en el campo espiritual. Y luego, en este tiempo final, la tierra prometida en el campo físico, en un cuerpo glorificado y eterno para entrar literalmente al Reino de Dios, entrar físicamente con un cuerpo glorificado.

De nosotros mismos no sabemos el camino para llegar hasta la tierra prometida del cuerpo nuevo y eterno; pero hay quien sabe, quien conoce el camino: Es el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, en el cual está el Nombre de Dios y a través del cual Dios libertó al pueblo hebreo. Y Dios por medio de Su Ángel se manifestó en Moisés, se veló en carne humana en Moisés, y a través de Moisés le habló al pueblo y habló todas aquellas señales que se cumplieron.

Eran los pensamientos de Dios entrando al corazón de Moisés y Moisés hablando esos pensamientos divinos. Al hablar esos pensamientos divinos se hicieron una realidad. Primero se encarnaron en Moisés, él habló esa Palabra, y se hizo realidad lo que Moisés habló en cada ocasión. Era el Ángel del Pacto en y a través de Moisés llevando al pueblo a la tierra prometida.

Ese mismo Ángel de Dios, el Espíritu Santo, es el que el Día de Pentecostés vino sobre ciento veinte creyentes en Cristo y los colocó en el Reino de Dios, la tierra prometida en el campo espiritual.

Y ha estado en Su trayectoria desde el Este, Asia Menor, Europa y el continente americano, llamando y juntando a los escogidos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero. ¿Dónde los está juntando? En el Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia.

La Iglesia es la ayuda idónea que Dios le ha dado a Cristo, es la Eva espiritual; por lo tanto, Adán es…, o Jesús es el Adán espiritual.

Por lo tanto, continuemos siguiendo al que conoce el camino a la tierra prometida; porque todos queremos llegar a la tierra prometida del nuevo cuerpo, del cuerpo eterno, inmortal y glorificado que Dios ha prometido para cada creyente en Cristo bajo la Dispensación de la Gracia. Ellos son los que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, el Cuerpo Místico de Cristo, en la Dispensación de la Gracia.

La Iglesia del Señor Jesucristo ha estado siguiendo al que conoce el camino, al Ángel del Pacto, al Ángel del Dios, al Espíritu Santo de edad en edad. Y hemos llegado a la cumbre del Monte de Dios, hemos llegado a la parte más importante del Templo espiritual de Cristo, que es el Lugar Santísimo de ese Templo espiritual, la Edad de la Piedra Angular; el cual está siendo construido con piedras vivas, seres humanos creyentes en Cristo; así como cada etapa de la Iglesia ha sido construida con piedras vivas, creyentes en Cristo de edad en edad, que han estado siguiendo al que conoce el camino a la tierra prometida; o sea, siguiendo al Ángel del Pacto, al Espíritu Santo de edad en edad. Y a Ese es al cual nosotros estamos siguiendo en este tiempo final, el cual nos ha llamado y nos ha colocado en la Edad de Piedra Angular.

Por lo cual le damos gracias a Dios por esta bendición tan grande de estar “SIGUIENDO AL QUE CONOCE EL CAMINO A LA TIERRA PROMETIDA.”

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos; y estaremos orando por usted, para que Cristo le reciba en Su Reino. Para lo cual puede pasar al frente y oraremos por usted para que Cristo le reciba en Su Reino.

En las diferentes naciones, diferentes países, también pueden venir a los Pies de Cristo para que Cristo le reciba en Su Reino y le dé vida eterna.

Lo más importante para el ser humano es la vida eterna. No hay otra cosa más importante para el ser humano que la vida eterna. Y solamente la podemos obtener siguiendo al que conoce el camino a la vida eterna, a la inmortalidad; y Ese es Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia de edad en edad, y hoy en día, en la Edad de Piedra Angular.

Cristo dijo que el Espíritu Santo vendría y nos guiaría a toda justicia y a toda verdad. [San Juan 16:13] Es que Él es el que conoce el camino.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Dios tiene mucho pueblo aquí en Villahermosa y en todas las ciudades y pueblos de la República Mexicana; y en todos los países de la América Latina, Norteamérica, el Caribe, Canadá y demás naciones de la Tierra, Dios tiene mucho pueblo, y está llamándolos en este tiempo final.

Tiene pueblo escrito en el Libro de la Vida del Cordero, y tiene pueblo escrito en la sección del Libro de la Vida; y los está llamando para darles vida eterna; porque Él es el que conoce el camino a la vida eterna; Él es el que nos lleva a la tierra prometida del cuerpo eterno, inmortal y glorificado, que está prometido para todos los creyentes en Cristo para el tiempo final.

En los demás países pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo también, para que Cristo les reciba en Su Reino y les dé vida eterna.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre nuestro que estás en los Cielos, vengo a Ti en el Nombre del Señor Jesucristo con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Te ruego les recibas en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo, para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi alma, en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida, y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Y creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos.

Doy testimonio público de Tu fe en mí y de mi fe en Ti, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado; y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente en Tu Reino. Haz una realidad para mí la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario.

Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y ahora, los que han venido a los Pies de Cristo preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar? Porque Cristo dijo en San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16: ‘Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, porque ustedes han escuchado el Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en vuestra alma, creyeron, y lo han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

En el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo nuestro Salvador.

Los que están en otras naciones también pueden ser bautizados en estos momentos allá donde ustedes se encuentran.

Dejo al ministro correspondiente aquí, al reverendo Andrés Cruz Gallegos, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo; y en cada país dejo al ministro correspondiente para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, el cual está en Espíritu Santo en medio nuestro, nos acompañe todos los días de nuestra vida, y siempre nos mantenga abiertas las Escrituras y el entendimiento para comprenderlas. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión.

Que Dios me los bendiga a todos, les guarde, y siempre se mantengan siguiendo al que conoce el camino a la tierra prometida.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“SIGUIENDO AL QUE CONOCE EL CAMINO A LA TIERRA PROMETIDA.”

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