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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y todos los que se encuentran en otras naciones, ministros y sus congregaciones. Reciban mis saludos, y especialmente… un saludo especial para el misionero doctor Miguel Bermúdez Marín, que se encuentra allá en la República Mexicana, en Ciudad México, junto al reverendo Ricardo Villagrán y la congregación allá, “La Voz de la Piedra Angular”.

Reciban mis saludos todos allá; y que Dios les bendiga grandemente a todos, y nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprender. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Leemos en el libro de los Hechos, capítulo 3, versos 18 al 23, y dice:

“Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;

a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.

Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable;

y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“EL REGRESO AL EDÉN”.

Hoy viernes, 28 de abril, tenemos la introducción al tema de escuela bíblica del próximo domingo, 30 de abril. El tema de estudio bíblico será: “EL REGRESO AL EDÉN”.

El Reino de Dios que estaba en la Tierra en el tiempo de Adán, del cual Adán era el administrador, fue colocado como rey y administrador de ese Reino en la Tierra, ese Reino será restaurado a la raza humana en el tiempo final; y por consiguiente, eso es la redención para la raza humana, la redención para el planeta Tierra.

Así como la redención para el ser humano la llevó a cabo Dios por medio de Cristo en la Cruz del Calvario, y de ahí en adelante todo ser humano puede ser redimido por medio del Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario y ser restaurado a la vida eterna, ser restaurado por consiguiente al Reino de Dios; y todo eso en la esfera espiritual, porque hemos sido trasladados del reino de las tinieblas al Reino de Dios. De eso es que habla el apóstol Pablo en Colosenses, capítulo 1, verso 12 en adelante; dice:

“… con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”.

El creyente en Cristo ha sido librado, libertado del reino de las tinieblas y trasladado al Reino de Dios, al Reino de Jesucristo; y por consiguiente ha sido restaurado espiritualmente a la vida eterna; porque en el Reino de Dios, para entrar al Reino de Dios, para nacer en el Reino de Dios, es por medio de Cristo nuestro Salvador.

En Hebreos, capítulo 3, verso 5 al 6, dice:

“Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza”.

La Casa de Dios, la Familia de Dios, la descendencia de Dios son los creyentes en Cristo, que forman la Iglesia del Señor Jesucristo, los cuales han sido redimidos con la Sangre de Cristo nuestro Salvador; y en el campo espiritual han regresado al Edén, han regresado a la Casa de Dios, a la Familia de Dios como hijos e hijas de Dios, naciendo en el Reino de Dios por medio del nuevo nacimiento a través del Espíritu de Dios. Así como para estar en este reino terrenal donde vivimos, el reino de las tinieblas, tuvimos que nacer en el reino de las tinieblas por medio de nuestros padres terrenales.

Pero ahora para estar en el Reino de Dios, ese Reino celestial, y por consiguiente regresar al Edén, y por consiguiente a la vida eterna, nacemos de nuevo por medio de Cristo nuestro Redentor, que nos limpia con Su Sangre preciosa y nos bautiza con Su Espíritu Santo; y produce así el nuevo nacimiento en el Reino de Dios, el nuevo nacimiento que todo ser humano necesita para entrar a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo.

La Iglesia del Señor Jesucristo es la reunión o congregación de los primogénitos que están escritos en el Cielo. En Hebreos, capítulo 12, verso 18 en adelante, dice:

“Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,

al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más,

porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo;

y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;

sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,

a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”.

Los creyentes en Cristo se han acercado no al monte Sinaí para recibir los diez mandamientos en tablas de piedras (como sucedió allá en el monte Sinaí), sino que se han acercado al Monte de Sion:

“… a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos”.

Escritos en los Cielos, en el Libro de la Vida del Cordero; esos son los primogénitos de Dios, en los primeros que Dios pensó; que por causa del problema en el jardín del Edén —donde pecaron Eva y luego Adán— no vinieron en aquel tiempo, sino que vienen, aparecen en la Dispensación de la Gracia bajo la Fiesta de Pentecostés, la cual comenzó el Día de Pentecostés.

Y todavía se está viviendo en esa Fiesta de Pentecostés, donde Dios llama y junta Sus escogidos en Su Cuerpo Místico de creyentes, que es Su Iglesia; tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, y por consiguiente han estado regresando a la vida eterna, regresando al Edén. Y cuando se complete ese número, ya se cerrará la Dispensación de la Gracia, se cerrará la Fiesta de Pentecostés, que lleva unos dos mil años, alrededor de dos mil años, desde el Día de Pentecostés hacia acá.

Al final de esa fiesta ocurrirá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los que estamos vivos, e iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Luego Dios tratará con Israel bajo la Fiesta de las Trompetas y la Fiesta de la Expiación y la Fiesta de los Tabernáculos o Fiesta de las Cabañas; pero se tiene que cerrar la Dispensación de la Gracia, tienen que ser reunidos todos los que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Por lo tanto, es tiempo para, los últimos escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, entrar al Programa Divino de redención. Ninguno de los escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, ninguno se puede perder; y tampoco ninguno puede quedarse aquí en la Tierra cuando ocurra el rapto de la Iglesia del Señor Jesucristo. Ninguno escrito en el Libro de la Vida del Cordero se quedará aquí para pasar por la gran tribulación, ninguno perteneciente al Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador.

A medida que han estado transcurriendo las diferentes etapas o edades de la Iglesia, han estado entrando al Edén, a la vida eterna los creyentes que reciben a Cristo como único y suficiente Salvador; han estado siendo restaurados a la vida eterna y por consiguiente al Edén.

“EL REGRESO AL EDÉN”.

Luego vendrá la parte física, que será nuestra transformación para los que estemos vivos; y la resurrección, para los creyentes en Cristo que han muerto físicamente resucitar en cuerpos inmortales, jóvenes, glorificados; y los que estemos vivos en esos días seremos transformados.

“EL REGRESO AL EDÉN”.

Todos seremos restaurados; primero espiritualmente y luego físicamente, al Edén, a la vida eterna, con Cristo nuestro Salvador.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino y lo regrese al Edén (por consiguiente, a la vida eterna).

Los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador, para que Cristo le reciba en Su Reino si todavía no lo ha recibido, a Cristo; puede pasar al frente para recibir a Cristo como su Salvador.

Y los niños de 10 años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo. Recuerden que Cristo dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”. [San Mateo 19:14].

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Padre nuestro que estás en los Cielos, bendito Tu Nombre para siempre. Vengo a Ti con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, en el Nombre del Señor Jesucristo, para quien sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración que estaré haciendo por cada uno de ustedes:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma. Creo en Tu Primera Venida. Creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Señor, creo en Tu Sacrificio; y te ruego, Señor, perdones mis pecados, con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente, quiero regresar al Edén, quiero regresar a la vida eterna.

Señor, te ruego… Señor, te ruego hagas realidad la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y ahora en cada país, los que han venido a los Pies de Cristo pueden ser bautizados. Para lo cual dejo al ministro correspondiente a cada lugar, para que les indique cómo hacer para ser bautizados, ya sea hoy o sea otro día; y aquí dejo al reverendo José Benjamín Pérez a continuación para finalizar en esta ocasión.

Que Dios les bendiga; y hasta el próximo domingo, Dios mediante, bajo el tema que estaremos hablando en la escuela bíblica, sobre “EL REGRESO AL EDÉN”.

Recuerden que el Milenio será también el regreso al Edén para la Iglesia, para los judíos y para todas las naciones que entrarán al Reino Milenial.

Que Dios les bendiga; y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“EL REGRESO AL EDÉN”.

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