ImprimirImprimir

Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes, y ministros que nos acompañan, y también ministros y congregaciones en diferentes países; también al misionero Miguel Bermúdez Marín allá en la Isla de Margarita y en la congregación del ministro, reverendo Jairo Graffe: un saludo para el reverendo Jairo Graffe y su congregación allá en la Isla de Margarita, donde se encuentra el reverendo misionero Miguel Bermúdez Marín.

Dios les bendiga a todos allá en Margarita, la isla donde nació el misionero Miguel Bermúdez Marín; y también todos los ministros y las congregaciones en los diferentes países que están conectados con esta transmisión: Dios les bendiga, y a todos nos abra las Escrituras y el entendimiento para entender el Programa Divino correspondiente a este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

El tema de la escuela bíblica del próximo domingo, Dios mediante, es: “LA REVELACIÓN DE DIOS POR MEDIO DE LOS PROFETAS”. Y hoy viernes, 3 de febrero, tenemos la introducción, una corta introducción a ese tema que tendremos para la escuela bíblica del próximo domingo, 5 de febrero, de este año 2017.

Leemos Amós, capítulo 3, verso 7, donde dice:

“Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas”.

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Tenemos la forma de Dios hablarle a Su pueblo, mencionada aquí en la lectura que tuvimos: por medio de profetas.

Por ejemplo, tenemos a Israel, al cual Dios le habló por medio de Moisés, le habló la Palabra correspondiente a aquel tiempo; y en ese Mensaje fue dado a conocer la forma en que Dios los libertaría para cumplir lo que le había prometido a Abraham allá en el Génesis. Cuando estuvo hablando con Abraham, Dios le prometió en el capítulo 15, versos… Capítulo 15 del Génesis, verso 12 en adelante, dice:

“Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él.

Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.

Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.

Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.

Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí”.

Aquí nos dice en el verso 17:

“Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos.

En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates;

la tierra de los ceneos, los cenezeos, los admoneos,

los heteos, los ferezeos, los refaítas,

los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos”.

Dios prometió a Abraham darle toda esa tierra, ese territorio bajo el pacto establecido por Dios con Abraham. Y ahora, Abraham es también profeta de Dios; “es” porque él está vivo en otra dimensión.

Los que sirven a Dios no mueren, solamente pasan de esta dimensión a otra dimensión, al Paraíso; y siguen viviendo en sus cuerpos espirituales, que es el espíritu de la persona, en el cual continúa viviendo luego que termina su vida terrenal el cuerpo de carne.

LOS PROFETAS DE DIOS. Son caracterizados porque vienen con las dos consciencias juntas; y al venir con las dos consciencias juntas, estando despiertos pueden ver en la dimensión espiritual, oír y hablar. Dios le habla a Sus profetas Su Programa correspondiente al tiempo en que viven y también el Programa Divino que llevará a cabo más adelante; y esas son profecías divinas. Y en ellos está el Espíritu de Dios para hablarle a Su pueblo en cada etapa del Programa Divino.

Hay profetas menores y profetas mayores, pero ambos tienen las dos consciencias juntas. Profetas mayores y profetas menores: los menores son los que corresponden a edades y los mayores son los que corresponden a dispensaciones.

Hay solamente siete profetas dispensacionales. Esos son los profetas mayores que hay en la Escritura. Adán es uno; y vienen después de Adán, vienen Set, viene Noé, viene Abraham, viene Moisés, viene Jesús…; y nos falta el último, que es con el cual se sella el Programa Divino correspondiente al tiempo final y se abre la Dispensación del Reino para la introducción del Reino de Dios, llamado también Reino de David, con el Trono de David siendo ocupado por el Hijo del Hombre, por un Salomón; un Salomón, un David; está representado ahí en la Escritura.

Recuerden que el Trono de Dios está en el Cielo, pero el Trono de Dios en la Tierra es el Trono de David; y el Reino de Dios terrenal es llamado también el Reino de David. De eso vamos a hablar pasado… El próximo domingo, el otro domingo arriba, vamos a hablar del Reino de David.

Para esta noche solamente es la introducción de “LA REVELACIÓN DE DIOS POR MEDIO DE LOS PROFETAS”. Esa es la única forma en que la humanidad puede saber lo que ha de venir a la raza humana en el tiempo en el cual actuamos, como fue en tiempos pasados. “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas”.

Por eso usted encuentra que han aparecido diferentes personas a las cuales Dios le ha revelado Su Palabra para el día en que ellos han vivido; y eso ha sido la Palabra de Dios para cada tiempo.

En Zacarías, capítulo 7, también tenemos una explicación sencilla de lo que es un profeta. Capítulo 7 de Zacarías, versos 11 al 12, dice:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros”.

La Palabra que Dios enviaba a Su pueblo, ¿cómo lo hacía? Por medio de Su Espíritu, el Espíritu Santo, a través de los profetas. A ellos es que vino, viene y vendrá toda revelación divina para Su pueblo que vive en la Tierra. Por eso encontramos que la Biblia viene de parte de Dios por medio del Espíritu de Dios, a través de los hombres ungidos que Dios ha enviado.

Hay otro lugar, hay otro pasaje muy importante, que nos habla de cómo viene la revelación de Dios. Capítulo 2 de Primera de Corintios, verso 9 en adelante, dice:

“Antes bien, como está escrito:

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,

Ni han subido en corazón de hombre,

Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido…”

Las cosas de Dios solamente las conoce el Espíritu de Dios; y por consiguiente las revela al pueblo el Espíritu de Dios a los profetas, para por medio de los profetas comunicarlo al pueblo de Dios que está en el Pacto vigente donde está ese profeta mensajero de Dios.

Hemos visto la forma en que viene la revelación divina para el pueblo, de edad en edad.

Cuando envía un mensajero para una edad, es para que el Mensaje de esa edad lo hable, lo recuerde al pueblo. Su tema principal es hablar acerca del Mensaje de esa edad. Y el Mensaje de esa edad proviene del Mensaje para y de la dispensación que está viviendo esa edad; o sea que el Mensaje de cada edad gira alrededor del Mensaje de la dispensación en donde viene un mensajero de una edad.

Ahora, el Mensaje para una dispensación no viene por medio de un mensajero de una edad, tiene que ser por medio de un mensajero dispensacional; de los cuales hay solamente siete. Y estamos en el tiempo en donde tiene que surgir el mensajero de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino para la introducción al Reino Milenial.

Para lo cual, el próximo domingo, pasado mañana, estaré con ustedes nuevamente para entrar de lleno en el tema: “LA REVELACIÓN DE DIOS POR MEDIO DE LOS PROFETAS DE DIOS”.

Oren mucho por esa actividad del próximo domingo, para que Dios nos dé todo lo máximo que podamos llevar, que podamos recibir; y que nos abra el entendimiento y las Escrituras correspondientes a este tiempo final.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos; y estaremos orando por usted, para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado; y lo bautice con Espíritu Santo, y produzca en usted el nuevo nacimiento; y así sea añadido a la Iglesia del Señor Jesucristo, que es el Reino de Dios en la forma espiritual.

Vamos a pedir que pasen al frente los que todavía no han recibido a Cristo, para que lo puedan recibir. Y en cada país también pueden pasar al frente todos los que no han recibido a Cristo, para que reciban a Cristo como único y suficiente Salvador; recordando que estamos al final de la Dispensación de la Gracia, y se cerrará pronto, cuando entre hasta el último hijo de Dios, escogido de Dios, al Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador.

Vamos a dar oportunidad a los que están en otros países también, para que vengan a los Pies de Cristo si todavía no lo han hecho.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están recibiendo a Cristo en diferentes países en esta ocasión:

Padre nuestro que estás en los Cielos, bendito Tu Nombre para siempre. Venimos a Ti en el Nombre del Señor Jesucristo con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración que estaré haciendo por cada uno de ustedes que han venido a los Pies de Cristo o están viniendo en diferentes naciones. Repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, vengo a Ti. Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Reconozco que no hay otro nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Reconozco Tu sacrificio en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado; y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre; y produzcas en mí, Señor, el nuevo nacimiento. 

Quiero vivir en Tu Reino, quiero entrar a Tu Reino, quiero vivir eternamente Contigo en Tu Reino.

Señor, doy testimonio público de mi fe en Ti y de tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Recíbeme en Tu Reino. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora, los que están en diferentes países y han recibido a Cristo en esta ocasión como Salvador, preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar?”

Por cuanto ustedes han creído en Cristo como Salvador, bien pueden ser bautizados en estos momentos; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua es tipológico. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, está siendo sepultado tipológicamente; y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la vida eterna con Cristo nuestro Salvador.

Por eso es tan importante el bautismo en agua para todos los que reciban a Cristo como único y suficiente Salvador. Es tan importante que el mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista. Y Juan no lo quería bautizar. Cuando ve que Jesús entró al río y cuando le tocó Su turno, ahí estaba frente a Juan el Bautista, el cual estaba bautizando a las personas que venían arrepentidos. Y le dice a Jesús: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí?”, y no quería bautizarlo. Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia”. Y entonces lo bautizó. [San Mateo 3:13-17]

Y luego, cuando Cristo envía a Sus discípulos a predicar, luego que ya Cristo había resucitado, en San Marcos, capítulo 16, versos 14 al 16, dice: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”. Tan sencillo como eso.

Es Cristo el que ordenó que todos los que escucharan el Evangelio siendo predicado y creyeran, fueran bautizados en agua; y entonces Cristo enviará el Espíritu Santo sobre ellos y producirá el nuevo nacimiento en esas personas; y así es añadido a la Iglesia del Señor Jesucristo; así es la forma en que la Iglesia del Señor Jesucristo ha ido creciendo de edad en edad, de siglo en siglo, hasta este tiempo final, en donde ya están en el Paraíso, en la sexta dimensión, millones de creyentes en Cristo que ya han partido en edades pasadas.

Pero queda un grupo de creyentes todavía, de creyentes en la parte alta de la Dispensación de la Gracia, que han subido a la edad más importante de todas, porque es la edad en donde las promesas de la Venida del Señor y de la resurrección de los muertos en Cristo, y de la transformación de los vivos y el rapto o arrebatamiento de la Iglesia, ocurrirá.

¿Y cómo sabemos que ocurrirá en nuestro tiempo, en nuestra edad? Porque no ocurrió en las edades pasadas. Por lógica ya se sabe que no es para las edades pasadas el cumplimiento de la resurrección, sino para la Edad de Piedra Angular; edad paralela a la Edad de Piedra Angular en la cual vino Jesús dos mil años atrás.

Vamos a estar preparados también para la actividad, la escuela bíblica del próximo domingo de escuela bíblica, para que Dios nos dé Su Palabra abierta y nos abra el entendimiento para comprender; y crecer así espiritualmente en el conocimiento de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión.

Dejo al ministro correspondiente en cada país y en cada congregación, para que les indique a las personas cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, como lo hacían los apóstoles. Y aquí dejo al reverendo José Benjamín Pérez a continuación, para finalizar nuestra actividad de esta ocasión.

Que Dios les bendiga y les guarde; y continúen pasando todos una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“LA REVELACIÓN DE DIOS POR MEDIO DE LOS PROFETAS”.

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Sector Montellano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter