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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes, y los que están en otras naciones, ministros y sus congregaciones, creyentes en Cristo; y también al misionero Miguel Bermúdez Marín allá en la República Mexicana, en Villahermosa, Tabasco, República Mexicana.

Reciban todos mis saludos, y que Dios nos bendiga a todos grandemente, nos abra las Escrituras y nos abra el entendimiento para comprender. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Es para mí una bendición grande estar con ustedes en este nuevo año 2017, en donde esperamos grandes bendiciones de parte de Dios.

Leemos en Apocalipsis, capítulo 2, verso 17, donde dice:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”.

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

El tema para hoy domingo de escuela bíblica es: “LA PIEDRA CON UN NOMBRE NUEVO”.

A través de la Escritura podemos ver que hay la promesa de un Nombre Nuevo para ser revelado a los creyentes en Cristo, y también para el pueblo hebreo. Ese Nombre Nuevo lo tiene la Piedrecita blanca, la Piedra no cortada de manos que vio Daniel en el capítulo 2. Daniel, capítulo 2, verso 34 al 35, dice:

“Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra”.

Es la Venida del Señor, la Venida del Ungido de Dios para el Día Postrero con un Nombre Nuevo. El Señor es la Piedra no cortada de mano, es la Piedra que está prometida para venir en este tiempo final, y Su Venida es con un Nombre Nuevo.

La promesa es que Él escribirá sobre el vencedor Su Nombre Nuevo. Capítulo 3 de Apocalipsis, verso 17… y sobre todo, capítulo 3, verso 12, de Apocalipsis, dice:

“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.

Es el mismo Señor el que dice que Él tiene un Nombre Nuevo y que lo va a escribir sobre el vencedor. Es importante ver que hay grandes promesas para este tiempo final, y algún día será revelado a los escogidos el Nombre Nuevo del Señor.

Apocalipsis, capítulo 2, versos 26 al 29, dice:

“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,

y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre;

y le daré la estrella de la mañana”.

Vimos en la promesa de Apocalipsis, capítulo 2, verso 17, que promete una Piedrecita blanca con un Nombre Nuevo, con un Nombre Nuevo escrito; y esta lectura que tuvimos, de Apocalipsis, capítulo 2, verso 28, dice: “y le daré la estrella de la mañana”.

La Piedrecita blanca es el Mesías, es el Señor, el Ángel del Pacto de Éxodo, capítulo 23, verso 20 al 23; y en esa Piedrecita viene el Nombre Nuevo del Señor. Es la Venida del Señor con un Nombre Nuevo, que va a cumplirse en el tiempo final.

Luego, en el capítulo 2, verso 28, dice que le va a dar la Estrella de la Mañana.

Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”.

Y ahora, encontramos que le va a dar la Estrella de la Mañana, y Él mismo es la Estrella de la Mañana.

El Ángel del Pacto que libertó al pueblo hebreo, que le apareció a Moisés en una zarza, encontramos que es el que habla en el libro del Apocalipsis y le va a dar el Nombre Nuevo correspondiente a la Venida del Señor en el Día Postrero, le va a dar la Estrella resplandeciente de la Mañana, que es el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el cual vendrá en este tiempo final a buscar a todos los creyentes en Él.

Éxodo, capítulo 23, verso 20 en adelante, dice:

“He aquí yo envío mi Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él”.

¿Dónde está el Nombre de Dios? En el Ángel del Pacto, que es el Espíritu Santo, el cuerpo angelical de Dios, la imagen de Dios, que fue visto por los profetas en el Antiguo Testamento, y también en el Nuevo Testamento por San Pablo, San Pedro y otros apóstoles.

El Ángel del Pacto que le apareció a Moisés tiene el Nombre de Dios; por eso Moisés, en el capítulo 3 del Éxodo, quiso conocer cuál era el Nombre de Dios. Capítulo 3, verso 13 en adelante, dice:

“Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?

Y respondió Dios a Moisés: Yo soy el que soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros”.

O sea, Dios se identificó como el Yo Soy, el mismo ayer, hoy y siempre.

Encontramos que también Manoa quiso conocer el nombre del Ángel que le apareció; era Dios apareciendo en Su cuerpo angelical, cuerpo teofánico, donde está el Nombre de Dios. Y en el libro de Apocalipsis es el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, el que trae esa revelación al apóstol San Juan, el mismo Ángel con el Nombre de Dios. Por eso puede decir: “Escribiré sobre él el Nombre de mi Dios y mi Nombre Nuevo”.

Es importante saber que hay un misterio grande, el misterio más grande de toda la Biblia, que es el misterio de la Venida del Señor para este tiempo final; misterio que está contenido en el Séptimo Sello de Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, el cual causó silencio en el Cielo cuando fue abierto en el Cielo el Séptimo Sello; y será revelado por medio de los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10, que es la Voz del Señor, del Ángel del Pacto, del Espíritu Santo, hablándole en el Día Postrero a Su Iglesia, los creyentes en Cristo, y dándole a conocer el Programa Divino correspondiente al tiempo final, el Programa de Reclamo que hay para recibir la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

La Estrella resplandeciente de la Mañana es el Espíritu Santo, el Señor en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto.

La Piedra no cortada de manos es también el Señor, que tiene un Nombre Nuevo y que lo escribirá sobre el vencedor, conforme a lo que está prometido; y sentará al vencedor con Él en Su Trono terrenal, que es el Trono de David. Él dice [Apocalipsis 3:21]: “Así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.

Es una bendición muy grande que hay para el tiempo final, tanto para los creyentes en Cristo como también para los judíos.

Es en la Venida del Señor en este tiempo final con un Nombre Nuevo, que los judíos lo van a reconocer, y van a decir: “Este es el que nosotros estamos esperando”; pero Él viene por Su Iglesia, para darle la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Irán como fue el profeta Elías, el cual fue llevado en un carro de fuego. Habrá carros de fuego que llevarán a los creyentes a la Cena de las Bodas del Cordero.

Estamos en un tiempo muy importante, en el cual tenemos que estar alertas y recibir la fe, la revelación para ser transformados en este tiempo final; y la fe para ser transformados gira alrededor de la Venida del Señor para este tiempo final. Ese es el misterio del Séptimo Sello: la Venida del Señor para este tiempo final con un Nombre Nuevo.

Y los Truenos…, que es la Voz del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el cual es el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, Dios en Su cuerpo angelical clamando como cuando ruge un león y siete truenos emitiendo sus voces. Cuando Juan fue a escribir, le fue dicho que no escribiera lo que los Truenos habían dicho. Es que lo que los Truenos hablaron es el contenido, la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Venida del Señor para este tiempo final. Su Venida será para los creyentes en Cristo que forman el Cuerpo Místico de Cristo, y para el pueblo hebreo, los judíos.

El Séptimo Sello es la Venida del Señor para los creyentes en Cristo; y el Sexto Sello es la Venida de Elías y Moisés para los judíos. Por lo tanto tenemos que estar preparados, porque algo grande está por suceder conforme a las promesas divinas correspondientes a este tiempo final.

Ese Ángel del Pacto que le apareció a Moisés y por medio de Moisés libertó al pueblo hebreo, es el Espíritu Santo, es Dios en Su cuerpo angelical apareciendo y teniendo Su Nombre en el Ángel.

Por lo tanto, la Piedrecita con el Nombre Nuevo es la Venida del Señor para este tiempo final, para los creyentes en Cristo primeramente, y luego para el pueblo hebreo, para la introducción y establecimiento del Reino de Dios en la Tierra, que será la restauración del Trono de David y Reino de David por el Hijo de David, por un descendiente de David.

Así como fue escondido José en el reino del Faraón, y sus hermanos no lo conocían…; y aun tenía un nombre nuevo que le fue puesto por el Faraón; por lo tanto no sabían que aquel hombre joven, de alrededor de 30 años, era su hermano José.

También Moisés fue llevado al reino del Faraón y fue protegido allí, porque el rey estaba mandando a buscar y a matar a todos los niños varones del pueblo hebreo, que nacieran en medio de Israel.

Por lo tanto, Dios protege a Su ungido José, protege a Su ungido Moisés y protegió a Cristo. Cuando Herodes mandó a matar a todos los niños de 2 años hacia adelante, Jesús tendría alrededor de 2 años, y el Ángel de Dios mandó a José a que se fuera con el niño y su esposa a Egipto.

Egipto ha sido un lugar de referencia en el Programa de Dios. Allí se crió por un tiempo Jesús, Yeshua, porque estaban matando a los niños de 2 años en adelante en Belén de Judea.

Siempre los mensajeros dispensacionales han sido perseguidos a muerte, porque el enemigo de Dios ha inspirado a personas para hacer esas persecuciones; pero siempre Dios ha tenido la victoria con el enviado correspondiente a cada dispensación.

El más cuidado y guardado de todos por Dios es el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Venida del Señor; por lo tanto, tenemos que estar atentos para verlo, oírlo e identificarlo y recibir Su Palabra correspondiente a este tiempo final.

Dios va a escribir sobre el vencedor Su Nombre Nuevo; Nombre Nuevo que está en la Piedra no cortada de manos, la Piedra de la Venida del Señor para el Día Postrero, que herirá en los pies de hierro y de barro cocido al reino de los gentiles; reino que ha ido pasando de edad en edad, de etapa en etapa: comenzó en Babilonia con Nabucodonosor como la cabeza de oro de esa estatua que representa el reino de los gentiles en Apocalipsis y también en Daniel, capítulo 2.

Luego vino el reino medo-persa, el imperio medo-persa, en los hombros y brazos de plata; luego, más adelante, vino la tercera etapa de ese reino: el reino de Grecia, con Alejandro el Grande, representado en el vientre y los muslos de bronce; luego, más adelante, vino la etapa de las piernas de hierro, con el imperio romano de los Césares; y luego pasa a la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, que es la última etapa del reino de los gentiles, la etapa para la Venida del Señor con un Nombre Nuevo.

Por lo cual, así como Cristo fue protegido siendo llevado a Egipto, será protegida la Segunda Venida del Señor para los gentiles; y que los judíos cuando vean al Señor viniendo en el cumplimiento de Su Venida, dirán: “Este es el que nosotros estamos esperando”; porque estará haciendo lo que está prometido que el Mesías, el Hijo de David, hará en este tiempo final en el cumplimiento de la Venida de la Piedra no cortada de mano.

Al aparecer la Piedra no cortada de manos del Monte, del Monte de Dios, está marcando que ya el final del reino de los gentiles ha comenzado.

Por lo tanto estemos preparados, porque una bendición grande está prometida para mí y para cada uno de ustedes también.

En la Venida de la Piedra con Su Nombre Nuevo - con un Nombre Nuevo, hay una bendición muy grande que nos dará la fe, la revelación para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Este es un año muy importante en el Programa Divino, tanto para los creyentes en Cristo como también para los judíos; porque ambos pueblos están esperando la Venida del Mesías, la Venida del Hijo de David, la Venida del Rey de Israel, el cual traerá paz a Israel y a los creyentes en Él, y nos llevará con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

“LA PIEDRA CON UN NOMBRE NUEVO”.

Recuerden que la Piedra es el Señor en Su Venida. Vino dos mil años atrás, conforme a las enseñanzas del Evangelio en medio del cristianismo. Jesucristo es la Piedra no cortada de manos. Y vendrá el Ángel del Pacto, el cual es la imagen del Dios viviente, el cuerpo angelical de Dios, y vendrá con un Nombre Nuevo. O sea que Dios con y en Su cuerpo angelical vendrá en este tiempo final. Eso es Emanuel: “Dios con nosotros”, conforme a Isaías, capítulo 7, verso 14; y también Isaías, capítulo 9, verso 1 al 11.

Él vendrá para dar a conocer las cosas que han de suceder en este tiempo final, y vendrá para la introducción al Reino del Hijo de David. O sea que será para bendición de los judíos y para bendición de los creyentes en Cristo, los cuales también lo están esperando; pero es importante estar conscientes que Cristo, la Piedra no cortada de manos, el Ángel del Pacto, vendrá con un Nombre Nuevo.

“LA PIEDRA CON UN NOMBRE NUEVO”.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino y con Su Sangre lo limpie de todo pecado; para lo cual puede pasar al frente y oraremos por usted.

Y en cada país puede venir también a los Pies de Cristo toda persona que ha escuchado el Evangelio y la fe de Cristo ha nacido en su corazón, y no lo había recibido todavía, a Cristo; puede pasar al frente en el país donde se encuentra, para recibir a Cristo como único y suficiente Salvador, y quedará incluido en la oración que estaremos haciendo por los que están viniendo a los Pies de Cristo en diferentes países, y los que vengan aquí también, de los que están aquí presentes.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo en diferentes países.

Es importante aprovechar el tiempo de misericordia en la Dispensación de la Gracia antes que cierre la puerta a la Dispensación de la Gracia, porque luego ya no habrá oportunidad de recibir a Cristo como Salvador, porque ya se pasará a otra dispensación, la Dispensación del Reino, donde el Señor estará como Rey y Juez de toda la Tierra.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, en el Nombre del Señor Jesucristo vengo a Ti con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino, te lo ruego. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Ahora repita conmigo esta oración que estaremos haciendo:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio, el Evangelio de la Gracia, y nació Tu fe en mi alma, en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí; y te recibo como mi único y suficiente Salvador, reconociendo que no hay salvación fuera de Ti.

Reconozco y creo con toda mi alma en Tu Sacrificio en la Cruz del Calvario. Creo que Tu Sangre me limpió de todo pecado allá en la Cruz del Calvario; y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado; y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

La Escritura dice en Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados los que han creído y han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo eternamente en el Reino de Cristo, en el Reino de Dios. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Los que han creído y han recibido a Cristo como Salvador, bien pueden ser bautizados; para lo cual, dejo al ministro correspondiente en cada país y en cada congregación, y aquí también en Puerto Rico, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Dejo con ustedes aquí al reverendo José Benjamín Pérez, y en cada nación, en cada país dejo al ministro correspondiente, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, en la escuela bíblica de hoy domingo, con el estudio bíblico titulado: “LA PIEDRA CON UN NOMBRE NUEVO”.

Que Dios les bendiga y les guarde; y hasta el próximo viernes y domingo, Dios mediante, que estaré nuevamente con ustedes.

“LA PIEDRA CON UN NOMBRE NUEVO”.

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